Cómo citar: Ponce de León Hernández, María José. "Guía metodológica del estudio de asentamientos humanos para zonas rurales: vivienda de interés cultural. Caso de estudio: Orocué, Casanare". Dearq no. 37 (2023): 68-79. DOI: https://doi.org/10.18389/dearq37.2023.07

Guía metodológica del estudio de asentamientos humanos para zonas rurales: vivienda de interés cultural. Caso de estudio: Orocué, Casanare*

María José Ponce de León Hernández

mj.ponce@uniandes.edu.co

Universidad de los Andes, Colombia

Recibido: 27 de septiembre de 2022 | Aceptado: 8 de junio de 2023

El artículo es una guía para el estudio de asentamientos humanos en zonas rurales que apoya la nueva política de vivienda de interés cultural en Colombia. Está enfocada en la dimensión sociocultural y de la experiencia humana del hogar mediante técnicas y dinámicas vernáculas en la aplicación de proyectos constructivos y de adaptación al hábitat. Plantea una manera viable de levantar arquitectura y cultura por medio de una aproximación íntima con las comunidades, a fin de que académicos, arquitectos, constructoras y entidades públicas desarrollen proyectos en zonas vulnerables de manera sostenible, viable y apropiada.

Palabras clave: vivienda de interés cultural, arquitectura vernácula, adaptación al hábitat, construcción sostenible, gestión, cultura.


introducción

El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio de Colombia (2020) ha propuesto herramientas para hacer efectivo el derecho a la vivienda digna en el país. Dentro de las políticas clave están la de Vivienda de Interés Social (VIS) y la Vivienda de Interés Prioritario (VIP). Están enfocadas en la construcción de la unidad habitacional y conllevan alternativas subsidiarias para poblaciones vulnerables. Si bien el objetivo es claro, existe ambigüedad, desconocimiento, sesgo y subjetividad hacia lo que significa una vivienda digna, considerando que Colombia tiene una amplia diversidad cultural y natural, lo que dificulta concebir una definición estandarizada de vivienda digna. Adicionalmente, el modelo de negocio convencional de firmas constructoras que apoyan dichas políticas se centra en fines lucrativos, y dichos proyectos suelen ser replicados en todas las regiones de Colombia, con lo que se reducen costos de diseño y planeación, pero generan graves impactos ambientales y sociales. Consecuentemente, el patrimonio colombiano se ve afectado por la carencia de perspectiva y de adecuación al sitio y sus habitantes.

Como alternativa, en 2020, el Ministerio de Cultura lanzó la nueva Política de Vivienda de Interés Cultural (VIC), que busca proteger el patrimonio colombiano. Dicha vivienda está "caracterizada por estar totalmente arraigada e imbricada en su territorio y su clima; su diseño, construcción, financiación y criterios normativos obedecen a costumbres, tradiciones, estilos de vida, materiales locales y técnicas constructivas y productivas, así como a mano de obra locales". En el caso rural, la política busca generar subsidios similares a las de VIS/VIP; sin embargo, se está en una etapa inicial de elaboración.

El reto está en entender, orientar y reglamentar cada una de las particularidades en los territorios, es decir, avalar todas las técnicas y los sistemas constructivos ancestrales y rurales para una vivienda, incorporándolos a la norma y así dar cuenta del patrimonio del país, haciendo hincapié en los procesos de diálogo social.

Con esto en mente, el artículo propone una metodología que sirve como guía para el estudio de asentamientos humanos en zonas rurales y así apoyar la nueva política. Se tomaron como caso de estudio tres resguardos indígenas conformados por la etnia Sáliba, en el municipio de Orocué, departamento de Casanare, región de los Llanos Orientales en Colombia.

