Presentación


El 2018 terminó con especial felicidad y agradecimiento para toda la comunidad Dearq. La revista cumplió diez años, al tiempo que recibía el primer premio en la categoría Publicaciones y Divulgación, en la XXVI Bienal Colombiana de Arquitectura, y una mención honorífica internacional, en la XXI Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito. Se trata de dos reconocimientos a la labor que, junto con todos ustedes, hemos realizado hasta el momento. Los premios son motivo de orgullo y alegría para la gran comunidad Dearq y que desde sus páginas o tras ellas ha contribuido con su lectura, textos, proyectos, fotografías, diseño, evaluación, impresión, promoción, gestión, monitoría, indexación, edición, consejo, traducción, corrección, dirección, asesoría o financiación.

Con el entusiasmo que nos trajo el aniversario y los dos premios recibidos, nos pusimos a la tarea de armar este número especial dedicado al paisaje. Los editores invitados, Caroline Motta y Carlos Gotlieb, describen en el editorial las premisas que guiaron la convocatoria y la conformación de la sección temática; mientras que Melissa Ferro introduce la sección “Proyectos” y Juliana Pinto presenta la sección “Creación”. El compendio resultante es una exposición concisa y sustancial de una materia amplia desde una perspectiva contemporánea, que es a la vez textual y muy visual.

A menudo, las pistas visuales proporcionan información sobre las condiciones de nuestros paisajes; pero de este número se desprende y aprende que el paisaje no es solo la perspectiva o la representación visual de una extensión de terreno. Conceptualmente, el paisaje es más complicado y vasto. Puede describirse como un escenario natural, como un escenario diseñado o como un sistema ecológico, y aunque pensamos en el paisaje como un lugar, se entiende mejor, y al decir de Michael Murphy,1 como un proceso de evolución física y biológica.

Como se puede observar en las páginas del número, a través del diseño, incidimos de manera directa en esta evolución del paisaje. La sección “Proyectos”, por ejemplo, presenta estrategias creativas concretas para mejorar las condiciones del medio ambiente y de la sociedad, y nos ofrece ejemplos para la generación de lugares significativos. Así, a medida que el ser humano adquiere mayores poderes para cambiar el paisaje, también son más numerosos y dramáticos los ejemplos que evidencian nuestra irresponsabilidad ante este. El curso de la evolución del paisaje que propone Murphy es, al mismo tiempo y en diferentes lugares, alterado, acelerado y truncado, y con ello su devenir, y el del ser humano —como parte integrante— no puede ser más incierto. Este número de Dearq no ofrece soluciones ni premoniciones; pero sí brinda algunas lecciones para abordar y entender el paisaje, así como un contexto para participar más activa y positivamente de su evolución.

Notes

[1] Michael D. Murphy, Landscape Architecture Theory: An ecological approach (Washington: Island Press, 2016). https:/doi.org/10.5822/978-1-61091-751-3.