Importancia de la ratificación por Colombia de la Organización Mundial de Comercio

Juan Acuña Bolívar

Asesor del Ministerio de Comercio Exterior. Sus opiniones son estrictamente personales y no comprometen al Ministerio.

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01/10/1994

01/10/1994

Introducción

Este trabajo tiene por objeto revisar la trascendencia que reviste la suscripción de la Organización Mundial de comercio, OMC, en la política económica internacional de Colombia. Para el efecto se señalan los principales resultados de la Ronda Uruguay del GATT producto de la cual surgió la OMC, se hace una breve presentación de la estructura de este organismo y una evaluación de su importancia a nivel mundial, se estudia su influencia en la política comercial del país para el último quinquenio del siglo XX, se resumen los derechos y obligaciones de la nación y se extraen algunas conclusiones del trabajo.

Ronda Uruguay

El lanzamiento de la VIII Ronda de Negociaciones Comerciales Multilaterales,     el         20        de septiembre de 1986, fue el producto de múltiples eventos que ocurrieron a principios de los años ochenta y que llevaron a la economía internacional a la intensificación       del proteccionismo y la disminución de su dinamismo.

Entre tales eventos podemos encontrar el ímpetu alcanzado por las restricciones cuantitativas, las denominadas medidas de "zona gris" (restricciones voluntarias a las exportaciones y acuerdos de comercialización ordenada), la intensificación del proteccionismo agrícola, en especial los altos subsidios y la utilización de restricciones comerciales unilaterales como ejercicio del poder hegemónico para imponer mejores tratos a los temas nuevos del comercio mundial, o sea la inversión extranjera, la propiedad intelectual y los servicios. Dentro del contenido temático de la Ronda, se pueden distinguir cuatro áreas:

1. Acceso a los mercados, que cubre las rebajas arancelarias y la eliminación de las medidas no arancelarias que pesan sobre los productos tropicales, la agricultura, los productos obtenidos de la explotación de recursos naturales y los textiles.

2. Reglas comerciales como los artículos del Acuerdo General, las subvenciones, las salvaguardias y los códigos de la Rueda Tokio.

3. Temas nuevos: servicios, propiedad intelectual e inversiones relacionadas con el comercio.

4. Aspectos institucionales vinculados con el funcionamiento del sistema multilateral de comercio y el sistema de solución de diferencias.

En concreto, como resultado de la Ronda Uruguay se establecieron nuevas reglas y disciplinas en muchas áreas, así:

 

- Fortalecimiento del GATT y mejora del sistema multilateral de comercio, en razón del establecimiento de la Organización Mundial de Comercio, OMC.

- Incremento de la capacidad de respuesta del sistema multilateral de comercio a las oscilaciones del entorno económico internacional de los mercados de bienes y servicios.

- Adopción de una acción conjunta en los niveles nacional e internacional para reforzar la interrelación entre la política comercial, financiera y monetaria.

- Participación directa de los órganos nacionales de decisión a nivel nacional, debido a la conformación de la Conferencia Ministerial, que se reunirá como máximo cada dos años.

En acceso los resultados son bastante amplios dentro de la agricultura y los demás productos.

En agricultura se abarcan tres campos:

a) Acceso al mercado propiamente dicho. En primer lugar, se calculan equivalentes arancelarios para las barreras no arancelarias. Sobre este arancel resultante y los aranceles para los demás productos, los países desarrollados rebajarán el 36% durante seis años y las naciones en desarrollo el 24% durante diez años. En el producto, la rebaja será por lo menos del 15% en los países desarrollados y del 10% en las naciones en desarrollo. En vista de que este cálculo implica incrementar los aranceles inclusive hasta niveles prohibitivos, con miras a garantizar una apertura comercial mínima, debe realizarse un compromiso que contenga un tratamiento comercial más favorable para un volumen de importaciones equivalente al promedio 1986-1988, excepto que este promedio sea inferior al 5% del consumo interno en tales años, en cuyo caso se tomará esta última cifra.