La metodología está enfocada en la dimensión sociocultural y de experiencia humana en el hogar, mediante técnicas y dinámicas vernáculas en la aplicación de proyectos constructivos y de adaptación al hábitat. El objetivo principal es plantear una manera viable de levantar arquitectura y cultura por medio de una aproximación íntima e inclusiva con las comunidades. La guía está dirigida hacia la VIC; sin embargo, académicos, arquitectos, constructoras y otras entidades públicas interesadas en estudiar y proponer proyectos de vivienda en zonas rurales vulnerables también pueden usarla para comprender de forma holística el hábitat e incorporar el desarrollo sostenible dentro de sus estudios/proyectos.

estado del arte

Se encontró una relación importante entre la vivienda rural/vernácula y la sostenibilidad ambiental. El estudio de Lárraga Lara et al. (2014) reúne críticamente bibliografía significativa acerca de la sostenibilidad en la arquitectura alrededor de todo el mundo. En dicha revisión queda claro que la poca inmersión de los arquitectos en temas de sostenibilidad ha generado un impacto considerable en el manejo incorrecto de los conceptos, por lo cual construyen una base de datos en la que se encuentran componentes de sostenibilidad en la vivienda tradicional, los orígenes, debates, críticas y metodologías que permiten medir la sostenibilidad en la vivienda tradicional. Según los autores, "[l]a arquitectura tradicional es heredera del conocimiento empírico producto de la experimentación ancestral de los pueblos indígenas en sus construcciones" (Lárraga et al. 2014, 127), y aunque el vocablo sostenibilidad es ajeno al léxico indígena, sus referentes empíricos no lo son porque satisfacen las necesidades básicas de adaptación al medio ambiente.

En un inicio, los pilares de la sostenibilidad eran el ambiental, el social y el económico; sin embargo, en el desarrollo del concepto se ha agregado el pilar cultural. Lo anterior se ha ido observando cada vez más en los estudios actuales sobre la vivienda rural y su aporte a la sostenibilidad. María de la Luz Lobos Martínez (2017) encontró nociones de sostenibilidad en el patrimonio vernáculo de una región en Chile que están fuertemente ligadas a la forma de vida local y la diversidad cultural específica de la región. De aquí, la autora cita a Gauzin-Müller, quien habla del humanismo ecológico, cuya esencia fluctúa entre el high-tech y el low-tech, es decir, aquello que correlaciona productos industriales y elementos tradicionales o pasivos con el medio ambiente.

Un ejemplo de esto es la arquitectura vernácula. Ahora, todos los autores concuerdan en que la arquitectura rural —sea vernácula o moderna— es particular al sitio al que pertenece. Según Sánchez Quintanar y Jiménez Rosas (2010), la vivienda rural, su complejidad y estudio desde diversas disciplinas es un reflejo de las diferencias culturales y territoriales que puedan existir. La vivienda rural debe verse desde una perspectiva sociocultural y estar enfocada en la dimensión de la experiencia humana sin separarse del territorio y del entorno natural.

Gustavo Romero et al. (2004) estudiaron la participación comunitaria como eje metodológico en el diseño arquitectónico y en la producción social del hábitat. Plantearon que tradicionalmente los arquitectos y urbanistas han percibido el tema del hábitat desde sus aspectos físicos, como el sistema estructural y el diseño habitacional; sin embargo, hoy en día se comprende que cada uno de los aspectos físicos están contenidos dentro de un sistema productivo, económico, social, ambiental e histórico-cultural. Por ello, los diseños técnicos deben interactuar con otros actores (incluyendo una comunidad) y profesiones para construir un desarrollo local e integral, lo que se asemeja a lo propuesto por la VIC.

En Colombia, Susana Romero (2021) proporciona una visión de los hitos determinantes en los comienzos de transformación de la vivienda rural tras la República Liberal y los movimientos modernos. Entre 1930 y 1946, el Instituto de Crédito Territorial pone en marcha una campaña por el mejoramiento de la vivienda campesina, lo que fue crucial para la noción de lo moderno en Colombia, enfocado hacia la prosperidad campesina. Esto, en contraste con las narrativas tradicionales sobre la modernidad en Colombia, centralizadas en la capital del país e inspiradas en el primer mundo. Los intelectuales del momento defendían que Colombia podía ser una nación moderna y rural, puesto que en ese entonces el país era mayoritariamente agrario y que la producción cafetera era esencial en la economía. Se consideraba que la vivienda rural productiva, junto a sus propiedades vernáculas, era la estrategia fundamental para el desarrollo. Esto trae a colación la importancia de la productividad, desde diferentes oficios y como factor determinante de una cultura.

