Dos desastres, un mismo drama: las ciudades de Santa Fe y La Plata frente a la inundación (Argentina, 2003/2013)

Valentín Magi

Universidad de San Andrés, Argentina

https://doi.org/10.7440/histcrit99.2026.06

Recepción: 4 de febrero de 2025 / Aceptación: 1 de septiembre de 2025/ Modificación: 6 de noviembre de 2025

Resumen. Objetivo/contexto: A partir de la reunión de materiales bibliográficos procedentes de otras disciplinas y de fuentes complementarias, este trabajo ensaya la narración y comparación de dos de los procesos catastróficos de la historia ambiental urbana reciente de Argentina de mayor visibilidad e impacto simbólico: las inundaciones que afectaron a las ciudades de Santa Fe y La Plata en los años 2003 y 2013, respectivamente. Metodología: El abordaje aplica una hermenéutica cualitativa y comparativa de material bibliográfico de diversa procedencia disciplinar y de fuentes primarias y secundarias de carácter impreso (informes, notas periodísticas) y audiovisual (filmaciones, noticiarios y documentales). Originalidad: A diferencia de los análisis hechos por otras disciplinas de las ciencias sociales, el artículo propone una única estructura narrativa para abordar ambos procesos históricos, basada en una secuencia compuesta por fases que los casos demuestran haber tenido en común. Conclusiones: El trabajo confirma la hipótesis de que las dinámicas históricas de ambas inundaciones pueden narrarse de una forma similar: primero, se produjo el ingreso del agua al espacio urbano de manera sorpresiva y veloz; luego, se desató una fase trienal relacionada con el manejo de la emergencia y la reconstrucción social; y, finalmente, durante esa misma fase, se desplegó una serie de polémicas e intervenciones público-políticas que involucró a distintos actores sociales comprometidos con cada evento.

Palabras clave: historia ambiental, historia urbana, historia argentina, historia reciente, historia comparada, inundaciones.

Two Disasters, One Same Drama: The Cities of Santa Fe and La Plata Facing Flooding (Argentina, 2003/2013)

Abstract. Objective/context: Using a collection of bibliographic materials from various disciplines and additional sources, this work attempts to narrate and compare two of the most visible and symbolically impactful catastrophic events in Argentina’s recent urban environmental history: the floods that affected the cities of Santa Fe and La Plata in 2003 and 2013, respectively. Methodology: The study employs a qualitative and comparative hermeneutics of bibliographic material from diverse disciplinary origins, as well as printed primary and secondary sources, including reports and newspaper notes, and audiovisual materials such as films, newsreels, and documentaries. Originality: Unlike analyses conducted by other social science disciplines, the article proposes a single narrative structure to examine historical processes, based on a sequence of phases that the cases show they share in common. Conclusions: The work confirms the hypothesis that the historical progression of both floods can be described similarly: first, the water quickly and suddenly entered the urban area; then, a three-year period began focused on emergency response and social rebuilding; and finally, during that same period, a series of debates and public political actions took place involving various social groups committed to each event.

Keywords: Argentine history, comparative history, environmental history, floods, recent history, urban history.

Dois desastres, o mesmo drama: as cidades de Santa Fé e La Plata diante das enchentes (Argentina, 2003/2013)

Resumo. Objetivo/contexto: Com base na coleta de materiais bibliográficos de outras disciplinas e fontes complementares, este artigo busca narrar e comparar dois dos processos catastróficos da recente história ambiental urbana da Argentina com maior visibilidade e impacto simbólico: as enchentes que afetaram às cidades de Santa Fé e La Plata em 2003 e 2013, respectivamente. Metodologia: A abordagem aplica uma hermenêutica qualitativa e comparativa de material bibliográfico de diversas origens disciplinares e fontes primárias e secundárias impressas (relatórios, anotações jornalísticas) e audiovisuais (gravações, noticiários e documentários). Originalidade: Ao contrário das análises realizadas por outras disciplinas das Ciências Sociais, este artigo propõe uma estrutura narrativa única para abordar ambos os processos históricos, com base em uma sequência composta por fases que os casos demonstram ter em comum. Conclusões: O artigo confirma a hipótese de que as dinâmicas históricas das duas inundações podem ser narradas de maneira similar: primeiramente, a água invadiu o espaço urbano de forma surpreendente e rápida; em seguida, teve início uma fase de três anos relacionada à gestão da emergência e à reconstrução social; e, finalmente, durante essa fase, houve uma série de polêmicas e intervenções público-políticas que envolveram diferentes agentes sociais comprometidos com cada evento.

Palavras-chave: enchentes, história ambiental, história urbana, história argentina, história recente, história comparada.

Introducción

Las páginas que siguen están destinadas a un doble ejercicio de narración y comparación. Su objetivo es abordar dos catástrofes ocurridas recientemente en Argentina: las inundaciones que afectaron a la ciudad de Santa Fe en el año 2003 y a la ciudad de La Plata en el año 2013. Estos episodios, que aquí abordamos más bien como procesos, no solamente han gozado de alta visibilidad pública, sino que, dentro de la historia nacional de las inundaciones, han sido los últimos de mayor impacto simbólico a nivel social por la magnitud natural de los fenómenos y la escala en que afectó a las condiciones materiales y vitales de existencia1.

Como es sabido, las inundaciones pueden clasificarse hidrológicamente según la procedencia fluvial, pluvial o mixta de la elevación de los niveles hídricos. Pero, si bien los datos naturales son siempre el punto de partida para el análisis de la historia ambiental, su función es conocer la relación compleja y poliédrica que se produce entre las personas y su medio. Por ello, el interés de este trabajo reposa en los dramas sociales que se desataron a partir de esos fenómenos. La historia urbana se presenta especialmente adecuada para esa empresa, puesto que, por un lado, es en las ciudades donde la humanidad contemporánea experimenta su relación con el ambiente; y, por el otro, porque en la dimensión acotada de los espacios locales puede observarse mejor el papel activo de los actores2.

La comparación propuesta se ejercerá sobre dos objetos semejantes. La Plata y Santa Fe son sede de poderes políticos provinciales, condición que implica la cohabitación en un mismo espacio de las figuras del gobernador y del intendente, y, por ello, una especial participación del primero en la gestión del desastre. Tanto Carlos Reutemann en el caso santafesino como Daniel Scioli en el platense recibieron igual o mayor atribución social y autoasignación de responsabilidades que los respectivos jefes municipales.

Sin embargo, a pesar de ser ciudades capitales, no son las de mayor población en sus respectivas provincias. En el caso platense, el partido de La Matanza la supera por aproximadamente un millón de personas, mientras que en el santafesino la ciudad de Rosario la duplica. Estamos tratando entonces con dos grandes urbes argentinas, aunque no del primer eslabón (Gran Buenos Aires) ni del segundo (Gran Córdoba y Gran Rosario), sino más bien de un tercer grupo de grandes ciudades intermedias: el Gran La Plata ocupaba en el año 2010 el sexto lugar en el ranking de aglomerados con 654.324 habitantes y el Gran Santa Fe se situaba en el año 2001 en el noveno lugar con 455.239 habitantes3.

Esa posición secundaria en sus respectivos distritos, y terciaria a nivel nacional, según los términos demográficos, se refleja también, por distintas razones, en las dimensiones política, económica y cultural. De manera que las inundaciones implicaron, por un momento, que ambas ciudades ocuparan un lugar mediático de alta visibilidad nacional al que no estaban acostumbradas.

Finalmente, Santa Fe y La Plata también comparten el hecho de que históricamente han debido enfrentarse a los embates del problema hídrico. Sin embargo, lo cierto es que las inundaciones de los años 2003 y 2013 representaron, para ambas ciudades, acontecimientos críticos de una magnitud que no registraba precedentes.

Ahora bien, en relación con este trabajo, como ocurre para otro tipo de casos y problemáticas ambientales, la historiografía argentina no ha producido estudios al respecto. Si bien la historia ambiental latinoamericana es hoy un campo consolidado, los aportes hechos desde y sobre Argentina están lejos de ocupar un lugar central en el flujo de publicaciones académicas4. En cambio, para los casos que aquí tratamos, los estudios provienen de la arquitectura, la comunicación, la geografía, la antropología, la sociología, la ciencia política, la ingeniería y la psicología5.

