
Entre aguas residuales y la escasez: el caso de la planta tratadora de aguas residuales Agua Prieta, Zapopan, Jalisco❧
Universidad de Guadalajara, México
Universidad de Guadalajara, México
https://doi.org/10.7440/histcrit99.2026.05
Recepción: 15 de febrero de 2025 / Aceptación: 10 de septiembre de 2025 / Modificación: 10 de diciembre de 2025.
Resumen: Objetivo/Contexto: Este artículo analiza cómo, por qué y a qué costo social desde 1989 se desarrollan megaproyectos como el de la planta Agua Prieta en Mesa Colorada, un barrio periférico del municipio de Zapopan (Jalisco, México). Se resalta el contexto de segregación sociourbana que permite que estos megaproyectos beneficien a los habitantes de la ciudad al proveer un servicio público, mientras impactan negativamente a las personas que viven en sus cercanías. Metodología: Los datos presentados en este artículo se obtuvieron mediante una revisión de prensa local y entrevistas con mujeres que habitan las viviendas más próximas a la planta. Se decidió trabajar con este grupo ya que el desabasto de agua afecta su cotidianidad. Además, se efectuaron visitas a dichas viviendas y recorridos de campo. Originalidad: Este caso ilustra una paradoja urbana: mientras los habitantes de Mesa Colorada carecen de acceso seguro, asequible y suficiente a agua potable, a pocos metros de sus viviendas se tratan las aguas residuales de gran parte de la ciudad. Argumentamos que esto convierte al barrio en lo que otros autores han denominado una “zona de sacrificio”. En este caso, Mesa Colorada asume desproporcionadamente los costos socioambientales de la gestión hídrica urbana. Este caso enriquece la noción de “zona de sacrificio” al mostrar que la misma infraestructura urbana genera estos espacios periféricos. Conclusiones: La instalación de un megaproyecto de estas dimensiones ha contribuido a la degradación del entorno ambiental y de la calidad de vida de sus habitantes, al mismo tiempo que ha agudizado la segregación y desigualdad urbana en Zapopan —las mismas condiciones que en principio facilitaron la instalación de la planta en este barrio—.
Palabras clave: agua potable, aguas tratadas, historia ambiental, historia urbana, megaproyecto, México, “zona de sacrificio”.
Between Wastewater and Scarcity: The Case of the Agua Prieta Wastewater Treatment Plant, Zapopan, Jalisco
Abstract: Objective/context: This article examines how, why, and at what social expense megaprojects like the Agua Prieta plant in Mesa Colorada, a peripheral neighborhood of the municipality of Zapopan (Jalisco, Mexico), have been developed since 1989. It emphasizes the context of socio-urban segregation that allows these megaprojects to benefit city residents through providing a public service while negatively impacting nearby residents. Methodology: The data presented in this article were obtained through a review of local newspapers and interviews with women living in homes closest to the plant. This group was chosen for the study because water shortages impact their daily lives. Additionally, visits to these homes and field surveys were conducted. Originality: This case illustrates an urban paradox: while residents in Mesa Colorada lack safe, affordable, and adequate access to drinking water, wastewater from a large portion of the city is treated just meters from their homes. We argue that this makes the neighborhood what other authors have called a “sacrifice zone.” In this case, Mesa Colorada disproportionately bears the socio-environmental costs of urban water management. This case enriches the notion of a “sacrifice zone” by showing that urban infrastructure itself creates these peripheral spaces. Conclusions: The installation of a megaproject of this size has caused environmental damage and a decline in the quality of life for its inhabitants, while also exacerbating urban segregation and inequality in Zapopan—conditions that initially allowed this plant to be located in this neighborhood.
Keywords: drinking water, environmental history, megaproject, Mexico, “sacrifice zone.”, treated water, urban history.
Entre águas residuais e escassez: o caso da estação de tratamento de águas residuais Agua Prieta, em Zapopan, Jalisco
Resumo. Objetivo/Contexto: Este artigo analisa como, por que e a que custo social, desde 1989 foram desenvolvidos megaprojetos como a usina Agua Prieta em Mesa Colorada, um bairro periférico do município de Zapopan (Jalisco, México). Destaca-se o contexto de segregação social e urbana que permite que esses megaprojetos beneficiem os habitantes da cidade ao fornecer um serviço público enquanto impactam negativamente as pessoas que vivem em suas proximidades. Metodologia: Os dados apresentados neste artigo foram obtidos por meio de uma revisão da imprensa local e entrevistas com mulheres que moram nas casas mais próximas à estação de tratamento. Decidiu-se trabalhar com esse grupo, já que a escassez de água afeta seu cotidiano. Além disso, foram feitas visitas a essas moradias e visitas de campo. Originalidade: Este caso ilustra um paradoxo urbano: enquanto os habitantes de Mesa Colorada não têm acesso seguro, acessível e suficiente à água potável, a poucos metros de suas casas, as águas residuais de grande parte da cidade são tratadas. Argumentamos que isso transforma o bairro no que outros autores chamaram de “zona de sacrifício”. Neste caso, Mesa Colorada assume desproporcionalmente os custos socioambientais da gestão hídrica urbana. Esse caso enriquece a noção de “zona de sacrifício” ao mostrar que a própria infraestrutura urbana gera esses espaços periféricos. Conclusões: A instalação de um megaprojeto desse porte contribuiu para a degradação do meio ambiente e da qualidade de vida de seus habitantes, ao mesmo tempo que agravou a segregação e a desigualdade urbana em Zapopan — as mesmas condições que inicialmente facilitaram a instalação da estação de tratamento nesse bairro.
Palavras-chave: água potável, água tratada, história ambiental, história urbana, megaprojeto, México, “zona de sacrifício”.
