Dearq

Cómo citar: Haiek Coll, Alejandro. "El futuro de las formas urbanas. Una relectura a la geomorfología autogenerativa". Dearq no. 39 (2024): 70-80. DOI: https://doi.org/10.18389/dearq39.2024.07

El futuro de las formas urbanas. Una relectura a la geomorfología autogenerativa*

Alejandro Haiek Coll

alejandro.haiek@umu.se

Universidad de Umeå, Suecia

Pablo Souto

soutopablo@gmail.com

proemio. mediaciones y consensos

Para este ensayo visual tuve la suerte de colaborar con el arquitecto, fotógrafo y colega Pablo Souto, quien documentó Caracas a finales de la década de 1990 y principios de los 2000, en un momento en el que la integración de los territorios autoconstruidos a la ciudad formal1era un tema relevante en los ámbitos académico y político.

Sus fotografías no solo muestran las condiciones del paisaje de manera radical, sino que también ofrecen evidencias para comprender su gestación, desarrollo y consolidación, visibilizando patrones lógicos de ocupación, protocolos de adaptación y relaciones simbióticas entre la infraestructura y los asentamientos. Las situaciones de conflicto y violencia territorial son expuestas desde una perspectiva compositiva fotográfica, en especial la de Pablo, que intenta recrear las dimensiones del paisaje transformándolo en nuevos imaginarios con valores inminentes para la discusión de la ciudad. Las imágenes pertenecen a un exhaustivo registro de casi mil fotografías realizadas en un lapso de dos años. La serie que se muestra en este ensayo está respectivamente asociada a fenómenos particulares que quisimos resaltar y poner en discusión.

El formato foto-ensayo es un encuentro entre la imagen y el texto, componentes fundamentales para una fresca conversación. Mostrar estas imágenes inéditas con dos décadas de distancia expone la velocidad en la que estos territorios han crecido y los modos en los que se ha desarrollado. Las fotografías territoriales sin duda constituyen un valor incalculable para la investigación urbana, sobre todo cuando se considera la dimensión temporal que añaden a la discusión. Es desde este registro de investigación geoespacial donde encontramos un punto de cruce que nos permitiera evidenciar la condición escalar y temporal de estos territorios a partir de los postulados que he estado desarrollando en el marco de la tesis doctoral, apoyada por el Instituto de Investigación de Suecia (RISE) y la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Umeå (UMA).

Figura 1

Figura 1_ Encuentro tipológico entre dos formas urbanas que definen una línea de tensión. En cada lado operan distintas formas jurídicas: mientras que en una rigen ordenanzas urbanas, sobre la otra imperan las formas de consenso.

geopolítica de la favela

Modelos urbanos autoorganizados como formas de urbanidad emergente

Los entornos autoconstruidos ya han dejado de entenderse como accidentes urbanos, y hoy en día podemos hablar de ellos como experimentos colectivos de transición, con múltiples pruebas, éxitos y fracasos. Me referiré a este fenómeno urbano como territorios, usando el prefijo auto para describir morfología emergente debido a su lógica inherente y a la inteligencia asociada con el acto de habitar, proporcionando refugio, movilidad, distribuciones o comunalidades2. Dicha complejidad no solo debe ser entendida desde la dimensión formal, sino a través de narrativas temporales que permitan asociar tal intrincada malla de relaciones físicas e intangibles a historias de ciudadanía, de tradición y emancipación cultural; historias de intercambio y de transferencia de conocimiento.

Para activarse, estos territorios autónomos requieren operaciones cooperativistas, asociacionistas o colaboracionistas; una verdadera máquina cívica de poder e intercambio. Durante nuestra investigación hemos intentado adentrarnos en estos contextos geomorfológicos a partir de metodologías interseccionales y multiescalares. Los análisis territoriales entrecruzan cartografías críticas con crónicas urbanas o historias de ciudadanía, mapeando el perímetro de los eventos temporales que dan forma y, a veces, aún rigen o gobiernan sobre estas formas de paisaje. El ensayo visual y fotográfico es un intento de retratar el fenómeno, validando al accidente, a lo imperfecto, inconcluso o indeterminado como formas también de validar y motivar la efervescencia social, la creatividad y la posibilidad de ensayar con modelos alternativos a partir de la capacidad de "prototiparlos" y ponerlos en discusión. Nuestros modelos críticos exploran cómo responder a lo instantáneo, lo mestizo, lo híbrido, aprendiendo de verdaderas formas de resiliencia y adaptación cooperativa.

