EL TEMA MIGRATORIO EN LA AGENDA DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
Martha Ligia González
Coordinadora del Grupo Interno de Vinculación de Colombianos en el Exterior. Cancillería, Ministerio De Relaciones Exteriores
es
192-209
01/01/2004
01/01/2004
Recibido: 11/03/2004; Aprobado: 12/05/2004.
Para introducir esta exposición no está por demás hacer una breve reseña sobre el concepto migración por cuanto, para muchos de los participantes en la Cátedra, particularmente los estudiantes, es un tema novedoso y de interés, lleno de cuestionamientos e inquietudes por la manera como el país está enfrentando el tema.
De manera general, migración significa movimiento o desplazamiento ya sea espontáneo, dirigido o forzado, con una temporalidad variable, un fenómeno inherente al ser humano, Con ese término pueden designarse los movimientos y traslados de personas o colectivos, ya sea dentro del mismo país o franqueando los límites de dos o más Estados (1. Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales). (Editorial Heliasta, SRL, Buenos Aires 1981.)
La terminología en materia de migración devela su principal particularidad: la migración es un hecho situacional, es decir, 'inmigrar' o 'emigrar' se utilizan diferencialmente desde la óptica en la cual se está. Un inmigrante y un emigrante pueden ser la misma persona, más lo que varía es el punto desde el cual el observador lo percibe y define. "Emigrar", corresponde al hecho de dejar de manera temporal o definitiva un país; "Inmigrar" significa arribar o asentarse en un país y un entorno nuevo. El "emigrante" se definiría como persona que se traslada de su propio país a otro, generalmente con el fin de trabajar en él de manera estable o temporal". (Editorial Heliasta, SRL, Buenos Aires, 1981: 280)
La noción de emigrar significa "irse" a otro lugar, salir de su ciudad natal o patria chica como se le denominó por muchos años, hacia la gran ciudad, lo que constituyen migraciones internas, o del país de origen a otro país, conocido como migraciones internacionales. Si bien los movimientos poblacionales internos pueden ser categorizados como migraciones, la diferencia con las migraciones internacionales obedece a un cambio en el estatus ciudadano en la medida en que pasa a ser considerado extranjero.
Durante muchos años, desde 1889 cuando Ravenstain formuló las leyes de la migración se ha asumido que los movimientos migratorios obedecen a la lógica del mayor beneficio, cualquiera que este sea. Una explicación simple de la migración es que cierto lugar atrae personas por múltiples razones: buenos salarios, libertad, posibilidades de ascenso social, la paz, educación, etc., mientras que el país donde vive, a donde pertenece, lo expulsa por los bajos ingresos, la represión, la carencia de posibilidades laborales y de bienestar, la guerra. Sin embargo, existe todo un desarrollo académico multidisciplinario que da cuenta de la complejidad de los procesos migratorios en diferentes niveles, que abarcan desde las estructuras globales hasta las razones personales y del entorno inmediato de los inmigrantes.
Otra categoría podría incluir a los emigrados que son personas que residen fuera del país, obligados en muchos casos por causas políticas que podrían estar dentro de la denominación de exiliados, asilados o refugiados, que corresponden a las diferentes modalidades cuya problemática se contempla en convenciones internacionales.
Si se establece una aproximación conceptual, se podría afirmar que las emigraciones son desplazamientos humanos y/o más o menos voluntarios. Si bien las emigraciones fueron en un principio naturales y desorganizadas, paulatinamente han adquirido cierta planificación. La política migratoria constituye una preocupación prioritaria en ciertos Estados, en temas tan distintos como el empleo, la seguridad, la salud y la educación. Es por ello que las migraciones constituyen un asunto que necesariamente debe ser estudiado de manera interdisciplinaria.
Con la instauración del gobierno del Presidente Uribe se definieron líneas y propuestas concretas de acción para la generación de una política pública que considera de manera integral el fenómeno de la emigración de los colombianos, lo que significa la necesidad de incentivar dichos estudios en donde quiera que haya grandes concentraciones de connacionales.