Para los productos tropicales el promedio de rebaja es de un 45%.

b) Apoyo interno. Se calculó un componente de ayuda por partida, durante los años 1986-1988, el cual será rebajado en un 20% durante seis años por los países desarrollados y en un 13,3% durante diez años por las naciones en desarrollo. De este compromiso se exceptúan aquellas ayudas que no afectan directamente los ingresos, como las destinadas a desarrollar infraestructura e investigación. Así mismo, se exceptúan las ayudas tendientes a erradicar o evitar que surjan cultivos ilícitos.

c) Ayuda a la exportación. Para el mismo período de referencia, los países desarrollados deberán realizar una rebaja del 36% en valor y del 21 % en cantidades durante seis años, y las naciones en desarrollo del 24% en valor y del 14% en cantidades durante diez años.

En el resto de productos (no agrícolas y pesca), las listas de ofertas y pedidos prácticamente abarcaron todo el universo arancelario, con amplias reducciones entre algunos países desarrollados que incluyen el desmantelamiento total de

los aranceles en algunos sectores, en lo que se ha dado en llamar la opción "cero por cero", como los relacionados con los productos químicos, el equipo médico, los electrónicos, la madera, las bebidas espirituosas.

En promedio se calcula que las rebajas arancelarias de la Ronda Uruguay son del 40%, cifra superior al 33% de la Rueda Tokio. Además, es mucho más amplia la cobertura en países participantes (102 en la Rueda Tokio y 125 en la Ronda Uruguay), así como en productos, siendo prácticamente todo el universo arancelario.

En el aspecto institucional, se crea la Organización Mundial de Comercio, OMC, se confirma el mecanismo de examen de las políticas comerciales establecido por las partes contratantes del GATT en 1989, se conviene en la obligación general de notificar las medidas de política comercial y se establece un Sistema Integrado de Solución de Diferencias. Este último es uno de los más importantes resultados de la Ronda Uruguay, puesto que es el responsable de asegurar la credibilidad en el sistema multilateral, a través de un novedoso conjunto de procedimientos para la solución de los conflictos comerciales entre los miembros de la OMC y las diferencias planteadas como resultado de la aplicación de los acuerdos abarcados por la misma.

En relación con los temas nuevos, se elaboraron los acuerdos sobre los Aspectos de las Medidas en Materia de Inversiones Relacionadas con el Comercio, TRIMS; los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio, incluido el Comercio de Mercancías Falsificadas, TRIPS; y el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, GATS.

En materia de inversiones (TRIMS), se acordaron normas para evitar los efectos adversos sobre el comercio de las medidas relacionadas con la inversión, con el fin de facilitar el movimiento de ésta y fomentar el crecimiento económico. En particular, se organiza un programa para eliminar los compromisos de exportación o la integración de partes, exigidos por algunos países como requisito para el desempeño de las empresas con inversión extranjera.

Sobre la propiedad intelectual (TRIPS), se garantizan unos niveles mínimos de protección, equivalentes a las provisiones sustantivas de los convenios administrados por la OMPI. Mediante este acuerdo se asegura la aplicación del principio de no discriminación definido en el trato nacional y el trato de la nación más favorecida. Su cobertura son todas las formas de propiedad industrial e intelectual. Los países en desarrollo disponen de cinco años para adecuar sus normas a tal acuerdo.

Respecto del comercio de servicios (GATS), se establece un marco multilateral de principios y normas para su liberación en condiciones de transparencia y liberalización progresiva, sin desconocer el derecho de los participantes a reglamentar el suministro de los servicios a nivel nacional. El acuerdo es de alcance universal (para todos los servicios) e incluye todas las formas posibles de suministro, como el movimiento del servicio a través de la frontera, el movimiento del consumidor hacia el país del proveedor, la presencia del proveedor como persona jurídica y como persona física; sin embargo, en vista de las dificultades para completar el proceso negociador durante la Ronda, los ministros decidieron que se continuaran las negociaciones en materia de transporte marítimo, telecomunicaciones básicas, movimiento transfronterizo de personas y servicios financieros. Estas negociaciones deberán concluir a mediados de 1995.