De la noción de modernizar la ruralidad, surge una paradoja controversial que complejiza algunas zonas rurales en el momento en el que el Estado interfiere e intenta homogeneizar el país, llevándolo a una "modernidad" de papel. Como bien lo expresa Santiago Pradilla, en sus Cartografías emocionales (2010), antes de que el Estado se interpusiera, los campesinos

[…] no habían deseado esos cambios, estaban solucionados de otra manera; pero la expectativa por la inversión del Estado hace emerger un imaginario de progreso y calidad de vida que resulta más desconocido y ajeno al contexto de lo que ellos podían imaginar. Sólo en el momento en que tuvieron acceso a todas estas ventajas del "progreso" realmente empezó a existir la pobreza, y disminuyó la calidad de vida. (9)

Esto por las expectativas de recibir regalías y dejar a un lado el desarrollo propio, opuesto a lo planteado por el Instituto de Crédito Territorial. De aquí las políticas VIS/VIP crean el efecto dominó del cual algunas constructoras lucrativas se aprovechan y permiten la creación de viviendas estandarizadas y desarrollos gigantes, que intervienen con la cultura, el progreso y el paisaje regional. No se pretende que el Estado deje de intervenir, sino que se dirijan los esfuerzos hacia la VIC, buscando resguardar el patrimonio de las zonas rurales, promover el trabajo, movilizar la economía rural y cambiar la concepción sesgada del desarrollo global.

Guardiola Lince y Velandia Rayo (2018) proporcionan una mirada a la vivienda rural desde la gestión pública, en particular desde el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Utilizando como herramienta metodológica las entrevistas, comprenden las relaciones entre actores para lograr la esquematización de estas, identificar posibles vacíos y proponer estrategias de fortalecimiento en estos para su mejoramiento. Los autores concluyen que:

El programa de vivienda rural no es conceptualizado bajo la idea de un hábitat que sea el soporte para su sostenibilidad. El diseño de la vivienda termina siendo una unidad básica y genérica que no representa las necesidades sociales, económicas y culturales. Es inviable un programa de vivienda en donde el diseño sea igual para todas las regiones del país, sin especificar la multiculturalidad y las diferencias climáticas existentes en Colombia. Un diseño que tiene como objetivo beneficiar una familia, termina siendo un problema generalizado y en ese sentido, un recurso gubernamental perdido. (23)

metodología1

El plan de trabajo se llevó a cabo durante tres meses con un enfoque cualitativo, abordando dos unidades de análisis: técnicas vernáculas de construcción llanera y la identidad campesina. Consistió en tres técnicas de toma de datos: levantamientos arquitectónicos/culturales, entrevistas semiestructuradas y talleres. Estas técnicas posibilitan una visión integral de lo que se vive en un hábitat específico, a fin de entender el entorno cultural, social y ambiental.

Los levantamientos fueron participativos con la comunidad y ello permitió identificar las técnicas vernáculas en la construcción rural. Adicionalmente, se aprovechó para realizar un diagnóstico ambiental, con el fin de plasmar la sostenibilidad intrínseca en las técnicas vernáculas. Las tablas 1 y 2 resumen los ejes para el levantamiento, así como el diagnóstico ambiental.

Tabla 1

Tabla 1_ Ítems principales del levantamiento arquitectónico y cultural. Fuente: elaboración propia.[2][3][4]

Tabla 2

Tabla 2_ Ítems principales del diagnóstico ambiental. Fuente: elaboración propia.[5][6]

Las entrevistas se realizaron en simultáneo con los levantamientos (y así se recopiló una muestra total de diez hogares) y se enfocaron en formas de habitar, construir, producir y relacionarse. Se hizo hincapié en el patrimonio arquitectónico local, identificando el valor cultural y de identidad campesina con base en la distribución de espacios, las secuencias de uso y los dispositivos técnicos de producción y construcción. Si bien se plantearon algunas preguntas iniciales (tabla 3), en campo se evidenció una comunicación espontánea y didáctica, a medida que surgían observaciones en el levantamiento.