Esa bibliografía, sumada a una serie de fuentes complementarias, ha permitido reunir información suficiente para ensayar la comparación6. La historia ambiental urbana es de por sí un campo interdisciplinar —razón por la que en ella conviven interrogantes políticos, sociales y culturales—7, pero, conforme con William Cronon, la aproximación historiográfica al vínculo entre los humanos y la naturaleza posee un rasgo que la distingue respecto de otros abordajes: su “forma narrativa”8. Este artículo supuso entonces el análisis y síntesis del contenido de dichos materiales teóricos y empíricos diversos con el fin de crear una sola estructura narrativa, articulada secuencialmente, que aborde los dramas desatados por los desastres ambientales que hemos seleccionado. Se trata, sobre todo, de un ejercicio que busca elaborar la historicidad de las inundaciones desde un enfoque comparado.

El cuerpo del trabajo se divide en tres partes: la primera está dedicada al caso de Santa Fe; la segunda, al de La Plata; y la tercera, al análisis de sus semejanzas y diferencias. Cada caso es presentado a través de una pequeña introducción sobre la relación histórica de cada ciudad con el problema del agua y luego se aborda cada inundación en una secuencia desagregada en tres subpartes. Finalmente, en las conclusiones puede encontrarse la hipótesis principal a la que este artículo condujo: esta postula que las dinámicas históricas de ambas inundaciones pueden narrarse de una forma similar: primero, se produjo el ingreso del agua al espacio urbano de manera sorpresiva y veloz; luego, se desató una fase trienal relacionada con el manejo de la emergencia y la reconstrucción social; y, finalmente, durante esa misma fase, se desplegó una serie de polémicas e intervenciones público-políticas que involucró a distintos actores sociales comprometidos con cada uno de los procesos desatados por la inundación.

  1. Santa Fe 2003: el río que desborda

La ciudad de Santa Fe fue fundada en 1573 por el conquistador Juan de Garay y trasladada a su emplazamiento actual en el año 1649. Las transformaciones políticas de la primera mitad del siglo xix la dejaron posicionada como ciudad capital de la provincia homónima. Además, cuenta con un puerto geoestratégico que le ha permitido organizar la navegación de buena parte de la zona norte de Argentina desde tiempos coloniales. Sin embargo, al conformar una cuña aluvional de muy bajo nivel topográfico entre el río Salado y el río Paraná (sistema Leyes-Setúbal), resulta un área de riesgo como pocas en toda la región de la cuenca del río de la Plata, puesto que los eventos atípicos pueden presentarse de manera simultánea en ambos sistemas fluviales.

No obstante, la mayor parte de las crecidas han sido tributarias del río Paraná. La afectación que ello supuso respecto del uso del puerto condujo a que, en el contexto productivo agroexportador, el presidente Hipólito Yrigoyen (1916-1922) decidiera elevar el terreno de la zona, que la valorizó en términos inmobiliarios. En respuesta, y sobre todo a partir de la crisis de la década de 1930, la llegada de sectores socialmente relegados desde el campo impactó en la ocupación de las áreas anegadizas del sector sur y oeste de la ciudad, lindantes con el río Salado, dados los precios bajos de los lotes. Durante la segunda mitad del siglo xx se construyeron viviendas y barrios populares en la zona, en el intento por mejorar sus condiciones de hábitat y habitación.

Pero la vulnerabilidad o riesgo invisible en que se encontraban recién salió a la luz en la inundación del año 2003. Es que al haber sido el río Paraná el principal protagonista de las crecidas, el gobierno provincial continuó priorizando sus esfuerzos en paliar la situación del lado este de la ciudad. A la obra de elevación de las tierras linderas al puerto le siguieron terraplenes improvisados por vecinales o comunidades cercanas, hasta que luego de una devastadora inundación en 1983 el gobierno provincial construyó un sistema de anillos defensivos que soportaron exitosamente posteriores crecidas, lo que promovió la urbanización y la llegada de población permanente a las localidades de la zona9.

De manera que, para comienzos del siglo xxi, el oeste de la ciudad seguía siendo el foco principal de asentamientos populares. Según el Censo Nacional del año 2001, casi 90.000 personas habitaban el área y, de acuerdo con un informe del año 2003 de la Comisión Económica para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas, esa población arrojaba una tasa de desocupación del 26,5 %; informalidad laboral del 54,83 %; y un 20 % de irregularidad respecto de los títulos de sus viviendas10.

El drama desatado con la inundación de fines del mes de abril del año 2003 fue entonces no solamente un insólito pico del río Salado, que entre los días 22 y 29 pasó de 700 m3/s a 4000 m3/s, batiendo un récord sin antecedentes registrados11, sino, además, un acontecimiento de orden social: la visibilización del estado de vulnerabilidad de la mayor parte de los sectores populares que habitaban para ese entonces la ciudad de Santa Fe12.

La negligencia política que expuso a la ciudad al desastre puede identificarse fácilmente. Una vez resuelta la situación hídrica del lado del Paraná, desde 1994, y gracias al trabajo de la Dirección Provincial de Vialidad, Santa Fe finalmente pasó a contar con un proyecto de extensión de los terraplenes de defensa del lado oeste de la ciudad; no obstante, la obra comenzó a ejecutarse, pero quedó incompleta. Para el año 2000, el Estado nacional la había incluido en un “Plan Federal de Infraestructura”, aunque tampoco decidió ejecutarla.

El gobierno municipal, por su parte, contaba con organismos como la Comisión Técnica y el Cuerpo de Guarda Defensas que debían detectar falencias en las obras de defensa, mantenerlas y mejorarlas, pero para el momento de la inundación dichos organismos estaban fuera de funcionamiento. Fue la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas la que lanzó la alerta de una crecida del río, aunque recién lo hizo el lunes 28 de abril, un día después de que empezara a entrar agua en la ciudad. La Dirección carecía de la estructura necesaria para hacerlo, ya que tenía como meta llevar adelante, sobre todo, obras de desagües. Finalmente, el Instituto Nacional del Agua, que poseía una serie de estaciones hidrométricas instaladas en el Salado, las había desmantelado en 1990. En consecuencia, ningún sistema proveyó información sobre la crecida. La alerta fue lanzada solo cuando no pudo funcionar como tal13.

  1. Revelación sorpresiva

El avance del agua sobre la ciudad comenzó el domingo 27 de abril de 2003, fecha en que se celebraban elecciones presidenciales en todo el país14. Proveniente del río Salado, ingresó por una sección abierta del terraplén de defensa oeste en su extremo norte. Los días lunes y martes el agua continuó avanzando y llegó hasta el sur de la planta urbana, pero el miércoles alcanzó el radio céntrico, con una altura de 2 metros y medio, indicando que, aunque el oeste era en efecto más vulnerable, en esta oportunidad la ciudad se veía afectada de manera transversal (imagen 1). Los terrenos elevados del este, el terraplén oeste y la Autopista Circunvalación actuaron como barreras que retuvieron el agua sin permitir que drenara, hasta que se efectuaron voladuras del terraplén para que descargaran los caudales hacia el río. Cerca de 130.000 personas se vieron directamente afectadas y 27 murieron15. Sin un plan de contingencia ni evacuación en marcha, los afectados atravesaron los días de la inundación en los techos de sus casas al resguardo del agua y cuidando sus pertenencias, o bien en espacios de refugio improvisados, gestionados entre el gobierno provincial, las Fuerzas Armadas, la Cruz Roja y la Federación Universitaria del Litoral16.

Imagen 1. El alcance del agua en la ciudad de Santa Fe

Fuente: Extraída de Carlos Ubaldo Paoli, “Inundaciones ribereñas en el tramo del Paraná medio”, en Inundaciones Urbanas en Argentina, organizado por Juan Carlos Bertoni (Córdoba: Universitas, 2004), 112.

  1. Manejo de la emergencia y reconstrucción social

Fueron campamentos, vecinales, escuelas y el edificio del Ministerio de Agricultura —donde pasó a funcionar un comité de crisis— los albergues transitorios en los que muchos de los damnificados llegaron a residir durante meses. Eran espacios donde se canalizaban necesidades básicas como alimentación o contención psicológica; desde allí las cámaras de televisión de canales locales mostraban el estado de salud de los evacuados y lanzaban pedidos de paradero para ubicar a familiares o conocidos. Los medios de comunicación nacionales, por su parte, se encargaban de transmitir la solicitud de donaciones de alimentos no perecederos y otros objetos domésticos que la organización Cáritas recibía y transportaba hacia la ciudad de Santa Fe17.