Ahora bien, como resultado de la Ronda y después de un largo proceso de estudio que tomó más de tres años, se conformó el comité de Comercio y Ambiente, el cual deberá presentar un informe a la Conferencia Ministerial de 1997 sobre la conveniencia de modificar los instrumentos jurídicos de la OMC y desarrollar nuevas disciplinas, con el objeto de compatibilizar las reglas comerciales y la protección del medio ambiente, dentro de un marco de desarrollo sostenible.

Así mismo, deberá estudiarse el marco de disciplinas y compromisos de los miembros de la OMC en relación con los derechos laborales y las restricciones comerciales privadas resultantes de prácticas de monopolio (prácticas comerciales restrictivas).

Organización Mundial de Comercio, OMC

La Organización Mundial de Comercio, OMC, tiende a interpretar la situación de un mundo cada vez más interconecta-do en todas las áreas (política, económica, tecnológica, ideológica, etc.). De ahí que su temática no solamente incluya

los asuntos de la política comercial en frontera, sino los inherentes a la inversión, los servicios y la tecnología; además, admite que se puedan tratar otros, desde el punto de vista de su relación con la política comercial, como los relacionados con las medidas para la protección del medio ambiente, los derechos laborales y las prácticas de monopolio.

El ámbito jurídico de la OMC abarca los acuerdos y arreglos que harán parte del mismo, los que se dividen en dos categorías, los multilaterales y los plurilaterales.

Los multilaterales, de obligatorio cumplimiento y sobre los cuales no se pueden formular reservas, son los siguientes:

1. El GATT modificado y sus instrumentos jurídicos conexos.

2. Los Códigos de la Ruedan Tokio sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias, Medidas Antidumping, Licencias de Importación, Valoración en Aduana y Normas técnicas.

3. El Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios.

4. El Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio.

5. El Sistema Integrado de Solución de Diferencias.

6. El Mecanismo de Examen de las Políticas Comerciales.

Los plurilaterales, de participación voluntaria y en los que se permite formular reservas, son los de aeronaves civiles, compras del Estado, productos lácteos y carne de bovino.

Sin embargo, tanto el Sistema Integrado de Solución de Diferencias como el Mecanismo de Examen de las Políticas Comerciales abarcan estos acuerdos.

La OMC estará compuesta por las 125 partes contratantes del GATT, más 21 países que están en proceso de adhesión, entre los que se cuentan Ecuador, Panamá, China y Taiwán.

La organización institucional estará conformada por la Conferencia Ministerial, el Consejo General, los consejos de Mercancías, Servicios y Propiedad Intelectual, un órgano de solución de diferencias, un Mecanismo de Examen de las Políticas Comerciales y los comités de Asuntos Presupuestarios, Financieros y Administrativos, de Comercio y Desarrollo y de Balanza de Pagos. El Consejo General nombrará al director general, quien será el jefe de la Secretaría de la OMC.

El Acuerdo de la OMC entró en vigor el l° de enero de 1995 con la participación de 81 países.

El mérito de los instrumentos de la OMC será la certidumbre en las relaciones comerciales internacionales, la facilitación de la expansión del comercio mundial y la mayor equidad en la solución de los conflictos comerciales; en consecuencia, el unilateralismo y la retaliación comercial deberán reducirse notablemente y las posibilidades de su utilización estarán limitadas a las oportunidades que facilite la OMC.

Economía mundial a partir de la OMC

La culminación de la Ronda Uruguay da la confianza, la estabilidad y el orden requeridos por la economía mundial para la recuperación de su dinamismo. Estimaciones recientes de la Secretaría del GATT[1]1 prevén que en diez años el ingreso mundial se habrá incrementado por lo menos en unos US$510.000 millones, cuando estén en su apogeo los compromisos de acceso a los mercados de bienes negociados en la Ronda Uruguay; no obstante, esta cifra puede ser aún mayor si se toman en consideración otras variables decididamente importantes para la promoción de los negocios durante los próximos años, como son el refuerzo de las normas, los procedimientos y las instituciones comerciales internacionales, el mejoramiento de la protección a la propiedad intelectual y los compromisos en materia de ampliación del acceso a los mercados de servicios en el concierto mundial.