Introducción
La construcción de megaproyectos para el tratamiento de aguas residuales se ha convertido, más que en una solución, en un problema colateral debido a las contaminaciones cruzadas que afectan directamente a las poblaciones aledañas, principalmente las más vulnerables y marginales. Estas zonas son explicadas aquí como zonas de sacrificio1 cuya episteme se deriva del cuestionamiento a los gobiernos y a las estructuras institucionales que permiten y propician dichas desigualdades, y de cómo se categoriza o jerarquizan unas poblaciones sobre otras en función del desarrollo principalmente metropolitano. En este sentido, el problema de la escasez de agua es constante y durante los siglos xx y xxi se han considerado diversos megaproyectos para solucionarlo tanto para el uso doméstico como para la agricultura y la industria. El abastecimiento de agua ya no se basa solo en la extracción local o regional, sino nacional, y, en muchos casos, de manera binacional. Tales son los casos del río Colorado entre Estados Unidos y México; el Mira y el Mataje entre Ecuador y Colombia; el Rin y el Danubio entre Alemania y Polonia; el Sixaola entre Costa Rica y Panamá; el Ganges entre India y Pakistán, por mencionar algunos. Esto ha implicado diversas negociaciones entre los diferentes gobiernos, y, por ende, la desigualdad hace que las tecnologías de tratamiento y los procesos de distribución no siempre favorezcan a todos. Debido a ello, las plantas de tratamiento de aguas residuales (ptar) han sido una posible solución en varios niveles. Para el caso de las zonas metropolitanas, es una estrategia relevante sobre todo para las poblaciones que tienen sus aguas altamente contaminadas y empiezan a sufrir escasez en tiempo de sequías. Sin embargo, no todos los sistemas gubernamentales tienen un manejo efectivo en el tratamiento de las aguas. En el presente estudio se propone analizar las condiciones de la planta de tratamiento Agua Prieta como un caso icónico del occidente del país, puesto que se señala como “la cuarta ptar más grande de Latinoamérica” y que, sin embargo, ha producido daños colaterales en sus poblaciones aledañas. Así, dadas las condiciones de vulnerabilidad y desigualdad, se propone también analizar estas como zonas de sacrificio hídricas. Por un lado, el sacrificio de algunos pueblos que tienen agua y a los que se les despoja de ella para llevarla a otras poblaciones, principalmente urbanas. Por otro lado, la narrativa de escasez de agua es utilizada como justificación discursiva oficial para la construcción de nuevos megaproyectos. Entonces, el problema de la escasez del agua no va dirigida a explicarse por la baja cantidad del líquido, sino por su mal manejo y distribución, debido a que los proyectos para el abastecimiento y tratamiento de las aguas producen a su vez una desigualdad y una escasez en unos lugares para proveer a otros. El concepto de escasez también ha sido un recurso retórico para los planes de desarrollo, aunque “no son los momentos de crisis hídrica los más adecuados para establecer estrategias que solucionen los problemas de abastecimiento y, sin embargo, no pocas veces decisiones trascendentales se toman justamente en esos momentos de alarma”2.
Lynch argumenta que el problema de la escasez del agua en Perú no es por sí mismo derivado de una probable escasez, sino de la mala administración política y distribución del agua, por lo que esto acelera la desigualdad en el acceso y se usa como justificante para promover grandes megaproyectos3. Como señalan Clara Olmedo e Iñaki Ceberio4, para el caso de Argentina la gestión y distribución del agua también es un problema, pues existe una contaminación cruzada entre los grandes industriales y los mantos freáticos del agua. El caso de La Rioja al noreste de Argentina muestra cómo se han acumulado toneladas de residuos tóxicos de la industria curtidora en un predio de 40 hectáreas aproximadamente, y la toxicidad de dichos residuos impacta de manera directa en la calidad de vida de las poblaciones aledañas y en su medio ambiente directamente contaminando las aguas y la calidad del aire. En este caso, la vulnerabilidad se incrementa con la marginalidad de las familias debido a que no hay proyectos de tratamientos de estas aguas.
Lo mismo ha sucedido en el caso de México y, en particular, en el occidente del país, dado que en época de sequía, primavera, la escasez es parte del panorama urbano principalmente y no tardan cada año en salir propuestas institucionales de creación de megaproyectos, tales como la Presa de Arcediano-Temacapulín. En este proyecto se forzó un desplazamiento de muchos pobladores entre los años 2007 y 2022 por el conflicto socioambiental que se suscitó por la intención de inundar tres pueblos originarios para la captación de agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara (zmg). Finalmente, no se inundaron los pueblos, pero sí se causó un sufrimiento generalizado a las poblaciones. Otro caso icónico en México es el proyecto del Acueducto II de Chapala-Guadalajara, en donde el dilema es dejar sin agua a los pueblos ribereños del lago de Chapala para surtir a la zmg. La importancia de estudiar un fragmento de la cuenca Lerma-Chapala-Santiago es debido a que es una de las principales cuencas que se denominan hidrorregiones o ciudad-cuenca5, en donde la zmg es el principal agente deconstructor de la noción de escasez y de la necesidad de proseguir con el modelo de desarrollo a través de megaproyectos en el occidente del país.
Guadalajara y su zona metropolitana
La ciudad de Guadalajara se fundó en 1472 por cuarta y definitiva ocasión en el valle de Atemajac, a un costado del río San Juan de Dios. Después de más de cuatro siglos se siguen replicando los procesos de segregación social y territorial. Esto ha propiciado una jerarquización tradicional centro-periferia del espacio, privilegiando el centro y los espacios donde vivían las élites. Actualmente, esta jerarquización se produce desde la multiplicidad de modelos de ciudad dentro de la misma metrópoli; así, aunque colindan tanto zonas populares y marginales con zonas residenciales de alta plusvalía, los límites sociourbanos siguen muy marcados tanto en funciones como en infraestructura, especialmente los servicios públicos y los espacios verdes. Durante el siglo xx la ciudad comenzó a crecer y, en las últimas décadas, de manera acelerada, de tal modo que, en la actualidad, la zmg se compone de los municipios de San Pedro Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Juanacatlán, Ixtlahuacán de los Membrillos, Acatlán de Juárez, Zapotlanejo y Guadalajara6. En este espacio más extenso y complejo, la segregación y expulsión de ciertos grupos sociales prevalece. Sin embargo, sus formas y mecanismos se han transformado y complejizado con el paso del tiempo.
Actualmente, Jalisco es el tercer estado con mayor población del país (México), con 8.348.151 habitantes, de los cuales 1.476.491 se concentran en Zapopan. Dicho municipio reúne la mayor riqueza en el estado de Jalisco —uno de los más dinámicos del país—. Sin embargo, en esta municipalidad se dan contrastes muy intensos, dado que hay barrios que, según diversos indicadores, como acceso a la educación, servicios públicos, agua potable, densidad poblacional, se clasifican como marginales. Algunos de ellos se encuentran en las periferias, como es el caso de Mesa Colorada.
Tal como se aprecia en el mapa 1, Mesa Colorada es una colonia que se ubica en la periferia de Zapopan, el municipio más grande de los que conforman la zmg. Asimismo, dicho barrio se encuentra cercano a Guadalajara, que por ser la capital del estado cuenta con más y mejores servicios, por ello la precariedad y desabasto en Mesa Colorada, se vuelve más evidente ya que, en poca distancia se aprecian cambios notorios en el paisaje urbano.
