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La Comadre: de la lucha jurídica a la creación artística

La Comadre: From Legal Battle to Artistic Creation

La Comadre: da luta jurídica à criação artística

Fecha de recepción: 2 de febrero de 2025. Fecha de aceptación: 16 de julio de 2025. Fecha de modificaciones: 17 de julio de 2025

DOI: https://doi.org/10.25025/hart.10990

Paola Camargo González

Doctora en Historia del Arte, tiene una Maestría en Estética e Historia del arte, historiadora. Actualmente es la líder de la estrategia Co-laboratorio del Museo de Memoria de Colombia en el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y es docente de cátedra de la Facultad de Artes de la Universidad El Bosque.

Resumen:

Este artículo propone una reflexión sobre la relación entre artes, memoria y conflicto armado colombiano, a partir del estudio de caso de la Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia, La Comadre. El análisis de su trayectoria presenta la vinculación de su lucha jurídica por la verdad, la justicia y la reparación integral con procesos y acciones artísticas. Para La Comadre, el camino de llegada a las artes se da como respuesta a la insuficiencia del lenguaje tradicional—como informes, documentación de casos, audiencias— que compone la participación de las víctimas con la institucionalidad.

Palabras clave:

Artes, memoria, conflicto armado colombiano, lucha jurídica, verdad, La Comadre.

Abstract:

This article proposes a reflection on the relationship between art, memory, and the Colombian armed conflict, based on the case study of the Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia, La Comadre. The analysis of their trajectory presents the link between their legal struggle for truth, justice and integral reparation with artistic processes and actions. For La Comadre, the steps taken towards artistic language came as a response to the restrictions inherent in the use of traditional language, such as reports, case documentation, hearings, that make up the participation of victims in institutional frameworks.

Keywords:

Arts, memory, Colombian armed conflict, legal struggle, truth, La Comadre.

Resumo:

Este artigo propõe uma reflexão sobre a relação entre artes, memória e conflito armado colombiano, a partir do estudo de caso da Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia, La Comadre [Coordenação de Mulheres Afrocolombianas Deslocadasen Resistencia]. A análise de sua trajetória apresenta a vinculação de sua luta jurídica pela verdade, justiça ereparação integral com processos e ações artísticas. Para La Comadre, o caminho de chegada às artes se dá como resposta à insuficiência da linguagem tradicional—como relatórios, documentação de casos, audiências— que condiciona a participação das vítimas nos espaços institucionais.

Palavras-chave:

Artes, memória, conflito armado colombiano, luta jurídica, verdade, La Comadre.

En homenaje a las mujeres de La Comadre y a todas las mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia, que a fuerza de desventura encontraron en las artes un camino para exigir verdad y justicia.

Introducción

Quienes nos dedicamos a la historia del arte difícilmente experimentaremos la sensación de ser super estrellas con millones de seguidores en Instagram o de ser detenidos en la calle por alguien para dar un autógrafo. Sin embargo, esta disciplina ha tenido algunas personas que alcanzaron la fama mundial, entre ellos Ernst Gombrich, quien en 1950 publicó The Story of Art. El libro tuvo un éxito sin precedentes, ha sido traducido a más de treinta y cinco idiomas y se han vendido millones de copias en todo el mundo; su público objetivo fueron las personas jóvenes y, en general, quienes sintieran el deseo de tener una aproximación a la historia del arte, descrita por Gombrich como fascinante y extraña.

El libro abre con una afirmación radical: “No existe, realmente, el Arte. Tan solo hay artistas”.1 Líneas más adelante enfatiza: “el Arte, escrita la palabra con A mayúscula, no existe, pues el Arte con A mayúscula tiene por esencia que ser un fantasma y un ídolo”.2 Sin intención de detenerme en la discusión sobre el arte en singular, con mayúscula o minúscula, quisiera proponer una inversión de la célebre frase inicial de Gombrich, que a mi juicio es válida en el contexto de la reparación simbólica a víctimas del conflicto armado colombiano: “No existen, realmente, los Artistas. Tan solo hay arte[s]”.3 Esta reformulación, que podría parecer una provocación o un despropósito, adquiere un matiz singular a la luz de las acciones y prácticas del universo de víctimas en Colombia, para quienes las artes hacen parte fundamental de sus procesos de memoria y exigibilidad de verdad, justicia y reparación integral.

La relación entre artes, memoria y conflicto armado en Colombia ha sido abordada a través de distintos enfoques. Uno de ellos está centrado en el análisis de la producción artística que tematiza los daños, impactos y resistencias en la guerra; otro, sobre los procesos de artistas que se vinculan con víctimas u organizaciones de víctimas y comunidades. El primer enfoque posiciona a lxs artistas como creadores, vocerxs, traductores. El segundo, como etnógrafxs, mediadores culturales, facilitadores, creadores de situaciones y encuentros, acompañantes de procesos.4 En ambos, el rol central de lxs artistas en la configuración de lo sensible5 es reivindicado, así como la confianza en su capacidad para llevar a la esfera pública enunciaciones colectivas, generar escenarios de escucha, participación y duelo, y/o para reconstituir espacios en tensión. La literatura sobre estos dos enfoques suele destacar sus contribuciones a la construcción de memoria histórica y la reflexión crítica en el país y, también, recoge una larga lista de denuncias respecto a las prácticas de acción con daño en nombre del arte.

Sumado a estos enfoques, en la última década se viene consolidando un tercero, en el que la creación artística se da al margen de lxs artistas profesionales. Reinventando a Gombrich, podríamos hablar aquí de un enfoque en el que tan solo hay artes. Prueba de ello es la existencia de una amplia producción académica que da cuenta de cómo las organizaciones de víctimas en Colombia han explorado las prácticas artísticas,6 los lenguajes expresivos,7 las narrativas artísticas y las expresiones estéticas,8 por citar solo algunas de las categorías empleadas. Esta bibliografía coincide en asignar a las artes una serie de funciones:9 a) psico-espiritual/emocional: recuperación del equilibrio, sanación-duelo, saldo de deudas simbólicas con las personas muertas y desaparecidas; b) social: recuperación del tejido social, sensibilización de la sociedad civil; c) política: denuncia, generación de espacios de participación efectiva para las víctimas y sus familias, construcción y pedagogía de la memoria histórica. Dentro de este tercer enfoque sitúo el presente estudio de caso, el de la Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia, La Comadre. El camino trazado por La Comadre presenta, a mi juicio, una nueva forma de abordar la relación entre artes, memoria y conflicto armado, al vincular su lucha jurídica por el clamor de verdad, justicia y reparación integral a procesos y acciones artísticas.