Dada la dinámica de las relaciones con los Estados fronterizos, especialmente Venezuela y Ecuador y por los importantes desplazamientos de colombianos hacia estos países, la política migratoria de frontera ha captado una mayor atención. Dentro de la política bilateral, aunque de manera indirecta, el asunto migratorio se ha concentrado en el ingreso y salida diarios de los residentes (nacionales o extranjeros) que negocian y viven en estas regiones comunes, así como de la población carcelaria.
Con base en la experiencia descrita anteriormente, se fueron creando las Comisiones de Vecindad con los países limítrofes a fin de incluir en las mesas de trabajo los temas más sensibles de interés bilateral. Las Comisiones integradas por subcomisiones de transporte, comercio, migración, y sus actividades incluyen la suscripción de convenios temporales sobre legalización de irregulares de uno y otro país, cooperación técnica, cooperación judicial incluido el traslado de personas condenadas (repatriación), drogas, medio ambiente, educación, desarrollo, cultura y turismo, trabajo y seguridad social, transporte, etc., entre los más relevantes.
Estas Comisiones se reúnen por lo menos una vez al año, habiendo previamente acordado una agenda, que corresponde a los temas de compromiso, a fin de evaluar los adelantos en estas materias en los países y redefinir si es del caso los criterios de trabajo. En este sentido, puede asumirse que su operatividad resulta del interés del Gobierno Nacional por proteger a sus connacionales en el exterior. Por ejemplo, un mejoramiento sustancial de la prestación de asistencia consular cuando el caso lo requiere, facilitando apoyo jurídico, información sobre normas, procedimientos, asuntos culturales y en general sobre la situación política y económica del país, además de la promoción de los negocios nacionales.
Dentro de la política de integración y concertación regional, que obedece a un mandato constitucional, el Ministerio de Relaciones Exteriores actúa simultáneamente en diferentes escenarios de integración con miras cumplir objetivos de orden económico, político, social y cultural. Ejemplos de esto son la Comunidad Andina, y la aplicación de la política común externa. Estudios realizados por la CELADE dentro de la Comunidad Andina, tienden a afirmar que:
La migración internacional dentro de la Comunidad Andina muestra una tendencia hacia la manutención de los patrones entre 1980 y 1990. Al mismo tiempo, el total acumulado de migrantes intracomunitarios experimentó un muy leve incremento.
El patrón distintivo de la migración dentro de la subregión andina muestra que el flujo de colombianos hacia Venezuela es el de mayor cuantía y visibilidad entre los intercambios migratorios.
Los datos revelan que durante los años ochenta se registró una merma en la intensidad de la migración, explicada en gran parte por la tendencia de la emigración colombiana hacia Venezuela.
Los colombianos en Venezuela representaban el 76% del total de migrantes intracomunitarios hacia 1990. Esta nación aglutina al 84% de los inmigrantes y Colombia aporta con el 82% de los emigrantes andinos.
Las tendencias de los flujos migratorios andinos señalan la coexistencia de dos fenómenos:
La disminución de la intensidad migratoria hacia Venezuela; El proceso de retorno de colombianos y de otros extranjeros; Vale la pena reseñar desarrollos recientes como los resultados de las Conferencias Suramericanas de Migraciones, la última celebrada en Montevideo, Uruguay en Noviembre de 2003, en donde se dieron a conocer los logros de los países en el cumplimiento del mandato del Plan de Acción sobre migraciones internacionales, previsto en Quito en 2002 durante la Tercera Conferencia Suramericana. Dentro de esta propuesta se destacan los siguientes puntos:
Corresponsabilidad de la migración entre los países de origen y destino.
Reconocimiento de los desequilibro en la distribución del recurso humano, como consecuencia de la migración internacional y su impacto en el desarrollo de estos países.