En virtud de la creciente proporción del comercio exterior en el PIB de todos los países, inclusive de los desarrollados, en donde ya fácilmente supera el 15%, la previsibilidad del entorno comercial es un factor clave para la promoción de las inversiones, la integración, la generación de empleo, el desarrollo tecnológico y el bienestar.

Como consecuencia de la mayor participación en el sistema mundial de comercio, los países en desarrollo se verán obligados cada vez más a aplicar de manera estricta los instrumentos multilaterales. No obstante, al mismo tiempo, la transparencia y la vigilancia multilateral de la política comercial tenderán a satisfacer las aspiraciones corrientemente expresadas por estos países, porque ante su débil poder negociador, un sistema mundial efectivo y transparente es la mejor garantía para la adopción de políticas de apertura comercial.

Al mismo tiempo, aun en contra de la tendencia actual en los países desarrollados de desmantelar las preferencias comerciales, la mayor parte de los instrumentos de la OMC contienen provisiones de naturaleza especial y diferenciada para los países en desarrollo, tales como:

- Excepciones de tiempo limitado para asumir obligaciones (es el caso de los acuerdos sobre inversión extranjera, propiedad intelectual y valor en aduana).

- Períodos más largos para la puesta en práctica de obligaciones, como las derivadas del Acuerdo Agrícola.

- Menor nivel de compromiso (en las listas arancelarias de productos agrícolas y no agrícolas y en las disciplinas sobre subsidios del Acuerdo Agrícola).

- Tratamientos especiales exclusivos (el Acuerdo sobre las Empresas de Inspección Previa a la Expedición, las disposiciones sobre restricciones comerciales por     Balanza de Pagos, la Cláusula de Habilitación del GATT y las Medidas Especiales para los Países Menos Adelantados).

- Previsiones sobre asistencia técnica y asesoría (acuerdos de normas, valor y acuerdo sobre el Comercio Internacional de los Servicios).

Además del concurso más decidido de los países en desarrollo, una característica de la OMC en el futuro cercano será el intenso uso del artículo XXIV del Acuerdo General, para la notificación y evaluación de los acuerdos de integración económica. Adicionalmente, a la OMC se incorporará el resto de países como los de Europa oriental, la Federación Rusa, Taiwán y las naciones árabes que aún no están en el GATT.

El período de transición en áreas nuevas como la agricultura, las medidas sanitarias y fitosanitarias, los servicios y la propiedad intelectual, aun con los avances de la Ronda Uruguay, y los acuerdos bilaterales impulsados por los Estados Unidos, harán complejos y muy discutibles los procedimientos que se desarrollen en virtud del sistema de solución de diferencias, pero al mismo tiempo probarán la eficacia de este último.

Para hacer frente a este proceso y mejorar su inserción y la capacidad de negociación externa América Latina requiere, ineludiblemente, a partir de la prioridad otorgada a la integración regional, incrementar su participación mundial desde el punto de vista de inversiones, tecnología y comercio.

Futuro de la política económica internacional de Colombia

Con la expedición en Colombia de la Ley 170 de 1994 que acepta el acuerdo por el cual se establece la Organización Mundial de Comercio y los acuerdos multilaterales anexos, así como el Acuerdo de la Carne de Bovino, se está dando un paso trascendental dentro del proceso de apertura de Colombia y la preparación del país para el año 2000. Además, se configura el marco a partir del cual se desarrollarán los futuros programas de integración económica dentro de América Latina y el Caribe, para una convergencia intra regional hacia la zona de libre comercio de América en el año 2005.