Mapa 1. Ubicación de Mesa Colorada, Zapopan (Jalisco, México)

Fuente: Elaboración de Ruth Helen Serrano Avalos y Lourdes Sofía Mendoza Bohne en colaboración con Enrique Castillo Figueroa.
En la década de los noventa, en las orillas de esta colonia se instaló una de las plantas tratadoras de aguas residuales más grandes del país, incluso de América Latina, la denominada Agua Prieta (ptar-ap). Cifras oficiales indican que dicha planta permite la limpieza de 6500 litros de agua por segundo; anteriormente, esa agua de residuo se vertía en el río Santiago que corre paralelo a la zmg. Durante la reinauguración de Agua Prieta, en julio de 2014, el entonces presidente Enrique Peña Nieto sostuvo que, “de ser potables, los seis mil 500 litros por segundo permitirían que casi tres millones de personas tuvieran agua”7 en la zmg. Paradójicamente, en esta colonia el acceso al agua es limitado e intermitente, al punto de que la mayoría no cuenta con el servicio básico en cuestión a pesar de tener la infraestructura necesaria para recibir abastecimiento de manera regular, e, incluso, de pagar por el servicio. El agua de la zmg está regulada, gestionada y distribuida por el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (siapa), creado en 1978 con el propósito de administrar el agua para la metrópoli. Esta agua proviene de diversas microcuencas superficiales y subterráneas, y se cobra mensualmente con tarifas que no incluyen los costos socioambientales, y, como apunta Hernández Valdez, “la idea que fundamenta el uso de los precios en la asignación racional de los recursos es que el precio de una mercancía debe incluir todos los costos, incluyendo los costos ambientales en los que incurre la sociedad al producir dicha mercancía”8. En este sentido, la gestión del agua para la zmg ha sido considerada como una mercancía y no como un derecho humano al agua y al bienestar. Destacamos que el siapa gestiona el agua para Guadalajara y el agua de Guadalajara, ya que esto marca la diferencia entre administrar lo propio o extraer y explotar el agua de otros para la zmg. En esta condición se encuentra Mesa Colorada, dado que en su territorio se “produce” agua y energía, pero ellos no gozan ni de la infraestructura adecuada ni del agua portable necesaria para vivir.
En medio de la crisis hídrica, el agua se ha vuelto un recurso cada vez más codiciado y disputado, especialmente en las ciudades, puesto que son estos espacios los que al ser los más poblados demandan grandes cantidades de recursos de manera intensa, debido a que, a diferencia de las actividades agrícolas, el consumo urbano es constante. De ahí la necesidad de los gobiernos de llevar a cabo megaproyectos como Agua Prieta para producir y contener más agua. Dado que en las grandes urbes es indispensable aprovechar todas las aguas, incluso las residuales, es que se crearon megaproyectos como el ptra-ap para aprovechar las aguas residuales de la ciudad y al mismo tiempo producir energía eléctrica. Sin embargo, estos proyectos deterioran los espacios aledaños y la calidad de vida de las poblaciones que habitan en estas zonas. Cabe resaltar que los beneficios de esta planta tratadora no son disfrutados por los habitantes más próximos, que generalmente están en las periferias, sino que son aprovechados por las zonas internas de la metrópoli.
Abordaje dimensional
El proceso de la investigación se centró en las dimensiones social, política, urbana y ambiental, siendo estas una combinación analítica que permite abordar tanto los discursos justificantes de las grandes obras de tratamiento de aguas para las metrópolis como los costos socioambientales que se producen al distribuir de manera inequitativa los servicios socioambientales y los servicios públicos. En este sentido, el trabajo tiene como objetivo reflexionar desde tres ejes de análisis sobre la oferta y la escasez de agua: el primero es acerca del contexto en que se producen los megaproyectos, en este caso particular la planta de tratamiento de aguas residuales Agua Prieta, que respondió a necesidades coyunturales del crecimiento de la zmg. El segundo eje analiza la construcción de procesos de segregación sociourbana al ser esta ptra un nodo contaminante de las poblaciones aledañas, así como un costo socioambiental. Finalmente, un tercer eje que pretende mostrar cómo la instalación de un megaproyecto para el tratamiento de las aguas residuales de la ciudad produce una ambivalencia entre ser un servicio público y al mismo tiempo un proceso de segregación sociourbana que va de la mano del proceso de exclusión social de los habitantes de esa zona. Para ello, se realizó observación de campo y entrevistas semiestructuradas de final abierto con personas que habitan la zona aledaña a dicha planta por más de 30 años; así también, se efectuó una triangulación codificada con una revisión documental9 para entender la percepción socioambiental en la calidad de vida de las personas.
Durante la década de los ochenta la ciudad de Guadalajara y su zona conurbada experimentaron un crecimiento exponencial, especialmente hacia sus periferias. Por ejemplo, el censo de población levantado en 1980 registró que en todo el estado de Jalisco radicaba un total de 4.371.998 personas10. En lo que respecta al censo de 1990, se registraron 5.302.689 personas en el estado11. Estas cifras sugieren que en tan solo una década la población del estado aumentó casi una cuarta parte. Para el año 2020, en Jalisco habitaban 8.348.151 personas en todo el estado, y 1.476.491 habitantes en el municipio de Zapopan, lo cual representa el 17.7 % de la población estatal12. Dicho incremento poblacional y de viviendas se vio más intensificado en Guadalajara y en los municipios aledaños como Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá.
En lo que respecta a la zona norte de Zapopan, se fueron estableciendo colonias sin registro y, de 1998 a 2008, se ejerció el programa Comisión de Regulación Territorial (Coret), con la que se regularizaron como colonias habitadas las colonias marginales en terrenos ejidales. A lo largo de lo que hoy es la carretera a Saltillo, en la periferia norte de la ZMG se establecieron colonias marginadas como El Arroyo, Villas de Guadalupe, La Martinica, Mesa Colorada, El Vergel y Loma el Pedregal. Tales colonias eran parte de terrenos ejidales, en su mayoría terrenos de cultivo, por ello, no contaban con servicios públicos básicos al momento de fundarse. Sin embargo, no hubo intentos para regularizar estas compraventas, y este argumento fue una de las justificaciones que durante mucho tiempo utilizó el gobierno municipal para no dotarlas de servicios públicos básicos. En este orden de ideas, las personas de las colonias mencionadas experimentaron la desigualdad territorial13.
