Los medios de pago en el proceso de integración latinoamericana: su evolución y perspectivas
Gustavo García
Asistente del director de cambios internacionales, Banco de la República.
es
7-15
01/04/1992
01/04/1992
Al poco tiempo de su iniciación, el proceso integracionista de los países latinoamericanos contó con sistemas de pago que le permitieron financiar parcialmente su comercio.
Sin embargo, la disminución en los precios de los productos básicos, el enorme servicio de la deuda externa contraída en años anteriores a 1982 y otros factores adicionales, originaron un déficit cambiario importante que indujo a los países latinoamericanos a restringir las importaciones para tratar de restablecer el equilibrio en la balanza de pagos.
Como buena parte de las importaciones menos esenciales proviene de otros países latinoamericanos, el comercio entre los mismos disminuyó apreciablemente[1](véase Cuadro 1). La decisión de disminuir las importaciones originarias de Latinoamérica se tomó, asimismo, porque los sistemas de pago de la región no ofrecían, como se indicará posteriormente, un crédito a mediano ni largo plazo que permitiera un ahorro de divisas convertibles[2]. Lo anterior demostró que los sistemas de pago de la región no eran muy flexibles en medio de las condiciones externas cambiantes y que, por el contrario, inducían a que, en circunstancias de escasez de divisas convertibles, el comercio se limitara aún más.
Por ello, y al comprobarse empíricamente que la disminución del comercio intrarregional tampoco ayudó a solucionar el problema de balanza de pagos global, se vio la necesidad de estudiar la creación de nuevos sistemas de pago o de readecuar los actuales.
El propósito del presente ensayo es describir el actual sistema de pagos de la Aladi, analizando sus ventajas y desventajas, así como identificar los sistemas alternativos propuestos por algunas entidades y economistas, que posibiliten no solamente mantener el flujo actual del comercio intrarregional, sino también acrecentarlo, evaluando las ventajas y desventajas que originaría la implantación de dichos sistemas.
Los dos sistemas de pago utilizados por Latinoamérica en las tres últimas décadas han sido el de la Aladi y el del Mercado Común Centroamericano. En este trabajo se describirá el primero debido a que a él pertenece la mayoría de los países de América Latina y, en consecuencia, es en su seno en donde se efectúa la mayor parte del comercio regional.
Por lo tanto, a continuación se describirán los dos esquemas básicos que componen el sistema de pago de la Aladi. El primero es el sistema de compensación multilateral de pagos y crédito recíproco. Éste tiene como objetivo el ahorro de divisas convertibles mediante la cancelación de los pagos correspondientes al intercambio regional, prescindiendo, en cada transacción, del empleo de moneda convertible. El segundo es el Acuerdo de Santo Domingo, cuya función consiste en proveer crédito a los países deficitarios en su comercio regional.
Posteriormente se describirán el Fondo Latinoamericano de Reservas y el Peso Andino, mecanismos creados por los países pertenecientes al Pacto Andino con el objeto de fortalecer el proceso de integración subregional. Se consideró conveniente incluir tales mecanismos, toda vez que éstos han sido creados por países que, al tiempo que pertenecen a la Aladi, han optado por seguir el camino de la integración subregional y que, como veremos, han sido tomados como modelo por otros países de la Aladi para avanzar en esa misma dirección.
Por último, se indicarán las ventajas y desventajas que ha significado la creación de estos mecanismos para el desarrollo del proceso integracionista y, en consecuencia, para el desarrollo de los países de la Aladi.
Entre las principales características del Convenio podrían mencionarse las siguientes:
-A este Convenio pertenecen todos los países de la Aladi[3]y la República Dominicana. Fue firmado inicialmente en septiembre de 1965 en México y modificado en 1982.
-Cubre todos los pagos correspondientes a operaciones directas de naturaleza comercial o financiera que se efectúen entre los residentes de los países miembros.
-La canalización de las operaciones por el Convenio no es obligatoria; sin embargo, los bancos centrales que hacen parte del sistema se comprometen a realizar la mayor cantidad posible de operaciones a través del mismo.
