Cómo citar: Larraín Salinas, María Soledad. "La ciudad de ellas: Experiencias urbanas feministas como proceso de aprendizaje y co-creación en Viña del Mar". Dearq no. 41 (2025): 94-103. DOI: https://doi.org/10.18389/dearq41.2025.02

La ciudad de ellas: Experiencias urbanas feministas como proceso de aprendizaje y co-creación en Viña del Mar

María Soledad Larraín Salinas

mariasoledad.larrain@uv.cl

Universidad de Valparaíso, Chile

Recibido: 30 de noviembre de 2023 | Aceptado: 14 de junio de 2024

El artículo, basado en la investigación desde la experiencia docente en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello en Viña del Mar en los años 2022 y 2023, aborda la integración de la perspectiva de género en la planificación urbana y la educación en arquitectura. Dividido en tres etapas, destaca la importancia de estudiar y aplicar teorías feministas, co-crear conocimiento como metodología de aprendizaje, y explorar la calle como espacio docente, enfatizando la necesidad de romper con visiones androcéntricas y visibilizar las experiencias cotidianas de mujeres y diversidades en la ciudad. Se destaca el carácter colectivo del conocimiento y subraya la contribución de la docencia a la transformación urbana desde una perspectiva de género y enfoque feminista.

Palabras clave: género, feminismos, docencia, ciudad, co-creación, espacio urbano.


La academia ha sido desde su génesis uno de los espacios con los que cuenta la sociedad para la reflexión y el pensamiento crítico, dada la oportunidad que ofrece de crear experiencias educativas que desafíen los paradigmas formales de la misma sociedad. Así, desde la arquitectura, disputar la idea del urbanismo "neutro" busca exponer la discriminación interseccional que se manifiesta en el espacio público mediante la idea de reconsiderar las dinámicas de poder arraigadas en las calles. Para ello es vital identificar los factores sociales y culturales en los procesos de desarrollo urbano, con énfasis en el papel y los espacios de las mujeres en este contexto. Al abordar la ciudad contemporánea como un reflejo de las oportunidades y desafíos de la sociedad actual, con una perspectiva orientada a proyectar desde la experiencia urbana de las mujeres, se trasciende desde lo doméstico hacia lo compartido.

La investigación se enfoca en la aplicación de teorías feministas y de género a la experiencia de aprendizaje en la realidad chilena, con especial atención al contexto de Viña del Mar, donde residen los estudiantes. Las preguntas formuladas desde el aula orientan una reflexión en terreno que busca cuestionar las dinámicas de poder ocultas en el espacio público cotidiano y revelarlas, tanto a los propios estudiantes como a los ciudadanos, mediante actividades de diálogo in situ.

Así, el trabajo se plantea en tres bloques: Las charlas y conferencias que aportan el marco teórico-conceptual y sustento referencial; los recorridos territoriales con perspectiva de género con la meta de acercar la experiencia personal a la diversidad urbana; y las prácticas de taller donde se discute acerca de dichas experiencias, reflexiones y conceptos para alcanzar un conocimiento común.

Este enfoque se plantea como un instrumento disciplinar que abarca el registro, análisis, valorización y difusión, con el propósito de reconstruir el escenario público urbano desde la perspectiva de las experiencias cotidianas. La colaboración se genera entonces con la idea de la construcción colectiva de conocimiento a través del trabajo conjunto como piedra angular de esta experiencia.

más allá de la ciudad neutra, volver a ver lo invisible

Nuestras ciudades experimentan una crisis multisistémica que confronta diversos desafíos inmediatos, desde la crisis climática hasta la significativa desigualdad social y las violencias urbanas. Dicha crisis afecta de manera más pronunciada a los grupos vulnerables, y son las mujeres las primeras en sufrir las consecuencias, como el caso de la violencia doméstica o el temor que se produce en el espacio público (Falú 2009). Con el propósito de realizar una reflexión crítica, los movimientos feministas a lo largo de la historia reciente han proporcionado insumos teóricos, prácticos y políticos que permiten cuestionar las estructuras sociales, económicas y urbanas que han dado forma al escenario actual, y es a través de estas contribuciones que se busca impulsar una reinterpretación de lo conocido, especialmente en el ámbito Latinoamericano.