Soy porque somos

En el texto Dar cuenta de sí, Judith Butler explora la pregunta de cómo nos responsabilizamos de nuestros actos en un mundo donde la violencia y la injusticia son omnipresentes. Para la autora:

La pregunta de cómo doy cuenta de mí mismo está, pues, intrínsecamente ligada a la cuestión de cómo doy cuenta de los demás, o más bien, cómo estoy obligado a dar cuenta de los demás, y cómo esa obligación me constituye como un yo ético. No es que primero exista un yo, y luego establezca relaciones con los demás; la relación con los demás es, en cierto modo, constitutiva del yo.10

Esta comprensión de la relación con los demás como constitutiva del yo es esencial en las culturas indígenas y afroamericanas, donde la interconexión entre los seres humanos y su entorno es una experiencia cotidiana. En estas cosmovisiones, el “yo” no se concibe como una entidad separada, sino como parte integral de una comunidad y de mundos más amplios, sin jerarquía de los seres humanos sobre los demás seres vivos. La antigua palabra africana ubuntu, “soy porque somos”, evoca una comprensión holística del ser. En ella, la identidad personal está vinculada a la pertenencia y al bienestar colectivo. En este contexto de interconexión y reciprocidad están enraizadas las acciones de las mujeres que integran La Comadre.

En el corazón de la resistencia y la lucha por los derechos de las mujeres afrocolombianas víctimas del conflicto armado se encuentra el proceso organizativo autónomo de La Comadre, que agrupa a unas 7000 mujeres afrocolombianas víctimas del conflicto armado provenientes de 26 territorios y 14 departamentos del país.11

Sus comienzos

Esta organización tiene sus raíces en el año 2001, dentro de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES), compuesta por hombres y mujeres de todas las edades. Las mujeres que integraban AFRODES identificaron que sus experiencias y afectaciones en el marco del conflicto armado eran distintas a las de las mujeres blancas-mestizas y las de los hombres negros. Por ello, lideradas por Luz Marina Becerra, se impulsó la creación de un espacio específico dentro de la organización para abordar temas de género.

En sus comienzos, las mujeres de AFRODES realizaron encuentros semanales, talleres, espacios de formación y diálogo. Este proceso contó con el acompañamiento del Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos (ILSA) y culminó con la creación de una agenda política que recogía las necesidades específicas de las mujeres negras desplazadas y proponía soluciones. Dicha agenda se convirtió en un instrumento clave para la interlocución con el gobierno y las entidades encargadas de atender la problemática del desplazamiento.

Desde entonces, y durante casi dos décadas, La Comadre ha trabajado incansablemente para documentar y denunciar los crímenes cometidos contra las mujeres afrocolombianas, llevando su voz a instancias judiciales nacionales internacionales, con el propósito promover un cambio de perspectiva en los operadores jurídicos que tienen la capacidad de influir en las políticas públicas y en la administración de justicia (ver Anexo, Tabla 1).12

La incidencia ante la Corte Constitucional colombiana (2007-2016)

La Corte Constitucional de Colombia (en adelante, la Corte), como guardiana de la Constitución política, verifica que las normas jurídicas y las acciones de las autoridades se ajusten a los principios constitucionales. A este proceso se le denomina “control constitucional” y es esencial para asegurar un Estado de derecho. La Corte no solo revisa leyes y decretos, sino que también recibe y analiza todas las acciones de tutela del país. Además, puede revisar una acción de tutela por iniciativa propia en donde considere que debe hacerse control constitucional y, si es necesario, modificar el sentido del fallo. Por esta vía se han garantizado los derechos fundamentales en Colombia.

En este contexto, la Corte declaró el Estado de Cosas Inconstitucional (ECI)13 por desplazamiento forzado en la sentencia T-025 de 2004. Dado queLa Comadre se constituye como organización por el hecho victimizante del desplazamiento forzado, una de sus primeras luchas jurídicas fue el seguimiento a esta sentencia. En el año 2007, en audiencia ante este tribunal sobre mujeres desplazadas, sus testimonios aportaron a la creación del Auto 092/2008, que ordena la creación de un programa de protección de los derechos de las mujeres negras desplazadas. En el 2008 participaron en otra audiencia, que dio origen al Auto 005/2009, para la protección de los derechos fundamentales de la población afrodescendiente víctima del desplazamiento forzado, en el marco de superación del ECI declarado en la sentencia T-025/04. Entre los años 2009 y 2012 participaron en audiencias de seguimiento al auto 092/2008 y en el año 2013 participaron en la audiencia que dio origen al Auto 098/2013, el cual ordena un programa de protección para las mujeres lideresas defensoras de derechos humanos, incluyendo a mujeres indígenas y afro.

Después de siente años de participación como ciudadanas activas en el sistema judicial colombiano, en 2014 marcaron un hito en materia de defensa de los derechos de las mujeres negras en el país al entregarle a la Corte Constitucional un informe sobre violencia sexual vivida por las mujeres afrocolombianas en el marco del conflicto armado, con la documentación de 150 casos.14 Sus aportes están recogidos en el Auto 009/2015:

Las mujeres de AFRODES sostienen que los imaginarios racistas que se configuraron históricamente durante la época de la trata de esclavos y que perviven hasta hoy en la sociedad colombiana, produjeron un conjunto de estereotipos sobre la mujer negra en los que están presenten juicios en torno a (su) cuerpo que siguen siendo usados como justificación [de toda suerte de actitudes y conductas]. [L]a experiencia de la esclavitud implicó la adopción de un conjunto de violencias que consolidaron la representación de la mujer afrodescendiente como “objeto sexual”[…], como mercancías sobre quienes sus patronos ejercían el derecho de propiedad, incluidos el atributo de usarlas y disponer sexualmente de ellas.15

