
Zoológico Santa Fe: prácticas institucionales de cuidado y protección de animales en la ciudad de Medellín, Colombia ❧
Universidad Nacional de Colombia
https://doi.org/10.7440/histcrit99.2026.08
Recepción: 12 de febrero de 2025 / Aceptación: 25 de agosto de 2025 / Modificación: 27 de noviembre de 2025
Resumen: Objetivo/contexto: Este artículo estudia las prácticas institucionales de cuidado y protección de animales que surgieron en Medellín, Colombia, entre los años 1960 y 1989, específicamente el caso del Zoológico Santa Fe. Este fue creado por la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, como parte de un proyecto social y político enfocado en brindar a la ciudad una imagen similar a la de otras grandes urbes del mundo. Se contrasta el discurso institucional de la Sociedad de Mejoras Públicas, que buscaba presentar al zoológico como un espacio configurado para cuidar y proteger a la fauna silvestre, con la percepción que tenían los habitantes de la ciudad sobre este espacio y los animales que allí habitaban. Para ellos, el zoológico era un lugar de entretenimiento y recreación para las personas, pero no estaba enfocado en el cuidado y la preservación de la fauna y la educación ambiental. Metodología: Se contrastan fuentes institucionales provenientes del Archivo de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, además de artículos de periódicos y revistas, con otro tipo de fuentes como fotografías e historia oral, con el propósito de evidenciar las marcadas diferencias en las formas de considerar, representar y tratar a los animales. Originalidad: La investigación aporta al campo de la historia de los animales y a nuestro entendimiento de su presencia en los contextos urbanos. Analiza las relaciones entre humanos y animales desde el panorama del cuidado y la protección, elementos que han sido poco estudiados por la historiografía de los animales, la cual se ha centrado en entender las relaciones de los humanos con la fauna desde la perspectiva del consumo. Conclusiones: Se analizan las tensiones entre el discurso educativo y de conservación del zoológico y su propósito real de exhibición de animales y entretenimiento del público, a través de la exposición de algunas contradicciones y conflictos en la administración de la Sociedad de Mejoras Públicas. Además, se abordan las divergencias en la imagen que el zoológico proyectaba en las diferentes clases sociales de la ciudad. La investigación contribuye a la historiografía sobre los animales en Colombia ofreciendo una mirada crítica del desarrollo de los zoológicos.
Palabras clave: Colombia, cuidado animal, historia de los animales, historia urbana ambiental, protección animal, zoológico.
Santa Fe Zoo: Institutional Practices of Animal Care and Protection in Medellín, Colombia
Abstract: Objective/Context: This article examines the institutional practices of animal care and protection that emerged in Medellín, Colombia, between 1960 and 1989, specifically focusing on the case of the Santa Fe Zoo. It was created by the Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín as part of a social and political project aimed at giving the city an image similar to that of other major cities around the world. The institutional discourse of the Sociedad de Mejoras Públicas, which sought to present the zoo as a space designed to care for and protect wildlife, is contrasted with the perception held by the city’s inhabitants. For them, the zoo was a place for entertainment and recreation rather than for wildlife conservation and environmental education. Methodology: Institutional sources from the Sociedad de Mejoras Públicas Archive, as well as newspaper and magazine articles, are contrasted with other sources such as photographs and oral history, in order to highlight the marked differences in how animals were considered, represented, and treated. Originality: This research contributes to the field of animal history and to our understanding of their presence in urban contexts. It analyzes human-animal relationships from the perspective of care and protection—elements that have been little studied by animal historiography, which has largely focused on human-fauna relations from a consumption standpoint. Conclusions: The article examines the tensions between the zoo’s educational and conservation discourse and its real purpose of animal exhibition and public entertainment, exposing contradictions and conflicts within the administration of the Sociedad de Mejoras Públicas. It also addresses the divergences in the image the zoo projected among different social classes in the city. This research contributes to the historiography of animals in Colombia by offering a critical view of the development of zoos.
Keywords: animal care, animal history, animal protection, Colombia, urban environmental history, zoo.
Zoológico de Santa Fé: práticas institucionais de cuidado e proteção de animais em Medellín, Colômbia
Resumo. Objetivo/contexto: Este artigo estuda as práticas institucionais de cuidado e proteção de animais que surgiram em Medellín, Colômbia, entre 1960 e 1989, especificamente o caso do Zoológico de Santa Fé. Esse espaço foi criado pela Sociedade de Melhorias Públicas de Medellín, como parte de um projeto social e político focado em dar à cidade uma imagem semelhante à de outras grandes cidades do mundo. Contrasta-se o discurso institucional da Sociedade de Melhorias Públicas, que buscava apresentar o zoológico como uma zona configurada para cuidar e proteger a vida selvagem, com a percepção dos habitantes da cidade sobre esse espaço e os animais que o habitavam. Para eles, o zoológico era um lugar de entretenimento e lazer para as pessoas, mas não focava no cuidado e na preservação da fauna e na educação ambiental. Metodología: Fontes institucionais do arquivo da Sociedade de Melhorias Públicas de Medellín, assim como artigos de jornais e revistas, são contrastados com outros tipos de fontes, como fotografias e história oral, com o objetivo de evidenciar as diferenças marcantes nas formas de considerar, representar e tratar os animais. Originalidad: A pesquisa contribui para o campo da história dos animais e para nossa compreensão de sua presença em contextos urbanos. Analisa as relações entre humanos e animais sob a perspectiva do cuidado e da proteção, elementos que foram pouco estudados pela historiografia dos animais, que tem se concentrado em entender as relações entre os humanos e a fauna sob a perspectiva do consumo. Conclusiones: As tensões entre o discurso educativo e de conservação do zoológico e seu verdadeiro propósito de exibição de animais e entretenimento do público são analisadas, por meio da exposição de algumas contradições e conflitos na administração da Sociedade de Melhorias Públicas. Além disso, são abordadas as divergências na imagem que o zoológico projetava nas diferentes classes sociais da cidade. A pesquisa contribui para a historiografia sobre os animais na Colômbia ao oferecer um olhar crítico do desenvolvimento dos zoológicos.
Palavras-chave: Colômbia, cuidado animal, história animal, história ambiental urbana, proteção animal, zoológico.
Introducción
Entender que la historia humana no es solo humana, sino que está profundamente entrelazada con la naturaleza, implica comprender a su vez que las relaciones que comúnmente establecemos con los animales —como tener mascotas, consumir carne de animales, leer cuentos y fábulas sobre animales e incluso visitar el zoológico— han marcado el devenir de la humanidad y se han transformado con el paso del tiempo; nuestra forma de vincularnos con los animales, de representarlos y de entenderlos es resultado de procesos históricos de larga duración. Sin embargo, aunque se sabe que los animales han estado presentes durante todo el pasado humano, pocas veces se reconoce su lugar en la historia; en las últimas décadas ha sido notorio el aumento de la presencia de animales en nuestra sociedad. Esto ha tenido un impacto en los debates sociales, políticos y académicos que reflexionan sobre las formas en que los humanos nos hemos relacionado con los animales, y sobre cómo se ha gestionado su cuidado y protección a lo largo de la historia y hoy en día.
La historiografía ha abordado por lo general el lugar de los animales en la historia a través de su uso en guerras, entretenimiento, agricultura y transporte. De manera general, son escasas las investigaciones que pretenden darles un lugar protagónico dentro de las transformaciones y procesos sociales. Debido a estos vacíos en la historiografía sobre el tema de los animales como sujetos activos de la sociedad urbana y protagonistas de transformaciones sociales e históricas, y de la mano con un interés por dignificar la existencia de la fauna en una sociedad como la colombiana, este artículo estudia las prácticas institucionales de cuidado y protección de los animales en la ciudad de Medellín, analizando específicamente cómo estas se manifestaron en el Zoológico Santa Fe y cuál fue la percepción de los visitantes al respecto. A través de la revisión de diferentes tipos de fuentes, se muestra que estas prácticas y percepciones fueron un asunto de acuerdos y desacuerdos entre distintos sectores de la población, evidenciando así una actitud relativamente crítica para la época por parte de la mayoría de sus visitantes.