En este contexto, los movimientos feministas han proporcionado valiosas herramientas para analizar y cuestionar las estructuras patriarcales que han contribuido al actual escenario. Las teorías feministas han revelado que la ciudad no es una entidad neutral, sino que ha sido concebida, construida y legitimada históricamente desde una perspectiva androcéntrica excluyente que intensifica las desigualdades de género, étnicas y de clase (Kern 2020). La división sexual del trabajo, que refuerza el dualismo público/privado, ha generado segregación e invisibilización de las actividades no productivas, especialmente las relacionadas con el ámbito doméstico y las responsabilidades de cuidado (Col•lectiu Punt 6 2019).

La ciudad, concebida a través de este binarismo, ha tenido repercusiones significativas en la vida y la libertad de las mujeres, relegándolas a espacios de poder limitados y borrando sus contribuciones a la sociedad. Es crucial romper con estos espacios binarios y reconsiderar la ciudad desde la diversidad de experiencias y valoración de lo cotidiano. Un enfoque feminista al momento de analizar nuestros propios entornos, dinámicas y experiencias urbanas se convierte en una herramienta fundamental para explorar teorías, metodologías y operaciones que puedan reflexionar, cuestionar y revertir los fenómenos de desigualdad urbana, con lo cual se garantiza que todos los grupos sociales tengan acceso, impacto y representación en la configuración de la ciudad (Col•lectiu Punt 6 2019). Como dice la geógrafa feminista Jane Darke, "Todo asentamiento es una inscripción en el espacio de las relaciones sociales de la sociedad que lo construye [...] Nuestras ciudades son el patriarcado escrito en piedra, ladrillo, vidrio y hormigón" (1996, 88; trad. propia), para destacar la necesidad de entender que la ciudad es una manifestación tangible de las relaciones sociales y que, por lo tanto, cualquier intento de desentrañar sus desigualdades debe abordar sus fundamentos estructurales. Tamara Adasme (2020) enfatiza cómo el sexismo se manifiesta de diversas maneras y en diferentes momentos de la vida de las mujeres, tanto en espacios sociales públicos como privados.

A pesar de que las experiencias urbanas han sido moldeadas por lógicas basadas en el poder y la exaltación de lo público, las mujeres han participado en ellas de diversas maneras, desafiando las normas establecidas. Las ciudades, a pesar de sus retos y peligros, han ofrecido a las mujeres un espacio de anonimato que les ha permitido liberarse de las estructuras rurales más rígidas (Kern 2020). La experiencia urbana femenina está intrínsecamente ligada a la valentía de forjar un camino en un entorno adverso, con relevancia de las oportunidades desestimadas o ignoradas. Como lo plantean Carrasco y Serrano, "La vida no puede ser compartimentalizada; es un continuo desplazamiento entre tiempos y espacios que afecta diversas dimensiones de sus vidas" (2006, 18). Esta perspectiva destaca la necesidad de un enfoque integral que considere la multiplicidad de aspectos que conforman la experiencia de vida de las personas, en especial de las mujeres, y que permita superar las limitaciones que suponen las visiones fragmentadas.

Una de las brechas más significativas ha sido la carga casi exclusiva de las tareas de cuidado y la asignación simbólica a la esfera doméstica, temática abordada ampliamente por colectivos y grupos de estudio como Col•lectiu Punt 6 y Equal Saree en España, LINA Plataforma y La Ciudad que Resiste en Argentina, Red de Mujeres por la Ciudad y Mujer ArquitectA en Chile, entre muchas otras. Para ello, resulta crucial "volver a ver" lo que ha permanecido invisible, aquellos aspectos que sustentan nuestras vidas y el funcionamiento de la ciudad. Así, la reivindicación de la vida cotidiana se convierte en un concepto central para analizar y proyectar nuestras ciudades, fomento de una mirada crítica hacia las estructuras sociales existentes.

La ciudad debe aprender a verse a sí misma tal y como es, 'un caos', y debe aprender a cómo lidiar con ello. No diseñar todo de nuevo sino trabajar con las mismas oportunidades que se ven en las calles día a día. Hacerse cuestionamientos como ¿para quién se mueve la ciudad? ¿Existe vida urbana? ¿Cómo nos vemos en la ciudad?, entender que el disfrute y la entretención son igualmente importantes, sino más, que la producción que se busca. La ciudad es un ente patriarcal que omite muchas perspectivas a su conveniencia, no le entrega voz y hasta trata de minoría al género (Estudiante Claudio Gonzales)1.

