Cómo citar: Blázquez, Florencia. "Los colectivos de arquitectura latinoamericanos en el siglo XXI. Revisiones en el quehacer profesional". Dearq no. 37 (2023): 24-31. DOI: https://doi.org/10.18389/dearq37.2023.03

Los colectivos de arquitectura latinoamericanos en el siglo XXI. Revisiones en el quehacer profesional*

Florencia Blázquez

blazquez@curdiur-conicet.gob.ar

CURDIUR - CONICET
Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño.
Universidad Nacional de Rosario, Argentina

Recibido: 15 de junio de 2022 | Aceptado: 10 de abril de 2023

Las primeras décadas del siglo XXI en Latinoamérica evidenciaron el crecimiento de equipos que trabajan en contacto directo con comunidades y plantean revisiones en el rol del arquitecto, que han tendido a desdibujar la figura del autor y privilegiar los procesos por sobre la obra terminada. En ese sentido, el artículo caracteriza los colectivos de arquitectura latinoamericanos para determinar sus roles e incumbencias profesionales. Se propuso, además, armar un estado de la cuestión que posibilite enmarcarlos dentro de un nuevo perfil profesional. Esto se plantea como un puntapié inicial para comprender lo que entendemos como un quiebre en la producción, gestión y enseñanza de la arquitectura reciente en Latinoamérica.

Palabras clave: colectivos de arquitectura, arquitectura latinoamericana, participación comunitaria, territorios vulnerables, arquitectura como profesión, arquitectos activistas.


introducción

Este artículo parte de la identificación, en las últimas décadas, de un número creciente de colectivos de arquitectura1 dentro del contexto latinoamericano,2 coincidentes en nuevos abordajes dentro de la producción disciplinar.

Las características comunes podrían sintetizarse en la implementación de modelos colaborativos planteados de un modo horizontal, en revisiones en el rol de los arquitectos, y en la comprensión de la arquitectura como medio y no como fin, a través de la legitimación de saberes y comunidades vulnerables de Latinoamérica. Estos nuevos modos de gestión se relacionan, a su vez, con nuevos modos de producción, comunicación y enseñanza de la arquitectura, que presentan propuestas alternativas a las conocidas tradicionalmente.

Se propuso aquí la sistematización y comparación de un elenco de experiencias, a partir de las cuales se indagó sobre variables y constantes metodológicas en el abordaje de la arquitectura reciente,3 promoviendo los estudios de la disciplina en su dinámica y relacionándola con los distintos cambios económicos, sociales y del territorio.

Teniendo en cuenta el crecimiento de las dinámicas de comunicación y su utilización para el trabajo en red y la conexión sin intermediarios entre comunidades, estudiantes y profesionales, se partió de una selección de colectivos y equipos de arquitectura latinoamericanos con suficiente cantidad de producción. De ellos se estudió el material generado como modo de autorrepresentación, profundizando en el armado de un estado de la cuestión general sobre el tema. De este modo, se indagó por las particularidades de este fenómeno en Latinoamérica desde los últimos años del siglo XX hasta la actualidad, para enmarcarlos dentro de un nuevo perfil profesional, que permite, desde aquí, comprender su producción disciplinar.

metodología

Este artículo se centra en una aproximación al estado de la cuestión para abordar teóricamente los colectivos de arquitectura latinoamericanos del siglo XXI. Por este motivo, se partió de una consulta bibliográfica amplia, con el fin de detectar antecedentes, conceptos y abordajes comunes para construir un marco teórico que permita avanzar sobre la caracterización de estos equipos y determinar su rol como profesionales.

Una vez detectada una gran cantidad de colectivos, hubo una primera selección intencionada que atendió a sus márgenes de impacto a escala local y la representatividad de escala latinoamericana. En esta primera selección se trabajó con: Colectivo Aqua Alta (Paraguay), Grupo Talca (Chile), Entre Nos Atelier (Costa Rica), Arquitectura Expandida (Colombia), Semillas (Perú), Colectivo Pico (Venezuela), Colectivo Hormiga (Guatemala), Micrópolis (Brasil), Matéricos Periféricos (Argentina) y Al Borde (Ecuador). De estos equipos, se buscaron puntos comunes, sobre todo en las características disciplinares respecto a su rol como arquitectos.

