Ambientes y ciudades: un balance historiográfico del último medio siglo en Chile urbano

Simón Castillo-Fernández

Universidad Central de Chile

https://doi.org/10.7440/histcrit99.2026.02

Recepción: 12 de febrero de 2025 / Aceptación: 10 de septiembre de 2025 / Modificación: 9 de diciembre de 2025

Resumen. Objetivo/contexto: Este artículo analiza la relación entre la historia del ambiente y la historia de las ciudades en Chile, preguntándose cómo los historiadores han abordado este vínculo en el último medio siglo, que constituye su etapa de origen y desarrollo. Situando la investigación en el contexto latinoamericano, el objetivo es explorar las principales temáticas, las metodologías utilizadas y las áreas abiertas para futuras investigaciones, subrayando el protagonismo de la capital, Santiago. Metodología: La investigación se presenta en dos partes: la primera, orientada a exponer los inicios del trabajo mancomunado entre historia ambiental e historia urbana, da cuenta de los archivos utilizados y las formas de acercamiento a estos; la segunda está perfilada en torno a la vinculación más reciente entre historia de la tecnología e historia ambiental, así como a un tema que se investiga cada vez más: los terremotos y desastres naturales en perspectiva histórica. Originalidad: Si bien se trata de un campo emergente, un balance historiográfico ayuda a tener una visión de conjunto más integral respecto a cuestiones metodológicas y heurísticas debatidas en un marco temporal de mayor alcance. Conclusiones: Con las nuevas perspectivas, la producción académica ha evolucionado desde una mirada exploratoria, que planteó los primeros acercamientos, a otra que ha integrado a la historia social y cultural, teniendo asimismo a la historia urbana como una subdisciplina clave para estudiar la configuración espacial.

Palabras clave: América Latina, Chile, estudios urbanos, historiografía, historia ambiental, historia de la tecnología, historia urbana.

Environments and Cities: A Historiographical Balance of the Last Half Century in Urban Chile

Abstract. Objective/Context: This article analyzes the relationship between environmental history and urban history in Chile, asking how historians have approached this connection over the last half century, which marks its origin and development. Placing the research within the Latin American context, the aim is to explore the main themes, the methodologies used, and the areas open for future research, highlighting the prominence of the capital city, Santiago. Methodology: The study is presented in two parts: the first focuses on the beginnings of collaborative work between environmental history and urban history, detailing the archives consulted and the approaches to them; the second centers on the more recent link between the history of technology and environmental history, as well as on a topic increasingly researched: earthquakes and natural disasters from a historical perspective. Originality: Although this is an emerging field, a historiographical balance helps provide a more comprehensive overview of methodological and heuristic issues debated within a broader temporal framework.Conclusions: With new perspectives, academic production has evolved from an exploratory approach, which introduced the first connections, to one that integrates social and cultural history, while also considering urban history as a key subdiscipline for studying spatial configuration.

Keywords: environmental history, historiography, history of technology, Latin America, Chile, urban studies, urban history.

Ambientes e cidades: um balanço historiográfico do último meio século no Chile urbano

Resumo. Objetivo/contexto: Este artigo analisa a relação entre a história do meio ambiente e a história das cidades no Chile, questionando como os historiadores abordaram essa ligação no último meio século, que constitui sua fase de origem e desenvolvimento. Situando a pesquisa no contexto latino-americano, o objetivo é explorar os principais temas, as metodologias utilizadas e as áreas em aberto para futuras pesquisas, ressaltando o protagonismo da capital, Santiago. Metodologia: A pesquisa é dividida em duas partes: a primeira, que visa expor os primórdios do trabalho conjunto entre história ambiental e história urbana, apresenta os arquivos utilizados e as formas de abordá-los; já a segunda parte é delineada ao redor da relação mais recente entre a história da tecnologia e a história ambiental, bem como de um tema cada vez mais pesquisado: os terremotos e os desastres naturais em perspectiva histórica. Originalidade: Embora seja um campo emergente, um balanço historiográfico ajuda a ter uma visão mais abrangente das questões metodológicas e heurísticas debatidas em um marco temporal mais amplo. Conclusões: Com as novas perspectivas, a produção acadêmica evoluiu de um olhar exploratório, que propôs as primeiras abordagens, a outro olhar, que integrou a história social e cultural, tendo também a história urbana como uma subdisciplina central para estudar a configuração espacial.

Palavras-chave: América Latina, Chile, estudos urbanos, historiografia, história ambiental, história da tecnologia, história urbana.

Introducción

La historia urbana ambiental en Latinoamérica ha tenido importantes avances en las últimas décadas. A raíz de fenómenos como la transición rural-urbana producida sobre todo a partir de mediados del siglo xx, los estudios han afrontado el complejo escenario que ha provocado la interacción entre ciudad y naturaleza. Dinámicas de larga data, como deforestaciones, sequías, inundaciones y otras, han cobrado inusitada vigencia, en vista del protagonismo de la agencia humana y el aceleramiento de los daños a diversas escalas territoriales, que han conducido a un presente en el que “las fuerzas generadas por la economía técnico-científica son lo bastante poderosas como para destruir el medio ambiente, esto es, el fundamento material de la vida humana”1. Sin duda, la diversidad temática ha ampliado el horizonte de las problemáticas y sujetos a estudiar. Esto ya era advertido, entre otros, por la historiadora Claudia Leal León, quien en 2005 afirmaba que “la historia ambiental es hija de la preocupación por el deterioro ambiental”, en particular aquel producido a partir de la década de 1970, cuando se realizaron las primeras conferencias internacionales que dictaron la hoja de ruta para las décadas siguientes2.

En ese marco, numerosas publicaciones han sostenido que resulta imperativo, a partir de una perspectiva que posicione los vínculos entre naturaleza y sociedad, el planteamiento de preguntas que amplíen los campos de pesquisa: desde la historia de las ideas acerca de la naturaleza, pasando por la historia política, hasta el rol cumplido por el Estado mediante las políticas públicas. En vista de ello, se ha manifestado también como un desafío la necesidad de comprender la diversidad de escalas y escenarios posibles de indagar, incluyendo las ciudades. Eso sí, se reconoce que se trata de una tarea compleja, dado que “la historia ambiental se ha desarrollado más lentamente en América Latina que en otras regiones del mundo”3. En tal sentido, cabe recordar que, por ejemplo, en Estados Unidos, los primeros trabajos considerados como historia ambiental datan de la década de 19304, mientras que la comprensión de una subdisciplina que articule ciudades y ambientes se reconoció a partir de los años 19905.