Tabla 3

Tabla 3_ Preguntas prestablecidas para las entrevistas semiestructuradas. Fuente: elaboración propia.

Los talleres consistieron en esquematizar el entorno natural cercano, el ciclo ecológico y su relación con la comunidad. Estos tres talleres se hacen con la comunidad en el trabajo de campo. Se inicia dividiendo al grupo en tres, con uno o dos líderes por grupo. La idea es que cada grupo sea el que proponga y se apropie del taller. Los líderes están únicamente ahí para hacer preguntas que vayan surgiendo sin dar su propia percepción, pues la idea es ver el territorio, la casa y los hábitos desde el punto de vista de la comunidad. Al final del taller se comparte el trabajo a toda la comunidad, buscando generar un diálogo grupal. En la tabla 4 se puede observar con detalle el objetivo detrás de cada taller y los resultados específicos de uno de los resguardos del caso de estudio.

Tabla 4

Tabla 4_ Objetivos de los talleres. Fuente: elaboración propia.

A partir de la recolección de información, se procedió al análisis ambiental, económico y social de la vivienda, y se propusieron posibles aproximaciones a la VIC para el caso llanero.

resultados

Análisis ambiental, económico y social

Teniendo en cuenta el valor de sostenibilidad intrínseca en las técnicas y dinámicas vernáculas de construcción, se tomaron como base los componentes que definen una vivienda integral, expuestos por el Ministerio de Cultura en la conferencia del 2021 sobre la VIC (fig. 1).

Figura 1

Figura 1_ Valores y componentes de interés. Fuente: adaptado de la Vigías de Patrimonio MinCultura (2021).

Es importante tener en cuenta la figura 1 a la hora de analizar la sostenibilidad. Compuesta típicamente por lo económico, ambiental y social, es pertinente incluir un cuarto elemento, que es del factor cultural. Esta consideración terminaría por definir realmente lo que es la sostenibilidad, porque agrega conceptos de arraigo, en lo social; uso de materiales locales, en lo ambiental, y emprendimientos, en lo económico. En la actualidad, el pilar económico cobra mayor prioridad social, por lo cual el presente análisis se enfoca en este.

La problemática más importante recae sobre el uso de palma versus zinc para el techo, el bloque de ladrillo versus el bloque de adobe o el entablado de madera en el cerramiento/estructura versus la madera en lo estructural, es decir, materiales locales (técnicas vernáculas) versus industrializados (técnicas modernas). En la tabla 5 se puede ver una comparación entre los diferentes materiales encontrados, en cuanto a usos, dinámicas constructivas, costos, vida útil, ventajas y desventajas operacionales, impacto ambiental e impacto social/cultural.

Tabla 5

Tabla 5_ Comparativo entre materiales locales y no locales. Fuente: elaboración propia.

A partir de dicha comparación, es evidente la conveniencia de fortalecer la apropiación y la protección de las técnicas y dinámicas vernáculas; sin embargo, la seducción de "lo moderno" opaca esta evidencia. En cuanto a la VIC, es importante buscar estrategias para mejorar estas técnicas y garantizar una mejor forma de habitar la vivienda en la zona rural.

De la comparación se puede resaltar que: 1) los materiales locales y dinámicas de autoconstrucción son óptimos, en cuanto al pilar económico, social/cultural y ambiental; 2) los materiales no locales y dinámicas de construcción VIS van totalmente en contra de la sostenibilidad, y 3) ambos casos tienen ventajas y desventajas complementarias. Sin embargo, se considera que los materiales locales, al tener mayor arraigo en cuanto a confort térmico, deben mantenerse, y los esfuerzos gubernamentales o de dinámicas constructivas modernas para zonas rurales deben enfocarse en mejorar aspectos de higiene, durabilidad y seguridad de los materiales y dinámicas locales, sin cambiarlo totalmente. Es decir, reconocer los avances tecnológicos de cada sitio.

Estrategias de la vivienda de interés cultural

Tras analizar las técnicas y dinámicas del hábitat rural llanero y tener un primer acercamiento a su entorno, es posible proporcionar reflexiones para la VIC que sirven para aproximarse a la política.

