Cómo citar: Lopez-Ortego, Ana María, Harold Guyaux y Viviana Parada Camargo. "Negociaciones urbanas en ejercicios de gobernanza experimental por el derecho a la ciudad: notas sobre la experiencia del colectivo Arquitectura Expandida". Dearq no. 38 (2024): 14-23. DOI: https://doi.org/10.18389/dearq38.2024.02
Ana María Lopez-Ortego
Corporación Arquitectura Expandida
Harold Guyaux
harold@arquitecturaexpandida.org
Corporación Arquitectura Expandida
Viviana Parada Camargo
viviana@arquitecturaexpandida.org
Corporación Arquitectura Expandida
Recibido: 10 de abril de 2023 | Aceptado: 12 de octubre de 2023
Este artículo expone tres tipos de proyectos de gobernanza urbana experimental (Cano Blandón 2021) liderados por el colectivo Arquitectura Expandida, en articulación con distintos movimientos urbanos de base y caracterizados por los principios del derecho a la ciudad (Lefebvre 1969) y de la planificación radical e insurgente del territorio (Miraftab 2009): (1) Autoconstrucción colaborativa, que explora formas de organización para la autoconstrucción y autogestión de espacios culturales; (2) Provocación táctica, que busca dinamizar, a través de mobiliarios, negociaciones urbanas con distintos agentes urbanos en situaciones de alto conflicto en el espacio público; y (3) Cartografías colectivas, en las que se analizan, a través de lenguajes urbanos diversos —que incluyen hip hop, agricultura, deportes urbanos o cine comunitario, entre muchos otros— las contradicciones entre la cultura urbana y la cultura urbanística.
Palabras clave: movimientos urbanos de base, derecho a la ciudad, gobernanza experimental, urbanismo bottom-up.
La participación ciudadana en política pública es un imperativo legal en Colombia, que en el ámbito urbanístico y territorial se ha priorizado desde la aportación institucional (Schneider y Welp 2013) de carácter generalmente informativa o, en el mejor de los casos, de consulta no vinculante, es decir, los niveles más bajos de la célebre escala de participación de Arnstein (1969). Son muchos los autores que han remarcado que "el diseño de los espacios no ha estado orientado a la cogestión, ni al veto o la disputa real en torno a las políticas públicas" (Hernández 2010, 91).
Al margen de estas participaciones institucionalizadas hay múltiples movimientos de base que despliegan complejos y diversos repertorios de acción colectiva en torno al derecho a la ciudad, equilibrando relaciones de poder en la calle y en la política urbana. Algunos autores los denominan "colectivos urbanos experimentales" (Montero et al. 2023) frente a otros tipos de laboratorios de iniciativa institucional o de organismos multilaterales.
Esta investigación ha sistematizado la información de trece proyectos que se corresponden con una de tres categorías, según los alcances definidos entre agentes comunitarios en función de sus relaciones contextuales: (1) Autoconstrucciones de espacios de autogestión cultural promovidos por movimientos de base consolidados en contextos territoriales con profunda cultura de la participación, herederos de la urbanización informal y de los procesos de construcción social del hábitat; (2) Provocaciones tácticas en contextos con alto nivel de conflicto social, control y vulneración de derechos básicos en el espacio público, en los que, a través de mobiliarios de carácter móvil, se subraya el conflicto y se provoca el diálogo de acuerdos básicos de convivencia entre agentes; y (3) Cartografías colectivas que permiten analizar y articular lenguajes diversos, particularmente los propios de la cultura urbana y los de la cultura urbanística (Delgado 2011). Estas categorías no son excluyentes, pero para cada proyecto se ha definido la que se presenta en mayor intensidad. Todos los proyectos se articulan con movimientos urbanos de base o instituciones artísticas con enfoque en la gobernanza territorial (tabla 1).
Tabla 1_ Proyectos seleccionados para estudios de caso, agrupados en categorías de autoconstrucción, provocaciones tácticas y cartografías críticas, 2022. Fuente: Elaboración propia.
Figura 1_ La Potocine. Proyecto de autoconstrucción en colaboración con el colectivo Ojo al Sancocho y el apoyo del Museum Design de Londres, en el marco de la exposición "Fear and Love: reactions to a complex world", 2016. Fuente: Elaboración propia.