De este modo, en América Latina se ha producido una aproximación de la historia ambiental con otras dimensiones, como la historia de la ciencia, en particular por las formas de clasificación y de producción de saberes6. Asimismo, se ha desarrollado una reflexión crítica en un contexto de urbanización planetaria, donde ámbitos como el crecimiento físico de las ciudades y sus consecuencias en el ambiente poseen plena vigencia, así como la tienen las preguntas acerca de cómo se construye el espacio urbano con relación a la naturaleza donde se inserta. En otras palabras, la historia ambiental puede contribuir al estudio de la morfología urbana y viceversa7. Siguiendo esa línea, este artículo se pregunta por el aporte de la historia urbana ambiental, entendida como una subdisciplina que problematiza la interacción entre el mundo humano y no humano, y, en específico, la construcción de la naturaleza y el espacio urbano. Esta área subraya los cruces metodológicos entre diversos saberes, teniendo como norte el análisis de largo plazo, y se plantea, como indicaba Frank Molano Camargo en 2016, “un campo interdisciplinario en el que convergen historiadores, geógrafos, sociólogos y urbanistas”8. Así, la historia urbana ambiental puede ser una herramienta heurística destacada para estudiar las dinámicas colectivas, porque uno de sus puntos principales es “la modificación del ambiente físico”9.

En rigor, la historia ambiental se constituye como saber en el entendido de una racionalidad técnica ascendente, lo que, a contrario sensu, ha desencadenado conflictos en la relación del ser humano con su entorno en una escala nunca antes conocida. Ello en un contexto político- económico marcado por las privatizaciones, concesiones y precarias regulaciones por parte de los Estados latinoamericanos. Han sido estas políticas posfordistas las que han dado un nuevo curso al panorama ambiental, que a su vez está marcado por la crisis climática y el calentamiento del planeta10. En consonancia con lo anterior, un área de estudio que ha irrumpido con fuerza es la que profundiza en los riesgos, vulnerabilidades y resiliencias de las sociedades frente a un tema de larga data: los embates naturales11. El artículo considera así sendas investigaciones monográficas existentes para casos como Bogotá, Quito y Lima, entre otras urbes regionales, que evidencian la factibilidad y riqueza de los enfoques interdisciplinarios, desde la geografía física hasta la ecología política, pasando incluso por la historia social. Asimismo, se integran balances de historia urbana a escala subcontinental, que proveen un rico análisis teórico, pero sobre todo metodológico, por su forma de responder a las relaciones entre las sociedades urbanas y su interacción con los agentes no humanos y otros12. No se trata de un problema sencillo de solucionar; sin embargo, la respuesta podría estar en el análisis de las culturas. Como ha planteado Stefania Gallini, entre una perspectiva histórica ambiental y otra histórica cultural, es la cultura la que emerge como un campo de estudio, porque es “el lugar de producción de prácticas, imaginarios y representaciones que a su vez influyeron en la transformación de los ecosistemas”13.

A partir de estas premisas, este artículo tiene como objetivo realizar un balance acerca de la historiografía producida desde un enfoque ambiental-urbano en Chile. Al respecto, se considera un marco temporal de medio siglo (1975-2025), que se vincula de manera estrecha con los fenómenos globales de crisis ambiental y los estudios académicos del entorno, desde la biodiversidad hasta la geografía. Se sigue así el planteamiento del historiador británico Eric Hobsbawm, quien indicó que, hasta la década de 1950, fue evidente el impacto sobre la naturaleza de las actividades humanas —preferentemente urbanas e industriales—, pero que, desde entonces, se sumaron las agrícolas, con un “pronunciado incremento a partir de mediados de siglo, debido en gran medida al enorme aumento del uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural, etc.)”14.

Es imprescindible señalar que este trabajo dista de tener la intención de ser un repaso que integre absolutamente todas las publicaciones referidas a la cuestión, por lo que, como cualquier empresa de este tipo, presenta limitaciones y recortes. Con todo, esta revisión pretende esbozar los principales ejes en que se ha desarrollado la discusión, comprendiéndola como parte de un contexto mayor, como es América Latina. En 2003, el historiador Jorge Lossio sostenía, para el caso peruano —pero en un diagnóstico que calzaba con otros países—: “En el tema de las condiciones ambientales urbanas, han sido principalmente los historiadores que han trabajado aspectos relacionados a la salud quienes se han ocupado, aunque solo parcialmente, del tema”15. En esa senda, nos preguntamos aquí por la vigencia de dicha premisa, considerando que desde su formulación han pasado ya más de dos décadas.

Siguiendo lo sostenido en los párrafos previos, cabe realzar que la elección de Chile urbano como caso de estudio se justifica, de manera general, porque se trata de un Estado del Cono Sur que, al igual que sus vecinos, ha tenido complejas experiencias de convivencia entre naturaleza y sociedad. Buena parte de estas dinámicas ha provenido de los terremotos y erupciones volcánicas que de forma periódica asolan a diversos puntos del país, cruzado de norte a sur por la cordillera de los Andes. Asimismo, han cobrado relevancia los efectos ambientales de las explotaciones mineras y agrícola-ganadera, la salmonicultura y la industria forestal, entre otras, que conforman buena parte de la economía nacional. En numerosas ocasiones, estos proyectos han entrado en controversia con las comunidades locales urbanas y rurales, dado el impacto ambiental que acarrean16. Aunque el fenómeno anterior es de larga data, se ha producido de preferencia desde la década de 1970, en el marco de la apertura al mercado global realizada por la dictadura militar17. Todo ello se ha acelerado con el adverso escenario planteado por el cambio climático, materializado —entre otros— en prolongadas sequías y otros fenómenos extremos. Frente a este panorama, la historia ambiental en Chile ha tenido un auge sostenido, y ha integrado enfoques y metodologías provenientes de disciplinas como la geografía y el urbanismo. Se han publicado así importantes trabajos acerca de ciudades provinciales, como Concepción y Valparaíso, hoy constituidas como áreas metropolitanas18.

Considerando lo anterior, nos formulamos las siguientes preguntas: ¿cómo ha abordado la historiografía ambiental el mundo urbano en el Chile del último medio siglo?, y, a su vez, ¿cómo la historia de las ciudades se ha aproximado a las temáticas ambientales? ¿Cuáles han sido los principales temas de investigación, considerando espacios, fenómenos sociales y las densas relaciones entre naturaleza y ciudad? Y, por último, dado que este trabajo es una primera mirada a una problemática amplia, ¿qué aspectos podrían relevarse en el futuro?

