La construcción de la biografía de artista enel Papel Periódico Ilustrado: Espinosa,Groot, Matís y Torres Méndez*
The Construction of the Artist’s Biography in Papel Periódico Ilustrado:Espinosa, Groot, Matís, and Torres Méndez
A construção da biografia do artista no Papel Periódico Ilustrado:Espinosa, Groot, Matís e Torres Méndez
Fecha de recepción: 6 de junio de 2024. Fecha de aceptación: 23 de septiembre de 2024. Fecha de modificaciones: 9 de octubre de 2024
DOI: https://doi.org/10.25025/hart19.2025.04
* Una versión de este texto fue presentada como ponencia en el Primer Encuentro de Historia del Arte, La historia del arte en Colombia y sus lugares de enunciación, Comité Colombiano de Historiadores del Arte, Cartagena, del 16 al 18 de noviembre de 2022.
Diana Carolina Toro Henao
Filóloga hispanista y Magíster en Historia del Arte de la Universidad de Antioquia. Docente e investigadora. Integrante del grupo Colombia: tradiciones de la palabra, adscrito a la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia. Doctora en Literatura de la Universidad de los Andes. Estudiante Doctoral Fulbright 2023.
Resumen:
Este artículo se propone estudiar cuatro relatos biográficos de artistas publicados en el Papel Periódico Ilustrado (1881-1887): José María Espinosa, José Manuel Groot, Francisco Javier Matís y Ramón Torres Méndez. El objetivo es indagar en la configuración de la imagen de artista esbozada en este relevante periódico del siglo XIX, fundamental en la historia cultural, literaria y artística colombiana. La indagación se detiene en el análisis de los retratos que acompañan los textos, la definición de la labor artística, la formación, los honores y reconocimientos.
Palabras clave:
Biografía de artista, arte del siglo XIX, prensa del siglo XIX, historia del arte.
Abstract:
This article aims to study four biographical narrations published in Papel Periódico Ilustrado (1881-1187): José María Espinosa, José Manuel Groot, Francisco Javier Matís, and Ramón Torres Méndez, in order to examine how the image of the artist is configured in this relevant nineteenth-century journal that played a pivotal role in Colombia’s cultural, literary, and artistic history. The research focuses on the analysis of portraits attached to the texts, the definition of artistic work, education, honors, and awards.
Keywords:
Artist’s biographies, nineteenth-century art, nineteenth-century press, art history.
Resumo:
Este artigo tem como objetivo estudar quatro relatos biográficos de artistas publicados no Papel Periódico Ilustrado (1881-1887): José María Espinosa, José Manuel Groot, Francisco Javier Matís e Ramón Torres Méndez.O objetivo é investigar a configuração da imagem doartista delineada neste importante jornal do século XIX, fundamental na história cultural, literária e artísticacolombiana. A investigação detém-se na análise dos retratos que acompanham os textos, na definição do trabalho artístico, na formação, nas homenagens e nos reconhecimentos.
Palavras-chave:
Biografia de artistas, arte do século XIX, imprensa do século XIX, história da arte.
El Papel Periódico Ilustrado fue publicado entre los años 1881 y 1887 en 114 números y ocho volúmenes bajo la dirección de Alberto Urdaneta. Ha sido estudiado en dos sentidos: como publicación periódica y como proyecto cultural. Esta última perspectiva contempla, por una parte, su lugar en el proceso de consolidación de la enseñanza académica en el país1 y, a su vez, el fortalecimiento del grabado;2 asimismo, su papel en la formación de una opinión pública y la conformación de núcleos de sociabilidad. En efecto, la publicación tuvo un propósito didáctico, de formación artística, literaria y letrada en el contexto colombiano decimonónico;3 propósito que se manifiesta, entre otros aspectos, en la publicación de una serie de biografías de personajes que consolidarían una especie de panteón de hombres ilustres. Dentro de este catálogo destacan cuatro personajes cuya relación con el ámbito artístico se evidencia de manera explícita: José María Espinosa, José Manuel Groot, Francisco Javier Matís y Ramón Torres Méndez, cuyos relatos biográficos fueron escritos, respectivamente, por José Caicedo Rojas, Bernardino Torres Torrente y José Belver. Están acompañados de retratos dispuestos en la portada de cada número creados por Antonio Rodríguez, José María Espinosa y Alberto Urdaneta, todos ellos grabados por Antonio Rodríguez.
Las biografías se publican después de la muerte de los artistas, así que los textos parecen cumplir una función de homenaje póstumo. En los artículos sobre Groot y Matís se da noticia del fallecimiento y se reconoce su legado “dejando a la patria […] los frutos de su laboriosidad, beneficencia y patriotismo”.4 En esta cita se aprecia, además, la exaltación del trabajo de Matís en un contexto patriótico.
Este trabajo se enfoca en la construcción de la imagen de artista evidenciada en los relatos biográficos del Papel Periódico Ilustrado. A partir de esta indagación sobre uno de los proyectos artísticos, literarios y culturales más importantes de finales del siglo XIX colombiano, se busca expandir la reflexión hacia la manera en que los artistas en Colombia se han configurado a través de una caracterización de personalidades, prácticas y reconocimientos. Esto conlleva a pensar en la importancia que adquiere la figura del artista y la relación que se establece con su obra. La selección de los personajes: Espinosa, Groot, Matís y Méndez radica en que son los únicos artistas, reconocidos como tales, dentro de la galería de notabilidades que compone el periódico. Es necesario especificar que el objetivo de este texto es estudiar la manera en que los biógrafos del Papel Periódico Ilustrado construyen la imagen de artista de estos personajes. La intención, más que cotejar con los datos históricos o validar la veracidad, es observar la estructuración del personaje, su construcción textual. De ahí que se privilegie el análisis de los relatos biográficos sin acudir a comparaciones o validaciones con otras fuentes bibliográficas (lo que sería un tema interesante de abordar en un trabajo posterior de investigación).