Figura 2_ El Bicho. Proyecto de provocación táctica en colaboración con los colectivos de hip hop "Golpe de Barrio" y "Distreestyle". Con el apoyo de la beca estímulo Escultura Local, Bosa, 2022. Fuente: Elaboración propia.
Figura 3_ En Riesgo: los comunes urbanos del Alto Fucha. En colaboración con el colectivo Huertopía y el apoyo de la beca estímulo "Bogotá vive natural" de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, 2019. Fuente: Elaboración propia.
En todos los casos, estos procesos se apoyan en las bases teóricas del derecho a la ciudad de Lefebvre (1969), que: (1) se produce de forma antagonista frente a prácticas de desposesión por intereses fácticos; (2) solo puede ejercerse a través de la organización y reivindicación colectiva, trascendiendo la dualidad del derecho público y privado y no pudiendo ser exigido de forma individual; y (3) se construye a través de prototipos, siendo una estrategia de apropiación directa de la ciudad mediante ejercicios de gobernanza experimental, noción que se relaciona como:
[…] una forma de cooperación adaptativa, flexible, abierta, participativa e informada que genera acuerdos provisionales y revisables en escenarios volátiles. […] La gobernanza experimental es útil, por tanto, en contextos de alta incertidumbre e interdependencia compleja. Tiende a aparecer en asuntos en los que el gobierno no puede regular un tema completamente y en los cuales está involucrada la sociedad civil, además de una pluralidad de entes públicos y privados (Cano Blandón 2021, 137).
Este concepto se conecta con el del experimentalismo democrático que trata de "re-imaginar la democracia y gobernar sociedades complejas en las que no ha funcionado el modelo de regulación jerárquico o hay problemas de coordinación y acudir, más bien, a acuerdos flexibles y contingentes, […] cambios incrementales que tienen en cuenta la diversidad local y la volatilidad de los problemas, propias de las democracias actuales" (Cano Blandón 2021, 136).
Miraftab (2009) reinterpreta el derecho a la ciudad en las prácticas de gobernanza urbana experimental en el sur global, encontrando unos claros paralelismos con las tres características expuestas, y definiendo así la planificación radical o insurgente del territorio como una práctica:
[1] Contrahegemónica. Desestabiliza las relaciones normalizadas de dominio e insiste en el derecho de los ciudadanos a disentir, rebelarse y determinar sus propios términos de compromiso y participación. [2] Transgresora en tiempo, lugar y acción. Transgrede falsas dicotomías mediante acciones públicas que abarcan lo formal e informal […]. Transgrede los límites de tiempo al buscar una conciencia y promoción de la memoria histórica de las experiencias presentes […]. Trasgrede límites territoriales al articularse con organizaciones de otros territorios que buscan objetivos de justicia social similares. [3] Creativa e imaginativa. Reconoce el valor simbólico de las actividades de la ciudadanía insurgente que ofrecen esperanza desde donde trabajar hacia alternativas (Miraftab 2009, 46-47).2
Esta definición profundiza la dimensión contrahegemónica y por lo tanto interescalar de estas prácticas, pues además de buscar la mejora de las condiciones de vida inmediatas, también aspira a cambios estructurales en escenarios de crisis territoriales contemporáneas, entre las que se encuentran la segregación, la estigmatización (Wacquant 2007), la injusticia espacial y medioambiental (Soja 2000), la vulnerabilidad corporal derivada de visiones autoritarias e higienistas del espacio público (Butler 2017), o de los mecanismos de desposesión de los que dispone el urbanismo contemporáneo (Marulanda Hernández 2016).
El enfoque en los movimientos urbanos de base (grassroot approach) reconoce la capacidad organizativa en los territorios, trascendiendo la ambigua idea de comunidad, cuya identidad se define por las relaciones de vecindad, hacia la de la colectividad, cuya identidad se formula en función de objetivos comunes. Según Delgado:
la Gemeinschaft o "comunidad" se asocia en [Ferdinand] Tönnies a un tipo de organización social inspirada en el modelo de los lazos familiares, fundamentada en posiciones sociales heredadas y objetivables y en relaciones personales de intimidad y confianza, vínculos corporativos, relaciones de intercambio, etc.
[…]
Lo colectivo, por contra, se asocia con la idea de reunión de individuos que toman consciencia de lo conveniente de su copresencia y la asumen como medio para obtener un fin (Delgado 2008, 1, 6).