A partir de la política de apertura económica, el país se adelantó a las conclusiones de la Ronda, lo que implica que podrá asumir sin mayores costos las obligaciones que le demandará su participación en la OMC. Entre las medidas adoptadas se pueden señalar las rebajas arancelarias, la eliminación de la sobretasa a las importaciones, la racionalización del uso del régimen de importaciones, la apertura a la inversión extranjera, la modificación a las normas sobre migración, las normas andinas sobre arancel externo común, propiedad intelectual y franjas de precios, el Acuerdo del Grupo de los Tres, los acuerdos con Chile, Cuba y CARICOM. Adicionalmente, en 1995 deberán culminar las negociaciones con Centroamérica e iniciar las respectivas con el MERCOSUR.

Desde luego, la atención de los trabajos de la OMC implicará ajustar las políticas y los procedimientos a los amplios compromisos internacionales generados. En consecuencia, la participación del país en el sistema mundial de comercio será mucho más exigente que en la actualidad y requerirá una mayor especialización y presencia del gobierno colombiano.

Por su parte, el sector privado tendrá el reto de aprovechar las nuevas oportunidades de comercio generadas por las negociaciones de la Ronda Uruguay, los acuerdos regionales y los tratamientos preferenciales de los países desarrollados, como los Estados Unidos y la Unión Europea, con el ATPA y el SGP andino, respectivamente. Así mismo, esta circunstancia deberá fortalecer el contacto del sector privado con el gobierno nacional, con el fin de que oportunamente puedan defenderse sus intereses, por ejemplo, dentro del sistema de solución de conflictos de la OMC, las comisiones administradoras de los acuerdos regionales o dentro de las ulteriores negociaciones que se deberán llevar a cabo para profundizar los acuerdos logrados o tratar nuevos temas.

Además, en razón de los compromisos de integración, se requerirá adecuar varios compromisos regionales y subregionales a las disciplinas multilaterales o a las ventajas que se admiten para tales tratados, como en el caso del Acuerdo sobre Servicios.

Al mismo tiempo, la participación en la OMC le permitirá a la nación defender sus intereses como país en desarrollo, dentro de los nuevos temas que comienzan a ventilarse en un nuevo enfoque de las relaciones internacionales y que se utilizan como excusa para la imposición de prácticas proteccionistas por parte de los países industrializados. Estos temas vinculan la política comercial con las demás políticas económicas, especialmente con las relativas a la protección del medio ambiente, las prácticas comerciales restrictivas (restricciones comerciales a partir de posiciones de monopolio) y los derechos laborales.

Entre los temas de la Ronda Uruguay, Colombia puso especial interés en la agricultura, la eliminación de las barreras comerciales para los productos tropicales como las flores, el café y las frutas, el tratamiento al sector de los textiles y el tratamiento a los temas nuevos, especialmente los servicios, de cuyo grupo de negociación fue el presidente, y la propiedad intelectual.

Los compromisos de Colombia en las negociaciones de acceso a los mercados de bienes y servicios de la Ronda Uruguay se pueden resumir así:

Oferta agrícola

Consta de tres tipos de compromisos: acceso al mercado, ayuda interna y apoyo a las exportaciones, sobre 906 posiciones del arancel de aduanas. En acceso, además, se incluyen compromisos en materia de contingentes arancelarios mínimos y garantías de acceso actual.

Se conserva el nivel del arancel de las tres posiciones agrícolas consolidadas por Colombia en la Rueda Tokio: arvejas (15%), lentejas (15%) y manzanas (20%). Para los productos sujetos a franjas de precios se calculó un arancel equivalente, con base en investigaciones de precios internacionales y nacionales, el cual estará sujeto a una desgravación de tan sólo el 10% durante diez años. El arancel sobre estos productos, resultado de la metodología adoptada en la Ronda, oscila entre 78 y 246%. Sobre este asunto, cabe anotar que tales cifras tan sólo equivalen a derechos máximos (derechos consolidados), por debajo de los cuales puede maniobrar; de ahí que no afecten el sistema de franjas de precios y, más bien, le otorguen un amplio margen de maniobra.