-La unidad de cuenta es el dólar norteamericano.
-El proceso de canalización, en lo relacionado con una operación comercial, es el siguiente: un exportador del país A vende un producto al importador del país B. El exportador cobra a través de una "institución financiera autorizada por su banco central para operar a través del Convenio"[4] y esta entidad, a su vez, cobra a través del banco central. El banco central del país del exportador carga la cuenta del Convenio con el banco central del país del importador, informando de esta operación a dicho banco; esta entidad, entonces, abona la cuenta del Convenio del banco central del país A y cobra por intermedio de la "institución autorizada para operar a través del Convenio", que, a su vez, cobra el valor de la operación al respectivo importador. En definitiva, en la operación participan el exportador, el importador, las dos instituciones financieras a través de las cuales se tramita el instrumento de pago (las llamadas "instituciones autorizadas para operar a través del Convenio") y los dos bancos centrales.
Los débitos y créditos que se originan por las operaciones con cada uno de los países firmantes del Convenio se acumulan durante un período cuatrimestral y, al final del mismo, se informa su movimiento al Banco Central de la Reserva del Perú, entidad agente del sistema de compensación, y que se encarga de efectuar la compensación multilateral de todos los bancos centrales de la Aladi y de informar a éstos sus saldos. Los períodos de compensación son de enero a abril, de mayo a agosto y de septiembre a diciembre.[5]
Por los débitos a la cuenta del Convenio, los bancos centrales reciben un rendimiento y por los créditos asumen un costo, liquidados ambos a una tasa de interés equivalente al 90% del promedio aritmético de la Prime Rate presentado durante los 105 primeros días del período de compensación que se esté liquidando, y que sea cobrada por el banco en Nueva York que presente mayores activos el primer día de ese mismo período de compensación.
Los intereses a favor y en contra afectan el saldo de cada banco central, originado por la compensación multilateral. Los intereses se cobran por el período comprendido entre la fecha del registro de la operación en el Convenio hasta el octavo día después de realizarse la compensación.
En caso de presentarse un saldo en su contra en la compensación, tanto de capital como de intereses, un banco central debe pagar al banco agente a través del Federal Reserve Bank en Nueva York, al octavo día después de la compensación; es decir, el 8 de mayo, el 8 de septiembre y el 8 de enero de cada año.
Los bancos centrales, en forma bilateral, se conceden un cupo máximo de crédito recíproco. Si durante el transcurso del período de compensación los débitos de un convenio superan a los créditos del mismo en un valor superior al cupo acordado, el banco deudor debe pagar al banco acreedor inmediatamente el valor que exceda el cupo de crédito, así no haya finalizado el período cuatrimestral.
Los instrumentos de pago utilizables a través del Convenio pueden ser cartas de crédito, créditos documentarios, órdenes de pago, giros nominativos, letras avaladas por las instituciones autorizadas y pagarés emitidos o avalados por las mismas.
El Convenio prevé una garantía de reembolso que consiste en la garantía dada por los bancos centrales a los exportadores, de rembolsar el instrumento de pago originado por la exportación, siempre y cuando éste se ajuste a las condiciones establecidas por la institución autorizada ordenante. Dicha garantía también le asegura a este banco central que el cargo efectuado a la cuenta del convenio originado por el reembolso mencionado le será correspondido por el banco central del país del importador.
En caso de que un banco central considere que no puede cumplir con el pago que le corresponde a causa de un posible saldo negativo en la compensación, puede solicitar al banco agente, con una anterioridad no inferior a cinco días hábiles a la fecha en que aquélla se realiza, ser excluido de la compensación y puede entrar a negociar bilateralmente la obtención de crédito para el pago respectivo con aquellos bancos centrales con los cuales su posición sea negativa. Si un banco central no hace uso de esta posibilidad, el pago de su saldo negativo puede efectuarse a prorrata a cada banco central acreedor en cuatro cuotas iguales, el 25 de cada mes siguiente al del período de compensación.