Este Auto ordena al Gobierno nacional la reparación integral a las mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado. A partir del año 2016, el grupo de mujeres de AFRODES se constituyó legalmente como la Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia, COMADRE. Además de conformar una sigla, la palabra “comadre” remite al sentido ético-político del comadreo en la cultura afrocolombiana:

La comadre en nuestros territorios es una autoridad, es una mujer representativa en la comunidad, es una mujer que imparte normas, orden, respeto, que juega un rol central en la resolución de conflictos. Su papel es muy importante, es la segunda mamá de los hijos, entonces, por eso también le dimos este nombre a la organización, que es lo que promovemos desde el comadreo.16 

En su primer año de constitución como organización, las mujeres de La Comadre participaron en audiencias de seguimiento a los Autos 009/2015 y 092/2008, así como al del Auto 316/2016, de seguimiento a la sentencia de la Corte Constitucional en materia de desplazamiento forzado.

Como se ha argumentado, la participación activa de La Comadre en el sistema judicial colombiano, específicamente ante la Corte Constitucional, ha sido fundamental para visibilizar y defender los derechos de las mujeres negras víctimas del conflicto armado. A través de su participación en audiencias y la presentación de informes detallados, como el de 2014 sobre violencia sexual,La Comadre ha logrado que la Corte Constitucional emitiera autos y sentencias clave, como el Auto 092 de 2008, el Auto 005 de 2009, el Auto 098 de 2013 y el Auto 009 de 2015. Estos documentos han ordenado programas de protección y reparación integral para las mujeres negras desplazadas y víctimas de violencia sexual, reconociendo las particularidades y la gravedad de las violaciones de derechos humanos que sufren.

La labor de La Comadre, desde su conformación como grupo de mujeres de AFRODES hasta su consolidación legal como organización, demuestra su compromiso continuo con la justicia y la defensa de los derechos de las mujeres afrocolombianas en el marco del conflicto armado. Su trabajo ha sido fundamental para impulsar la igualdad y el reconocimiento de los derechos de las mujeres negras en Colombia.

Los inicios de la participación ante organismos internacionales (2018-2019)

Ante los pocos avances del Estado colombiano en el cumplimiento de la Sentencia T-025/04 y de los autos mencionados en la sección anterior, La Comadre empezó a apelar a instancias internacionales. En 2018 participó en la audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre los obstáculos del Estado colombiano en la implementación de la reparación colectiva de las mujeres negras, así como la grave situación de líderes y lideresas sociales en Colombia. En 2019 hicieron entrega de un informe sobre la situación de las mujeres negras víctimas del conflicto armado colombiano al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés) y al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés).

Nuevas entregas de informes al Sistema Integral para la Paz (2019-2021)

Con la creación del Sistema Integral para la Paz en Colombia,17 establecido tras el Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, La Comadre inició una nueva etapa de incidencia política. En 2019, la organización hizo entrega de un Informe preliminar sobre los impactos diferenciados y desproporcionados del conflicto armado en la vida de las mujeres negras sobrevivientes del conflicto a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), como aporte al Macrocaso 11, que se abrió en septiembre de 2023, sobre “Violencia basada en género, violencia sexual, violencia reproductiva, y otros crímenes cometidos por prejuicio basados en la orientación sexual, la expresión y/o identidad de género diversa en el marco del conflicto armado colombiano”.

Durante los dos años siguientes, de 2020 a 2021, La Comadre inicióun camino inusual y novedoso en el país: empezó a acompañar los informesdestinados a la institucionalidad con piezas artísticas y audiovisuales. En los tres informes sobre “afectaciones y resistencias de las mujeres negras” que entregó en el año 2020 a la Comisión de la Verdad incluyeron la entrega de dieciocho pin-turas sobre las vidas de las mujeres negras en un país en guerra y las afectacionesal territorio. En este proceso, las mujeres de la organización contaron con el apoyo de un artista invitado, quien acompañó la documentación de casos endistintas zonas del país y, además de hacer un ejercicio de escucha, recogió algunos bocetos hechos por mujeres víctimas del conflicto armado, a partir de los cuales realizó sus cuadros.18 Al año siguiente, La Comadre hizo entrega de un informe sobre mujeres negras víctimas de violencia sexual a la JEP, aportando la documentación de diecisiete casos y dos videos de historias de vida sobre los impactos de la violencia sexual en las mujeres afro. En esta nueva etapa, la organización fue ganando conciencia sobre el poder de las artes y en 2022 se lanzó a la creación.

La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD). El renacer de la confianza (2022-2024)

Sí, ese primer elemento que tiene la Unidad de Búsqueda de ser un mecanismo extrajudicial y humanitario me ayudó muchísimo para la confianza, para poder abrir el corazón y decir todo como ha pasado, dar toda la información sin ese temor de que me van a amenazar, de que me pueden hacer daño junto con mi hija. Eso rompió esa desconfianza que había hacia el Estado, hacia las instituciones.

—Elizabeth Santander, víctima en el exterior

La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) es una entidad del Estado colombiano, con un mandato de carácter humanitario y extrajudicial.19 A diferencia del sistema de justicia ordinaria, donde se pregunta quién fue el autor y qué pruebas o indicios apuntan a su posible participación en la desaparición, el sistema extrajudicial responde a las preguntas de mayor interés para quienes buscan a sus seres queridos: ¿dónde están? y ¿qué pasó con ellos? Este cambio de paradigma ha significado un renacer de la confianza para las familias, dado que el objetivo prioritario es buscar a las personas desaparecidas hasta encontrarlas.