Las nuevas formas urbanas paradójicamente están desprovistas de infraestructura a escala local o metropolitana, y las redes de servicio de la ciudad formal llegan como dotaciones accidentales y paternalistas. Pero aun así son una entidad mucho más interesante y compleja, una entidad meta-dimensional, desvinculada de las redes urbanas y creada a partir de nuevos polos y configuraciones subjetivas. Entender cómo estos enclaves espontáneos construidos con desechos o derivados industriales pueden convertirse en geografías culturales vibrantes, capaces de establecer eco-transacciones planetarias, se ha convertido en una obsesión optimista y crítica. La geopolítica de los territorios autogenerados son todavía un tema y una materia pendientes. La idea de enclaves accidentales producidos por la rápida migración del campo a la ciudad es insuficiente para describir tan intrigante fenómeno. Y más allá de las definiciones reduccionistas, son estos paisajes los que podrían crear nuevas interfaces urbanas y zonas de intermediación para futuras coexistencias.

Figura 2

Figura 2_ Biopatrones geomorfológicos de los asentamientos autoconstruidos. El fenómeno denota modelos de crecimiento cercanos al mundo natural, en contradicción con la malla regular del sistema formal que impone un orden geométrico sobre la geografía.

un organismo social en crecimiento

El paisaje es una zona libre para intercambios culturales

Los territorios autoconstruidos han desarrollado y fomentado nuevas formas de organización y gobernanza. Las nuevas estructuras políticas y geomorfológicas generadas corren en paralelo y a veces se intersecan con el poder establecido, lo que les permite evolucionar sin necesariamente estar regidos por el entramado legal, sino por acuerdos más flexibles y abiertos. En los márgenes de la política territorial, distritos enteros experimentan con instrumentos y procedimientos democráticos más cercanos que los acostumbrados en el sistema formal, desplegando asambleas regionales y distribuyéndose en nuevas células geopolíticas. El modelo autogenerado tiene un impacto territorial por lo que cualquier acción individual, grupal o colectiva podría restaurar y equilibrar la relación con la comunidad y con el medio ambiente, fomentando una cultura regenerativa que eventualmente le permitiría consolidarse como una biorregión del futuro.

El nuevo modelo de gobernanza basado en redes locales encuentra formas de desestructurar e in-vertebrar el Estado, eliminando los huesos estructurales del control geográfico y dando a los ciudadanos la oportunidad de subjetivar la realidad, trayendo otras formas de correlación y coexistencia. La creatividad y el pensamiento abstracto emergen en manifestaciones culturales de la vida cotidiana. Una vez que todo el aparato burocrático ya no está en control, las personas se experimentan a sí mismas, junto con otros, en asociaciones libres y en nuevas formas efervescentes de colectivismo y cooperación. Los vínculos también pasan de generación en generación, ya sea como una expansión del núcleo familiar o a través de la adición de otras dependencias domésticas. El tiempo transcurre a través de los objetos cotidianos, pero también en pequeños ajustes y variaciones programáticas y materiales hasta alcanzar replicaciones a partir de una simple pero efectiva célula doméstica. La lectura viva del territorio se puede percibir en patrones de crecimiento, ya que cada unidad probablemente proviene o representa un nuevo miembro de la familia. Esta progresión familiar en los territorios autoconstruidos se expone como una manifestación urbana morfológica, y no así detrás de los muros de la vivienda masiva moderna donde el crecimiento está contenido. El ideal de ciudad moderna que intentó borrar y estigmatizar los territorios autoconstruidos como modelo válido dentro de la planificación territorial y regional, decae a mayor velocidad que los territorios autoorganizados. Quizás aceleradamente de acuerdo con la dependencia técnica de sus sistemas fundacionales de movilidad y confort.

Las historias están impresas en la geografía como cuentos, recuerdos o eventos culturales, cosmología o mitología, pero también los simbolismos, las terminologías, la cromatología, la gastronomía o cualquier otra manifestación física o inmaterial que construya identidades.