Fue suscrito en 1969 con el fin de otorgar créditos a un plazo de cuatro meses para su cancelación, prorrogables a un año, a aquellos países que al final del período de compensación multilateral resulten con saldo negativo y cuya balanza de pagos global sea deficitaria. Los recursos son aportados por los países que presenten superávit.
En 1981 se crearon dos líneas de crédito adicionales: una destinada a apoyar a países con déficit de balanza de pagos, con un plazo para su cancelación de dos años, renovable por uno más; la segunda línea se creó con el fin de ayudar a países con situación de iliquidez de divisas como consecuencia de catástrofes naturales; esta línea tiene un plazo para su cancelación de dos años, renovable bilateralmente a cinco.
Los aportes para estas tres líneas llegaron a sumar, a principios de los años ochenta, US$700 millones. Hasta 1984, año en que se decidió verbalmente suspender el mecanismo, la primera línea de crédito había sido utilizada 24 veces, la segunda tres veces y la tercera una vez.
En 1976, el Grupo Andino creó una entidad parecida al Fondo Monetario Internacional, con la finalidad principal de ayudar a los países miembros con problemas en la balanza de pagos. Dicha entidad es el Fondo Andino de Reservas, transformado en marzo de1991 en el Fondo Latinoamericano de Reservas, órgano que cuenta en la actualidad con un capital suscrito de US$800 millones y un capital pagado de US$597 millones.
El Fondo presta su apoyo a través de la concesión de créditos directos a mediano plazo, créditos a corto plazo para solucionar problemas de liquidez mediante el mecanismo de depósito a término, o garantizando créditos de terceros para cubrir déficit regionales o globales en la balanza de pagos. Igualmente, apoya las exportaciones de la subregión mediante el descuento de aceptaciones bancarias originadas por dichas exportaciones.
Los recursos se captan mediante aportes de los países miembros (el aporte colombiano en la actualidad es de US$200 millones de capital suscrito y US$161.25 millones de capital pagado), mediante el mecanismo de depósitos a término y por la apropiación de parte de las utilidades obtenidas en sus ejercicios. El FLAR concede préstamos con una tasa de interés un poco más ventajosa que la conseguida por los prestatarios en el mercado financiero internacional.
En 1984 se decide crear el peso andino, que es una moneda escritural, pasivo del FLAR, y definida como un medio de pago internacional de carácter restringido con un valor unitario equivalente al de un dólar norteamericano. La asignación de pesos andinos (80 millones en total) se efectúa de acuerdo con el aporte de cada país al FLAR: corresponden a Perú, Venezuela y Colombia 20 millones respectivamente y a Ecuador y Bolivia 10 millones para cada uno.
Pueden ser tenedores de esta moneda los bancos centrales de los países miembros del FLAR, la Corporación Andina de Fomento, la Junta del Acuerdo de Cartagena, el Parlamento Andino, el mismo FLAR y los bancos centrales de Chile y Argentina.
El mecanismo de utilización del peso andino es el siguiente: cuando una entidad tenedora requiera efectuar un pago a otra entidad autorizada, se informa al FLAR y éste carga la cuenta de pesos andinos de la primera entidad y abona la de la segunda. A partir de esa fecha la primera entidad tiene un plazo de seis meses para recomprar los pesos andinos, con divisas convertibles, lo cual se hace igualmente a través del FLAR; la entidad que utilice pesos andinos debe pagar intereses a una tasa equivalente a la Libor a seis meses más el 0.25%, mientras que la entidad que los recibe gana intereses equivalentes a la misma Libor más el 0.125%.
Un banco central puede recibir pesos andinos hasta que su saldo neto en el FLAR alcance el 200% de su asignación inicial.
Este mecanismo representa la posibilidad real de ensanchar las relaciones económicas entre los países de la subregión, mediante un financiamiento a seis meses.