En la estructura de los relatos sobresalen características apreciables en Giorgio Vasari; se introducen, por ejemplo, diversas anécdotas que ayudan a especificar lo enunciado como lo ha explicado Gabrielle Guercio: “Vasari’s forceful insertion of anecdotes into the narratives in the Lives […] further allow the reader to glimpse situations that reveal their personality”.5 Así, encontramos en los distintos textos anécdotas relacionadas con la formación artística, la relación con un profesor, la dedicación al estudio o cierta conexión con el poder político.6
El presente texto se propone caracterizar las biografías de Groot, Matís, Espinosa y Torres publicadas en el Papel Periódico Ilustrado, teniendo en cuenta su reconocimiento como artistas. Por ende, se espera reflexionar sobre cuatro aspectos relevantes de las construcciones biográficas: en primer lugar, se abordarán los aspectos definidos alrededor de la labor artística; luego se estudiaránlos retratos de las entregas del periódico dispuestos como una invitación a adentrarse más en la vida de los dibujantes esbozada en las biografías; a continuación, se ahondará en las descripciones de la formación de los artistas y, por último, se examinará la manera en que se destacan los honores y reconocimientos.
Características de la labor artística
En primer lugar, resulta pertinente esclarecer el panorama de la enseñanza académica de las artes plásticas en el país alrededor de los años de publicación del periódico. Sofia Stella Arango destaca la creación de la Escuela de Grabado de Alberto Urdaneta (1881) en consonancia con la publicación del Papel Periódico Ilustrado y da cuenta de un interés del director por fortalecer la formación artística en el país. El proyecto de divulgar las fisonomías de los próceres de la nación desde el grabado se desarrolla en conjunto entre la escuela y el periódico y, de acuerdo con Arango, actuó como preámbulo de la fundación de la Escuela de Bellas Artes.7 Esto da cuenta de un contexto en el que el arte se halla en el centro de la reflexión.
Antes de adentrarnos en el estudio de los rasgos de la vida de los personajes, daremos una mirada alrededor de la definición de arte y la labor artística esbozada en los relatos biográficos.
En la biografía de Groot, Rojas expresa una noción de arte que privilegia la semejanza con el objeto pintado; al relatar una anécdota sobre la creación de una obra se enuncia: “El segundo fue el retrato del libertador […], el más semejante; a juicio de los inteligentes, de cuantos en esa época se hicieron de Bolívar, como que, al fin, el dibujo fue tomado d’aprés nature, en el palacio mismo del libertador”.8 La razón de tal semejanza se halla en la manera de pintarse el cuadro, en presencia del modelo. Rojas, además, valora el estilo, el diseño y las tintas como factores relevantes de una obra; esto muestra cierta preferencia por un acercamiento formal a la obra de arte, pues se detiene en el color, el dibujo y el estilo. El fragmento citado en la biografía de Groot esboza una idea de arte a partir del buen gusto y el amor por lo bello, en contraposición a ciertos “actos de barbarie” censurados por Groot en defensa del gusto.9
Belver manifiesta una idea de arte similar a la de Rojas en su relato sobre Torres Méndez, fundamentada en la mímesis y la precisión del dibujo respecto al referente: “la primera lección que recibió fue un ojo que, ejecutado con extraordinaria exactitud, sorprendió al maestro”.10 Por otra parte, el texto sobre Matís no especifica una noción de arte en sí misma, pues la labor del dibujante se entiende allí como estrechamente vinculada a su trabajo botánico.
De acuerdo con estas consideraciones artísticas se valoran situaciones de la vida de los personajes. En primer lugar, la disposición en la infancia ola juventud hacia el dibujo; se relata que Groot se complacía examinando láminas o dibujos en los libros,11 que Matís aprendió a dibujar desde pequeño12 y que Torres Méndez mostró inclinación por la pintura en los cuadros de las iglesias y dibujaba en las paredes y pisos de la casa.13 Aunque se declara que Espinosa consagró su juventud a la patria, se resalta un “talento especial en su educación artística”.14 De esta manera, parece privilegiarse una contemplación de cierto talento “innato”, no derivado en exclusiva de una formación. Cabe recordar lo que escribe Vasari sobre Giotto: “impulsado por la inclinación de su naturaleza al arte del dibujo, en las piedras, en la tierra, o en la arena dibujaba constantemente”.15 Podría aseverarse, entonces, que en estos textos hay presencia de un motivo tradicional en la construcción biográfica: la inclinación al dibujo en el artista durante su niñez.