Hasta ahora, no se ha realizado en el país una investigación orientada a resolver estos interrogantes. Existen, sí, balances historiográficos ambientales en otras latitudes que abordan cuestiones similares a las incluidas en este trabajo, sea en una escala nacional o continental. Estos escritos indagan en temáticas como el aporte de la historia ambiental en el marco mayor de la historiografía o en los desafíos pendientes para la subdisciplina. En mayor o menor medida, en todos estos casos la cuestión urbana emerge como una variable de interés19. La escritura de la historia ambiental urbana en Chile es un campo todavía en su fase inicial, pero puede ser un rico insumo para las necesarias reflexiones acerca de cuáles ciudades se anhelan, pensándolas desde un prisma que priorice la sustentabilidad y la equidad territorial, y de cómo una mirada al pasado puede dar cuenta de problemáticas, controversias y agencias que perfilen una reflexión crítica de cara al futuro. Para ello, la investigación se estructura en dos partes: la primera, orientada a dar cuenta de los inicios del trabajo mancomunado entre historia ambiental e historia urbana; la segunda, perfilada en torno a la vinculación más reciente entre historia de la tecnología e historia ambiental, en la que también los desastres naturales han sido campo de interés.

  1. Cimentando las bases de una historia urbana ambiental

En Chile, los inicios de la colaboración entre historia del ambiente e historia de las ciudades se remontan a la década de 1980. Ello no resulta extraño a la luz de la situación internacional y lo que ocurría en el propio país, donde durante los mismos años la contaminación ambiental, sobre todo en Santiago, pasó a ser un grave problema de salud pública. Hay que considerar que, al igual que en otros países de la región, la dimensión sanitaria, vinculada a epidemias y enfermedades, había estado básicamente en manos de los médicos, quienes articularon el sistema de salud preventivo a nivel nacional20.

Desde esta perspectiva, los efectos del brumo tóxico o smog, proveniente de fuentes móviles (como el transporte colectivo) o fijas (talleres e industrias), repercutieron con inusitada fuerza en el sistema respiratorio de niños y personas de la tercera edad. Ello se vio agravado por el emplazamiento geográfico de la capital chilena, en una cuenca que básicamente inhibe la circulación del aire. Aunque este era un asunto de interés desde mediados de siglo, este tipo de contaminación comenzó a hacer estragos a partir de finales de la década de 1970, dilema que la dictadura militar no logró solucionar durante su mandato, convirtiéndose así en un problema de primer orden en el debate público21.

Las respuestas del medio académico ante esta debacle fueron variadas, y se cristalizaron en ong y centros para la investigación y difusión de las problemáticas ambientales, como el Centro de Investigación y Planificación del Medio Ambiente (Cipma). En ese panorama, el historiador Armando de Ramón y el arquitecto Patricio Gross, ambos de la Universidad Católica de Chile, lanzaron varias publicaciones referidas al proceso de formación histórico-ambiental en la capital del país22. Cabe destacar que la historia urbana comenzó a tener cierta sistematicidad en el medio local recién durante la década de 1970. Armando de Ramón, en específico, había tenido una formación en historia colonial que lo había llevado a interesarse por la historia urbana, y tuvo estrechos vínculos con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y otros organismos internacionales23.

Para este trabajo, consideramos que esas primeras aproximaciones a la historia ambiental urbana fueron de alto valor: en primer término, por plantearse desde una perspectiva interdisciplinaria, poco común para la época, al menos en Chile. Hasta ese momento, conviene destacarlo, las historias urbanas habían dado poco o nada de atención al tema, en particular aquellas referidas a Santiago24. En esa misma dirección, otro mérito de los mencionados investigadores fue situar al ambiente como una dimensión en diálogo con la ciudad, y el desarrollo urbano sirvió para darle al espacio un rol activo y no de simple telón de fondo de los acontecimientos. De igual manera, fue una forma de desligarse de los análisis más estructuralistas, que se focalizaban en la demografía histórica o en la econometría.

En efecto, gracias al trabajo de Patricio Gross y Armando de Ramón, cuestiones como la transformación de cerros, ríos y tierras rurales posibilitó darles a estos protagonistas no humanos una agencia pocas veces vista en los estudios historiográficos nacionales, vinculándola con la estructura urbana santiaguina. Lo mismo ocurrió con el repaso hecho por los autores a las percepciones de las sociedades del pasado, quienes entregaron una herramienta metodológica que enfatizaba la necesidad de evitar los anacronismos en el análisis científico. No está de más recordar que esta producción se efectuó en buena parte en el exilio londinense y generó lo que después se llamaría la nueva historia social, alejada del estructuralismo marxista y preocupada por otorgar historicidad a los sujetos comunes y corrientes. Así, en la introducción a uno de sus libros escribieron:

La definición de las variables ambientales que caracterizan la evolución de la estructura urbana en distintas épocas, debe ser acompañada por una medición y jerarquización de su importancia en términos de la percepción que la población de cada período tenía de cada una de ellas como problemas que afectaban la calidad ambiental.25

A nuestro juicio, esta postura permitió a Armando de Ramón y Patricio Gross ir elaborando su propia noción de ambiente, pasando de un sentido más bien decimonónico, vinculado a la higiene y la salubridad pública, a otro más contemporáneo, multiescalar e interdisciplinario, como el del ambiente26. Al respecto, los mismos profesionales recalcaban que cambios cruciales en el periodo estudiado (comienzos del siglo xx), en especial en la estructura física, “obedecen no solo a transformaciones en el sistema social, sino que también y en gran medida, a la introducción de nueva tecnología”27. Se advierte aquí una prefiguración de los tópicos que irían concentrando el interés de las investigaciones a futuro: la mediación de la tecnología como parte de la vida cotidiana y la forma de vinculación con la naturaleza. Del mismo modo, la agencia del Estado, a través de sus políticas espaciales, fue mutando desde una escala de ciudad a otra de territorio.

Desde una óptica historiográfica, este posicionamiento metodológico se plasmó en un libro de Patricio Gross, Armando de Ramón y Enrique Vial acerca de la historia urbana ambiental, que tuvo como fuente prioritaria la fotografía —algo infrecuente en aquellos años—, y que fue titulado sugerentemente como Imagen ambiental de Santiago, 1880-193028. Esta obra, al igual que las anteriores, tuvo un mérito que no deja de ser complejo, sobre todo al tratarse de un estudio exploratorio, como es la integración de espacio y tiempo para responder preguntas provenientes de la historiografía. Asimismo, incorporó el uso de fuentes documentales de prensa, crónicas de viaje y otros, lo que da cuenta de una clara apertura metodológica. En definitiva, las publicaciones de Gross y De Ramón tuvieron como uno de sus grandes méritos la puesta en valor de variables que distaban de ser utilizadas de forma conjunta, abordando un marco temporal de mediana duración.