Pasados los días más críticos, un mes después, el gobierno provincial creó la Unidad Ejecutora de Reparación de la Emergencia Hídrica y Pluvial, conocida como “Ente de la Reconstrucción”, con el objetivo de rehabilitar las condiciones de vida alteradas por el fenómeno hídrico. El Ente se concentró en el sector que había atravesado pérdidas parciales mas no totales de sus viviendas; fue el que asistió en el proceso de limpieza y desecho de objetos arruinados una vez producido el retorno a los barrios. Pero, además, luego de una etapa de verificaciones, desde la segunda mitad de 2004 y hasta el primer trimestre de 2006, cuando el Ente cerró, este llegó a otorgar casi 20.000 pagos a titulares de viviendas damnificadas a modo de reparación de daños18.

El municipio, por su parte, fue el que se encargó de aquellos cuyas viviendas eran irrecuperables, al crear una segunda Unidad Ejecutora de Recuperación, que tuvo como meta coordinar la ejecución de una donación de €490.000 que hizo la Unión Europea en la segunda mitad del año 2003, cuya administración cayó en manos de la Cruz Roja Argentina19. Con ese aporte, entre 2004 y 2005 se levantaron cuatro conjuntos habitacionales en la zona norte de la ciudad, contando un total aproximado de 400 viviendas construidas con paneles y conectores de pvc. Esto indica que, luego de pasados aproximadamente dos meses de la inundación, cuando retornaron a sus hogares quienes pudieron hacerlo, aún hubo un buen número de familias que durante uno o dos años debió permanecer residiendo en campamentos de evacuados para posteriormente atravesar un proceso de relocalización y readaptación al entorno barrial20.

  1. Polémicas e intervenciones público-políticas

Mientras se desplegaban medidas para la emergencia y la reconstrucción, el gobernador Carlos Reutemann desató un entredicho con el rector de la Universidad Nacional del Litoral, el ingeniero hídrico Mario Barletta. Reutemann acusó a la institución —que estaba en manos del radicalismo desde 1983, misma cantidad de tiempo que el peronismo había gobernado la provincia— de no haber aportado previsiones técnicas, horadando así también al rector por su profesión. En consecuencia, la universidad reaccionó creando el Programa de Cooperación Interinstitucional Frente a la Emergencia (ProCIFE) a mediados de 2003, que emitió un informe al año siguiente en el que sostenía que ya había elevado otros al gobierno previniendo el evento (que Reutemann dijo no haber conocido) y, además, explicaba científicamente cómo había ingresado el agua a la ciudad. La conclusión principal se basaba en adjudicarle responsabilidad al gobernador y al elenco de autoridades provinciales y nacionales que lo habían precedido, cuya negligencia principal había confluido en la falta de adecuación de la infraestructura para defensa hídrica. Por último, el informe posicionaba a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo como una eventual planificadora urbana a partir de ese momento, basada en la mentada capacidad para “gestionar el riesgo” hídrico de la ciudad21.

Ahora bien, más allá de ese temprano episodio, en los meses siguientes a la inundación, tanto Reutemann como el intendente peronista Marcelo Álvarez recibieron la complacencia del principal diario local llamado El Litoral, que evitó adjudicar responsabilidades políticas. En sus páginas se colocaba a la naturaleza como la principal causa del desastre. Mientras la prensa de tirada nacional como Clarín o La Nación hacía énfasis en los sujetos afectados, contabilizando muertos o relevando el estado de los evacuados, El Litoral, en cambio, solo anunció una cifra de fallecidos a causa del agua hacia octubre de 2003, respetando los datos oficiales. Aunque pueda sostenerse que esa posición retórica buscaba contener los ánimos de los lectores que vivían cotidianamente la situación trágica que se daba en la ciudad, la posición política del diario se hizo evidente cuando etiquetó al colectivo de inundados como violento, calificando su accionar como inaceptable, luego de un altercado con el gobernador Jorge Obeid a poco de asumir su mandato a inicios del año 200422.

En todo caso, ese actor ha sido el legado, con carácter de síntoma, que más ha perdurado luego de la inundación santafesina: el movimiento de inundados. Si tanto personajes como partidos políticos fueron variando desde el año 2003, y las instituciones creadas con la inundación finalmente se extinguieron (como el Ente, la Unidad Ejecutora municipal o el ProCIFE), el movimiento permaneció interviniendo en el espacio público. Su articulación se dio precisamente mientras el gobierno provincial llevaba adelante las políticas de recuperación al tiempo que, entre silencios y entredichos, nadie parecía hacerse responsable por la tragedia. Muchos esperaban la construcción de nuevas viviendas y otros tantos encontraban dificultades burocráticas cuando cursaban las solicitudes de reparaciones económicas que, cuando llegaron —entre uno y tres años después del hecho—, no siempre fueron consideradas justas ni suficientes. Si bien se presentaron demandas judiciales, en general no fueron cursadas favorablemente.

En consecuencia, las personas afectadas por la inundación —autoidentificadas como “gente de los barrios del oeste”— hallaron maneras de canalizar sus propios traumas y reclamos de forma paralela y simultánea. Fue en su reivindicación como sujetos de derecho que se articuló un movimiento social que comenzó con una serie de asambleas y siguió con la decisión de instalar la “Carpa Negra de la Memoria y la Dignidad” a fines de julio de 2003 en la plaza principal de la ciudad, frente a la Casa de Gobierno y los tribunales provinciales. El color negro aludía al duelo por las pérdidas; la función principal consistió en la exposición —cual museo— de objetos domésticos afectados por el agua y, en consecuencia, inutilizables. Más tarde, hacia el mes de noviembre, próximo a la asunción de Obeid, un sector de los integrantes de la carpa decidió inaugurar una nueva forma de intervención pública llamada “Marcha de las Antorchas”, que consistió en caminatas semanales alrededor de la plaza durante los días martes, en alusión al martes 29 de abril en que ingresó el agua en la ciudad23.

La ligazón con esa fecha que buscaba mantener activo el recuerdo de la tragedia, y con ello el reclamo de justicia, fue un eje simbólico que diferenció al movimiento respecto de los distintos gobiernos, e incluso de la universidad, que, pasado el affaire Reutemann-Barletta, se encontró compartiendo el discurso de la “reconstrucción” antes que la memoria del colectivo de inundados. Debieron correr unos 10 años para que, luego de haberse implementado las medidas necesarias para evitar una nueva inundación —entre ellas las obras de infraestructura pendientes, un plan de contingencia y un sistema de alertas hídricas—, el gobierno provincial y la municipalidad empezaran a hacerse eco del proceso de memoria, identificándose retóricamente con el movimiento de inundados24.

Finalmente, en el año 2019 la Corte Suprema de Justicia de la provincia dio a conocer una serie de condenas para los responsables de la inundación. Los involucrados fueron el secretario de Asuntos Hídricos, Ricardo Fratti, y el ministro de Obras Públicas, Edgardo Berli, con la pena de tres años de prisión de ejecución condicional, por lo que nunca fueron presos. El intendente Álvarez había sido procesado, pero al fallecer en 2018 nunca conoció el fallo. Reutemann ni siquiera atravesó un procesamiento, dado que fue excluido de la causa ya en esa instancia, en el año 2006. Las responsabilidades que encontró la justicia estuvieron vinculadas a la obra de defensa inconclusa y a la falta tanto de un sistema de alertas hidrológicas como de acciones que permitieran el desagüe, una vez ingresada el agua en el casco urbano25.

No obstante, las organizaciones del movimiento de inundados permanecen activas, reeditando sus encuentros con forma de carpa y marcha cada 29 de abril en la plaza cívica de la ciudad de Santa Fe. Si bien la frecuencia de los encuentros disminuyó ya entre los años 2004 y 2005, el movimiento no se ha extinguido, sino que ha multiplicado sus prácticas de memoria al tiempo que permanece reclamando justicia.

  1. La Plata 2013: los desagües que colapsan

Una vez federalizada la ciudad de Buenos Aires en 1880, dos años después y por impulso del gobernador Dardo Rocha, se fundó la ciudad de La Plata en calidad de capital de la provincia bonaerense. La elección de las lomas de la Ensenada como lugar de emplazamiento se justificó en el acceso al puerto natural de aguas profundas que permitiría garantizar el comercio exterior. Pero, al mismo tiempo, el diseño urbano de la ciudad, creada ex nihilo, fue fruto de una planificación técnica considerada superlativamente moderna en comparación con el resto de ciudades del río de la Plata. Uno de los motivos de esa planificación fue el higienismo, basado en una perspectiva organicista e hipocrática que colocó en el poder médico la capacidad para garantizar la salubridad en la vida urbana. Así, la traza regular de un plano con diagonales, la mayor presencia de calles —con manzanas reducidas— en el centro de la ciudad y un sistema equilibrado de plazas y parques buscaron cumplir con el requisito de una alta circulación y renovación del aire.