Figura 3

Figura 3_ Primeras huellas de ocupación cercanas a la vida rural. El trabajo sobre la tierra es progresivamente sustituido por las dinámicas de producción y consumo del sistema urbano, exterminando los saberes y el conocimiento del suelo.

huellas históricas

Geografías como paisajes regenerativos

El paisaje de la ciudad autoconstruida es una zona libre para imaginar nuevos modelos de autarquía y soberanía: micro ecosistemas regulando su metabolismo en coordinación perfecta con las dinámicas básicas del entorno para garantizar la vida en colectivo, pero también para producir otra variedad de objetos y prácticas culturales que recreen formas emergentes de vida en comunidad. El tiempo y las dinámicas urbanas en los territorios autogenerados se sincronizan con la meteorología, las periodicidades día-semana-mes, pero también con las estaciones y los eventos anuales conmemorativos, las fiestas patronales o las actividades culturales y religiosas. El metabolismo del barrio se desarrolla en armonía con el ambiente a pesar de ser impactado por sucesos y externalidades, mostrando vulnerabilidad ante las infraestructuras de poder, las cuales también hacen colapsar la ciudad formal. Los sistemas y subsistemas de la ciudad autoconstruida también son alterados por flujos micro y macroeconómicos que violentan las redes de distribución y servicio. Las alteraciones no terminan en disfuncionalidades como regularmente sucede por la falta de institucionalidad en el sistema formal y contrariamente son asumidas, adaptadas y asimiladas por mediaciones internas, así como por modelos de transacción de código abierto. Es en el barrio donde se producen interfaces que logran mediar entre las formas de institución y las formas de producción, canalizando y redistribuyendo los flujos que vienen del campo a la ciudad a partir de mercados regionales, distritales, o comunitarios, impulsadas por iniciativas fuera del sistema totalitario.

La prácticas de agricultura y la producción de alimentos utilizan a los territorios autogestionados para implementar modelos de redistribución e integración de servicios, muchas veces sin infraestructura alguna, pero sí adaptando los componentes urbanos a la nueva tarea programática. Las dependencias y codependencias entre los dos sistemas son eminentes aun cuando no completamente claros o visibles. Tampoco están articuladas o planificadas, pero en ese sentido juegan un papel fundamental como infraestructuras regionales. Estas dos estructuras desiguales se mantienen en tensión y ninguna asimila a la otra. Sus intervalos temporales difieren. Los velocidades del sistema formalizado se intersecan con la aparente desacelerada condición de estos territorios. Los flujos del mercado internacional penetran los límites físicos, insertando dispositivos tecnológicos tanto como protocolos de consumo e identidades culturales que son asimilados en algunos casos con sutiles variaciones y en otros reinterpretados hasta cambiar de naturaleza aparente. Como consecuencia de estas infiltraciones bilaterales, un interesante metabolismo híbrido les permite sobrellevar esta desequilibrada relación, reconociéndose en cuanto a su presencia en el territorio así como anticipando un futuro en el que ambos cuerpos, de forma simbiótica, lograrían establecer una verdadera ingeniería cooperativa, complementándose en el otro y desarrollando conjuntamente otros modelos intermedios posibles en la dimensión espacio-temporal pero también en la dimensión del sentido y la experiencia.

Figura 4

Figura 4_ Violencia territorial ejercida por nodos infraestructurales. Las autopistas desplegadas en múltiples niveles traspasan la topografía natural, segmentando la condición natural de la geomorfología de la ciudad compuesta por el sistema de valles.

palimpsestos urbanos

El paisaje es una zona autónoma para nuevos intercambios de capital cultural

Para los territorios autoconstruidos, la coparticipación, la colaboración, la correlación y la convivencia son condiciones fundamentales para desarrollar estas estructuras meta-temporales. Las geografías culturales se desarrollan a través de la experiencia y la subjetividad en el trabajo y las agencias políticas3. En los territorios autoconstruidos, el paisaje es una zona de neutralidad que contribuye a la construcción de otros posibles imaginarios urbanos dentro de este conflicto territorial. Nuestro conocimiento, adquirido gracias a un trabajo de campo llevado a cabo durante las últimas tres décadas de práctica comunitaria, explora infraestructuras colectivas y su programas articulados, revisando con detalle la forma en que permanecen autónomas e independientes a las estructuras de poder constituido; también analizando las fuerzas que las impulsan, mantienen y gestionan. Las investigaciones giran en torno a las complejidades de los instrumentos democráticos que respaldan la toma de decisiones, el manejo de recursos y la horizontalidad en los modelos microeconómicos, en especial constreñidos por las fuerzas de las infraestructuras de poder y la geografía.