Por otro lado, desde esa comprensión mimética del arte se da cuenta del éxito del trabajo artístico, entendido este en términos económicos. Frente a la ruina de la familia de Groot, reconoce Rojas “que vino a serle útil su grande habilidad en el arte, con tanto esmero cultivada, pues hubo de recurrir a ella para atender a la subsistencia de los suyos y aliviar sus escaseces”.16 Esa habilidad debe entenderse, de acuerdo con lo expuesto anteriormente, como una habilidad para crear obras que mostraban semejanza con lo natural. En contravía del artista derrochador o avaro que analizan Margot y Rudolf Wittkower, vemos aquí un artista con responsabilidad financiera y quien, además, pudo vivir de su arte. Asimismo, Torres Torrente demuestra que Matís trabajó dibujando plantas17 y Belver destaca que gracias al “genio” de Torres Méndez recibió varios encargos e incluso el ofrecimiento de viajar a Europa y un premio en dinero.18 Torres Méndez, cuenta el biógrafo, rechaza el viaje a Europa para quedarse cuidando a sus padres, lo cual refuerza esa idea de artista responsable y familiar. En un sentido similar, Rojas destaca a Espinosa como “un modelo de virtudes domésticas y sociales”,19 un padre de familia ejemplar. A pesar de que Rojas no describe explícitamente el aspecto económico, sí alude al éxito de sus retratos y al hecho de ser reconocido por retratar setenta personajes notables.20
En este sentido, vemos que en la caracterización de la labor artística los biógrafos se centran, en primer lugar, en una valoración de la obra de acuerdo con una noción mimética del arte; a partir de ahí el éxito de su trabajo se evalúa de acuerdo con la retribución económica y el reconocimiento recibidos. Se percibe entonces cierta aproximación a la profesionalización del trabajo artístico, en la medida en que además de la obra se tiene en cuenta el aspecto económico en la definición de la vida del artista. Ahora, acerca de esta definición, se mencionan ciertos rasgos que van en la vía de configurar lo “propiamente artístico” de la vida de los personajes biografiados: el interés por el arte desde temprana edad.
Dibujantes dibujados
Imagen 1. Antonio Rodríguez, Retrato de José Manuel Groot, 1884, grabado, Papel Periódico Ilustrado - Año III, n.° 65, https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll26/id/396.
Detengámonos, ahora, a observar la manera en que los artistas fueron retratados en el periódico. De los cuatro retratos, solo el de Groot (Img. 1) posibilita relacionarlo con el arte debido a que se intervino la fotografía de Racines, tomada como referente, con la incorporación de otros elementos ligados con la actividad pictórica como el caballete, donde se dispone el retrato para exhibirlo, la paleta de colores y los pinceles. Se incluyen unas plumas, las cuales declaran también la labor de Groot como escritor, como se evidencia en su relato. Llama la atención asimismo la disposición de lo que pueden ser, tal vez, hojas de laurel, un símbolo de las bellas artes y del reconocimiento.
A diferencia de estos elementos, los retratos de Matís (Img. 2), Espinosa (Img. 3) y Torres Méndez (Img. 4) carecen de alusiones iconográficas que los vinculen claramente con una labor artística. En Matís, si bien aparece una hoja de papel cerca de la planta que sirve de modelo para el dibujo, no se contempla ninguna herramienta para dibujar o pintar; en el papel se observa un trazo, pero la imagen no especifica si es el hombre retratado quien la dibuja. El retrato de Espinosa no tiene marco, ni alusiones a su oficio; el trazo se diluye hacia la parte inferior de la página. Ahora, Torres Méndez carece por completo de cualquier alusión visual al arte; se dispone dentro de un círculo y, a su vez, al interior de un marco; tal vez se sugiere un cuadro, pero no es muy contundente esta contemplación.
Imagen 2. Antonio Rodríguez, Retrato de Francisco Javier Matís, 1885, grabado, Papel Periódico Ilustrado - Año IV, n.° 87, https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll26/id/305.
Imagen 3. Antonio Rodríguez, Retrato de José María Espinosa, 1883, grabado, Papel Periódico Ilustrado - Año II, n.° 36, https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll26/id/319.
Imagen 4. Antonio Rodríguez, Retrato de Ramón Torres Méndez, 1887, grabado, Papel Periódico Ilustrado - Año V, n.° 112, https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll26/id/350.
La configuración del vestuario difiere, a su vez, en cada personaje. Sin lugar a dudas, Groot se expone como un caballero; los sacos que viste no solo demuestran elegancia, también revelan su lugar en la sociedad. Mientras tanto, Matís viste no un corbatín sino un cravat; también él luce entonces como caballero, aunque sin la elegancia de Groot, tal vez porque carece de esa especie de gabán. Espinosa es el único que usa un sombrero, acompañado de un gabán, pero en un estilo más relajado, menos elegante que Groot. Por el contrario, Torres no logra configurarse plenamente como un caballero y su vestuario se muestra más sencillo; no porta cravat ni corbatín y el saco no es negro. De igual forma, los gestos se distinguen entre los artistas; vemos, por un lado, la pose de caballero de Groot, con una mano levemente asomada del saco; en otro sentido, Matís se lleva la mano a la cabeza como indicando el razonamiento y el pensamiento científico; desde otra perspectiva, en Espinosa y en Torres la mirada del espectador se ve absorta en la del retratado, que parece salir del cuadro. Resulta significativo anotar que los tres personajes son retratados en una edad avanzada (se muestran con arrugas), lo cual da indicio de una noción de artista vinculada de cierta manera con una experiencia y una vida “vivida”.