Además, la ciudad debía contar con un eficiente sistema de desagües que evitara la concentración miasmática al tiempo que mantuviera el agua disponible en condiciones límpidas. El desafío radicó en el hecho de que dichos desagües debían empalmarse con los más de 15 arroyos que conforman la cuenca del arroyo El Gato (imagen 2) y que recién en la segunda mitad del siglo xx serían entubados, aunque solo en el cuadrante fundacional de la ciudad, donde se consumaba la idea original de la traza regular26.

Imagen 2. Los arroyos desbordados en La Plata

Las zonas celestes y azules indican las inundadas, siendo las de color más oscuro las de mayor altitud.

Fuente: Extraída de “Estudio sobre la inundación ocurrida los días 2 y 3 de abril de 2013 en las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada” (Universidad Nacional de La Plata, 2013), 4, https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/27334

No obstante, el ocultamiento del agua no significó de modo alguno la erradicación de los problemas que podía traer aparejados. Fue en las últimas décadas del siglo xx que aumentó la periodicidad de las inundaciones en La Plata: entre 1971 y 1980 se produjeron 25 episodios; en la década siguiente, el doble; y en la próxima, un total de 78. La situación se explica en gran parte por el cambio de un ciclo climático en favor de uno de precipitaciones más frecuentes —que a su vez puede vincularse a las transformaciones atmosféricas más generales producidas por el calentamiento global—, pero también hubo otros factores que contribuyeron a impermeabilizar el suelo en los últimos 20 años: la expansión desregulada de la ocupación urbana que entre 2003 y 2008 multiplicó casi por cinco la densidad poblacional en el Gran La Plata; el crecimiento de la producción frutihortícola a través de invernaderos a lo largo del cinturón de quintas y chacras que rodean la ciudad; y la presencia de la Autopista Buenos Aires-La Plata, que desde la inauguración del último tramo en el año 2002 actúa como dique de contención del arroyo El Gato en episodios de grandes lluvias27.

De todas formas, lo que ocurrió en el año 2013 batió todos los registros históricos, pues en el plazo de tres horas cayeron más de 300 milímetros, alcanzando los 392 en 24 horas. Más allá de los factores que se han citado, que, como en esta, han contribuido a generar inundaciones urbanas en otros episodios de fuertes lluvias, lo cierto es que el sistema de desagües jamás hubiera podido responder eficientemente frente a la cantidad de agua caída en tan poco tiempo, que duplicó durante tres horas seguidas el máximo de precipitaciones que en promedio suele absorberse28.

El intendente del momento, Pablo Bruera, echó una crítica al pasado cuando a ocho días de la inundación inauguró las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante y señaló que “pasamos de ser la ciudad soñada, pensada, ilustrada, con medalla de oro en París [en referencia a la Exposición Universal de 1889 en que el diseño urbano platense fue premiado], a decirle a nuestro fundador que hizo la ciudad en un plato, que se equivocó y que debía ser en un lugar más alto”29. Esta crítica retrospectiva no debe ocluir, aunque así lo buscara, el hecho de que los funcionarios municipales estaban al tanto de la propensión frente a las inundaciones que presentaba la ciudad de La Plata. Si bien no se encararon obras estructurales, el mismo intendente, en el año 2008, luego del último episodio de emergencia hídrica, había creado el Comité Operativo de Emergencias Municipales, pero cinco años después solo había utilizado el 2 % del presupuesto asignado30. Así, la negligencia política implicó que en abril de 2013 la población no recibiera ninguna alerta, además de que no se encontraba activo ningún plan de contingencia. Por su parte, los organismos provinciales tampoco estaban ejecutando planes de riesgo. La única alerta fue emitida por el Servicio Meteorológico Nacional, pero a muy corto plazo: recién a las 3:51 h del mismo 2 de abril por lluvias intensas y con tres horas de validez31.

  1. Revelación sorpresiva

Mientras en todo el país se conmemoraba con carácter de feriado el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, la tormenta que se desató sobre una ciudad sin preparación alguna fue de una magnitud inédita e impredecible. El arroyo El Gato se vio colapsado en todos sus brazos, así como la cuenca del arroyo Maldonado que corre por la zona sur del Gran La Plata, hacia donde se había extendido parte de la urbanización desde mediados del siglo xx. Salvo dentro de la trama del cuadrante original, esos cursos de agua se encuentran, en general, a cielo abierto. Sin embargo, en 2013 los entubamientos tampoco dieron abasto y las lluvias inundaron democráticamente tanto al centro como a las periferias de la ciudad, revelando los límites de la modernidad higiénica de los tiempos fundacionales. Según cifras actuales, que circulan en informes periodísticos realizados a 10 años del episodio32, hubo 190.000 personas afectadas directamente, es decir, con viviendas inundadas, en las que el agua permaneció entre 8 y 16 horas. Muchos pasaron la noche en sus techos y la mitad desocupó sus casas, pero no para dirigirse a centros de evacuación, donde solo concurrieron unos 3.000, sino a hogares de otros familiares o vecinos cercanos. El total de muertos ascendió a 89 y el 70 % perteneció al sector de la tercera edad33.

  1. Manejo de la emergencia y reconstrucción social

La atención a las víctimas fue organizada en primera instancia por el Ministerio de Salud de la provincia a través de la formación de un comité de crisis que atendió a la población mediante equipos profesionales. Cruz Roja, Cáritas y distintos clubes, entre ellos el General San Martín de Tolosa como referente central, relevaron casas y distribuyeron donaciones de todo tipo, al tiempo que el último alojó a evacuados. Las distintas fuerzas de seguridad y defensa contribuyeron en el rescate y la logística de las donaciones. El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (ex-pami) y la Administración Nacional de la Seguridad Social (anses) se concentraron en la población más entrada en edad, reponiendo medicamentos y duplicando los ingresos jubilatorios y de pensión.

Mientras que desde el Estado se ofrecían esas respuestas para paliar la delicada situación que dejaba la inundación, se producía un proceso paralelo y simultáneo de organización social a nivel de los barrios, basado en la autoconvocatoria de los vecinos. Esa experiencia no era del todo desconocida para los platenses, puesto que en los similares episodios de los años 2002 y 2008 se habían generado fuertes proliferaciones asamblearias. Las estimulaba la necesidad de paliar daños materiales, pero también la voluntad por instalar públicamente la problemática del riesgo del hábitat. En distintos barrios se produjo una múltiple articulación entre asambleas, comedores, cooperativas, clubes, organizaciones no gubernamentales, iglesias, que, junto con distintos efectores del Estado, coordinaron la reconstrucción urbana y doméstica34.

Adicionalmente, en comparación con las inundaciones anteriores, hubo un componente novedoso en el año 2013: la presencia de organizaciones provenientes de la militancia política que buscaron acompañar la reconstrucción. Movimiento Evita y La Cámpora fueron las agrupaciones que quedaron asociadas al accionar paliativo de parte del Estado —sobre todo la segunda, que a través de la anses penetró territorialmente en los barrios periféricos de las grandes ciudades del país durante el segundo mandato de Cristina Kirchner (2011-2015)—, pero además hubo otras que, de manera independiente, trabajaron con la sociedad damnificada. El caso más significativo parece ser el del Frente Popular Darío Santillán-Corriente Nacional, desde el que se organizaron brigadas de voluntarios que distribuyeron donaciones en los barrios más afectados, además de que atendieron la salud, la limpieza, la alimentación y la construcción edilicia35.

En cuanto a la respuesta gubernamental para la reconstrucción, fue en julio de 2013 cuando, luego de lograr un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo, el gobierno provincial lanzó el programa Asistencia en la Reparación de Viviendas Afectadas por el Temporal, destinado a un total de 5800 familias con necesidades básicas insatisfechas. Dos años más tarde, con motivo del traslado de un asentamiento informal en Ringuelet (zona norte del partido de La Plata) que presentaba un alto grado de exposición hídrica, se logró también financiamiento del Fondo Financiero para el Desarrollo de los Países de la Cuenca del Plata, que, junto con aportes del Estado nacional, levantarían 120 nuevas casas en un entorno más seguro.