En un clima de integración metropolitana, los territorios autoiniciados transforman las fronteras en interfaces de transacción, creando redes culturales que generan puentes de articulación con el sistema formal. Estas operaciones reorganizan de manera continua agentes o actores alrededor de estos límites transformadores. El capital creativo desarrolla valores culturales distribuidos en forma de economías laborales al margen del sistema, pero amplificadas con imaginarios locales, regionales, continentales y globales. Es justamente en estas instancias intermedias donde la hibridación cultural construye espacios de hospitalidad para ambos y encuentra afinidades en el contexto de la diferencia.

Los territorios autoconstruidos han desarrollado nuevas formas de distribución cultural. Las manifestaciones culturales se autoinician en agenda colectivas al crear redes de cooperación que evolucionan de manera independiente de las instituciones culturales del sistema formal. El ADN urbano se introduce y regula desde las formas del poder y la institucionalidad, pero en los territorios autoconstruidos el código muta en un gen replicante libre de toda fuerza de control, extendiéndose sobre el paisaje con las vías aprovechadas como recurso, los usos no previstos de la infraestructura y los tejidos inconexos como escenarios de la vida pública4. La memoria urbana está disociada de la forma urbana y esta dimensión multiescalar y metatemporal del paisaje aún resiste inmune a los agentes perturbadores. El código responsable de la formación de este paisaje no institucional que hemos estado intentando reproducir en modelos de simulación, prueba y expone agentes o atractores al igual que modelos de penetración, movilidad y accesibilidad. Aunque consideramos representan un avance en el estudio de los territorios autoconstruidos, todavía son insuficientes para describir el fenómeno en su totalidad.

Figura 5

Figura 5_ Edificio multiprogramas en espiral que toma la forma de la geomorfología de la montaña. Diseñado por los arquitectos Pedro Neuberger, Dirk Bornhorst y Jorge Romero Gutiérrez en 1956. Hoy es sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.

conflictos urbanos geoespaciales

Geomorfologías de poder y control territorial

Los nuevos tejidos de los sistemas autoiniciados operan como zonas libres para redefinir los límites y transformarlos en umbrales de intermediación, donde formas de conocimiento y prácticas culturales se esparcen, extienden y proliferan, desplegando tradiciones artísticas y manifestaciones emergentes. Las hiperestructuras modernas y los paisajes industriales son ahora topografías metálicas y líneas topográficas encofradas en concreto. El paisaje de los territorios autoconstruidos es una zona autogobernada. El mapa de la ciudad no es un laboratorio privado5. Nuevos modelos de intercambio y de transferencia de conocimiento aparecen de forma recurrente como respuesta a la jerarquía de las instituciones, las que difícilmente tienen presencia verdadera en estos territorios. La relaciones interinstitucionales se dan a partir de estructuras espejo que reflejan la imagen del poder constituido para poder impactar en las decisiones y en las formas organizativas y la autogestión. La producción de capitales simbólicos se da fuera de la infraestructura de la industria cultural lo que construye otras dimensionalidades para la expresión artística y creativa. Las nuevas estructuras generadas corren en paralelo y a veces se interceptan con la ciudad sobre planificada, con lo cual se establecen nuevas formas de poder y se distribuyen contenidos en forma de capital simbólico. Los territorios en constante crecimiento están autogestionados en pequeños micro urbanismos que han desarrollado modelos de gobernanza y cooperación.