Una nota periodística de 1981 resalta el descontento de algunos comuneros frente a la lotificación de varias parcelas en las colonias Villa de Guadalupe, Mesa Colorada y La Martinica. Así mismo, la nota sugiere que el ayuntamiento de Zapopan “será enérgico” para evitar este tipo de asentamientos. No obstante, el crecimiento de esa zona de la ciudad y de esas colonias en particular continuó. Entonces, entre el descontento de los comuneros frente a los nuevos vecinos, la periferia de Zapopan creció, pero sin servicios básicos. Esta nota es muestra de un discurso apaciguador de los reclamos de las comunidades ejidales que no querían a los nuevos habitantes que empezaron a construir sus casas en pequeños lotes que algunos otros ejidatarios o dueños de grandes ranchos vendieron. Principalmente, el argumento de fondo de parte de los ejidatarios fue que los nuevos colonos no pertenecían a la comunidad de origen indígena. Los nuevos colonos eran gente de campo pero que emigraron de otras regiones para trabajar en las fábricas de la ciudad.
El poco o nulo interés de las autoridades del gobierno estatal por mejorar las condiciones de vida de las personas de esta zona obedece a que, al ser una zona periférica habitada por una población marginada, se prestaba para la realización de megaproyectos, lo que convertiría a la periferia de la ciudad en una zona de sacrificio. Estos espacios representan “las injusticias sociales, poniendo el énfasis en la desigual distribución de los costos de la contaminación”14. Estos espacios se caracterizan por ser habitados por poblaciones marginadas y alejados de las zonas céntricas. En el caso de Mesa Colorada, la construcción de la planta tratadora de residuos de agua, al estar alejada de la ciudad, a quienes afectaba era a los pobladores irregulares pero existentes que ya estaban establecidos en su área inmediata. Diversas notas periodísticas de la época evidencian la demanda por parte de los vecinos de la colonia para la pavimentación de calles15, la edificación de escuelas y el agua potable16, puesto que el mal estado de las calles hacía casi inaccesible el paso del transporte público y no tenían red de agua potable. Sin embargo, pasaron varios años para que estas demandas fueran tomadas en cuenta lentamente.
Como se ha mencionado, la década de los ochenta fue de un crecimiento acelerado en la ciudad, siendo muy notorio en las últimas dos décadas. Una población en constante crecimiento demanda más recursos, pero, a su vez, esta población excreta mayores cantidades de desechos de todo tipo. El crecimiento urbano modificó los procesos del metabolismo social (apropiación, transformación, distribución, consumo y excreción)17. Particularmente, el proceso de excreción se intensificó, dado que se generó una mayor cantidad de desechos domésticos, industriales, farmacéuticos, tanto en aguas residuales como en basura.
En este contexto, los vertederos de basura existentes en el anillo periférico dejaron de ser suficientes. Entre las opciones para los nuevos vertederos se encontraban Las Tinajas, un predio posterior a Tesistán, al noroeste; otra alternativa era un predio de Tlaquepaque cercano a la carretera Chapala, el principal lago del país; y la última posibilidad era una “hondonada cercana al lugar conocido como Mesa Colorada, igualmente ejidal y próxima a la barranca”18. Las autoridades consideraban que sus características geográficas, además de “su alejamiento de las zonas pobladas y su comunicación [con la] carretera”, hacían de Mesa Colorada un lugar “mandado a hacer” para instalar un vertedero de basura. Resulta alarmante que, mientras la población demandaba la regularización de sus terrenos y la dotación de servicios básicos, el gobierno del Estado visualizaba un vertedero de basura en dicha zona. Esto implica que, en paralelo, invisibilizarían a las poblaciones marginales, lo que es evidente en las agendas públicas institucionales de desarrollo.
De haberse materializado el vertedero de basura en dicha zona, una población marginada hubiera sido expuesta a la contaminación por los residuos de la ciudad. En lo que respecta al espacio, el hecho de colocar un vertedero en esa zona hubiera sido una catástrofe ambiental, puesto que, al ser una barranca, se hubieran podido acumular toneladas y toneladas de desechos. Así mismo, a lo largo de esta barranca cruza el río Santiago, por lo que poner el vertedero en esa región abonaría aún más a la contaminación del río, que, de hecho, ya es uno de los más contaminados del país. En este sentido, Mesa Colorada y su población serían las que pagarían el costo socioambiental, dado que la exposición a la contaminación es un problema que engrosa la discriminación, el racismo y el clasismo19. Por ello, se observa que cualquier espacio que se considerara en las agendas públicas para un proyecto como estos tenía características muy puntuales: ser periférico y rodeado de poblaciones marginadas, incluso sin apoyo de otras comunidades originarias. Aunque el vertedero de basura fue finalmente enviado a otra zona de la ciudad, Mesa Colorada terminó por ser una zona de sacrificio, debido a que pocos años después se instaló una planta de tratamiento de aguas residuales (Agua Prieta) en sus inmediaciones. Entonces, se puede decir que, de una u otra forma, en esta zona de la ciudad se materializaron megaproyectos que favorecían en cierto sentido a la población urbana que vivía en las zonas céntricas de la ciudad, pero a costa de la calidad de vida de los locales, los cuales, cabe resaltar, llegaron antes que cualquiera de los proyectos.
Particularmente, en Mesa Colorada se establecieron personas que venían de municipios aledaños, incluso algunas vivían en Guadalajara o Zapopan, pero no eran propietarios de sus viviendas y pagaban rentas cada vez más altas por el crecimiento poblacional. En cambio, en Mesa Colorada, el precio accesible de dichos lotes significó para diversas familias la oportunidad de hacer un patrimonio. El bajo costo de estos terrenos se debía a diversas razones: primero, se encontraban en la periferia; segundo, carecían de servicios básicos; tercero, eran terrenos ejidales. Esto último significó un problema durante años, dado que los procesos de escrituración y regulación de las viviendas fueron costosos y tardados, lo cual les exigió a los compradores considerables recursos económicos y de tiempo. Esta problemática aún persiste en la colonia, incluso numerosas familias han sido excluidas de diversos programas sociales, para la mejora de sus viviendas, por no contar con la documentación que acredite la posesión de estas.
A pesar de los esfuerzos de los comuneros por impedir la lotificación de esta zona, los terrenos se seguían ofertando, tal como lo muestra un anuncio de 198920. En este anuncio se aprecia la oferta de un terreno en Mesa Colorada, por el precio de $4.500.000, precio anterior a la devaluación de 1994. El anuncio señala explícitamente que el terreno es ejidal.