Al reconocer que las telecomunicaciones colaboran en la posibilidad del trabajo en red como ecosistema de intercambio, se partió desde el análisis de la propia producción editorial y web de estos equipos. De este modo, se generó un análisis individual por colectivo que permitió detectar métodos y estrategias comunes, ahondando en similitudes y diferencias conceptuales para caracterizar su rol profesional. Para ello se confeccionaron fichas con información sobre los artículos detectados y sobre cada colectivo (fig. 1) como herramienta que facilitó la comparación y la realización de un análisis crítico-interpretativo.

Figura 1

Figura 1_ Ficha por colectivo: Ejemplo Pico Colectivo. Fuente: elaboración propia en conjunto con la Dra. Arq. Bibiana Cicutti. Imágenes extraídas de www.picocolectivo.org y/o Facebook oficial Pico Colectivo.

En ese sentido, se pretendió analizar la problemática de forma correlacional y explicativa, posicionando el marco teórico como herramienta fundamental para comprender el proceso de sus estrategias procesuales-proyectuales desde el acercamiento a las comunidades hasta la finalización de la obra.

Según lo trabajado, la hipótesis de esta investigación plantea que los procesos que conllevan las intervenciones de los colectivos de arquitectura resultan determinantes en la comprensión del quiebre disciplinar en la producción de la arquitectura reciente en Latinoamérica.

resultados

Primeras aproximaciones al estado de la cuestión

Algunos de los textos revisados llevaron a pensar la arquitectura colectiva de las últimas décadas como parte de un fenómeno mundial (Durán Calisto 2011), con precursores como Archigram, Superstudio y Archizoom,4 con puntos de contacto en el trabajo de John Turner, John Habraken y Christopher Alexander, referentes de la arquitectura participativa del siglo XX (Palero 2018) y con ciertas correspondencias con Rural Studio5 o Cooperativa Amereida6 (Fernández 2020).

Se reconoció que a finales del siglo XX en Latinoamérica surgió un amplio conjunto de movimientos sociales y grupos que activaron reivindicaciones,7 con prácticas emancipatorias, vinculadas a la cooperación y a la circulación libre de prácticas y saberes (Bossi et al. 2009; Risler y Ares 2013; Franco López 2019). Con ideologías compartidas, en la primera década de este siglo, aparecieron equipos de arquitectura coincidentes con la puesta en acción de modelos colaborativos, para intentar dar respuesta a transformaciones sociales, económicas y políticas específicas de nuestro contexto. De forma paralela a esta situación, apareció un creciente número de colectivos de arquitectura en España y otras partes de Europa que permitió entender el fenómeno en el ámbito internacional.

Así, comenzó a plantearse la arquitectura no como fin, sino como medio de legitimación de saberes y comunidades, cuyo principal punto en común entre estos equipos era el cuestionamiento a la posición convencional de los profesionales, a fin de propiciar la búsqueda de nuevos métodos. En este sentido, se detectaron publicaciones en referencia al concepto de arquitecto insurgente8 (Harvey 2003) y a la arquitectura latinoamericana de los últimos años, que permitieron explorar relaciones entre los nuevos modos de hacer arquitectura y el pensamiento cultural contemporáneo (Durán Calisto 2011; Montaner 2015).

Se observó cómo hacia la segunda década del siglo XXI creció el número de estos equipos con una progresiva aceptación en los ámbitos de legitimación y difusión disciplinares, al punto que se insertaron dentro de las esferas académicas con experiencias alternativas en los modos de enseñar arquitectura (Fernández 2020) y generaron, además, producción editorial propia (fig. 2).

Figura 2

Figura 2_ Indicativo de la creación de colectivos y publicaciones relativas. Fuente: elaboración propia.