Cuando La Comadre entró en contacto con la UBPD, su credibilidad en las instituciones del Estado colombiano venía seriamente desgastada; muchas mujeres habían renunciado a la posibilidad de hallar a sus familiares y no se sentían representadas por la justicia ordinaria:

Este es un país que se ha caracterizado por la impunidad, donde la justicia ha funcionado para los grupos que han tenido los privilegios, pero para los pueblos étnicos, especialmente para las mujeres, no. La mayoría de nuestros casos se quedan en la impunidad, no se avanza en las investigaciones y no se judicializa a los responsables. La falta de acompañamiento, de justicia, genera esa desesperanza por la búsqueda. Esto hace que la situación de violencia continúe en la vida de las mujeres negras […]. [L]a justicia ordinaria a nosotras no nos ha representado. En este país hemos vivido injusticia racial, racismo, discriminación, y muchos de los casos, de las situaciones de violencia y violaciones de derechos humanos que hemos sufrido, han obedecido a ese racismo estructural. Ese racismo sistemático que hemos vivido como pueblo, como comunidades. Por ese racismo, justamente, sentimos que la justicia no ha operado en favor de nosotras, porque muchas de las violencias, de las situaciones de violaciones de derechos humanos que hemos denunciado ante los organismos competentes no han tenido respuesta, no ha habido avance en las investigaciones y esto hace que no creamos en la justicia ordinaria.20

En este contexto debe leerse la decisión de La Comadre de entrar en contacto con la UBPD, de realizar y entregar al Estado colombiano un nuevo informe sobre personas desaparecidas en el marco del conflicto armado en 2022, con la documentación de 171 casos:

Hemos visto en el Sistema Integral esa esperanza para hacer justicia para los pueblos históricamente afectados por el conflicto armado, y especialmente justicia para las mujeres étnicas, indígenas, campesinas. Nosotras conocemos las dinámicas de violencia que se han vivido en el país, y por eso decimos que si una persona dada por desaparecida está viva, se haga ese reencuentro con la familia, pero que si está muerta, también se le pueda entregar a esa familia para que pueda hacer ese entierro digno, conforme a nuestras prácticas espirituales, y que las mujeres y comunidades puedan hacer su duelo. Eso es lo que esperamos de la Unidad de Búsqueda, es la esperanza que tenemos como mujeres negras, uno de los grupos poblacionales más afectados por este flagelo de la violencia, no solo el conflicto armado, sino la violencia racial que se exacerba con el conflicto. Para nosotras es muy importante entregar estos informes, estos casos a la UBPD, porque se convierten en esta esperanza de saber qué ha pasado con nuestros desaparecidos.21

La información aportada por la organización contribuye al Plan Nacional de Búsqueda y a los Planes Regionales de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas. La metodología de búsqueda de estos planes prioriza unas zonas del país y establece que no se busca a cada persona individualmente, sino que una persona desaparecida ayuda a encontrar a otra, es decir, “se trata de abordar un conjunto de casos y agruparlos para tratar de definir patrones existentes entre ellos”.22 Esta vía puede dar más respuestas en menor tiempo, así como ayudar a entender la sistematicidad del fenómeno de la desaparición forzada en Colombia y ofrecer mayor verdad. Un ejemplo: el Sistema Integral para la Paz demostró que los falsos positivos no fueron casos aislados.

Kutrús: una instalación resultado de un procesode creación colectiva

En esa primera entrega hecha por La Comadre a la UBPD, además del informe y los 171 casos documentados, Luz Marina Becerra les propuso a las mujeres una acción que les devolviera la fuerza para la búsqueda de sus seres queridos:

Para nosotras este fue un ejercicio muy significativo, muy sanador, y nos pensamos en hacer estas representaciones simbólicas porque, antes de que existiera la UBPD, las mujeres muchas habían denunciado su caso ante la Fiscalía, pero no hubo ninguna respuesta. Muchos de los casos fueron archivados. Otras mujeres no habían denunciado porque estaban en medio de los victimarios, de quienes fueron los responsables de la desaparición de sus familiares. Se recibían amenazas si denunciaban y las mujeres, por ese temor, no habían denunciado los casos de desaparición. Entonces, muchas nos decían que habían perdido la esperanza y estaban decididas a no seguir buscando; habían dado el caso por perdido. Pensando en esto, que salió justamente cuando estábamos construyendo el informe para la Comisión de la Verdad, dijimos: “tenemos que pensarnos una estrategia para revivir la esperanza de las mujeres negras frente a la búsqueda de sus seres desaparecidos”. Entonces, nos pensamos que cada una hiciera la representación de su familiar y compramos telas. Ese trabajo fue apoyado por la OIM y la Unidad de Búsqueda, que también estuvo desde el principio acompañándonos en este proceso. Compramos telas, rellenos y todo lo que se requiere para hacer un muñeco, que literal es un muñeco o muñeca dependiendo del sexo del desaparecido. Pero, por la forma peyorativa como los grupos armados utilizan la palabra muñeco cuando matan a alguien —“vayan recojan el muñeco” — no quisimos ver a nuestros desaparecidos en esta palabra y le dimos el nombre de “kutrús”. Le dimos ese nombre para resignificar lo que eso representa en algunos de nuestros territorios: el kutrús es una junta de sabios mayores, mayoras, que se organizaban en la comunidad para tomar una decisión importante. El kutrús hacía parte del derecho propio, de la justicia propia, esa que venimos exigiéndole al Estado. Así como se ha reconocido la justicia de los pueblos indígenas y la ordinaria, los pueblos negros hemos venido exigiendo el reconocimiento de la justicia propia. Esto es parte de lo que representa el kutrús. Inclusive, cuando se desaparecía a alguien en la comunidad, muchas veces se lo atribuíamos a mitos y leyendas: “se lo llevó la Tunda, la diabla”, si era mujer, “se la llevó el duende”, si era hombre, pero no, eran los grupos armados que ya andaban merodeando en nuestros territorios. Entonces, cuando se iba a organizar la búsqueda de alguien, se organizaba el kutrús. Si la que desa-parecía era mujer, entonces el padrino tenía que estar presente también enese kutrús, si el que desaparecía era hombre, la madrina tenía que estar presente, y todos los elementos espirituales, y se iban en la búsqueda de ese ser desaparecido. Cuando se encontraba la persona, lo que se hacía era cerrarel camino para que nadie más volviera a desaparecer por allí. Hoy el Sis-tema Integral para la Paz habla de la no repetición, para nosotros la norepetición era cerrar el camino. Entonces, hicimos esta representación simbólica, porque parte de la apuesta que tenemos desde La Comadre es hacer una exposición itinerante, poner a circular estas obras artísticas en distintos escenarios, espacios, no solo en Bogotá, sino en distintos territorios del país y ojalá a nivel internacional.23

