Nota editorial

Ignacio Sarmiento-Barbieri

Editor



DOI: 10.13043/DYS.100.0


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Estimados investigadores, profesores, estudiantes e interesados:

Nos complace presentar la edición número 100 de Desarrollo y Sociedad, un número que marca un momento cumbre en la historia de la revista. Esta entrega no es solo una más, sino que representa una ocasión para destacar el trabajo continuo de autores, revisores, editores, asistentes editoriales y lectores que, a lo largo de décadas, han contribuido a consolidar a la revista como un referente académico en América Latina.

Desde sus inicios, Desarrollo y Sociedad ha tenido el propósito de divulgar investigaciones rigurosas en economía y disciplinas afines, que contribuyan a la comprensión de las dinámicas sociales y económicas de la región. A lo largo de sus ya cien ediciones, la revista ha sido testigo de importantes transformaciones metodológicas, temáticas y editoriales, pero se ha mantenido comprometida con la calidad académica y la pertinencia de sus contribuciones.

En este camino, su consolidación como revista indexada y de acceso abierto ha sido clave para extender su alcance y promover el debate académico, más allá de nuestras fronteras.

En este número, los cinco trabajos reunidos aportan distintas aproximaciones a un fenómeno común: las tensiones que las economías latinoamericanas enfrentan en sus procesos de transformación productiva, tecnológica y ambiental, sumadas a los desafíos distributivos que tales cambios implican. Cada uno, desde su perspectiva, analiza cómo estas dinámicas interactúan con las particularidades institucionales, territoriales y sociales de la región.

Los cambios tecnológicos son el punto de partida del primer artículo. En él, Owen Eli Ceballos Mina y Humberto Guadarrama Gómez, ambos del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, analizan el impacto de la automatización del empleo sobre las desigualdades salariales en ese país. A partir de datos recientes del mercado laboral mexicano, el artículo revela que la adopción de nuevas tecnologías amplió las brechas de ingresos entre trabajadores calificados y no calificados. Los autores argumentan que ello obedece, principalmente, a que los trabajadores con menor escolaridad, más fácilmente reemplazables por la automatización, enfrentan presiones salariales a la baja, mientras que quienes poseen habilidades complementarias a las nuevas tecnologías obtienen mejores remuneraciones. El estudio resalta el papel central de la educación y la acumulación de capital humano como herramientas fundamentales para mitigar los efectos distributivos de la automatización en el mercado laboral.

El análisis de las desigualdades en el mercado de trabajo se amplía en el segundo artículo, “Informalidad laboral en la ciudad de Cali: análisis desde la econometría espacial”, autoría de Juan Manuel Marmolejo Escobar, Diana Marcela Jiménez Restrepo y Boris Salazar Trujillo, los tres de la Universidad del Valle, Colombia. Los autores documentan patrones de segregación espacial de la informalidad en esa ciudad, con lo cual identifican zonas donde esta problemática se concentra junto con mayores proporciones de población afrodescendiente, menor capital humano y alta precariedad laboral. Además, muestran que la informalidad está asociada con una fuerte dependencia espacial: la informalidad de un área tiende a replicarse en las zonas vecinas, lo que refuerza dinámicas persistentes de exclusión. Estos resultados subrayan la importancia de incorporar dimensiones territoriales al diseño de políticas de formalización, educación y transporte, como mecanismos para ampliar las oportunidades de movilidad social.

El tercer artículo, obra de David Rodríguez González (Harvard University, Estados Unidos), Andrés García Suaza y Juan Diego Mayorga (Universidad del Rosario, Colombia), Alexander Sarango Iturralde (University of Paris I: Panthéon-Sorbonne, Francia) y Álvaro Pretel Meneses, Soraya HusainTalero, Lina Zarama, Juan Camilo Urbano, Daniel Girón y Natalia Medina (los últimos, de la Fundación WWB, Colombia), introduce un matiz adicional a esas dinámicas laborales: la función que la inclusión financiera, la digitalización y la formalización cumplen en el desempeño de las microempresas. A partir de información recabada en el programa Plan Reactívate de la Fundación WWB Colombia, en el Valle del Cauca, Colombia, durante la pandemia de covid-19, el estudio combina análisis descriptivo, descomposiciones Oaxaca-Blinder y evidencia cualitativa, a partir de entrevistas a profundidad. Los investigadores sostienen, a partir de su análisis, que las microempresas con mayor acceso a servicios financieros, mejores competencias digitales y mayor formalización tienden a generar mayores ingresos. Sin embargo, persisten importantes brechas de género y étnicas. Además, el trabajo destaca la manera como la informalidad crediticia, basada en redes familiares, puede ser un mecanismo central de financiamiento para estos negocios, lo que refleja tanto barreras objetivas de acceso como percepciones de riesgo asociadas al sistema financiero formal.

