Cómo citar: Cranz, Galen, Veronika Mayerboeck, Carina Rose y Sarah Robinson. "Corporización somática en la enseñanza y la práctica arquitectónica: currículo del taller, informe y respuestas de los participantes". Dearq 44 (2026): 42-53. https://doi.org/10.18389/dearq44.2026.05

Corporización somática en la enseñanza y la práctica arquitectónica: currículo del taller, informe y respuestas de los participantes

Galen Cranz

galen@berkeley.edu

Universidad de California, Berkeley, EE. UU.

Veronika Mayerboeck

info@allesoderlicht.com

ALLES oder Licht: Design.Education.Research, Austria

Carina Rose

carinarosedesign@gmail.com

Investigadora independiente

Sarah Robinson

sarah@srarchitect.com

Università Iuav di Venezia, Italia

Traducción de Tali Kimelman y Marta Delgado

Recibido: 2 de diciembre de 2024 | Aceptado: 21 de julio de 2025

Este artículo defiende la importancia de la corporización somática o embodiment somático en la arquitectura y presenta un protocolo de taller empleado durante la escuela de verano 2024 Moving Boundaries: Arquitectura y Ciencias Humanas, en Estocolmo. El taller introdujo prácticas somáticas dirigidas a arquitectos y diseñadores, y compartimos aquí el protocolo como recurso para educadores y profesionales. Las valoraciones positivas de los participantes subrayan el valor de enseñar métodos somáticos en el diseño, lo que refuerza la necesidad de seguir investigando en torno a la integración de la conciencia corporal, el movimiento y el bienestar en la pedagogía y la práctica arquitectónica.

Palabras clave: prácticas somáticas, diseño corporizado, pedagogía arquitectónica, movimiento y espacio, aprendizaje experiencial, protocolo de taller, conciencia cinestésica.


teoría de la corporeidad somática en la arquitectura

La arquitectura alberga el cuerpo y estructura los patrones de nuestra vida cotidiana. Esto podría parecer obvio, si no fuera por el hecho de que solo recientemente la disciplina ha devuelto su atención a cuestiones en apariencia tan mundanas. Gracias a la investigación en ciencias y humanidades —tras siglos de olvido— se está gestando un renovado interés por el cuerpo y la celebración de la experiencia corporal. Una amplia gama de hallazgos converge en reconocer el carácter situado, encarnado, interdependiente y material de todos los procesos biológicos, cognitivos y emocionales. Ya no podemos separar la mente del cuerpo ni los cuerpos del mundo que los rodea. Las múltiples crisis a las que hoy nos enfrentamos —climáticas, ecológicas, sociales e individuales— tienen su origen en divisiones que durante mucho tiempo se asumieron como absolutas. Que la arquitectura vuelva ahora su mirada al diseño para el cuerpo difícilmente podría considerarse una meta más elevada.

Reorientar la arquitectura para valorar el cuerpo y la experiencia corporal es más complejo de lo que parece. La historia de la arquitectura revela una relación conflictiva con el cuerpo humano (Robinson 2020, 2021a y 2021b). En la tradición griega, este fue venerado como forma ideal, lo que dio origen al canon vitruviano, en el que partes del cuerpo —el dedo, la palma, el pie, el codo— definían las proporciones arquitectónicas. Esta visión ptolemaica del microcosmos-macrocosmos resurgió en el Renacimiento con el homo quadratus de Da Vinci. Pero esta visión holística se desmoronó con la física cartesiana de la Ilustración. Charles Perrault, uno de sus principales defensores, afirmó célebremente que "el cuerpo nunca proporcionó a la arquitectura ninguna de sus ideas" (citado en Mallgrave 2010, 43). Así, el cuerpo cósmico dio paso a uno reducido a medidas externas: una visión fragmentada y empobrecida que sigue dando forma a la arquitectura actual.

La enseñanza de la arquitectura sigue firmemente anclada en esta tradición cartesiana. A los arquitectos se les enseña física y matemáticas, pero rara vez ecología, ciencias del comportamiento, sociología o antropología. Como resultado, el ser humano para el que diseñamos se entiende principalmente en términos físicos. El cuerpo se sigue concibiendo exclusivamente a través de dimensiones externas —para medir puertas, escaleras, aceras— o del confort térmico, reducido a una estrecha franja de unos pocos grados.

