
Cómo citar: Urrea Uyabán, Tatiana, Luna Rodríguez López, Angie Moreno Arteaga y Giovanny Peña Fontecha. "Pensar, bailar-crear, resistir: el tiempo dedicado a nuestra Flor es lo que la hace tan importante". Dearq no. 43 (2025): 132-178. DOI: https://doi.org/10.18389/dearq43.2025.10
Tatiana Urrea Uyabán
Universidad Nacional de Colombia
Luna Rodríguez López
Universidad Nacional de Colombia
Angie Moreno Arteaga
Universidad Nacional de Colombia
Giovanny Peña Fontecha
Universidad Nacional de Colombia
Hace unas semanas los gestores de la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (CLACSO) 2025 nos invitaron como Ballet Triádico de la Universidad Nacional de Colombia y semillero de investigación1 a realizar una presentación en medio de su programación, dedicada en esta ocasión a los Horizontes y transformaciones para la igualdad. Nos pareció estimulante que una congregación de pensadores en asuntos sociales del Cono Sur conociera y considerara nuestro trabajo creativo para exponerlo en medio de asuntos de tan alto calibre: los derechos humanos, las democracias, las resistencias, las comunidades y la paz. Nos sentimos en la mira; somos conscientes de que bailar es solo una de las tantas razones y expresiones de nuestro proceso creativo desde las artes.
Muchas de las palabras impresas aquí fueron, por tanto, leídas en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional en Bogotá, al mediodía del pasado 10 de junio. La construcción de ese texto y su lectura provocaron el exorcismo de pensamientos, acciones y omisiones sucedidas desde el 2019 y se convirtió en una estación para ralentizar el paso, dar una mirada atrás y para conmemorar el valor del tiempo que ha transcurrido desde que decidimos bailar juntos en la Facultad de Artes de esta universidad.
Cuando escribimos "nosotros", el lector puede entender que allí estamos contenidos todos aquellos que al menos una vez estuvimos inmersos en las actividades que hemos generado desde la aparición de ambos espacios, tanto en el Ballet Triádico UNAL como en el semillero de investigación. Hablamos en nombre de estudiantes, profesores, directivos, egresados de esta y otras universidades, actores independientes que pertenecen al semillero, personal administrativo, voluntarios e, incluso, disidentes que han quedado en la orilla de este remolino.
Para valorar ese transcurrir del tiempo a través de lo que hemos construido, hemos removido montañas de documentos, apuntes, cuadros de control, actas, presupuestos, cronogramas, programas de clase y carpetas de imágenes, videos y audios. Nos hemos autoinvestigado y hemos elegido piezas fundamentales de nuestro equipaje para exponer este laboratorio de pensamiento activo, más desde la tras escena y el goce del tiempo colectivo, que desde los resultados finales que se concretan en las puestas en escena públicas.
Proponemos que, a través de los tres álbumes de memoria: Pensar, Bailar-crear y Resistir, asistan a una exposición imaginaria dedicada a nuestra Flor. Los álbumes exponen los inventarios de acciones innumerables, las anacronías y algunas originalidades de nuestro trabajo como grupo. Dentro del álbum Resistir también se encuentra la Cartografía del tiempo, que inició como línea y se transformó en geografía durante su levantamiento. Es una máquina de memoria y narración, dispuesta para recoger y adicionar los momentos futuros, para contar historias colectivas o individuales y para descubrir señales útiles para lo que está por venir.
La conjunción Ballet Triádico UNAL + semillero de investigación ha generado una progresión de múltiples fuerzas voluntarias, que tienen como cuestión común las siguientes preguntas: ¿Podríamos enseñar y aprender las artes de una forma no compartimentada, de manera integral, transversal a diferentes disciplinas, incluyendo diferentes escalas de pensamiento, para generar una fuerza creativa que contribuya al buen vivir? ¿Cómo aprendemos y enseñamos y cómo podríamos hacerlo mejor?