Sin embargo, las políticas de vivienda no dejaron satisfechas a una buena cantidad de familias residentes de distintos barrios periféricos de La Plata, incluso aquellas que eran destinatarias directas de alguno de los programas mencionados. Así, los mismos vecinos autoconvocados y los distintos espacios con anclaje comunitario (vale aquí citar especialmente a la organización no gubernamental Techo) siguieron contribuyendo de distintos modos en la reparación o construcción de viviendas y acondicionamiento del hábitat, desplegando tareas de forma autogestiva o elevando reclamos a las distintas áreas de los poderes públicos. Un ejemplo destacado fue el de las cuadrillas solidarias llamadas El Pueblo Construye, que funcionaron entre 2014 y 2016, surgidas de las asambleas de autoconvocados e integradas por militantes políticos y un grupo de arquitectos, cuya finalidad fue reparar la situación de la vivienda de aproximadamente 300 familias que habían sido excluidas del programa estatal Asistencia en la Reparación de Viviendas…36. Polémicas e intervenciones público-políticas

La cobertura mediática que se le dio a la inundación platense tuvo dos niveles. Por un lado, el principal diario de la ciudad llamado El Día enfatizó la solidaridad que se mostraba entre vecinos, casi no mencionó el rol del municipio y solo expuso las acciones consideradas positivas de parte del Estado frente al desastre. También se abstuvo de aludir a la participación de la militancia joven frente a la emergencia37. Pero, por el otro, fue distinto lo que ocurrió en diarios de tirada nacional como Clarín, La Nación o Página 12: en cuanto a las ayudas proveídas frente a la emergencia, el primero relevó el accionar de los efectores públicos, aunque evitó nombres de agentes y personas; el segundo enfatizó el rol de las organizaciones no gubernamentales y los gestos de solidaridad desinteresada; y el tercero destinó el asunto principalmente a registrar la presencia de la militancia política. Sin embargo, la posición de cada diario quedó mejor explicitada en la manera en que representaron la relación entre personas inundadas y autoridades: Clarín y La Nación la entendieron a partir del conflicto, reseñando los reclamos, abucheos y forcejeos de los primeros contra Cristina Kirchner, el gobernador Scioli o la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, mientras que Página 12 centró su cobertura en la reivindicación permanente de las acciones y medidas tomadas, en particular, por la presidenta38.

Esas valoraciones contrastantes tuvieron una prolongación en el debate más rudo que se dio en los medios digitales por parte de los usuarios de las redes sociales o de los propios blogs de los diarios. No obstante, más allá de los posicionamientos ideológicos o partidarios, en el espacio virtual predominó una crítica generalizada —incluso de quienes se reconocían simpatizantes kirchneristas— a la negligencia de los poderes públicos y a la inacción inmediatamente previa y posterior a la inundación39.

En ese contexto adverso fue que el gobierno nacional aprovechó el delicado episodio para plantear públicamente sus diferencias políticas con el gobernador, cuya relación con la presidenta se encontraba deteriorada desde hacía un tiempo. Si bien durante los días de la inundación el tono que se usó fue mesurado y se priorizó transmitir la imagen de que las acciones se coordinaban entre las distintas jurisdicciones, igualmente podía advertirse cierta diferencia en la adjudicación de responsabilidades: Scioli enfatizaba la situación meteorológica excepcional, descartando que la falta de obras de infraestructura hubiera sido un problema, mientras que Kirchner, oriunda de La Plata, recordaba frente a la prensa mientras recorría la localidad que ya en su adolescencia había vivido episodios similares. Algunas semanas después, la relación con Scioli comenzó a escalar cuando la presidenta, miembros de su gabinete y simpatizantes horadaron abiertamente la figura del gobernador, asociándolo a las “corporaciones enemigas del pueblo”40. Finalmente, durante esos días la presidenta encargó una auditoría a la Universidad Nacional de La Plata, cuya Facultad de Ingeniería emitió un informe en el mes de mayo de 2013 —citado previamente— en el que concluyó que el episodio de lluvias había sido excepcional, pero que la falta de obras y un plan de contingencia formaban parte de una negligencia generalizada41.

Lo cierto es que pasados dos años de la inundación los términos del vínculo entre la presidenta y el gobernador terminarían reparándose cuando, con la venia de la primera, el segundo se convirtió en el candidato para sucederla. El episodio hídrico fue desapareciendo de los medios de comunicación y, en todo caso, la reconstrucción se produjo de manera localizada, con la connivencia del sector público y el proceso de autoconvocatoria vecinal en los barrios. Todavía durante el mandato de la gobernadora María Eugenia Vidal (2015-2019) se produjeron relocalizaciones de asentamientos y reparaciones de viviendas, y fue durante su gestión, en febrero de 2019, que el gobierno provincial concluyó una obra significativa: el saneamiento, ensanche y profundización del cauce del arroyo El Gato, cuya intervención se había anunciado poco después de la inundación42.

Pasado un mes de su inauguración, se dio a conocer el resultado de una causa judicial en la justicia penal provincial por las negligencias durante el episodio: Sergio Ariel Lezana, un funcionario municipal de Defensa Civil, fue el único acusado por incumplimiento de funcionario público y el único condenado, con inhabilitación para ejercer cargos. El titular de la cartera de Lezana había sido procesado, pero falleció antes de la sentencia. Scioli y Bruera, por su parte, nunca fueron admitidos como declarantes. El hecho de que el culpable así se declarara durante el desarrollo del juicio evitó la producción de prueba, cuando la justicia ya había determinado que la responsabilidad principal recaía en la respuesta del municipio frente a la emergencia43.

En el año 2021 un sector de los familiares de las víctimas intentó reactivar la causa contra las autoridades municipales y provinciales, estimulados por asambleas vecinales que aún permanecen activas, pero no solo hasta ahora no ha habido resultados, sino que, además, no todos los damnificados comparten el reclamo. De hecho, el intendente Bruera se mantuvo cercano a una de las asociaciones de familiares que buscaron reparaciones inmediatas en lugar de una más profunda investigación judicial44.

De cualquier forma, aunque hoy las aguas escurran más rápido y la municipalidad haya instalado estaciones meteorológicas y sensores en los arroyos para alertar a la población frente a una eventual crecida45, lo cierto es que la exposición de La Plata al clima cambiante de la región probablemente no pueda morigerarse, así como tampoco la estructura de su sistema de desagües, heredero de la histórica ciudad higienista.

  1. Santa Fe y La Plata bajo el agua: semejanzas y diferencias

Las inundaciones de los años 2003 en Santa Fe y 2013 en La Plata afectaron la vida humana y social de un modo imprevisible y masivo. Su vulnerabilidad hídrica se explica por razones políticas de diversa temporalidad: la de mayor profundidad histórica responde a la geolocalización de las ciudades, vinculada a la proximidad portuaria, y la más próxima se relaciona con las limitaciones y —sobre todo— negligencias que se cometieron durante las últimas décadas en materia de obras de infraestructura, planes de contingencia y sistemas de alertas.

En ambos casos el ingreso de agua se produjo en jornadas atípicas, siendo en Santa Fe un domingo electoral y en La Plata un feriado nacional. Muchos de los afectados pasaron una o más noches en los techos de sus casas, para luego ser evacuados. En este punto es que se advierte una diferencia, puesto que en Santa Fe la amplia mayoría recurrió a centros de refugio, mientras que en La Plata lo hizo a casas de familiares y vecinos. Quizá su explicación repose en la forma en que ingresó el agua: en Santa Fe lo hizo de forma pareja desde el oeste hacia el centro durante varios días, afectando a la ciudad sincrónica y homogéneamente, mientras que en La Plata se dio de una forma más irregular y por un tiempo mucho más breve. No obstante, en ambas se vieron afectados distintos sectores sociales de manera transversal, aunque las viviendas más precarias se vieron más vulneradas tanto por su condición material como por su posición geográfica de mayor exposición al riesgo hídrico. A su vez, las cifras de damnificados presentan una diferencia mayor para el caso platense, en particular en cuanto a la cantidad de muertos por causa directa del agua, contabilizados en 89, dado que el personal de bomberos debió distribuir su actuación entre la inundación y el incendio de la refinería de ypf, lo que dificultó su participación en las evacuaciones.

