En la entrevista realizada en mayo de este año por medio de la plataforma digital Dezeen,1 la arquitecta danesa Dorte Mandrup reclamaba de los medios y del gremio la cortesía profesional de ser considerada arquitecta sin la necesidad de remarcar que es mujer. La petición de Mandrup es apenas razonable y oportuna, además, para cuestionar la naturaleza del número 20 de la revista Dearq. ¿Por qué y para qué un número sobre mujeres en arquitectura? ¿Es realmente necesario? La respuesta a la segunda pregunta es sí. La respuesta a la primera pregunta la da la lectura de este número. Anticipo, en todo caso, la pertinencia y urgencia que demuestran tanto la temática elegida como los artículos publicados. Este número pretende visibilizar discusiones e investigaciones sobre el papel de las mujeres en la arquitectura, así como la arquitectura hecha por mujeres. En nuestro medio local y en nuestro gremio hay una lamentable negligencia al momento de visibilizar el papel que desempeñan las mujeres en la arquitectura. Esta última y la investigación sobre arquitectura de mujeres se presenta con igual intensidad e insistencia que la de la de los hombres, pero no cuenta con los mismos espacios ni con las mismas oportunidades de visibilización. Se anquilosaron hábitos masculinizantes, micro y macromachismos y que derivan en la distribución inequitativa de espacios académicos, administrativos y profesionales entre mujeres y hombres. Lo vemos en la organización y asignación de conferencias, encargos, comisiones, licitaciones, cátedras, jurados, reconocimientos, entre otros. Nuestro país y nuestra región cargan todavía varios lastres retrógrados en mora de abandono, y un peldaño en este camino es generar una mayor y mejor visibilización de todo aquello que las mujeres arquitectas e investigadoras de nuestra profesión vienen haciendo tan bien. Urge un cambio de mentalidad que permita a mujeres y hombres trabajar y competir en igualdad de condiciones y bajo los mismos parámetros. Si bien ya ronda la impresión de que la mentalidad gremial está cambiando, la realidad generalizada sigue demostrando lo contrario.
Junto con el número que hoy presento, estamos organizando el Segundo Simposio Internacional Dearq: Mujeres en Arquitectura, y que tendrá lugar los días 31 de octubre y 1 de noviembre de 2017 en el Auditorio Mario Laserna, de la Universidad de los Andes. Tanto en la organización del número como en la del evento contamos con la colaboración de las editoras invitadas, Andrea Merret y Ana María Pinzón, así como del equipo editorial y administrativo y del Consejo Editorial. Gracias a todos ellos y a una cuidadosa revisión y selección, contamos hoy con ocho excelentes artículos en la sección temática y que las editoras invitadas introducirán en el editorial. Contamos, igualmente, con dos artículos de investigación no temática provenientes de Chile y que tratan, respectivamente, sobre el espacio colectivo en la vivienda moderna chilena y sobre el confort lumínico en edificios de oficinas.
Para la sección “Proyectos”, las editoras invitadas preseleccionaron 84 proyectos construidos y diseñados en los últimos siete años por arquitectas y que resaltan, entre la producción reciente, por su gran calidad, impacto y reconocimiento local. De ese primer listado, seleccionamos, finalmente, siete de diversas escalas, usos y ubicaciones. No fue una tarea fácil, y como parte de las actividades del Simposio Internacional, tenemos previsto exponer los múltiples proyectos preseleccionados. Por lo pronto y entre estas páginas, encontrarán ustedes información fotográfica y planimétrica de un hotel de piedra y madera en el Parque Nacional Torres del Paine, Chile; la adecuación de la casa-estudio del muralista David Alfaro Siqueiros para su conversión en taller, museo y residencia artística en Cuernavaca, México; un Parque Educativo en Caramanta, Colombia, que reinterpreta la arquitectura de la colonización antioqueña del siglo XIX; un lava autos que ocupa el sótano de un edificio residencial en Madrid, España; un proyecto de pequeña escala para intervenir un muelle derruido en el activo puerto de Tallin, Estonia; un premiado puente que conecta dos parques en la ciudad de Teherán, Irán; y, por último, un refugio para mujeres que huyen de la violencia doméstica y que es el diseño de una firma finlandesa en Tanzania.
En la sección “Deuniandes”, y que, como su nombre lo dice, abre una ventana a las actividades de nuestro departamento, encontramos una reseña de las arquitectas paisajistas Lota Macedo Soares y Rosa Glena Kliass, a cargo de la profesora Íngrid Quintana; la reseña de Eduardo Mazuera sobre la conferencia: “Variables, proceso, materialización”, dictada por la arquitecta Sol Madridejos, en febrero de 2017, en la Universidad de los Andes; y la transcripción de una entrevista realizada por el equipo Dearq a la profesora —y quien fue directora de la revista— María Cecilia O’Byrne, con motivo de su retiro de la Universidad.
Para dar un cierre visual, nuestro número concluye con una sección dedicada al arte. En esta ocasión, repasamos la obra de la argentina Gabriela Cárdenas, quien mediante su trabajo —hecho principalmente en tinta, lápiz y recorte en papel— indaga sobre la forma, la abstracción y la geometría en el espacio arquitectónico.
Como decía, el evento Mujeres en Arquitectura tendrá lugar entre octubre y noviembre de este año. Prontamente y por diferentes medios, estaremos dando más información sobre este prometedor simposio, que se está armando por convocatoria pública y que ha tenido una acogida entusiasta por parte del medio académico y profesional. Por esas mismas fechas en que se realiza el evento, estaremos recibiendo artículos para dos nuevas convocatorias de nuestra revista. Una primera que lleva por tema la historia en la formación del arquitecto y una segunda que aborda el tema del paisaje. Estas convocatorias invitan a presentar avances o resultados de investigación, desde una perspectiva integral, interdisciplinar, analítica, bajo un punto de vista académico o profesional, que revele las tendencias y el estado del arte en los dos campos del conocimiento.
Para concluir, quiero contarles a nuestros lectores que para este número 20 se incorporan al equipo base de la revista Lucas Ariza, como editor, y Melissa Ferro, quien entra a acompañar a Juliana Pinto en la gestión editorial. También presentamos nuevas incorporaciones en el Consejo Editorial y que resulta de la fusión de los anteriores comités Editorial y Científico. Excelentes académicos se suman hoy a un equipo de primera línea y cuyo listado se despliega en las primeras páginas impresas de este número. Entre todos debemos un especial reconocimiento al Taller de Medios y artífice del diseño de Dearq, porque gracias a su trabajo recibimos en mayo una nominación al Premio Lápiz de Acero 2017 (el reconocimiento más importante al diseño colombiano) en la categoría diseño editorial. Este es un gran logro para la revista y un reconocimiento al trabajo del equipo del Taller de Medios, en cabeza de su directora, Adriana Páramo.
Retomando la frase inicial de esta presentación, y a la par de dar a todos ustedes las gracias y la bienvenida al vigésimo número de Dearq, deseo que sea esta la última vez —en este necesario proceso de lograr verdaderas condiciones de equidad disciplinar— que nos veamos obligados a poner el relieve en un sexo a la hora de hablar de arquitectura.