Los zoológicos como se conocen hoy en día comenzaron a funcionar a fines del siglo xix como lugares de colección y exhibición de animales exóticos. En ese entonces la idea de zoológico estaba asociada a la colección de animales en grandes cantidades, sin importar cuales fueran los requerimientos de cada uno de estos. El término zoológico o zoo se utiliza en la actualidad de forma más o menos generalizada en todo el mundo para referirse a una colección de animales mantenidos en cautividad y expuestos al público. Sin embargo, hace solo doscientos años la palabra no existía. Antes de 1800 las colecciones de animales exóticos solían denominarse menageries, y muchas eran privadas y mantenidas para la diversión de personas adineradas. Fue a finales del siglo xix, con la creación del Regent’s Park (el primer zoológico de Londres), cuando se generalizó el uso de la palabra empleada en la actualidad.
Las primeras menageries o casas de fieras de las que se tiene conocimiento se remontan a los años 2000 y 2500 antes de Cristo en Egipto y China1, herencia que llevó a que en el año 1245 se diera apertura a la Tower Menagerie (Torre de las Fieras) en Londres. Posteriormente, el apogeo de estos lugares se dio en Europa durante el siglo xvii; gracias a estas menageries privadas y organizadas por personas de la clase alta, surgió la idea de crear los primeros zoológicos de Europa a finales del siglo xviii. El Jardin des Plantes de Francia fue abierto en 1793 y el London Zoo de Inglaterra en 1828. Durante la segunda mitad del siglo xix esta inspiración se trasladó a otros lugares del mundo, como Norteamérica:
Impulsados por la evolución de Europa, los Estados Unidos vieron la creación de sus primeros parques zoológicos a finales del siglo xix. El zoológico de Filadelfia, en Pensilvania, abrió sus puertas en 1874 con la misión de educar y entretener, y el de Cincinnati, en el estado de Ohio, lo hizo en 1875; pronto le siguieron otras ciudades. El Parque Zoológico de Nueva York, más conocido como el zoológico del Bronx, abrió sus puertas en 1899.2
Con el comienzo del siglo xx, los países latinoamericanos, que se encontraban en vías de desarrollo económico e industrial, vieron rápidamente la necesidad de construir zoológicos en sus principales ciudades, bajo el modelo estadounidense de “el zoo como centro de conservación” y la idea de estos lugares como ecosistemas, bioparques y exposiciones de inmersión en el paisaje3.
A diferencia de los países que experimentaron sus transiciones urbanas antes, Colombia se perdió por completo la primera ola de creación de zoológicos en América Latina. Las capitales de Argentina, Uruguay y Chile fueron las primeras en establecer zoológicos, en 1875, 1894 y 1925, respectivamente. Capitales relativamente destacadas, como La Habana (1943) y Caracas (1945), también precedieron, aunque de forma mucho menos marcada, a la ola de creación de zoológicos de la que formó parte Colombia. A medida que las ciudades latinoamericanas ganaban protagonismo, sus élites comenzaron a abogar por la creación de zoológicos que sellaran el prestigio de los centros urbanos y de los países que presidían4.
En Colombia, uno de los primeros zoológicos en inaugurarse fue el de la ciudad de Medellín, en donde se dieron importantes cambios a nivel social, económico y cultural a mediados del siglo xx, debido a los acelerados procesos de industrialización y modernización urbana5. En este contexto, la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín (smp) expresó su preocupación por el medio ambiente urbano a través de la implementación de proyectos de protección, administración y gestión de la vida animal y vegetal. Para ello, sus actividades involucraron programas de arborización, creación de parques, protección y reforestación de microcuencas, entre otros. Como una parte sustancial de la actividad ambientalista, la smp se interesó por la protección de los animales callejeros y la avifauna6, luego de realizar varias campañas por el respeto a la vida de los perros y otros animales en situación de calle. En este mismo sentido, en 1953 se decidió comenzar a trabajar en la idea de construir un zoológico que también tuviese la finalidad de brindar un novedoso espacio de esparcimiento y atractivo turístico a la ciudad7.
En 1960 se hizo realidad la apertura del Zoológico Santa Fe, el cual fue parte de un macroproyecto de la spm que buscaba implementar mejoras físicas y sociales en toda la ciudad. Además del interés por construir nuevos ambientes que condujeran al progreso de Medellín, las personas de la élite antioqueña expresaron tener una cierta preocupación por la protección de los animales y por salvaguardar a las especies silvestres y exóticas8. Según el comité encargado de la construcción del zoológico, “se buscaba brindar a los medellinenses la posibilidad de tener cerca los animales más atractivos del mundo salvaje”9, poniendo a la ciudad a la altura de las metrópolis más avanzadas del mundo.
Durante la presidencia de Guillermo Echavarría Misas en la smp y con la colaboración de los miembros de la junta directiva (Rafael Betancourt Vélez, Raúl H. Sánchez, Liliam Posada, Raquel Arias de la Cuesta, Matilde Eugenia Cano de Mejía, Gabriel Vergara, Diego Uribe Echavarría, Alejandro Echavarría, Federico Echavarría, el reverendo hermano Daniel y Álvaro Meza10), se llevó a cabo el proyecto de construcción del Zoológico Santa Fe, el cual logró consolidarse finalmente en marzo de 1960, luego de largos trámites para destinar los recursos y conseguir los animales que harían parte del proyecto inicial11.
En el inmueble denominado Hacienda Santa Fe, ubicado cerca al aeropuerto, el cual fue legado a la smp por la señora Mercedes Sierra de Pérez (que descanse en la paz del señor) esta entidad ha iniciado la organización de un gran parque zoológico. Fue voluntad de la testadora que en ese inmueble se construyera un parque infantil y un museo. Dentro de la primera de esas finalidades está el zoológico cuya área aproximada será de cuatro cuadras. La smp encomendó a una Comisión especial la organización de ese zoológico, de la cual es presidente Honorario el Reverendo Hermano Daniel. Con extraordinario entusiasmo cívico y sin reportar ningún beneficio económico personal, cada uno de los miembros de esa Comisión han venido dirigiendo la labor señalada.
La iniciativa del zoológico el año pasado: se logró reunir algunos animales para exhibirlos en la Feria Exposición de Medellín celebrada a fines de noviembre. Con algunos fondos recaudados allí, se pudo iniciar la construcción de algunos albergues para animales en “Santa Fe”. Posteriormente, varias empresas de esta ciudad hicieron donaciones que permitieron continuar los trabajos. Los planos para la ejecución de las obras del zoológico fueron elaborados por el arquitecto Elías Zapata. El municipio de Medellín ha colaborado también en la ejecución mediante la destinación de algunos trabajadores para la construcción de albergues.
Entre los numerosos animales que actualmente tiene el zoológico se pueden mencionar los siguientes: pajuiles, pavas de monte, pavos reales, garzas, gansos, patos, palomas, tucanes, gallinetas blancas y grises, águilas reales, cóndor andino, búhos, pájaros de distintos tipos y otras aves, tigres americanos, conejos, martejas, osos siberianos, mapaches, puerco espín, zorros, nutrias, micos de varias clases, dantas, tigrillos del Brasil, llamas del Perú, pericoligeros, curíes, caimanes, boas “constrictor”, anacondas.12
Según miembros del comité de la smp, para 1962, aunque el zoológico ya llevaba dos años funcionando con éxito13, eran todavía comunes el deplorable estado de las calles y la escasa existencia de parques y jardines que adornaran la ciudad. Ante dicha situación, la entidad asumió la responsabilidad de mejorar físicamente distintos espacios. Así, quienes se encontraban a cargo del zoológico empezaron a trabajar desde la Comisión de Parques y Jardines en las adecuaciones y construcciones necesarias para, según ellos, darle a Medellín, y en general al departamento de Antioquia, una más alta presentación moral y material. Se implementaron proyectos que buscaban mejorar las vías de acceso al zoológico y, además, se hicieron mejoras dentro de este, como la instalación de diferentes jaulas requeridas ante la llegada de nuevas especies de animales. El valor de tales mejoras fue de $ 15.00014. Según el informe presentado por don Diego Uribe Echavarría a los miembros del comité de parques y jardines de la smp en 1962, para ese momento casi 200.000 personas habían visitado el zoológico; debido a esta gran afluencia, se continuó trabajando arduamente en las mejoras del lugar, buscando brindarle espacios más atractivos y cómodos al público visitante.