En relación a experiencias alternativas en enseñanza, se visualizó la voluntad de algunas cátedras por dejar de centrar los programas en el análisis de obras diseñadas por arquitectos reconocidos por el sistema, que profundizan la relación obra-objeto y arquitecto-autor (Palero 2018), para dar lugar a abordajes más cercanos a la construcción del conocimiento situado.9

Esto conduce a pensar en los aspectos que diferencian a los colectivos de los arquitectos que podrían encuadrarse como tradicionales y se puede identificar en una primera aproximación como puntos de quiebre: la disolución de la autoría, el trabajo interdisciplinario y el reconocimiento de los procesos por sobre la obra terminada. Así, se puso en tensión el concepto de autonomía disciplinar, asumiendo la arquitectura como ciencia social, y cuestionando, una vez más, el mito del objeto autónomo aislado de su contexto (Palero 2018), para entender la arquitectura como un sistema entendible y transmisible (Montaner 2015; Buzaglo 2018).

En este contexto se identificaron conceptos clave y autores con los que se comenzó a construir el estado de los estudios. El concepto de arquitecto activista (McGuirk 2015) que lleva a cabo la práctica de forma no convencional e íntimamente relacionada con el contexto social colaboró en definir este nuevo enfoque de la práctica donde se enmarcan los colectivos. A este término podemos vincularlo, además, con el concepto de arquitecto descalzo, planteado por Johan van Lengen (1981), para referirse a la persona que dirige a un grupo de personas que han decidido construir juntas una obra para beneficio de un pueblo. Se entiende este rol como uno de los principales ocupados por los miembros de los colectivos de arquitectura al entrar en contacto con las comunidades.

Los términos actor-red (Latour 2005) y trabajo en red (Durán Calisto 2011) animaron a estudiar las relaciones colaborativas entre colectivos y la interacción entre profesionales y comunidad, donde el uso de la tecnología ocupa un papel primordial para la transformación de los discursos culturales (García Canclini y Villoro 2013). Estas redes se plantean como alternativa o complemento a las burocracias institucionales o académicas. Desde aquí surge otro concepto en el cual indagar, que es el de paracademia o paracultura (Durán Calisto 2011), que reformula la pedagogía, la editorial y su rol curatorial.

Caracterización de los equipos/colectivos seleccionados

De los diez equipos, el primero en crearse fue Matéricos Periféricos, en 2001, y el último fue Colectivo Hormiga, en 2016, es decir, todos surgieron en el trayecto entre la primera y la segunda década del siglo XXI. Las miembros varían de dos a setenta y cuatro, y en general aclaran quiénes son los miembros fijos y quiénes colaboran. Entre estos últimos, siempre aparecen personas de otras disciplinas. Esto permite retomar el concepto de trabajo en red (Durán Calisto 2011), que posiciona la figura del arquitecto como uno de los componentes dentro de un tejido mayor, que unifica fuerzas y potencia saberes para llevar a cabo diferentes intervenciones en el territorio.

En la última década, la mayoría de estos equipos comenzaron a aparecer en ámbitos de validación disciplinar. Por ejemplo, la presentación del colectivo Entre Nos (Costa Rica) en la Bienal Iberoamericana de Arquitectura (Rosario, Argentina, 2014) logró condensar distintos aspectos de los proyectos de arquitectura latinoamericanos coincidentes en otros modos de entender y producir la arquitectura hoy. Se destacó la vinculación de las comunidades en el proceso de gestación de las obras, que pone en evidencia la revaluación de métodos y objetivos disciplinares (Cattaneo 2015). A esto se le suma el recibimiento de premios, por ejemplo, el Premio Schelling Architecture, recibido por Al Borde, en 2012, y otras participaciones en bienales como la de Aqua Alta en la Bienal de Venecia de 2014. En ese sentido, podemos inferir que estos espacios que se abren en ámbitos disciplinares para los colectivos de arquitectura validan, de algún modo, su rol dentro de la profesión. Esto se refuerza, al analizar que, de los diez equipos estudiados, nueve fueron mencionados en Plataforma Arquitectura en los últimos tres años.