Estos territorios experimentan con nuevas agendas de distribución cultural. Las manifestaciones culturales se autoinician en un itinerario de acciones distribuidas gracias a la creación de una red de cooperación que evoluciona independientemente de las instituciones culturales formales. El territorio autogestionado ha desplegado un nuevo conjunto de políticas ciudadanas e intercambio de valores, así como de capital simbólico, más allá del control de las instituciones culturales. Las estrategias generan nuevas plataformas de producción y diseminación que permiten aliviar el conflicto geoespacial, consolidando identidades locales y desplegando un nuevo imaginario referencial. El tiempo en los dos modelos de ciudad se evidencia en las fracturas del concreto tanto como en el óxido de la lata industrial. Es la temporalidad del conflicto la que prevalece sobre el territorio, todo lo demás, especialmente la dimensión física, decae sin pausa, dejando alternativas para reescribir otras dinámicas territoriales sobre el tapiz geomorfológico, así como en la propia gestión social de las comunidades que lo habitan.

Figura 6

Figura 6_ Dos sistemas heterogéneos se confrontan, amortiguados por el espacio de la calle. Si bien ambos sistemas muestran fallas técnicas, para uno las actualizaciones son accesibles mientras que para el otro están supeditadas al mantenimiento especializado.

reclamación de tierras

Geografías humanas actuando a través de experticias laborales y agencias políticas

Los territorios autoconstruidos son hoy superficies de interacción, sensibilización e intercambios. Son máquinas transaccionales con itinerarios complejos. Máquinas de afecto que comienzan con acciones en lugar de cimientos. Difícilmente se terminan, solo las restricciones infraestructurales y los cercos los detienen. No así los accidentes topográficos o la complejidad de la geografía, que se asimilan con creatividad y astucia técnica, pero especialmente a partir de la experimentación y la producción de subjetividades. Son, de hecho, ensamblajes frágiles que nacen y mueren; se transforman, se mueven, se instalan, se desmantelan y se reprograman. Los territorios autoconstruidos son más que una colección de objetos; son sistemas temporales abiertos, complejos e integradores, que se desarrollan en extensión y densidad como cualquier ciudad o modelo urbano, pero en intervalos de tiempo desacelerados, conscientes y precavidos. El crecimiento utiliza el tiempo como recurso, no como factor limitante. Los territorios autoconstruidos son aulas abiertas, experimentos colectivos en transición. Territorios imprecisos que proceden con cautela pero con determinación y consenso. Soportes de una sociedad en permanente reparación. Los edificaciones son esqueletos, huesos de un cuerpo social de fuerzas invisibles.

El nuevo modelo, basado en redes articuladas, distribuye inteligencias y saberes locales que encuentran formas de desestructurar el Estado, de modo que se eliminan los huesos estructurales del aparato burocrático estatal y permiten que las personas experimenten por sí mismas, junto con otros, en asociaciones libres caracterizadas por efervescentes acciones de colectivismo y cooperación.

El territorio autogenerado, autoconstruido y autogestionado ha desplegado un nuevo conjunto de políticas de ciudadanía e intercambio de valores, al igual que un capital simbólico fuera del control de las instituciones culturales. Adaptando el impacto de los programas culturales y estudiando las economías en crecimiento, los asentamientos evolucionan y se consolidan como efectivas formas de urbanidad. Los nuevos enclaves autónomos para el futuro reimaginan día a día las dinámicas sociales, los valores ambientales y los desafíos tecnológicos como manifestaciones de un ecosistema integrado, cuyo cuidado y empatía construiría legados para futuras generaciones.

Contrariamente, los frisos del sistema formal quedan expuestos al deterioro y la apatía de los sistemas jerárquicos; elevadores, ductos y otros servicios integrales colapsan con la falta de mantenimiento y la propia infraestructura deportiva o cultural no es capaz de actualizarse u optimizarse si no está presente la figura institucional o gubernamental. En cambio, la propia inteligencia del paisaje desarrollada en los territorios autoconstruidos dispone protocolos y formas de mediación para asimilar el desgaste temporal o para reactualizar sus sistemas y mecanismos de co-creación. Todo ello deriva en modelos menos paternalistas, en paisajes culturales que son capaces de generar soluciones en el marco de las restricciones materiales o técnicas como respuestas creativas y como formas de innovación en el ambiente construido.