En términos de más largo plazo, la labor de estos autores sirvió como base para generaciones posteriores de historiadores chilenos, en especial a partir del siglo xxi. Y si bien entre sus estudiantes de la época no hubo más que un solo trabajo de grado dedicado a la historia urbana ambiental —ya que en su mayoría trataron temas como la vivienda popular o la modernización material—, el de Carolina Riveros, bajo la dirección de Armando de Ramón, se constituyó en una de las investigaciones señeras acerca de la polución del aire en Santiago29. En rigor, quizá el valor más importante de esa tesis haya sido problematizar, como pregonaba el historiador, el rol de la tecnología, en este caso de las industrias y el transporte colectivo, y sus impactos en la contaminación atmosférica.

En su obra cumbre, Santiago de Chile (1541-1991): historia de una sociedad urbana, de 1992, Armando de Ramón presentó las contradictorias consecuencias de la reestructuración neoliberal aplicada por la dictadura pinochetista, que desencadenó profundos “efectos en el medio ambiente urbano”, donde se habían vuelto frecuentes la degradación atmosférica y de las aguas30. En buena medida, estas palabras pregonaron parte de las problemáticas que asolarían al país de manera ascendente. En suma, es certero señalar, como lo hace Macarena Ibarra, que con esta serie de publicaciones de historia urbana a cargo de Armando de Ramón y Patricio Gross se produjo en la academia chilena “la apertura al medio ambiente y la infraestructura”31.

  1. Perfilando ambientes y ciudades en el nuevo siglo

Hasta finales de la década de 1990, la producción de historia ambiental de las ciudades había sido escasa. Una excepción fue el libro del historiador Pablo Camus y el bioclimatólogo Ernst R. Hajek, este último, uno de los impulsores de la ecología dentro de la Universidad Católica de Chile. El libro Historia ambiental de Chile más bien responde a una serie de estudios sectoriales (pesquero, minero, agrícola, etcétera), y es en buena medida una fotografía de los conflictos socioambientales de la época. Dicho de otro modo, se trata de una investigación interdisciplinaria exploratoria, que situó varios de los temas referidos a la historia ambiental urbana en el país. En el ámbito urbano, los autores hicieron un repaso del proceso ocurrido bajo “el paradigma de la planificación del  desarrollo” 32, en lo que resulta ser una conexión entre la historia ambiental y la planning history o historia del planeamiento33, para luego interrogarse por la situación durante la reestructuración neoliberal de mediados de los años 1970.

Nos parece relevante indicar que este importante libro fue una de las pocas investigaciones que intentaron abordar el tema ambiental urbano, aunque lejos de aspirar a un afán de totalidad. Por la misma época, hacia finales de los años 1990 e inicios de la década siguiente, hubo una serie de estudios que, de manera más bien indirecta, se insertaron en lo que hoy entendemos como historia ambiental urbana. El historiador Gonzalo Piwonka, de la Universidad de Chile, publicó dos de las indagaciones más completas hasta la actualidad referidas a un tema crucial: el agua. En efecto, el autor evidenció cómo, durante la Colonia y la temprana República, los usos del agua en la ciudad de Santiago fueron sumamente codiciados e implicaron, entre otros, abovedamientos, nivelaciones, empedrados, puentes y estructuras de contención. Un rol crucial tuvo el río Mapocho, eje de la red hídrica urbana, con innumerables acequias y canales que de este se desprendían34. Siguiendo esta perspectiva, que aunaba la historia urbana con la historia de los servicios o del abastecimiento, Piwonka tuvo el mérito de integrar la transformación del entorno como un elemento básico de su investigación. Es decir, comprender cómo una red de irrigación impactó en la forma urbis y coexistió, no sin inconvenientes, con la ciudad.

Avanzando en la década del 2000, se hicieron más recurrentes las publicaciones que, ya de forma explícita, pretendían enfatizar una perspectiva ambiental de la ciudad, fuese mediante un enfoque cultural o social. En este punto se incorporó un ámbito del conocimiento que resulta de primer orden: los terremotos. Chile se encuentra ubicado en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, donde convergen y subductan las placas oceánicas de Nazca y Antártica bajo la placa continental sudamericana. Ello condiciona al país, al estar emplazado en una de las áreas más sísmicas del planeta. En términos disciplinares y para los efectos de este artículo, es necesario subrayar que la historiografía acerca de los movimientos telúricos y las catástrofes se remonta al siglo xix. Como recalca el Premio Nacional de Historia Jorge Hidalgo Lehuedé, una obra pionera relativa a las mediaciones “entre las sociedades humanas y su ambiente” fue la de Miguel Luis Amunátegui, El terremoto del 13 de mayo de 1647, publicada en 1882; Hidalgo reconoce como uno de sus grandes méritos que la finalidad fuera “de carácter mayormente cultural e historiográfico”35.

Con todo, hasta entonces la producción historiográfica se había fijado más bien en los aspectos de reconstrucción y gobernanza posteriores a los sismos, profundizando en el rol del Estado, o bien en algunas iniciativas de reconstrucción bajo un prisma netamente urbanístico o edilicio. Una de las pocas excepciones había sido el trabajo de Rolando Mellafe, de la Universidad de Chile, quien en un ensayo escrito en los años 1980 buscó ahondar en la interacción de la sociedad nacional con los desastres naturales, impactando en lo que entonces se llamaba “mentalidades”, corriente francesa muy cercana a la historia de la cultura. Para Mellafe, el chileno vivía en una constante sucesión de catástrofes que habían condicionado su idiosincrasia36.

En nuestra opinión, a comienzos del siglo xxi la academia chilena comenzó a recibir ya de forma sistemática los aportes del denominado giro cultural o giro lingüístico, que proporcionó un rol y una agencia mucho más relevantes a la cultura y, de este modo, un acercamiento a ciencias sociales como la antropología. La historia ambiental —y, con ella, el estudio de los terremotos— no quedó fuera de esta nueva caja de herramientas, que también comenzaba a plasmarse en trabajos acerca de otras ciudades latinoamericanas37. La comprensión del ambiente como un objeto de estudio en el que la política, los modos de habitar, la cultura y las formas de relación con la naturaleza tienen un alto valor ha permeado así la incipiente historia ambiental urbana en Chile. Como se indicó en la introducción, una variante de la historia ambiental, como es el estudio de las catástrofes, puede hacer importantes contribuciones al conocimiento científico acerca del riesgo, la vulnerabilidad y la resiliencia de las sociedades. Ello cobró vigor a la luz del terremoto ocurrido en el país el 27 de febrero de 2010 (8,8 de magnitud en la escala Ritcher), que ocurrió medio siglo después del gran sismo de Valdivia, en 1960 (magnitud de 9,5).

