La política exterior de Marruecos

Mohammed Ayachi

Embajador de S. M. el Rey de Marruecos en Colombia.

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17-24

01/10/1992

01/10/1992

Conferencia pronunciada el 20 de octubre de 1992 en la Universidad de los Andes, con el auspicio del Centro de Estudios Internacionales

 

Introducción

Marruecos goza de una situación geográfica estratégica. Su localización en la punta del nordeste de África le da tres características esenciales con múltiples consecuencias: es un país atlántico, mediterráneo y norafricano. Se encuentra a la entrada del estrecho de Gibraltar donde se reúne el Mediterráneo con el Atlántico y África se encuentra con Europa.

Esta situación estratégica excepcional ha permitido a Marruecos, a través de su historia milenaria (más de 33 siglos), ser una plataforma de encuentro de las civilizaciones que han florecido sobre las costas mediterráneas y acumular un patrimonio rico y diversificado.

Éste, el Maghreb El Aqsa o país del extremo occidente, está en una encrucijada de mares, de continentes, de pueblos y de civilizaciones.

Marruecos está, en primer lugar, en la encrucijada entre el Oriente y el Occidente. Esta posición ha permitido las comunicaciones y la simbiosis entre estas dos formas de civilización de una manera muy positiva. Nuestro soberano Hassan II ha señalado a ese respecto:

"Nosotros somos los herederos de aquellos que antiguamente restituyeron al Occidente toda una cultura griega y mediterránea que en Europa era ignorada. Cuando en el siglo VIII los traductores árabes preservaban el patrimonio de la cultura griega, cuando durante cinco siglos los pensadores árabes comentaban los tratados griegos de filosofía, de historia, de geografía, de matemáticas, de medicina, agregándoles su propio talento y su propia ciencia, ellos no tenían conciencia de que eran los portadores de la llama del Renacimiento. A través de España y de los países mediterráneos esto era, sin embargo, lo que ellos eran".

Marruecos está, en segundo lugar, en la encrucijada entre Europa y África. De conformidad con la imagen visualizada por nuestro soberano: "Marruecos se parece a un árbol cuyas raíces nutritivas se sumergen profundamente en la tierra de África y que respira gracias a su follaje que susurra con el viento de Europa".

Marruecos está, por último, en la encrucijada entre el mundo musulmán y el mundo judeocristiano. Es una nación de síntesis y una comunidad de enlace entre el Oriente y el Occidente. Al mismo tiempo, Marruecos puede desempeñar, y así lo hace, un papel moderador en las grandes confrontaciones internacionales, tales como el conflicto del Medio Oriente. Su visión del Islam moderno lo lleva a representar ese papel de puente entre los dos mundos.

El doctor Henry Kissinger señalaba a ese respecto recientemente:

En el islam actual, la tarea de los gobernantes sabios es de una complejidad poco habitual. Ellos están entre el fundamentalismo que desea que el islam rechace al mundo moderno y las superpotencias que no los consideran sino en función de sus objetivos geopolíticos (...) Ningún dirigente ha guiado sus pasos con tanto acierto y sabiduría como S. M. el rey Hassan II de Marruecos.

Marruecos ha sido siempre y sigue siendo una tierra de hospitalidad y de tolerancia religiosa. En efecto, junto con la mayoría de la población que practica el Islam, una comunidad de alrededor de 50.000 cristianos ejerce libremente su culto en muchos lugares, repartidos en las principales ciudades de Marruecos, cuya capital Rabat ha sido erigida como arzobispado desde 1918. En lo que respecta a las comunidades judías, hay que recordar que durante la segunda guerra mundial, cuando Marruecos estaba bajo protectorado francés, el difunto S. M. Mohammed V rechazó categóricamente las exigencias del gobierno francés de aquella época, de tratar a la comunidad judía marroquí según la política del régimen nazi de Hitler. Igualmente hay que recordar que el primer país árabe musulmán visitado por el papa Juan Pablo II fue precisamente Marruecos, y esto tuvo lugar en 1985.