En la práctica, con estos interrogantes a cuestas, somos unos críticos operantes frente a sistemas académicos y sociales anacrónicos, rígidos o inhumanos y vamos contra la corriente. Generamos una resistencia estimulante para crear otras formas de hacer, otros modos de uso del conocimiento y de las habilidades, implementando el bottom up en la creación. Estos deseos —¡porque nos mueve el deseo!— son fluctuantes y se mueven al son de muchas condiciones cambiantes: el contexto que nos envuelve, la actualidad, las oportunidades que nos soportan en paralelo, la economía de nuestros propios recursos, la cantidad y singularidad de personas que nos congregamos alrededor de los objetivos simples, de los espacios que podemos usar para ser y de la autodeterminación y del poder individual, entre otros aspectos. Frente a este embate —que no es otro que el de la propia vida, pero de una vida consciente—, este colectivo, como fenómeno, se ha transformado de una manera poderosamente orgánica, alimentado por nuestra fuerza que se apropia de él constantemente.
El Ballet Triádico nació en el 2019, en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, como una apuesta para bailar —¡por fin!— en juntanza con todos los programas curriculares que la conforman: Artes (plásticas, escritura, teatro y artes vivas), Arquitectura y Urbanismo, Música, Cine y Televisión, y Diseño (Industrial y Gráfico). En ese momento, el Ballet representó la celebración colectiva de la aprobación en la mesa directiva de la Facultad del Doctorado en Creación + Proyecto + Diseño (C+P+D)2. Se trató de un proyecto académico y administrativo que nos comprometió a cuatro áreas curriculares a pensar en una posible y urgente integración de las artes. Producir una propuesta de este calibre fue un logro importante en este momento, pues hizo evidente la imposible integración teórica y práctica de todas las artes alrededor de la acción de crear en equipo. La propuesta del doctorado sucumbió, pero la puesta en práctica de su planteamiento se ha hecho experimental en las escuelas de pregrado a través del Ballet.
Ese momento local coincidió con la conmemoración de los cien años de la escuela alemana de la Bauhaus en todo el mundo. Eufóricos, aprovechamos las circunstancias simultáneas y emulamos el ejercicio que, bajo la dirección del profesor Oskar Schlemmer, se denominó "Obra de arte total"3. Consistió en un proceso de creación colectiva que hizo posible la participación de todos los integrantes de la escuela en tantos papeles y roles como fueran necesarios para montar una escena de baile, música, escenografía, iluminación e interpretación. Nos llamó la atención que estas clausuras anuales festivas tuvieran el propósito político de demostrar el talante de estudiantes y profesores, como de integrarse con una comunidad local escéptica frente a las acciones creativas de la Bauhaus.
Seducidos por las imágenes fotográficas y por los breves archivos históricos filmográficos de la obra original, decidimos traer los aprendizajes de esa modernidad como un primer impulso para trabajar en nuestra realidad local. Al ritmo de la música del compositor colombiano Blas Emilio Atehortúa, preparamos la puesta en escena de apenas dieciséis minutos. Modelamos y construimos cinco personajes: tres de ellos recordaron la herencia de diseño alemán —moderno, abstracto, geométrico—; otro, creó la transición entre esas características con otras blandas, sabrosas y entrañables de nuestras palenqueras tropicales, y el último fue rescatado de nuestra modernidad prehispánica y montañera, representado en el poporo quimbaya, que forma parte de la muestra permanente del Museo del Oro en Bogotá.
Un personaje entrañable inauguró el Ballet y desde entonces ha permanecido allí hasta cuando sus pantalones fabricados en cartón y tela se agotaron por el uso: se trata de El Tiempo. Así nombramos a esta réplica bauhausiana, pues cuando da sus cortos y difíciles pasos, oprimido por la forma y los materiales, produce el sonido del segundero inmisericorde atravesando simultáneamente el espacio. Es él quien ha ordenado las entradas de los demás personajes, incluidos los de la última versión. Hoy sus pantalones sucumbieron a su acción impertinente y constante, al desgaste de lo eterno. Tenemos, pues, un tiempo sin pantalones. Veremos lo que esto significa en términos de creación.