La caracterización de los rostros revela una concepción de artista serio, concentrado, a excepción de Matís que le sonríe levemente al espectador. Esta descripción visual le da al artista un estatus de notabilidad que, a pesar de su distinción, se acerca al público con la publicación de su retrato en la prensa. Los gestos, los vestidos y los rasgos contribuyen a la configuración de una imagen de artista que se acerca al gentleman, al caballero, de modales y maneras que corresponden a las del hombre letrado decimonónico. En este sentido, no es gratuito que Beatriz González destaque que Groot era miembro de una familia de la burguesía ilustrada y lo describa como un representante fiel del siglo XIX.21
De acuerdo con Margot y Rudolf Wittkower, contrapuesta a la imagen excéntrica del artista emergió otra configuración relacionada con el decoro; este artista caballero sería descrito como “un hombre de mundo versátil, sencillo, bien educado y atractivo”.22 A partir de esta concepción podría afirmarse que los retratos, aunque elaborados por distintos dibujantes, coinciden en construir, con las distinciones mencionadas, unas descripciones visuales de los personajes donde ellos se acercan en mayor o menor grado a esa idea del artista-caballero.
Después de esta antesala visual a la vida de los artistas a través de su retrato, pasaremos a advertir los rasgos biográficos revelados en los textos.
La formación del artista
Es preciso recordar en este punto la relevancia de la Escuela de Grabado de Urdaneta y su proyecto de retratos de próceres como un marco académico en el que se introducen los apuntes de los autores acerca de la formación de los artistas biografiados.
De acuerdo con los textos, los personajes se formaron de dos maneras: bajo la tutoría de un profesor o a partir del estudio autónomo de obras de arte. Groot y Matís se formaron en dibujo gracias al acompañamiento de renombradas figuras; Groot aprendió de la mano del pintor Mariano Hinojosa, “que gozaba de fama de buen retratista”, y de Pedro Figueroa, “el más afamado artista santafereño de la época”.23 Sobresale el hecho de que se busque recalcar la fama de los maestros, lo que contribuye a reforzar el argumento de la excelente formación recibida por el joven artista. Cabe resaltar asimismo la importancia que Rojas le atribuye al posible parentesco de Pedro Figueroa con Baltasar de Figueroa, “el maestro insigne”24 de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, quien resulta fundamental en la biografía de Groot, dado el estudio que escribe sobre su figura y su obra. Debe recordarse además que este parentesco es identificado por el mismo Groot en aquel estudio. En este orden de ideas, el biógrafo traza una conexión entre un modelo artístico admirado por Groot y quien fuera, en efecto, su maestro; dotando así al novel artista de un valor formativo relevante.
En un sentido similar, se subraya que Matís se educa en el dibujo y en la botánica con “el sabio Mutis”.25 Torres Torrente se preocupa de mencionar igualmente al “ilustre sabio Francisco José de Caldas”26 para enfatizar la compañía “notable” que recibió Matís durante el aprendizaje. Ambos sobresalen por su dedicación en el estudio botánico, aunque tras el fusilamiento de Caldas quedó únicamente Matís como “fruto de las lecciones del señor Mutis y la llama de la ciencia de la Botánica para diseminar luego la semilla”.27 En este caso no se trata entonces solo de destacar la formación recibida por el maestro (el sabio Mutis) sino que se considera importante mencionar a quien fuera su compañero de aprendizaje, con lo que se pretende, tal vez, insinuar cierta influencia de esa “notable” compañía.
Resulta pertinente apuntar que a pesar de que se relata que los personajes poseen una inclinación hacia el arte, como se indicó en el apartado anterior, se presta atención especial a su formación, lo cual implica considerar que, aunque exista talento, se concibe que se requiere educación. Este tópico podemos encontrarlo desde los tiempos de Vasari, quien por ejemplo expresa que Giotto, “ayudado por la naturaleza y adiestrado por Cimabue”,28 logró superar a su maestro. Aquí se revela la mezcla de una cualidad natural con la formación. Así, cuando Rojas afirma que Groot “intentaba copiar allí mismo con un lápiz, desmañadamente, las [láminas] que estaban a su alcance de su mano infantil, tales como las de flores o animales”29 evidencia, por una parte, la necesidad de crecer y obtener experiencia para dibujar y, a su vez, se describe un intento “desmañado” de dibujar; razón por la cual el niño necesita formarse. Estas palabras de Rojas dejan entrever otro método de aprendizaje del artista esbozado en las biografías, principalmente en la de Torres Méndez, a saber, el estudio autónomo expresado, entre otros, en la copia de obras de arte. Más adelante, Rojas revela que Groot realiza copias de otras obras al mismo tiempo que está creando las suyas propias.
Paralelamente, Belver precisa que la copia puede considerarse un tipo de formación cuando relata que Torres Méndez, a raíz de una mala experiencia con su primer maestro, comienza a aprender, alentado por su padre, copiando del natural objetos como piedras, árboles, flores o figuras humanas.30 La difícil relación con los educadores la remonta Belver a una anécdota sobre una caricatura del profesor realizada por Torres Méndez en la primera escuela, a raíz de la cual el docente amenazó con cortarle los dedos; como consecuencia Torres Méndez se fuga. Tiempo después dibuja con precisión un ojo como parte de la primera lección con su nuevo maestro de arte, quien se mostró tan sorprendido que, “quizá temiendo en él un rival más tarde, despidió al discípulo, diciendo que no tenía tiempo para continuar dándole lecciones”.31 Vemos en estas citas dos anécdotas que bien podrían relacionarse con la tradición vasariana; siguiendo a Guercio es posible afirmar que la diversa inserción de anécdotas en los relatos biográficos constituye una estrategia retórica para mostrar con mayor claridad las situaciones relatadas; en este caso, contribuye tanto a constatar la habilidad artística de Torres Méndez como a señalar un contraste con una figura de autoridad. Vale advertir que las anécdotas no buscan por tanto demostrar hechos históricos, sino que ayudan a consolidar la imagen de artista mediante el acercamiento de la figura a través de narraciones de la supuesta cotidianidad de los artistas. Podríamos afirmar que es una manera de acercar la imagen del artista a la vida de los lectores y espectadores de arte.