Esta situación de triple encrucijada, de puente, ejerce una profunda influencia en todos los componentes de Marruecos.

Marruecos en el campo político

Marruecos es un Estado soberano e independiente desde hace doce siglos. En la actualidad, es una monarquía constitucional parlamentaria, democrática y social. La nueva constitución aprobada por referéndum el pasado 4 de septiembre, sucede a las constituciones de 1962,1970 y 1972.

Esta nueva constitución forma un todo indivisible, en el cual todo está ligado y complementado, desde el preámbulo hasta los principios fundamentales.

Esto explica la unanimidad nacional que se ha manifestado en torno al proyecto, porque la Constitución forma una totalidad donde no se puede separar a los poderes ni oponerlos, bien sea que se trate del poder real, del poder ejecutivo, del poder legislativo o del poder judicial.

La nueva constitución ha introducido modificaciones que se caracterizan especialmente por la ampliación y la profundidad de los poderes de la cámara de representantes. El gobierno, en efecto, es responsable ante el rey y la cámara de representantes (su formación es objeto de una votación de investidura), y el parlamento tiene los medios para controlar permanentemente la acción del gobierno e incluso de censurarla. Además, en caso de litigio entre el legislativo y el ejecutivo, la cámara de representantes puede someterlo al Consejo Constitucional.

Son estas disposiciones las que conforman la base misma de la democracia, y el hecho de que el gobierno sea responsable ante la cámara de representantes da a nuestro régimen un carácter de monarquía parlamentaria.

Pero cabe señalar también otra especificidad del régimen que consiste en el hecho de que junto con el parlamento y con el gobierno, está el poder real. Es un poder diferente porque no procede de la misma fuente y no es de la misma naturaleza. Ese poder es la consecuencia de la pleitesía, de la Baiâa, pacto hereditario y permanente que une el rey a su pueblo y el pueblo a su rey y no está sometido a elecciones periódicas, lo que confiere a su autoridad, impacto y prestigio. En resumidas cuentas, las prerrogativas reales son intangibles, porque el rey, comendador de los creyentes, es el representante supremo de la Nación, símbolo de su unidad, el garante del respeto al Islam y a la Constitución, es el protector de los derechos y las libertades de los ciudadanos, de los grupos sociales y de las colectividades. Garantiza también la independencia de la Nación y la integridad territorial del reino dentro de sus fronteras auténticas.

La aprobación de esta nueva constitución ha coronado un año de ricos debates entre quienes componen la clase política marroquí (14 partidos políticos) y múltiples sindicatos y movimientos sociales.

Como aplicación de esta nueva constitución, recientemente se llevaron a cabo las elecciones de las colectividades locales (las regiones, las prefecturas, las provincias, y las comunas).

Igualmente, en el mes de noviembre se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias que se caracterizaron por un duelo político fuerte y un debate rico y amplio.

Marruecos en el campo económico y social

Inmediatamente después de la independencia, el Estado marroquí tomó a su cargo la economía del país y se dedicó a sentar las bases de un desarrollo económico y social duradero y armónico.

Así, a finales de los años cincuenta y durante los sesenta, se hizo un esfuerzo gigantesco con miras a reforzar las bases de la economía del país y liberarla de la empresa extranjera. Durante este período el joven Estado marroquí tomó en sus manos los atributos, y procedió principalmente a la creación del Banco de Marruecos, así como de importantes organismos financieros destinados a enmarcar la actividad económica.

Paralelamente se crearon importantes sociedades nacionales o con participación estatal, con miras a promover la actividad en todos los sectores claves de la economía, principalmente los de la industria, la energía, la agricultura, los transportes y las telecomunicaciones.

Una política activa de empleo fue aplicada igualmente y se tradujo en particular en el lanzamiento de la Promoción Nacional, destinada básicamente a movilizar la mano de obra subempleada en los trabajos de infraestructura.