Los zoológicos fundados durante el siglo xx buscaron en general contribuir al crecimiento económico y a engrandecer el prestigio cultural de las ciudades. En el caso de la ciudad de Medellín, la smp se refirió en múltiples ocasiones a la importancia que el zoológico Santa Fe tenía dentro del proyecto que pretendía mejorar la presentación moral y material de la ciudad, dos asuntos clave para los empresarios que en ese momento estaban interesados en conseguir, para sí mismos y para Medellín, una determinada reputación.
Durante toda la década de 1960 es común encontrar solicitudes de donaciones, préstamos y ayudas económicas para continuar con las mejoras en el zoológico y para contribuir al costoso mantenimiento de los animales. Los préstamos se hicieron inicialmente en los bancos Industrial Colombiano y Comercial Antioqueño, por la suma de $ 30.000. Estos dineros fueron gastados en un corral para las aves acuáticas y semiacuáticas, y en tres corrales grandes, uno para las llamas, otro para el bisonte y el otro para los venados. También se instalaron cuatro corrales más pequeños para los roedores, para lo cual se acondicionaron las jaulas que habían sido utilizadas en la Feria Agropecuaria. Hubo que hacer desagües nuevos, reconstruir casi todos los ya existentes, reparar los muros, pintar, poner mallas de seguridad, instalar alumbrado eléctrico para cuidar en las noches, construir aceras, comprar un cuarto frío y una camioneta, arreglar varias jaulas que habían sido regaladas por otros zoológicos del país y, por último, sembrar árboles y plantas15.
Por lo general, los zoológicos modernos ostentan un rol importante en la conservación de las especies, y es posible reconocer algunos casos en los que estas instituciones efectivamente han servido para tal objetivo. Sin embargo, este papel es en realidad reciente, y en la mayoría de las ocasiones no resulta tan efectivo, ya que las bases de lo que son hoy en día los zoológicos se encuentran en un decreto del Congreso de Estados Unidos, el cual permitió que se inaugurara en 1889 el Zoológico Nacional de Estados Unidos, como una división del Instituto Smithsoniano, bajo el objetivo principal de preservar a las especies amenazadas. Dicho propósito se sostiene en el mito de la primera naturaleza, que plantea que “aquello que no ha sido tocado por la mano del hombre conserva su pureza, su carácter prístino y abundante. Así, los zoológicos modernos exhiben animales que se consideran pertenecientes a esa naturaleza, la de animal salvaje, que necesitan ser conservados por el humano”16.
En las décadas de 1920 y 1930, muchos zoológicos empezaron a alejarse de las exposiciones naturalistas usadas en los siglos xviii y xix, y a construir recintos “modernos” y a menudo minimalistas. Las jaulas se diseñaron principalmente para facilitar su limpieza y no para satisfacer las necesidades de los animales alojados en ellas. La tendencia a las jaulas estériles con suelos y paredes de cemento persistió hasta bien entradas las décadas de 1960 y 1970. Este tipo de diseño ha sido predominante en lo que se conoce como la “era desinfectante” o la “era higiénica” (o de la higiene), por el uso de paredes de baldosa, pisos de concreto, ventanas de vidrios blindados y puertas de acero; se trata de un ambiente caracterizado por su limpieza, diseño minimalista y un nivel de esterilidad acorde con los parámetros establecidos para espacios controlados17.
Por otro lado, el concepto de inmersión en el paisaje comenzó a usarse en Reino Unido y Australia, teniendo en cuenta las experiencias de los visitantes y sus críticas al modelo anterior que estaba basado en la presentación higiénica y ordenada de los zoológicos. Este modelo de inmersión en el paisaje se popularizó durante la segunda mitad del siglo xx y fue adoptado por muchos zoológicos en Estados Unidos. Bajo este mismo modelo, aunque haciendo uso de ciertos conceptos arquitectónicos del modelo higienista, se construyó el Zoológico Santa Fe.
El modelo de inmersión en el paisaje busca hacer exposiciones que representen un ecosistema completo, en lugar de mostrar las especies de manera aislada. La tendencia a exhibir animales en una representación de su ecosistema se conoce como bioparque (o biopark) y ha sido promovida, entre otros, por el Zoológico Nacional del Smithsonian Institute. Una bioexposición debe representar la vida en toda su interconexión. En otras palabras, en un bioparque o ecosistema, “las plantas, al igual que los animales son parte integrante de la exposición y el objetivo general es demostrar las interdependencias entre los seres vivos de un determinado ecosistema. Por supuesto, una representación realista de “la vida en toda su interconexión” incluiría también a los depredadores y la depredación, pero esto no siempre es posible en el entorno del zoo”18.
Los empresarios antioqueños que hacían parte de la smp y que colaboraron con fondos para la construcción del Zoológico Santa Fe tenían la intención de que este lugar fuese lo más parecido posible a los zoológicos de las grandes ciudades del mundo, ya que de esta manera Medellín lograría estar al nivel de las urbes estadounidenses y europeas. Por tal razón, tanto el zoológico como el Bosque de la Independencia y otras obras realizadas por la smp fueron construidos siguiendo los lineamientos de parques y zoológicos de Estados Unidos y Europa. La planeación y la edificación de los espacios del zoológico se llevaron a cabo con la intención de exhibir de manera organizada a los animales, dividiéndolos por grupos según su especie y comportamiento, con el fin explícito de generar en las personas asombro y agrado en el momento de las visitas.
En la revista Progreso —que fue también propiedad de la smp— se insistió constantemente en la importancia de la labor de varios miembros de su comité, quienes mantenían comunicación con diversos zoológicos nacionales y extranjeros. Por ejemplo, fue destacado el viaje de Diego Uribe Echavarría a Nueva York, poco después de inaugurado el zoológico, en el cual compró un búfalo, dos leones, dos cabras africanas, un oso y dos chimpancés. El Zoológico del Bronx le obsequió al señor Uribe Echavarría otros ejemplares con destino al Zoológico Santa Fe. Aquella negociación fue llevada a cabo en términos amistosos y los animales fueron recibidos en Cartagena y trasladados rápidamente a Medellín. Gracias a las negociaciones e intercambios con otros centros de exhibición de animales, para finales de la década de 1960 el zoológico ya contaba con una variedad de quinientos ejemplares aproximadamente, entre ellos los traídos de Estados Unidos, Perú y la colección de fauna nacional, incluyendo los animales de las selvas amazónicas. Destacado también por su trabajo, fue reconocido en varios ejemplares de la revista Progreso el señor Gonzalo López Gaviria, quien siguió cultivando las relaciones con instituciones especializadas en zoológicos, entre ellos el International Zoo Year Book y el Smithsonian Institute, de Londres y Washington respectivamente19.
Ahora, para entender mejor cómo se dio la apropiación y exhibición de los animales en el contexto particular del Zoológico Santa Fe, se indagará sobre dos aspectos fundamentales. En primer lugar, el cuidado de los animales. Es conveniente mencionar cuáles fueron los animales que se exhibieron dentro del zoológico y cómo se gestionó el cuidado de estos por parte de la institución que constituye, en teoría, un espacio de protección animal. En segundo lugar, se examina la información sobre el público visitante, con el fin de cuestionar la manera en la que dentro y fuera de este espacio se expresaron las ideas de cuidado, protección y bienestar, y cómo se vieron enfrentadas con las ideas de espectáculo y entretenimiento.
A pesar de que en las actas de reuniones del comité de la smp y en las publicaciones de la revista Progreso es evidente la falta de recursos para el mantenimiento y cuidado de los animales, al hacer una comparación entre los dos listados disponibles de información con que contaba el Zoológico Santa Fe en los años 1961 y 1973, es claro el aumento en la cantidad y la variedad de especies. Gracias a la estrecha relación y las negociaciones con otros zoológicos en el mundo, al apoyo de importantes inversionistas y empresas privadas, y a la ayuda de la Alcaldía de Medellín, que durante esos años realizó cientos de incautaciones de animales que eran tenidos por particulares de forma ilegal, el zoológico incrementó significativamente sus cifras de fauna, y con ello, para finales de la década de 1970, se convirtió en uno de los más grandes, diversos y de mayor importancia en el país.