Este testimonio subraya la necesidad de replantearse la visión de la ciudad como un organismo dinámico, donde la participación y representación de género deben ser consideradas de manera equitativa. El desafío entonces radica en revisitar lo conocido, reivindicando la importancia de la vida cotidiana como un concepto central para analizar y proyectar nuestras ciudades. La ciudad, según esta perspectiva, debe aprender a verse a sí misma tal como es, un caos dinámico que debe aprender a abordar con las mismas oportunidades que se manifiestan en las calles todos los días. La ciudad, en su forma actual, es un ente patriarcal que omite perspectivas a su conveniencia, niega voz e invisibiliza las esferas restantes de la vida: la reproducción, la vida comunitaria y el desarrollo personal (Montaner y Muxí 2020).

Figura 1

Figura 1_ Material docente 2022-2023. Fuente: elaboración propia.

del espacio urbano al espacio educativo

En el año 2018 se gesta en el ámbito universitario chileno un movimiento liderado por mujeres estudiantes que articula demandas de compañeras movilizadas en todo el país. Estas universitarias colocan sus experiencias cotidianas en el centro de la discusión para hacer evidentes situaciones problemáticas dentro de los espacios educativos (Adasme 2020). A pesar de estos testimonios y luchas, la realidad aún no se refleja de manera consolidada en las mallas curriculares de las carreras de arquitectura nacionales, donde persisten estructuras, autores y conceptos urbanos/proyectuales que invisibilizan y excluyen las experiencias y contribuciones de otros grupos ajenos al sistema binario patriarcal.

A medida que temas de género ganan terreno en la agenda internacional y las mujeres contribuyen cada vez más en diversos campos de acción urbana, se crea un contexto que tensiona y disputa las formas tradicionales de abordar los procesos de enseñanza-aprendizaje en arquitectura. La necesidad de proponer espacios docentes que desafíen el discurso predominantemente masculinizado (Niculae 2012) y fomenten la reflexión, abriendo espacios de diálogo e incluso catarsis para estudiantes inmersos en un sistema educativo vertical (Barrientos y Nieto 2022). Ya que, como plantea Adasme (2020), el sexismo en los espacios educativos puede manifestarse a través del currículo explícito y del currículo oculto, lo cual permea el proceso de enseñanza-aprendizaje y genera discursos implícitos que refuerzan las desigualdades en la convivencia escolar como también en las prácticas docentes. Desde las aportaciones teóricas y proyectuales hasta las experiencias de aprendizaje, se vuelve imperativo proponer instancias docentes y estudiantiles que disputen esos espacios y cuestionen las prácticas arraigadas en el sistema.

Con ello se entiende la responsabilidad y oportunidad docente que tiene como objetivo fomentar la discusión sobre las oportunidades que la sociedad ofrece para integrar diversas perspectivas en la planificación urbana y el análisis territorial. Para ello se realiza un primer bloque que entremezcla lecturas críticas, conferencias de actores relevantes y ejercicios de conceptualización en aula. Con ello se busca generar una discusión teórico-proyectual que influya en la forma en que construimos nuestras ciudades y promueva un enfoque urbano crítico, multidimensional e interdisciplinario en las futuras generaciones.

del feminismo en el aula a la calle

En la búsqueda de superar la brecha entre lo público y lo privado, la calle y el espacio público emergen como elementos clave, no sólo en términos territoriales, sino también conceptualmente. La nueva apropiación de estos espacios, tanto físicos como simbólicos, desafía las categorías preexistentes y permite una comprensión más profunda de las experiencias de las mujeres como seres sociales. La teoría social tradicional ha arraigado la esfera "doméstica" en la materialización de la casa, considerándola el lugar central donde las mujeres desarrollan sus actividades más relevantes (Montón Subías, 2000). Así, salir a la calle para entender otras experiencias y revelar a las mujeres como los seres sociales que somos, nos permitirá romper con esta concepción que implica desafiar la lógica binaria.

En los últimos años, la relación entre las mujeres, sus experiencias y el espacio urbano ha ganado prominencia en los debates feministas. Sin embargo, persisten percepciones arraigadas que ven a las mujeres como "fuera de lugar" en el espacio público, especialmente durante la noche, cuando se las culpabiliza incluso en caso de agresiones (Col•lectiu Punt 6 2019). Trasladar estas y las propias experiencias a la calle, compartiéndolas entre estudiantes diversos, posibilita la recategorización de ellas, propone el espacio público no sólo como un soporte para la experiencia urbana y sirve como un facilitador de la experiencia educativa al conectar diversas esferas y escalas de la vida urbana mediante un trabajo de registro, levantamiento y cartografías.