Corresponsabilidad en la lucha contra el tráfico de personas.
Reflexiones sobre la relación entre pobreza y migración, entre las que se destacan la movilidad como un recurso de equidad y justicia internacional
La responsabilidad internacional frente al fenómeno del refugio y la migración forzada.
A partir de la coordinación regional, promover la cooperación interregional con la Unión Europea para establecer mecanismos de regulación y ordenamiento de los flujos migratorios y de las comunidades latinoamericanas allí asentadas.
A la par del aumento en la intensidad del conflicto interno, de los choques entre grupos de paramilitares y guerrilleros y entre éstos y las fuerzas armadas, durante los últimos año, una consecuencia propia del conflicto ha sido el aumento en el número de desplazados internos: personas o grupo de personas que se han visto forzadas u obligadas a escapar de su lugar de residencia habitual, como resultado o para evitar los efectos de un conflicto armado, de situaciones de violencia generalizada, de violaciones de los derechos humanos o de catástrofes naturales o provocadas por el ser humano, y que no han cruzado una frontera estatal internacionalmente reconocida.
Actualmente la migración internacional configura un complejo sistema de redes de intercambio y circulación de gente, dinero, bienes e información. (CANALES, Alejandro y ZLONISKI, Cristian. 2001. "Comunidades transnacionales y migración en la era de la globalización". Notas de Población. Núm. 73. Naciones Unidas. CEPAL). Desde este enfoque se plantea una apertura hacia nuevas formas de entendimiento del proceso migratorio en el actual contexto de globalización.
En la literatura tradicional sobre la movilidad de la población, ésta suele analizarse sobre la base de dos grandes categorías mediante las cuales se intenta distinguir entre tipos de migración. Por una parte, la "migración permanente", que comprende a quienes cambian de manera definitiva su ciudad o país de residencia habitual. Por la otra la "migración temporal" o circular referida a aquellos desplazamientos continuos y recurrentes que definen un constante ir y venir, pero manteniendo la residencia habitual en la comunidad de origen.
Este enfoque ha sido objeto de crítica por parte de un grupo creciente de especialistas en migración internacional desde comienzos de los años noventa. En diversos estudios se ha mostrado que el esquema bipolar tradicional resulta muy limitado para entender las características y formas que ha asumido el proceso migratorio en el ámbito internacional a partir de las últimas décadas del siglo XX. (Canales Zlolniski, 2001) En este contexto, conceptuar la migración en términos bipolares como si se tratara de un continuo unilineal, no haría sino distorsionar el verdadero carácter que ha adquirido el fenómeno migratorio entre países en la actual etapa de globalización económica.
Actualmente se trata de la dislocación del concepto tradicional de "comunidad" en términos de una conexión social con un espacio y un territorio. No se puede seguir conceptualizando la migración, y mucho menos definiendo leyes y políticas, sobre la base de paradigmas tradicionales que no logran captar la gran heterogeneidad de las situaciones y movimientos migratorios contemporáneos. La "pertenencia" más allá de la ciudadanía se refiere a la transnacionalización del sentido de comunidad, sobrepasando las fronteras nacionales del estado de origen, pero también del estado de destino. La definición de "migración" ya no puede fundarse única y exclusivamente en el concepto de residencia habitual del individuo de uno u otro lado de la franja fronteriza. Por el contrario, la condición migratoria debe definirse más bien a partir de la incorporación y participación del individuo en un sistema transnacional de redes sociales y comunitarias.