El kutrús, como presentación simbólica de una persona desaparecida, se realizó mediante talleres que lideró La Comadre en seis territorios distintos del país. En ellos se implementó la metodología del comadreo, que consiste en generar espacios seguros de escucha para “traer al espacio recuerdos de sus seres desaparecidos, o sea, cómo lo recordaban, quién era ese ser desaparecido para esa familia, para esa casa, para ese hogar, qué representaba él o ella para esa familia, pero además de la familia, qué representaba ese ser desaparecido para la comunidad, para el territorio”.24 Cada figura de tela se realizó lo más parecida físicamente posible a la persona desaparecida, a través de su color de piel, la forma del cabello, las expresiones faciales, la recreación del tipo de ropa que usaba (incluidos accesorios en algunos casos) y la elaboración de una etiqueta blanca con su nombre, bordada en el pecho. Todos fueron hechos, se guardan y se exponen grupalmente. La experiencia de verlos juntos, en palabras de Luz Marina Becerra, tiene un componente energético alto.

Este proceso de creación colectiva no solo ayudó a mantener viva la memoria de las personas desaparecidas forzadamente, sino que también les brindó a sus familiares consuelo y fortaleza para continuar la búsqueda. El kutrús, cargado de simbolismo y emociones, se convirtió en una herramienta para visibilizar la problemática de la desaparición forzada y exigir verdad y justicia.

Si bien podría pensarse que estamos ante el tema de la eficacia de la representación simbólica, estas figuras humanas no se limitan a mostrar cuerpos en términos anatómicos. Su función25 principal es mediar entre el mundo visible y el invisible; no representan una persona, presentan un lazo, una extensión del cuerpo simbólico hacia el cuerpo espiritual. Estas creaciones son parte de la herencia de la diáspora que preserva saberes africanos sobre el cuerpo, indisociable de la comunidad.26 El kutrús, desde esta perspectiva, debe ser entendido como un dispositivo espiritual, político y relacional. En conjunto, estas creaciones forman parte de una epistemología visual anticolonial: niegan las nociones europeas del cuerpo como entidad cerrada, autónoma y definida, y en su lugar afirman un cuerpo relacional, espiritual y en tránsito.

La exposición itinerante de La Comadre, que presenta una serie de 138 kutrús y 18 pinturas, ha recorrido diversos espacios desde 2021 con el objetivo de sensibilizar a la sociedad civil sobre las afectaciones del conflicto armado. Algunos de los lugares donde se ha presentado son: La Comisión de laVerdad (2020), la Jurisdicción Especial para la Paz (2021), la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (2022), la Universidad Nacional de Colombia (2022), la Biblioteca El Tintal (2022), las bibliotecas de Tenjo y Funza (2022), el Centro Colombo Americano sede Bogotá (2023), la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR, 2023) y centros culturales como la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA, 2024). La Comadre continúa trabajando para llevar su exposición a más lugares y visibilizar las historias de las víctimas del conflicto.

Imagen 1. Kutrús elaborados por mujeres y otros miembros de La Comadre víctimas de desaparición forzada. (Programa VISP- OIM). Fotografía: Cortesía OIM Colombia. Fotógrafa: Laura Carolina Vásquez Roa, Consultora OIM.

En 2024 La Comadre hizo entrega a la UBPD de un nuevo informe sobre personas afro desaparecidas en el marco del conflicto armado, en el que documentaron treinta y nueve casos más. Hasta la fecha La Comadre ha entregado a esta entidad un total de 210 casos documentados.

Dramaturgia en varios actos

Para acompañar la entrega del informe a la UBPD en 2022 —en el que, como se mencionó en la sección anterior, la organización documentó 171 casos y creó la instalación Kutrús— se presentó también una obra de teatro, escrita y dirigida por Luz Marina Becerra, llamada Salirle al paso. Las mujeres de La Comadre avanzan a paso firme por la reconciliación y la no repetición, que incorpora poemas y canciones, también de autoría de Becerra. Ella recuerda que al terminar de presentar esta obra de teatro hubo conmoción en lxs funcionarixs de la UBPD, incluida su directora general, Luz Marina Monzón, a quienes reconocen como una gran aliada.

Salirle al paso es una de las tres obras que hasta el momento ha creadoLa Comadre y es un drama que aborda las graves violaciones de derechos humanos que han sufrido las mujeres negras en los territorios a causa del conflicto armado. A través de narrativas, canciones y danzas, la obra busca visibilizar realidades desconocidas por gran parte de la sociedad colombiana, creando conciencia sobre la violencia sexual, el reclutamiento de jóvenes, la pérdida de compañerxs y el desplazamiento forzado que han impactado a estas mujeres.Se muestra la difícil travesía de dejar atrás sus territorios, su cultura y sus formas de vida, para enfrentar adversidades y nuevas formas de racismo y violencia en las ciudades. La obra busca construir memoria colectiva y generar sensibilización para impulsar acciones que permitan romper los ciclos repetitivos de violencia en el país.

La segunda obra de teatro creada por la organización es Haciendo remembranza, una comedia que explora la pérdida de prácticas culturales en comunidades negras desplazadas por el conflicto armado. En las ciudades estas personas no encuentran espacios para fortalecer su identidad étnica y cultural, lo que provoca la pérdida de tradiciones como la partería, las dietas postparto, el trueque, la tonga y la minga. La obra rescata estas prácticas ancestrales, buscando visibilizarlas para el resto de la sociedad, preservar el patrimonio cultural y transmitirlo a las nuevas generaciones. También procura generar conciencia sobre la importancia de la cultura afrocolombiana y el rol de las mujeres en su preservación. La obra es un llamado a la memoria y un reconocimiento del legado cultural de las comunidades negras.

La tercera obra, En algún lugar kalí (el término “kalí” significa amigo o hermano en una lengua africana), es un drama que busca resignificar la desaparición forzada en el contexto del conflicto armado. Esta obra integra datos sobre los 171 casos documentados y entregados a la UBPD, e incluye también a los kutrús con el fin de expresar de manera simbólica la experiencia de cada familia.

