La Nueva Política Exterior. Autonomía, Pragmatismo y Realismo
Virgilio Barco Vargas
Presidente de la República de Colombia
es
27-30
01/01/1989
01/01/1989
Intervención del Presidente de la República, Virgilio Barco Vargas, en la clausura de las sesione? ordinarias del Congreso Nacional (16 de diciembre de 1988. Capítulo V sobre Política Internacional).
Nuestra política exterior sigue inspirada en los lineamientos fundamentales que nuestro país ha venido sosteniendo tradicionalmente: la no intervención, la solución pacífica de las controversias y el rechazo al uso o a la a menaza del uso de la fuerza. Pero es evidente que ante la dinámica y rápida sucesión de hechos en el panorama mundial, nuestra acción se ha tornado también más activa.
Es evidente que la presencia de Colombia en los diversos escenarios internacionales se ha intensificado notablemente. Nunca antes el país había tenido una participación tan activa en los asuntos mundiales. Nuestra política exterior está definiendo nuevos perfiles para nuestra patria.
Durante los últimos años, las relaciones exteriores de Colombia se han modificado tanto por los cambios ocurridos en el ámbito internacional, como por la transformación de nuestros vínculos con el resto del mundo. Vivimos en un mundo más complejo, con varios centros de poder y cada vez más interdependientemente. Por otra parte, el sector externo de nuestra economía se ha diversificado y se han abierto así nuevos canales de comunicación con las demás naciones.
El sistema internacional ofrece grandes desafíos para Colombia. Allí están en juego los intereses nacionales. Muchos de los problemas que enfrentamos, como el terrorismo, el narcotráfico y la pobreza forman parte de complejos fenómenos internacionales. Por esta razón, el programa de cambio que está ejecutando la actual Administración requiere de una política internacional que lo complementa y lo hace posible.
En anteriores oportunidades he explicado las características y los alcances de nuestra política exterior. Su manejo se ha modernizado. Se ha actualizado, ajustándose a las nuevas realidades. Colombia se ha abierto al mundo, y ha encontrado una amplia aceptación por parte de la comunidad internacional.
A partir del mes de enero próximo, nuestro país ocupará un escaño en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lugar al cual fue elegido en representación de América Latina, por una de las más grandes mayorías que se recuerde en la historia de la Organización.
En otros foros internacionales se ha reconocido también el prestigio de Colombia. En la última reunión cumbre del Movimiento de Países No Alineados en Chipre, nuestro país fue elegido como vicepresidente y escogido como integrante de un pequeño grupo de Estados designados para estudiar la adopción de reformas fundamentales al movimiento.
En la OEA, recibimos en enero pasado, un impresionante apoyo de América Latina y el Caribe, cuando nos vimos obligados a acudir a ese organismo para enfrentar medidas discriminatorias que ; supuestamente se pretendía imponernos.
En la ONU y en la OEA. nuestros llamamientos para combatir el tráfico ilícito de armas han recibido vigorosa, y para muchos sorpresiva acogida. En la reunión de Cancilleres latinoamericanos celebrada en Caracas en el mes de agosto, se acordó por unanimidad a Cartagena como sede para el primer diálogo político de todos los Cancilleres de América Latina y el Caribe, el cual tendrá lugar el próximo año.
Nuestro país fue escogido igualmente como sede para la importantísima reunión sobre HABITAT, que por primera vez en la historia se llevará a efecto en la América Latina. En el próximo mes de abril. Cartagena será la sede de dicho certamen.
En otras iniciativas, multilaterales, como el "Grupo de los Ocho". Colombia ha desempeñado una función de gran importancia. Nuestro país sirvió como vocero de estas naciones antes los jefes de gobierno de los países líderes del mundo industrializado que se celebró en Toronto a mediados del año, y ante los representantes de la Comunidad Económica Europea en la ciudad de Hamburgo. He tenido la oportunidad de estar presente en dos reuniones cumbres de mandatarios del Grupo, que han sido seguidas con el mayor cuidado por la opinión pública mundial. Nuestras voces comienzan a ser escuchadas en todos los rincones del mundo.