En cuanto a la gestión de las incautaciones de animales silvestres, es posible decir que, desde su fundación, el Zoológico Santa Fe fue la institución encargada de dar albergue y cuidado a los animales decomisados por la Policía Ambiental del Valle de Aburrá. Entre las incautaciones más frecuentes se encuentran las de aves de diferentes especies poco comunes, tortugas, serpientes y primates de tamaño pequeño. Dichos decomisos fueron por lo general realizados en las plazas de mercado de la ciudad, donde era habitual la venta ilegal de todo tipo de animales, en especial de fauna silvestre, y en menor medida en viviendas particulares. En los informes de la Policía Ambiental se evidencia el mal estado de la mayoría de los animales confiscados, hecho que, junto con el aumento del tráfico ilegal de fauna en todo el país, generó una alerta para las autoridades ambientales, quienes intentaron regular el comercio de fauna silvestre inicialmente por medio de la creación de la Ley 017 de 198120.
Es pertinente aclarar que durante la época de agudización de la violencia en la ciudad de Medellín, en las décadas de 1970 y 1980, fue popular la tenencia de fauna silvestre. Estos animales representaban cierto estatus social, eran muestra de poder adquisitivo y generaban asombro entre la población en general; para el Zoológico Santa Fe fue también importante adquirir ejemplares que eran menos comunes, con el fin de cautivar al público visitante y generar más ingresos. Los animales más exóticos eran a su vez los más llamativos y hacían más popular al zoológico; en su publicidad fueron reiteradas las ocasiones en que se nombraban animales “exóticos” y “salvajes”21 para atraer al público. “Los zoológicos más recientes, como los que se abrieron en Colombia en las décadas de 1950, 1960 y 1970, compartían con sus homólogos más antiguos el hecho de ser un producto de la creciente distancia que separaba a las personas de los animales salvajes, provocada por la urbanización y la transformación del paisaje”22. Las personas de toda la ciudad se interesaron rápidamente por tener la oportunidad de conocer animales que hasta el momento solo habían visto en revistas o en la televisión, lo que a su vez contribuyó a que las directivas del zoológico realizaran continuas negociaciones para traer animales de otros países.
Durante la revisión de las actas de reuniones de la Comisión de Parques y Jardines, fue encontrado un documento que interesa en particular a esta investigación, ya que pone de manifiesto las ideas expuestas por los socios de la smp sobre el comportamiento de los animales en cautiverio y sobre cómo el zoológico, según ellos, tenía la capacidad de asegurarles ciertas comodidades y facilidades de subsistencia. La percepción de estas personas debe ser analizada con el fin de comprender cuál era el tratamiento y cuidado que se les daba a los animales:
En libertad ningún animal llega a la vejez. Este es depredado por otros animales al perder el poder y la resistencia para la huida o el combate. Los zoológicos ofrecen a las distintas especies de animales seguridad, suministro constante de alimentos, bebida, albergue y cuidados médicos e higiénicos. Los problemas básicos de supervivencia en el zoológico se hallan reducidos al mínimo. Unos animales reposan tranquilamente y dormitan al sol. Otros encuentran cada vez más difícil aceptar una prolongada inactividad. Algunos animales del zoo encuentran intimidante y tenso su confinamiento, especialmente cuando son recién llegados, trasladados a una nueva jaula o alojados con compañeros hostiles o inadecuados. En su agitada condición, pueden padecer una anormal superestimulación.23
Esta argumentación expresa dos ideas fundamentales sobre la concepción a partir de la cual fueron creados los zoológicos en general. La primera tiene que ver con el discurso de que estos son un espacio de civilización y progreso, “de conocimiento en zoología, con propósitos educativos y formadores para sus visitantes”24. La segunda, con la idea que tenían las personas de la élite sobre el supuesto beneficio que representaba el zoológico para los animales que allí habitaban, una concepción muy común para la época, que también se evidencia en varias de las actas de reuniones de los socios directivos de la smp: “los animales cautivos en sus jaulas no añoran la libertad, ya que se sienten seguros en sus recintos”25.
Para entender por qué no solo el Santa Fe, sino todos los zoológicos del mundo, consideran la cautividad como un bienestar para el animal, se debe comprender el concepto de inmersión desarrollado en la arquitectura, el cual, como se mencionó anteriormente, está basado en la idea de que es preciso “naturalizar” a los animales cautivos, así el visitante se siente integrado al espacio y no ajeno a él. Los espacios de los zoológicos construidos bajo el modelo de ciudad moderna buscan imitar la vida en libertad de los animales mediante el diseño arquitectónico de inmersión, porque este produce una idea acerca de la vida de los animales en quienes visitan el lugar: la de que son rescatados de los peligros de la vida libre.
A través de la clasificación del animal cautivo como silvestre o salvaje, este se convierte en un “embajador de su especie”26. Tal como sucedió históricamente con los humanos cautivos, los animales del zoológico se convierten en representantes del resto que se encuentran en libertad. La noción del cautivo como salvaje funciona para legitimar, no solo la normalización de la privación de la libertad de los individuos, sino el cautiverio en general. En el caso particular de Medellín, el uso del modelo de inmersión en la construcción del Zoológico Santa Fe fue clave para generar en el público esa cercanía con los animales que hasta el momento eran considerados exóticos y distantes. El hecho de que se propiciara una experiencia que permitiera vivir de manera más cómoda, económica y cercana una interacción con la fauna y la flora autóctonas fue importante para generar en el público ciertas ideas positivas sobre la tenencia de animales en cautiverio y la importancia del zoológico para la protección animal y el esparcimiento social de la ciudad.
El cuidado de los animales en cautiverio que se encontraban en el Zoológico Santa Fe estuvo, por lo general, a cargo de un pequeño grupo de empleados, que no contaban con los recursos ni las capacidades necesarias para proporcionar los cuidados que requiere un animal en estas condiciones. Además de la falta de empleados y de las precarias condiciones laborales, se presentaron frecuentes problemas administrativos. Por ejemplo, es posible ver que para 1970, en la lista oficial de empleados del zoológico, no se encuentra un veterinario para las labores de cuidado de los animales, sino que, en caso de requerirse, se contrataba uno externo a la institución que prestaba sus servicios por horas o por consulta.
Había cuatro empleados que se encargaban de la alimentación de los animales por secciones, en las que estaban divididos según la especie; sin embargo, no se cuenta con información clara sobre la preparación que estas personas tenían. De igual forma, en la lista de empleados, no se nombra ningún cuidador especializado en comportamiento o en enfermedades de animales. La mayoría de los trabajadores contratados para 1970 tenían funciones que, más que con el cuidado de los animales, tenían que ver con el cuidado del aspecto del zoológico; entre ellos estaban el plomero, el barrendero, el albañil, el jardinero, el encargado del aseo del museo y varios celadores. Para 1971, empezó a cambiar un poco el aspecto relacionado con la preparación de los trabajadores designados para las labores de cuidado. En el informe anual del Zoológico Santa Fe se expresó lo siguiente:
Sobre la capacitación de los trabajadores: teniendo en cuenta que uno de los principales objetivos de estructuración del zoológico es la capacitación adecuada de sus operarios se solicitó la colaboración del Sena para dictar un curso sobre manejo de especies menores, durante 15 días en horas de la mañana. Al finalizar dicho periodo educacional, el Sena entregó a cada trabajador su diploma de asistencia. El comité del zoológico realizó un pequeño y efusivo acto para festejar dicho acontecimiento. Se felicitó especialmente a los miembros de la Junta Directiva y del comité.27
Esto evidencia una incipiente preocupación por el cuidado y bienestar de los animales en cautiverio, que no estaba presente en los años iniciales del zoológico. Sin embargo, no ha sido posible rastrear su alcance, ya que no se encontraron fuentes posteriores a 1971 con información sobre los empleados del zoológico ni sobre sus perfiles laborales. No obstante, es posible suponer que esta preocupación emergente también estuvo condicionada por la disponibilidad de recursos y la inadecuada gestión, que se evidenciaron durante todo el periodo de estudio.