Según asuntos legales, la VIC se consideraría VIS, siempre que esté destinada a garantizar el derecho a la vivienda de los hogares de menores ingresos y cumpla con los precios máximos; ello facilitaría que el Gobierno nacional destinara recursos a la construcción y mejoramiento de estas viviendas. Sin embargo, y en contradicción con los lineamientos de la Política Nacional de Vivienda (la cual establece con claridad que los subsidios se han de orientar a la demanda y no a la oferta directa), las regalías de la VIS en las zonas rurales han sido enfocadas en proporcionar unidades de vivienda construidas por entes exteriores al sitio. Ello ha generado algunos fenómenos sociales que pueden afectar negativamente el desarrollo, desvalorizando las técnicas de autoconstrucción y productividad y, además, obstaculizando el arraigo al territorio y a la cultura. En consecuencia, a fin de conservar la dimensión cultural de la nueva política en cuestión, se debe repensar la forma de orientar los subsidios. Lo principal sería que la VIC promueva la educación, el trabajo y la concientización del valor existente dentro de los propios territorios, afirmando la importancia y relevancia que tiene la mano de obra y los conocimientos locales. Lógicamente, la definición de vivienda digna debe ir más allá de estándares técnicos y objetivos lucrativos de quienes desarrollarían esta política y la construcción.

Figura 2

Figura 2_ Comparación entre una habitación VIS completamente cerrada vs. una habitación autoconstruida con separación entre el muro y el techo, permitiendo la entrada de luz y viento. Fuente: elaboración propia.

En este sentido, el Ministerio de Cultura podría destinar recursos para la contratación de expertos que estudien las cadenas de valor en los diferentes territorios, sus potenciales económicos y, mediante la educación, buscar desarrollar áreas de progreso. En el caso de los Llanos Orientales de Colombia, se vio potencial en actividades turísticas basadas en el trabajo del llano y comercio a pequeña escala entre comunidades y familias vecinas de productos cultivados y animales para consumo. Por otro lado, y teniendo en cuenta que la palma está escasa por la quema anual del llano, en vez de subsidiar unidades de vivienda, se plantea la posibilidad de declarar como área protegida un terreno con abundancia de palma. De ser el caso, se debe administrar de manera adecuada (con siembra nueva y respetando los ciclos naturales de la regeneración de hojas de palma) para suplir la demanda de palma para construir las cubiertas. Así, la construcción de la vivienda dependería del dueño de la casa, lo que le permitiría decidir sobre el diseño y preservar la relevancia del trabajo y la independencia en la cultura llanera. Esto, además, podría ser económicamente más viable que invertir en viviendas individuales.

Figura 3

Figura 3_ Galería de fotos de técnicas vernáculas de los llanos. Fuente: elaboración propia.

La VIC, al tratarse de conservación del patrimonio, debe considerar el mantenimiento y la observación constante. En el caso de la palma que debe ser renovada, garantizaría a los habitantes de una vivienda condiciones de vida digna.

La integración de estas ideas se relaciona con algunas dinámicas de construcción que optimizarían los materiales en tierra (palma y madera). Puesto que uno de los problemas más graves de la utilización de la palma, la tierra y la madera para las paredes es su cumplimiento con estándares de seguridad de elementos estructurales y no estructurales, se aconseja, para construcciones de uno y dos pisos, promover y ordenar cartillas y manuales de carácter "prestacional", es decir, con recomendaciones abiertas y adaptables y no imposiciones rígidas, de diseños y procesos constructivos usuales en cada región, que han sido debidamente avalados por la tradición local. Por ejemplo, utilizar muros en tierra y reforzarlos con malla gallinero o un ensamblaje de tapas metálicas o de plástico de botella y luego recubrirlo con algún tipo de pañete que puede ser también hecho en tierra, pasto y excremento de vaca. En cuanto al uso de madera, se utilizaría particularmente para las columnas, vigas y tirantes de la estructura, tal como se ha utilizado en casos reconocidos como buenas prácticas y ejemplos que se pueden seguir.