Esta política voluntarista de los poderes públicos no era de ninguna manera contradictoria con las orientaciones fundamentalmente liberales del país. La iniciativa privada y la aparición de una clase de empresarios nacionales, considerada como uno de los incentivos esenciales del crecimiento, se ha visto constantemente beneficiada por la ayuda y el sostén del Estado y ha constituido siempre una de las prioridades de los planes de desarrollo económico y social, puestos en marcha desde la independencia.

La marrocanización intervino a comienzos de los años setenta y hay que recalcar que no era ni una nacionalización ni una expropiación de los bienes de los extranjeros, sino que constituía, más que todo, una asociación entre las empresas nacionales y extranjeras. Este hecho constituyó una etapa importante en esta vía, puesto que permitió a las naciones el acceso a su capacidad para administrar sus empresas.

La conjugación de los esfuerzos del Estado y del sector privado en la movilización de los recursos nacionales y en la promoción de la inversión, ha permitido reforzar el tejido industrial, modernizar la agricultura y sentar el crecimiento del país sobre bases sanas.

El refuerzo de las capacidades de nuestra economía para reaccionar a la incertidumbre de un entorno económico inestable, se verificó cuando el país fue confrontado, hacia comienzos de los años ochenta, con graves dificultades provenientes de un largo ciclo de sequía y de un contexto externo apremiante, marcado principalmente por el alza súbita del dólar y del precio del petróleo, el alza de las tasas de interés y el aumento del proteccionismo comercial.

Procediendo de una reflexión profunda sobre un conjunto de reformas ligadas entre sí y tocando los campos de la industria, el comercio y los intercambios externos, del régimen tributario, de la agricultura y de la formación profesional, la acción emprendida desde entonces tiende no solamente al saneamiento financiero, sino también a la promoción de un crecimiento vigoroso y en provecho de todos.

Es así como el sistema de incitación industrial y comercial fue radicalmente reformado con miras a estimular las exportaciones y a realizar una sustitución más eficaz de las importaciones, mientras que las reglas del comercio, tanto al interior como al exterior, se volvieron más aptas para traducir los mecanismos del mercado.

El sistema financiero, por su parte, fue el objeto de adaptaciones y reformas, caracterizadas por la liberación y el reajuste de las estructuras. Estas reformas tienden a volver ese sistema más eficaz y más dinámico en la movilización de los recursos y en la financiación del crecimiento económico.

De la misma manera, el régimen tributario fue simplificado y reestructurado para volverlo más equitativo y menos apremiante para los sectores productivos, mientras que las empresas públicas fueron el objeto de un importante programa de reforma, destinado a aclarar sus relaciones con el Estado principalmente por el refuerzo de la política de contractualización, y a mejorar sus resultados, con el saneamiento de su situación financiera y con la introducción de nuevas técnicas de gestión y de financiación.

Hoy en día, la continuación paciente del esfuerzo de reestructuración económica y financiera comienza a dar sus frutos. El crecimiento económico ha encontrado un ritmo que corresponde más a las potencialidades del país, el cual, conjugado con el dominio de las tensiones inflacionarias, ha permitido la mejora del poder de compra de los consumidores. Este crecimiento tiende además a ser mantenido por todos los agentes económicos, ya sea que se trate de la administración central, de las empresas públicas, de las colectividades locales o del sector privado. Este crecimiento se apoya también sobre el liberalismo, comprometiéndose así, cada vez más, con la red mundial de la producción y los intercambios.

Se trata aquí de importantes adquisiciones que los poderes públicos desean consolidar, ya que nuestro entorno conoce mutaciones que tendrán, sin duda, un impacto considerable sobre nuestra economía y sobre nuestra sociedad.

Así, la creación de la Unión del Magreb Árabe y el advenimiento del mercado único de Europa en 1993 abren a las empresas marroquíes grandes perspectivas de desarrollo, pero éstas implican igualmente un entorno en donde la competencia constituirá la clave del éxito.