Además, las relaciones bilaterales con las demás naciones del continente se han intensificado también y se les ha dado un contenido más realista. Hemos buscado la cooperación en temas concretos, factibles, que permitan beneficios tangibles. Es así como he tenido conversaciones directas, durante el último año, con mandatarios de diez naciones del hemisferio. Con tres de ellos. Brasil, Argentina y Perú, hemos firmado convenios de cooperación en diversas materias tales como la petrolera, las comunicaciones, el transporte y el intercambio comercial.
Las relaciones con América Latina, tanto a nivel multilateral en el Grupo de los Ocho, en la OEA y en el SELA, como también a nivel bilateral, son una pieza clave de la política exterior de la actual Administración. Además de que la concertación con naciones que tienen intereses semejantes a los nuestros fortalece nuestra capacidad negociadora, existe una serie de problemas comunes que sólo podrán solucionarse mediante acciones conjuntas. Tales son los casos de la lucha contra el narcotráfico, la consolidación de la democracia, y la lucha contra la pobreza.
La posición de Colombia sobre estos temas ha contado con la solidaridad de América Latina. Gracias a ello, se han logrado resultados concretos en términos de la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y contra la pobreza.
La política internacional de la actual Administración tiene como base la apertura y la universalización de las relaciones internacionales. Nos hemos acercado a regiones del mundo con las cuales tradicionalmente no teníamos vínculos tangibles, como el Asia y el África.
Nuestro tradicional aislamiento había impedido al país entrar en contacto con importantes naciones del mundo. Hemos iniciado una nueva era en las relaciones con el Tercer Mundo. Durante el Gobierno actual se han establecido relaciones diplomáticas con 37 países del Asia, del Pacífico y del África. Próximamente los haremos con otros más. Esta política de universalismo, la cual mantendremos sin limitaciones, nos permite acercarnos a naciones que en forma creciente desempeñan un papel activo e importante en la política mundial. Países a los cuales podemos acercarnos con una actitud realista, pragmática, para ampliar los niveles de intercambio y para mejorar el conocimiento de las alternativas que ofrece la cooperación. Ya nuestro país, gracias a su activa y multifacética presencia, está dejando de ser en muchas latitudes una sombra más en el mapa. Nuestras realidades, logros y problemas son comprendidos y discutidos objetivamente con gobiernos y países que antes sólo tenían una distorsionada fisonomía de nuestra patria.
Es una de las más arduas y difíciles épocas para la imagen de un país que lucha exitosamente contra una serie de crónicos flagelos de carácter social y económico. Permanentemente estamos presentes en el Norte, en el Sur, en el Este y el Oeste, para hacer ver que esta patria noble y generosa, que este pueblo vigoroso y emprendedor es algo más que lo que desde lo lejos pretende dibujarse. Que es una nación que no obstante sus problemas, presenta unas características tales que nos colocan en posición de vanguardia dentro del contexto hemisférico y mundial. Esa incansable acción no puede ser interrumpida.
Para lograr tales objetivos, otro eje de nuestra acción diplomática es la apertura al Pacífico. Se ha venido diciendo que este es el océano del futuro. Pero ya estamos viviendo ese futuro. El crecimiento económico más acelerado se está produciendo en las naciones que forman parte de esa cuenca. La m ás grande perspectiva de desarrollo tecnológico la tienen nuestros vecinos en ese mar. Los más importantes recursos naturales marinos están allí. Y en Colombia nuestra Costa Pacífica tiene los mayores potenciales naturales y humanos para seguir ese ritmo de desarrollo que se ha impuesto esta región del mundo. En el próximo capítulo, "El Pacífico: una nueva dimensión para Colombia", explicaré detenidamente cómo se puede convertir a Colombia en un puente entre la cuenca del Pacífico y el mundo del Atlántico.
Dentro de esta nueva concepción universal del papel de Colombia', por primera vez se hizo presente en el Continente Antártico. El Congreso ha dado su aprobación al Tratado que regula el manejo y la presencia de los países signatarios en esta región del mundo y próximamente la Ley respectiva será sancionada. Nuestra bandera tricolor ondeó en la Antártida. Seguiremos actuando, al igual que otros Estados hermanos de la América Latina, dentro del límite de nuestras posibilidades y con miras a la investigación científica con fines pacíficos.