Corresponde a un nuevo enfoque en los estudios sobre migración, relativo a relaciones que conectan a los inmigrantes con sus sitios de origen. A partir de ello se generan transformaciones de las estructuras sociales, económicas, culturales y políticas. Lo que se identifica como migración internacional tiene un contenido más plural, en búsqueda de un asentamiento definitivo en otro contexto, un movimiento individual o familiar, con mayor o menor desarraigo con el sitio de origen. De forma complementaria la aparición de comunidades transnacionales en el contexto global, se definen como grupos de personas de un mismo origen asentados en diferentes sociedades, compartiendo referencias e intereses comunes, formando redes de comunicación y consolidando su presencia más allá de las fronteras nacionales. Todo ello da lugar a la conformación de redes de comunidades en el exterior agrupadas con base en una identidad cultural y lingüística. Esto contribuye a establecer una relación o vínculos con el Estado-nación de origen y el país receptor, generando espacios de socialización, donde se reivindica el reconocimiento de una identidad colectiva.
El transnacionalismo vinculado con la figura de la doble nacionalidad e interrelaciona por lo menos dos escenarios de acción: el país de procedencia que soporta la identidad y el de destino que puede convertirse en el de residencia. La descripción anterior implica que ese espacio transnacional permite una actividad política, social, económica y cultural en los dos sentidos. En primera instancia, hace referencia una serie de elementos teóricos pero también pragmáticos en los ámbitos socio económicos, políticos y culturales que trascienden los límites del Estado de origen y del de destino, convirtiéndose en esenciales para la realidad cotidiana de los involucrados. Como lo define Guarnizo (1999: 397) "Las expectativas, relaciones, oportunidades y limitaciones de los inmigrantes contemporáneos, están dentro de un mundo en el que el capitalismo ha alcanzado un dominio global y las posibilidades transnacionales se han popularizado entre gente común de diversas culturas y regiones del mundo"
El transnacionalismo por definición correspondería a una construcción mental, a un fenómeno intangible con implicaciones reales, esenciales que se materializa en interacción de redes formales e informales de toda índole, la utilización de la tecnología mediática y las inversiones transfronterizas. En esta medida el transnacionalismo involucra el país de origen y el de destino, en un doble direccionamiento de recursos concretos como: remesas, comercio de productos de la "nostalgia" y elementos intangibles de los dos países, tales como las expresiones culturales, la problemática política, económica y social que afecta a los emigrados. Hay autores que han planteado el concepto de "trasmigración" y "transmigrantes" para referirse a estas nuevas modalidades y formas que asume la movilidad de la población en el ámbito mundial (Tilly, 1990; Portes, 1997; Basch, Glick Shiller y Szanton Blanc, 1994). Se trata de una expansión transnacional del espacio de las comunidades mediante prácticas sociales, artefactos y símbolos transnacionales; así como a la articulación de tiempos de ausencia con los momentos en que se está presente en cada lugar de residencia. Esto implica una expansión espacial de la noción de, donde este concepto pierde su significado como categoría analítica usada en demografía. A diferencia de la migración temporal, la trasmigración no define una situación transitoria, sino este surgimiento de espacios plurilocales y comunidades transnacionales, donde, además la condición y concepto de migrante es transformado por completo.
Como resultado de este fenómeno habrá diferentes niveles de acercamiento e interacción, que afecten a los grupos involucrados en forma desigual. Al transferirse costumbres, relaciones de clase, experiencias y comportamientos a un medio extraño, en la mayoría de casos con idioma diferente, no se puede prever el logro de mejores condiciones de vida, de enriquecimiento cultural y bienestar en general. En este contexto, destacan cambios que inciden en la estructura del empleo y la polarización de las ocupaciones, que serían la base de una nueva estructura de clases y estratificación social. Se trata de una segmentación del mercado de trabajo, en el que los empleos estables y bien remunerados coexisten con otros de carácter predominantemente informal y ocasional.
En la década de los noventa, en el caso de Colombia, el flujo migratorio presentó un incremento significativo en el número de emigrantes particularmente a los Estados Unidos y Europa, especialmente a España. Esta reciente migración cobija todas las clases socioeconómicas, y lugares de procedencia. Sin embargo se destaca un sector importante de personas de alto nivel profesional y económico, procedentes de las ciudades, que salieron del país para protegerse de flagelos como el secuestro, la extorsión, el terrorismo. Mientras tanto los sectores sociales de bajos recursos siguieron viéndose afectados con la trata de personas y especialmente de mujeres y niños.