Para el resto de productos agrícolas se ofrece un arancel consolidado del 70% en el año diez, a partir de un nivel de 100% en 1995. La desgravación total promedio de la oferta agrícola colombiana es de un 24% en diez años.

En conjunto, los aranceles agrícolas que Colombia consolidará permiten disponer de un amplio margen de maniobra para el sector, en caso de que se requiera mejorar el nivel de protección, aplicar restricciones rápidas, especialmente para enfrentar las importaciones masivas y para participar en la siguiente ronda de negociaciones agrícolas.

Se ofrecen compromisos de acceso mínimo en los cereales, donde somos importadores netos (5% promedio del consumo en los años 1986-1988), y de acceso corriente en los productos sujetos a franja de precios, en el promedio de importaciones de 1986-1988.

En materia de ayuda interna se ofrece un compromiso en lo relativo a precios de sustentación, en tanto que se excluyen de este compromiso otras medidas entre las que están riego, asistencia técnica, PNR, e investigación, como consecuencia del trato especial que se otorga para estas actividades.

En cuanto a las subvenciones a la exportación, se hace un compromiso global que reúne el presupuesto de CERT, Plan Vallejo y crédito, pero que es amplio para las necesidades futuras de las exportaciones agrícolas colombianas.

Oferta industrial

Esta lista está conformada por 6.351 partidas. Se mantiene o reduce el nivel de la consolidación arancelaria para las 48 posiciones no agrícolas de la Lista de Colombia en la Rueda Tokio y se ofrece una consolidación general del 35 %, excepto el sector confecciones y los automotores con AEC del 35%, cuya consolidación será del 40%.

Colombia realizó intercambios de peticiones y ofertas en 1990-1992 con siete participantes: Estados Unidos, Comunidad Europea, Canadá, Suiza, Suecia, Finlandia y Japón. En 1993 el país amplió sus peticiones hacia tales naciones, recibió nuevas solicitudes de tres de ellos (Estados Unidos, Canadá y

Finlandia) y presentó solicitudes a once más: Austria, Noruega, Australia, Nueva Zelanda, Hungría, Polonia, República Checa, República Eslovaca, Israel, Turquía y África del Sur. Todos estos países incluyeron dentro de sus ofertas los productos de interés de Colombia.

Las listas de solicitudes de Colombia enfatizan la mejora del acceso a los mercados para flores, frutas tropicales, incluida la tarificación del banano en la Comunidad Europea, atún (congelado y en latas), tabaco, textiles, confecciones, manufacturas de cuero, calzado, fungicidas, ferroníquel, dientes artificiales y adornos de navidad.

Compromisos iniciales en servicios

La lista colombiana cubre los siguientes sectores: financiero, turístico, consultoría legal, contaduría, informática y conexos, minería, telecomunicaciones de valor agregado (o sea aquellas que usan las redes y los equipos que generan el sistema), construcción e ingeniería. En términos generales Colombia consolida, o sea que no hará más gravosas, sus normas actuales en materia de acceso al mercado nacional en tales sectores, en especial en lo referente a normas laborales, requisitos profesionales, requisitos de capital, registro y supervisión de las autoridades competentes, disposiciones cambiarías, tributarias, financieras y monetarias, reglamentación de la inversión extranjera, etcétera.

Aun cuando esta oferta es una de las más amplias de las naciones de América Latina, no constituye un sacrificio económico para el país ni ocasiona cambios en la política económica actual, debido a la apertura a la inversión extranjera, la política en materia de migración de profesionales, técnicos e inversionistas y las modificaciones al estatuto de cambios internacionales.

En lo que se refiere a los intereses de Colombia, se han detectado algunos renglones en donde se podrían obtener mejoras en el trato a nuestros exportadores, especialmente en áreas como los servicios profesionales (jurídicos, arquitectura, ingeniería), servicios a las empresas (publicidad, editorial, centros de convenciones, finca raíz), informática, audiovisuales, hotelería y turismo, mantenimiento y reparación de aeronaves, y servicios de salud.