Las tensiones distributivas aparecen también en el plano de la política fiscal, tema central del cuarto artículo “The relationship between tax structures and income inequality”, autoría de Carlândia Brito Santos Fernandes, Marcos Roberto Vasconcelos y Marina Silva da Cunha (State University of Maringá, Brasil) y Thomas Obst (German Economic Institute, Alemania). Los autores examinan cómo la composición de los ingresos tributarios afecta la desigualdad de ingresos en una muestra de países OCDE y no OCDE, en el periodo 2000-2012. A partir de modelos de paneles dinámicos, el estudio encuentra que una mayor dependencia de impuestos indirectos está asociada con niveles más elevados de desigualdad, mientras que un mayor peso de los impuestos directos contribuye a su reducción. Estos resultados son consistentes para países desarrollados y para economías emergentes, aunque sus magnitudes varían según el nivel de ingreso de los países. El análisis aporta evidencia empírica a los debates sobre la progresividad fiscal y refuerza el argumento de que una estructura tributaria orientada más hacia los impuestos directos puede desempeñar una función central en la reducción de las brechas distributivas.

Finalmente, el artículo de Gustavo Adolfo Hernández Díaz (Departamento Nacional de Planeación de Colombia) examina los riesgos macroeconómicos que Colombia enfrenta en el marco de la transición hacia una economía baja en carbono. A partir de un modelo insumo-producto que incorpora consideraciones ambientales, identifica vulnerabilidades en tres frentes: alta exposición externa, por la fuerte dependencia en las exportaciones de petróleo y carbón; riesgos fiscales asociados a la caída de regalías que financian la inversión pública; y limitaciones socioeconómicas derivadas de los altos niveles de informalidad laboral, las que dificultan la absorción de los choques sobre el empleo. Este trabajo pone en foco la necesidad de diseñar estrategias de transformación productiva que permitan diversificar las exportaciones, fortalecer sectores menos emisores y reducir, progresivamente, la dependencia de los ingresos provenientes de industrias extractivas, con lo cual se garantiza una transición justa y sostenible.

Aunque abordan fenómenos diversos, los cinco trabajos reunidos aquí comparten un punto de encuentro: muestran cómo las transformaciones tecnológicas, productivas y ambientales no son neutras en términos distributivos. Por el contrario, tienden a amplificar brechas preexistentes, si no son acompañadas por políticas que consideren, de modo explícito, las asimetrías institucionales, territoriales y sociales de América Latina. En este sentido, el conjunto de artículos de esta edición aporta elementos fundamentales para entender los márgenes y los límites de las políticas de desarrollo, en nuestra región.

En esta edición, además, continuamos consolidando la renovación integral del diseño de la revista, tanto en su presentación visual como en su estructura interna. Así pues, hemos avanzado en la actualización del diseño gráfico y el contenido de la revista, procurando facilitar la lectura en los formatos PDF, HTML y versión impresa. Este proceso responde a la evolución natural hacia entornos digitales, y a nuestro interés por promover una circulación amplia del conocimiento. Asimismo, seguimos reduciendo gradualmente el uso de papel, garantizando que Desarrollo y Sociedad se mantenga como una publicación de libre acceso en formato digital, fortaleciendo así su capacidad de incidir en los debates académicos sobre economía y desarrollo en la región.

Esta es también una edición de transiciones. En ese sentido, queremos dar la bienvenida a David Duquino como nuevo asistente editorial. Su experiencia y compromiso serán fundamentales para continuar fortaleciendo el trabajo editorial de la revista. Al mismo tiempo, expresamos nuestro profundo agradecimiento a Nicolás Arévalo Jaimes por su labor durante los últimos años. Su rigurosidad, dedicación y vocación editorial contribuyeron de manera significativa a mejorar los procesos de la revista y ampliar su proyección regional.

Finalmente, invitamos a nuestras lectoras y lectores a compartir los artículos de este número en sus redes académicas y sociales. Esta edición número 100 es también una celebración colectiva del conocimiento, por lo que esperamos que contribuya a ampliar los debates y las comunidades que reconocen en Desarrollo y Sociedad un espacio para pensar críticamente los desafíos del desarrollo en América Latina.

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