Hacemos cuentas y más de ciento cincuenta personas hemos formado parte de esta obra total de creación en seis años. Contamos profesores de todas las áreas disciplinares de la Facultad de Artes y de otras facultades de la Universidad Nacional, sumados a estudiantes de esta y otras universidades, a voluntarios, a personal administrativo, a exalumnos y profesionales, técnicos, artesanos, sabedores y líderes comunales de Bogotá y de Leticia en el Amazonas, específicamente. Formamos parte de un grupo lleno de diferencias que se va transformando, creciendo y decreciendo como organismo alrededor de esta construcción colectiva de pensamiento, movimiento y acción que es el Ballet y su brazo investigativo: el semillero.
A través de cuestionarnos quiénes somos y qué hacemos y cómo aprendemos y enseñamos las artes en la Universidad Nacional, deseamos huir de las autopistas del saber, como lo diría Bruno Latour, en el sentido en que nos es común adoptar una natural incomodidad que nos saque de nuestros lugares confortables, de nuestras posiciones cómodas en la academia y en la vida ponernos desde el primer momento "manos a la obra". Desdibujar las tradicionales jerarquías establecidas, entre alumno y profesor, por ejemplo, para construir un espacio creativo real de libertad y en compañía de otros resultó difícil y, algunas veces, insoportable, pero fue fundamental para nuestra forma de operar porque pudimos reconocer que todos sabemos hacer algo con nuestras manos y eso lo podemos enseñar. De otra parte, todos —los profesores en primera línea— podemos aprender haciendo.
En marzo del 2020, apenas un mes después del estreno de nuestra versión mestiza del Ballet Triádico, la crisis mundial por la pandemia causada por el COVID-19 nos llevó al aislamiento. A pesar del miedo, la construcción del proyecto colectivo del Ballet continuó a través de todos los medios posibles para poner en escena a nuestros personajes creados que esperaban encerrados, en un salón de una universidad vacía, de una ciudad en un mundo desolado, el momento de salir a la pista. Mantener esta ventana de creación abierta a través de las redes nos salvó. Empezamos a preocuparnos por cada uno y por todos. Los encuentros persistentes que aguantaron esos más de dos años nos confirmaron que más que ser un semillero de investigación, este era un cultivo de algo sagrado para nuestras vidas compartidas a través de la música, el color, el baile, la literatura y otras pasiones que nos rondaban en medio de un presente crítico.
Una tríada define un "conjunto de tres objetos, circunstancias, síntomas o seres estrecha o especialmente vinculados entre sí" (Real Academia Española s.f.).
alto, ancho, largo
música, vestuario, danza
bueno, bonito, simple
punto, línea, plano
naranja, verde, violeta
espacio, tiempo, arquitectura
agua que flota, agua dulce, agua salada
pensar, sentir, vivir
una trenza
El Ballet de Oscar Schlemmer fue una obra teatral dividida en tres partes que exploraban la relación entre el cuerpo, el espacio y la forma. Para ello fue necesaria la creación de un equipamiento geométrico, de la música y del movimiento. Desde allí partimos, enriquecidos y, sobre todo, tentados a incorporar la idea de nuestra naturaleza local mestiza de manera rotunda.
Pensar es crear. Y bailar es nuestra forma completa de crear. Bailar desata el corazón flexible de ese nudo gordiano4 que nos estructura con delicadeza y flexibilidad. Bailamos subjetiva, metafórica, física e intelectualmente, con nuestro cuerpo y pensamiento, como filosofía para cuestionar nuestra relación con el mundo, animados por el diseño de formas, música, luz, colores y —¿por qué no?— también por la oscuridad y el silencio. Bailando resistimos festivamente lo que nos ha correspondido vivir en nuestro tiempo.
La triada propuesta por Deleuze y Guattari (1991), pensar, crear, vivir activó el montaje entre su escritura y la nuestra, esta última más modesta ante tal modelo. Reflexionar sobre la relación de estas tres acciones y su manera de solaparse, es decir: pensar con pensar, sentir con bailar-crear y vivir como resistir, nos ha llevado también a construir un cuerpo teórico-práctico que nos mantiene atentos y cuidadosos con nuestras relaciones, así como a crear formas visuales para exponernos ante el público y construir.