Ha habido dos grandes áreas de interés historiográfico en relación con el denominado “terremoto del bicentenario”: por una parte, historias de corte cultural, que indagan en el paisaje y el territorio como agente activo de la cultura y la identidad, sobre todo a partir de los efectos de las catástrofes38. Otro campo de estudio emergente —coherente con la discusión acerca de la vulnerabilidad social y la resiliencia— ha sido el de las reconstrucciones de ciudades, en específico el puerto de Valparaíso después de 190639. Estas últimas indagaciones, hechas por arquitectos e historiadores, se posicionan desde la historia urbana cultural, en un cruce interdisciplinario con las esferas ambiental y política, trazando respuestas para las interrogantes en torno a las relaciones entre naturaleza, sociedad y desarrollo urbano.

Siguiendo similares objetivos, durante la década de 2010 hubo algunas publicaciones que problematizaron un tema que ya habían trabajado Armando de Ramón y Patricio Gross treinta años atrás: el transporte colectivo y el espacio público. En cuanto al primero, es de gran interés el artículo de Rodrigo Booth, quien pesquisó las consecuencias del numeroso tráfico animal por las calles capitalinas a inicios del siglo xx, en lo que llama “animalización del ambiente”. Este generó una serie de controversias que acabaron convirtiéndose en una cuestión de higiene pública. Una senda parecida siguió Elisabet Prudant, con su artículo sobre los imaginarios urbano-ambientales y el tránsito del tranvía a caballo al eléctrico, en lo que se considera el inicio del transporte colectivo moderno en Chile40. Respecto al espacio público, Simón Castillo-Fernández indagó en la transformación del río Mapocho como una operación de infraestructura de largo aliento, que generó espacios públicos salubres y propicios para la circulación y la conectividad41. En ambos casos, fuese más vinculado a la historia cultural en el primero (Booth y Prudant) y a la social el segundo (Castillo-Fernández), se advierte, siempre pensando en la articulación entre ciudad y naturaleza, un interés en los usos sociales y las representaciones colectivas.

Por último, entre finales de la década de 2010 e inicios de la siguiente, se ha constatado un progresivo avance de una temática crucial: la tecnología. Sin embargo, el giro hacia este asunto no es exclusivo de Chile. En efecto, ha habido una recepción activa en América Latina de los trabajos de excelsos cultivadores de la historia de la tecnología como, por ejemplo, Gijs Mom. En buena medida, esto ha permitido conformar un marco teórico que, junto con la indagación sobre el impacto tecnológico en extensos territorios rurales, se ha adentrado en los efectos de este en la reconfiguración de los espacios urbanos. Cuestiones como la infraestructura, los servicios, la planificación espacial y otras han sostenido una serie de investigaciones recientes, algunas centradas en la electrificación y la construcción de redes42. Esta tarea es de alto valor, dado que fueron artefactos que ayudaron a construir la noción y la representación colectiva de “ciudad moderna”.

Asimismo, en Chile, la elaboración de problemas historiográficos ha apuntado, de manera tímida, a establecer el rol de los rellenos sanitarios, en tanto lugares para las ciudades, pero habitualmente fuera de estas. Dicho de otro modo, espacios dedicados a la degradación ambiental, asentados en periferias o márgenes urbanos, en lo que el historiador colombiano Frank Molano Camargo califica como paisajes tóxicos43. En rigor, se trata de uno de los lugares preferentes de manifestación de las inequidades territoriales y de conflictos socioambientales. En consecuencia, puede ser una buena manera de observar las formas de asociatividad y la agencia de los habitantes, generalmente, los pobres de la ciudad. En un plano más sociotécnico, resulta ser una muestra del cruce entre tecnología y desarrollo urbano que evidencia, como en Brasil, el proceso de tratamiento de residuos en clave histórica44.

La referencia a la toxicidad como factor humano fomentador de la crisis ambiental es pertinente para finalizar con un fenómeno de larga data que ha reaparecido en los estudios historiográficos chilenos: la polución. En particular, se trata de la contaminación atmosférica, que, como mencionamos antes, fue un problema gravitante desde finales de la década de 1970. En ese marco, se han publicado al menos dos artículos, que abordan precisamente el periodo de la dictadura militar (1973-1990) y focalizan en las políticas sectoriales de salud, transporte y otras, señalando sus efectos en el debate público y en la ciudad. Esta discusión en la sociedad tuvo bajo cuestionamiento nada menos que los principios neoliberales de la férrea dictadura del general Pinochet45.

En suma, la historia ambiental urbana se encuentra, en el caso chileno, en una posición vigorosa para asumir los desafíos futuros, sobre todo a la luz de la crisis climática. Sin duda, se trata de una tarea de largo aliento, a causa de que es todavía una subdisciplina que tiene menos investigadores que, por ejemplo, las áreas política o social. El propio ámbito del crecimiento urbano, uno de los de más antiguo estudio, sigue siendo a nuestro entender un objeto privilegiado para ser indagado en conexión con la historia ambiental y la ecología política, como ha quedado de manifiesto en recientes pesquisas sobre Ciudad de México46. De la misma manera, es necesario aún integrar nuevas variables, como la clase, la raza y el género, en tanto elementos clave para comprender las desigualdades ambientales y lo que diversos grupos en la ciudad entienden como “naturaleza” y “lo natural”47.

Conclusiones

Si se observa la trayectoria de la historia urbana y la historia ambiental en Chile, se podría decir que sus objetos y preguntas de estudio se han ido perfilando lentamente, a la par que en el Cono Sur. Creemos que, en el caso chileno, ambas subdisciplinas tuvieron pocos puntos de convergencia en el último tercio del siglo xx, a causa del fomento o priorización de otro tipo de ámbitos, como la historia económica, la social o la política. Sin duda, la labor de Patricio Gross y Armando de Ramón fue crucial en el desarrollo de las primeras aproximaciones, pues los autores estudiaron temas, fuentes documentales y cruces interdisciplinarios entre la arquitectura y la historia.