La lotificación de Mesa Colorada inició a principios de los ochenta, y poco a poco se fueron vendiendo la mayoría de los terrenos; para 1989 era evidente que la mayor parte de estos terrenos habían sido vendidos de manera irregular, y, tal como lo evidencian los anuncios del periódico El Informador, se seguían ofertando los lotes. Fue hasta entonces que el gobierno municipal comenzó a prestar atención. En una de las visitas del alcalde, Rivera Aceves, “exhortó a los habitantes de esas áreas a contribuir a que no se siga especulando en cuestión de venta de terreno, denunciando a quienes se dediquen a este ilícito”21. Igualmente, se tocó el tema del ordenamiento urbano, el cual sería gestionado ante la Secretaría de la Reforma Agraria y la Coret. Sin embargo, pasaron bastantes años antes de que las personas pudieran regular la situación de sus viviendas. Incluso, actualmente (2025), muchas de las viviendas siguen en esta situación.
Dado el costo accesible de los terrenos, esta zona terminó de poblarse muy pronto. A pesar de que está ubicada en una zona geográficamente rocosa y en declive hacia la barranca de Huentitán, para el año 2005 ya tenía una población local de 15.000 habitantes. No obstante, se carecía de servicios públicos básicos como energía eléctrica, transporte público, agua potable y drenaje. Algunos testimonios de los vecinos que llegaron hace poco más de tres décadas22 dan cuenta de que en ese entonces no había ninguno de los servicios básicos: “Cuando llegamos aquí no había agua, no había drenaje, la luz era escasa, había pocos postes y la gente se colgaba al principio”23. Así mismo, otras vecinas recuerdan que debido al mal estado de las calles era complicado ingresar o salir de la colonia, tal como sugiere Paz, una de las vecinas que llegó en 1992, quien mencionó:
No había calle, la calle eran piedras, tierra, piedras, no entraban camionetas, no entraba nada. Nos venimos aquí a vivir, no había casas alrededor, corrales de vacas enfrente, corrales de vaca por otro lado, y así, personas había muy pocas, las calles realmente no…, después empezaron a hacer la calle, a abrir la calle24.
En lo que respecta al agua para beber25, también era complicado para los vecinos de esta colonia acceder a ella, puesto que el mal estado de las calles y las principales vías de acceso a la zona dificultaba el ingreso de los camiones repartidores de agua potable; por ello, estos llegaban esporádicamente, tal como recuerda Paz:
Había un pocito que estaba allá abajo en la barranca, está retiradito, de allá se traía; madrugaba uno a las 5 de la mañana a traer botes de agua para la cocina, lo que era porque no venían ni los de los camiones del agua […] Era un pozo de venero, y de ahí tenía uno que ir temprano para sacar el agua, para traerla para la cocina, para todo lo de la cocina y para tomar26.
Lo anterior sugiere que, a pesar de los esfuerzos de los ejidatarios y de las autoridades municipales por evitar la proliferación de las viviendas en estas zonas, Mesa Colorada se pobló. Incluso, pese a no contar con los servicios básicos, las personas implementaban una serie de estrategias en su día a día para sobrellevar estas situaciones, y es notorio que la principal preocupación es el agua para alimentar a las familias, es decir, “agua para la cocina”.
Dada la lejanía y las características geográficas, esta zona se designó para la realización del megaproyecto de Agua Prieta. El vertedero de basura en esta zona fue descartado para, en su lugar, erigir una de las plantas tratadoras de agua más grandes del país. Entonces, mientras la planta tratadora de agua se construía, los terrenos de Mesa Colorada eran vendidos, construidos y habitados. O sea, coexistía el desarrollo de un megaproyecto para el tratamiento de las aguas residuales de la ciudad —las cuales cada vez eran más— y una población vulnerable sin acceso a agua y demás servicios. Una nota periodística de julio de 198927 muestra que para ese año se registraba un avance del 59 % de la obra. Aunque no aparece en los periódicos de la época, los vecinos de Mesa Colorada y las colonias aledañas llegaron antes que este proyecto. Ellas y ellos llegaron desde inicios de la década de los ochenta.
Fuentes de la época sugieren que Agua Prieta era un proyecto integral que permitiría generar energía eléctrica y limpiar las aguas residuales de la ciudad, lo cual incidiría de manera directa en el medio ambiente, dado que permitiría limpiar las aguas residuales de la ciudad antes de ser arrojadas al río Santiago y, además, propiciaría la reducción de los costos de la energía eléctrica. En la prensa local se anunciaba que dicho proyecto permitiría “producir por primera vez en el país, y según los técnicos probablemente también en América Latina, energía eléctrica mediante el aprovechamiento de las aguas residuales”28.
Resulta interesante que se buscaba que la planta solo operara en un horario de 5 p. m. a media noche, dado que era la hora con mayor demanda de energía29. Si bien es cierto que esa hora era la de mayor consumo eléctrico en la ciudad, también es verdad que el descanso de las personas que habitaban en las zonas aledañas se veía interrumpido por las operaciones de la planta. En este sentido, los vecinos de Mesa Colorada sacrificaban la calidad de su descanso para que las aguas residuales de la ciudad fueran tratadas. Paradójicamente, estas personas no tenían acceso al agua.
Por otro lado, las fuentes de archivo sugieren que la construcción de la planta fue apresurada, puesto que, para noviembre de 1989, se había llegado al 66 % del avance de la obra, tan solo cuatro meses después de que se reportara el 59 % de avance. Se tenía contemplado que, para finales de 1990 o principios de 1991, la planta comenzara a operar30. Cabe resaltar que tan solo para finales de 1989 la construcción de este proyecto registraba la inversión de 131.645,7 millones de pesos (a precios de la época). Dado que la crisis económica aún se resentía, fue una prioridad no prolongar la construcción, para no aumentar los costos. Para dimensionar estas cifras, es preciso destacar que en esta etapa de la construcción se habían utilizado 8000 toneladas de tubos31.
A pesar de las buenas intenciones, Agua Prieta no se concluyó en el tiempo esperado. Tan solo en enero de 1991, la Comisión Federal de Electricidad (cfe) invirtió 15.070 millones de pesos más para terminar la hidroeléctrica. El gasto total de la construcción se estimaba en 150.701 millones de pesos32.
Según la nota periodística, cuando la planta echara a andar, esta generaría el 35 % del consumo de energía en la ciudad. Agua Prieta y Mesa Colorada encarnan diversas contradicciones: por un lado, este megaproyecto generaba energía eléctrica para la ciudad y limpiaba sus aguas residuales; por otro lado, en las zonas inmediatas a la planta, no se contaba con energía eléctrica, ni agua potable. En este sentido, la ciudad expulsaba sus desechos a la periferia, los cuales mermaban la calidad de vida de las personas y el medio ambiente. Una vez tratados, estos desechos se regresaban a la ciudad, de manera que pudieran ser utilizados, en este caso retornaban como energía eléctrica.