La música nos reúne. El sonido es la sensación más pública que existe. Convive con el aire y cuando se produce, todo lo demás se acalla, los pensamientos se arremolinan, los recuerdos se activan y emanan imágenes colectivas. Es una realidad física concreta con cuerpo y cualidades. La música de este baile se ha desarrollado especialmente desde el 2023, cuando para la composición de Contracorriente esperó generosamente por la definición de conceptos, ideas, caracterizaciones y personajes. Esperó y se fue transformando sesión tras sesión, así nos confirmó que no hay leyes en las artes y que un ballet no siempre danza una obra escrita previamente. Una vez más, nuestras formas de composición favorecen los acuerdos comunes de horizontalidad en la creación conjunta. Esta inversión de órdenes solo es posible porque los músicos son generosos.
Preparando el material para esta sección de la revista, nos hemos sumergido en un mar de información conformado por un archivo que contiene miles de fotografías, cientos de minutos de grabación e innumerables bocetos de diseño, preparación y construcción de objetos; allí se acumulan incontables minutos dedicados a todo tipo de escrituras, a jornadas de discusiones conceptuales, a volver sobre las repeticiones y las originalidades. Montañas de registro de nuestro tiempo en el Ballet han impregnado a este mapa.
El resultado de este montaje es una topografía determinada por las evidencias de nuestros pensamientos, creaciones y acciones. Y lo consideramos un objeto de creación, en el que se sintetiza lo pensado, lo vivido, lo bailado, lo removido, lo inaugurado. Verá el lector que su complejidad se asienta sobre diversos territorios a lo largo de los años y que, tratando de apresar información, la hemos ordenado entre líneas, por años y temas. Nos preguntamos cuánto durarán todos aquellos asuntos que están sujetos a cambios o cuáles de los pensamientos y acciones que vale la pena preservar para cultivar este espacio.
La Cartografía permite lecturas atravesadas, incompletas, lo que da espacio para que la subjetividad personal contenga un alto poder creativo. Desde ella, cada uno contará aquello que le interese recordar y proyectar: el momento de entrada y salida al colectivo; el lugar a donde viajó y con quién; los momentos en los cuales se vistió para representar bajo las luces uno u otro personaje bailarín. Esta máquina de pensamiento y recuerdo es una herramienta de trabajo para reflexionar sobre lo hecho y para tomar decisiones en diferentes presentes. También es un regalo, una forma de agradecernos tanto cuidado que nos hemos prodigado.
Las diferentes formas como hemos registrado el tiempo hacen evidente que el movimiento constante nos ha transformado colectivamente. Inauguramos nuestro experimento en el 2019 con un Tiempo con pantalones de cartón, replicando un modelo eurocéntrico del siglo XX —usamos materiales eléctricos, formas y colores básicos de las vanguardias artísticas—, para llegar despacio, a los personajes de la versión de Contracorriente: al Agua que flota, al Agua salada y al Agua dulce, basada en la flor Victoria regia que habita en el Amazonas. En el 2023, cumplimos uno de nuestros deseos: nos aventuramos a viajar juntos a Leticia. Allí nos dejamos llevar por nuestra geografía selvática y nos volvimos agua, agua que late y que baila.
Proponemos avanzar viendo las imágenes de los diferentes álbumes, reteniendo fragmentos de la Cartografía de tiempo como si esta fuera no solo un montaje de tiempos, tipografías, eventos y personas, sino como si de una gran sala de baile se tratara. Una para dar saltos, derivar, errar y moverse activando los enlaces y códigos QR disponibles y los enlaces dispuestos en ella. A través de estos recursos, los espectadores accederán al movimiento, a los espacios y a las composiciones sonoras y lumínicas que hemos experimentado.
Los inventarios de acontecimientos que conforman cada una de las partes —Pensar, Bailar-crear, Resistir— se presentan como colección de hechos conectados por relaciones nada obvias. En cada capítulo exponemos imágenes, enlaces y anotaciones tanto de lo exhibido en las presentaciones públicas como de aquello que no ha sido visto porque se ubica en los confines de toda retroescena del Ballet. Incluimos algunos de los procesos que consideramos esenciales para expresar la triada; son a la vez efectos y resultados. Así, están allí los cursos académicos, las preparaciones, los talleres de materiales, las experimentaciones en laboratorios, los apuntes de nuestros cuadernos con ideas iniciales, los informes de las investigaciones, los bocetos y los diseños aún en proceso. Todas las dudas y errancias están contenidas en esta parte. También incluimos los viajes como propósitos grupales deseados, y las presentaciones en espacios públicos. Sentirá el lector que, tal vez, en cada conjunto se lee una textura y un color o un ánimo que caracteriza cada actividad.