Es en esta óptica donde la continuación de las reformas ya emprendidas y la puesta en marcha de nuevas acciones, destinadas a reforzar la flexibilidad y la competencia de nuestro aparato de producción, adquieren pleno sentido.

Así, además de las medidas de política macroeconómica o sectorial, destinadas a eliminar los obstáculos al comercio exterior, a mejorar la eficacia de nuestro aparato de producción, los poderes públicos han preparado un conjunto de reformas que se ajustan principalmente al sistema contable, al código del comercio y al código del trabajo. Estas reformas, destinadas a mejorar el entorno jurídico de la empresa, aportarán una contribución importante a la modernización del ámbito económico y financiero marroquí.

Todas estas acciones permitirán en definitiva preparar nuestra economía en general y nuestra industria en particular, para que se integre más al proceso de intercambios internacionales, con un papel dinámico en el seno de la comunidad magrebina y pueda consolidar las corrientes de intercambio con los países europeos y con el resto del mundo.

Marruecos reanuda así la relación con su pasado. En el siglo XV, en efecto, era un país industrializado, gran productor de azúcar y sus minas abastecían las industrias europeas. Es cierto que Marruecos perdió después la cita de la revolución industrial del siglo XIX, porque estaba más preocupado en esa época por defender sus fronteras y su territorio contra las codicias colonialistas que por abrirse económicamente.

Pero durante esta segunda mitad del siglo XX, gracias sobre todo a la acción decidida de S. M. Hassan II, Marruecos ha llevado a cabo progresos considerables en todos los dominios, se ha dotado de unidades industriales importantes de una infraestructura moderna y completa, de una agricultura en plena expansión gracias a la política constante de las presas y, en general, ha diversificado sus actividades. Resumiendo, hoy resulta evidente que Marruecos no puede ser considerado un país subdesarrollado o en desarrollo, como se le quiere llamar, sino que se impone en adelante, como un país desarrollado.

Las nuevas posibilidades de que ha sabido dotarse gracias a una política económica y financiera rigurosa pero dinámica, le permiten hoy abordar una nueva etapa: abren de par en par sus fronteras a la tecnología extranjera y también a las inversiones foráneas, aseguran la libre convertibilidad de su moneda, toman todas las medidas necesarias para reforzar el liberalismo y la democracia y asegurar su desarrollo económico, social y cultural. Marruecos se encuentra en un proceso de equiparamiento con los países industrializados.

La política exterior de Marruecos

Marruecos, desde su independencia, ha escogido opciones fundamentales bien determinadas. En el campo interior optó por el pluralismo democrático, mientras que en casi todos los países del tercer mundo reinaban las oligarquías militares y los partidos únicos. Igualmente asumió el liberalismo, en un momento en que, en la abrumadora mayoría de países en vías de desarrollo, el entusiasmo estaba dirigido hacia la vía socializante y el dirigismo burocrático. En el campo exterior el país se ha abierto a todos los estados sin ninguna exclusividad ideológica en absoluto. De manera duradera, Marruecos ha apelado a la moderación y al compromiso para que prevalezcan el entendimiento y la cooperación entre los estados, en el marco del respeto recíproco de los intereses legítimos de todos y cada uno de ellos. Ha optado por un no alineamiento positivo y "neutro" que garantiza a la vez la solidaridad de los no alineados y la apertura hacia los dos bloques. Ha velado constantemente por el respeto de la legalidad internacional y se ha comprometido en una verdadera estrategia de negociación para resolver los problemas contenciosos heredados del pasado, principalmente aquellos relacionados con las diferentes partes del territorio nacional sometidas a la colonización.