El escaso presupuesto con el que se contaba y la informalidad de ciertas decisiones generaron contradicciones en la smp. Al parecer, no se mantenía al día el inventario faunístico ni se reportaban con exactitud las muertes y los nacimientos de animales. Otros asuntos de contabilidad, así como la falta de registro de las adquisiciones y donaciones hechas al zoológico, los donantes y el avalúo de los animales generaban problemas para la correcta administración del lugar28. Según información publicada en la revista Progreso, en cuanto a las necesidades del zoológico:
Actualmente hay varios animales que no tienen jaulas adecuadas y algunos corrales que no han sido terminados. Entre los animales que más necesitan una jaula nueva, cómoda, segura y apropiada son: los micos chimpancés: como se sabe estos son muy admirados por el público y actualmente están en una jaula para fieras, la cual no es propia para ellos por estrecha y falta de visibilidad por parte del público. El caso del cóndor de los Andes y las águilas reales es parecido. A estos ejemplares se les debería construir una gran jaula donde puedan volar y ser verdaderamente apreciados por el público. Los corrales necesitan techos, bebederos, agua corriente, desagües y pintura. Hay que construir aceras para comodidad del público.29
Otros datos encontrados sobre la gestión del control y el mantenimiento de los animales permiten ver que dos de los factores que más afectaban la salud y la reproducción de los ejemplares eran el ruido y la contaminación. Teniendo en cuenta que el zoológico fue ubicado en plena zona industrial de la ciudad, no tardaron en hacerse presentes los problemas de salud entre los animales que requerían un manejo mucho más cuidadoso. El ruido de vehículos o aviones que pasaban cerca al zoológico incidió negativamente en el comportamiento de los animales, pues alcanzó niveles perjudiciales, sobre todo entre los recién ingresados, y en un menor nivel entre los que ya se encontraban establecidos allí desde los primeros años, según varios informes de los cuidadores. La contaminación del ambiente también fue también un factor negativo y altamente peligroso para todas las especies del zoológico; tanto animales como plantas se vieron afectados. En el protocolo de seguridad sobre enfermedades de animales y su transmisión se menciona que: “La contaminación satura el aire de las grandes ciudades y zonas industriales con una gran cantidad de partículas y gases nocivos que, al ser respirados, incorporan al organismo, en forma acumulativa, elementos que pueden ser letales a la vida”30. Esta preocupación aparece recurrentemente en las actas e informes sobre la salud de los animales, que en muchas ocasiones se vieron afectados por problemas respiratorios relacionados con agentes contaminantes, o sufrieron otras enfermedades catalogadas allí como infecciosas, parasitarias y funcionales, entre las cuales estaban la neumonitis y la panleucopenia, que afectaban en mayor medida a los felinos; trastornos gastroentéricos, parásitos internos y externos, y trastornos psicosomáticos de naturaleza bastante compleja31.
Es imposible pretender que un zoológico brinde a los animales cautivos las mismas condiciones de vida silvestre que tendrían en libertad. La gran diversificación de los medios usuales de vida de cada especie, el uso de los suelos, su relación con el medio ambiente y la coexistencia con otros individuos son algunos de los aspectos que se ven modificados en la vida de cualquier animal en cautiverio. La sola alimentación de los ejemplares es uno de los problemas de gran magnitud para cualquier zoológico. El alimento que los animales consumirían en libertad generalmente no puede ser suministrado por los humanos, por lo tanto, deben adaptarse a dietas preparadas con nutrientes cultivados y modificados. Normalmente en los zoológicos se ofrece una dieta de acuerdo con los conocimientos adquiridos por la observación de los ejemplares en libertad, basada en la selectividad y apetencia, o a partir de las experiencias anteriores en relación con la conservación de la salud y la procreación.
En general, las problemáticas del zoológico, según los trabajadores de la institución, estaban concentradas en cuatro aspectos. El primero tenía que ver con las necesidades de exhibición y la comodidad de los visitantes. El segundo, con el mantenimiento y las situaciones de salud de los animales anteriormente mencionadas, que comprendían aspectos mucho más complejos. En tercer lugar, se encontraban los problemas de funcionamiento, dotación y operación dentro de la misma institución. Y, en cuarto lugar, la difusión de la misión del zoológico dentro de la comunidad, que en teoría era la investigación y una educación en ciencias naturales que incluyera a la población de los diferentes estratos sociales, con el fin de fortalecer el conocimiento y la protección de la fauna colombiana.
El mantenimiento de los animales y las situaciones de salud que estos presentaban, como se mencionó, fue una de las principales problemáticas a las que el personal del zoológico tuvo que enfrentarse. La falta de preparación de los trabajadores y los escasos recursos destinados a los tratamientos médicos fueron las razones por las cuales se dificultó la atención veterinaria en muchos casos. A esto se sumaba la falta de gestión por parte de las directivas, lo que tuvo como consecuencia que los animales por lo general no contaran con las condiciones mínimas necesarias para la vida en cautiverio. Fue tan solo hasta principios del siglo xxi cuando empezaron a gestionarse cambios en la infraestructura y programas de salud para los animales en el zoológico.
Muy ligado a lo anterior, se encontraban los problemas de funcionamiento, dotación y operación dentro de la institución. Tal vez la falta de experiencia en el manejo de un zoológico llevó a los socios de la smp a tomar decisiones sobre la gestión de los recursos que no siempre estuvieron encaminadas al bienestar de los animales. Otro asunto problemático fue la falta de recursos para la subsistencia del zoológico, pues, según la información de las actas, aunque durante los primeros diez años de su existencia se fueron incrementando las visitas y la popularidad del lugar, los gastos para el cuidado de los animales y el mantenimiento del espacio eran tan altos que las ganancias apenas alcanzaban para cubrirlos.
En la revista Progreso y en las actas de reuniones de la smp que fueron revisadas, el Zoológico es concebido como un lugar de educación sobre la fauna. Sin embargo, los proyectos, las adecuaciones y el trabajo de la smp estaban en su mayoría dirigidos a mejorar la infraestructura y los servicios que entretenían al público; por ejemplo, es posible ver que una gran parte del presupuesto se invertía en juegos para niños, construcción de tiendas de comida y juguetes, ampliación de los parqueaderos, etc. Por parte del público, muy pocas veces se expresó la importancia de la misión educativa del Zoológico, el cual sí fue por lo general reconocido como un espacio de diversión y entretenimiento para la familia. Este asunto se ampliará en el siguiente apartado.
Una de las estrategias implementadas por la smp para atraer a la población antioqueña y a los turistas a visitar el zoológico fue la publicidad en la prensa. Desde 1960 —cuando empezó a funcionar— y durante sus primeros años, fue muy común encontrar avisos publicitarios casi diarios en el periódico El Colombiano sobre las virtudes y los agradables espacios que ofrecía el parque zoológico a sus visitantes (figura 1). También en la revista Progreso se publicaron reseñas que lo promovían como “Una de las atracciones más llamativas e interesantes que podía poseer una ciudad”32 y “Uno de los sitios más agradables, más bien presentados y mejor mantenidos de la ciudad”33.
Figura 1. Publicidad del Zoológico Santa Fe en El Colombiano

Fuente: El Colombiano, 18 de febrero de 1962, 19.
El Zoológico Santa Fe: impresiones de los turistas. No vacilamos en afirmar que los medellinenses y menos los turistas tienen conciencia de que poseen muy cerca de sus residencias y de sus hoteles, una de las atracciones más llamativas e interesantes que pueda poseer una ciudad de tanta población como Medellín. Nos referimos al Zoológico Santa Fe, uno de los sitios más agradables, más bien presentados y mejor mantenidos de la ciudad. Quienes tienen a su cargo la responsabilidad de esta importante colección de especies animales vivas, revelan un alto sentido de servicio y de educación. El Zoológico que funciona en la hacienda Santa Fe, legada por doña Mercedes Sierra de Pérez, a la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, para menesteres turísticos y artísticos, se está convirtiendo en un verdadero Parque Zoológico que, si es apoyado por la ciudadanía y por las empresas industriales, llegará a tener tanta fama como los de Estados Unidos y Europa.34
Los animales más populares que aparecían en la publicidad del Zoológico eran los de mayor tamaño y los que habían sido traídos de zoológicos de otros países. Los más conocidos y recordados por los visitantes eran la chimpancé llamada Agripina, quien a menudo interactuaba con los visitantes, y los felinos, como los tigres y pumas. Según la smp: “Es casi increíble que haya ejemplares tan interesantes y raros en las propias goteras de Medellín; no hay que meterse en la selva para admirar leones, tigres, pumas, chimpancés, grandes monos, las aves más hermosas, llamas, etc. No hay tampoco que ir hasta Washington para conocer pavos reales blancos”35.