Pienso, luego existo
— Descartes, Discurso del método
Inventar, engendrar, procrear, imaginar, concebir, instaurar, fundar, establecer, instituir, legitimar, nombrar, designar, elegir, razonar, discurrir, cavilar, estudiar, recapacitar, creer, entender, estimar, considerar, rumiar, concentrarse, sospechar, juzgar, desear.
El pensamiento como acción atraviesa cada una de las actividades del grupo. Crear continuamente —conceptos, ideas, guiones, pasos, personajes, escenografías, iluminaciones, formas de cortar, de pegar, de tejer, ensamblar y de dar apariencia a las cosas— contiene, en sí mismo, tres enfoques paralelos: el primero es el de construir sobre lo construido, que equivale a pensar sobre lo ya pensado, reconociendo los saberes de cada uno de los integrantes y las reiteraciones e insistencias identificadas en la Cartografía, así como en las originalidades que estén por venir. El segundo se trata de entender la realidad para inventar conceptos que se amolden a ella y nos permitan afectarla positivamente. Pensar como fuerza viva, surge de nuestro encuentro con el mundo y con otros mundos. Una tercera línea —como manifestación de nuestra existencia— propone pensar como acto liberador de todo aquello que nos resta fuerza, que nos aprisiona, o que nos distancia para inventar nuevas posibilidades.
Los álbumes de esta sección contienen diversos formatos que dan cuenta de cómo registramos el tiempo. Las actas, planes de clase, cronogramas, calendarios, trazados de tiempo, programaciones, horarios, responsabilidades, también concentran los pensamientos sobre ese tiempo que se lanza al futuro. Pensar en los procesos que desarrollamos nos demanda horas, días, meses. Al revisar este material lo apreciamos como formas racionales de crear. Estéticamente son tapices que abrigan el tiempo contenido. Nosotros los hemos tejido.
Los bailarines son los atletas de Dios
— Albert Einstein
Danzar, bailotear, valsar, trenzar, zapatear, enredar, bullir, brincar, saltar, cabriolar. Mover el cuerpo al ritmo de la música. Moverse con aceleración, bullendo y saltando. Tener la intención de hacer algo. Recordar o traer a la mente algo o alguien. Tener en consideración algo o alguien al actuar. Formar o combinar ideas o juicios en la mente…
Bailar es poner en movimiento al pensamiento que se da en el encuentro colectivo, es dejarse llevar por el tiempo de la música, de las rutinas de inicio y final, de las improvisaciones animadas por la libertad. Es reconocer el paso del tiempo a través de las cuentas de la respiración, de los pasos, de las instrucciones, del tempo de la música.
Expresamos la potencia del pensamiento activo a través de la relación entre el movimiento, el tiempo y el espacio. El movimiento es la esencia de las cosas que creamos y nos lleva hacia una permanente transformación y una circulación de saberes que nos facilitan cruzar transversalmente y con alegría nuestras formaciones académicas tan específicas para sacar de lo profundo de cada uno aquello que sabemos hacer, que nos gusta hacer y, ¿por qué no?, lo que recordamos o añoramos.
Y el baile no se reduce a una serie de posiciones estáticas en el espacio o a una sucesión de instantes automáticos, fotogénicos, que privilegian al bailarín protagonista, tal como pasaba en el ballet de la Bauhaus de principios del siglo XX. Por el contrario, desde ese punto, hemos dado forma a unas ideas que cada vez se hacen más fulmíneas, leves, vaporosas, inspiradas en nuestra cultura. En la versión última de Contracorriente5, afectados por el latir de las aguas de nuestro territorio, hemos conservado el automatismo en el entrenamiento para permitir que, en la escena, tanto la música, las luces y como la danza se rebelen y lleguen al movimiento libre inspirado en eventos más habituales, profanos y espontáneos.