En la fase de emergencia y reconstrucción, el gobierno provincial, y en Santa Fe también el municipal, concentraron sus políticas en pos de la recuperación de las viviendas y el hábitat a través de múltiples financiamientos, incluyendo el internacional. No obstante, la presencia de esos poderes públicos en el caso santafesino fue más intensiva que en el platense, expresada en la misma organización de la evacuación, en la articulación de unidades ejecutoras para la emergencia y en la reparación socioespacial de la ciudad. En el caso platense, fue la autoconvocatoria de vecinos la que primó tanto en la evacuación, en la asistencia a los damnificados como en la reconstrucción de las viviendas, todo lo cual implicó la recuperación de experiencias de organización vecinal que se habían dado en inundaciones previas.

Al mismo tiempo, este caso evidencia la peculiaridad de la intervención de la militancia política, que no solo actuó junto a los vecinos, sino que asistió a los afectados desde las reparticiones del Estado nacional, ausentes en Santa Fe 10 años antes. La propia estructura institucional era para entonces exigua, heredera de las reformas neoliberales de la década de 1990, que además había recibido el impacto de la crisis de los años 2001-2002. En cambio, para la inundación platense, espacios como el anses habían adquirido una fuerte capilaridad territorial, que, junto con centros comunitarios y unidades básicas de organizaciones afines al gobierno, permitieron contribuir en la emergencia.

Ese fue uno de los rasgos a través de los que se visibilizó nacionalmente la inundación y que la diferenció de la manera en que lo hizo la santafesina. Si en esta última los medios de comunicación enfatizaron la escala de la tragedia, en el caso platense se la leyó mediante la polarización política, imputando críticas o reivindicaciones, según el medio, a la militancia kirchnerista. Esos posicionamientos diversos, sumados al rol que cumplieron las redes sociales, impidieron la articulación de una misma línea editorial en torno a la inundación.

No obstante, el nivel municipal en la figura del intendente quedó en gran parte exento del tratamiento crítico en los medios de comunicación, incluso de parte del principal diario de la ciudad. Ello coincide con lo que ocurrió en la ciudad de Santa Fe, aunque no solo la intendencia, sino también la gobernación, recibieron un trato condescendiente de parte de la prensa local. Fue en esa órbita en la que además se dio el principal entredicho público por las responsabilidades frente a la inundación, entre Reutemann y el rector de la universidad, sin que tuviera resonancia por fuera de la ciudad. En cambio, la escalada de la presidenta Kirchner contra el gobernador Scioli, acusándolo por su ineficacia, pero principalmente por su supuesto alineamiento con los adversarios del gobierno/enemigos del pueblo, se convirtió en noticia en todo el país dada la relevancia público-política de los personajes involucrados.

El resultado del altercado entre Reutemann y Barletta terminó en la convocatoria del segundo a un comité universitario que informó sobre lo inédita que había sido la inundación en términos hidrológicos, pero, así mismo, se encargó de señalar las negligencias cometidas por la política, algo similar a lo que ocurrió en La Plata por pedido de la presidenta. Es decir que las universidades nacionales fueron no solamente los primeros agentes en producir conocimiento sobre las causas de las inundaciones —sobre todo de carácter técnico—, cuya legitimidad no fue cuestionada por ninguno de los actores, sino que su impulso fue dado por los que entendían que su responsabilidad debía ser descartada.

En cuanto a los procesos de participación social, en el caso platense los actores comunitarios y vecinales estuvieron vinculados con la contribución en la emergencia y reconstrucción, mientras que en el caso de Santa Fe el movimiento de inundados se destacó por protagonizar intervenciones públicas, cuyo repertorio de protesta se asemejó a iniciativas de otros movimientos sociales que articulaban reclamos y pedidos de justicia. Nuevamente, es posible pensar que el accionar protagónico de los efectores públicos provinciales y municipales en el momento de la inundación haya desincentivado la proliferación de iniciativas de organización vecinal similares a las que se dieron en La Plata. Por lo tanto, aquellos terminaron acumulando la proyección de la demanda sobre la reconstrucción habitacional y la imputación de los responsables.

Al respecto, bueno es señalar la coincidencia de que en el año 2019 ambas inundaciones recibieron sus respectivas sentencias judiciales. Si bien los fallos buscaron darle un cierre político al asunto de las responsabilidades, algunos sectores han mantenido sus reclamos, al tiempo que los poderes públicos terminaron acercándose a las víctimas, haciéndose eco de su proceso de memoria (Santa Fe) o acompañando el reclamo judicial (La Plata). Las polémicas e intervenciones público-políticas terminaron o aminoraron su periodicidad e intensidad pasada la fase de emergencia y reconstrucción, pero parece que la reparación del trauma que supusieron las inundaciones nunca encontrará un cierre definitivo para el conjunto de los damnificados que dejaron estas historias.

Conclusiones

Este artículo ha permitido enhebrar narrativamente una serie de aportes hechos por distintas disciplinas y fuentes complementarias al conocimiento de dos procesos catastróficos de la historia ambiental urbana reciente de Argentina. Puesto que el objetivo fue el de elaborar la historicidad de las inundaciones, no hemos colocado un acento particular en algún actor en especial, sino que hemos atendido a su dinámica más general. Como se indicó al comienzo, este trabajo nos condujo a secuenciarlas de la misma forma. Primero, introducimos la situación histórica de cada ciudad en su relación con el agua y, luego, estructuramos la narración en tres partes: la primera indica la revelación sorpresiva del ingreso del agua al espacio urbano; la segunda, de carácter trienal, aborda el manejo de la emergencia y reconstrucción social; y la última recorre la serie de polémicas e intervenciones público-políticas cuya temporalidad coincide con la segunda fase.

Podríamos sostener entonces que cada inundación habría concluido, como proceso, tres años después de producido el desastre, esto es, en 2006 en Santa Fe y en 2016 en La Plata, cuando se llevaron a cabo las últimas reparaciones y reconstrucciones de viviendas, respectivamente. A pesar de ello, algunos sectores sociales y políticos —incluido entre ellos el poder judicial— han continuado con sus intervenciones públicas hasta el presente. Los procesos que desataron las inundaciones no parecen haber encontrado entonces un claro punto de llegada para algunos de sus propios protagonistas, pero lo cierto es que, aunque para muchos de ellos el final de esas historias aún permanezca abierto —sobre todo en lo concerniente a las responsabilidades políticas—, es más bien la elaboración simbólica y jurídica lo que ha permanecido activo. Es decir que no han sido tanto las inundaciones en sí mismas como hechos socioambientales, sino las representaciones construidas sobre ellas lo que ha excedido a la temporalidad que aquí hemos definido.

En consecuencia, para concluir postulamos que la comparación de estos acontecimientos, con repertorios de acción singulares, es decir, con sus propias “formas” —en plural—, asume a pesar de eso una inteligibilidad común, o una única “forma” —en singular— otorgada por la narración. En este sentido, la idea de forma, antes que, por ejemplo, la idea de “modelo” o una más ambiciosa “teoría general”, denota implícitamente el hecho de que su aplicación a otros casos probablemente precise de una cierta modulación, arreglo o variación. Es que inundaciones puede haber muchas y muy variadas, sorpresivas o progresivas, en grandes o pequeñas ciudades, en el espacio urbano o rural, y atravesadas por antecedentes y contextos políticos y sociales muy diferentes. Seguramente haya otras que puedan ajustarse a la secuencia narrativa que aquí propusimos para abordar los casos de Santa Fe y La Plata, pero, por el momento, la conclusión a la que su análisis comparado ha conducido es la de que, antes que nada, deben pensarse como historias más semejantes que distintas. Este artículo ha ofrecido entonces una propuesta para analizar su historicidad e inscribirlas en un campo historiográfico del que todavía estaban ausentes.

Bibliografía

Fuentes primarias

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  5. “La presidenta Cristina Fernández recorre las zonas afectadas por las inundaciones. Declaraciones”. Casa Rosada. https://www.youtube.com/watch?v=NjkZe6NzQzY
  6. “A 10 años de la trágica inundación de La Plata”. Televisión Pública Noticias. https://www.youtube.com/watch?v=b5-xkaZmOyI
  7. “Inundaciones de 2013 en La Plata: cronología de la tragedia”. Telefe Noticias. https://www.youtube.com/watch?v=Xy9va93KIyA&t=223s
  8. “Inundación de Santa Fe 2003”. Historias Innecesarias. https://www.youtube.com/watch?v=Aa6jyocQ10s

Repositorios digitales:

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  2. Repositorio institucional de la unlp (Sedici), sedici.unlp.edu.ar. La Plata (Argentina).