Figura 7

Figura 7_ Ocupación en estado germinal. La lógica parcelaria se concentra en suelos de producción. Las coordenadas de ubicación responden al asoleamiento y a las características del suelo. El filo de la montaña se emplea como corredor de accesibilidad.

reingeniería comunitaria

Intercambio de trabajo impreso en el paisaje como patrones culturales

Los paisajes autoconstruidos son aparatos6, dispositivos; artefactos culturalmente sofisticados con forma y acceso a la materia industrial. Son estructuras performativas lógicas que describen patrones geoespaciales difíciles de aprehender. El nacimiento de una favela está más cerca del ambiente rural que del urbano. Las prácticas de cultivo, las relaciones socio espaciales y la propia dinámica constructiva pueden denotar patrones organizacionales en la huella territorial. La parcelas se completan temporalmente lo que supone una anticipación al crecimiento progresivo. La relaciones de vecindad pueden complementarse con prácticas de intercambio de recursos como sucede en el espacio rural. Los fenómenos de densidad y expansión operan de manera simultánea aun cuando sus velocidades son distintas. También lo son sus frecuencias e intervalos. La expansión implica la llegada de nuevos participantes que se ubican en los perímetros o que, en el mejor de los casos, negocian por espacio en el interior. La densidad en cambio representa un crecimiento en el núcleo familiar que completa la ocupación, incluso extendiéndose en el eje vertical. El crecimiento en los ejes de coordenadas X y Y se da en distintos ritmos y temporalidades, así como también por distintos impulsos. Es un cuerpo que crece en dos ejes axiales, que al extender su epidermis sobre la geografía permite también injertos, prótesis y expansiones funcionales.

Los jardines pueden ser también huertos comunitarios o espacios verdes autogestionados donde niños, adolescentes, familias y la tercera edad encuentran disposición para la vida comunitaria, más allá de la pasividad únicamente contemplativa de los parques públicos del sistema formal por lo general mantenidos con dificultad por gobiernos municipales.

Figura 8

Figura 8_ Bocas de entrada a los túneles Planicie 1 y Planicie 2. Las infraestructuras construidas en 1962 perforan la cordillera para acceder al valle de Caracas, el primero con 735 metros de longitud mientras que el segundo posee 660 metros.

habitar la infraestructura: encuentros y fricciones

Autodeterminación como ADN de la reprogramación territorial

El proceso de ocupación y activación territorial no solo se da, como he mencionado, en la dimensión física; partir de una lógica integral, activando una maquinaria de poder e intercambio, también ocurre en cuanto sentido y legado7. Aun siendo marginados, los paisajes autogestionados representan una alternativa al modelo formal, centralizado y jerárquico, desplegando mecanismos de autogestión y auto determinación fundamentales para pensar en una ciudad abierta, inclusiva y diversa.

No se trata de imaginarios fantásticos ni de fascinaciones por la pobreza; son mecanismos para producir empatía tanto como para reconocernos individualmente en la mancha territorial en la que vivimos, esperando imaginar otros futuros posibles. Basados en lecturas interpretativas de estos fenómenos, no podemos dejar de especular sobre lo que sucedería si viéramos en ellos oportunidades más que fracasos, si descubriéramos y sistematizáramos muchas de las inteligencias que en ellos se producen y si los entendiéramos como el ADN de los hábitats del futuro, construyendo sobre ellos hipótesis e imaginarios para ecologías posibles.

Los territorios autoconstruidos son máquinas postindustriales; son fragmentos de la industria: reversibles, cambiables, pero también reprogramables. Después de siglos de tabula rasa, delirios masivos de vivienda y planes de infraestructura regional, la búsqueda de una operación territorial integral tendrá lugar, tomando en cuenta muchas otras dimensiones del paisaje que, infortunadamente, apenas si comenzamos a explorar.

Estas formas de paisajes son entidades híbridas, regidas y gobernadas por otros marcos políticos, económicos y sociales. Estos territorios autoconstruidos son aparatos meta-temporales, hiper-estructuras socioespaciales que abarcan no solo andamiajes físicos muy diversos, sino también aspectos semánticos y sistémicos que requieren explorarse en profundidad. Este cruce disciplinar no solo convirtió las fotos en un documento certero para construir los registros y antecedentes de esta investigación, sino que también nos permitió repensar estas formas de representación híbrida como mecanismos capaces de evidenciar realidades que aún no comprendemos, que permanecen ajenas, al margen de nuestras capacidades perceptivas. Así que desde ahí nos preguntamos: ¿cómo se puede transformar esta información en experiencias encarnadas? ¿Cómo la traducción de datos interpretativos hacia el espacio del texto y el dominio artístico, pueden seguir abriendo perspectivas ecosóficas? Esperamos que esta narrativa visual abra líneas de investigación que a su vez desencadenen otras posiciones artísticas y teóricas críticas que permitan reabrir la discusión y convertirla en objeto de estudio recurrente dentro de las aulas y departamentos académicos.