Sin embargo, revelar rutinas, tareas y experiencias no fue inmediato; fue un ejercicio que requirió significativo trabajo de conciencia personal, como indica Ortega y Gasset, "cada vida es un punto de vista sobre el universo" (1981, 185). Por lo que revisar nuestros propios pasos mediante fichas de movilidad implica identificar acciones realizadas sin conciencia o a las que no otorgamos importancia y sin embargo conforman el relato diario de nuestra percepción de la realidad. Trabajar desde la vida cotidiana implica "incluir todas las actividades que se desarrollan en el día a día y cómo estas diferentes tareas, tiempos y espacios se relacionan entre sí, de la misma manera que las personas interaccionan en distintas esferas de la vida" (Col•lectiu Punt 6 2019, 141).

Este enfoque nos insta a valorar y priorizar no solo nuestras experiencias individuales, sino también el espacio que las contiene. La reflexión conjunta sobre estas experiencias amplía las posibilidades de comprensión, llevándonos a salir a la calle para reinterpretar tanto a nivel personal como colectivo la experiencia urbana. Con ello, como afirman Eraña y Barceló, "el conocimiento es algo valioso que está en continua producción en la vida cotidiana" (2016, 28) incorporando la dimensión dinámica del conocimiento al proceso de aprendizaje.

Por ello, la acera se convierte así en un elemento de estudio fundamental, una pieza que a menudo pasa desapercibida pero que sustenta nuestra percepción de la ciudad, a la manera como Jane Jacobs resalta la importancia de las calles y sus aceras como "los principales lugares públicos de una ciudad, sus órganos más vitales" (2011, 55). Con ello busca complementar el enfoque de observación tradicional utilizado en las escuelas de arquitectura con un análisis vivencial y personal en un espacio específico, que, debido a su dinamismo, presenta elementos de temporalidad, uso y transformación para los estudiantes.

La propuesta pretende generar un sentido de apropiación de un lugar, en este caso la sección de estudio, alentando su visita y uso en diversos horarios, situaciones y motivos, e incluso generando instancias de entrega y evaluación in situ. Así los y las estudiantes tienen la oportunidad de recopilar nueva información, reconociéndose a su vez como observadores y usuarios que comparten un espacio con otros actores en un acuerdo social constante, a menudo implícito y rara vez advertido. Se fomenta así la interacción con aquellos que comparten la ciudad, sus puntos de encuentro y divergencias en términos de identidad, sus usos y dinámicas. Este ejercicio, que va más allá de la observación tradicional, invita a los estudiantes a convertirse en participantes activos y conscientes de la vida urbana que los rodea mediante el ejercicio de entrevistas y de exposición de resultados en el espacio público.

La idea es no limitar a nadie a vivir la ciudad como más quiera, sino que entregar un espacio pensado para todo habitante en el que se sienta cómodo, seguro y no violente el derecho a la ciudad que todos tienen por igual (Estudiante María José Rojas)2.

Figura 2

Figura 2_ Material docente 2022-2023. Fuente: elaboración propia.

construir lo común como experiencia educativa

En el ámbito educativo, el diseño de metodologías de enseñanza juega un papel esencial en la formación integral de los estudiantes. La presente propuesta docente con enfoque feminista para el aprendizaje de la arquitectura centra su atención en metodologías de análisis que involucran tanto la teoría como la práctica. A través de dinámicas diversas se abordan temas relacionados con la experiencia urbana, el feminismo, la interseccionalidad y el derecho a la ciudad, lo cual proporciona a los estudiantes un marco conceptual sólido y oportunidades para la reflexión activa y la co-creación de conocimiento.

El programa se basó en una serie de ejercicios personales que se complementaron en actividades en parejas que buscaban generar un diálogo reflexivo que contrastase las experiencias personales y las del resto de las y los estudiantes, para entender que "todo conocimiento es desde un punto de vista determinado. [...] El punto de vista abstracto sólo proporciona abstracciones" (Ortega y Gasset 1981, 185), advirtiendo las limitaciones de una "historia única", como plantea Chimamanda Ngozi Adichie (2018). Así, el proceso de aprendizaje se consolida a sabiendas de que para llegar a la realidad es necesario profundizar en aquella cualidad experiencial que en sumatoria logra consolidar una realidad compleja que está en estudio. Con ello en mente se avanza en la construcción de un cuerpo de conocimiento colectivo que permite aportar una nueva perspectiva, compartida y a la vez única.