La variedad de fauna que el zoológico ofrecía causó en sus visitantes gran asombro, pues por primera vez en la ciudad fue posible conocer varios de los animales que eran considerados más lejanos y exóticos. Entre las personas de la élite antioqueña, fue común encontrar expresiones muy positivas acerca de la construcción de este espacio. Varios de los empresarios que se involucraron en la compra de animales costosos para donar al zoológico consideraban que esta institución era importante para la ciudad. Por ejemplo, según el empresario Guillermo Echavarría Misas, uno de los mayores benefactores del Zoológico: “Medellín tiene en su Zoológico Santa Fe una obra de gran aspecto cívico digna de mostrarse con orgullo. Es imposible calcular los beneficios que trae para la ciudad desde el punto de vista turístico; ahora si se piensa en el educativo ni se diga. Allí los niños y los jóvenes pueden aprender con mayor interés y con mayor viveza sus lecciones de zoología”36.
Desde su apertura y durante sus dos primeras décadas, el Zoológico Santa Fe tuvo una gran acogida por parte del público. Según informes, hasta el 31 de diciembre de 1961 lo habían visitado 174.573 personas y 10 años después, durante 1971, por 296.086 personas. Para 1961 la población total de la ciudad era de 651.240 habitantes, lo que quiere decir que aproximadamente el 26,8 % fueron durante ese año. Y para 1971 la población total de la ciudad era de 1.178.772 personas, lo que quiere decir que aproximadamente el 25,2 % asistieron al zoológico durante ese año37. Lo más probable es que algunos lo hayan visitado varias veces el mismo año, por lo cual la cifra debe ser relativizada, pero aun así indica la importancia de esta institución en la ciudad. Estos datos también permiten pensar que no hubo una variación notable en la cantidad de visitas al zoológico, y que la población no mostró tener un menor o un mayor interés en los servicios que este ofrecía en diferentes años, ya que la variación en la cantidad de visitas no tuvo cambios drásticos.
Aunque se cuenta con información acerca del número de personas que visitaron el zoológico durante algunos años, es importante destacar la escasez de datos que permitan caracterizar al público visitante, y sobre todo la percepción que los visitantes tenían del zoológico. En el archivo de la smp hay datos estadísticos sobre el ingreso de visitantes; sin embargo, dichos registros no ofrecen información específica sobre las personas, sus nombres, oficios, estratos, intereses, etc.
La entrevista realizada a la señora Nora Chavarriaga Merino, quien para 1960 tenía veintisiete años, era casada, tenía cinco hijos y pertenecía a la clase media, permite ver otra opinión del zoológico, un poco alejada de las versiones publicadas en la prensa:
Cuando mis hijas estaban chiquitas yo las llevaba mucho al zoológico porque era como un paseo, en los sesenta, por ahí del 63 al 67 que estaban los niños en edad de salir, y entonces los llevaba mucho al zoológico a ver los animalitos y les gustaba mucho también ir al circo de esos que pasan por las ciudades. Cuando venía un circo, generalmente los llevaba y al zoológico íbamos mucho, era barato, para nosotros era fácil de pagarlo, yo siempre me iba con los cinco muchachitos a todas partes.
Los miquitos eran los que más les gustaban. La imagen que yo tengo del zoológico era de ver a los animales tristes, sobre todo Agripina que era la mica y hacía de todo. Me acuerdo que había hipopótamos, cóndor, elefante. Esos animales del zoológico no eran bien tenidos, ni bien alimentados. El recuerdo que yo tengo es que eran animales completamente tristes y el lugar era sucio, hasta olía maluco. Uno llevaba a los niños más que todo para que se entretuvieran viendo los animalitos y era uno el que les decía a los niños cuáles eran los animales y ya, no había guía, ni información de los animales, ni nada. Yo no creo que aprendieran allá nada. Íbamos era a jugar y pasar el rato.38
Es importante tener en cuenta que el relato que los empresarios construían del zoológico como un espacio de progreso y buen nombre para la ciudad es completamente distante al del resto de los ciudadanos. Para la población de estratos socioeconómicos bajos, las visitas al zoológico no eran tan frecuentes y además representaban la posibilidad de salir por un momento de las situaciones difíciles que vivían a diario, como lo expresó otra de las personas entrevistadas:
En la década de 1970, en todas las escuelas públicas de esa época siempre hacían paseos. […] Para nosotros ir al zoológico era toda una fantasía, un mundo, era salir de nuestro mundo como de pobreza y era casi que una expedición para nosotros. Yo me acuerdo de que las mamás le empacaban a uno un refrigerio y lonchera. ¿Qué recuerdo del zoológico? Pues recuerdo que era un lugar exuberantemente grande, porque como era pequeña tenía una impresión mucho más grande de las cosas y los animales, recuerdo que para uno era fantástico ver los animales, había una barrera que lo separaba a uno de los animales y no se les podía dar comida, pero uno cogía el mecatico que le había empacado la mamá y uno se arrimaba a la barrerita para darle la comida a los animales. No recuerdo muy bien qué animales había, creo que había un tigre, pero no estoy muy segura, había león y estaba muy flaco, me acuerdo porque era para uno muy impactante ver que un león no era tan gigantesco como uno se lo imaginaba. Había una gorila que, si no estoy mal, se llamaba Agripina, pero los adultos siempre se reían mucho porque se mantenía halándose sus partes íntimas; ella era el espectáculo público porque también en las noticias se hablaba de ella. Había muchos micos que no te sé decir de qué especie, había cocodrilos y había unos lagos especializados para esos cocodrilos. Esos lagos estaban muy bien acondicionados para esos cocodrilos, para mi pensamiento de niña, ese era un espacio muy bacano, con unas mangas muy grandes, muy buenas, donde uno se sentaba a tomarse su refrigerio y jugar. Me acuerdo de que había como una casa histórica, no recuerdo más nada.39
Cabe resaltar que el Zoológico Santa Fe se insertó en el proyecto de modernización de la ciudad de Medellín y generó algunos cambios en su estructura física y social. Las personas de todas las clases sociales, en general, percibieron la construcción de este espacio como un hecho positivo para lo que en ese momento consideraban como “el crecimiento económico y cultural de la ciudad”, al mismo tiempo que algunos encontraban allí un lugar de esparcimiento para las familias. En cuanto al turismo, fue un lugar de sano esparcimiento para exhibir satisfactoriamente a los visitantes del resto del país y del exterior. Especialmente, los extranjeros se mostraron siempre muy interesados en el conocimiento de la colección de fauna autóctona40.
Es imponderable el placer que causa una visita al Zoológico Santa Fe. No hay lugar más agradable para pasar todo un día con la familia, llevando almuerzos y fiambres. Se dispone de un lindo panorama, deliciosas sombras, amplios prados, juegos mecánicos para niños, etc. Tiene apenas 3 años de fundado el Zoológico y ya existe un estupendo volumen de animales, amén de facilidades para el acceso de los visitantes y magnífica presentación de las jaulas y residencias de las fieras.41
Como se discutió anteriormente y como lo describe también la profesora Claudia Leal42, los zoológicos de América Latina siguen un modelo europeo del siglo xix. Sin embargo, también se destacan ciertas limitaciones en el uso de estos modelos en los zoológicos de Colombia en general, debido a diferencias culturales. En relación con el atractivo científico, a diferencia de los zoológicos de otras ciudades del mundo, se expuso principalmente a los animales autóctonos de América Latina, que eran más llamativos para las poblaciones locales. Se revela así cómo estas instituciones se deben a las propias trayectorias ambientales y políticas de sus sociedades y resultan ser un atractivo turístico en particular para la población local43.