En comparación con Groot y Matís, Belver relata que Torres Méndez se ve en la necesidad, debido a la carencia de escuelas y maestros, de aprender a pintar a partir del estudio de libros sobre el “divino arte de la pintura”.32 A pesar de que Torres Méndez no tuvo una formación con un maestro, se observa que Belver no deja de lado este relevante punto en su biografía de artista y recurre a otro camino para describir este caso particular, sin dejar de enfatizar que efectivamente, de cierta manera, se educó en arte, confirmando la noción de que la actividad artística no se configura desde el puro talento sin pulir. Parece relevante dar cuenta de la formación, ya sea autodidacta, guiada por sí mismo a través de libros, o de la mano de maestros con reconocimiento.33 Vale la pena mencionar que esto contrasta con la cronología establecida por González, quien detalla que en 1837 Torres Méndez fue admitido en la escuela de grabado de Antonio Lefevre.
Por el contrario, Rojas comenta que la formación de Espinosa surge de “la observación natural”34 y no menciona ningún maestro o actividad de aprendizaje específica; esta omisión se justifica dado el carácter excepcional de este personaje: “una edad madura dividida entre el cumplimiento de sus deberes domésticos, y el cultivo de un arte que ennoblece y eleva al hombre, y una vejez tranquila arrullada por los gratos recuerdos de mejores días y por el testimonio de una conciencia no atormentada por el remordimiento, forman a la verdad el hermoso cuadro de una carrera casi secular digna de envidia para muchos”.35 Se evidencia en la cita la particularidad de este personaje, el único de los artistas publicados en el Papel Periódico Ilustrado que se debe exclusivamente a su talento. En comparación, González describe a Espinosa como un artista autodidacta con acceso a libros de arte como los de Antonio Rafael Mengs.36
Laureles y aplausos
Barbara Mundy y Aaron Hyman entienden al artista no como una figura autónoma, autoevidente, sino en conexión con el biógrafo y una audiencia.37 En este orden de ideas, la configuración del artista en el Papel Periódico Ilustrado a partir de los relatos biográficos citados no solo se construye por el personaje y el biógrafo, también tiene presente una audiencia, que bien podría identificarse, por un lado, como los lectores del periódico y, por otro, como aquellos que interactuaron y reconocieron al artista en vida.
De los cuatro perfiles, únicamente el de Torres Méndez informa con precisión sobre el reconocimiento de su obra artística. Rojas realza de Groot el nombramiento como “miembro honorario” de la Real Academia de Historia de España.38 Asimismo, en el fragmento citado se destaca la “altura eminente” de sus cualidades y se lamenta que Groot no recibió tantos honores como lo merecía. No obstante, se acepta que en un círculo fue admirado por ser un “hombre honrado, de alta inteligencia y corazón sensible”.39
En cambio, Torres Torrente se detiene en su relato a narrar sin premura una anécdota sobre el descubrimiento del guaco y el consiguiente reconocimiento de Matís por “los célebres viajeros”40 Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland, con la dedicatoria de la denominación de la planta Matizia cordata. Matís, entonces, sobresale como hombre de ciencia; en este punto resulta significativo esclarecer que, a pesar de que no se hace una mención particular de las ilustraciones de Matís, ya el hecho de resaltar su labor como científico, en este caso, extiende el reconocimiento hacia sus dibujos, pues estos hacen parte fundamental de su trabajo botánico. Por ello no es gratuita la inserción de la hoja de papel en el retrato de la portada del número. Finalmente, vale señalar que el biógrafo se identifica como discípulo de Matís y confiesa que mediante el texto desea rendirle “debido tributo a su memoria”, a través de una “ovación a su mérito”41 y un agradecimiento por su bondad. Es así como se percibe con mayor claridad en la biografía de Matís el carácter del texto como homenaje póstumo; podemos por tanto aseverar que estos relatos se escriben como una forma de reconocimiento hacia el artista.