De los grassroots se destaca su trabajo en red. "Son una red de activistas y organizaciones que generan nuevas soluciones de abajo a arriba para el desarrollo y el consumo sostenible: soluciones que responden a la situación local y a los intereses y valores de las comunidades interesadas" (Hossain 2018, 63), así como el carácter controvertido de su relación con las instituciones públicas, ya que surgen como reacción al fracaso del Estado en ciertos aspectos: "se definen como grassroot aquellas prácticas circunscritas en ámbitos locales [...] que ayudan a los excluidos sociales y a las personas y grupos sociales empobrecidos a satisfacer necesidades sociales básicas para las cuales no encuentran soluciones adecuadas ni en el mercado privado ni en las macropolíticas de bienestar" (Oosterlynck et al. 2013, 2). En cualquier caso, los movimientos de base tienen sus propias agendas, intereses, lenguajes, vínculos territoriales y sistemas organizativos, lo que plantea una alternativa a la participación ciudadana inducida verticalmente.
El tercer elemento que caracteriza la planificación radical e insurgente del territorio hace referencia a la capacidad creativa, imaginativa y simbólica de las experiencias urbanas enmarcadas en este tipo de gobernanza experimental, siendo remarcable no solo la diversidad de lenguajes que entran en juego, propios de los colectivos urbanos, como el hip hop, la educación popular, los ejercicios de memoria territorial, los deportes o la agricultura urbana, entre muchos otros; también de la capacidad de hibridarse con lenguajes denominados técnicos, entre los que encontramos los sistemas de información geográfica, el derecho urbanístico, la geografía jurídica o la planificación territorial. Esta articulación se deriva de las redes de apoyo y solidaridad que los caracterizan y apunta al problema de la asimetría de poder que otorga el lenguaje especializado para la posible incidencia en las instancias de participación institucional, así como a la dificultad para que diagnósticos ciudadanos, que no se hacen en base a los lenguajes especializados, permeen la política pública. Así, las intervenciones, además de centrarse en la justicia social, tienen un fuerte enfoque performático, generando nuevas escenografías y narrativas urbanas.
Cada proyecto ha sido analizado como estudio de caso. Se ha sistematizado toda la información fotográfica, audiovisual y de archivos asociados al proyecto, incluyendo documentos administrativos y urbanísticos, fotos históricas, etc., pero también materiales producidos por terceros como documentales, entrevistas o publicaciones en prensa o portales especializados, trabajos académicos, exposiciones en museos o premios3.
Para articular esta sistematización con el marco teórico expuesto y darles una estructura comparativa a todos los proyectos se ha elaborado una matriz que se replica en cada ficha de estudio de caso. Esta matriz conecta las tres principales categorías del derecho a la ciudad y de la planificación radical e insurgente del territorio. De estas correlaciones se obtienen tres categorías y varias subcategorías de análisis de proyecto, que se definen como: (1) Objetivos y contranarrativas; (2) Redes y relaciones de gobernanza entre los agentes urbanos que intervienen; y (3) Relación plástica, artística y simbólica del proyecto, integrando diversos lenguajes (tabla 2).
Tabla 2_ Modelo conceptual para el desarrollo de categorías investigativas entre el derecho a la ciudad (Lefebvre 1968) y la planificación radical e insurgente del territorio (Miraftab 2009), 2022. Fuente: Elaboración propia.
Adicionalmente se han hecho nuevas visitas de campo en las que se ha documentado el espacio, el contexto, y se han desarrollado entrevistas sin determinar cuotas de participación ya que se ha estimado que los movimientos de base tienen una estructura interna suficientemente sólida para ser representados por el portavoz del movimiento.
Para analizar las principales discusiones emergidas del proceso de sistematización se ha diseñado una matriz que combina el modelo conceptual que estructura la investigación (tabla 2) y los tipos de proyectos agrupados en autoconstrucciones, provocaciones tácticas y cartografías críticas (tabla 1), analizando de forma comparativa su dimensión contrahegemónica, las redes colectivas de gobernanza experimental y el simbolismo plástico, simbólico y performático. La elaboración de este material ha sido la base de un análisis comparativo para las conclusiones que se muestran a continuación, pero también ha sido expuesto en espacios colectivos y ofrecido a cada uno de los movimientos urbanos de base, acompañado de los principales archivos de la sistematización.
Figura 4_ Fichas de material sistematizado, 2022. Fuente: Elaboración propia.
Figura 5_ Afiche compilado de renders para sistematización, 2022. Fuente: Elaboración propia.