Así, son éstas las razones que explican por qué Marruecos ha podido ser, bastante a menudo, una tierra de encuentro entre diferentes diplomacias (árabes, islámicas, africanas, europeas) o por qué Marruecos ha desempeñado frecuentemente un papel de mediador y de conciliador en los conflictos interárabes, interafricanos o euroárabes. En fin, ésas son las mismas razones que han hecho que Marruecos haya llegado a instaurar relaciones de cooperación con una infinidad de estados.

Unión del Magreb árabe

La idea de un Magreb unido no es nueva. Se remonta a los años de las luchas comunes de los pueblos de la región contra la ocupación colonial. El difunto S. M. Mohammed V ya se había referido a ella en su discurso en Tánger en 1947. Para los partidos políticos magrebinos, esta misma idea era el eje de su encuentro en Tánger en 1958.

La concreción de este ideal tropezó durante los años sesenta con algunos obstáculos. No fue sino a partir de los años ochenta, y particularmente después del acercamiento argelo-marroquí en Argelia en 1988, que esta Unión vio la luz el 17 de febrero de 1989 en Marrakech, entre Mauritania, Argelia, Túnez, Libia y Marruecos.

Marruecos y el Mediterráneo

Por su vocación mediterránea, Marruecos ha estado entre los primeros países de la orilla de la cuenca mediterránea que se adhirió a las diferentes iniciativas tendientes a reforzar el diálogo y la cooperación.

Es así como ha tenido un papel activo en el proceso de cooperación en el Mediterráneo Occidental, donde se reúnen los cinco países de la Unión del Magreb árabe más España, Francia, Italia, Portugal y Malta (Grupo 5 + 5).

Este proceso ha lanzado las bases de una futura cooperación entre los diez países. Por invitación del gobierno marroquí se tuvo en Rabat, en 1991, la reunión del mecanismo de coordinación de cooperación del Grupo 5 + 5, con el fin de examinar los medios para el lanzamiento efectivo de la cooperación regional.

Aunque el proceso conoce en el momento cierta lentitud, debida a factores coyunturales, hay que decir que la voluntad de Marruecos para dejar oír su voz sobre las cuestiones que tocan directamente la cuenca mediterránea, lo llevó a participar en la Conferencia de Atenas, organizada en abril de 1992 por la Fundación Helvética, en torno al tema "Europa y el Mediterráneo en la nueva coyuntura mundial".

Marruecos y Europa

La relación de Marruecos con los países europeos ocupa un lugar preferencial en la acción diplomática marroquí.

Nuestro país que, al día siguiente de la independencia, no tenía representación sino en una quincena de países europeos, ha establecido en el curso de los últimos treinta años relaciones diplomáticas con casi la totalidad de los estados del viejo continente.

El despliegue de la actividad diplomática marroquí en Europa se ha hecho tanto en el plano bilateral como en el multilateral.

En el plano bilateral

En el curso de los últimos treinta años, Marruecos ha podido sentar los fundamentos jurídicos de sus relaciones con todos los estados europeos, por medio de acuerdos que engloban diversos campos.

Es así como cerca de 900 acuerdos ligan a Marruecos con los países de Europa Occidental. Estos acuerdos cubren campos muy variados: intercambios comerciales, cooperación económica, técnica y financiera, mano de obra y transporte internacional de carretera, entre otros. Igualmente se han instituido comisiones mixtas con numerosos países de la región.

Paralelamente con esta acción dirigida hacia Europa Occidental, Marruecos se ha esforzado por promover sus relaciones con los países de Europa del Este, y concluyó con ellos más de 300 acuerdos y convenciones que cubren igualmente campos muy variados. Entre estos acuerdos conviene citar el que ha sido clasificado como el "acuerdo del siglo", concluido en 1978 con la antigua Unión Soviética para abastecerla de fosfatos y sus derivados.

El dinamismo de la actividad diplomática marroquí, en el curso de los últimos treinta años, se liga también con la intensidad de los intercambios de visitas oficiales de alto nivel que se han llevado a cabo entre Marruecos y Europa. Durante este período nuestro país ha acogido a un gran número de soberanos, de presidentes y de altos responsables europeos.