De manera similar a la de Torres Torrente con Matís, Belver cuenta una anécdota sobre la valoración de la obra de Torres Méndez por parte del Barón Jean-Baptiste-Louis Gros, descrito como “artista hábil”.42 El biógrafo comenta que el pintor Gros le propone costearle el viaje a Europa a “hacer estudios formales en las academias”.43 Aunque el pintor colombiano no pudo aceptar tal oferta, Belver no desestima sus cualidades; por el contrario, las fortalece con la explicación del lugar relevante que tiene la familia en la vida de Torres Méndez. Esta misma referencia la incluye González en su descripción de Torres Méndez como representante del costumbrismo en el país, lo cual demuestra que este tipo de informaciones siguen cobrando relevancia años después.44
En consecuencia, la idea de artista en esta biografía se vincula con una noción de buen hijo —e incluso de buen cristiano— pues el pintor renuncia a un probable viaje de éxito artístico por cuidar a sus padres. No obstante, en la estructura del texto esto se vería recompensado por diversas acciones “honrosas”, reconocimientos y honores en el ámbito artístico, que incluyen la publicación de una colección de láminas sobre las costumbres nacionales, el nombramiento como director de la Galería Nacional de Pinturas y como profesor en la Escuela de Artes y Oficios y la Universidad Nacional, los elogios publicados en la prensa y las cartas de felicitación por sus retratos, además de “tres diplomas, dos medallas de plata y una cantidad de dinero”45 recibidos por su participación en exposiciones sociales de Bogotá. En el caso de Espinosa, Rojas invita al Gobierno a que consiga el retrato pintado por Felipe Gutiérrez para ubicarlo en el Museo Nacional como una forma de honra.46
En esta diversidad de hechos se aprecian los valores y cualidades por los cuales en la época se reconocía y honraba la labor artística. Muchas de las actividades a las que tuvo acceso Torres Méndez pertenecen al circuito letrado, como la publicación y la docencia. Igualmente, su reconocimiento social demuestra la relevancia de las formas de sociabilidad en las dinámicas de valoración del arte y los artistas; de ahí que Belver se interese por nombrar que fue “miembro de varias sociedades artísticas”, entre ellas El Ateneo de Bogotá. Subyace tal vez una intención de acentuar la importancia del artista al manifestar que era admitido y reconocido por sociedades conformadas por otros artistas.
El prócer, el pensador, el botánico y el artista
Entre los cuatro personajes, los únicos que son nombrados como artistas por los biógrafos son Espinosa y Torres Méndez; el primero es nombrado “artista pintor”47 y el segundo recibe el calificativo de “nuevo artista”.48 En los otros dos casos aparece la palabra en textos citados de otras fuentes; en Groot se toma como referencia una noticia publicada también en el periódico con motivo de su muerte, donde se lo describe como un “artista estético”;49 sobre Matís se cita un fragmento de la Historia de la literatura de la Nueva Granada de José María Vergara y Vergara: “se vino a Santafé a buscar fortuna como artista”.50 No obstante, en todos los relatos estos personajes se identifican por ejercer y destacar en una labor artística. En los números sobre Groot y Torres Méndez se incluyen ejemplos de sus obras; de Groot se muestran algunos dibujos y una pintura de hombres jugando cartas reproducida en un grabado de Alfredo Greñas (Img. 5); se inserta además un retrato más de Groot dibujado por Alberto Urdaneta (Img. 6). En el número sobre Torres Méndez se introduce la pintura de Nuestra Señora del Carmen, grabada por Alfredo Greñas a partir de una fotografía de Racines (Img. 7). La incorporación de ejemplos de las obras ayuda a construir esa imagen de artista y demostrar la importancia de la relación entre vida y obra.
Imagen 5. Alfredo Greñas, Obras de José M. Groot, 1884, grabado, Papel Periódico Ilustrado - Año III, n.° 65, https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll26/id/396.
Imagen 6. Antonio Rodríguez, Retrato de José Manuel Groot, dibujo de Alberto Urdaneta, 1884, grabado, Papel Periódico Ilustrado - Año III, n.° 65, https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll26/id/396.
A pesar de la relevancia otorgada a la actividad artística, las biografías incluyen informaciones adicionales sobre la vida de los personajes que ayudan, por lo demás, a reforzar su posición de personas notables. No olvidemos que Guercio establece que Vasari propone “two entities: the biographical identity and the artistic identity of the artist. The former defines the artists in the factual domain: who he is, his personality, whereabouts, and so forth. The latter captures the meaning of what he does, his characteristic forms, themes, and style”.51 La identidad biográfica define la personalidad y el trasegar, y la artística expresa el sentido de la obra, las características formales, temáticas y estilísticas. De una forma similar, estos relatos biográficos caracterizan a estos personajes desde otras facetas y actividades de su vida. En este sentido, Espinosa es principalmente laureado como prócer de la patria, un “moderno Cincinato”;52 Rojas lo describe como un ciudadano ejemplar, virtuoso, patriota, incluso en el marco de su labor artística, ya que se dedicó a retratar a personajes notables, dentro de los que resalta a Simón Bolívar.
Imagen 7. Antonio Greñas, Obra “Nuestra Señora del Carmen” de Ramón Torres Méndez, 1887, grabado, Papel Periódico Ilustrado - Año V, n.° 112, https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll26/id/350.