La metodología adoptada enfatiza la importancia de las experiencias personales como base para la construcción del conocimiento colectivo. Se propone partir de la idea de danza que plantea Jane Jacobs, que consiste en entender que, si bien todos componemos un conjunto armónico donde nos damos vigor y densidad, no es una situación precisa ni uniforme, sino una "representación [que] está llena de improvisaciones" (Jacobs 2011, 55).

Con base en el libro de Jacobs se implementan una serie de ejercicios, el primero de los cuales, "La danza de la ciudad", utiliza un registro fotográfico personal para identificar diversas situaciones de experiencia urbana desde la perspectiva de las mujeres. Este ejercicio busca sensibilizar a los estudiantes sobre la diversidad de experiencias y formas de habitar la ciudad. Además, se realiza un registro de movilidad para destacar la cotidianidad y la experiencia urbana de cada estudiante para crear conciencia sobre las diferencias y brechas que enfrentan en su trayecto diario.

Tras reconocer las discriminaciones dentro de la ciudad, se proporciona a los estudiantes contenido teórico que va desde el feminismo hacia la interseccionalidad y el derecho a la ciudad. Esto se realiza a través de grupos de discusión interna y la participación de una arquitecta/activista invitada. El objetivo es iniciar una nueva conversación sobre el papel de los estudiantes como agentes de cambio en la transformación de la realidad, que aproveche el conocimiento en proceso, las aportaciones feministas y la reflexión crítica sobre los derechos urbanos.

Bajo este nuevo prisma surge la dinámica "La acera como soporte de lo cotidiano" (Jacobs 2011) mediante la cual los estudiantes se vinculan a una cuadra específica en torno a la universidad con el fin de hacer un análisis urbano compartido que los implica no sólo a ellos como estudiantes, sino a todas las personas que comparten el espacio. Este enfoque incluye un análisis socioespacial con énfasis en las variables temporales, de repetición e interseccionales. La experiencia se enriquece con el encargo de "Las caras de mi barrio", que supone entrevistar a actores regulares del espacio de modo que sean reveladas experiencias distintas, y se cultive un sentido de comunidad previamente invisible.

La calle, conceptualizada como una sala de clases, se revela como un espacio de experimentación invaluable. La metodología que traslada la experiencia urbana a la calle, compartiéndola entre estudiantes diversos, no sólo desafía las percepciones arraigadas sobre el uso del espacio público, sino que también reconfigura la relación de los estudiantes con su entorno. Esta experiencia, compartida entre estudiantes, al revelar la diversidad de experiencias y desafíos que enfrentan en su trayecto cotidiano, amplifica la importancia de considerar la interseccionalidad y diversidad en el diseño urbano.

Este enfoque social y colectivo no sólo transforma la forma en que aprendemos, sino también la manera como enseñamos. Al reconocer que los docentes son agentes motivadores en el proceso de aprendizaje, se inicia un viaje de búsquedas personales que enriquecen el espacio colectivo. Este curso representa un ejemplo inspirador de cómo la co-creación de conocimiento puede ser un motor para comprender y transformar la realidad urbana y social.

Figura 3

Figura 3_ Material docente 2022-2023. Fuente: elaboración propia.

Finalmente, se buscó compartir aquello aprendido mediante la sistematización del material trabajado durante el semestre para reforzar la idea de que el conocimiento no es estático, sino que se construye, y también se comparte. Para ello cada estudiante monta una exposición, la cual se plantea como una actividad abierta a la comunidad académica y al público en general, con el fin de promover el encuentro y la discusión de aquella ciudad posible, no sólo desde la disciplina sino también desde la ciudadanía. A partir de esas reflexiones compartidas, y de acuerdo con los estudiantes, se genera un documento final que compila todo lo aprendido durante el proceso, no con el fin de concluir sino de convocar a una reflexión mayor con el resto de actores. Por ello se entiende el espacio de construcción colectiva del conocimiento —el cuerpo de docentes es un agente motivador dentro del proceso de aprendizaje—, como el inicio de distintas búsquedas personales que deben ser reconocidas y acogidas en el espacio colectivo.

reflexiones finales

Al concluir este análisis es inevitable resaltar la trascendencia y urgencia de incorporar una perspectiva feminista en la enseñanza de la arquitectura por su consiguiente influencia en la configuración del ámbito construido. Durante esta experiencia se ha explorado cómo la introducción de este enfoque ha desafiado la tradicional neutralidad del urbanismo y las metodologías tradicionales de enseñanza, de modo que se revelen las inequidades arraigadas en la ciudad y se ofrezcan herramientas críticas para transformar la realidad urbana. Así se genera un impacto en la perspectiva de análisis en las y los estudiantes manifestado en los textos de sus fanzines.