En el plano multilateral

Situado a trece kilómetros del viejo continente, y ribereño del Mediterráneo, Marruecos está considerado como un socio muy importante para Europa.

Marruecos y la CEE

Casi un año después de la independencia de Marruecos fue firmado el Tratado de Roma, el 25 de marzo de 1957, por el cual se instituyó la Comunidad Económica Europea. Desde entonces el compañero con el cual debería tratar nuestro país ya no era Francia sino la CEE. Así, para garantizar sus mercados, Marruecos, cuyo 60% de intercambios se hacía con la CEE, entabló negociaciones que desembocaron en numerosos acuerdos.

Consciente de la importancia de sus relaciones con la Comunidad Europea, Marruecos presentó en 1984 una petición oficial de adhesión a esta agrupación. Esta gestión marroquí demuestra el interés particular que tiene nuestro país en sus relaciones con Europa.

Durante el último período, las relaciones de Marruecos con la CEE han estado marcadas por el bloqueo, por parte del Parlamento Europeo, del Cuarto Protocolo Financiero, que le otorga a Marruecos una ayuda económica de 600 millones de dólares.

Este episodio, que hubiera podido envenenar las relaciones marroco-comunitarias, por el contrario, ha abierto nuevas perspectivas de cooperación basadas en la solidaridad, a pesar de la posición firme de rechazo de Marruecos hacia este protocolo.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la Comunidad Europea, reunidos en Lisboa, adoptaron el 17 de febrero de 1992 por unanimidad, una proposición francesa que tiene por objeto suscribir con Marruecos un acuerdo de libre comercio, y esto sin que Marruecos lo haya solicitado.

Al tomar esta iniciativa, el Consejo de Ministros de los Doce ha querido borrar el efecto lamentable causado a las relaciones entre Marruecos y la Comunidad por la actitud del Parlamento de Estrasburgo. Ha demostrado así la estima y el interés que tiene por Marruecos y el lugar privilegiado que nuestro país ocupa al sur del Mediterráneo, en los planos político, económico y geopolítico.

El comisario europeo para Asuntos del Mediterráneo, Abel Matutues, acaba de confirmar, por otra parte, este aspecto positivo para Marruecos por medio de la proposición de Lisboa, calificándola de "ambiciosa". "Este acuerdo de libre comercio —dijo— servirá eventualmente de modelo".

Esta clase de cooperación estará basada sobre cuatro pilares, a saber: el establecimiento de un diálogo político; una cooperación económica y técnica que favorezca la interpenetración de las economías de los países suscritos en todos los campos; una progresión hacia la constitución de una zona de libre comercio y una cooperación financiera.

El acuerdo marroco-comunitario de pesca, firmado recientemente en Bruselas, constituye un ejemplo de la nueva proximidad política que la CEE planea desarrollar con Marruecos y que podría, eventualmente, extenderse hacia los otros países de la UMA.

Marruecos y América Latina

Marruecos parece, de entrada, el país más hispanoparlante del mundo árabe. Además, la historia confirma que el mundo hispánico ha conocido el Islam a través de Marruecos.

Indudablemente, la emancipación de hecho de la España musulmana fue asegurada por diversas dinastías árabes, entre las cuales está la de los Ommeyyades, pero sobre todo las dinastías marroquíes.

Así, en 1085, el pasaje del reino de Toledo a manos de Alfonso VI de Castilla había forzado a los reyes de Sevilla y Badajos a recurrir a la dinastía almorávide. Más tarde, los almorávides en 1174 se ampararon en Sevilla.

Esas diversas intervenciones han catalizado una civilización original que no ha quebrantado ni la España cristiana ni el Marruecos musulmán.

Éstas, por el contrario, han creado afinidades en cuanto a la lengua y al arte con Marruecos. Por lo tanto, no es extraño constatar que nuestro país, antiguamente dominado por España en el norte y el sur, sea culturalmente cercano a América Latina, que sufrió durante tres siglos la colonización hispano-lusitana. Por otro lado, los estados latinoamericanos han recibido en su mayoría un importante aporte amerindio o africano.

