Colombia Seguirá Luchando por la Paz

Virgilio Barco

Presidente de la República de Colombia

es

31-33

01/01/1989

01/01/1989

Intervención del Señor Presidente de la República. Virgilio Barco, en el Saludo de Año Nuevo presentado por el Cuerpo Diplomático acreditado en Colombia, Casa de Nariño. Enero 17 de 1989

 

El gobierno de Colombia quiere, en este saludo de Año Nuevo, renovar sus lazos de amistad y cooperación con las Naciones amigas que ustedes representan en Bogotá.

Colombia contribuirá a consolidar la paz en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Al iniciarse un nuevo año, la comunidad de naciones espera con optimismo que se mantengan las iniciativas adoptadas durante los últimos meses en favor de la paz. Los acuerdos entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en materia de desarme nuclear, de disminución de fuerzas convencionales, y los pasos dados para la solución de algunos conflictos regionales, han renovado la esperanza de la humanidad en un futuro sin destrucción ni guerra. Colombia saluda con entusiasmo estos esfuerzos y apoya decidida sus perspectivas. Desde todos los foros internacionales Colombia contribuirá a consolidar la paz, dentro de un criterio de estricta independencia y guiada por la objetividad y los deseos de paz.

El desarme convencional: una acción impostergable

Nuestro país ha señalado también la necesidad de poner en marcha procedimientos que conduzcan al desarme. No sólo al desarme nuclear, sino también al convencional. En la pasada Asamblea General de la ONU, fue aprobada la resolución presentada por Colombia sobre tráfico ilegal de armas. En ella también se solicita a los Estados Miembros tomar las medidas necesarias para controlar las transacciones que excedan sus necesidades legítimas de defensa nacional.

En la reunión ministerial de los No Alineados que tuvo lugar en Chipre en Septiembre, logramos centrar la atención en las consecuencias negativas parala paz que tiene el suministro de armas a países en zonas de tensión. Esta tesis, presentada con el apoyo del Grupo de los Ocho, fue acogida también por unanimidad en la reciente Asamblea de la Organización de los Estados Americanos.

En cuanto a las armas químicas, nuestra delegación a la conferencia que tuvo lugar en París, hace pocos días, manifestó la urgencia de que se establezca la responsabilidad compartida de los Estados que poseen la capacidad para fabricarlas, y de aquellos que. al tenerlas almacenadas, están en capacidad de usarlas. Igualmente, sostenemos que en la nueva convención internacional sobre la prohibición del uso y de la fabricación de armas químicas que deberá negociarse en el próximo futuro, deberán otorgarse amplias facultades a la ONU para la verificación de los compromisos adquiridos.

Colombia ha recibido con satisfacción los avances de la paz en varias regiones del mundo. Confiamos en que el retiro de las tropas soviéticas y cubanas de Afganistán y Angola, respectivamente, se cumplirá de acuerdo con los cronogramas establecidos. Confiamos igualmente en los procesos de diálogo que tienen lugar en Kampuchea, la Península de Corea y en el Golfo Pérsico.

El problema palestino requiere una solución integral

En cuanto al problema palestino, seguimos creyendo que su solución integral sólo podrá obtenerse si se tienen en cuenta la existencia y la seguridad de todas las partes interesadas. El Estado de Israel debe contar con las garantías suficientes para su propia seguridad. El pueblo Palestino tiene derecho a su propia patria y a vivir en paz. Por estas razones, vemos con esperanza las iniciativas diplomáticas que se han llevado a cabo recientemente. El diálogo entre representantes de la OLP y los Estados Unidos, las perspectivas de una conferencia internacional bajo el patrocinio de las Naciones Unidas, son hechos que permiten analizar la situación con optimismo.

Centroamérica: una crisis que no podemos dejar en el olvido

Deplorablemente, los progresos evidentes que se han logrado en varias iniciativas de paz en todo el mundo siguen teniendo como excepción a Centroamérica. Las naciones de América Latina, y especialmente las del Grupo de los Ocho, seguimos acompañando a los países de América Central en sus propósitos de encontrar una solución definitiva al conflicto. Continuaremos prestando todo nuestro apoyo a sus iniciativas siempre que para ello seamos requeridos por todos los afectados. No podemos dejar de lado este sangriento conflicto centroamericano que ha tenido tan destructoras consecuencias sobre los pueblos de la región.

América Latina: eje fundamental de la política exterior colombiana

Colombia seguirá trabajando por la integración y la acción solidaria de América Latina. Mantendremos nuestra presencia dinámica en el mecanismo de concertación y coordinación política. Los objetivos que animan al Grupo de los Ocho y los esfuerzos conjuntos deben consolidarse aún más.

Aun cuando nuestro país tiene una situación excepcional en materia de endeudamiento externo, la cual ha sido reconocida por la comunidad financiera internacional, somos conscientes de la necesidad de que este grave problema reciba un tratamiento político urgente. Los esfuerzos para solucionar la crisis de la deuda no pueden estar a cargo exclusivamente de las naciones deudoras. El proceso latinoamericano de democratización no puede debilitarse en aras de reparar una crisis de toda la comunidad de naciones, y que en muchos casos tiene origen en un pasado autoritario e irresponsable.