Otro de los elementos que es importante considerar es la particularidad que un espacio como el zoológico representa dentro de la relación humano - no humano. En el contexto del zoológico se jerarquizaron y se siguen jerarquizando fuertemente los vínculos entre lo salvaje y lo humano. Según lo que hasta ahora hemos expuesto, la smp, y probablemente gran parte de la población antioqueña de las décadas de 1960 y 1970, consideraron a los animales en cautiverio como elementos útiles para el entretenimiento, pero fue muchos años después que se empezó a pensar en las necesidades y cambios que debían implementarse en la tenencia de fauna en cautiverio.
Esto a su vez quiere decir que las transformaciones en la relación con los animales en la ciudad de Medellín no solo se dieron en el caso de la tenencia de los animales domésticos, sino también a nivel institucional, en relación con el cuidado y la protección de la fauna silvestre. Espacios como el Zoológico Santa Fe se vieron obligados en un momento, debido a las nuevas dinámicas, a generar poco a poco modificaciones tanto en la concepción de la fauna en cautiverio, como en la forma de gestionar y cuidar la vida de estos animales.
Una encuesta para el estudio del impacto ambiental del Zoológico Santa Fe realizada por el Movimiento Ecológico de Antioquia en 1986 arrojó resultados que permiten comprender más ampliamente la percepción de los ciudadanos sobre el zoológico y la importancia que consideraban que tenía para la ciudad. Entre los resultados de la encuesta se mencionan los servicios que la comunidad sugería para el zoológico, entre los cuales estaban:
Compra de más animales, mayor variedad de fauna, compra de más juegos, no cobrar las entradas un día a la semana, más aseo de todo el zoológico, entradas gratis para los niños, mejor atención a nivel de salud para los animales, que rebajen el precio de la entrada, reformas en la infraestructura, nuevos programas recreativos, contratación de más trabajadores para recorridos guiados, ampliación de la casa museo, que se eduque a los niños sobre la importancia que tiene el cuidado de los animales, mejoras en el cuidado de los animales, compra de animales más exóticos, más información sobre los animales para los visitantes, creación de programas culturales, contratación de más trabajadores para el cuidado de los animales, que el zoológico sea trasladado a un lugar fuera de la ciudad para que los animales estén más cómodos, que haya un mejor trato para los animales, que se presten más servicios de recreación o para fiestas y que enseñen a los niños a “querer a los animales”. 44
Gráfico 1. Cantidad de visitas al Zoológico Santa Fe

Fuente: elaboración propia a partir de datos tomados de la “Encuesta para el estudio de impacto ambiental del Zoológico Santa Fe”, realizada por el Movimiento Ecológico de Antioquia 1986. asmpm, documento sin clasificar.
Sobre la frecuencia de visitas al zoológico, es posible ver que, de las 203 personas entrevistadas, 62 no iban nunca y 42 lo hacían solo una vez al año. Esto permite asumir que para 1986, cuando fue realizada la encuesta, el zoológico había perdido la popularidad que tuvo durante la primera década de su funcionamiento y ya no generaba tanto interés para los ciudadanos como al principio. Entre las razones que fueron expresadas por los entrevistados para justificar la falta de visitas frecuentes, se encontraban principalmente los altos precios de la entrada y la falta de interés por los animales que para ese momento había. Varios de los entrevistados, que eran visitantes ocasionales o que no visitaban el lugar nunca, se refirieron a la falta de movimiento de animales, pues los que estaban allí llevaban ya muchos años y ya los conocían bien; además, muchos de ellos no se encontraban en buenas condiciones de salud, por lo que tampoco generaban mucho interés.
Otro de los datos importantes que ofrece la encuesta se asocia con la función que la población consideraba que tenía el zoológico. La mayoría de los ciudadanos encuestados creían que era recreativa y pocos de ellos pensaban que fuera educativa y ecológica. Algo fundamental es que muchos expresaron estar en total desacuerdo con que el propósito fuera ecológico, dadas las malas condiciones de cautividad en que se encontraban los animales.
En cuanto al cuidado de los animales, la encuesta permite ver que muchos no creían en la misión ecológica y de conservación, pues manifestaron no estar de acuerdo con que los animales, sobre todo los felinos y las aves, estuvieran en cautiverio y mencionaron reiteradamente la falta de espacio en las jaulas. Tan solo 26 de los 203 encuestados creían que el zoológico cumplía la función de cuidar y preservar la vida de los animales. Muchos de ellos plantearon que había más bien un interés principalmente lucrativo y de recreación; al mismo tiempo que creían que la smp ganaba dinero con las entradas y la venta de productos, pensaban que era un lugar destinado únicamente a la diversión y el entretenimiento, como ya se ha mencionado en reiteradas ocasiones.
Reflexionar sobre la pertinencia que tiene estudiar el Zoológico Santa Fe para entender cómo se dan el cuidado y la protección de los animales en una ciudad como Medellín implica a su vez generar reflexiones que permitan repensar este espacio como una institución moderna. En los debates actuales sobre el tema, se analiza el zoológico como un lugar en el que se expresan unas relaciones de poder que han perpetuado las dinámicas de opresión hacia la fauna en general.
El zoológico moderno y el cautiverio que practica sobre los animales no humanos son meramente un síntoma, un pequeño pero importante reflejo de nuestra relación con los excluidos, los vulnerables, los que no han sido integrados en los discursos dominantes. Allí radica la pertinencia de la filosofía y particularmente la ética en este tema. Esta no es una discusión científica porque no parte de esos valores, esta es una discusión filosófica que se sirve de esas fuentes que los debates actuales ni siquiera consideran.45
Sin embargo, el Zoológico Santa Fe —al igual que muchos otros en América Latina—, a pesar de ser una institución moderna, conservaba aún gran parte de la herencia de los zoológicos antiguos e intentó responder a ambas necesidades al mismo tiempo. Es decir, a pesar de que la smp insistía en que el zoológico representaba progreso y civilización para la ciudad, los objetivos de este seguían siendo claramente los mismos que tenían los zoológicos antiguos: impresionar y entretener a la población, en vez de educarla. Creemos entonces que este espacio debe entenderse hoy como una institución moderna, pero teniendo en cuenta al mismo tiempo las múltiples relaciones que allí siguen expresándose.
Pocas veces se ha estudiado el zoológico como una institución que, más allá de representar dinámicas de poder y esclavización, busca cumplir con una misión fundamental: proteger y cuidar a los animales que allí habitan. El Zoológico Santa Fe se ha seleccionado como elemento central de esta investigación porque se fundó, en teoría, con el fin de cuidar y proteger la fauna. La smp expresó en diversas ocasiones que su misión tenía que ver con educar a la población antioqueña sobre la importancia de la fauna silvestre y su cuidado; sin embargo, es fundamental reconocer que este propósito no fue llevado a cabo con éxito, y que por lo menos durante los primeros cuarenta años de funcionamiento el zoológico no se destacó por el cumplimiento de esta misión.
Conclusiones
Los zoológicos en general buscan maximizar su atractivo para los visitantes y proporcionar una experiencia que sea coherente con las prioridades de educación y conservación, y que a su vez sea agradable y llamativa para los visitantes. Sin embargo, muchas veces estos propósitos pasan a un segundo plano al no ir de la mano del objetivo principal que tienen los zoológicos: la colección y exhibición de animales. Frente a esto, resulta interesante reflexionar de qué forma funcionan la compasión y la crueldad que sienten o, más bien, pueden sentir las personas que visitan el zoológico.
Por otro lado, los problemas fundamentales del Zoológico Santa Fe tuvieron que ver con las contradicciones en la administración y el manejo de este espacio, que, según la información que exponen las fuentes, fueron siempre complejos, desordenados y confusos, debido también a los conflictos de intereses entre la administración pública y la smp. Algunos empréstitos de civismo que la Sociedad de Mejoras Públicas intentó realizar como salida a su crisis financiera fueron un fracaso total y llevaron incluso a exacerbar ciertos conflictos entre algunos de sus miembros. Esta crisis se vio evidenciada también en el manejo y el cuidado de los animales del zoológico, pues, como hemos tratado de mostrar, en este se presentaron fuertes contradicciones, en términos de poder; archivos como las actas de reunión del Comité Administrativo de la smp revelan una información totalmente diferente a la que expresan los documentos de los trabajadores del zoológico o las entrevistas a los visitantes.