Figura 9

Figura 9_ Modernas torres tipo bloque asumidas por la malla extensiva de los asentamientos autoconstruidos.
Fundado a finales del siglo XVII como encomienda, el poblado fue en principio el asentamiento de los esclavos que labraban la tierra.

superficies comunes y bio estructuras territoriales

El paisaje es un espacio social para nuevos modelos culturales, técnicos y económicos

Al examinar estos experimentos desde una perspectiva interseccional y metascalar podemos cruzar y correlacionar las situaciones y eventos que estos experimentos transicionales han producido. Esto implica explorar las historias presentes en el paisaje, basadas en la investigación y el conocimiento del terreno, al mismo tiempo que de la geografía cultural. Además, implica la revisión de las formas de ocupación empleadas para reclamar la tierra y transformarla según las necesidades y aspiraciones de la comunidad. Este enfoque integrado nos permite comprender mejor cómo estos experimentos no solo alteran el paisaje físico, sino que también influyen en la narrativa histórica y la identidad cultural de la comunidad, extendiéndose también a la memoria de la ciudad. Al observar estos elementos en conjunto, podemos apreciar cómo estos experimentos transcurren en múltiples dimensiones, desde la revisión de la huella tangible hasta los fenómenos intangibles invisibilizados por la ausencia de representación y por la observación sesgada. Es ahí donde recae la responsabilidad de pensar en medios capaces de captar la relación entre comunidad y territorio y analizando los parámetros determinantes en la construcción de identidades culturales. Solo desde ahí podremos reevaluar cómo este territorio anamórfico ha sido capaz de darle forma a un modelo de vida basado en reglas y normativas delineadas fuera de la institucionalidad, desde el sentido común y la tolerancia.

Las favelas, barrios, poblaciones, villas, canterías y rancherías son definitivamente sistemas vivos con estructuras de orden superior. Hemos visto cómo funcionan, como organismos sociales integrando partes divergentes del paisaje como extensiones de un cuerpo bio-sintético. Los territorios autogestionados activan micro economías generadas por la fuerza cívica, fomentando nuevos sistemas de intercambio y valor que nutren, a su vez, capitales culturales y simbólicos, que anticipamos como activos para el futuro. Esta transición hacia nuevos modelos relacionales en el sistema urbano fluye de manera holística a la escala del vecindario. La autoorganización y la autocreación son impulsadas por formas autónomas de gobierno y coexistencia, desarrollando modelos cooperativos de redes y metodologías de reingeniería participativas, lo que consideramos fundamental para el metabolismo del paisaje. En esencia, son la autonomía y autodeterminación el motor de ignición para pensar y gestionar comunidades vibrantes dentro de los tejidos urbanos del futuro.

Las encarnaciones producidas que intersecan narrativas e imágenes presentadas en este formato de investigación crítica juegan un papel fundamental en cómo percibimos, entendemos e interactuamos con el mundo que nos rodea. La idea principal en este ensayo visual es retratar este paisaje híbrido a partir de cruzar pasajes narrativos con registros fotográficos de historia reciente que nos permitan producir encarnaciones críticas como formas de comunicación y experiencia. Nuestra intención es producir estas mediaciones para comunicar las dimensiones temporales y meta/escalares asociadas a estos fenómenos urbanos. El resultado es una encarnación crítica que fluctúa entre las dimensiones temporales y escalares de un territorio vivo, introduciendo otros puntos de vista sobre los cuales percibir la complejidad socio-ecológica de estos territorios, definiendo un nuevo paisaje para el ámbito público y la producción cultural.