Imagen 2. “Kutrús: una exposición que conmemora los desaparecidos del conflicto”, Canal Capital, 2025, https://www.canalcapital.gov.co/noticias-capital-migracion/kutrus-una-exposicion-que-conmemora-los-desaparecidos-del-conflicto#google_vignette.

Imagen 3. “Transitando la biblioteca. Recorridos con sentido”, Cultura Cajicá, 2025, https://www.culturacajica.gov.co/transitando-la-biblioteca-recorridos-con-sentido/.

Así describe Becerra el proceso de creación de estas dramaturgias:

Y la cosa fue que cuando yo entré en estos procesos organizativos pensé que íbamos a cambiar todo, íbamos a cambiar estas realidades, entonces yo como que interioricé eso así, y por eso me generaba mucha angustia a veces no ver los cambios como tan palpables. Eso me llevó a pensar: “Aquí hemos escrito tantos informes, y yo veo que esos informes se quedan en las bibliotecas, en los anaqueles”, pero también yo entiendo que nosotros aquí no es que seamos de la cultura de la lectura, y yo lo veía en la universidad, en mi salón, cuando se dejaban los trabajos en grupos, entonces como que la metodología era: “usted léase de la página tal a la página tal”, como que se repartía el documento, “cada uno lea un pedazo y haga un resumen y luego contamos”, y yo no le veía sentido a eso. Yo decía: “Pero lo ideal es que todas nos leamos todo el documento y entendamos todo lo que está pasando en todos los documentos, qué es lo que se está informando allí, pero cuando yo me quedo en un pedacito y la otra en otro pedacito, la verdad yo no le veía sentido”. Entonces como que todas esas cosas, esos tipos de vivencia, de observancia, me llevaron a pensarme en el tema de las obras de teatro […]. Nosotras sabemos y estamos convencidas de que lo visual, lo artístico le llega más a la gente, toca más esos corazones y es lo que buscamos con estas piezas. Y no solamente las piezas, los cuadros, sino las obras de teatro que también producimos desde La Comadre, en las cuales también narramos nuestras historias de vida, una forma distinta de construir narrativas sobre cómo el conflicto armado ha afectado nuestras vidas, nuestras espiritualidades, nuestros entornos comunitarios, nuestros entornos familiares, nuestros entornos colectivos. Y son estas situaciones que hemos decidido ponerlas a través de estas puestas en escena, con estas obras de teatro. Nosotras además, también reconociendo lo que ya he manifestado, esa falta de cultura en la lectura, entendemos que una obra de teatro que la presentamos en una hora, si la ponemos en un informe escrito, seguramente son 100 páginas, 200 páginas que mucha gente no las lee y, en ese sentido, por eso decidimos presentarla en una hora, que la gente puede tomar una hora para ver la obra de teatro y eso genera unos mensajes mucho más significativos, mucho más dicientes, porque no solamente lo estás mirando en un papel, sino que estás mirando las personas de carne y hueso que sufrieron las problemáticas y al hacer ese acercamiento con las víctimas, con las realidades, eso genera un mayor impacto en la sociedad y es lo que buscamos justamente con estas distintas piezas artísticas.27

En un esfuerzo por amplificar el impacto de su trabajo, estas tres obras de teatro de La Comadre se erigen como poderosas herramientas de interlocución con entidades del Estado, para dar voz a las mujeres negras y sus comunidades. Estas iniciativas teatrales no solo buscan generar conciencia y sensibilización en los/as operadores judiciales y en la sociedad en general, sino también impulsar acciones que contribuyan a romper los ciclos de violencia y a construir un futuro de paz y reconciliación en Colombia.

A manera de cierre

La trayectoria de La Comadre, como se ha argumentado, demuestra su lucha activa en la defensa de sus derechos a través de diversas acciones legales. Su participación en audiencias, en la documentación de casos y la entrega de informes a instituciones como la Corte Constitucional, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, la Comisión de la Verdad, la UBPD y la JEP, respaldan su labor en la búsqueda de la justicia, la verdad y la reparación. La información proporcionada por esta organización fue fundamental para la creación de instrumentos legales como el Auto 009/2015, que ordena la reparación integral a las mujeres víctimas de violencia sexual, y el Auto 316/2016, de seguimiento a la sentencia de la Corte Constitucional en materia de desplazamiento forzado. Su labor también se extiende a la documentación de casos de personas desaparecidas, que aportan al Plan Nacional y a los Planes Regionales de búsqueda y a la apertura del Macrocaso 11 de la JEP.

La singularidad de La Comadre radica en su capacidad de romper el formalismo institucional y llevar el impacto del conflicto armado a un terreno emocional. Sus presentaciones artísticas no solo informan, sino que invitan a la reflexión personal y a la toma de conciencia sobre la responsabilidad individual y colectiva en la construcción de paz. Al dirigirse a operadores jurídicos, la Comadre busca despertar su sensibilidad y fomentar un sentido de urgencia en la búsqueda de soluciones. Su enfoque se centra en generar empatía y promover un cambio de perspectiva en aquellos que tienen la capacidad de influir en las políticas públicas y en la administración de justicia, buscando que las decisiones se tomen con un profundo sentido de humanidad y compromiso con las víctimas.

Para La Comadre, las artes ofrecen una vía de recuperación de la esperanza ante la insuficiencia del lenguaje que tradicionalmente compone la interlocución de las víctimas con los operadores jurídicos, como la presentación de informes escritos, la entrega de documentación de casos, o la participación en audiencias. Ese lenguaje, como se argumentó en este artículo, fue ampliamente explorado por la organización durante cerca de quince años, a través de sus acciones ante la Corte Constitucional y los organismos internacionales.

En la última década la producción académica sobre la relación entre el arte, la memoria y el conflicto armado en Colombia ha destacado los aportes de las organizaciones de víctimas. El caso de La Comadre ofrece un enfoque novedoso al entrelazar la lucha jurídica por la verdad, la justicia y la reparación integral con procesos y acciones artísticas.