Estas exploraciones tuvieron un efecto relativo, porque, más allá de algunas publicaciones, la historia ambiental y la historia urbana se mantuvieron relativamente distanciadas hasta finales de siglo. Desde entonces, se ha evidenciado una amplia gama de trabajos que abordan las problemáticas de las relaciones entre sociedad y naturaleza desde un prisma histórico. En efecto, a partir del siglo xxi se aprecia una serie de estudios acerca de bienes comunes, como el agua, el suelo y los ríos, y la interacción de estos con la ciudad. Algunos de estos trabajos se orientaron más hacia el largo periodo colonial; otros, al Chile independiente. Asimismo, se advierte en las investigaciones mencionadas una recepción activa de las innovaciones teórico-metodológicas del giro cultural.

Es a partir de esa base —elaborada de manera lenta pero persistente—, y de los diálogos con las nuevas corrientes globales, que se han perfilado áreas de pesquisa en la historia ambiental urbana, como los usos sociales de la tecnología, la intervención del Estado mediante la planificación territorial y las desigualdades espaciales inherentes al proceso de producción del espacio, entre otras. Persiste, desde luego, una amplia lista de ámbitos y sujetos a estudiar: las cuestiones de raza, clase y género; la vulnerabilidad social frente a los desastres en perspectiva histórica; los conflictos socioambientales en escala barrial, y los espacios en cotidiana degradación, como los rellenos sanitarios, entre muchos otros.

Asimismo, como una invitación a nuevos investigadores, queda pendiente, al menos en el caso chileno, la puesta en perspectiva de periodos o marcos temporales más amplios. En consonancia con ello, falta por explorar nuevas fuentes primarias e incluso será necesario generarlas (como en el caso de la historia oral), pero también se vuelve indispensable profundizar, a partir de nuevas preguntas, en aquella documentación ya revisada por otros autores. La crisis climática, el problema habitacional, la sequía y las consecuencias multidimensionales de los terremotos son algunos de los temas que afligen a Chile. Todos estos campos pueden, a su vez, ser indagados en ciudades intermedias, proporcionando una mirada más compleja y no exclusivamente focalizada en Santiago y Valparaíso. Nos parece así que aunar ambientes y ciudades desde una mirada de larga data, tal como se ha hecho hasta ahora, parece ir en la dirección correcta para las sociedades, la historiografía y un desarrollo urbano que piense en las desigualdades territoriales contemporáneas.

Bibliografía

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  61. Ramón, Armando de y Patricio Gross, coords. Santiago de Chile: características histórico ambientales, 1891-1924. Londres: Nueva Historia, 1985.
  62. Riquelme Segovia, Alfredo y Bárbara Silva Avaria. “Una identidad terremoteada: Chile en 1960”. Revista de Historia Iberoamericana 4, n.o 1 (2011): 67-91. https://doi.org/10.3232/RHI.2011.V4.N1.05
  63. Riveros, Carolina. “El problema de la contaminación atmosférica en Santiago de Chile, 1960-1972”. Tesis para optar al grado de licenciado en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, 1997.
  64. Sánchez-Calderón, Vladimir y Jacob Blanc. “La historia ambiental latinoamericana: cambios y permanencias de un campo en crecimiento”. Historia Crítica, n.o 74 (2019): 3-18. https://doi.org/10.7440/histcrit74.2019.01
  65. Silvestri, Graciela y Fernando Aliata. El paisaje como cifra de armonía: relaciones entre cultura y naturaleza a través de la mirada paisajista. Buenos Aires: Nueva Visión, 2001.
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  70. Zacarías, Yohad. “Electrificación, poder municipal e higiene: visiones de la electricidad en la introducción del tranvía y alumbrado eléctrico en Santiago, 1890-1910”. Tesis para optar al grado de magíster en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2019.
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El artículo no contó con financiación.

1 Eric Hobsbawm, Historia del siglo xx (Buenos Aires: Crítica, 1999), 576. Véase también Anna Luiza Osorio de Almeida, The Colonization of the Amazon (Austin: Institute of Latin American Studies, University of Texas Press, 1992), 1-7.

2 Claudia Leal León, “Presentación del dossier sobre historia ambiental latinoamericana”, Historia Crítica, n.o 30 (2005): 5.

3 Leal León, “Presentación”, 6.

4 Alfred W. Crosby, “The Past and Present of Environmental History”, The American Historical Review 100 (4).

5 Christine Meisner Rosen y Joel Arthur Tarr, “The Importance of an Urban Perspective in Environmental History”, Journal of Urban History 20 (1994).

6 Marcos Cueto y Matheus Alves Duarte da Silva, “Trayectorias y desafíos en la historiografía de la ciencia y de la medicina en América Latina”, Asclepio 72, n.o 2 (2020); Regina Horta Duarte, “Between the National and the Universal: Natural History Networks in Latin America in the Nineteenth and Twentieth Centuries”, Isis 104, n.o 4 (2013).

7 Horacio Capel, introducción a Huellas en la playa de Rodas: naturaleza y cultura en el pensamiento occidental desde la Antigüedad hasta finales del siglo xviii, de Clarence C. Glacken (Barcelona: Serbal, 1996); Claudia Leal, John Soluri y José Augusto Pádua, Un pasado vivo: dos siglos de historia ambiental latinoamericana (Bogotá: Fondo de Cultura Económica; Universidad de los Andes, 2019), 11-32.

8 Frank Molano Camargo, “La historia ambiental urbana: contexto de surgimiento y contribuciones para el análisis histórico de la ciudad”, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 43, n.o 1 (2016): 378.

9 Peter Atkins, ed., Animal Cities: Beastly Urban Histories (Londres: Routledge, 2012), 4.

10 Leticia Durand, Anja Nygren y Anne Cristina de la Vega-Leinert, coords., Naturaleza y neoliberalismo en América Latina (Cuernavaca: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México, 2019), 9-32.

11 Virginia García Acosta, comp., Historia y desastres en América Latina, vol. 1 (Lima: Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina, 1996), 5-22.

12 Germán Mejía Pavony, Los años del cambio: historia urbana de Bogotá, 1820-1910 (Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana; Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2000), en particular, el capítulo “Primera lectura: la naturaleza y el lugar”, 27-89; Molano Camargo, “La historia”, 375-381; Vladimir Sánchez-Calderón y Jacob Blanc, “La historia ambiental latinoamericana: cambios y permanencias de un campo en crecimiento”, Historia Crítica, n.o 74 (2019); Jair Preciado Beltrán, Historia ambiental de Bogotá, siglo xx: elementos históricos para la formulación del medio ambiente urbano (Bogotá: Editorial Universidad Distrital Francisco José de Caldas, 2005), 12-18; Nicolás Cuvi, Historia ambiental y ecología urbana para Quito (Quito: Editorial Flacso Ecuador; Abya-Yala 2022), 13-121.