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Este artículo no contó con financiación.

1 Puesto que el artículo fue concluido en el mes de febrero de 2025, no mencionamos el caso de Bahía Blanca, que fue afectada por una inundación en el mes de marzo. La resonancia nacional del evento adquirió un alcance similar al de los casos analizados en estas páginas.

2 William Cronon, Nature’s Metropolis. Chicago and the Great West (Nueva York/Londres: W. W. Norton, 1991), 23-54; Adrián Zarrilli, “Historia y medio ambiente”, en Ambiente, sociedad y naturaleza. Entre la teoría social y la historia, editado por Guido P. Galafassi y Adrián G. Zarrilli (Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2002), 63-105.

3 Los datos fueron extraídos de indec.gob.ar, 30 de agosto de 2023.

4 Para un reciente estado de la cuestión, puede consultarse Vladimir Sánchez-Calderón y Jacob Blanc, “La historia ambiental latinoamericana: cambios y permanencias de un campo en crecimiento”, Historia Crítica, n.º 74 (2019). Es importante mencionar que probablemente sea la historiografía brasilera la que ha producido una cantidad mayor de estudios basados en problemáticas ambientales; al respecto pueden consultarse algunos trabajos enfocados desde diferentes perspectivas metodológicas pero abocados por igual al análisis de inundaciones urbanas: Fabio Alexandre dos Santos, “Domando as águas. Salubridade e ocupação do espaço na cidade de São Paulo, 1875-1930” (tesis de doctorado, Universidade Estadual de Campinas, 2006); Andréa Casa Nova Maia y Lise Sedrez, “Narrativas de um Dilúvio Carioca: memória e natureza na Grande Enchente de 1966”, História Oral 2, n.º 14 (2011); Andréa Casa Nova Maia y Lise Sedrez, “Dossiê. Enchentes urbanas”, Revista do Arquivo Geral da Cidade do Rio de Janeiro, n.º 8 (2014).

5 El relevamiento se ha llevado adelante, principalmente, mediante la base de datos de la Biblioteca Max von Buch de la Universidad de San Andrés (Argentina) y, en menor medida, a través de Google Scholar. La mayor parte de los estudios encontrados provienen de la arquitectura y la comunicación.

6 En cuanto a las fuentes, hemos recurrido a material abierto a consulta de forma virtual, tanto de carácter escrito (informes, notas periodísticas) como audiovisual (filmaciones, noticiarios, documentales).

7 Frank Molano Camargo, “La historia ambiental urbana: contexto de surgimiento y contribuciones para el análisis histórico de la ciudad”, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 43, n.º 1 (2016).

8 William Cronon, “Un lugar para relatos: naturaleza, historia y narrativa”, en Repensando la naturaleza. Encuentros y desencuentros disciplinarios en torno a lo ambiental, editado por Germán Palacio y Astrid Ulloa (Leticia: Universidad Nacional de Colombia, 2002), 29-66.

9 Carolina Bravi, “Representaciones sociales/visuales. Las imágenes de la inundación en Santa Fe” (tesis de doctorado, Universidad Nacional del Litoral, 2022), 34-58.

10 Las cifras se encuentran reproducidas en Luciana Barín y María Paz Coniglio, “Política urbana y derecho a la ciudad. Relocalizaciones emergentes en la ciudad de Santa Fe a partir de la inundación del 2003” (tesis de pregrado, Universidad Nacional del Litoral, 2013).

11 La creciente respondió a intensas lluvias producidas entre los días 22 y 24 de abril en la cuenca inferior del río; en Carlos Ubaldo Paoli, “Inundaciones ribereñas en el tramo del Paraná medio”, en Inundaciones urbanas en Argentina, organizado por Juan Carlos Bertoni (Córdoba: Universitas, 2004), 75-114.

12 Albina L. Lara, “Desastres naturales: una oportunidad para el desarrollo. El caso de la inundación de Santa Fe, 2003”, Realidades, n.º 4/5 (2005).

13 Julieta Haidar, “La inundación en la ciudad de Santa Fe entre abril y mayo de 2003. Un análisis de políticas públicas”, Pampa 3 (2007).

14 El desarrollo de los comicios se vio alterado inmediatamente, debiéndose relocalizar algunas mesas electorales; en “La inundación en Santa Fe tendría efecto electoral”, Ámbito Financiero, 28 de abril de 2003, Buenos Aires, https://www.ambito.com/politica/la-inundacion-santa-fe-tendria-efecto-electoral-n3220191

15 Existen diferencias en torno a las cifras, puesto que, de acuerdo con los registros oficiales, los decesos habrían sido solo de 27 personas por causa directa de la inundación, pero las organizaciones creadas por los afectados contabilizaron más adelante entre 145 y 160 dadas las patologías tanto mentales como físicas que desató el evento, entre ellas enfermedades endémicas de muy variado tipo. En Nicolás Loyarte, “Una plaza colmada por la memoria del agua”, El Litoral, 29 de abril de 2023, Santa Fe, https://www.ellitoral.com/area-metropolitana/plaza-colmada-memoria-agua-acto-20-anos-inundacion-santa-fe-ciudad-santafesinos-2003_0_35mDkZCIcU.html

16 “Inundación 2003 Santa Fe-Testimonio de santafesinos”, atp Santa Fe. YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=TGNKWqgNME8, consultado el 8/01/2025.

17 “Inundaciones la catástrofe de Santa Fe 2003”, DiFilm. YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=pJUFMWKHRTk, consultado el 8 de enero de 2025; “Inundación de Santa Fe 2003”, Historias Innecesarias. YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=Aa6jyocQ10s, consultado el 8/01/2025.

18 Susan Ullberg, “De inundados a Inundados: post-desastre y movilización social en Santa Fe, Argentina”, en Estados críticos: la experiencia social de la calamidad, compilado por Sergio Visacovsky (La Plata: Al Margen, 2011), 92-127.

19 En la Unidad Ejecutora confluyeron otros organismos dependientes de las Naciones Unidas que coordinaron esfuerzos para la reconstrucción, entre ellos el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que tuvo un protagonismo destacado al apoyar con sus expertos la formulación de un Plan Operativo Sectorial, en el que expresaron todas las acciones necesarias por sector. En Lara, “Desastres naturales”.

20 Fernán G. Crovella, “¿Lugares en emergencia o espacios emergentes? Contradicciones del territorio La Tablada de la ciudad de Santa Fe luego de las inundaciones del año 2003”, en Política y territorialidad en tres ciudades argentinas, compilado por Ana Núñez y Alejandra Ciufollini (Buenos Aires: El Colectivo, 2011), 113-140.

21 Historias Innecesarias. Tamara Beltramino ha descripto ese discurso técnico como el de una “escenificación gobernable”, dado que, por su confianza en la ciencia, cree poder prever el fenómeno y proveer soluciones posibles para controlar la naturaleza; en Tamara Beltramino, “‘Naturaleza, riesgo y sociedad’. La construcción social de las inundaciones en Santa Fe (1982-3/2003)”, Pampa 17 (2018): 48.

22 Ana Aymá, “Los inundados y la inundación de Santa Fe. Discursos, representaciones e identidades en tensión” (tesis de doctorado, Universidad Nacional de General Sarmiento, 2018).

23 Marcelo D’Amico, “Cuerpos inundados: la gramática del conflicto en las inundaciones del 2003 en Santa Fe”, Intersticios 7, n.º 2 (2013); Ullberg, “De inundados a Inundados”. Bueno es aclarar que la carpa y la marcha constituyen formas de intervención pública que el movimiento de inundados replicó de prácticas semejantes también organizadas en torno a la protesta, tales como la Carpa Blanca del sector docente instalada a fines de los años noventa en la Plaza de Mayo en Buenos Aires y las Marchas de los Jueves de las Madres de Plaza de Mayo, realizadas en el mismo lugar desde 1977. En términos del filósofo Henri Lefebvre, la carpa y la marcha pueden pensarse como “prácticas espaciales”, en la medida en que los protagonistas buscan volverlas parte de lo cotidiano, pero están asociadas, más que a lugares de encuentro, a “espacios de representación”, como la plaza, siempre investidos de carga simbólica por la confluencia de acontecimientos e instituciones representativas de la sociedad y la política. El movimiento de inundados ha participado entonces de una malla más amplia de repertorios y espacios de protesta instituidos en el imaginario social argentino que aluden a instancias de reclamo o resistencia frente al poder político. Henri Lefebvre, La producción del espacio (Madrid: Capitán Swing, 2013), 125-216.