Dentro del marco jurídico y normativo con el que Colombia cuenta para generar una política de migración coherente con sus necesidades y realidades actuales, podemos destacar los siguientes elementos legales: La Constitución Política de 1991, en sus artículos 9, 24, 36, 96, (Acto Legislativo No. 1 de 2001), 97, 100 y 189.2, asigna las tareas que le corresponde desempeñar al Estado colombiano en términos de política exterior y de manera exclusiva, en lo que se refiere a ser ejecutor de las relaciones internacionales, a través de variados mecanismos, y en particular, la orientación en la elaboración y aplicación de la política migratoria del país.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ha sido el responsable natural e histórico, encargado de diseñar y producir la política migratoria del país, en coordinación con otras entidades del Estado.
Organigrama Grupo Interno De la Cancillería:MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES ORGANIGRAMA DECRETO No. 00110 DE 21 DE ENERO 2004

Dirección de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales Multilaterales



Como parte del tema institucional, conviene acotar que el tema Migraciones y Comercio ha sido incluido en la agenda internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores con carácter prioritario, en la medida en que el crecimiento del comercio mundial de bienes y servicios y flujos de inversión se han incrementado, lo que significa igualmente, un desplazamiento de grandes flujos de personas para la realización de múltiples actividades comerciales y productivas.
Con el objeto de fortalecer el diálogo sobre la relación entre comercio y entrada temporal, Colombia ha venido participando en diferentes escenarios multilaterales, específicamente en el Tratado del Grupo de los Tres (Colombia, México y Venezuela), la OMC y ALCA, en los cuales se pueden adoptar instrumentos que faciliten las actividades tales como preventa y postventa de bienes y servicios y la inversión extranjera mutua. Paralelamente, la entrada temporal debe tener en cuenta las barreras propias al comercio de servicios, la falta de procedimientos transparentes para el reconocimiento y convalidación de títulos y estudios y la disparidad en la reglamentación para el ejercicio profesional.
Colombia puede mostrar que pese a sus dificultades internas, mantiene una dinámica exportadora basada en los acuerdos de integración regional y en el marco de las preferencias comerciales. (Acuña Juan).
El Decreto No. 1239 de 19 de mayo de 2003 creo la Comisión Intersectorial de Migraciones, conformada por varios ministerios y entidades del Estado, cuya finalidad es diseñar la política migratoria del país. Opera con un reglamento que establece los mecanismos para adoptar decisiones, presencia de sus miembros y convocatoria de reuniones.
El Decreto 2107 de 2001, Estatuto de Visas, por el cual se dictan disposiciones sobre la expedición de visas, control y regularización de extranjeros y otras medidas en materia de inmigración, es aplicado conjuntamente con el Departamento Administrativo de Seguridad DAS, encargado del ingreso, permanencia y salida de nacionales y extranjeros.
Es a través de las embajadas y consulados que se aplica la política migratoria en lo que se refiere a expedición de visas a extranjeros, difusión y promoción de valores culturales, aspectos comerciales y riqueza natural.
Como todos los países en vías de desarrollo, Colombia, está inmersa en serias confrontaciones planteadas por la globalización. El desafío de la modernidad tecnológica contra el ayer tradicional, la reconfiguración de territorialidades y la formación de 'bloques' regionales promueven nuevos frentes de acción estatal. Si bien la globalización nos transforma cotidianamente a todos, los Estados, en búsqueda del desarrollo económico y humano, deben adoptar programas que al articular teoría y práctica, den cuenta de una mayor capacidad de respuesta a las realidades cambiantes, a las necesidades de inclusión y reconozcan la diversidad social y cultural que cada vez se siente más próxima.