En cuanto al acercamiento a comunidades, en la mayoría de los casos toman contacto a través de algún referente barrial y trabajan de forma autoconvocada. En todos los casos se corre a la figura del arquitecto del saber absoluto para pasar a ser un participante más que actúa en conjunto con el territorio, los saberes locales y los materiales disponibles. En estas instancias, muchas veces los colectivos se encargan de coordinar procesos asamblearios y mapeos colectivos que inician el proceso proyectual (fig. 3). Aquí aparece una arista importante para resaltar: en una primera aproximación, estos procesos parecen superar las aristas coloniales de jerarquías individuales (arquitecto como figura central en los procesos proyectuales) pero sin dejar de lado la capacidad técnica de previsualizar horizontes, característica del saber disciplinar (Palero 2021).

Figura 3

Figura 3_ Taller realizado por Arquitectura Expandida con la comunidad Anfibia de Leticia en el Amazonas para construir un espacio público flotante, 2015. Fuente: Ana López Ortego (arquitecturaexpandida.org)

En relación con las estrategias de comunicación, en todos los casos las fotografías seleccionadas por los equipos en sus páginas webs muestran a personas habitando las obras. Aparecen también imágenes del proceso que suelen ser fotografías de maquetas realizadas en conjunto, collages, objetos representativos de los lugares donde intervienen, imágenes de comunidades y fotografías del proyecto habitado. Aquí aparece una clara diferencia con páginas de arquitectos que trabajan de forma tradicional, ya que, en su gran mayoría, eligen a un fotógrafo de arquitectura para retratar sus obras, siendo las fotos compuestas con anterioridad.

Por otra parte, todos los equipos trabajados tienen relación con la docencia, pues los miembros de la mayoría de estos son docentes de manera formal dentro de distintas escuelas de arquitectura en Latinoamérica y sus propuestas pedagógicas siempre están ligadas al trabajo en escala 1:1, con tecnologías locales y en contacto con las comunidades (fig. 4). Quienes no tienen cargos formales, de todos modos, dan clases a partir de workshops o en talleres de oficios en barrios vulnerables.

Figura 4

Figura 4_ Docentes y alumnos del Taller Matéricos Periféricos construyendo en un barrio industrial de Santa Fe (Argentina). Fuente: http://www.matericosweb.com/

Por último, el análisis de las redes y páginas webs llevó a detectar conexiones entre ellos y permitió armar redes de colaboración y puntos de contacto, por ejemplo, Al Borde y Grupo Talca tienen una obra en común, y Pico, Colectivo Hormiga y Arquitectura Expandida fueron invitados a una charla por Matéricos Periféricos, entre otras colaboraciones.

Redefiniendo el concepto de colectivo

Aun entendiendo que no todos los equipos de arquitectura que se encuadran dentro del presente trabajo se auto perciben como colectivos, se creyó importante abordar este concepto para transformarlo y resignificarlo en el marco de esta investigación.

Entre los diez equipos trabajados están quienes se nombran como colectivo (siete, de los cuales uno es a la vez una asociación), otros se inscriben como asociaciones sin fines de lucro (dos) y otros se denominan como oficina o grupo de arquitectura (dos); pero ninguno de ellos lleva un nombre propio, entendiendo así, como clave en su formación el cuestionamiento a la figura de autor y, por consiguiente, a ciertos cánones establecidos dentro de la profesión. Así surgió una posible mirada de lo colectivo como lo anónimo, que es lo opuesto al reconocimiento de un autor. Interpretando el trabajo de estos equipos donde se priorizan los procesos frente a la obra final, se pensaron dos vinculaciones conceptuales posibles "opuestas": objeto arquitectónico-autor y proceso-colectivo. Se entiende el proceso no solo como el trayecto proyectual, sino también como el acercamiento a las comunidades y la comunicación con ellas.

Entre los equipos que no se nombran como colectivo, solo uno (Al Borde) rechaza esta categoría, al indicar que el sistema crea etiquetas para quitar valor al trabajo de las personas que se asocian de manera que antes no era usual, por lo que llaman moda al término colectivo.10

Según Manuel Delgado (2007), lo colectivo es una modalidad de cooperación, una reunión de individuos que actúa bajo un consenso, en el que, a pesar de los intercambios y acuerdos, se logran mantener las identidades propias. Ahora bien, ¿esto sucede en todos los casos analizados? ¿Cómo trabajan los denominados colectivos? Si se piensa desde ese lugar en los equipos que sí se denominan como colectivos, aparecen de una forma u otras personalidades que sobresalen dentro (quienes dan charlas en bienales, quienes firman con nombre y apellido en las publicaciones de los mismos colectivos, quienes aparecen como fundadores del colectivo dentro de las páginas webs, etc.) y otros miembros que aparecen ocasionalmente o por periodos de trabajo. Entonces, si bien en la mayoría de los relatos de los colectivos aparece como premisa el trabajo en agrupaciones horizontales, ¿los colectivos trabajan completamente de manera horizontal? Por otro lado, ¿las oficinas o equipos de arquitectura convencionales trabajan siempre por jerarquías? Estas preguntas se responden fácilmente, entendiendo que hay tantas posibilidades como agrupaciones posibles. También se podría pensar la horizontalidad implicada en el concepto de colectivo, en relación con la importancia de la unión de fuerzas por un objetivo común, tanto dentro del equipo de trabajo como con el territorio y la comunidad con la que se vinculan, donde cada una de las tres piezas (colectivo, comunidad y territorio) tiene igual importancia.

Como parte de la investigación, se analizaron las descripciones que estos equipos exponen en sus páginas webs y se encontraron frases como: "nuevas metodologías de cooperación" (Pico Colectivo), "trabajo basado en unir fuerzas y construir sueños comunes" (Asociación Semillas), "coproducción de arquitecturas participativas o gestión socio comunitaria" (Matéricos Periféricos), "nuevas posibilidades de transformación colectiva del espacio" (Micrópolis), "taller colectivo que desarrolla propuestas de impacto social con participación activa de los clientes reevaluando métodos y objetivos de la profesión" (Entre Nos Atelier), "llevar arquitectura donde aún no llegó, es decir, cooperar con las comunidades" (Grupo Talca), "colectivo arquitectónico activista que trabaja con construcción política y procesos asamblearios" (Arquitectura Expandida), "compromiso social desde la arquitectura" (Aqua Alta), "organización colectiva que realiza proyectos con conciencia social" (Colectivo Hormiga) y "redes de trabajo basadas en la admiración por el trabajo del otro" (Al Borde). Entonces, retomando lo mencionado por Manuel Delgado (2007), cooperación se plantea como un concepto relacionado con lo colectivo. Se entiende que la cooperación entre equipos de arquitectura y comunidades puede generar una transformación colectiva del territorio.

Por último, en su relación directa con comunidades y territorio, también se puede destacar la utilización de sistemas transmisibles que aplican en muchos casos saberes locales para la construcción de procesos proyectuales o materiales que pueden interpretar lo colectivo como un conjunto entre: el saber profesional (que vincula no solo el producir arquitectura, sino el enseñar arquitectura), el saber de oficio o cultural y el material local o disponible (fig. 5).

Figura 5

Figura 5_ Miembros de la comunidad de leñadores de Pinohuacho (Chile), construyendo junto al Grupo Talca el Quincho Gorro Capucha. Fuente: https://www.grupotalca.cl/

conclusiones

Luego de analizar los datos arrojados por la línea del tiempo, se visibiliza que lo que en un principio surgió como un abordaje alternativo, hoy posee una legitimación considerable dentro de las esferas académicas y profesionales que se posiciona como una posibilidad concreta de hacer y enseñar arquitectura.

Es importante destacar que, a lo largo de la investigación, se han detectado coincidencias en el trabajo de los colectivos de arquitectura que permiten extraer constantes para su estudio y que abren interrogantes hacia nuevas puntas de investigación. Estas se relacionan con sus prácticas cooperativas con asociaciones civiles, gobiernos y comunidades. También se involucran tanto en el proceso proyectual como en la gestión y organización de los recursos para construir las obras, al generar un importante grado de apropiación por parte de la población en la mayoría de los casos trabajados, lo que permite que las obras realizadas se conviertan en enclaves importantes para las comunidades y que puedan perdurar a lo largo del tiempo, recibiendo mantenimiento por parte de los habitantes y de los mismos arquitectos, quienes, usualmente, continúan en contacto una vez que se da por finalizado el proceso de construcción.

Sin embargo, luego de trabajar el concepto de colectivo y avanzar en casos concretos, se podría pensar que esta clasificación resulta restrictiva, de atender a las singularidades de cada uno, lo que habilita una futura profundización y reclasificación de estos modos de hacer arquitectura.

Por otra parte, se comienza a pensar en cómo inciden en los territorios y comunidades estos modos de intervenir. Se entienden estas formas de producir arquitectura como aquellas que valoran más el proceso de acercamiento y comunicación que la obra terminada y que consideran el aporte directo de las comunidades en las que intervienen tomando los saberes locales como disparador para el proceso proyectual. De este modo, pensando en el impacto que están teniendo estos equipos dentro del ámbito disciplinar y las academias, se puede pensar en otro perfil de egresado entre los futuros profesionales de arquitectura, con distinto grado de compromiso social y nuevas formas de interpretar los territorios y sus comunidades. En ese sentido, se puede relacionar con lo planteado por Santiago Palero (2021), al hablar de perfil transmoderno, el cual supera las aristas coloniales jerárquicas, individualistas, instrumentalistas y eurocéntricas cuestionadas por la posmodernidad, aunque retoma un espíritu moderno con características emancipadoras en relación con la capacidad técnica de previsualizar horizontes a futuro, mediante la utilización de técnicas que intentan superar la escasez.

agradecimientos

A la Dra. Arq. Bibiana Cicutti por iniciarme en la investigación sobre los colectivos de arquitectura latinoamericanos, a la Dra. Arq. Daniela Cattaneo por su constante acompañamiento y aportes metodológicos en esta investigación.