Esperamos que el concepto del texto como encarnación proporcione una lente a través de la cual analizar la compleja interacción entre las dimensiones físicas, digitales, simbólicas, cognitivas y biológicas de la violencia territorial y las injusticias socio ecológicas que han afectado a estos territorios, pero también para experimentar la vida cerca de comunidades resilientes.

bibliografía

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  10. Wood, Lebbeus. 1992. Anarchitecture: Architecture as a Political Act. Londres: Academy Editions / St. Martin's Press.

figuras

Figura 1_ "Lomas de Urdaneta"/8061-22a / CCS2001VL03. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).

Figura 2_ "Los Mangos" / 8048-9a / CCS2001VL03. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).

Figura 3_ "Niño Jesús" / 3651-2a / CCS2001VL02. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).

Figura 4_ "La Araña" / 853817a / CCS2001VL03. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).

Figura 5_ "El Helicoide" / 1523-6a / CCS2001VL01. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).

Figura 6_ "San Antonio" / 8528-15a / CCS2001VL03. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).

Figura 7_ "La Estrella" / 8047-34a / CCS2001VL03. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).

Figura 8_ "La Planicie" / 8061-22a / CCS2001VL03. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).

Figura 9_ "La Vega" / 3651-22a / CCS2001VL01. Cannon 35mm Ef 50-200. Foto: Pablo Souto (2001).


* El artículo es un extracto de la tesis doctoral de A. Haiek, tutorada por el Dr. Manuel Gausa, presentada en la Universidad de Génova, Italia, en mayo de 2024.

1 En el año 1996 Josefina Baldo y Federico Villanueva proponen un plan de refacción holistica de barrios, apoyados por la larga investigación de la Prof. Teolinda Bolivar con su asociada, Iris Rosas, en el Centro Ciudad de la Gente. Un espacio académico sin referentes, ni precedentes, que declara la necesidad de mirar al barrio desde una perspectiva no solo inclusiva sino también desde la hospitalidad que produce la investigación científica y sociológica. Aun cuando esto marca un punto de inflexión en la manera como percibimos y entendemos el fenómeno, las políticas de gobierno años después implementan nuevamente el mismo protocolo llevado a cabo desde mediados del siglo pasado, basados en operaciones de tabula rasa y sustitución de viviendas en los asentamientos por apartamentos, muchos de los cuales son abandonados o realquilados por sus nuevos propietarios para regresar al barrio y su modelo de vida.

2 Llamaré ciudad formal al tejido programado, no por considerar el fenómeno desde la dialéctica formal-informal, pero sí para denotar la forma en la que estos pares se han perpetuado en los imaginarios urbanos.

3 Para Keller Easterling, "La participación no describe un conjunto constante de acciones sino más bien uno cambiante, a partir del cual se puede evaluar la intervención, la potencialidad o la capacidad" (Disposition does not describe a constant but rather a changing set of actions from which one might assess agency, potentiality, or capacity). Véase Extrastatecraft: The Power of infrastructure space.

4 Véase Anarchitecture: Architecture as a Political Act donde su autor, Lebbeous Wood, describe las zonas libres como territorios como "nuevas formas de vivir en" y no como "nuevas formas de construir".

5 Véase Dispute Plan to Prevent Future Luxury Constitution. Su autor, Benjamin H. Bratton describe el trabajo de J. G. Ballard en sus especulaciones sobre paisajes temporales no pulsados, donde la humanidad continúa su vertiginosa carrera para fusionarse con lo mecánico, lo elemental y lo no orgánico: con sistemas geo-, tecno- y cosmológicos.

6 Véase What Is an Apparatus? and Other Essays. Giorgio Agamben desarrolla su concepto de "aparato" para describir un conjunto heterogéneo que abarca una amplia gama de elementos, tanto lingüísticos como no lingüísticos, que incluye discursos, instituciones, edificios, leyes, medidas policiales, proposiciones filosóficas, entre otros. Además, destaca que el aparato siempre cumple una función estratégica concreta que se hace evidente en la intersección de las relaciones de poder y las relaciones de conocimiento.

7 Véase la triada espacial de Henri Lefebvre, presentada en su obra The Production of Space, especialmente el tercer componente de la triada espacios de representación (espacio vivido) que se refiere a los aspectos emocionales y experienciales del espacio, donde se construyen significados sociales y donde, según el autor, hay espacio para que surjan contra-narrativas en contra de las prácticas y representaciones espaciales dominantes.