Por lo anterior, Marruecos es el país mejor situado para desempeñar el papel de unión entre América Latina y el mundo árabe e islámico. Nosotros compartimos con estos países las mismas opciones para el arreglo de los problemas de descolonización, de lucha contra las secuelas de la colonización, de combate por el desarrollo económico y social, así como del estrechamiento de nuestras relaciones culturales, más aún puesto que estamos ligados a los países latinoamericanos por lazos de sangre.

Hay que recordar también que el doctor Abdellatif Filali, Ministro de Estado Encargado de Asuntos Exteriores y de la Cooperación dirigió, a comienzos de 1986, un mensaje a los pueblos y naciones de América Latina. En este mensaje, el doctor Filali presentó sus más calurosos y fraternales saludos a los pueblos de América Latina y manifestó la gran voluntad que el Marruecos actual tiene para estrechar los lazos históricos y abrir vías permanentes de cooperación y comunicación con el conjunto de los países de América Latina. Esta necesidad se basa en el sentimiento de una verdadera solidaridad política que debe existir entre Marruecos y los estados latinoamericanos, dada su pertenencia común al Tercer Mundo y la similitud de los problemas y desafíos que deben afrontar.

Es por esto que Marruecos ha querido, desde su independencia, desarrollar las relaciones económicas y diplomáticas con esta parte del mundo, en donde tiene representaciones diplomáticas en Perú, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil y México.

Desde este punto de vista, a pesar de la lejanía, las importaciones marroquíes de América Latina en 1984 sobrepasaron las que provienen de África. En 1986 los países latinoamericanos, tomados en su totalidad, se convirtieron en el quinto cliente de Marruecos, ganando así dos puntos en relación con 1985, con un volumen global de intercambios marroco-latinoamericanos que representa el 36% del total de los intercambios externos de Marruecos. Por otra parte, Marruecos firmó acuerdos culturales, técnicos y económicos con Argentina y Brasil en 1984, con Paraguay en 1985 y con Perú, México y Colombia en 1991.

Adicionalmente Marruecos es miembro observador en el Parlamento Andino y en la OEA.

En fin, sólo falta mencionar que Marruecos es el único país árabe en donde se habla el castellano y eso tiene una explicación sencilla. Todos los países árabes que padecieron la colonización europea fueron conquistados por potencias no ibéricas. Así pues, Francia estableció su dominio sobre Argelia, Túnez, Mauritania, Siria y Líbano (además del protectorado sobre Marruecos central); Inglaterra ocupó Egipto, Sudán, Palestina, Jordania, Irak y los emiratos del Golfo; Italia conquistó Libia, Somalia y Eritrea.

Sólo Marruecos fue sometido a un régimen de protectorado español en su extremo norte (franja mediterránea) y sur (Tarfaya, Sidi Ifni y Sahara). Así se puede comprender, como lo aludimos más arriba, que unos 3 millones de marroquíes practiquen la lengua de Cervantes.

Aunque una gran parte de la nutrida colonia española residente en Marruecos haya abandonado el país después de la independencia, la influencia lingüística y cultural de España no dejó de sentirse y alcanzó niveles importantes después de la firma del Tratado de Amistad y Buen Vecinaje y de Cooperación entre Marruecos y España el 4 de julio de 1991.

Las facultades de literatura y ciencias humanas de Rabat, Fes, Tetuán y Mohammedia tienen departamentos o cátedras de español, donde numerosos estudiantes siguen con interés y asiduidad los cursos de literatura y civilización del mundo hispánico.

Más de 20.000 estudiantes marroquíes están repartidos entre las diferentes universidades de España como resultado de una política de orientación creada por el propio Estado marroquí, que les proporciona facilidades y becas para tal propósito.