24 Susan Ullberg, “Desastre y memoria material: la inundación 2003 de Santa Fe, Argentina”, Iberoamericana 46, n.º 1 (2017). En el año 2021, por ejemplo, a instancias del movimiento de inundados, se sancionó una ley provincial que declaró al 29 de abril Día de la Memoria y la Solidaridad de la Inundación de Santa Fe y Alrededores, estableciendo que ese día se dicten clases alusivas como parte del calendario escolar y que sea una jornada de acción de limpieza, cuidado y preservación de los anillos de defensa de la ciudad; en Loyarte, “Una plaza colmada”.

25 Gustavo Schnidrig, “Inundación de 2003: los argumentos de la causa judicial que garantizó la impunidad”, Santa Fe Plus, 29/04/2022, Santa Fe, https://www.santafeplus.com/politica/inundacion-de-2003--las-argumentos-de-la-causa-judicial-que-garantizo-la-impunidad_a626ab6965f5445ff0efcf5e5; Historias Innecesarias.

26 Daniela Rotger e Isabel López, “El paisaje detrás de las diagonales. Vínculos entre arroyos y urbanización en la ciudad de La Plata”, Estudios del Hábitat 17, n.º 1 (2019).

27 Santiago Báez y Ludmila Cortizas, “La ciudad de La Plata bajo el agua. Las asambleas vecinales como espacios de lucha post inundación de 2013”, Proyección: estudios geográficos y de ordenamiento territorial xvi, n.º 32 (2022): 113-139; Juan Carlos Etulain e Isabel López, “Inundaciones urbanas. Mapas de riesgo y lineamientos de ordenamiento territorial en la región del Gran La Plata. Aspectos teóricos-metodológicos y propositivos”, Estudios del Hábitat 15, n.º 2 (2017): 1-21; Micaela Veiga, “Crisis y participación barrial: asambleas vecinales, demanda ciudadana y acción frente a la emergencia en la ciudad de La Plata”, Intersecciones en Comunicación 13, n.º 1 (2019).

28 “Estudio sobre la inundación ocurrida los días 2 y 3 de abril de 2013 en las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada” (Universidad Nacional de La Plata, 2013), https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/27334

29 “Inundaciones de 2013 en La Plata: cronología de la tragedia”, Telefe Noticias. YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=Xy9va93KIyA&t=223s, consultado el 8 de enero de 2025.

30 Pablo Morosi, “La Plata no usó el dinero destinado a prevenir las inundaciones”, La Nación, 25 de mayo de 13, Buenos Aires, https://www.lanacion.com.ar/buenos-aires/la-plata-no-uso-el-dinero-destinado-a-prevenir-las-inundaciones-nid1585305/

31 En “Estudio sobre la inundación”.

32 Se encuentran disponibles en la plataforma YouTube, consultados el día 8 dde enero de 2025, los que realizaron la Televisión Pública Argentina, “A 10 años de la trágica inundación de La Plata”, https://www.youtube.com/watch?v=b5-xkaZmOyI, y Telefe Noticias, “Inundaciones de 2013”.

33 Es probable que el número de muertos pudiera haber sido menor si no fuera porque en el momento de apogeo de la tormenta se desató otra emergencia que demandó la concurrencia de los cuerpos de bomberos: el incendio en la refinería de ypf ubicada en Ensenada. El ingreso de agua a la planta tomó contacto con hidrocarburos de alta temperatura y así se inició el fuego, cuya extinción demandó ocho horas de trabajo.

34 Veiga, “Crisis y participación barrial”; Tomás Canevari, “Disputas de sentidos y reconfiguración de lo social a partir de la inundación de 2013 en un barrio popular de La Plata. Comunicación, ciudad y procesos de transformación” (tesis de doctorado, Universidad Nacional de La Plata, 2021).

35 Estefanía Berengan Mendaña, “La ciudad que desnudó el temporal: participación e intervención comunitaria a partir de la inundación del 2 de abril de 2013 en la ciudad de La Plata. El caso de las Brigadas Solidarias Hugo Chávez en el barrio Los Hornos” (tesis de pregrado, Universidad Nacional de La Plata, 2015).

36 María Sofía Bernat, “Transformaciones socio-urbanas y vida cotidiana: el caso de la relocalización de un asentamiento de Ringuelet (2013-2017). Habitar (después de) la inundación” (tesis de doctorado, Universidad Nacional de La Plata, 2017); Andrea Di Croce Garay, “El Pueblo Construye. Acción colectiva en la reconstrucción de viviendas post inundación en La Plata”, Quid 16, n.º especial Red cu (2021).

37 Leonardo J. González, Sebastián Novominsky, Silvina Pauloni, Fernanda García Germanier y Florencia Codoni, “Inundación en La Plata. Intencionalidad en la construcción y el tratamiento de la noticia en los medios locales”, Oficios Terrestres 1, n.º 29 (2013): s/p.

38 Alejandra Valentino y Claudia Fino, “El discurso de la información de la catástrofe. El caso de las inundaciones en La Plata”, Question s/d (2013).

39 Maximiliano E. Korstanje, “Que se vayan todos que no quede ni uno solo. Interpretación de las tragedias de Buenos Aires y La Plata, 2013”, Encrucijadas, n.º 6 (2013).

40 Las declaraciones de Scioli y Cristina Kirchner en el momento de la tragedia en La Plata pueden verse en videos publicados por los canales de C5N y Casa Rosada en la plataforma YouTube, respectivamente: “Inundación en La Plata: habla Daniel Scioli”, https://www.youtube.com/watch?v=MQBm7SDQ9sQ, y “La presidenta Cristina Fernández recorre las zonas afectadas por las inundaciones. Declaraciones”, https://www.youtube.com/watch?v=NjkZe6NzQzY. El momento más candente de las críticas de Kirchner a Scioli se dio en un acto en Lomas de Zamora, a pocas semanas de la inundación, en el que la presidenta criticaba la protección mediática para con el gobernador y valoraba a cambio que ella había prestado una desinteresada ayuda a los vecinos platenses a pesar de que no le compitiera jurisdiccionalmente; puede escucharse su discurso en “Feroz ataque verbal de Cristina Kirchner contra Scioli a pocos meses de las elecciones de 2013”, La Nación. YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=8R7FPMZ1pSc

41 “Estudio sobre la inundación”.

42 “Antes y ahora: el arroyo El Gato desde un dron”, Clarín, 6 de febrero de 2019, Buenos Aires, https://www.clarin.com/politica/ahora-arroyo-gato-dron_0_8MGGhBnRJ.html

43 “El único condenado por la inundación de La Plata que dejó 89 muertos deberá pagar una multa de entre 700 y 12.500 pesos”, Infobae, 7de marzo de 2019, Buenos Aires, https://www.infobae.com/sociedad/2019/03/06/el-unico-condenado-por-la-inundacion-de-la-plata-que-dejo-89-muertos-debera-pagar-una-multa-de-entre-700-y-12-500-pesos/

44 Pablo Morosi, “A ocho años de la inundación en La Plata: buscan reactivar la causa para determinar las responsabilidades políticas”, La Nación, 1 de abril de 2021, Buenos Aires.

45 Claudio Corsalini, “Diez años de la trágica inundación en La Plata: dudas sobre la cantidad de muertos y una multa de $12 mil”, Perfil, 1 de abril de 2023, Buenos Aires, https://www.perfil.com/noticias/sociedad/diez-anos-de-la-tragica-inundacion-en-la-plata-dudas-sobre-la-cantidad-de-muertos-y-una-multa-de-12-mil.phtml


Valentín Magi

Doctorando por la Universidad de San Andrés (Argentina). También es becario doctoral por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y egresado y docente de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina). Su tesis en curso aborda la historia política y urbana de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, entre finales del siglo xix y principios del xx. Recientemente publicó los artículos “Buenos Aires capital. Representaciones sobre el tema de la ciudad capital en la federalización de 1880”, Prismas 30 (2025), y “Hacia la ‘Nueva Buenos Aires’. La idea política de la ciudad de La Plata (1880-1882)”, Anuario IEHS 40, n.º 2 (2025). valentinmagi@hotmail.com, https://orcid.org/0000-0002-4328-6235