De acuerdo con la pertinencia de los hallazgos encontrados en el estudio de los casos descritos en este trabajo: 1) es relevante tener en cuenta que la madera debe cortarse y manejarse en luna menguante, dado que, por temas ambientales, si no se hace en este periodo mensual, se puede llegar a pudrir antes de que acabe su vida útil máxima. 2) Las hojas de palma, por su parte, se deben usar especialmente para las cubiertas, y con el propósito de que duren el máximo de su vida útil prevista (aproximadamente entre 12 y 20 años), se deben tomar de una palmera que tenga más de 30 años. 3) La hilada de palmas se debe instalar adecuadamente: tupida, apretada, con buen traslapo, con buena pendiente, arcada y bien amarrada o pisada con puntillas. Y 4) en cuanto al diseño arquitectónico, se debe realizar un cuidadoso estudio del sitio, para así provechar las posibilidades bioclimáticas y buscar aprender de las técnicas vernáculas del sitio; por ejemplo, las estructuras no están completamente cerradas, el techo va ligeramente elevado del muro, con el fin de ventilar e iluminar naturalmente los espacios (cosa que en la VIS no se hace y genera la necesidad de ventilación e iluminación artificial).

conclusiones

Reflexión

La idea principal detrás de este estudio es promover la conciencia ambiental a través de la cultura, no dejando que la diversidad colombiana se opaque por ideas modernas como la inmediatez del desarrollo y el no racionar los recursos. Con esto en mente, el hallazgo más significativo de esta experiencia investigativa fue el concepto de autorrealización —autoconstrucción, autoproducción, autosostenibilidad—, lo que genera independencia y plantea una visión de mundo viable no consumista. Ello quiere decir que la VIC debe manejarse más desde la gestión de recursos que desde la construcción.

Parte de la sostenibilidad es respetar el ciclo natural y, además, entender que el hombre es parte del ciclo: respetar el entorno y respetarse dentro de él. La arquitectura tiene entonces una oportunidad muy grande en la política VIC, a través de la educación y la cultura, a fin de conservar visiones de mundo diferentes a los llamados occidentales y basados en el entenderse dentro del medio ambiente como ser humano. Esto se puede complementar con el concepto de relacionalidad, que implica que las personas y las cosas pertenecientes al entorno no son de manera independientes, sino función de las relaciones que configuran.

Figura 4

Figura 4_ Galería de fotos de oficios típicos en los llanos. Fuente: elaboración propia.

Fortalezas y debilidades

Es importante tener en cuenta que este trabajo, sobre todo, acaba en ser apenas una reflexión acerca de la VIC. Falta mucho por hacer; sin embargo, se podría decir con certeza que la VIC debe ser estudiada multidisciplinariamente. La arquitectura es el punto medio o la disciplina gestora, pero debe haber una influencia importante de la antropología, la ciencia, la ingeniería y los conocimientos campesinos.

Como se mencionó, este artículo sirve como guía metodológica del estudio de asentamientos humanos en las zonas rurales. De esta, se podría considerar que una gran fortaleza es la flexibilidad de la metodología propuesta. Esto permitió un enfoque más antropológico que técnico, lo que resultó en insumos habitacionales y de identidad cultural. Esto, sin embargo, aplicado a la esfera gubernamental, podría significar discrepancias políticas y administrativas. Una solución para prevenir y mitigar esto es que el Gobierno se involucre con la academia (arquitectos, antropólogos, ingenieros, etc.) y con los campesinos a la hora de reglamentar la política; es decir, hacer un estudio conjunto y proceso participativo en el cual las comunidades tengan la representación adecuada para así incentivar la apropiación y cuidado de su entorno y el medio ambiente, sin renunciar a la identidad y diversidad que estas aportan.