La democracia se ha fortalecido en el hemisferio y no podemos permitir que sus fundamentos sean socavados por la incomprensión y la intransigencia de algunos. Las elecciones presidenciales que tuvieron lugar en México, Venezuela y Ecuador, durante 1988. demuestran la voluntad colectiva de respetar el sistema de libertades y de participación ciudadana. Nuevas elecciones se avecinan en la Argentina, Chile y Brasil. Sin duda. Latinoamérica es una región donde la democracia avanza para bien de nuestro futuro.

Tenemos confianza en una mayor colaboración en las relaciones con los Estados Unidos. La no intervención en los asuntos internos, la preservación de la democracia auténtica, la deuda externa, el narcotráfico y la cooperación económica, deben ser ejes importantes de la agenda de las relaciones entre los Estados Unidos y la América Latina. Otro tanto esperamos de los países de la Comunidad Económica Europea, de los Socialistas, de los No Alineados y de todas las potencias.

Nuestra democracia se está ampliando

En el campo interno, el Gobierno Colombiano seguirá luchando por la Paz. La Iniciativa Para la Paz, que hemos propuesto a los alzados en armas, continúa vigente y ha empezado a dar sus primeros frutos. Paralelamente, siguen ejecutándose las obras del Plan Nacional de Rehabilitación y las diversas instituciones del Estado han avanzado significativamente en la aprobación y ejecución de importantes reformas. Nuestra democracia se está ampliando.

El éxito de la política de paz no es independiente de la realidad internacional. Por el contrario, existen fenómenos mundiales que parecerían dar viabilidad al retorno a la normalidad, no solamente en Colombia sino en varias naciones del Tercer Mundo.

La Paz tiene dimensiones internacionales

Anteriormente me referí a la necesidad de detener la carrera armamentista en el campo convencional. Igualmente, la indiferencia y la complicidad con el tráfico ilícito de armas permite que los enemigos de la democracia, cualesquiera sean ellos, puedan contar con los recursos necesarios para buscar sus funestos propósitos. Colombia hace un llamado para poner fin a este azote, que con la producción y utilización de armas químicas llevaría a la humanidad hacia la confrontación y la muerte.

El narcotráfico es otra limitación para el éxito de la estrategia de pacificación que está llevando a cabo la actual administración. Hace dos años, en este mismo recinto, me referí al carácter multinacional del tráfico de drogas y a la necesidad de emprender acciones conjuntas. La propuesta colombiana ha sido acogida ampliamente. La Convención de Viena recientemente aprobada, la nueva Ley antidrogas de los Estados Unidos, y diversas medidas y declaraciones adoptadas en diversos foros multilaterales, demuestran que la comunidad mundial ha reconocido la verdadera naturaleza del fenómeno de las drogas.

No obstante, es todavía necesario hacer mucho más. Enfrentamos a un enemigo que pone en tela de juicio la seguridad y la estabilidad democrática. En Colombia, la lucha contra el narcotráfico ha impuesto serios obstáculos a los esfuerzos del gobierno para fortalecer la administración de justicia. También se ha atravesado en nuestras políticas para defender. proteger y promover los derechos humanos. Los traficantes de drogas han impuesto métodos violentos. Han extendido la violencia y han sembrado la muerte. Sus dineros han financiado a grupos terroristas y sus organizaciones han limitado incluso el ejercicio de la oposición legal.

El narcotráfico: enemigo de la democracia

Efectivamente, los principales atentados contra la democracia que se han cometido en Colombia durante los últimos dos años han sido originados en el narcotráfico. La libertad de prensa ha sido coartada por el asesinato de Don Guillermo Cano. La acción de la oposición ha sido obstaculizada por asesinatos como el de Jaime Pardo Leal y secuestros como el de Andrés Pastrana. en vísperas de su elección como alcalde de Bogotá. El cumplimiento de los derechos humanos ha tenido que enfrentarse a la muerte de líderes como Héctor Abad Gómez. La fortaleza del imperio de la justicia ha tenido que sobreponerse a asesinatos como el del procurador Carlos Mauro Hoyos. La acción de Gobierno también ha sufrido las consecuencias de este flagelo, cuando son asesinados o intimidados los funcionarios públicos.

Todas estas han sido pruebas de fuego para los esfuerzos del actual gobierno para fortalecer la democracia colombiana. Afortunadamente hemos logrado superarlas. Se requiere, sin embargo, que la lucha que hemos librado en Colombia, sea complementada por acciones igualmente decisivas en todas las naciones afectadas por las diversas actividades vinculadas a la red mundial de la droga. Debemos pasar de la etapa de la solidaridad a la de acciones conjuntas.

El tráfico ilegal de drogas atenta contra los principios básicos de la convivencia pacífica. La tolerancia frente al consumo, el tráfico, el procesamiento, el transporte y el manejo financiero relacionado con las drogas beneficia directamente a los enemigos de la democracia. Para que la comunidad internacional pueda seguir avanzando en alcanzar la paz es necesario actuar con urgencia y severidad contra todos los agentes del tráfico de drogas.

Señores Embajadores Señores Jefes de Misión y Agentes Diplomáticos;

Permítanme presentar a sus gobiernos, a sus pueblos, a ustedes, a sus familias, el saludo fraterno del gobierno y de la nación colombianos. Que 1989 les traiga Paz, ventura y prosperidad personal.