bibliografía

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  2. Buzaglo, Alejandra. 2018. "Gestión colaborativa y co-producción en arquitecturas contemporáneas: Memoriales en el espacio público de Rosario como laboratorio (2006-2016) de activismos y emergencia de arquitecturas anfibias. Biopolíticas y nuevas prácticas de ocupación del espacio público". Tesis doctoral, FAPyD UNR, Rosario, Argentina. http://hdl.handle.net/2133/14369
  3. Cattaneo, Daniela. 2015. "La arquitectura no es un lujo: El ideario latinoamericano bajo la mirada de Entre Nos Atelier". A&P Continuidad 1, n.º 2: 100-105. https://www.ayp.fapyd.unr.edu.ar/index.php/ayp/article/view/159
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  5. Durán Calisto, Ana María. 2011. "From Paradigm to Paradox: On the Architecture Collectives of Latin America". Harvard Design Magazine, n.º 34: 24-33.
  6. Fernández, Roberto. 2020. "Didáctica y proyecto: Divergencias y convergencias entre profesión y disciplina". Registros. Revista de Investigación Histórica 16, n.º 1: 4-17. https://revistasfaud.mdp.edu.ar/registros/article/view/424
  7. Franco López, Víctor. 2019. "Lo(s) común(es) en arquitectura". A&P Continuidad 6, n.º 10: 46-53. https://doi.org/10.35305/23626097v6i10.203
  8. García Canclini, Néstor y Juan Villoro. 2013. La creatividad redistribuida: Un encuentro. Ciudad de México: Siglo XXI.
  9. Harvey, David. 2003. Espacios de esperanza, traducido por Cristina Piña Aldao. Madrid: Akal.
  10. Latour, Bruno. 2005. Reensamblar lo social: Una introducción a la teoría del actor-red, traducido por Gabriel Zadunaisky. Buenos Aires: Manantial.
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  12. Linares Linares, Carol. 2018. "CO.LECTIVOS ¿Entidad o condición? (re) significando a los colectivos como prácticas de la arquitectura actual". Tesis de Master, ETS Arquitectura (UPM), Madrid, España. https://oa.upm.es/62619/
  13. McGuirk, Justin. 2015. Ciudades radicales: Un viaje a la nueva arquitectura latinoamericana, traducido por Eva Cruz. Madrid: Turner.
  14. Montaner, Josep María. 2015. La condición contemporánea de la arquitectura. Barcelona: Gustavo Gili.
  15. Palero, Juan Santiago. 2018. "Arquitectura participativa: Un estudio a partir de tres autores: Turner, Habraken y Alexander". Tesis doctoral, FAUD UNC, Córdoba, Argentina. http://hdl.handle.net/11086/15135
  16. Palero, Juan Santiago. 2021. "Hacia un perfil profesional transmoderno". AREA 27, n. º 2. https://www.area.fadu.uba.ar/area-2702/palero2702/
  17. Parga Prado, Marcos. 2015. "La opción radical: Viaje a través de Superstudio". Tesis doctoral, ETSAM, UPM, Madrid, España. https://doi.org/10.20868/UPM.thesis.40190
  18. Risler, Julia y Pablo Ares. 2013. Manual de mapeo colectivo: Recursos cartográficos críticos para procesos territoriales de creación colaborativa. Buenos Aires: Tinta Limón.
  19. Segawa, Hugo. 2005. Arquitectura latinoamericana contemporánea. Barcelona: Gustavo Gili.
  20. Van Lengen, Johan. 1981. Manual del arquitecto descalzo. Ciudad de México: Terracota.

* Proyecto de investigación del que hace parte Abordajes alternativos en la producción de arquitectura reciente. Los colectivos de arquitectura en Latinoamérica (institución financiadora: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina).

1 Grupos conformados por arquitectos, estudiantes o activistas urbanos que hacen arquitectura de forma horizontal y colaborativamente.

2 Los colectivos latinoamericanos emergen en el paso de un paradigma de políticas económicas neoliberales de la década de 1990, a un paradigma neo socialista, que fortaleció los sectores públicos (Durán Calisto 2011). Se puede agregar a esto el cambio permanente como condición latinoamericana al que refiere Hugo Segawa en su libro Arquitectura latinoamericana contemporánea (2005).

3 Se emplea la categorización de Jorge F. Liernur y Aliata (2004), quienes denominan "arquitectura reciente" al período desde 1980 hasta la actualidad. La diferencian de "arquitectura contemporánea", que está definida como aquella producida en el periodo de maduración de los modernismos arquitectónicos, entre 1960 y 1980.

4 Grupos de arquitectura entre 1960 y 1970 que proclamaban la vuelta a las raíces olvidadas de la profesión y que replantearon la definición y los objetivos de la disciplina arquitectónica (Parga Prado 2015).

5 Rural Studio: grupo de arquitectura creado en la Auburn University (Alabama, Estados Unidos) con estrategias orientadas a la satisfacción de demandas sociales problemáticas.

6 Cooperativa Amereida: consorcio de profesores formado hacia 1960 en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso (Chile), que desarrolló una estrategia educativa con metodologías de proyecto relacionadas con el trabajo colectivo.

7 De pueblos originarios, campesinos, movimientos ante crisis económicas, víctimas de dictaduras militares y colectivos de género, entre otros.

8 Referido a personas que son capaces de crear sus propios destinos y no solamente a quienes posean un título universitario (Harvey 2003).

9 Que no reside solo en el individuo, sino en los contextos sociales y culturales implícitos.

10 Información extraída de la entrevista realizada a Al Borde en el marco de la tesis de maestría de Carol Linares Linares: CO.LECTIVOS ¿Entidad o condición? (re)significando a los colectivos como prácticas de la arquitectura actual.