Como se ha mencionado, el día a día de las personas que vivían en los alrededores de la planta estaba marcado por la falta de servicios públicos, especialmente de agua. El difícil acceso a esta zona hacía más complicado para las personas poder abastecerse de agua para sus actividades cotidianas. Por ello, las y los vecinos optaron por establecer redes sociales que les permitieran sobrellevar la escasez, tal como comenta Paz:
No teníamos agua, para empezar, no había agua aquí, entonces, lo que hacíamos era que buscábamos pipas que vinieran, y ya agarrábamos agua de pipas, una vecina nos prestaba el alguiber y ahí vaciábamos las pipas y ya de ahí nos abastecíamos para lavar, para todo, todos33.
En este contexto se desarrolló la vida en la periferia de Zapopan. Una población empobrecida, sin acceso al agua, coexistiendo a un costado de uno de los megaproyectos más importantes de la década de los ochenta para el tratamiento de las aguas residuales. Con el paso del tiempo, se ha regularizado el servicio del drenaje, luz eléctrica, recolección de basura y transporte público, aunque este último en menor medida. En lo que respecta al servicio de abastecimiento de agua potable, este no ha sido resuelto, las personas no cuentan con agua en cantidad suficiente, segura y asequible en sus viviendas, lo cual resulta alarmante dado que en 2012 el Estado mexicano incorporó el derecho humano al agua en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 4º, párrafo sexto, en el marco de los derechos humanos básicos por proteger. Así que, bajo esta normativa, el derecho humano al agua de los habitantes de Mesa Colorada se ve vulnerado. Aunque los camiones vendedores de agua para beber ya distribuyen agua en esas colonias y hay una cantidad considerable de pequeños negocios donde se vende agua purificada a menor costo, el precio al que las familias pagan el agua afecta de manera directa sus ingresos, ya que, en ocasiones, representa más del 10 % de estos.
El municipio de Zapopan se ha expandido de manera exponencial en las últimas décadas, tanto en la zona céntrica, con la proliferación de torres de departamentos, como en las periferias, con los asentamientos populares. En lo que respecta a la zona norte de Zapopan, esta no ha experimentado cambios bruscos en cuanto a expansión territorial, puesto que la barranca es una frontera natural que ha impedido el crecimiento urbano en dicha zona. Sin embargo, se ha experimentado un crecimiento poblacional, tal es el caso de Mesa Colorada, donde radican aproximadamente entre 19.887 y 20.00034 personas, las cuales se distribuyen en 2200 viviendas.
En el mapa 2, se aprecia la colonia Mesa Colorada, que para efectos administrativos se divide en Mesa Colorada Poniente y Mesa Colorada Oriente. Tal como se ilustra en el mapa 2, la colonia está atravesada por la carretera Saltillo. Del mismo modo, se aprecia que después de Mesa Colorada no hay más colonias, ni construcciones, pues la orografía del lugar no lo permite. De manera tenue se aprecia parte del río Santiago, el cual pasa por la periferia del municipio. Igualmente, en el mapa 2 se aprecia la planta tratadora de aguas residuales Agua Prieta.
Mapa 2. Ubicación de las Mesas Coloradas

Fuente: Elaboración de Ruth Helen Serrano y Lourdes Sofía Mendoza Bohne.
Actualmente, Mesa Colorada cuenta con servicios públicos básicos como drenaje, energía eléctrica, recolección de basura y transporte público, que funcionan, aunque con algunas limitaciones. Sin embargo, el agua sigue siendo un problema. La población que radica en este barrio sigue siendo una población marginada, en el entendido de que se encuentran al margen de la estructura social35, debido a que la mayoría de las personas carecen de empleos formales y, por ende, del disfrute de derechos sociales por desconocimiento o ignorancia de estos. Datos del Instituto de Información Estadística y Geográfica (iieg) de Jalisco sugieren que en Mesa Colorada el 38.2 % de la población de 15 años o más carece de educación básica; el 34.3 % de las viviendas particulares habitadas presentan hacinamiento; y casi la mitad de la población (42.2 %) carece de derechohabiencia a los servicios de salud y de acceso a internet (45.1 %). En este orden de ideas, se puede decir que la mayor parte de la población que habita Mesa Colorada es una población empobrecida.
Gráfica 1. Indicadores socioeconómicos de Mesa Colorada

Fuente: Elaboración de Ruth Helen Serrano Avalos con datos del Instituto de Información Estadística y Geográfica (iieg).
Como se mencionó, en 2014 Agua Prieta fue reinaugurada por el entonces presidente, Enrique Peña Nieto (2012-2018). En dicha reinauguración se anunció que las mejoras a la planta cuadruplicarían la capacidad para tratar aguas residuales, no solo de Zapopan, sino de toda la Zona Metropolitana de Guadalajara, dado que la modernización de la planta permitiría que más de 6000 litros de líquido por segundo se trataran antes de ser vertidos en el río Santiago36. Cabe resaltar que el río Santiago es uno de los más contaminados del país. En la zona industrial ubicada en El Salto, las empresas descargan sus desechos a este río. Esta contaminación industrial ocurre bastantes kilómetros previos a la zona de Mesa Colorada; entonces, cuando atraviesa por esta zona es sumamente dañina para la salud y para el ecosistema.
Como se observa en la imagen 1, para la generación de energía se requiere de suficientes aguas residuales. Estas aguas están en constante movimiento, lo cual genera malos olores, sobre todo en las temporadas de calor. Incluso, algunos de los vecinos más cercanos a la planta comentan: “Antes de salir de casa en las mañanas, dejo las ventanas un poco abiertas para que se ventile, porque si no se encierra el olor. Imagínate, yo llego hasta la noche. Se tiene que ventilar la casa”37.
Imagen 1. Imagen aérea de la planta tratadora Agua Prieta

Fuente: Fotografía tomada por Arturo López, 12 de febrero de 2024.
Así mismo, es bien sabido por los vecinos de la zona que los diferentes procesos del tratamiento de las aguas desprenden malos olores y contaminación auditiva a diversas horas del día. Por ello, aunque la planta afecta a todos, hay una diferenciación simbólica entre quienes viven en las inmediaciones de la planta y los que lo hacen un poco más alejados. Por ejemplo, Rosa, una de las vecinas que vive a un escaso kilómetro de la planta, expresa que seguramente los terrenos de esa zona fueron incluso más baratos, desde los años ochenta, cuando comenzaron las obras de la planta: “Hay mucha gente viviendo ahí; sabe a cómo darían los terrenos ahí, pero estar oliendo día y noche todo eso, porque pues ahí está; luego el pinche ruidajazo ese, de la máquina que está cambiando el agua”38. En esta dirección, la importancia de incluir los costos socioambientales que señalábamos al principio, debido a que los costos de salud de los pobladores y la salud emocional derivada de la relación entre ellos y su entorno implica tomar en cuenta en las agendas públicas institucionales los servicios ecosistémicos, que “son los beneficios a la población humana que derivan, directa o indirectamente, de las funciones ecosistémicas”39 y que son el soporte para el buen funcionamiento de la vida de manera integral.