Las migraciones son hoy día un asunto ampliamente discutido en foros internacionales, en espacios académicos, pero ante todo, un asunto de política pública, principalmente en los así llamados países receptores. Durante la "era de las migraciones" (Castles & Miller, 1993) millones de personas han cambiado de sitio de residencia o trabajo cruzando fronteras. Cada país dentro de su derecho soberano de admisión y regulación ha diseñado una serie de políticas migratorias que desde lo público dirigen tanto el ingreso de nuevos habitantes al territorio, como las relaciones con sus nacionales en el exterior.
En el caso colombiano el aspecto normativo sobre migraciones ha estado en cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores. La tendencia ha sido regular y controlar la materia de forma restrictiva, cuyas consecuencias han sido algunas veces poco favorables y con incidencia negativa desde muchos puntos de vista. Hemos sido un país endógeno, cerrado a la interacción con otras culturas, salvo las mínimas esperadas con nuestros vecinos fronterizos. Un intento poco afortunado fue un programa de migración selectiva procedente de los antiguos países de Europa del Este. Durante el Gobierno del Presidente Cesar Gaviria se ordenó a la Comisión Nacional de Migración, la preparación de un proyecto sobre "La Política Migratoria en Colombia". Dicho proyecto estaba fundamentalmente dirigido a promover la venida al país de inmigrantes calificados, medios y técnicos especialmente, procedentes de países como Alemania, aprovechando el agotamiento y desmonte del sistema socialista y la recomposición de la geopolítica de esa parte de Europa. Pese a que había requerimientos y facilidades para el desplazamiento de los interesados, el número de quienes se acogieron al mismo fue tan reducido que este piloto podría considerarse un fallido intento de apertura e intercambio con otras nacionalidades.
Resulta fácil verificar con experiencias tan próximas la de Venezuela, país vecino, totalmente abierto a las migraciones desde comienzos del siglo XX y con políticas para incentivar la llegada de colonias europeas particularmente, e inclusive, a pesar de nuestros conflictos de fronteras, una oferta extendida a profesionales de colombianos que durante la década de los 70 se convirtieron en inmigrantes laborales en el vecino país.
En materia de emigración son muy pocos los estudios que desde la academia se han formulado. Las estadísticas recientes del DAS, ACNUR e INTERPOL demuestran que este ha sido un país expulsor. Pese a la gran cantidad de colombianos residentes en el exterior, estos constituyen el grupo menos estudiado a nivel latinoamericano.
En la década de los noventa de manera significativa y quizás como un efecto inmediato al fenómeno de la globalización, sumado a la inseguridad y el desempleo, entre muchos otros, se incrementó y evidenció de manera sustancial el éxodo de colombianos al exterior.
Si bien desde hace más de treinta años ha existido interés académico por el tema, los estudios han sido escasos y limitados.
Las aproximaciones científicas más reconocidas han sido realizadas sobre colombianos migrantes en países como Venezuela, Estados Unidos y recientemente en algunos países europeos.
Desde entonces las migraciones internacionales han despertado interés, tanto entre académicos colombianos, como foráneos.
Los objetivos científicos y sociales deben orientarse no sólo a los colectivos de migrantes sino extenderse al desarrollo de la política migratoria y a sus conexiones con las relaciones internacionales y el nuevo orden mundial.
Es un programa destinado al fortalecimiento de los vínculos de las comunidades colombianas en el exterior con nuestro país y responde a la Meta Presidencial No.4 "Desarrollar una Política integral hacia las Comunidades Colombianas en el exterior."
El programa se soporta conceptualmente en el fenómeno del transnacionalismo, proceso por el cual los migrantes construyen redes sociales que unen sus propias sociedades de origen con las de sus asentamientos en el país de destino. Conlleva movilidad en doble dirección de recursos tangibles e intangibles.
En nuestro caso implica entender la migración como parte vital de nuestra Nación.