Bibliografía

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Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas. “Carácter humanitario y extrajudicial”. UBPD, https://unidadbusqueda.gov.co/especiales/balance-polifonico-humanitario/.

—. “5 años UBPD. Un balance polifónico”. UBPD, https://unidadbusqueda.gov.co/especiales/balance-polifonico-ubpd/.

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Wills Obregón, María Emma. Narrativas artísticas del conflicto armado colombiano. Pluralidad, memorias e interpelaciones. Ediciones Uniandes, 2023.

Cómo citar:

Camargo González, Paola. “La Comadre: de la lucha jurídica a la creación artística ”. H-ART. Revista de historia, teoría y crítica de arte, n.o 21 (2025): 71-90. https://doi.org/10.25025/hart.10990.

  1. 1. Ernst H. Gombrich, The Story of Art (Phaidon, 1950), 5.

  2. 2. Gombrich, The Story of Art, 5.

  3. 3. Agrego la “s” para señalar que no existe un arte en general, sino artes en plural.

  4. 4. Esta esquematización admite una amplia gama de variaciones; por ejemplo, hay artistas que involucran a las víctimas durante una o varias fases del proceso creativo, para ejecutar un plan de acción previamente definido por el o la creadora, o hay organizaciones de víctimas que invitan a un/a artista para que acompañe un proceso organizativo y realice una obra/pieza/intervención como resultado de ese acompañamiento.

  5. 5. Jacques Rancière, Le partage du sensible. Esthétique et politique (La Fabrique, 2000).

  6. 6. Elkin Rubiano Pinilla, “Los rostros, las tumbas y los rastros. El dolor de la guerra en el arte colombiano (2005-2016)” (tesis de doctorado, Uni-versidad Nacional de Colombia, 2019), 49.

  7. 7. Centro Nacional de Memoria Histórica, Len-guajes expresivos de la memoria. Voces para la transformación social (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2023), 10.

  8. 8. María Emma Wills Obregón, Narrativas artísticas del conflicto armado colombiano. Pluralidad, memorias e interpelaciones (Ediciones Uniandes, 2023).

  9. 9. Heidegger, en su texto Arte y poesía, define el arte como aquello que no es “útil”. Conversé con el artista Miguel Huertas sobre mi decisión de usarel término “función” en este artículo, para separarme de la noción de utilidad, porque considero que el arte cumple algunas funciones. Siguiendo una tesis del historiador francés Alain Bonnet, Huertas acoge su afirmación: “el arte no tiene utilidad, pero sí tiene función”. Para Bonnet, en esta distinción entre utilidad y funcionalidad se juega todo el sentido del arte contemporáneo. Uso la palabra “función” en el sentido atribuido por Bonnet y agradezco a Miguel Huertas esta referencia. Véase: Martin Heidegger, Arte y poesía (Fondo de Cultura Económica, 1992); Miguel Huertas Sánchez, “La Escuela Nacional de Bellas Artes de Colombia y su fusión a la Universidad Nacional de Colombia (1886-1993). Discursos de cuatro momentos fundacionales” (tesis de doctorado, Universidad Nacional de Colombia, 2014).

  10. 10. Judith Butler, Giving an Account of Oneself: Ethics and the Social Constitution of the Self (Fordham University Press, 2001), 19.

  11. 11. La Comadre AFRODES, La Comadre. Afecta-ciones, resiliencias y resistencias (Organización Inter-nacional para las Migraciones, 2022).

  12. 12. Para efectos de este artículo se entienden como operadores jurídicos a jueces, juezas, magistrados/as de tribunales ordinarios y de tribunales de justicia transicional, altas cortes y organismos internacionales que establecen la responsabilidad internacional de Estados e individuos, tales como el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y el Sistema de Naciones Unidas.

  13. 13. En Colombia, el Estado de Cosas Incons-titucional (ECI) es una figura jurídica que declara la existencia de una situación generalizada y sistemática de violación de derechos fundamentales. Esto ocurre cuando las instituciones del Estado no cumplen con su deber de garantizar los derechos de las personas, como el derecho a la salud, la educación o la seguridad. El ECI se declara cuando hay una falla estructural en el funcionamiento del Estado que afecta de manera masiva y persistente los derechos de un grupo considerable de personas. Esta figura busca obligar al Estado a tomar medidas concretas para solucionar la situación y garantizar la protección de los derechos fundamentales.

  14. 14. Como asesora de la dirección general de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), acompañé el proceso de balance de los primeros cinco años de esta entidad, presentado al público en marzo de 2024 mediante un reporte en línea. Mi trabajo en esta entidad me permitió comprender que las personas buscadoras se han profesionalizado a lo largo de décadas, son investigadores e investigadoras que conocen en detalle la arquitectura organizacional del Estado, que documentan casos escuchando a personas y familias desde la ética del cuidado, y que adicionalmente han hecho el trabajo de enseñar a cientos de servidores públicos/as en la labor de búsqueda. Agradezco a Luz Marina Monzón por confiarme la elaboración de ese balance y por su riguroso acompañamiento durante todo el proceso. Véase: “5 años UBPD. Un balance polifónico”, UBPD, https://unidadbusqueda.gov.co/especiales/balance-polifonico-ubpd/.

  15. 15. Corte Constitucional de Colombia, Auto 009 de 2015.

  16. 16. Luz Marina Becerra, entrevista con interlocutor/a anómimo/a, 25 de enero de 2023.

  17. 17. El Sistema Integral para la Paz es un conjunto de mecanismos interconectados diseñados para abordar las múltiples dimensiones del conflicto armado. Su objetivo central es satisfacer los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición, buscando construir una paz estable y duradera. El Sistema está compuesto por tres instituciones, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV), encargada de documentar y esclarecer lo sucedido en el conflicto; la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un tribunal transicional para juzgar a los responsables de crímenes graves; y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), que busca y localiza a las personas desaparecidas durante el conflicto. Además de estas instituciones, el Sistema incluye medidas de reparación colectiva, garantías de no repetición y un enfoque de construcción de paz territorial. El Sistema Integral busca transformar las causas estructurales del conflicto y promover la reconciliación nacional, priorizando un enfoque centrado en las víctimas y sus derechos.