13 Stefania Gallini, “La naturaleza cultural de la historia ambiental y su rematerialización”, en Historia cultural desde Colombia: categorías y debates, editado por Amada Pérez y Max S. Hering (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia; Universidad Javeriana; Universidad de los Andes, 2012), 380.

14 Hobsbawm, Historia, 265.

15 Jorge Lossio, Acequias y gallinazos: salud ambiental en Lima del siglo xix (Lima: iep, 2003), 12.

16 Pablo Camus, Ernst R. Hajek. Historia ambiental de Chile (Santiago de Chile: Facultad de Ciencias Biológicas, Departamento de Ecología, Pontificia Universidad Católica de Chile, 1998); Thomas Klubock, La Frontera: Forest and Ecological Conflict in Chile’s Frontier Territory (Durham: Duke University Press, 2014).

17 Sería imposible incluir aquí completa una producción amplia y diversa. Véanse, por ejemplo: Pablo Camus, Ambiente, bosques y gestión forestal en Chile, 1541-2005 (Santiago de Chile: Lom; Centro de Investigaciones Barros Arana, 2006); Manuel Gárate, La revolución capitalista de Chile (1973-2003) (Santiago de Chile: Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 2012); Jaime Estenssoro Saavedra, Medio ambiente e ideología: la discusión pública en Chile, 1992-2002. Antecedentes para una historia de las ideas políticas a inicios del siglo xxi (Santiago de Chile: Universidad de Santiago de Chile, 2009); Thomas Klubock, “Labor, Land, and Environmental Change in the Forestry Sector in Chile, 1973-1998”, en Victims of the Chilean Miracle: Workers and Neoliberalism in the Pinochet Era, 1973-2002, editado por Peter Winn (Durham: Duke University Press, 2004); Yerko Monje-Hernández, Bosques, comunidades y monocultivos: transformaciones de la industria forestal desde el sur de Chile (1974-2010) (Santiago de Chile: Ariadna, 2024).

18 Rodrigo Hidalgo, org., En las costas del neoliberalismo: naturaleza, urbanización y producción inmobiliaria. Experiencias en Chile y Argentina (Santiago de Chile: Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile; Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2016); Leonel Pérez y Rodrigo Hidalgo, eds., Concepción metropolitano: evolución y desafíos (Santiago de Chile: Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2010).

19 Por ejemplo, Claudia Leal, “Aguzar la mirada colectiva: el gran desafío de la historia ambiental latinoamericana”, Historia y Sociedad, n.º 36 (2019); Alberto Martín Torres, “El impacto de la historia ambiental en la historiografía actual española (2010-2019)”, Revista de Historiografía, n.º 33 (2020); Leal, Soluri y Pádua, Un pasado vivo.

20 Macarena Ibarra, “Higiene y salud urbana en la mirada de médicos, arquitectos y urbanistas durante la primera mitad del siglo xx en Chile”, Revista Médica de Chile 144, n.o 1 (2016).

21 Véase Telmo Meléndez, Salvemos Santiago: los problemas ambientales de Chile y sus alternativas de solución (Santiago de Chile: Ercilla, 1991).

22 Armando de Ramón y Patricio Gross, Santiago en el período 1891-1918: desarrollo urbano y medio ambiente (versión preliminar), 3 tomos (Santiago de Chile: Universidad Católica de Chile, 1983); Armando de Ramón y Patricio Gross, comps., Santiago de Chile: características histórico-ambientales, 1891-1924 (Londres: Nueva Historia, 1985). Este libro reunió una serie de artículos acerca de diversas temáticas presentes en la ciudad, desde los servicios hasta la higiene pública. Véanse también, de los mismos autores, “Calidad ambiental urbana: el caso de Santiago de Chile en el período 1870 a 1940”, Cuadernos de Historia 2 (1982), y “Algunos testimonios de las condiciones de vida en Santiago de Chile: 1888-1918”, Eure: Revista de Estudios Regionales 11, n.º 31 (1984).

23 Véase Arturo Almandoz, Entre libros de historia urbana: para una historiografía de la ciudad y el urbanismo en América Latina (Caracas: Equinoccio, ca. 2008), 158-162.

24 Véase, por ejemplo, René León Echaíz, Historia de Santiago, t. 2 (Santiago de Chile: Municipalidad de Santiago, 1975). León no utiliza la noción de ambiente y se centra, en la página 217, en lo que denomina problemas urbanísticos: “el principal de estos problemas es la movilización de sus habitantes”.

25 Ramón y Gross, Santiago de Chile, i. Por su pertinencia para este trabajo son también relevantes los siguientes artículos contenidos en dicho libro: María Elena Langdon, “Higiene y salud pública”, en Ramón y Gross, Santiago de Chile, y Eugenio Cataldo, “Transporte”, en Ramón y Gross, Santiago de Chile.

26 Sobre este punto, véase Graciela Silvestri y Fernando Aliata, El paisaje como cifra de armonía: relaciones entre cultura y naturaleza a través de la mirada paisajista (Buenos Aires: Nueva Visión, 2001), 183-184.

27 Gross y De Ramón, Santiago de Chile, ii.

28 Patricio Gross, Armando de Ramón y Enrique Vial, Imagen ambiental de Santiago, 1880-1930 (Santiago de Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile, 1984).

29 Carolina Riveros, “El problema de la contaminación atmosférica en Santiago de Chile, 1960-1972” (tesis para optar al grado de licenciado en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, 1997).

30 Armando de Ramón, Santiago de Chile (1541-1991): historia de una sociedad urbana (Madrid: Mapfre, 1992), 239.

31 Macarena Ibarra, “Historiografía urbana en Chile: trayectorias y desafíos en el estudio de la ciudad”, en Después de la heroica fase de exploración: la historiografía urbana en América Latina, editado por Gerardo Martínez y Germán Rodrigo Mejía (Guanajuato: Departamento de Historia de la Universidad de Guanajuato; Pontificia Universidad Javeriana; Flacso Ecuador, 2021), 360.