Figura 5

Figura 4_ Galería de fotos de oficios típicos en los llanos. Fuente: elaboración propia.

agradecimientos

Este estudio fue posible gracias al trabajo en conjunto con la Universidad del Trópico, que investiga la Orinoquía colombiana, y el programa de Travesías, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, como parte de la investigación Aproximación Etnoecológica a los saberes y técnicas vernáculas del hábitat llanero.

bibliografía

  1. García-Reyes Röthlisberger, María Inés y Stefano Anzellini Fajardo. 2019. "Saberes compartidos del hábitat: una arquitectura para el paisaje rural". Dearq 1 (24): 34-47. https://doi.org/10.18389/dearq24.2019.03.
  2. Guardiola Lince, Carolina y Diego A. Velandia Rayo. 2018. "La gestión pública de la vivienda rural en Colombia: Una mirada hacia la estructura administrativa del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural". Tesis de maestría, Universidad de los Andes. https://repositorio.uniandes.edu.co/handle/1992/35127
  3. Lárraga Lara, Rigoberto, Miguel Aguilar Robledo, Humberto Reyes Hernández y Javier Fortanelli Martínez. 2014. "La sostenibilidad de la vivienda tradicional: Una revisión del estado de la cuestión en el mundo". Revista de Arquitectura 16, n.º 1: 126-133. https://doi.org/10.14718/RevArq.2014.16.14
  4. Lobos Martínez, María de la Luz. 2017. "Nociones de sostenibilidad en el patrimonio vernáculo del Valle del Choapa". Revista Gremium, agosto. https://editorialrestauro.com.mx/nociones-de-sostenibilidad-en-el-patrimonio-vernaculo-del-valle-del-choapa/
  5. Ministerio de Cultura de Colombia. 2020. "Avance histórico: La vivienda de interés cultural hace parte de la nueva Ley de Vivienda". https://mincultura.gov.co/prensa/noticias/Paginas/Avance-hist%c3%b3rico-La-vivienda-de-inter%c3%a9s-cultural-hace-parte-de-la-nueva-Ley-de-Vivienda-.aspx
  6. Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio de Colombia. 2020. "Política de Vivienda Rural". https://www.minvivienda.gov.co/viceministerio-devivienda/politica-de-vivienda-rural
  7. Pradilla, Santiago. 2010. Cartografías emocionales: Una aproximación a la vivienda de interés cultura. 1. Propuesta Metodológica. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
  8. Romero, Gustavo, Rosendo Mesías, Mariana Enet, Rosa Oliveras, Lourdes García, Manuel Coipel y Daniela Osorio. 2004. La participación en el diseño urbano y arquitectónico en la producción social del hábitat. Ciudad de México: Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo. http://cdam.unsis.edu.mx/files/Desarrollo%20Urbano%20y%20Ordenamiento%20Territorial/Otras%20disposiciones/Participaci%C3%B3n_dise%C3%B1o_urbano.pdf
  9. Romero Sánchez, Susana. 2021. "La historia olvidada de la arquitectura en Colombia: La vivienda rural y la modernización durante la República Liberal". Dearq, n.º 29: 28-39. https://doi.org/10.18389/dearq29.2021.04
  10. Sánchez Quintanar, Concepción, y Eric Orlando Jiménez Rosas. 2010. "La vivienda rural: Su complejidad y estudio desde diversas disciplinas". Revista Luna Azul, n.º 30: 174-196. http://www.scielo.org.co/pdf/luaz/n30/n30a10.pdf
  11. Vigías de Patrimonio MinCultura. 2021. "Vivienda de interés cultural". YouTube, 28 de septiembre. https://www.youtube.com/watch?v=UhcxyPUdOtU

* Síntesis metodológica basada en la tesis realizada por la autora para obtener el título en la Maestría en Arquitectura de la Universidad de los Andes.

1 Como base metodológica se utilizaron los aportes encontrados en 'Saberes compartidos del hábitat: una arquitectura para el paisaje rural' (García Reyes y Anzellini 2019).

[2] Alimento granulado preparado con la harina de yuca brava.

[3] Pan ácido, crujiente, delgado y circular hecho de harina de yuca.

[4] Horno artesanal hecho de arcilla para cocinar el mañoco y el casabe, que genera una gran cantidad de humo.

[5] Abrevadero, pozo o zanja que se llena de agua, ya sea artificialmente o por filtración natural.

[6] Vara donde se pone el tasajo (carne o pescado) a secar.