Antes de analizar los resultados del actual sistema de pagos, es importante mencionar que éste es una combinación del modelo de la Unión Europea de Pagos creada después de la Segunda Guerra Mundial y del modelo de la Cámara de Compensación Internacional propuesta por Keynes. La diferencia radica en que, al producirse la compensación, el crédito a los países deficitarios no es automático, sino que es estudiado (o por lo menos lo era hasta 1984) por un Comité de la Aladi controlado por el Acuerdo de Santo Domingo, el cual tiene en cuenta no sólo el déficit regional, sino también su situación global de balanza de pagos.
Esta modificación fue exigida por el Fondo Monetario Internacional toda vez que consideraba que el automatismo en el otorgamiento del crédito promovía políticas de expansión insostenibles en países deficitarios.
Los resultados cuantitativos del sistema de pagos de la Aladi se pueden observar en los Cuadros 1 y 2. El efecto benéfico en al ahorro de divisas que se presenta por la utilización del Convenio depende de tres variables. La primera es la relación entre el monto del comercio intrarregional con respecto al monto del comercio global que realizaron los países de la Aladi. La segunda es la relación del monto del comercio canalizado a través del Convenio con respecto al total del comercio intrarregional. La tercera es la relación entre el comercio efectivamente compensado con respecto al monto del comercio canalizado a través del Convenio.
La primera relación puede observarse en el Cuadro 2. Aunque la información únicamente cubre el período comprendido entre 1986 y 1989, es posible observar una pequeña participación del comercio intrarregional dentro del global, cercana al 10%.
Cuadro No. 1 EVOLUCIÓN DEL CONVENIO DE PAGOS DE LA ALADI (Millones US)
|
Años |
Bancos Centrales Participación |
Monto de operaciones tramitadas a través del convenio |
Importaciones Intra Aladi |
% (3)/(4) |
Operaciones compensadas |
% (6)/(3) |
|
(1) |
(2) |
(3) |
(4) |
(5) |
(6) |
(7) |
|
1966 |
7 |
106 |
985 |
10.8 |
75 |
70.8 |
|
1967 |
7 |
333 |
1.008 |
33.0 |
239 |
71.8 |
|
1968 |
9 |
392 |
1.062 |
36.9 |
262 |
66.8 |
|
1969 |
10 |
482 |
1.301 |
37.0 |
401 |
83.2 |
|
1970 |
11 |
560 |
1.354 |
41.4 |
450 |
80.4 |
|
1971 |
11 |
695 |
1.485 |
46.8 |
559 |
80.4 |
|
1972 |
11 |
979 |
1.664 |
58.8 |
790 |
80.7 |
|
1973 |
12 |
1.398 |
2.312 |
60.5 |
1.117 |
79.9 |
|
1974 |
12 |
2.276 |
3.930 |
57.9 |
1.889 |
83.0 |
|
1975 |
12 |
2.385 |
4.006 |
59.5 |
1.723 |
72.2 |
|
1976 |
12 |
2.923 |
4.641 |
63.0 |
2.271 |
77.7 |
|
1977 |
12 |
3.936 |
5.793 |
67.9 |
3.049 |
77.5 |
|
1978 |
12 |
4.457 |
5.772 |
77.2 |
3.322 |
74.5 |
|
1979 |
12 |
6.421 |
8.439 |
76.1 |
4.791 |
74.6 |
|
1980 |
12 |
8.643 |
10.529 |
82.1 |
6.622 |
76.6 |
|
1981 |
12 |
9.331 |
12.199 |
76.5 |
6.777 |
72.6 |
|
1982 |
12 |
7.770 |
10.620 |
73.2 |
5.525 |
71.1 |
|
1983 |
12 |
6.471 |
7.711 |
83.9 |
4.622 |
72.0 |
|
1984 |
12 |
6.776 |
8.533 |
79.4 |
4.724 |
69.7 |
|
1985 |
12 |
6.726 |
7.533 |
89.3 |
5.227 |
77.7 |
|
1986 |
12 |
6.673 |
7.674 |
87.0 |
5.607 |
84.0 |
|
1987 |
12 |
7.492 |
8.750 |
85.6 |
6.223 |
83.1 |
|
1988 |
12 |
8.753 |
10.040 |
87.2 |
7.295 |
83.3 |
|
1989 |
12 |
10.137 |
11.044 |
91.8 |
7.624 |
75.2 |
|
TOTALES |
106.115 |
138.385 |
76.7 |
81.224 |
76.5 |
|
Fuente: Aladi
Cuadro No. 2 EXPORTACIONES INTRARREGIONALES Y GLOBALES DELOS PAÍSES DE LA ALADI (Millones US)
|
Destino |
(1) |
(2) |
(1/2) |
|
Origen Aladi |
Aladi |
Todo el mundo |
% |
|
1986 |
7.674.00 |
69.717.5 |
11.01 |
|
1987 |
8.750.00 |
80.481.8 |
10.87 |
|
1988 |
10.040.00 |
90.944.4 |
11.04 |
|
1989 |
11.044.00 |
100.493.6 |
10.99 |
Fuente: INTAL. Unidad de Estadística e informática
En el Cuadro 1 se observa la evolución del Convenio de Pagos desde su creación hasta 1989 para la segunda y tercera de las variables mencionadas.
El monto de operaciones cursadas a través del Convenio no sólo aumentó en términos de valor absoluto, sino también en términos de valor relativo con respecto al total del comercio intrarregional, al pasar de un 10.8% en 1966 a un 91.8% en 1989.
El porcentaje del monto del comercio efectivamente compensado con respecto al monto del comercio canalizado a través del Convenio[6], que se observa en la columna 7 del Cuadro 1, presenta variaciones irregulares a través de los años. Efectivamente, en aquellos años en los que el comercio canalizado a través del Convenio es reducido, el porcentaje del comercio compensado es alto, pero en los años en que aquel comercio aumenta, el porcentaje mencionado disminuye notoriamente.
Esta situación se explica por el hecho de que los cupos de crédito recíproco no son ajustados de acuerdo con el aumento del comercio.
El efecto benéfico que la región ha obtenido de la utilización del sistema puede resumirse en estos hechos:
a. En primer lugar, la posibilidad de mantener unas relaciones económicas intrarregionales que no dependan de la disponibilidad inmediata de divisas convertibles. Ello conlleva la posibilidad de obtener el grado de crecimiento y desarrollo económico tan necesario en las actuales circunstancias sociales de América Latina.
b. El ahorro de divisas que se obtiene en los costos de tramitación de los instrumentos de pago, pues si no se utilizara el sistema de pago, dichos costos serían cobrados por los bancos extrarregionales, los cuales tramitarían los negocios, como sucede en la actual estructura bancaria mundial. Este ahorro puede ascender, en el período de 1966 a 1989, a US$2.120 millones, si se tiene en cuenta que el comercio tramitado a través del Convenio ascendió a US$106.000 millones y que el porcentaje promedio de costo por tramitación del instrumento de pago es aproximadamente el 2% de la operación.
c. El ahorro de divisas obtenido por los bancos centrales al no tener que recurrir a créditos costosos de corto plazo para financiar su comercio exterior, como ocurre en aquellos países con un nivel bajo de reservas internacionales. El ahorro estaría dado por la diferencia entre la tasa de interés del crédito costoso y la que utiliza el sistema de pago.
Adicionalmente, es importante señalar algunas de las ventajas que ha originado el sistema de pago vigente:
- La multilateralización de la compensación implica la posibilidad de distribuir entre muchos países saldos que, en una compensación bilateral, pueden quedar inconvertibles o impagados.
- Una mayor ligazón entre el sistema financiero de la región a través del aumento de sus relaciones de corresponsalía para facilitar su participación en el financiamiento del comercio regional; tales corresponsalías se han convertido, además, en valiosos conductos de información sobre las oportunidades comerciales entre los países del área.
Se ha comprobado empíricamente que la limitación del actual sistema de pago a la hora de efectuarse el comercio intrarregional está en que, si un país resulta con déficit, debe cancelarlo con divisas convertibles que, tradicionalmente, son escasas en buena parte de los países de Latinoamérica, debido a la baja de los ingresos por exportaciones, al alto servicio de la deuda externa, etcétera.
Además, el actual sistema no favorece el proceso de integración a través de un comercio equilibrado, porque no induce a los países con superávit a buscar un ajuste incrementando sus importaciones o su inversión en los países deficitarios.
Efectivamente, la solución de este problema consiste en que los países deficitarios aumenten sus exportaciones y que, consecuentemente, los países con superávit aumenten sus importaciones. Sin embargo, toda vez que un superávit regional permanente le representa a esos países la obtención, a corto plazo, de divisas convertibles que requieren con urgencia para equilibrar la balanza de pagos global, seguramente no estarán interesados en propiciar el aumento de las importaciones procedentes de la región.
Por lo tanto, parece que la solución al problema actual de pagos requiere un mecanismo que posibilite una financiación, por lo menos a mediano plazo, y que induzca a los países deficitarios y a los que presentan superávit a lograr un ajuste en su comercio intrarregional. Las diversas propuestas que algunos entendidos en esta materia han lanzado, se pueden clasificar en tres grandes grupos[7]:
1.Aquellos que propugnan la facilitación del proceso de ajuste global de la balanza de pagos.
2.Los que defienden la disminución de las necesidades de divisas asociadas al financiamiento, a mediano y largo plazo, de posibles desequilibrios intrarregionales, sin buscar un equilibrio de cada país con la región.
3.Quienes abogan por un mecanismo para equilibrar el comercio intrarregional.
El primer grupo apoya el reforzamiento del sistema actual de pagos de la Aladi, de la compensación multilateral y del Acuerdo de Santo Domingo. Por su parte, el segundo y tercer grupos apoyan la creación de nuevas monedas o la ampliación de la cobertura de las ya existentes, respaldadas por la subregión (Pacto Andino) o región (América Latina). La viabilidad de un proyecto de este género depende de varias condiciones, entre las cuales se encuentran las siguientes:
a. Los países deben reconocer que la operatividad de una moneda está basada más en su receptividad que en su respaldo, aunque éste es muy importante. Si un país recibe una moneda es porque, posteriormente, otros países se la recibirán.
b. La tenencia de una moneda por parte de un país no puede ser ilimitada; por lo tanto se requiere que éste la use para comprar bienes y servicios dentro de la región o como medio de inversión de capital en ella.
c. Es relevante tener en cuenta que crear una moneda puede contribuir a perfeccionar la estructura comercial y aduanera, y no al contrario. No es posible que una mejor estructura comercial facilite la creación de moneda. (Caso CEE-ECU).
d. En lo relacionado con el comercio y los pagos, debe existir una preferencia hacia la región por parte de los países de la misma, a diferencia de lo que ocurrió entre 1983 y 1986, cuando se privilegió el comercio y el pago de las obligaciones extrarregionales.
e. Es fundamental que el valor de la moneda se sustente en una estable situación monetaria, cambiaría y fiscal.
En cuanto a los sistemas de pago, describiremos y analizaremos a continuación las diferentes propuestas que se han hecho en la materia:
Estos sistemas buscan la ampliación del período de compensación del sistema de pagos de la Aladi y el aumento del monto de la línea de crédito recíproco, llegando inclusive a convertirlo en ilimitado durante el período de compensación. Igualmente, prevén el reinicio del Acuerdo de Santo Domingo, y propugnan por la búsqueda de recursos en países con superávit y en países extrarregionales. Su gran desventaja es que sujetan el comercio intrarregional a la tenencia de divisas convertibles, requisito muy complicado en épocas de estrechez cambiaría, muy frecuentes en los países latinoamericanos.
Éstos incluyen la ampliación de la cobertura del peso andino[9] y la creación del gaucho[10].
La ampliación de la cobertura del peso andino es un propósito que se debe lograr a través del Fondo Latinoamericano de Reservas —FLAR—, y debe incluir: a) la ampliación en la asignación de pesos andinos a los bancos centrales de aquellos países que se integren al FLAR; b) la continuación de la política actual de permitir que los bancos centrales de aquellos países de la Aladi que no sean miembros del FLAR, puedan ser tenedores de esta moneda; y c) el aumento de la cantidad de pesos andinos asignada a cada país miembro del FLAR y la eliminación del plazo de seis meses para recomprar los pesos andinos, convirtiéndolo en indefinido.
Por su parte, el gaucho es una moneda que proyectan crear los gobiernos de Argentina y Brasil, primordialmente para pagar el saldo de la compensación bilateral arrojado por el sistema de compensación de la Aladi. Al igual que el peso andino, el gaucho sería una moneda creada contablemente (moneda escritural), respaldada por el proyectado Fondo Argentino-Brasileño de Reservas, cuyo valor unitario estaría a la par con el dólar norteamericano o posiblemente con el DEG o el ECU. Sin embargo, el proyecto es más ambicioso que el del peso andino, en la medida en que se sugiere convertirlo en moneda de reserva para otros bancos centrales extrarregionales o en moneda de inversión para entidades financieras intra y extrarregionales, y en que su tenencia no tendría plazo de vencimiento. De esta manera, se convertiría en un medio de financiamiento con recursos extrarregionales ilimitados.
El modo de utilización sería el mismo que el del peso andino, es decir, se basaría en registros contables del Fondo de Reservas, que lo emite y lo respalda. Posteriormente se extendería la moneda a otros países latinoamericanos. La emisión inicial ascendería a 200 millones de gauchos.
La ventaja de estos dos sistemas consiste en que se incrementa notoriamente el financiamiento del comercio intrarregional. Además, su valuación estaría conectada, para el peso andino, con el dólar norteamericano y, para el gaucho, con el dólar norteamericano, DEG o ECU, con independencia de las inestables economías que lo crean, convirtiéndose así en activos de reserva internacional muy estables en su cotización. Su desventaja principal consiste en que no se promueve un ajuste en la balanza de pagos intrarregionales en los países con desequilibrio, al no incluir un mecanismo que castigue los déficit y superávit crónicos.
Es de anotar que los anteriores sistemas complementarían el de la compensación multilateral de la Aladi actualmente vigente.
Este mecanismo comprende la creación de la Unidad Monetaria Latinoamericana —UMLA —[11] y la propuesta de convertibilidad de las monedas de los países del Grupo Andino dentro de la subregión[12].
La UMLA sería una moneda de registro manejada por la Aladi, y se utilizaría para el pago de las operaciones intrarregionales, estableciéndose su valor con respecto a la moneda de cada país. Cuando un país presente mayores exportaciones que importaciones en el mercado intrarregional, la UMLA se devaluaría con respecto a su moneda nacional y se revaluaría en caso contrario. El mecanismo contempla una compensación diaria, con base en la cual se originaría la revaluación o devaluación mencionadas.
El mayor inconveniente de este sistema es que no tendría en cuenta las variaciones de las políticas económicas entre los diferentes países de la Aladi, como por ejemplo la política monetaria y cambiaria. Su valuación estaría determinada únicamente por el flujo de comercio de cada país, sin considerar los índices de inflación y de devaluación de las monedas nacionales con respecto al dólar norteamericano. Por consiguiente, la UMLA no tendría en cuenta el poder adquisitivo en los países en que se efectúen las exportaciones e importaciones, resultando muy difícil su implantación.
Por último, existe la propuesta sobre la convertibilidad de las monedas de los países del Grupo Andino dentro de la subregión, pero únicamente para los bancos centrales y entidades financieras. Se aceptaría cada moneda para operaciones tanto comerciales como financieras. Los bancos centrales se encargarían de determinar la tasa de cambio de las monedas. La diversidad de las políticas monetarias y cambiarias de los países se corregiría devaluando o revaluando las monedas entre sí, de acuerdo con el índice de inflación de cada uno de los países, o de acuerdo con el índice de devaluación de cada moneda con respecto al dólar norteamericano. Con el fin de corregir desequilibrios crónicos, tal ajuste se podría realizar parcialmente para obligar a los países con superávit a salir rápidamente de la tenencia de monedas de la subregión.
El beneficio indudable de tal mecanismo es que se crearían medios de pago con una amplia posibilidad de utilización. Tales medios incluirían la inversión de saldos de países con superávit en países deficitarios y en empresas trasnacionales andinas. Su principal desventaja consiste en que, ante la existencia de mercados negros de divisas con diversos grados de variación de la tasa de cambio y ante la posibilidad de triangulación con el dólar norteamericano, se tornarían atractivas las actividades especulativas, aumentando así el riesgo de desequilibrio cambiario.
Por último, hay que señalar que los dos sistemas anteriores conllevarían la eliminación del actual sistema de compensación de la Aladi.
Es indudable que el comercio intrarregional latinoamericano se ha visto limitado por la escasez de medios de pago internacionales. El actual sistema de pagos tiene aspectos positivos como la multilateralización de la compensación y el crédito recíproco. Sin embargo, por tratarse de un crédito a muy corto plazo y por el hecho de que los países de la región tienen que recurrir en todo caso, al término de dicho lapso, a sus escasas divisas convertibles, el sistema presenta limitaciones.
Todos los sistemas de pago alternativos que se han propuesto también presentan limitaciones. No obstante, la combinación de algunos de ellos puede solucionar parcialmente los problemas actuales. Por ejemplo, se podría desarrollar un mecanismo que aproveche el sistema de compensación de la Aladi y que cree una moneda como el propuesto gaucho, pero utilizable por todos los países de la Aladi, con la condición de que se castigue, bien sea su reiterada utilización por parte de un país deficitario, o bien sea su retención por parte de un país con superávit. Para ello se podrían aplicar tasas de interés diferenciales (cada vez mayores para los deficitarios y cada vez menores para los países que presenten superávit).
[1] 1Esto es lo que en la teoría ortodoxa de comercio internacional se denomina síndrome del vecino.
[2] 2Se denominan divisas o monedas convertibles aquellas que son aceptadas en el mercado mundial para adquirir bienes y servicios sin restricción alguna.
[3]A la Aladi pertenecen Brasil, Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Colombia, Venezuela y México.
[4] En Colombia son los bancos comerciales y las corporaciones financieras los que tramitan operaciones de comercio exterior.
[5] El período de compensación ha evolucionado: inicialmente fue de dos meses y posteriormente se amplió a tres meses.
[6] El valor del comercio que no es compensado a través de los convenios es pagado con divisas convertibles transferidas. Éstas comprenden las divisas pagadas al final del período de compensación y las que se pagan durante el mismo cuando se excede el cupo de crédito recíproco.
[7] Javier Fernández R., "Balanza de pagos, liquidez y sistemas de pagos en América Latina", en Revista Integración Latinoamericana, Intal, Vol. 13, No. 139, octubre de 1988.
[8] Propuestos por la misma Aladi y por José Antonio Ocampo. Véase Aladi, "La experiencia reciente de los acuerdos de pagos y de financiamiento entre bancos centrales y su significación dentro de la actual coyuntura latinoamericana". Documento. 1985, y José A. Ocampo, "El comercio intrarregional y el problema de pagos", en Revista Coyuntura Económica, Fedesarrollo, 14(1), 1984.
[9] Javier Fernández, op. cit.
[10] Cesar da Rocha e Silva, Olavo, "El camino hacia una moneda regional", en Revista Integración Latinoamericana, Intal, Vol. 13, No. 139, octubre de 1988.
[11] Aldo A. Dadone, "Sistemas. de pagos y unidades de cuentas en América Latina—, en Revista Integración Latinoamericana, Intal, Vol. 13, No. 139, octubre de 1988.
[12] José A. Ocampo, "Esquema de un sistema de pagos para el Grupo Andino", en Revista Coyuntura Económica, Fedesarrollo, 13(2), junio de 1983.