32 Camus y Hajek, Historia, 14.

33 Como sostienen Arturo Almandoz y Macarena Ibarra, parafraseando a Anthony Sucliffe, “la planning history británica se centró en el problema del ‘control público de la tierra’, mientras que la arquitectura es vista como parte del ‘desarrollo’ privado; ese énfasis sobre la historia del planeamiento realizado desde el Estado o municipio establece una gran diferencia con respecto a las tradiciones francesa, italiana y española”. “Introducción: aproximaciones historiográficas a las vísperas y cristalización del urbanismo”, en Vísperas del urbanismo en Latinoamérica, 1870-1930: imaginarios, pioneros y disciplinas, editado por Arturo Almandoz y Macarena Ibarra (Santiago de Chile: RIL; Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, 2018), 17.

34 Gonzalo Piwonka, en Las aguas de Santiago de Chile, 1541-1741, t. 1 (Santiago de Chile: Universitaria, 1999) y 100 años de las aguas de Santiago (Santiago de Chile: Dirección General de Aguas, 2005), cubre un arco temporal que va desde el periodo prehispánico hasta 1840. Un artículo acerca de similar tema, aunque sobre Valparaíso, el principal puerto chileno, es el de Luis Álvarez Aránguiz, “Origen de los espacios públicos en Valparaíso: el discurso higienista y las condiciones ambientales en el siglo xix”, Revista de Urbanismo 4 (2001).

35 Jorge Hidalgo Lehuedé, prólogo a Arica 1868: un tsunami y un terremoto, de Manuel Fernández Canque (Santiago de Chile: Universidad de Tarapacá; Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2007), 22.

36 Rolando Mellafe, “El acontecer infausto en el carácter chileno: una proposición de historia de las mentalidades”, en Historia social de Chile y América (Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1986).

37 Un referente indiscutible en la materia es el libro de Charles F. Walker, Shaky Colonialism: The 1746 Earthquake- Tsunami in Lima, Peru, and Its Long Aftermath (Durham: Duke University Press, 2008).

38 Por ejemplo, Jaime Valenzuela Márquez, “El terremoto de 1647: experiencia apocalíptica y representaciones religiosas en Santiago colonial”, en Historias urbanas: homenaje a Armando de Ramón, editado por Jaime Valenzuela Márquez (Santiago de Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile, 2007); Mauricio Onetto, “Apuntes sobre memorias sensoriales y catástrofes: Chile, siglos xvi-xviii”, Revista de Historia Iberoamericana 4, n.o 1 (2011); Alfredo Riquelme Segovia y Bárbara Silva Avaria, “Una identidad terremoteada: Chile en 1960”, Revista de Historia Iberoamericana 4, n.o 1 (2011).

39 Entre otros, véanse: Pablo Manuel Millán-Millán, “Los planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) tras el terremoto de 1906: la búsqueda de la modernidad en el trazado urbano”, Biblio 3W: Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales 20, n.o 1129 (2016), y Samuel Martland, “Reconstructing the City, Constructing the State: Government in Valparaíso after the Earthquake of 1906”, Hispanic American Historical Review 87, n.o 2 (2007).

40 Rodrigo Booth, “Public Hygiene and Urban Mobility in the Santiago of 1900”, ARQ 85 (2013); Elisabet Prudant, “Del caballo a la electricidad: imaginario ambiental y tecnológico en la transformación del sistema tranviario chileno a fines del siglo xix”, Historia Crítica 74 (2019). Para el caso estadounidense, véase Clay McShane y Joel Tarr, The Horse in the City: Living Machines in the Nineteenth Century (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2007).

41 Simón Castillo-Fernández, El río Mapocho y sus riberas: espacio público e intervención urbana en Santiago de Chile (1885-1918) (Santiago de Chile: Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 2014), 21-92.

42 Por ejemplo, Yohad Zacarías, “Electrificación, poder municipal e higiene: visiones de la electricidad en la introducción del tranvía y alumbrado eléctrico en Santiago, 1890-1910” (tesis para optar al grado de magíster en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2019). Para el caso mexicano, véase Diana J. Montaño, Electrifying Mexico: Technology and the Transformation of a Modern City (Austin: University of Texas Press, 2021).

43 Pablo González y Caroline Stamm, “Primera generación de rellenos sanitarios en Santiago de Chile: entre la modernización técnica y los conflictos socioambientales urbanos (1970-2021)”, Diálogo Andino, n.º 67 (2022); Frank Molano Camargo, “El relleno sanitario Doña Juana en Bogotá: la producción política de un paisaje tóxico, 1988-2019”, Historia Crítica 74 (2019).

44 Por ejemplo, Marta Pimenta Velloso, “Os restos na história: percepções sobre residuos”, Ciência & Saúde Coletiva 13 (6) (2008).

45 Julio Labraña et al., “La construcción de la contaminación atmosférica como problema público, Santiago de Chile (1961-1978)”, Halac: Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña 11, n.º 3 (2021); Simón Castillo-Fernández y Waldo Vila-Muga, “Los efectos ambientales de la desregulación de la locomoción colectiva: el surgimiento del smog como problema urbano. Santiago de Chile, 1975-1989”, Revista de Historia, n.º 31 (2024).

46 Matthew Vitz, A City on a Lake: Urban Political Ecology and the Growht of Mexico City (Durham: Duke University Press, 2018).

47 Ellen Stroud, “Does Nature Always Matter?: Following Dirt through History”, History and Theory 42, n.o 4 (2003). En el medio mexicano, sobre este último punto y su crítica ontológica a lo que llama el enfoque eurocentrista, véase el estudio de Didier Zúñiga, “Progress, Technology, Nature: Life and Death in the Valley of México”, Theory & Event 28, n.o 1 (2025).


Simón Castillo-Fernández

Doctor en Arquitectura y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 2011. Actualmente se desempeña como profesor-investigador en el Centro de Investigaciones Arquitectónicas, Urbanísticas y del Paisaje, Facultad de Ingeniería y Arquitectura, Universidad Central de Chile. Se interesa en particular por la historia urbana y del territorio. Recientemente publicó: en coautoría con Waldo Vila, “El gremio de la locomoción colectiva y las reformas neoliberales: la desregulación del transporte público de superficie en Santiago de Chile, 1979-1989”, Historia (Santiago) 1, n.o 58 (2025): 267-300; y, con Marcelo Mardones-Peñaloza, “La conformación de plaza Baquedano como nueva centralidad en Santiago de Chile: infraestructuras, cambios urbanísticos y modernización, 1890-1945”, Autoctonía: Revista de Ciencias Sociales e Historia 9, n.º 1 (2025): 56-11. simon.castillo@ucentral.cl, https://orcid.org/0000-0002-8405-7543