  18. 18. Este proceso se desarrolló con el apoyo financiero y técnico de USAID-OIM.

  19. 19. Para el Comité Internacional de la Cruz Roja la búsqueda extrajudicial tienen un valor agregado: “Según un estudio que hizo el CICR en 2015, la principal necesidad de las personas que buscan es saber. Antes, no existía una institución estatal destinada específicamente a la atención de esta necesidad y ahora sí. Entonces, desde el enfoque multidisciplinar del CICR, las necesidades de las personas, están en el centro del carácter humanitario. Es por esto que ven con excelentes ojos que exista una institución del Estado que asuma esta responsabilidad”. “Carácter humanitario y extrajudicial”, UBPD, https://unidadbusqueda.gov.co/especiales/balance-polifonico-humanitario/.

  20. 20. Becerra, entrevista.

  21. 21. Becerra, entrevista.

  22. 22. Como lo señala el balance de los primeros cinco años de la UBPD, el CICR usa una metáfora para explicar la diferencia de enfoque entre la investigación judicial y la extrajudicial, la metáfora del árbol y el bosque: “La investigación judicial suele concentrarse en el árbol, que es el caso específico que está investigando, mientras que el enfoque humanitario, colectivo o sistemático, que realizan instituciones como la UBPD, permite mirar el bosque en sí. Se trata de pensar en el sistema bosque, agrupar los árboles y definir los patrones que existen entre ellos, entre los árboles, para poder dar respuestas más prontas a quienes buscan”. Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, El carácter humanitario y extrajudicial de la búsqueda. Proyecto 5 años UBPD: un balance polifónico (UBPD, 2023), 16 .

  23. 23. Becerra, entrevista.

  24. 24. Becerra, entrevista.

  25. 25. En el sentido de función que he definido al inicio del artículo.

  26. 26. Véase: Nkiru Nzegwu. Family Matters: Feminist Concepts in African Philosophy of Culture (State University of New York Press, 2006). En este texto la filósofa nigeriana cuestiona las lecturas eurocéntricas del género y el cuerpo y aborda cómo la espiritualidad configura la comprensión del cuerpo y la identidad afro.

  27. 27. Becerra, entrevista.

Anexo 1.

Año

Acciones realizadas por las mujeres de afrodes/la comadre

Entidad(es) destinatariasde informes y/o a las que fueron convocadas

Casos documentados

Piezas artísticas que acompañaron la entrega de los informes

Logros

2007

Participación en la audiencia de la Corte Constitucional sobre mujeres desplazadas.

Aportes al Auto 092/2008.

2008

Auto 092/2008, que ordena un programa de protección de los derechos de las mujeres negras desplazadas.

2013

Auto 098/2013, que ordena un programa de protección para las mujeres lideresas defensoras de derechos humanos, con enfoque ético.

2014

Entrega de Informe sobre violencia sexual vivida por las mujeres Afrocolombianas en el marco del conflicto armado.

Corte Constitucional colombiana.

Documentación de 150 casos del mismo delito.

Aportes al Auto 009/2015.

2015

Entrega de Informe sobre desplazamiento forzado y violencia sexual vivida por las mujeres Afrocolombianas en el marco del conflicto armado.

Sistema Interamericano de DDHH y Corte Constitucional colombiana.

Auto 009/2015, que recoge la documentación presentada por la organización en 2014 y ordena al gobierno la reparación integral, a las mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado.

2016

Seguimiento al auto 009/2015 y 092/2008, con un énfasis especial en el colectivo de mujeres de AFRODES.

Auto 316/2016, de seguimiento a la Sentencia de la Corte Constitucional en materia de desplazamiento forzado.

2018

Participación en audiencia sobre los obstáculos del Estado colombiano en la implementación de la reparación colectiva de las mujeres negras, así como la grave situación de líderes y lideresas sociales en Colombia.

Comisión Inter Americana de Derechos Humanos (CIDH).

Recomendaciones y exigencias al Estado colombiano para adoptar medidas efectivas que garanticen los derechos fundamentales de las personas y comunidades afro en Colombia y promuevan la protección de sus líderes y lideresas.

2019

Entrega de Informe al Comité para la Eliminación de las Violencias Contra las Mujeres CEDAW.

Naciones Unidas, Comité para la Eliminación de las Violencias Contra las Mujeres CEDAW y al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de los pueblos y comunidades Afrodescendientes e indígenas, CERD.

Generar recomendaciones más completas y efectivas por parte de ambos Comités para la protección de sus derechos.

2019

Entrega de Informe preliminar sobre los impactos diferenciados y desproporcionados del conflicto armado en la vida de las mujeres negras sobrevivientes del conflicto armado.

Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Aportes al macrocaso 11 “Violencia basada en género, violencia sexual, violencia reproductiva, y otros crímenes cometidos por prejuicio basados en la orientación sexual, la expresión y/o identidad de género diversa en el marco del conflicto armado colombiano.

2020

Entrega de (3) Informes sobre afectaciones y resistencias de las mujeres negras.

Comisión de la Verdad.

18 lienzos, que narran las vidas de las mujeres negras.

Inclusión de Informe sobre afectaciones y resistencias de las mujeres negras en la Transmedia de la CEV.

2021

Entrega de Informe sobre mujeres negras víctimas de violencia sexual.

Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Documentación de 17 casos.

2 videos de testimonios sobre los impactos de la violencia sexual en las mujeres afro.

Aportes al macrocaso 11.

2022

Entrega de Informe sobre personas afro desaparecidas en el marco del conflicto armado.

Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD).

Documentación de 171 casos.

- 3 obras de teatro, que incluyen poemas y canciones hechas por La Comadre.

- Instalación Kutrús, compuesta por la representación de 136 personas, hechas con telas.

Aportes al Plan Nacional de Búsqueda y a los Planes regionales de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas.

2023-2024

Entrega de Informe sobre personas afro desaparecidas en el marco del conflicto armado.

Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD).

Documentación de 39 casos.

Aportes al Plan Nacional de Búsqueda y a los Planes regionales de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas.