Cuestionario sobre historia del arte Nuria Rodríguez-Ortega


El Cuestionario sobre historia del arte responde a la necesidad de crear y fortalecer un diálogo entre la comunidad académica nacional e internacional, en aras de conocer y desarrollar los conocimientos y argumentos existentes alrededor de las narrativas de la historia del arte. El Cuestionario es realizado a una serie de historiadores del arte, artistas, curadores, investigadores, teóricos, profesores y profesionales afines al campo y para cada número de H-ART se selecciona y publica una respuesta.

El equipo editorial de H-ART tuvo la oportunidad de conversar con Nuria Rodríguez-Ortega y proponerle algunas de las preguntas de nuestro cuestionario.

  1. Cómo es la relación entre las narrativas categóricas occidentales de la Historia del Arte y las narrativas específicas locales cuando se piensa en prácticas artísticas?

  2. Cree que es acertado hablar de una historia del arte global? Si es así, ¿cuál es el papel de las narrativas específicas y locales de la Historia del Arte?

  3. Cuál es el papel de las narrativas de la Historia del Arte dentro del campo interdisciplinar y en expansión de las humanidades digitales?

  4. De qué manera las direcciones específicas de las narrativas de la Historia del Arte están conformando un eco o influencia en la formación de pensadores?

1. ¿Cómo es la relación entre las narrativas categóricas occidentales de la Historia del Arte y las narrativas específicas locales cuando se piensa en prácticas artísticas?

Bien, yo creo que las prácticas artísticas actuales y contemporáneas deben hacer valer su papel de discurso crítico, y por tanto también de instrumento político, y una de las cuestiones que tienen que abordar es cómo hemos de discutir críticamente las categorías que hemos establecido para comprender el mundo. Son categorías que tenemos muy naturalizadas y que por ello mismo ni percibimos como algo que modela nuestra comprensión del mundo y, en nuestro caso específico, la historia del arte. Lo que podríamos llamar las categorías disciplinarias, las categorías teóricas que nos orientan en nuestra comprensión del campo del arte son también categorías mentales, son constructos teóricos y conceptuales producidos en un determinado momento histórico-cultural, y creo que una de las misiones o una de las tareas de las narrativas locales, desde el punto de vista de las prácticas artísticas, consiste en cuestionar esos grandes marcos categoriales que hemos producido para entender y ordenar el campo del arte. Creo que ese papel de difusión crítica y de agente político de desarticulación de las narrativas hegemónicas que han marcado el devenir de la historia del arte prácticamente desde su fundación, es uno de los roles principales que tienen que asumir las prácticas artísticas contemporáneas.

2. ¿Cree que es acertado hablar de una historia del arte global? Si es así, ¿cuál es el papel de las narrativas específicas y locales de la Historia del Arte?

La pregunta por la historia del arte global es muy compleja, en primer lugar porque tenemos que preguntarnos en qué consiste exactamente. Si entendemos por historia del arte global una historia que sería capaz de comprender todas las historias del arte que se han desarrollado a nivel global, creo que es un ideal y una utopía, porque siempre habrá una historia local situada en un contexto geográfico, geopolítico y cultural que escapará del radar de la supuesta historia del arte global. Si la entendemos como una mirada plural —es decir, desde distintas perspectivas y distintos lugares— sobre el acontecer artístico, es complicado también, porque es muy difícil congregar una mirada absolutamente poliética que englobe todas las posibles miradas para hablar de una historia del arte global. Ahora bien, creo que sí podemos hablar de una historia del arte global si la entendemos como un marco de pensamiento que nos ha hecho replantearnos hasta qué punto la historia del arte (sobretodo la del siglo xx) ha estado marcada por una narrativa única que pretendía explicar todo lo que acontecía a escala global inscribiéndolo dentro de un relato único, escrito además desde un lugar determinado. Es claro que este proyecto nos ha impedido pensar la diversidad presente en distintas propuestas artísticas que han ido aconteciendo en otros lugares y que habían pasado desapercibidas, o que hemos explicado de acuerdo con unos marcos categoriales determinados. En este sentido creo que podemos hablar de una historia del arte global que puede ayudarnos a percatarnos de la existencia de esos relatos únicos, globales y universales. Pero yo también me preguntaría, y creo que esta es una de las autocríticas que tiene que hacerse la historia del arte global, hasta qué punto es un marco de pensamiento que ha surgido del Occidente y que por tanto también proyecta una manera de pensar la historia del arte o la historia de la cultura desde parámetros occidentales. Por ejemplo, en investigaciones que se inscriben dentro de esto que denominamos la historia del arte global se dice muchas veces que se trata de redescubrir o visibilizar voces que estaban invisibles. Claro, estaban invisibles para nosotros en la esfera del pensamiento occidental o de la historia occidental, pero eran completamente visibles para las personas y los actores que formaron parte de esas iniciativas artísticas. Entonces el vocabulario que utilizamos revela ya hasta qué punto la historia del arte global es un marco de pensamiento que emerge en un contexto occidental, y habría que ver hasta qué punto no es otro de aquellos marcos teóricos que proyectamos sobre otros contextos geopolíticos que no son occidentales.

3. ¿Cuál es el papel de las narrativas de la Historia del Arte dentro del campo interdisciplinar y en expansión de las humanidades digitales?

Yo formularía la pregunta al contrario, es decir: ¿cuál es el papel que las humanidades digitales podrían jugar en el desarrollo de las narrativas de la historia del arte? Aquí también pienso que lo que debe interesarnos es la desarticulación. En las humanidades digitales se trata en primer lugar de problematizar la techné que a nosotros nos ha tocado vivir: las tecnologías computacionales y, en el momento actual, la inteligencia artificial. De ello surgen dos preguntas. Primero: ¿cómo podemos replantear las preguntas que siempre nos hemos hecho en el campo de la historia del arte, en los estudios audiovisuales y la historia de la imagen, desde nuevos parámetros que resultan de cambios de escala y de complejidad? Segundo: ¿podemos quizás formular nuevas preguntas a partir de estos cambios de parámetro? A este respecto es muy importante preguntarse cómo el paradigma de pensamiento de las humanidades digitales, que reconoce el carácter ineludible de la cuestión tecnológica, puede ayudarnos a pensar narrativas alternativas a las que hasta ahora hemos desarrollado. Para mí esa sería la pregunta: cómo las humanidades digitales pueden ayudarnos a pensar el campo del arte de manera distinta, desarrollar nuevos relatos, nuevas narrativas, y centrar la atención en todo aquello que ha pasado desapercibido. Y creo que esa puede en efecto ser una de las funciones importantes de las humanidades digitales en el campo de la historia del arte.

4. ¿De qué manera las direcciones específicas de las narrativas de la Historia del Arte están conformando un eco o influencia en la formación de pensadores?

Yo creo que actualmente vivimos en un espacio que, aunque desde la academia a veces lo ponemos en cuestión, es un espacio híbrido e interdisciplinar donde los marcos teóricos son compartidos. Es decir, hoy hablamos por ejemplo del marco teórico del feminismo, del poscolonialismo y los compartimos en los campos de la historia del arte, de la literatura, de la antropología, de la historia, a la vez que tratamos de unir estos marcos teóricos para producir esquemas de pensamiento propios de nuestra disciplina. Creo que nuestra disciplina puede aportar a esa ecología general o global del conocimiento por su capacidad para entender la imagen y la cultura visual y desarrollar nuevas categorías que nos permitan comprender y entender la cultura visual que se está generando contemporáneamente, ya no solo a partir del medio digital. En esta sociedad posdigital eso ya lo tenemos casi naturalizado y hemos desarrollado categorías teóricas para poder entender, por ejemplo, las imágenes que genera la inteligencia artificial, esas imágenes que de pronto hemos empezado a llamar imágenes poshumanas y que son muy densas en el sentido de que están construidas a partir de códigos, a partir de algoritmos, a partir de lenguajes de programación que no vemos; imágenes que, como dicen algunos artistas y teóricos, nos vigilan. Pienso que la historia del arte puede aportar a la articulación de un nuevo marco de pensamiento y de nuevas categorías para comprender esta cultura visual, pues se trata de una disciplina que se ha construido como un estudio cultural de las imágenes y puede por tanto ayudarnos a comprender el mundo contemporáneo que se está generando como consecuencia de la hipertecnologizacion y la hiperconectividad. Por otra parte, la historia del arte también ha tenido muy en cuenta siempre el mundo de lo simbólico, de cómo el sujeto humano convive con el patio simbólico, produce elementos simbólicos, y creo que también desde ese punto de vista puede ayudarnos a determinar y entender el valor cultural y simbólico que se está generando o que está emergiendo a partir de estas nuevas prácticas artísticas que están incorporando los nuevos desarrollos tecnológicos. Si pensamos en el papel de las tecnologías emergentes en el hacer artístico, pero también en el pensar artístico, podemos preguntarnos qué valor simbólico emerge de esas prácticas y cuál va a ser el papel del sujeto humano en todo este nuevo escenario, y creo que la historia del arte puede ayudarnos a comprender mejor este mundo.

Notes

[*] es catedrática de Historia del Arte en la Universidad de Málaga. Su enseñanza y trabajo investigativo se enfocan en la historia del arte digital, la convergencia entre la producción de conocimiento histórico-artístico y las tecnologías computacionales en medio digital.