Por su parte, la Embajada de España dirige el Centro Cultural de Rabat y el Grupo Escolar España para la enseñanza primaria y secundaria, ubicados desde hace muchos años en Tánger, Tetuán, Casablanca, Nador, Alhoceima y Larache.

Es de señalar que también fue creada la Universidad de Verano en la pequeña ciudad atlántica de Asilah, 40 km al sur de Tánger. Se le dio el nombre de Universidad Al-Mutamid Ibn Abad, en homenaje al ilustre monarca poeta del reinado musulmán en la Península Ibérica, quien fue un auténtico humanista y protector de la cultura y el arte.

Esta universidad tiene vocación árabe, ibérica y latinoamericana. Eminentes especialistas del subcontinente americano estuvieron presentes en el acto inaugural durante una solemne ceremonia celebrada en julio de 1978. Además, varias personalidades latinoamericanas han animado diferentes coloquios organizados por la universidad.

En materia de medios de comunicación, el idioma español tiene también su importancia en Marruecos. La Agencia Magreb Árabe Presse, MAP, difunde diariamente en castellano dos boletines de noticias y mantiene intercambios informativos con varias agencias en España y América Latina.

Radio Rabat transmite diariamente 3 horas en castellano; Radio Tánger, Radio Tetuán y Radio Laayun, 2 horas al día.

La televisión marroquí presenta diariamente un boletín informativo en castellano; L' Opinión, portavoz en lengua francesa del partido Istiqlal, publica semanalmente un suplemento en español.

Desde 1990, el diario La Mañana del Sahara y del Magreb se edita en español.

En diciembre de 1981 fue creada una asociación de periodistas marroquíes de expresión española, integrada por más de 30 profesionales. Recientemente fue creada la Asociación de Hispanistas Marroquíes. Hay que señalar igualmente que numerosos intelectuales marroquíes escriben en español acerca de varios temas.

Relaciones marroco-colombianas

En su nuevo despliegue diplomático hacia América Latina, en 1986, Marruecos instaló en Bogotá una de las tres nuevas embajadas en la región (las otras se encuentran en Caracas y en Lima).

Esta selección se hizo con el fin de entablar lazos de amistad y cooperación con Colombia. Desde 1986 hasta nuestros días, aun cuando es un período corto, constatamos con satisfacción que el marco jurídico de nuestras relaciones sigue por buen camino: el Acuerdo de Cooperación Cultural fue firmado el 14 de diciembre de 1991; el Acuerdo de Cooperación Técnica y Científica fue firmado el 19 de octubre de 1992. Igualmente se está preparando un proyecto de acuerdo de cooperación comercial.

En el campo económico se observa que, durante el período 1988-1991, nuestros intercambios con Colombia se han limitado a las importaciones, las cuales han registrado una disminución notable durante estos últimos años.

En efecto, de 336.2 MDH[1] en 1988, el volumen de los intercambios pasó a 49 MDH en 1989, a 30 MDH en 1990 ya solamente 26 MDH en 1991.

En consecuencia, la balanza comercial ha permanecido deficitaria en perjuicio de nuestro país. En lo que respecta a la estructura de nuestras importaciones, la gama de productos importados es muy limitada; en 1991 esencialmente tabaco (2 MDH), algodón (9 MDH), café (2 MDH) y productos en material plástico (1 MDH).

Sin embargo, los mercados colombiano y marroquí presentan múltiples oportunidades comerciales que podrían contribuir a la dinamización de los intercambios económicos bilaterales, sobre todo después de la firma del Acuerdo de Cooperación Comercial.

Con el fin de estudiar las posibilidades de apertura de nuevos mercados entre los dos países, la Embajada ha comenzado a desarrollar una serie de contactos entre hombres de negocios marroquíes y colombianos, tendientes a concretar acciones fructíferas en beneficio de las dos partes.



[1] Millones de Dirhams; 1 Dirham aproximadamente 80 pesos.