Groot se destaca también por la escritura y la elocuencia; Rojas lo enaltece como “hombre pensador y amigo de profundizarlo todo”53 y apela incluso a su linaje para evidenciar una herencia letrada. El carácter letrado se describe a partir de “grandes cualidades intelectuales y morales”54 y de características como buen gusto, erudición, lectura vasta, conversación instructiva.55
Mientras tanto, Torres Torrente construye una imagen de Matís a través de su descripción como hombre de ciencia; aquí tiene un lugar relevante la anécdota sobre el experimento del guaco que condujo a su reconocimiento por Humboldt y Bonpland. Como científico, se enfatiza su constante actitud de estudio y se vincula con su virtud caritativa; en otra anécdota se menciona la ayuda que prestaba enseñando pintura y botánica de forma gratuita a algunos niños y curando a los pobres.56
Por el contrario, Belver insiste en que Torres Méndez careció “de maestros y escuela que dieran vuelo a su genio, en el horizonte que su corazón de artista le señalaba”.57 La expresión “corazón de artista” corresponde a una atribución de talento o vocación, lo que se reitera con la apreciación de su “genio”. Los demás trabajos mencionados a lo largo de la vida de Torres Méndez los relaciona Belver con su carácter artístico; por ejemplo, en la imprenta de Mr. Fox conoce un retrato que lo impulsa a conocer más de pintura;58 luego viaja por el país y ello deja como resultado láminas de tipos, costumbres y poblaciones; además, es profesor de dibujo y organiza una galería nacional de pinturas.59 En concordancia con esta imagen, González considera la obra de Torres Méndez como un “prototipo” en el género de la pintura costumbrista.60
Finalmente, es común en las cuatro biografías revelar información política que configure el perfil patriótico de los personajes. La figura de Bolívar aparece mencionada en cada texto, aunque sea de paso.
En este orden de ideas, siguiendo a Guercio, los relatos biográficos configuran la personalidad artística enlazando con otros detalles de la vida de los personajes; sin embargo, únicamente Espinosa y Torres Méndez se consolidan, gracias a su biografía, como artistas nombrados como tales; los demás vinculan el arte con la actividad letrada, en el caso de Groot, o con la labor científica, en el de Matís.
A modo de conclusión. Un álbum de notables
En la configuración de los artistas Espinosa, Groot, Matís y Torres Méndez a través de sus biografías en el Papel Periódico Ilustrado se constatan ciertas diferencias entre los cuatro perfiles, que bien pueden señalar el lugar del arte hacia finales del siglo XIX en el país y sus relaciones con otras actividades culturales y estéticas. Encontramos en el caso de Groot una conexión con la figura del escritor, del hombre letrado; mientras tanto, en el de Matís observamos el vínculo con la ciencia, en especial la botánica; finalmente, Torres Méndez ejemplificaría el caso de un individuo centrado totalmente en la actividad artística.
Sin embargo, los relatos biográficos exhiben estructuras y estrategias narrativas y biográficas similares que, en compañía del retrato, publicado principalmente en la portada, apuntan al objetivo de rendir un homenaje póstumo a tales personajes ilustres. Así, es posible afirmar, siguiendo a Emma Barker, Nick Webb y Kim Woods que estos textos perpetúan un legado de corte vasariano (aun cuando no sea posible rastrear una influencia directa), cuya premisa es que “the style of the artist evolves over the course of his life”.61 Se sigue de ello que la vida y la obra del artista se fusionan en una unidad integradora que conduce, entre otras cosas, a reconocer la trascendencia de un personaje o su obra por el modo en que los han valorado, honrado o premiado en cualquiera de sus campos de acción. Ahora bien, los relatos y los textos estudiados corresponden a dos construcciones biográficas diferentes; por cierto, cada uno ofrece descripciones y énfasis distintos, pero ambos convergen en dar cuenta de la importancia del personaje en el panteón de colombianos ilustres.
Vale la pena señalar que detrás de la construcción de este panteón se encuentra el director de la publicación, Alberto Urdaneta, quien sobresale por cuenta propia como artista. Los cuatro hombres hacen parte de la galería de notables del Papel Periódico Ilustrado. En los términos de Felipe Martínez-Pinzón, el tipo de texto que así se construye es un “boceto de notabilidad” que presenta a un ciudadano ideal con cualidades morales relacionadas con su actividad intelectual; de esta manera, los individuos representados se erigían como modelos a seguir no solo en el ámbito letrado —o artístico, para nuestro caso— sino dadas sus virtudes.
Urdaneta construye su periódico como una especie de álbum de notabilidades; precisamente en el último número, dedicado a su muerte por sus amigos letrados, Rojas indica que desde su viaje por París aquel “comenzó a formar un precioso álbum de retratos, dibujados por él mismo y tomados del natural, de muchas notabilidades europeas”.62 En este sentido, podría afirmarse que el periódico es una extensión de ese álbum, construido por notabilidades relevantes para la historia colombiana en los términos concebidos por Urdaneta y su mundo letrado cercano.
Asimismo, los amigos destacan el “Museo-taller” de Urdaneta como una especie de monumento histórico y artístico del país, desde donde surge el Papel Periódico Ilustrado como resultado de la labor patriótica de rescatar y valorar los personajes, obras y momentos claves de la historia del país: “El taller ó estudio de URDANETA, su casa, diremos mejor, era, pues, al mismo tiempo un bello Museo, una rica Biblioteca, un centro docto, y especialmente, un Santuario del Arte. De allí, de ese terreno rico y hermoso, fecundado por el patriotismo, brotó el PAPEL PERIÓDICO ILUSTRADO, á modo de planta predilecta de un jardín”.63 Vemos, pues, al periódico como una parte del legado de Urdaneta, de una actividad de “museización” de la vida cultural y artística colombiana, donde los artistas figuran como protagonistas de un modo de exhibición diseñado estratégicamente para la prensa.
Por último, no está de más advertir la relevancia patriótica de estos personajes para los biógrafos y el periódico mismo. Cada uno de estos textos, por ejemplo, menciona la figura de Simón Bolívar, un eje central de la publicación periódica. Vemos entonces que para Urdaneta el artista letrado, el artista científico, el artista soldado y el artista pintor son también, y ante todo, artistas de la patria.