Sin embargo, ahora sabemos que el cuerpo es el fundamento de toda experiencia, la base material dinámica de nuestro ser en el mundo. Nuestras capacidades cognitivas —imaginación, memoria, aprendizaje, creatividad— están totalmente encarnadas. Sin embargo, el diseño arquitectónico tiende a infravalorar este hecho corpóreo esencial. Esto se ve agravado por el creciente uso de herramientas de diseño informatizadas que nos alejan aún más de las ricas reservas del conocimiento corporal. Por ello, abogamos por integrar prácticas somáticas en la enseñanza del diseño arquitectónico. Estas prácticas implican a la persona en su totalidad, siguiendo la definición de soma de Hanna como el cuerpo experimentado desde dentro (Hanna 1995), un concepto enraizado en la fenomenología de la mente corporizada, enactiva, situada y afectiva (Varela, Thompson y Rosch 1993).

En el diseño y la arquitectura, los enfoques somáticos priorizan la experiencia sensorial, el movimiento y la percepción corporal a lo largo del proceso creativo. Disciplinas como el método Feldenkrais, la técnica Alexander y el Body-Mind Centering® ofrecen herramientas para una relación más profunda con el espacio, la materialidad y la experiencia humana (Spatz 2015; Hanna 1970). La somática en la arquitectura informa la conciencia espacial, la escala y la interacción del usuario fomentando un cambio desde preocupaciones puramente visuales o formales hacia la experiencia vivida y cinestésica (Böhme 2017; Leatherbarrow y Mostafavi 2002). Dada la diversidad de los métodos somáticos, sin embargo, resultan esenciales definiciones precisas y específicas de un contexto para evitar reducirlos a una vaga "conciencia corporal" y para aclarar su papel dentro del discurso del diseño.

Los precedentes de este enfoque corporeizado en la enseñanza para arquitectos comienzan con el entrenamiento sensorial desarrollado en el curso fundacional de la Bauhaus en la década de 1920. Esta formación, de la que fueron pioneros Johannes Itten y László Moholy-Nagy, involucraba sistemáticamente los sentidos táctiles y cinestésicos. Posteriormente, Oskar Schlemmer la amplió para incluir el movimiento y la danza, Josef Albers para abordar la percepción del color y el contraste visual y Otti Berger para explorar las superficies textiles y las sensibilidades materiales. Otro ejemplo es la llamada antiescuela de arquitectura Global Tools (Bruyère, Geel y Petit 2022), una red pedagógica experimental fundada por un grupo de arquitectos y diseñadores radicales italianos. Global Tools pretendía reimaginar la enseñanza de la arquitectura a través de la experiencia corporal directa, la artesanía y los medios alternativos. La iniciativa también integró una red internacional más amplia de colaboradores, entre ellos figuras influyentes como Richard Buckminster Fuller.

Otro ejemplo son los talleres de concientización medioambiental impulsados por el arquitecto paisajista Lawrence Halprin y la bailarina vanguardista Anna Halprin. A mediados de la década de 1960, organizaron en San Francisco y a lo largo de la costa norte de California una serie de encuentros experimentales e interdisciplinarios en los que participaron bailarines, arquitectos, paisajistas, artistas y otras personas en un proceso diseñado para facilitar la colaboración y la creatividad grupal. Enfoques corporales similares surgieron en la obra de Merce Cunningham, que trató el espacio como material coreográfico, y Trisha Brown, cuyas performances específicas para un lugar concreto, como Roof Piece, activaban superficies arquitectónicas.

La integración de las prácticas somáticas en la arquitectura no debe desestimarse como actividades extracurriculares informales —como hacer estiramientos durante las pausas para el café—, ya que tales comparaciones ocultan la profundidad y el rigor de la investigación existente. Académicos y profesionales han demostrado que la somática puede constituir una herramienta metodológica y epistemológica seria en la práctica arquitectónica. Por ejemplo, de 1989 a 2018, Galen Cranz, influenciada tanto por la sociología como por la técnica Alexander, impartió un curso llamado Designing for the Near-Environment (Diseño para el Entorno Próximo) —más tarde renombrado como Body Conscious Design (Diseño Consciente del Cuerpo)— en el Departamento de Arquitectura de la Universidad de California en Berkeley (véase Cranz y Rushton 2024). Este sigue siendo, hasta hoy, el curso sobre somática en arquitectura de mayor trayectoria a nivel mundial.

Entre las iniciativas recientes se encuentra el curso de Arquitectura Corporal de Ferreira en la Universidad de Stuttgart, que integra el arte performativo y el diseño para explorar la experiencia espacial corporal (cf. Ferreira 2021). Gálvez Pérez (2019) investiga la percepción espacial corporizada a través de metodologías somáticas y performáticas, en particular mediante su concepto de la mirada somática. Skrzypczak (2021) desarrolla principios de movimiento somático adaptados al diseño arquitectónico, haciendo hincapié en la operacionalización del espacio sentido. Spatz (2015), aunque no es arquitecto, proporciona un marco transferible para la somática como método de investigación entre disciplinas. El trabajo doctoral de Dupuis (2024) en la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL) explora los enfoques coreopolíticos y corporizados de la arquitectura, y demuestra cómo la conciencia corporal puede reconfigurar el pensamiento espacial. Çelik Alexander (2017) examina además el papel del conocimiento cinestésico en el diseño moderno vinculando estética y epistemología a través de la experiencia corporal. Varios teóricos del diseño también reclaman la incorporación de la somática en la enseñanza del diseño (Sfligiotti 2021; Höök et al. 2019; Martin, Filk y Schulze Heuling 2021).

En conjunto, estas contribuciones establecen la somática como un método de investigación riguroso y basado en la práctica dentro de la arquitectura, lejos de ser una preocupación periférica o suplementaria. Demuestran que los métodos somáticos ofrecen a los estudiantes nuevas formas de percibir, diseñar y habitar el espacio fomentando una conciencia más profunda del papel del cuerpo en la experiencia y la creación espacial.

presentación de moving boundaries

Moving Boundaries1 (Límites en Movimiento) es un curso extracurricular de arquitectura de dos semanas de duración que se imparte en diversos lugares del mundo. Combina visitas a obras arquitectónicas significativas con recorridos de campo para explorar la arquitectura en contextos culturales diversos, junto con conferencias de académicos y científicos destacados, además de talleres prácticos de varios días. El curso inaugural, celebrado en 2022 en Santiago de Compostela (España) y Oporto (Portugal), se centró en la neurociencia, pero pronto amplió su alcance para abarcar las ciencias humanas en un sentido más amplio. Dado que estas disciplinas son inherentemente corporales, el cuerpo se ha convertido en un tema central del programa y la salud corporal, en un objetivo básico. Desde entonces, la pedagogía del curso Moving Boundaries ha pasado de un formato de conferencia a un formato de estudio de diseño; sin embargo, la integración de la mente corporizada en los cursos de diseño ha sido un proceso más lento. Este artículo presenta el primer taller completo de Moving Boundaries en 2024 que compartimos con arquitectos y educadores como modelo para incorporar prácticas somáticas en la enseñanza, el diseño y las prácticas profesionales de la arquitectura.

informe sobre la puesta en práctica del taller de diseño corporizado

Estructura y contenido del taller de Diseño Corporizado

El taller tiene una duración de cuatro días, con un enfoque específico para cada uno:

Día 1. Conciencia interoceptiva: el paisaje íntimo del cuerpo interior

Día 2. Conciencia propioceptiva e interacción: el campo corporal externo personal

Día 3. Acción correcreativa: el cuerpo en interacción con otros y el entorno

Día 4. Reflexión y puesta en común

El taller guio a los participantes a través de un viaje somático por capas anidadas de la experiencia corporal: desde el cuerpo interior más íntimo, pasando por la interacción personal y social hasta la cocreación en entornos espaciales. La visualización facilitó la integración de cada capa. Los participantes se relacionaron con el cuerpo como un sistema complejo y vivo, en sintonía con los matices internos y externos, y capaz de discernir y expresarse desde un lugar profundamente situado. Al transitar de lo celular a lo biosférico, de lo personal a lo colectivo, las consignas ampliaron la conciencia relacional. Esta navegación fluida por las capas somáticas cultivó la inteligencia del cuerpo como herramienta de diseño sensible y empática.

Los ejercicios experienciales del taller proceden del yoga, la técnica Alexander, body conscious design y Body-Mind Centering®, mientras que las modalidades de movimiento proceden de Body-Mind Centering®, developmental movement (movimiento del desarrollo), six viewpoints (seis puntos de vista), authentic movement (movimiento auténtico), ecosomatics (ecosomática), contemplative dance (danza contemplativa), contact improvisation (improvisación de contacto), real time composition (composición en tiempo real) y contemporary performance (performance contemporánea) (Wait 2023). Las prácticas que conducen a la cocreación derivan de la metodología sensing space (sintiendo el espacio) (Mayerboeck 2024; Mayerboeck, Höök y Duarte, en preparación).

Formación interdisciplinaria de los cuatro responsables del taller

Los cuatro responsables del taller comparten vínculos profesionales con la arquitectura, tanto en calidad de arquitectos en ejercicio como en su rol de educadores en este campo. Además de su experiencia arquitectónica, aportan diversas prácticas corporales y disciplinas somáticas que enriquecen la pedagogía del taller. De los responsables, dos son bailarines experimentados que integran una profunda conciencia cinestésica y un vocabulario de movimiento en el contexto arquitectónico. Otra de ellas es profesora certificada de la técnica Alexander y aporta conocimientos especializados sobre postura, eficacia del movimiento y reeducación somática.

La diversidad y la singularidad formativa de los responsables facilitan un entorno de aprendizaje más rico y con múltiples capas, en el que los participantes se exponen a perspectivas variadas sobre cómo el cuerpo puede interactuar con el espacio, los procesos de diseño y la creatividad colaborativa.

Participantes

Veinte participantes provenientes de Europa, Norteamérica y Sudamérica —principalmente arquitectos, estudiantes de arquitectura y diseñadores— formaron parte del taller. En general, no se requería formación previa en movimiento y se aceptaban todos los niveles de movilidad. Los cuatro responsables del taller y un videógrafo participaron también en los ejercicios, creando un vínculo más estrecho y un mayor sentido de comunidad entre participantes y responsables.

Implementación del taller

Jornada introductoria

Comenzamos sentándonos en círculo, pero subvirtiendo el uso habitual de las sillas (Cranz 2000 y 2017). En lugar de sentarse, los participantes se recostaron en el suelo con la parte inferior de las piernas apoyada en los asientos de las sillas quedando en ángulo recto con los muslos y el torso, de manera similar a una postura de yoga restaurativo. Esto situaba sus cabezas en el centro del círculo, pero impedía el contacto cara a cara, por lo que las presentaciones se realizaron únicamente con la voz (fig. 1). Para animar a los participantes a hablar cuando sintieran el impulso de hacerlo, utilizamos una práctica de escucha empática (Vopel 1994), en la que los participantes se enumeraban sin un orden establecido. Sin verse entre sí, se guiaban por el tono de voz y la intuición para decidir cuándo decir el número siguiente. El ejercicio se repitió con los participantes diciendo sus nombres y compartiendo sus intereses en el taller, siempre sin contacto cara a cara.

Figura 1

Figura 1_ Participantes del taller utilizando sillas como reposapiernas: el mejor uso de una silla. Fuente: fotografía de Cranz.

Uno de los participantes declaró: "Desde el primer momento nos animaron a tumbarnos en el suelo, simplemente a mirar al techo o a cerrar los ojos. Y eso nos dio mucha libertad, como un permiso para movernos o bailar. Este tipo de experimento […] también nos dio […] libertad intelectual, diría yo, para crear, en realidad […] Fue sorprendente que necesitáramos este permiso, ¿sabes?"2.

Otro participante se sorprendió del poder de escuchar primero las voces: "Antes de observarnos los rostros de unos y otros, las voces sonaban como campanas, aportando variaciones de timbre y tono al encuentro".

Día 1. Conciencia interoceptiva: el paisaje íntimo del cuerpo interior

El objetivo de esta jornada era activar nuestro paisaje corporal interior. Comenzamos con un ejercicio de conciencia sensorial para ayudar a los participantes a explorar cómo sus pies se relacionan con la alineación general del cuerpo. De pie, formando un círculo, cada persona identificó en qué cuadrantes su pie concentraba más y menos peso. Una votación alzando manos mostró una amplia variación entre los distintos cuerpos. A continuación, preguntamos qué cambios —a menudo en las caderas o la columna vertebral— podrían permitir una distribución más equilibrada. Para profundizar en la experiencia, los participantes entrelazaron los dedos de la mano con los de un pie y lo compararon con el otro. El pie tocado y ligeramente expandido se describió como más cálido, suave y con mayor sensación de arraigo. Esta sencilla intervención ilustró el modo en que el diseño afecta a la salud corporal —en particular, el impacto del calzado— y propusimos como tarea de seguimiento un reto desafiante: diseñar zapatos que fueran tanto anatómicamente saludables como estéticamente atractivos.

Pasamos luego a replicar un estudio que explora la manera en que los estados de conciencia cortical (pensamiento lógico) y subcorticales (procesos involuntarios, emociones, sueños) afectan la calidad de los dibujos, un punto de partida esencial en el diseño arquitectónico (Cranz y Chiesi 2014). En primer lugar, los estudiantes activaron su cerebro cortical resolviendo problemas aritméticos (suma, resta, división, multiplicación) y después, realizaron dos dibujos: uno de un mango y otro de una lámpara. Luego, en parejas, se guio a los participantes para que accedieran a la conciencia subcortical centrándose en sus órganos internos, específicamente los riñones. Un miembro de la pareja colocaba la mano en la parte baja de la espalda del otro mientras ambos eran guiados —por alguien en estado subcortical— a sentir el flujo sanguíneo que entraba y salía de los riñones. Para ilustrar las respuestas involuntarias del cuerpo, un ruido fuerte (la caída de una pila de libros) sobresaltó a los participantes a pesar de la advertencia previa demostrando la reactividad de los riñones independientemente del pensamiento consciente. Tras intercambiar los papeles, los participantes repitieron el ejercicio de dibujo.

A continuación, se compararon ambos conjuntos de dibujos. Las versiones corticales solían ser pequeñas, angulosas y planas, mientras que las subcorticales eran más grandes, curvas y tridimensionales. Un participante recordó: "Los dibujos subcorticales estaban vivos, los corticales, estáticos". Esto dio lugar a un debate sobre qué estados favorecen distintas tareas de diseño. Mientras que el estado cortical parecía eficiente, muchos consideraron el subcortical más generativo y creativo. En palabras de un participante:

lo que realmente disfruté fue que en el trabajo hablamos y escuchamos hablar mucho sobre productividad. Productividad, por eso estamos tan orientados a las tareas. Se podría pensar que el ejercicio subcortical lleva más tiempo […] que merece menos la pena porque no eres tan productivo. Sin embargo, para la mayoría de nosotros, el resultado fue mucho más enriquecedor, se podría decir que fue más productivo y eficaz, a la vez que más agradable. Y eso me abrió los ojos.

Al final de este día, otro participante reflexionó: "No necesitamos hablar entre nosotros para sentirnos conectados […] [pero] después del primer día de nuestro taller […] [naturalmente] nos unimos mucho entre nosotros". La confianza mutua y la conexión fueron mencionadas de manera recurrente en los comentarios.

Día 2. Conciencia propioceptiva e interacción: el campo corporal externo personal y la relación con los demás

La segunda jornada incluyó actividades que avanzaron desde ejercicios de movimiento hasta improvisaciones coreográficas, y terminó con un breve ejercicio de codiseño. Comenzamos en círculo reconociendo la presencia y la respiración como formas de regular el sistema nervioso. Los participantes se tumbaron en el suelo con los ojos cerrados para realizar una exploración somática interna. Partiendo de la conciencia de la respiración celular como un movimiento invisible pero primario, presentamos la piel como hogar, una envoltura permeable y límite del yo. Escaneos de los sistemas corporales (fluidos, órganos, músculos, esqueleto) se combinaron con la atención a los sentidos, pensamientos, imágenes y emociones. Mediante la visualización y el movimiento de las seis extremidades del cuerpo (brazos, piernas, cabeza y cola) y la radiación del ombligo (movimientos irradiados desde el centro del abdomen, según el Body-Mind Centering®), abordamos los patrones de desarrollo y establecimos el cuerpo interior profundo como fuente de agencia creativa.

Los participantes se incorporaron gradualmente y abrieron los ojos manteniendo la percepción de su paisaje interior mientras este se alineaba verticalmente. Caminaron y se detuvieron en un andar cotidiano prestando atención a las distancias espaciales entre sí, con los demás y con el entorno. Moviéndose primero en cuadrícula y luego en curvas, activaron la propiocepción y la resonancia, guiados por variaciones en la mirada (directa, periférica, intermedia) para explorar la conciencia espacial y la navegación manteniendo a la vez el ritmo interno. En momentos de quietud, los invitamos a visualizar capas espaciales anidadas, desde el interior del cuerpo y la piel hasta el espacio peripersonal, el edificio, la ciudad y la biosfera, evocando un continuo somático y colaborativo (Rose 2025a y 2025b) de arraigo y pertenencia. Los cuencos sonoros contribuyeron a esta sintonización fomentando la expresión vocal y una conexión más profunda con uno mismo y con el espacio.

Mientras los participantes deambulaban, permitieron que el ritmo, los cambios de velocidad y la influencia de los demás ampliasen su conciencia de las dinámicas relacionales. Esto amplificó la cocreación consciente y surgieron agrupaciones orgánicas que orientamos hacia grupos de cinco o seis personas. Estos grupos improvisaron e iniciaron procesos de composición conjunta, lo que amplió su rango de movimiento corporal, de formas y de tiempos. Les pedimos que dibujaran con sus cuerpos a partir del impulso de movimiento, llevando a la práctica la integración psicofísica (Wait 2023), una improvisación intuitiva entre el procesamiento interoceptivo y los estímulos externos. En esta práctica, los participantes sintonizan tan estrechamente con la situación que la acción pasa por alto los patrones y deliberaciones de la mente, dando lugar a descubrimientos creativos (fig. 2).

Figura 2

Figura 2_ Fotograma, integración psicofísica. Fuente: fotografía de Mayerboeck.

La jornada culminó con un breve ejercicio de cocreación. Los participantes se dirigieron en silencio a un parque cercano manteniendo sus capas anidadas de conciencia somática y practicando sus impulsos de movimiento colaborativo. Cada uno recogió tres objetos del parque y, al regresar al estudio, los colocó intuitivamente uno tras otro en el suelo para formar una composición colectiva. Sin interacción verbal, sus experiencias corporales y espaciales dieron forma a una cocreación escultórica (fig. 3).

Figura 3

Figura 3_ Cocreación no verbal. Fuente: fotografía de Cranz.

Día 3. Acción cocreativa: el cuerpo en interacción con los demás y con el entorno

La tercera jornada dinamizó las experiencias previas y culminó en una tarea de codiseño que demostró cómo una conciencia corporal intensificada conduce a la resonancia con los demás y se traduce en una práctica espacial creativa. Enmarcada en la metodología sensing space (Mayerboeck 2022 y 2024), esta jornada se desarrolló en tres fases:

Fase 1: percepción enactiva individual y colectiva. La práctica kinevisual fomentó el movimiento fluido y la dinámica grupal desafiando la coordinación sensoriomotora mediante cambios de velocidad, dirección y enfoque visual, lo que equilibró la percepción foveal y periférica. Los participantes siguieron trayectorias lineales o curvas autodirigidas, guiados por ritmos espaciales y dinámicas grupales en evolución semejantes a un enjambre. Estas interacciones revelaron posibilidades de acción cambiantes e incrementaron la sintonía con los demás y con el entorno construido con base en la psicología ecológica (Wang et al. 2022). Más que un calentamiento, este ejercicio generó confianza y cohesión grupal haciendo tangible la dimensión social del espacio. Las prácticas de movimiento concluyeron con quietud y un escaneo corporal guiado, y de este modo reconectaron la sensación interna con la conciencia espacial externa.

Fase 2: observación enactiva y experiencia empática. Un paseo lento y deliberado por un pasillo más estrecho con plantas, asientos y texturas trasladó a los participantes de la conciencia de movimiento resonante hacia la exploración espacial a través de interacciones a escala corporal (fig. 4). Utilizando la vista y el tacto, adoptaron diversas posturas para anidarse en el entorno. Esto los preparó para una práctica en pareja con los ojos cerrados, destinada a fomentar la empatía y la confianza. Un participante guiaba al otro con contacto pleno de brazo y mano; el brazo del guía era un "cursor" táctil que comunicaba ritmo, dirección y enfoque (figs. 5 a 7). Al bloquear la entrada visual, se amplificaban los demás sentidos de la persona con los ojos cerrados, mientras que para el guía se enfatizaba la comunicación espacial táctil. A continuación, se realizó una práctica de luz corporal en un espacio totalmente a oscuras. Acostados en el suelo, los participantes se adaptaron primero a la oscuridad, antes de explorar la relación de la luz con el cuerpo, revelando la efímera interacción entre cuerpo y espacio a través de sensaciones luminosas, como el uso de linternas para ver a través de la carne y los huesos de las propias manos.

Figura 4

Figura 4_ Exploración espacial a través de interacciones a escala corporal. Fuente: fotografía de Mayerboeck.

Figuras 5 y 6

Figuras 5 y 6_ Pareja con los ojos cerrados explorando el espacio. Fuente: fotografía de Mayerboeck.

Figura 7

Figura 7_ Pareja con los ojos cerrados explorando el espacio. Fuente: fotografía de Mayerboeck.

Fase 3: reflexión enactiva individual y colectiva. La reflexión comenzó con la escritura autónoma, seguida de la colocación por parte de los participantes de notas adhesivas, en las que describían sus experiencias, directamente en los lugares donde habían ocurrido: el vestíbulo, el pasillo y las rutas exploradas con los ojos cerrados. A continuación, los participantes caminaron a través de estas historias recopiladas y ordenaron las notas en categorías: cuerpo propio, otros cuerpos y entorno construido (fig. 8).

Figura 8

Figura 8_ Notas adhesivas que recopilan las experiencias espaciales individuales. Fuente: fotografía de Mayerboeck.

Por último, un recorrido imaginativo de quince minutos, guiado verbalmente como una "visita arquitectónica virtual", con sutiles señales acústicas, invitó a explorar un contexto espacial significativo mezclando la conciencia corporal con la memoria autobiográfica. A continuación, los participantes dibujaron historias espaciales personales y las compartieron en pequeños grupos. El programa concluyó con una tarea colectiva: cocrear un guion dentro de cada grupo. Los materiales y la escala de realización se dejaron abiertos, lo que fomentó diversos enfoques de diseño. Esta fase desencadenó una rápida ideación, que dio lugar a instalaciones situadas únicas. El formato abierto fomentó diversas expresiones: algunos hicieron hincapié en el body conscious design (por ejemplo, el descanso constructivo), y otros introdujeron instalaciones lúdicas y multisensoriales con "sorpresas somáticas" inesperadas en un recorrido sensorial (fig. 9).

Figura 9

Figura 9_ Los participantes reconfiguraron espontáneamente los espacios de descanso en instalaciones experienciales. Fuente: fotografía de Cranz.

Día 4. Reflexión y puesta en común

Un cuarto encuentro reunió a nuestro grupo con otros cinco grupos de talleres que se habían llevado a cabo simultáneamente durante el curso Moving Boundaries, de modo que todos los participantes pudieran compartir sus experiencias. Los comentarios de nuestros participantes se grabaron en vídeo y se transcribieron literalmente, y algunos de ellos se citan en este artículo. La reflexión de uno de los participantes capta perfectamente la esencia de lo que esperábamos conseguir:

ayer todos hablamos […] nos guiaron a través de una hermosa y creativa práctica de habitar un espacio con el que realmente conectamos. Y hablamos en nuestro grupo sobre cuáles habían sido las experiencias de los demás. Y fue realmente sorprendente para mí ver cómo las experiencias de todos los que hablaron […] ya fueran dentro de un espacio construido o en la naturaleza, se trataban realmente de cómo ese entorno les llevó al espacio interior, una especie de ventana […] interna para experimentar su ser con una sensibilidad especial e incluso un significado existencial que cambiaba la forma en que se percibían a sí mismos. Y pensé que eso es la arquitectura […] Solo tenemos que estar más conectados y ser más emocionales en el proceso de diseño con este tipo de prácticas.

comentarios y experiencias de los participantes

Las reacciones de los participantes del cuarto día fueron entusiastas, positivas y emotivas. De los veinte inscritos, catorce participaron en todo el curso. Posiblemente, quienes no estaban tan entusiasmados no acudieron a la última sesión. Del análisis de las respuestas de los participantes extrajimos catorce temas, trece de los cuales fueron mencionados por más de una persona: belleza; conciencia corporal; confianza; cocreación; conexión con otros; disfrute y alegría; formación de arquitectos; movimiento; práctica profesional; presencia; productividad; reciprocidad entre uno mismo y el entorno (un continuo entre interior y exterior); sentimientos y sensaciones, incluido sentir el espacio, y uso deliberado de distintas partes del cerebro. Los comentarios de los participantes indican que aspiran a aplicar estas experiencias en sus prácticas de diseño en distintas partes del mundo.

discusión y conclusión

Como se ha expuesto anteriormente, varias iniciativas actuales exploran cómo las prácticas somáticas pueden informar el diseño. Lo que distingue nuestro enfoque es su progresión en capas: desde la interocepción (conciencia de los estados corporales internos), pasando por la propiocepción (conciencia de la posición y el movimiento del cuerpo), hasta la sintonización interpersonal y la cocreación. Este arco temático estructurado permitió una integración más profunda del movimiento, la percepción y el codiseño. Los participantes expresaron una mayor conciencia corporal, vínculos interpersonales más fuertes y una visión ampliada de las posibilidades del diseño. La experiencia demostró que los procesos intuitivos y somáticos pueden generar resultados ricos y significativos, a menudo con mayor eficacia que los métodos convencionales basados en tareas. A través de la conciencia corporal, la confianza y la empatía emergieron, no solo como experiencias personales, sino también como elementos integrales del proceso de diseño. Los participantes se llevaron un renovado sentido del cuerpo como fuente de conocimiento, compañero creativo y lente a través de la cual repensar las prácticas espaciales.

La estructura de nuestro taller planteó un continuo de conciencia que comenzaba en uno mismo, se extendía a los demás y abarcaba el entorno. Nuestro objetivo explícito fue fomentar esta conexión mediante prácticas somáticas en capas. En particular, cabe destacar que la perspectiva somática —aunque centrada en la experiencia interna— desarrolla la sintonización corporal con un campo unificado que vincula el yo, los otros y el entorno. Como exclamó un participante: "¡Estar presente en uno mismo permite estar presente en el mundo!", lo que captura esta idea de manera concisa.

Como profesionales con experiencia en el movimiento consciente, hemos encontrado este continuo de primera mano. Sin embargo, lo abordamos no como un resultado universal, sino como una posibilidad emergente facilitada por los métodos somáticos. El surgimiento constante de una sensación de interconexión interior-exterior entre los participantes sugiere que atender al propio estado psicofísico es un fundamento para la conexión significativa con los demás y con el mundo.

investigación futura

La incorporación de prácticas somáticas a la enseñanza de la arquitectura y en la práctica profesional es el siguiente paso mencionado por varios participantes. ¿Cómo podría hacerse posible? Se justifica una mayor investigación sobre la integración de la conciencia corporal, el movimiento y la salud en los entornos laborales de la arquitectura, dados los múltiples beneficios experimentados por los participantes. Los talleres desarrollados a partir de un protocolo como el que empleamos, podrían convertirse en una parte habitual del proceso creativo arquitectónico que potencie el codiseño con los usuarios y con el entorno, mejorando así los enfoques de diseño existentes. Se podría contratar a especialistas somáticos como consultores para formar tanto a empleados como a empleadores, hasta que estas prácticas se integren plenamente en la pedagogía del diseño. Hasta entonces, abogamos por una educación formal en conciencia corporal en todas las disciplinas, especialmente en arquitectura y en otras formas de diseño medioambiental.

bibliografía

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  8. Dupuis, Aurélie. 2024. "Architectural Rehearsal: Choreopolitical Ecologies within a Scripted World". Tesis doctoral, École Polytechnique Fédérale de Lausanne.
  9. Ferreira, Maria da Piedade. 2021. "Corporeal Architecture: A Methodology to Teach Interior Design and Architecture with a Focus on Embodiment". En Handbook of Research on Methodologies for Design and Production Practices in Interior Architecture, editado por Ervin Garip y S. Banu Garip, 421-439. Media & Communications. Hershey, PA: IGI Global.
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1 Véase el sitio web de Moving Boundaries: https://www.movingboundaries.org/.

2 Todas las citas de los participantes en este artículo provienen de transcripciones literales de una grabación en video realizada durante sus experiencias en el curso el 22 de agosto de 2024.