Objetivo del programa: Establecer procedimientos mecanismos dirigidos a vincular a Colombia con su población residente en el exterior, a través del desarrollo de redes para el intercambio de ideas entre profesionales, investigadores, técnicos, expertos, artistas y empresarios. Propiciar que estas redes estimulen la solidaridad con el país y que permitan promover la inversión en proyectos de desarrollo económico y social en Colombia, la creación de alianzas empresariales y de cooperación entre colombianos y una profundización de la confianza en el país, de la propia identidad y de los valores nacionales.
Los colombianos en el exterior: La migración internacional se ha diversificado en la última década y abarca nuevos grupos sociales.
En especial, la migración colombiana es heterogénea y fragmentada, conserva la identidad regional, replica en el exterior las estructuras sociales del país y genera redes formales e informales.
Actualmente, entre 4 y 5 millones de colombianos viven en el exterior (aproximadamente el 10% de la población). A través de sus remesas, la importancia económica de los migrantes ha aumentado. En el 2002 representaron el 2.5% del PIB, 2.374 millones de dólares y el 90% de la inversión extranjera directa, convirtiéndose así en la segunda fuente de divisas del país.
Con estas remesas se estima que viven cerca de 3'000.000 de familias en el país.
¿Qué buscamos?
· Establecer un vínculo positivo entre las comunidades colombianas en el exterior y el país, que genere beneficios mutuos.
· Conectar a las comunidades de colombianos que están en el exterior entre sí y con el país.
· Hacerla objeto de políticas públicas. ¿Cómo trabajamos? Las siguientes son las áreas prioritarias de Colombia Nos Une
· Participación Económica, con el objetivo de establecer políticas que faciliten el envío de recursos al país y la canalización de éstos hacia ahorro o inversión.
· Redes Transnacionales cuyo fin es establecer canales de comunicación con los colombianos en el exterior en torno a temáticas de interés para el país.
· Protección Social, que busca diseñar políticas públicas orientadas a disminuir la vulnerabilidad de los colombianos en el exterior en las áreas de migración laboral, pensiones y salud.
· Educación cuyo objetivo es fomentar la transnacionalización de la educación y mejorar los procesos de homologación de títulos, de intercambio científico y tecnológico y la creación de una red académica y de investigación.
· Participación Política a fin de fortalecer la participación desde el exterior en temas de interés nacional.
· Cultura con el objetivo de fortalecer la identidad de la cultura y los valores colombianos en el exterior.
· Asuntos Consulares, para de la adecuación del servicio consular colombiano a las necesidades de los connacionales en el exterior.
· Portafolio de Proyectos, susceptibles de ser financiados o contar con el apoyo de los colombianos en el exterior al tiempo que se faciliten los mecanismos para la recepción de donaciones.
· Tendencias Poblacionales con el ánimo de diseñar estrategias y programas que sirvan para identificar y caracterizar la población colombiana en el exterior.
El Programa Colombia Nos Une hace parte de la Dirección de Asuntos Consulares y Comunidades Colombianas en el Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.
Basch, Linda G., Nina Glick Schilier, and Cristina Blanc-Szanton, Nations Unbound: Transnational Projects, Post-colonial Predicaments, and De-territorialized Nation-States, Langhorne, PA: Gordon and Breach, 1994.
Canales, A. y Zloniski, C., "Comunidades transnacionales y migración en la era de la globalización". Notas de Población. No. 73. Naciones Unidas. CEPAL, 2001.
Castles S. y Miller, M., The Age of Migration, International Population Movements in the Modern World, Mac Millan. London, 1993.
Guarnizo, L. E. y García L. M., " Transnational Migration: A View from Colombia" En, Ethnic and Racial Studies, Vol. 22 N° 2. Marzo, 1999.
Portes A, Globalization from below: the rise of Transnational Communities, Princeton University: (http://transcomm.ox.ac.uk/working%20papers/portes.pdf), 1997.
Ravenstein E.G., "The Laws of Migration", En, Journal of the Royal Statistical Society, Vol. 52, No. 2, Junio 1988.
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