En este capítulo está contenido todo aquello que nos ha movido, que nos ha agitado o nos ha hecho bullir. Las acciones de caminar, correr, bailar, viajar, ver, mirar, moverse en el espacio, sentir, están contenidas en estos álbumes.
Donde hay poder, hay resistencia
— Michel Foucault, Histoire de la sexualité, tome I: La volonté de savoi
Aguantar, soportar, tolerar, sufrir, encajar, bancar, contener, moderar, sostener, encajar, oponerse, rechazar, reusar, negarse, rebatir, impugnar, desafiar, plantarse, rebelarse. No sucumbir, no desistir.
La resistencia es una fuerza de creación, acción y producción que surge paralela al poder mismo. No solo se rebela contra este, sino que nace de él y lo acompaña. Es una reacción positiva, ya que transforma las relaciones de dominio y la subjetividad de los individuos.
Este grupo de acción, investigación y participación en las artes resiste a la indiferencia que caracteriza a nuestro presente. Se opone a la servidumbre frente a categorías canónicas que establecen los grupos de trabajo y de poder; a la vergüenza que produce lo intolerable en muchos de los sistemas que nos insertamos habitualmente; a la precarización de la vida afectiva; a la violencia en cualquiera de sus formas; a la indiferencia de nuestro contexto; a la fealdad y la pobreza y con ello, de paso, a la guerra y a la muerte.
Desafiamos a nuestros cuerpos y los activamos a la par con nuestros pensamientos. Nos entrenamos en ello con rutinas de flexibilidad, fuerza y resistencia mental y física. Esto es exigente, pues en un baile es necesario soltar los cuadernos y todo aparato tecnológico para levantarse, liberarse, saltar, sacudirse y atender los sonidos y el contexto. Para moverlo todo, sin vergüenza, con cierta felicidad y estética. Bailar, además de ser un acto individual o colectivo es, sobre todo, un acto creativo; refleja resistencia al no admitir lo establecido como imposición.
En esta tercera parte elegimos la fuerza de la reunión, la tensión que establecen las manos cuando tejen, recortan, pintan, escriben o interpretan y dirigen juntas. Se trata de reconocer la importancia de crear en compañía con otros. También resistir es permanecer en el grupo, asistir, hacer, demostrar, dar el tiempo necesario a los demás.
Gracias a Andrea Castro, Wilson Riaño, Federico Chaparro, Paola Bermúdez y Santiago Beaumé por la edición y posproducción gráfica, por la redacción y por la toma de fotografías de material. Gracias a Flor Zafirekudo por estar en medio de la selva, enseñándonos con generosidad. Gracias a todos los integrantes del semillero y del Ballet.
Tatiana Urrea Uyabán: Arquitecta, profesora de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Colombia y de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes. Fundadora y directora del Ballet Triádico UNAL hasta el 2024.
Luna Rodríguez López: Arquitecta de la Universidad Nacional de Colombia, investigadora y creadora. Gestora cultural y coordinadora empírica del Ballet. Directora escénica de Contracorriente. Desarrolla su trabajo alrededor de la pedagogía, las artes, las manualidades, mover el cuerpo y cantar. Sueña con ser una rock star, trabajar en cine, resalvajizar las ciudades y hacer arquitectura para animales no humanos (especialmente monos) en el futuro.
Angie Moreno Arteaga: Diseñadora industrial con especialización en el oficio de la tejeduría en telares artesanales y en métodos y técnicas de investigación social. Investigadora y transmisora de conocimientos en el ámbito del diseño textil, su enseñanza y aprendizaje. Creó y dirigió la confección de los vestuarios de los personajes de Contracorriente.
Giovanny Peña Fontecha: Arquitecto de la Universidad Nacional. Estudiante de Bellas Artes de la misma universidad. Integrante del semillero y del Ballet Triádico UNAL desde las versiones más tempranas. Bailarín, tallerista, luminotécnico y mapeador, albacea de la información del Ballet. Coleccionista de hojas, tallos, flores y frutos. Tejió sobre el río Bogotá un proyecto para su renaturalización como trabajo final para la Escuela de Arquitectura y Urbanismo. Es nuestro más activo cuidador del grupo.