La reciente transformación del sector externo de la economía colombiana requiere también una política internacional dinámica como la que estamos llevando a cabo. Las exportaciones distintas al café y al petróleo han tenido crecimientos sin precedentes. Nuestra característica de país exportador de energéticos, además de aumentar nuestro peso geopolítico, diversifica nuestras fuentes de divisas. Y para e l café, gracias a la exitosa negociación que tuvo lugar en Londres, el horizonte del acuerdo de cuotas parece despejarse.
En materia de relaciones financieras internacionales, nuestro país sigue siendo un buen cliente de la banca multilateral y de la banca privada. Nuestra política de endeudamiento, dirigida a evitar que Colombia se convierta en exportador de capital, ha sido exitosa. Como lo anoté anteriormente, en los foros más diversos y respetados del mundo, se reconocen los excelentes resultados de nuestra gestión económica.
La aceptación y el reconocimiento que ha recibido nuestro país a nivel internacional, contrasta con el de algunos empeñados en deformar nuestra realidad. Han intentado resaltar hechos negativos y difundir interpretaciones malintencionadas sobre la naturaleza de las dificultades internas que vivimos.
Estas versiones obstaculizan la adopción de las soluciones que requieren nuestros problemas. No pueden aplicarse las políticas necesarias, ni utilizarse los instrumentos más efectivos. La cooperación internacional se dificulta. Estos son, precisamente, los resultados que buscan quienes propagan la versión negativa sobre Colombia.
Por ello, la actual Administración ha realizado diversos esfuerzos encaminados a lograr un mejor entendimiento de nuestra realidad por parte de la comunidad internacional. En reuniones con Jefes de Estado extranjeros he explicado las verdaderas características de la situación de Colombia en temas sobre los cuales se ha creado una profunda confusión.
Tal es el caso del narcotráfico. Como resultado de una labor paciente y permanente, han comenzado a revisarse las ideas simplistas sobre la participación de Colombia en el comercio ilegal de estupefacientes. Se ha empezado a reconocer que otras naciones deben realizar esfuerzos semejantes al nuestro para combatir los diversos aspectos del consumo, compra, venta, producción y manejo financiero.
Luego del reconocimiento explícito hecho por la Organización de Estados Americanos, a comienzos del año, de los esfuerzos que ha realizado Colombia durante los meses siguientes, en igual sentido se han manifestado otros organismos, gobiernos y líderes políticos. Se está comenzando a entender que un problema de naturaleza mundial sólo puede resolverse con una estrategia global.
Ha sido propósito fundamental de este Gobierno profesionalizar el Ministerio de Relaciones Exteriores. Para lograrlo, se ha comenzado por fortalecer la carrera diplomática y consular establecida en nuestro país desde hace veinte años. La administración está dando estricto cumplimiento a las disposiciones contenidas en su estatuto, entre ellas, las que tienen que ver con la rotación de los funcionarios en el servicio interno y externo. Es así, como numerosos funcionarios que desempeñaban cargos diplomáticos del servicio exterior han debido dar lugar a personal de carrera o de muchos años de experiencia en la Cancillería.
En agosto de 1986 se encontraban inscritos en el escalafón de la carrera diplomática y consular solamente unos 40 funcionarios. La carrera había estado suspendida entre los años 1 977 y 1983. A partir de 1986 y en desarrollo del propósito anotado, se han realizado cinco concursos mediante los cuales han ingresado al Ministerio 24 nuevos funcionarios de carrera. Actualmente hay concursos convocados para la selección de 23 funcionarios más. Mediante dichos concursos, realizados dentro de la más absoluta objetividad e imparcialidad con la eficaz colaboración del ICETEX han ingresado a la planta interna del Ministerio y al servicio exterior, personas de todas las condiciones y estratos sociales, sin más apoyo que el resultado de las pruebas a que fueron sometidas.