Todas las autoconstrucciones se han desarrollado en barrios de origen informal en los que las relaciones vecinales son herencia de fuertes relaciones de gobernanza vinculadas a procesos de construcción social del hábitat. Todas las provocaciones tácticas se han desarrollado en barrios altamente segregados y "guetificados" de origen formal, tipo conjuntos cerrados de vivienda de interés social en los que los sistemas organizativos vecinales son débiles y el nivel de conflicto social es alto y regulado verticalmente, ya sea por la policía, por los instrumentos de gestión del espacio público en la calle, o por reglamentos de copropiedad en lo privado, evidenciándose un problema de gobernanza derivado del modelo urbanístico de conjuntos cerrados (Secchi 2015).
En las autoconstrucciones no hay una posición inicial frontal contrahegemónica, se necesita un espacio y se exploran alianzas y formas organizativas para lograrlo, de forma directa y ágil, pues ya existe un diagnóstico previo. La fricción suele llegar cuando las instituciones públicas, generalmente ausentes, hacen presencia para pedir explicaciones (la Casa de la Lluvia), sellar el espacio (la Casa del Viento) o demolerlo (de forma frustrada en El Trébol).
Las provocaciones tácticas, sin embargo, parten del reconocimiento de un alto nivel de conflicto social que limita el derecho a la ciudad para ciertos sectores de la población, generalmente los más excluidos y estigmatizados. Estos mobiliarios de carácter móvil no son el resultado final de un proceso participativo, sino el inicio, una provocación inicial a debatir y llegar a acuerdos básicos de convivencia territorial que no excluyan a los más vulnerables. Las "negociaciones urbanas" que dinamizan estos dispositivos incluyen no solo la ocupación directa del espacio público, también la participación de mesas socio-institucionales para abordar cuestiones como el rol de la policía y funcionarios locales en la estigmatización de los jóvenes, el lobby con prensa o el rol de sistemas de gestión urbanística en la rentabilidad económica del espacio público, y por lo tanto en su potencial privatización, como es el caso de los manuales de aprovechamiento económico que aplican como sistema de gestión de uso de parques metropolitanos en Bogotá (IDRD 2022).
Con frecuencia se evidencian conflictos comunitarios generacionales en torno al entendimiento policivo o pedagógico de la convivencia territorial, evidenciando desconfianza hacia la juventud y su capacidad de establecer vínculos de corresponsabilidad a través de la autogestión. AnadeLina Amado lo explica así:
El objetivo era ampliar el espacio de la biblioteca y protegerla del agua y humedad. También se buscaba la autonomía. No nos prestan los salones comunales porque estamos trabajando con jóvenes en artes urbanas y eso no encaja con el pensamiento conservador de la Junta de Acción Comunal […] La intervención no fue contrahegemónica. Pero termina siéndolo porque lo que se hace ahí va en contra del pensamiento conservador de muchas familias por las personas que llegan: muchachos con problemas que no son aceptados dentro de otros espacios.4
El nivel de conflicto en proyectos como la Casa del Viento desembocó en un atentado que dejó la estructura calcinada, en 2017, tras seis años de intenso uso5.
Figura 6_ Casa del Viento quemada, 2017. Fuente: Elaboración propia.
Las autoconstrucciones tienen un componente de monumentalidad, de faro referencial en el territorio, favorecido por el uso de materiales naturales y locales como la guadua, y transparentes como el policarbonato alveolar. En cuanto a su escenografía territorial, subraya un lugar, lo pone en el mapa de la ciudad y plantea cuestiones como el derecho a ser visto y reconocido como condición de ciudadanía, el derecho a la ciudad bella y representativa o a sentirse orgullosos del lugar de donde se viene (Borja y Muxí 2003). Iván Murcia lo expone así:
La Casa de la Lluvia es el repertorio simbólico más importante que tiene el Alto Fucha. Tiene un mensaje a la comunidad y es: "Somos capaces de hacerlo por nosotros mismos". En torno a la Casa de la Lluvia es que se despliegan otras formas de "somos capaces de hacerlo nosotros mismos" de diferentes talantes. Somos capaces de hacerlo nosotros mismos bien, bonito, duradero y ese es un ejercicio simbólico muy fuerte […]. Es más, la comisión [en defensa del Alto Fucha] se crea y se reúne en la Casa de la Lluvia. Varias personas lo verbalizan, incluso de otros barrios distintos que la Cecilia: "La Casa de la Lluvia es el símbolo de la resistencia del Alto Fucha"6.