Derechos y obligaciones de Colombia en la OMC

Derechos

Entre los diferentes beneficios que brinda la participación en la OMC se encuentran los siguientes:

- Exigir el cumplimiento del compromiso de no discriminación en las relaciones comerciales con todos los miembros. Esto implica que a las exportaciones de bienes y servicios de Colombia a cualquier país miembro no se les pueden aplicar barreras comerciales o requisitos adicionales a los que estos países exigen a los otros miembros (trato de nación más favorecida). Además, Colombia puede exigir que las disposiciones sobre tributación y las reglamentaciones comerciales, en el país importador, no sean más onerosas para los bienes y servicios importados que para los nacionales (trato nacional).

- Negociar mejores condiciones de acceso para los bienes y servicios colombianos.

- Participar en las discusiones sobre modificaciones a las normas de la OMC y sus acuerdos y disposiciones anexas.

Como país en             desarrollo, Colombia se verá favorecida en cuanto al trato para los países en desarrollo adoptado por muchos de los instrumentos convenidos de la OMC, como los siguientes:

- Mayores plazos para asumir obligaciones, como en los acuerdos de agricultura, inversión extranjera, propiedad intelectual y valor en aduana.

- Menor nivel de compromiso en el Acuerdo Agrícola.

- Previsiones sobre asistencia técnica y asesoría en los acuerdos de normas técnicas, valoración en aduana, servicios, propiedad intelectual y Sistema Integrado de Solución de Diferencias.

Además, podrá continuar apoyándose en la Parte IV del GATT para que se mantenga el trato especial a los países en desarrollo y, en la Cláusula de Habilitación, para negociar preferencias comerciales en su favor, de parte de los países industrializados y de otros países en desarrollo.

En este evento, la creación de la OMC y la sustitución del GATT de 1947 reafirman los tratamientos especiales para las exportaciones colombianas dentro del ATPA de los Estados Unidos, el SGP andino de la Unión Europea, el Sistema Generalizado de Preferencias de los demás países desarrollados y el Sistema Global de Preferencias Comerciales entre Países en Desarrollo.

Así mismo, de conformidad con las disposiciones del GATT y del Acuerdo de Servicios, podrá seguir profundizando la apertura comercial dentro de los procesos regionales de integración.

En cuanto al sistema institucional, se fortalecerá el relativo débil poder de negociación del país ante las principales naciones comerciantes dentro del sistema de solución de diferencias (que tiene cláusulas especiales para los países en desarrollo), los consejos, comités y demás organismos.

Adicionalmente podrá ser receptor, sin erogación alguna, de los mecanismos de asistencia técnica de la Secretaría de la OMC en áreas como el sistema de solución de diferencias, la aplicación de los compromisos y la capacitación.

Obligaciones

Las principales obligaciones de Colombia pueden resumirse así:

- Aplicación del trato de nación más favorecida, NMF. El trato NMF implica que si Colombia otorga a otro país un trato más favorable en cualquier aspecto del comercio (de bienes o servicios), deberá hacerlo extensivo inmediatamente y sin ninguna condición a todos los países miembros.

- Sin embargo, la OMC permite exenciones a este principio cuando se trate de esquemas de integración aceptados por éste, como el Grupo Andino y la ALADI.

- Tratamiento nacional. Con la aceptación de este principio el país se compromete a no dar un trato menos favorable a un producto o un servicio importados con relación al otorgado a uno similar de origen nacional, en lo que tiene que ver con impuestos y reglamentaciones interiores.

- No aplicar medidas comerciales más gravosas a las acordadas en sus listas de consolidaciones y compromisos.

- Notificar todas las modificaciones sobre su política comercial que afecten sus obligaciones en la OMC, de conformidad con los procedimientos acordados.

- Toda legislación en materia de comercio internacional deberá ser compatible con las disposiciones de la OMC y sus acuerdos anexos.