* En honor a Antoine de Saint-Exupéry y en recuerdo al valor que el autor otorga a las relaciones, al cuidado y al tiempo en su obra, El Principito. También, nuestra flor, la Victoria regia es uno de nuestros productos de creación más entrañables por su significado y su fusión con Flor Zafirekudo en Leticia, Amazonas. Ella significa y simboliza mucho para nuestro grupo: es la voz cantante, la voz de una mujer indígena en la selva colombiana.
1 El 24 de septiembre de 2021 registramos el semillero de investigación basado en la vigencia de la pedagogía Bauhaus en la enseñanza-aprendizaje de las artes en Colombia. El Ballet nace como acción festiva, inmediata, urgente. Es la exposición de nosotros y de nuestras capacidades. El semillero se tarda tiempo en darse, como cualquier cultivo, sin embargo, es el espacio para la experimentación y el valor del proceso. Nos importa más el cómo hacemos las cosas.
2 Esa propuesta de doctorado "…consolida el saber generado desde la Creación, el Proyecto y el Diseño, los cuales reconoce como tres grandes campos epistémicos de las artes. En ese sentido, el Doctorado propone la transversalidad y aporte a estos campos, siguiendo líneas de investigación y creación. A las Áreas Curriculares de Artes, Arquitectura y Urbanismo, Diseño y Música nos ha convocado el hecho de reconocer que en nuestras prácticas nos une el pensamiento desde la acción y la acción desde el pensamiento, como valores presentes en lo que hacemos. Nuestro patrimonio cultural está cimentado sobre la práctica en la academia, en la creación, la investigación y en la relación con el contexto a través de los proyectos de extensión. La creación, el proyecto y el diseño son tanto saberes y formas de conocer, como procesos y resultados construidos tanto individual como colectivamente; cada uno se caracteriza por los modos particulares de conocer (sensible, afectiva, racional, mnémica, imaginativa, poética), así como de interpretar, transformar y construir el mundo. Integrarlos a través de este Doctorado nos permite trabajar como comunidad diversa, múltiple y potente para ampliar nuestras posibilidades disciplinares, transdisciplinares y posdisciplinares existentes. Así mismo, esta cohesión hace relativas y permeables las fronteras determinadas hasta ahora por las particularidades de cada disciplina, y nos permite imaginar que la integración de las artes, y su relación con un mundo complejo y completo, se nos presenta como una oportunidad histórica, extraordinaria, necesaria y deseable en nuestro país. Sin duda, esto llenaría un gran vacío y anticiparía un tiempo en el que la formación universitaria será más abierta, creativa e interrelacionada con la cualidad transformable del mundo" (Universidad Nacional de Colombia 2021, 3).
3 La obra de arte total, una iniciativa creativa transmitida por Schlemmer desde 1920, se trabajó en sus cursos de pintura mural, dibujo, escultura, teatro y danza. El compositor alemán Richard Wagner ya había trabajado este término desde finales del siglo XIX. El término fue desarrollado por muchos artistas y arquitectos, quienes a través de la reunión y combinación de diferentes artes pretendían crear nuevas experiencias para los espectadores. En la actualidad la aplicación de este concepto de obra de arte total da espacio para la combinación de diferentes escalas, disciplinas y enfoques a través de experimentaciones complejas.
4 Se trata de un nudo extremadamente enredado e imposible de deshacer. También define una dificultad que no tiene solución.
5 Contracorriente es la última de las versiones del ballet, presentada por primera vez en diciembre del 2023. Inspirada en las aguas colombianas, —la Dulce, la Salada y la que Flota, acompañadas por el Pirarucú como Agua que juega—, es completamente ideada, creada, compuesta por el semillero de investigación y puesta en acción en conjunto con el Ballet Triádico UNAL. La música es un valor supremo de esta obra e incluye instrumentación y cantos del lugar, así como la confección tejida de los vestidos de los personajes. El mapping que se proyecta en el espacio juega con la vegetación selvática y la narración combina la idea del mestizaje como naturaleza nacional.