La dimensión simbólica asociada al hacer juntos y al hacerlo bien conecta con la idea del valor artesanal que tiene la obra y que "denota una implicación en el trabajo y una calidad del resultado que van más allá de la mera supervivencia y tienen que ver con lo que la cultura aporta a la obra, confiriéndole un valor. […] el capitalismo moderno ha deteriorado cada vez más esta adición de valor" (Sennett 2013, 9).
Figura 7_ Autoconstrucción de la Casa de la Lluvia [de ideas], 2012. Fuente: Elaboración propia.
Figura 8_ Autoconstrucción de El Bicho, 2022. Fuente: Elaboración propia.
En las provocaciones tácticas el diseño singular llama la atención, pero la apropiación se produce con el paso del tiempo, cuando de forma evidente empieza a adquirir una significación relativa al derecho a la ciudad. La movilidad de los elementos permite relacionarlos con un bien mueble (no inmueble) y por lo tanto escapar de ciertas regulaciones. También permite, cuando un vecino se queja, por ejemplo, por el olor a marihuana, establecer un diálogo ad-hoc para llegar a un acuerdo que habilite una convivencia territorial. Así mismo, por el peso de los dispositivos, la movilidad debe tener un carácter colectivo, lo cual supone un ejercicio performático y escenográfico en el espacio público.
Figura 9_ El Bicho moviéndose, 2022. Fuente: Elaboración propia.
En ambos casos la dimensión performática está vinculada a la vida cotidiana y a la significación del espacio. En las autoconstrucciones, la dimensión performática de carácter cotidiano se da en la propia autoconstrucción, y en su significación escenográfica destaca su singularidad en el paisaje, significando un legado cultural material para el territorio. En las provocaciones tácticas la dimensión cotidiana está en su apropiación corporal, remarcando el poder performático de la agrupación de cuerpos en el espacio público (Butler 2017) y en su significación destaca la articulación con otros lenguajes propios de los movimientos sociales que intervienen, como el hip hop.
Figura 10_ Apropiaciones cotidianas de El Bicho, 2022. Fuente: Elaboración propia.
Figura 11_ Eventos de hip hop autogestionados en El Bicho, 2022. Fuente. Elaboración propia.
En ambos casos los conflictos urbanos que se cuestionan están relacionados en la pequeña escala con la autonomía y autogestión espacial, pero también se establecen relaciones con la escala metropolitana o regional, cuestionando crisis urbanas relacionadas con la segregación, la justicia ambiental, los mecanismos de expulsión de comunidades de los que dispone el urbanismo, la vulnerabilidad corporal por abuso de poder o el reduccionismo y falta de incidencia de los espacios de participación en política territorial. En algunos proyectos, como "El Bicho", la poesía y el arte audiovisual han sido esenciales para explicar dinámicas de estigmatización a través del hip hop en videoclips producidos por el mismo proyecto7. Estos lenguajes también han facilitado la repercusión de los proyectos y de las reivindicaciones que plantean en prensa8.
La cartografía es un trabajo poco visible pero profundo y demandante en cada uno de los proyectos de autoconstrucción y de provocaciones tácticas. Investigar normativa, decretos, antecedentes, formas de ocupación espacial, percepciones o narraciones comunitarias, entre otros, es fundamental para entender las controversias y fricciones entre la cultura urbana y la cultura urbanística.
Cada proyecto tiene un archivo de respaldo en investigación, pero en algunos momentos la cartografía se vuelve protagonista de un proyecto colectivo. El detonante suele ser una situación de preocupación intensa por cuestiones territoriales: en "Salto Sucio" se partió de la demolición por parte de la alcaldía local de Bosa de la pista de Dirt Jump BMX autoconstruida y autogestionada por jóvenes desde hace más de diez años; en el proyecto "En Riesgo"9, de la necesidad de la comunidad del Alto Fucha de entender mejor los impactos de las políticas de gestión del riesgo en sus barrios, así como encontrar marcos normativos que permitieran recuperar, de forma comunitaria y medioambiental, suelos degradados y abandonados. "Mapeo al pedazo: Perro Barrio"10, surge en plena pandemia por las preocupaciones de acceso al espacio público, especialmente para una población que vive del rebusque, y el creciente control y abuso policial al respecto. Las cartografías son, por tanto, contrahegemónicas, y tienen un fuerte enfoque en superar la brecha del lenguaje especializado que excluye a la población más vulnerable de participar de espacios en los que se debate sobre las transformaciones territoriales que se desarrollan en sus áreas urbanas.