Como se ha mencionado, en Mesa Colorada el sistema de abastecimiento de agua potable es deficiente; por ello, el proceso de tratamiento y reutilización del agua también se desarrolla en el interior de las viviendas. Tal es la escasez del líquido que las personas reutilizan la mayor cantidad de veces posibles; en este sentido, los procesos de tratamiento y decantación de las aguas se replican de manera micro en los hogares. En la imagen 2 se muestra una cubeta que contiene agua con suavizante que fue usada para lavar ropa; en un contexto de desabasto continuo es impensable desechar el agua sin darle un segundo, tercero o, incluso, cuarto uso.
Imagen 2. Cubetas con agua reutilizada dentro de una vivienda en Mesa Colorada

Fuente: Fotografía de Ruth Helen Serrano Avalos, 14 de abril de 2024.
En la parte más inmediata a la planta, se aprecia un paisaje deshabitado, lo cual no es de extrañarse, pues el ruido y los aromas que desprende la planta son muy intensos en esta zona. Las viviendas habitadas comienzan dos o tres calles después.
Imagen 3. Paisaje de Mesa Colorada

Fuente: Fotografía de Ruth Helen Serrano Avalos, 18 de septiembre de 2024.
En este orden de ideas, como se puede observar en la imagen 3, el ecosistema y la población de ese espacio han coexistido con aguas residuales y con la planta tratadora de agua. Ambas cosas, la planta y la contaminación del río Santiago —al que se encuentran tan cercanos—, han influenciado la calidad de vida de las personas. La planta se ha vuelto parte del paisaje de la zona, la vida transcurre junto con un megaproyecto que desprende contaminación para los vecinos inmediatos, pero que limpia las aguas que excreta una de las ciudades más grandes del país.
En la imagen 4 se aprecia un niño regresando de la escuela, acompañado de su madre, y parte de la planta de fondo. Esto es un fragmento del paisaje y de la vida cotidiana en esta colonia.
En esta zona de la ciudad, el ecosistema y la población pagan un costo social, ambiental y simbólico en nombre del progreso. Tal como resaltan algunos autores, en el mundo actual “el cuidado, la salud y el disfrute de los bienes naturales, ya sean bosques, ríos, lagos, montañas, etc., se ha vuelto un privilegio, vedado a las personas pobres”40. Sin embargo, este sacrificio no es voluntario, sino que es el Estado el que define quiénes pagan los costos socioambientales para sostener la vida urbana.
Imagen 4. Paisaje de Mesa Colorada

Fuente: Fotografía de Ruth Helen Serrano Avalos, 18 de septiembre de 2024.
Conclusiones
El desarrollo de la vida urbana demanda una cantidad considerable de diversos recursos, que generalmente se encuentran en las zonas aledañas o periféricas. La vida urbana como tal depende de estos recursos. Una vez que los centros urbanos se apropian, distribuyen y consumen dichos recursos, los excretan en calidad de residuos, tal es el caso del agua en Guadalajara y su zona conurbada, dado que la mayor parte del agua que abastece a la ciudad proviene del lago de Chapala —más del 60 %—, que se encuentra a poco más de 60 km. En este sentido, continúa el metabolismo del agua, ya que la ciudad consume el líquido limpio y lo excreta a sus periferias; para este caso, estos desechos son gran parte de las aguas residuales de toda la ciudad, que terminan en la planta tratadora Agua Prieta.
Mesa Colorada se pensó de manera sublimada dentro del discurso institucional como zona de sacrificio desde la década de los ochenta. Al ser habitada por una población marginada, alejada de la ciudad y con la barranca como frontera natural, fue el lugar idóneo para la instalación de megaproyectos. Tal como sugieren las fuentes de archivo, había intenciones de colocar un vertedero de basura en dicha zona; sin embargo, esto no se materializó. Lo que sí se construyó fue la planta Agua Prieta, la cual ha venido a mermar la calidad de vida del ecosistema y de las personas. Al fin de cuentas, ya era un territorio pensado para el desecho de “algo” de la ciudad y se logró el objetivo sin tomar en cuenta que también es parte natural del crecimiento de la ciudad con poblaciones vulnerables. Este caso permite visibilizar la injusticia social en la distribución de los territorios y de los costos socioambientales. En la búsqueda de limpiar las aguas residuales de la ciudad, ¿por qué los habitantes de Mesa Colorada son expuestos a la contaminación generada por las operaciones de la planta Agua Prieta? Porque son pobres urbanos, dado que la desigualdad es un fenómeno relacional; ellos pagan el costo socioambiental de las aguas que otras zonas de la ciudad contaminan, y de la cual ellos mismos carecen. Por esto, los megaproyectos son estrategias que depredan territorios ya poblados y que refuerzan la idea de que los habitantes se pueden jerarquizar, y una de esas jerarquías son las poblaciones de sacrificio en función del desarrollo metropolitano asentadas en la segregación sociourbana y la discriminación ambiental.
Bibliografía
Fuentes primarias
Publicaciones periódicas
Fuentes secundarias
❧ El proyecto no contó con financiación.
1 Pedro Enrique Villasana López, Anita Patricia Dörner Paris, Juan Guillermo Estay Sepúlveda, Germán Mauricio Moreno Leiva y Alessandro Monteverde Sánchez, “Zonas de sacrificio y justicia ambiental en Chile: una mirada crítica desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030”, halac: Historia Ambiental, Latinoamericana y Caribeña 10, n.º 3 (2020).
2 José María Montero Sandoval, “Las cuentas del agua”, en Agua: un recurso escaso, editado por Álvaro Sánchez Bravo (España: Arcibel Editores, 2006), 165.
3 Barbara Lynch, “Vulnerabilities, Competition and Rights in a Context of Climate Change: Toward Equitable Water Governance in Peru’s Rio Santa Valley”, Global Environmental Change 22, n.º 2 (2012): 365.
4 Clara Olmedo e Iñaki Ceberio de León, “Zonas de sacrificio y sufrimientos invisibles: el caso de Nonogasta, provincia La Rioja, Argentina”, Revista Austral de Ciencias Sociales, n.º 40 (2021): 165.