Bibliografía
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Cómo citar:
Toro Henao, Diana Carolina. “La construcción de la biografía de artista en el Papel Periódico Ilustrado: Espinosa, Groot, Matís y Torres Méndez”. H-ART. Revista de historia, teoría y crítica de arte, n.o 19 (2025): 79-97. https://doi.org/10.25025/hart19.2025.04.
1. Sofía Stella Arango, “Comienzos de la enseñanza académica de las artes plásticas en Colombia”, Historia y sociedad, n.o 21 (2011): 145-170.
2. Juanita Solano, “El grabado en el Papel Periódico Ilustrado: su función como ilustración y la relación con la fotografía”, Revista de estudios sociales, n.o 39 (2011): 146-156.
3. Para mayor información sobre este objetivo del Papel Periódico Ilustrado, véase: Arango, “Comienzos de la enseñanza académica”.
4. Berardino Torres Torrente, “Francisco Javier Matís”, Papel Periódico Ilustrado, n.o 87 (1885): 235.
5. Gabriele Guercio, Art as Existence: the Artist’s Monograph and its Project (The MIT Press, 2006), 29.
6. Aunque la mención de Vasari podría concebirse como distante, tal vez anacrónica, cabe anotar que las características bajo las cuales Vasari escribe sus reseñas biográficas se perciben en los relatos publicados en el periódico, lo que demuestra la influencia de este historiador en la construcción del género de la biografía de artista.
7. Arango, “Comienzos de la enseñanza académica”, 160.
8. José Caicedo Rojas, “José Manuel Groot”, Papel Periódico Ilustrado, n.o 65 (1884): 262.
9. Rojas, “José Manuel Groot”, 285.
10. José Belver, “Ramón Torres Méndez”, Papel Periódico Ilustrado, n.o 112 (1887): 246.
11. Rojas, “José Manuel Groot”, 262.
12. Torres, “Francisco Javier Matís”, 234.
13. Belver, “Ramón Torres Méndez”, 246.
14. José Caicedo Rojas, “José María Espinosa”, Papel Periódico Ilustrado, n.o 35 (1883): 178.
15. Giorgio Vasari, Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos, Tallermonart, 18 de junio de 2024, https://tallermonart.files.wordpress.com/2012/01/vasari-giorgio-vida-de-los-mc3a1s-excelentes-pintores.pdf, 26.
16. Rojas, “José Manuel Groot”, 263.
17. Torres, “Francisco Javier Matís”, 234.
18. Belver, “Ramón Torres Méndez”, 247.
19. Rojas, “José María Espinosa”, 178.
20. Rojas, “José María Espinosa”, 178.
21. Beatriz González, “José Manuel Groot: un polémico artista e historiador del siglo XIX”, Credencial historia, n.o 15 (1991); Banrepcultural, 21 de julio de 2017, https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-15/jose-manuel-groot-un-polemico-artista-e-historiador.
22. Margot y Rudolf Wittkower, Nacidos bajo el signo de Saturno. Genio y temperamento de los artistas desde la Antigüedad hasta la Revolución francesa (Madrid, 1985), 97.
23. Rojas, “José Manuel Groot”, 262.
24. Rojas, “José Manuel Groot”, 262.
25. Torres, “Francisco Javier Matís”, 234.
26. Torres, “Francisco Javier Matís”, 234.
27. Torres, “Francisco Javier Matís”, 234.
28. Vasari, Vidas, 27.
29. Rojas, “José Manuel Groot”, 262.
30. Belver, “Ramón Torres Méndez”, 246.
31. Belver, “Ramón Torres Méndez”, 246.
32. Belver, “Ramón Torres Méndez”, 246.
33. Beatriz González, Ramón Torres Méndez: entre lo pintoresco y la picaresca (Carlos Valencia Editores, 1985), 21.
34. Rojas, “José María Espinosa”, 178.
35. Rojas, “José María Espinosa”, 178.
36. Beatriz González, José María Espinosa: abanderado del arte en el siglo XIX (Museo Nacional de Colombia, 1998), 29.
37. Barbara E. Mundy y Aaron M. Hyman, “Out of The Shadow of Vasari: Towards A New Model of the ‘Artist’ in Colonial Latin America”, Colonial Latin American Review 24, n.o 3 (2015): 292.
38. Rojas, “José Manuel Groot”, 265.
39. Rojas, “José Manuel Groot”, 265.
40. Torres, “Francisco Javier Matís”, 235.
41. Torres, “Francisco Javer Matís”, 235.
42. Belver, “Ramón Torres Méndez”, 246.
43. Belver, “Ramón Torres Méndez”, 246.
44. Beatriz González, Manual de arte del siglo XIX en Colombia (Universidad de los Andes, 2013), 158.
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49. Rojas, “José Manuel Groot”, 265.
50. Torres, “Francisco Javier Matís”, 235.
51. Guercio, Art as Existence, 27.
52. Rojas, “José María Espinosa”, 178.
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55. Rojas, “José Manuel Groot”, 262.
56. Torres, “Francisco Javier Matís”, 235.
57. Belver, “Ramón Torres Méndez”, 246.
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60. González, Manual, 158.
61. Emma Barker, Nick Webb y Kim Woods, “Historical Introduction: the Idea of the Artist”, en The Changing Status of the Artist, editado por Emma Barker, Nick Webb y Kim Woods (Yale University Press, 1999). 23.
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