Uno de los logros más notables de las teorías feministas en la enseñanza de la arquitectura ha sido desmantelar la percepción de la ciudad como un espacio neutral y objetivamente planificado. Desde la segunda ola del feminismo se ha argumentado que la vida personal es política, y este principio ha encontrado resonancia significativa al ser aplicado al ámbito urbano. La ciudad, como hemos explorado, no es simplemente el resultado de decisiones técnicas y objetivas, sino que refleja y reproduce relaciones de poder arraigadas en la historia patriarcal. Las teorías feministas, al cuestionar la dicotomía público/privado y evidenciar la segregación de las mujeres en el ámbito doméstico, desmitifican la supuesta neutralidad de la ciudad y exigen un replanteamiento profundo de su diseño y funcionamiento.

Desde un enfoque crítico, se debe destacar que la incorporación de teorías feministas en la enseñanza de la arquitectura no solo implica la inclusión de autoras y conceptos femeninos en el currículo, sino también la revisión profunda de las dinámicas de poder presentes en el ámbito educativo. La lucha contra el sexismo en el espacio educativo ya sea a través del currículo explícito u oculto, se presenta como un desafío esencial. El impacto de estas teorías no sólo se manifiesta en la teoría y la práctica arquitectónica, sino que también se filtra en la manera en que los estudiantes y profesionales comprenden su propio rol en la construcción de la realidad urbana. En este sentido, las experiencias educativas emergen como terrenos de disputa y transformación que permiten reflexionar cómo "el conocimiento es un proceso (o un conjunto de procesos) colectivo(s) conformado(s) por una serie de prácticas y actividades de distinto tipo que se tejen de modos complejos y que conducen hacia la comprensión cabal de la realidad" (Eraña y Barceló 2016, 11).

Figura 4

Figura 4_ Aproximación metodológica del curso. Fuente: elaboración propia.

bibliografía

  1. Adasme, Tamara. 2020. "Identidad docente feminista: Una co-construcción del concepto a partir de experiencias de resistencias". Tesis de maestría en Educación para la inclusión, la diversidad y la interculturalidad, Universidad de Valparaíso, Chile. https://repositoriobibliotecas.uv.cl/items/566a30a0-54c1-453f-85c0-136bfd3583fc.
  2. Adichie, Chimamanda Ngozi. 2018. El peligro de la historia única. Barcelona: Penguin Random House.
  3. Barrientos, Macarena y Nieto, Enrique. 2022. "Paradigmas feministas en un aula de arquitectura. El diseño como práctica de mediación". Publicado en Actas GADU 2022, Instituto de la Espacialidad Humana, Argentina. 809-814. https://publicacionescientificas.fadu.uba.ar/index.php/GADU/issue/view/actasgadu2022/228.
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  8. Falú, Ana. 2009. "Violencias y discriminación en las ciudades". En Mujeres en la ciudad. De violencias y derechos, editado por Ana Falú, 15. Santiago de Chile: Ediciones SUR.
  9. Jacobs, Jane. 2011. Muerte y vida de las grandes ciudades. Madrid: Capitán Swing Libros.
  10. Kern, Leslie. 2020. Ciudad feminista. La lucha por el espacio en un mundo diseñado por hombres. Buenos Aires: Ediciones Godot.
  11. Montaner, Josep María y Zaida Muxí. 2020. Política y arquitectura. Por un urbanismo de lo común y ecofeminista. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.
  12. Montón Subías, Sandra. 2000. "Las mujeres y su espacio: Una historia de los espacios sin espacios en la Historia". Arqueología Espacial (22): 45-59. https://www.archaeology-gender-europe.org/docs/sandra3.pdf.
  13. Niculae, Raluca. 2012. "Gender issues in architectural education: feminine paradigm". Review of Applied Socio-Economic Research 3 (1): 144-152.
  14. Ortega y Gasset, José. 1981. "La doctrina del punto de vista". En El tema de nuestro tiempo y otros ensayos. Madrid: Alianza Editorial.

1 Material docente del curso "La Ciudad de Ellas", UNAB 2022-2023.

2 Material docente del curso "La Ciudad de Ellas", UNAB 2022-2023.