5 Jaime Peña Ramírez, “Las metrópolis de Monterrey y Guadalajara”, en Crisis del agua en Monterrey, Guadalajara, San Luis Potosí, León y la Ciudad de México (1950-2010) (México: Editorial de la Universidad Intercultural/unam, 2012).
6 iieg, 2020.
7 “Con Agua Prieta, la zmg casi cuadriplica capacidad para tratar aguas residuales”, El Informador, 23 de julio de 2014.
8 Alfonso Hernández Valdez, “El agua: un recurso escaso”, en Agua y economía: una propuesta hidrológica para Guadalajara (México: iteso/LVI Legislatura del Congreso del Estado de Jalisco/Universidad de Guadalajara, 2001), 21.
9 Archivo de la hemeroteca de El Informador, periódico local, censos inegi.
10 Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi), Resultados del Censo de Población y Vivienda de 1980 (Ciudad de México: inegi, 2000).
11 Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi), Resultados del Censo de Población y Vivienda de 1990 (Ciudad de México: inegi: 2000).
12 Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (iieg), Principales resultados del Censo 2020 Jalisco, 2010-2020 (Guadalajara: iieg, 2020), 5.
13 Luis Reygadas, “Tres matrices generadoras de desigualdades”, en Pobreza, desigualdad y exclusión social en la ciudad del siglo xxi, coordinado por Rolando Cordera, Patricia Ramírez Kuri y Alicia Ziccardi (México: Siglo xxi, 2008).
14 Olmedo y Ceberio de León, “Zonas de sacrificio y sufrimientos invisibles”, 165.
15 “Importante obras viales en Zapopan”, El Informador, 2 de enero de 1984.
16 “Incrementan en Zapopan reparto gratuito de agua”, El Informador, 1º de julio de 1982.
17 Manuel González de Molina, “Sociedad, naturaleza, metabolismo social. Sobre el estatus teórico de la historia ambiental”, en Agua, poder y metabolismo urbano, coordinado por Rosalva Loreto López (México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla/Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego, 2009).
18 “Encuentran otros dos lugares para los tiraderos de basura”, El Informador, 8 de julio de 1983.
19 Steve Lerner, Sacrifice Zones. The Frontline of Toxic Chemical Exposure in the United States (Cambridge, ma: The mit Press, 2012).
20 “Aviso de ocasión”, El Informador, 12 de noviembre de 1989.
21 “Gira de trabajo del Alcalde de Zapopan”, El Informador, 22 de agosto de 1989.
22 Para este trabajo participaron cuatro de las vecinas de Mesa Colorada: Ana, Paz, Lupita y Rosa. Todas ellas tienen más de 30 años viviendo en esa zona. Ana es hija de Paz, llegó siendo una niña de preescolar. Paz y Rosa llegaron a Mesa Colorada siendo mujeres jóvenes con hijas e hijos pequeños. Lupita llegó recién casada, sin hijos.
23 Entrevista a Lupita, vecina de Mesa Colorada, 17 de agosto de 2023, realizada por Ruth Helen Serrano Avalos.
24 Entrevista a Paz, vecina de Mesa Colorada, 13 de julio de 2023, realizada por Ruth Helen Serrano Avalos.
25 En Zapopan el agua del sistema de abastecimiento público no es apta para consumo humano. Por ello, las personas compran agua embotellada para beber, normalmente las familias consumen agua embotellada en presentaciones de 20 litros (garrafones).
26 Entrevista a Paz, vecina de Mesa Colorada, 13 de julio de 2023, realizada por Ruth Helen Serrano Avalos.
27 “Avances del 59 % registra la hidroeléctrica Agua Prieta”, El Informador, 12 de julio de 1989.
28 “Avances del 59 % registra la hidroeléctrica Agua Prieta”.
29 “Avances del 59 % registra la hidroeléctrica Agua Prieta”.
30 “Avances del 66,3 % tiene ahora la hidroeléctrica Agua Prieta”, El Informador, 27 de noviembre de 1989.
31 “Avances del 66,3 % tiene ahora la hidroeléctrica Agua Prieta”.
32 “Invertirá cfe $15,070 millones para acabar la hidroeléctrica Agua Prieta”, El Informador, 23 de enero de 1991.
33 Entrevista a Paz, vecina de Mesa Colorada, 13 de julio de 2023, realizada por Ruth Helen Serrano Avalos.
34 Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (iteso), Haciendo barrio: construyamos junto con la gente. Diagnóstico sociourbano en las colonias Mesas Coloradas Poniente (Guadalajara: iteso, 2022).
35 Larissa Lomnitz, Cómo sobreviven los marginados (Ciudad de México: Siglo XXI, 2016).
36 “Con Agua Prieta, la zmg casi cuadriplica capacidad para tratar aguas residuales”, El Informador, 23 de julio de 2014.
37 Comunicación personal con una vecina de Mesa Colorada, trabajo exploratorio efectuado en febrero de 2023.
38 Entrevista a Rosa, vecina de Mesa Colorada, 12 de febrero de 2024, realizada por Ruth Helen Serrano Avalos.
39 Robert Constanza et al., “The Value of the World’s Ecosystem Services and Natural Capital”, Nature 387 (1997): 253.
40 Olmedo y Ceberio de León, “Zonas de sacrificio y sufrimientos invisibles”, 162.
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Doctora en Filosofía de la Historia por la Universidad de Bielefeld, Alemania (2005-2009). Profesora investigadora titular C del Departamento de Estudios Sociourbanos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (cucsh)-Universidad de Guadalajara. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (sni) I. Sus líneas de investigación son historia ambiental, estudios del Antropoceno y estudios sociourbanos y metropolitanos. Entre sus publicaciones destaca “Water” tomo IV, en Handbook Climate Change in an Antropocene Perspective (Bielefeld, Alemania: Editorial calas/Clacso, 2025). lourdes.mendoza@academicos.udg.mx, https://orcid.org/0000-0002-5580-3674
Maestra en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara, México. Profesora en la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea. Asistente de investigación del Departamento de Estudios Sociourbanos del cucsh-Universidad de Guadalajara. Sus líneas de investigación son historia ambiental y desarrollo social. Entre sus recientes publicaciones se encuentra el capítulo de libro “El mercado de las empresas purificadoras de agua de refil en la zmg y su consumo como estrategia de sobrevivencia” (Editorial Universidad de Guadalajara, en prensa). ruth.serrano4079@alumnos.udg.mx, https://orcid.org/0009-0009-3524-8501