Otro de los logros alcanzados en este sentido lo constituye la apertura de la carrera diplomática\consular consagrada en el acápite final de la Ley 61 del año anterior. Mediante sus disposiciones de carácter transitorio, funcionarios vinculados al Ministerio de Relaciones Exteriores de tiempo atrás, y que sin ser de carrera posean calidades y experiencias valiosas para los intereses internacionales del país, han ingresado al escalafón, después de aprobar severas pruebas y concursos. En el pasado mes de agosto 10 de los 14 funcionarios que se presentaron aprobaron los exámenes respectivos. El próximo mes de febrero, se realizarán nuevas pruebas y se prevé que cerca de 60 funcionarios se sometan a ella.
Dentro de estas disposiciones también se contemplaron las referentes a la reclasificación de funcionarios inscritos en el escalafón de la carrera cuyos ascensos se habían retrasado durante años. En este sentido, hasta el momento se han producido 30 reclasificaciones en el escalafón dentro de las cuales cabe destacar el ascenso de siete funcionarios a la categoría de embajador. Entre ellos figura la primera mujer que llegado a tal dignidad por la vía del escalafón.
Con este ánimo de modernización de la Cancillería de San Carlos, el Gobierno ha presentado a consideración del Congreso un proyecto de ley por medio del cual se concreta y formaliza la reestructuración que hemos iniciado. Nuestro Ministerio de Relaciones Internacionales debe estar preparado para manejar una realidad que se ha transformado profundamente. Debe, por ello, contar con mejores instrumentos. Los funcionarios deben cumplir con requisitos precisos que aseguren su eficiencia para trabajar en favor de los intereses nacionales. Deben ser seleccionados para la política exterior y no. como ocurría en el pasado, como resultado de la política interna. Si se aprueba el Proyecto de Ley que hizo tránsito en el período de sesiones ordinarias que hoy terminó, nuestro servicio diplomático contará con una academia en la cual se capacite a los aspirantes en los distintos campos de la actividad internacional.
Numerosos funcionarios seleccionados por concursos internos dentro del Ministerio, adelantan cursos de capacitación y especialización en Universidades, Institutos y Academias Diplomáticas extranjeras, sobre materias tales como relaciones internacionales, derecho internacional, asuntos económicos, idiomas, cultura y otros aspectos de diversos países o grupos de países. Para satisfacción nuestra, casi sin excepción han ocupado los primeros lugares en esos cursos.
Seguiremos trabajando para hacer más competentes y capaz nuestra Cancillería y nuestro servicio exterior. También estamos trabajando activamente en el desarrollo de nuestras fronteras comunes con algunos de los Estados vecinos. Por primera vez, desde 1938, hemos realizado trabajos de reconstrucción y densificación de hitos en la frontera con el Perú en el sector Yaguas-Atacuari. Con el Brasil hemos hecho otro tanto en el sector del Guainía. Con comisiones mixtas se trabaja con el Perú, el Ecuador y Brasil en proyectos sobre desarrollo económico y social a ambos lados de la frontera, cuencas hidrográficas y navegación.
En este sentido, desde el pasado marzo. Colombia detenta la Secretaría del Tratado de Cooperación Amazónica, del que hacen parte ocho países. Nuestro país promovió dentro de dicho Acuerdo, reuniones sobre salud en el área amazónica, recursos hídricos, asuntos indígenas, ciencia y tecnología en esa importante región.
Nuestra relación con los países limítrofes sigue pues teniendo una alta prelación. En ese sentido, la dinámica relación con Venezuela debe conducir a una acción en la cual la prevención de campo a la integración: la pugnacidad a la colaboración; y las diferencias ocasionales a soluciones pacíficas y amistosas, dentro del escrupuloso respeto a los derechos que a uno y otro Estado corresponde. No puede ser de otra manera entre dos países que ostentan el mismo tricolor.
Desde hace 34 años, nueve administraciones colombianas han venido realizando infructuosamente esfuerzos para la solución del diferendo relativo a la delimitación marítima entre los dos países. No cejaremos en el propósito de buscar a esta diferencia, una solución la cual necesariamente redundará en beneficio de ambos pueblos.
Seguiremos aplicando los postulados que en diversas ocasiones le he explicado al país. Buscamos actualizar nuestras relaciones internacionales con el fin de que puedan satisfacerse los más altos intereses de la patria. Es decir, para que en un sistema internacional complejo y cambiante, logremos superar con éxito los desafíos y aprovechar al máximo las oportunidades.