Este artículo enfatizó el agudo contraste entre la visión y la información que la smp y el Zoológico Santa Fe generaban sobre sí mismos y sus prácticas de cuidado y protección, y lo observado por parte de los trabajadores, y sobre todo por los visitantes, quienes no consideraban que este fuera un espacio educativo, ni un lugar de protección y cuidado de animales. Finalmente, es importante destacar que este trabajo buscó generar un aporte a la historiografía sobre los animales en Medellín y sobre los zoológicos en Colombia, tema sobre el cual no existen aún muchos estudios, en tanto muestra las transformaciones históricas de este aparato institucional de una forma crítica y con fuentes contrastadas.
Es importante aclarar que, aunque este trabajo de investigación busca ser crítico con la tenencia y la explotación de los animales en la ciudad de Medellín, no deja de ser una investigación de corte histórico. Como todo trabajo en esta disciplina, debe reconocer que los actores sociales —en este caso quienes estaban a cargo del cuidado y la protección de los animales en la ciudad de Medellín durante los años 1960-1989— son personas pertenecientes a una época y a un momento puntual, que se corresponde a su vez con las dinámicas sociales, culturales y políticas del momento. De aquí se deduce que la forma de representar y tratar a los animales de la etapa estudiada es muy diferente a la actual. Entonces, aunque se pretenda hacer una crítica de ciertos aspectos relacionados con el cuidado y la protección de los animales, es importante tener en cuenta que este estudio no busca juzgar, de forma anacrónica, los actos de los seres humanos de ese momento particular, sino más bien entender y analizar de qué manera y por qué razones funcionaban ciertas dinámicas específicas, como las prácticas de cuidado y protección de animales y otros elementos que de esto se derivan. Lo que sí hemos pretendido hacer, teniendo en cuenta el carácter político inevitable de todo trabajo intelectual, es generar preguntas y reflexiones de corte ético, que pongan en duda el orden establecido por las instituciones encargadas de gestionar la vida animal.
Bibliografía
Fuentes primarias
Archivos
Prensa periódica
Entrevistas
Fuentes secundarias
❧ El artículo no contó con financiación.
1 Geoff Hosey, Vicky Melfi y Sheila Pankhurst, Zoo Animals: Behaviour, Management, and Welfare (Oxford: Oxford University Press, 2009), 16.
2 Hosey, Melfi y Pankhurst, Zoo Animals, 24.
3 Eric Baratay y Elisabeth Hardouin-Fugier, Zoo: A History of Zoological Gardens in the West (Londres: Reaktion Books, 2004), 74.
4 Claudia Leal León, “Wild and Trapped: A History of Colombian Zoos and Its Revelations of Animal Fortunes and State Entanglements, 1930s 1990s”, História, Ciências, Saúde: Manguinhos 28, supl. 1 (2021): 83.
5 Fernando Botero Herrera, Medellín, 1890-1950: historia urbana y juego de intereses (Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 1996).
6 Rodrigo García Estrada, Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín: cien años haciendo ciudad (Medellín: Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, 1999), 170.
7 “Con toda facilidad se puede visitar el jardín zoológico Santa Fe”, El Colombiano, 5 de marzo de 1960.
8 García Estrada, Sociedad, 168.
9 García Estrada, Sociedad, 170.
10 Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, “Un jalón de progreso para Medellín marcó en 1960 el Jardín Zoológico Santa Fe”, Progreso, cuarta época, n.o 40 (1961): 14-17.
11 García Estrada, Sociedad, 170.
12 Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, “Labores de la smp: a cargo de la secretaria general”, Progreso, cuarta época, n.o 32 (1960): 18-22.
13 Durante el año de 1960 entraron 125.087 personas, las cuales dejaron $ 91.405,25. El promedio mensual fue de 10.424 personas, que dejaron un promedio de $ 7.617,10. Los gastos necesarios para sostener el zoológico eran de unos $ 6.500,00 a $ 7.000,00.
14 Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, “Actividades de la smp”, Progreso, cuarta época, n.o 43 (1962): 26-28.
15 Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, “Un jalón”, 14-17.
16 Paulina Bermúdez Landa, “Animales en cautiverio: el estatus ético y ontológico de los animales en zoológicos” (tesis de maestría en Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, 2019), 69.
17 Hosey, Melfi y Pankhurst, Zoo Animals, 25.
18 Hosey, Melfi y Pankhurst, Zoo Animals, 32.
19 Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, “Zoológico Santa Fe de la Sociedad de Mejoras Publicas”, Progreso, cuarta época, n.o 49 (1968).
20 Ley 017 de 1981, “Por la cual se aprueba la ‘Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres’”, Congreso de La República. Esta ley, suscrita en Washington, D. C. el 3 de marzo de 1973, regula el comercio internacional de fauna silvestre que se encuentra amenazada debido a su comercialización.
21 Publicidad del Zoológico Santa Fe, El Colombiano, 12 de febrero de 1961.
22 Leal León, “Wild and Trapped”, 84.
23 César Augusto Correa, “Crónica Siete días en el zoológico Santa Fe”, febrero de 1971, Archivo Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín (asmpm), Medellín-Colombia, sección Zoológico Santa Fe, documento sin clasificar.
24 Regina Horta Duarte, “El fotógrafo va al zoológico: animales en exhibición en Chapultepec”, en El latido de los animales: un recorrido histórico, editado por Marcela Dávalos López et al. (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia; Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2024), 153.
25 Correa, “Crónica Siete días”.
26 Bermúdez Landa, “Animales”, 70.
27 “Informe anual Zoológico Santa Fe año 1971”, asmpm, sección Zoológico Santa Fe, documento sin clasificar.
28 García Estrada, Sociedad, 174.
29 Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, “Un jalón”, 14-17.
30 Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, “Protocolo de seguridad para transmisión de enfermedades entre animales y cuidadores”, 1972, asmpm, sección Zoológico Santa Fe, documento sin clasificar.
31 “Problemas del zoológico Santa Fe”, 22 de mayo de 1971, asmpm, sección Zoológico Santa Fe, documento sin clasificar.
32 Jaime García Lobo, “El zoológico Santa Fe: impresiones turísticas”, Progreso, cuarta época, n.o 46 (1963): 25.
33 García Lobo, “El zoológico”, 25.
34 García Lobo, “El zoológico”, 24.
35 García Lobo, “El zoológico”, 25.
36 Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, “Un jalón”, 14-17.
37 Los datos sobre la población total de la ciudad de Medellín para los años 1961 y 1971 fueron tomados de Departamento Administrativo de Planeación y Servicios Técnicos, Anuario estadístico de Medellín 1961 (Medellín: Multigráficas, 1976) y Departamento Administrativo de Planeación y Servicios Técnicos, Anuario estadístico de Medellín 1971 (Medellín: Multigráficas, 1983).
38 Nora Chavarriaga Merino (ama de casa), entrevista, 10 de agosto de 2022, Medellín, Colombia.
39 Lina González Gómez (profesora de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín), entrevista, 14 de septiembre de 2022, Medellín, Colombia.
40 “Problemas del zoológico Santa Fe”, 22 de mayo de 1971, asmpm, sección Zoológico Santa Fe, doc sin clasificar.
41 García Lobo, “El zoológico”, 25.
42 Ver Claudia Leal León, “Aguzar la mirada colectiva: el gran desafío de la historia ambiental latinoamericana”, Historia y Sociedad, n.º 36 (2019): 243-268.
43 Leal León, “Wild and Trapped”, 84.
44 Movimiento Ecológico de Antioquia, “Encuesta para el estudio de impacto ambiental del Zoológico Santa Fe”, 1986, asmpm, documento sin clasificar.
45 Bermúdez Landa, “Animales”, 6.
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Magíster en Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Actualmente se desempeña como profesional de apoyo en la Dirección de Investigación y Extensión de la misma institución. Se interesa por la historia de los animales. Hace parte del grupo Historia, Espacio y Cultura (A1, Minciencias) de la Universidad Nacional de Colombia. Recientemente publicó “Prácticas de cuidado y protección de animales en la ciudad de Medellín, 1960-1989”, Halac: Historia Ambiental, Latinoamericana y Caribeña, 14, n.o 2 (2024): 202-236. lposadag@unal.edu.co, https://orcid.org/0009-0008-4630-0814