- Someter su política comercial a la revisión periódica que realiza el Consejo General. A Colombia le corresponde cada seis años, siendo la próxima revisión en 1996.

Conclusiones

Se calcula que las rebajas arancelarias de la Ronda Uruguay son del 40%, cifra superior al 33% de la Rueda Tokio. Además, es notoriamente más amplia la cobertura a nivel de países participantes (102 en la Rueda Tokio y 125 en la Ronda Uruguay), así como a nivel de productos, siendo prácticamente todo el universo arancelario. La Secretaría del GATT[2] prevé que en diez años el ingreso mundial se aumentará en unos US$510.000 millones, cuando estén en su apogeo los compromisos de acceso a los mercados de la Ronda Uruguay, inclusive sin tenerse en cuenta el refuerzo de las normas, procedimientos e instituciones comerciales, la mejora a la protección de la propiedad intelectual y la liberación en los servicios.

La OMC tiende a interpretar la situación de un mundo cada vez más interconectado en todas las áreas, de ahí que su temática no solamente incluya los temas de la política comercial en frontera, sino los inherentes a la inversión, los servicios y la tecnología, al tiempo que está abierta a tratar cualquier otro que esté vinculado con la política comercial, como las medidas para la protección del medio ambiente, los derechos laborales y las prácticas de monopolio.

El unilateralismo y la retorsión comercial deberán reducirse notablemente y las posibilidades de su utilización estarán limitadas a las flexibilidades que permita la OMC.

Ante su débil poder negociador, la mejor garantía para la política de apertura comercial de los países en desarrollo es un sistema mundial efectivo y transparente. Además, aun en contra de la tendencia actual en los países desarrollados de desmantelar las preferencias comerciales, la mayor parte de los instrumentos de la OMC contienen provisiones de naturaleza especial y diferenciada.

La expedición en Colombia de la Ley 170 de 1994, que acepta el acuerdo por el que se establece la Organización Mundial de Comercio y los acuerdos multilaterales anexos, así como el Acuerdo de la Carne de Bovino, complementa y profundiza el proceso de apertura del país iniciado en 1990 y lo prepara para las nuevas relaciones comerciales del año 2000. En este sentido, se configura el marco a partir del cual se desarrollarán los futuros programas de integración económica dentro de América Latina y el Caribe, para la convergencia intrarregional hacia la zona de libre comercio de América en el año 2005, según lo convenido en la Cumbre de Miami de diciembre de 1994.

Con la política de apertura económica el país se adelantó a los resultados de la Ronda, lo que facilitará que puedan asumirse sin mayor costo las obligaciones que demandará la participación en la OMC. Desde luego, la atención de los trabajos de este organismo implicará ajustar las políticas y los procedimientos a los compromisos generados. Además, se requerirá adecuar los compromisos regionales y subregionales a las disciplinas multilaterales o a las ventajas que la OMC admita para tales tratados, como en el caso de los servicios.

Al mismo tiempo, la participación en la OMC le permitirá a la nación defender sus intereses como país en desarrollo, en especial dentro de los temas que comienzan a ventilarse en una nueva ola de relaciones internacionales, como el medio

ambiente y los derechos laborales, los cuales han comenzado a utilizarse como excusa para la imposición de prácticas proteccionistas.

Por último, el sector privado tendrá el reto de aprovechar las nuevas oportunidades de comercio generadas por las negociaciones de la Ronda Uruguay, los acuerdos regionales y los tratamientos preferenciales de los países desarrollados, como los Estados Unidos y la Unión Europea, con el ATPA y el SGP andino, respectivamente.



[1] Secretaría del GATT, "Resultados de la Ronda Uruguay de Negociaciones Comerciales Multilaterales", Ginebra, Suiza, noviembre de 1994.

[2] Secretaría del GATT, "Resultados de la Ronda Uruguay de Negociaciones Comerciales Multilaterales", Ginebra, Suiza, noviembre de 1994.