Por último, merece la pena señalar que, en todas las entrevistas realizadas, cuando se pregunta a los protagonistas de estos procesos cuál es el principal objetivo del espacio, tras responder con la necesidad de un uso, todos coinciden con reflexiones relativas a la necesidad de un refugio, de un hogar, de un espacio donde puedan ser ellos mismos.
[Casa del Viento] Al interior de las familias hay problemas intergeneracionales y estos espacios son un respiro, donde puedo hablar y sentirme yo mismo. Las familias son muy conservadoras y las nuevas generaciones vienen con una visión más abierta, tienen internet, redes sociales, celulares… Hay choques internos y ellos van a ver por dónde explotan, y a veces es en las drogas, y ahí sí, difícil.11
[Potocine] El objetivo es ofrecer un recurso comunitario, que es llevar el cine donde no lo hay. Pero también es para parchar, relajarse, echar el rato, reírse, divertirse y escuchar […]. Es fomentar esa manera de tejer comunidad, de hacer, de consensuar….12
[Casa de la Lluvia [de ideas] La palabra que definiría este proyecto sería tranquilidad.13
[El Trébol de todos y todas] El objetivo de El Trébol es ofertar espacios para el borde occidental. Con el tiempo se convirtió en otra cosa. Ya es una casa, un hogar. La idea de casa y de refugio es muy importante. La idea de refugio afectivo….14
[El Bicho] Es un hogar, una guarida para la manada que habita este espacio, para las personas que utilizamos la calle. Incluso una guarida para la lluvia. También es la sala de estar de [el colectivo] Distreestyle. […] se ha convertido en un motivo, una razón para disfrutar juntos.15
[Communauté] El entorno es esencial para el hombre, nos hace felices o infelices. Cuando el colectivo AXP hizo un proyecto aquí, la atmósfera se transformó.16
1 Este artículo es resultado de la beca-estímulo: "Investigar: gestión del conocimiento sobre cultura ciudadana" de la Subsecretaría de Cultura Ciudadana de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la ciudad de Bogotá, correspondiente al año 2022.
2 N. del E. Las citas de textos en otros idiomas fueron traducidas por el autor de este artículo.
3 Para saber más, véase: https://arquitecturaexpandida.org/negociaciones-urbanas-becainvestigar/
4 Entrevista a AnadeLina Amado (55 años), líder comunitaria en la Casa del Viento. 5 de noviembre de 2022.
5 Para saber más, consultar: https://colombiaplural.com/la-casa-del-viento-la-paz-ausente-los-barrios-bogota/
6 Entrevista a Iván Murcia (31 años), líder comunitario en la Casa de la Lluvia [de ideas]. 11 marzo de 2020.
7 Para saber más, véase: https://www.youtube.com/watch?v=yRvjTFS6kV8
8 Para saber más, véase: https://www.youtube.com/watch?v=w6ni6f0jfaE
9 Para saber más, véase: https://enriesgoaltofucha.wordpress.com/
10 Para saber más, véase: https://mapeoalpedazo.wordpress.com/
11 Entrevista a Mauricio Guerrero (25 años), líder de la biblioteca comunitaria Simón el Bolívar (Casa del Viento). 5 de noviembre de 2022.
12 Entrevista a David y Joel (16 y 19 años), líderes comunitarios en La Potocine. 19 de noviembre de 2022.
13 Entrevista desarrollada por un grupo de investigación de la Universidad Gran Colombia a doña Inés, habitante del barrio La Cecilia (63 años). s/f. (Documento disponible en línea, consultado el 27 de noviembre de 2022) https://ciudadparatodos.poligran.edu.co/cpt---entrevistasdona-ines.html
14 Entrevista a Tatiana Hernández y Fredy Bustos (26 y 38 años), líderes en el espacio El Trébol. 7 de noviembre de 2022.
15 Entrevista con Nhyko (20 años), líder del colectivo Distreestyle (El Bicho). 13 de noviembre de 2022.
16 Alain Dzukam (58 años), actor y habitante de Clichy-sous-Bois (COMMUNauté), en entrevista con Ateliers Medicis. 8 de julio de 2020. https://www.facebook.com/AteliersMedicis/photos/1204497776558059