
Hacia una bioeconomía amazónica colombiana: experiencias del Instituto SINCHI en ciencia, tecnología e innovación para el territorio
Luz Marina Mantilla Cárdenas*
Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI (Colombia)
Gladys Inés Cardona**
Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI (Colombia)
Marcela Piedad Carrillo Bautista***
Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI (Colombia)
Juliana Erika Cristina Cardona Jaramillo****
Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI (Colombia)
Kimberly Lozano Garzón*****
Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI (Colombia)
Raquel Oriana Díaz Salcedo******
Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI (Colombia)
María Soledad Hernández Gómez*******
Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI (Colombia)
Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales • número 14 • enero-abril 2026 • pp. 1-25
https://doi.org/10.53010/nys14.04
Recibido: 19 de marzo de 2025 | Aprobado: 22 de septiembre de 2025
Resumen. El bosque húmedo tropical amazónico constituye uno de los reservorios de biodiversidad más importantes del planeta, pero enfrenta amenazas derivadas de la deforestación, el desconocimiento y la limitada capacidad de investigación, innovación y desarrollo tecnológico en la región. En este panorama, la bioeconomía se plantea como una estrategia clave para valorar y aprovechar de manera sostenible los recursos biológicos, con los aportes de la ciencia moderna y los saberes tradicionales de las comunidades locales. Este artículo tiene como objetivo examinar el papel de la bioeconomía en la Amazonía colombiana, a partir de las experiencias desarrolladas por el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI en más de dos décadas de investigación e innovación. La metodología se basa en la sistematización de modelos de gestión bioeconómica construidos por el Instituto, el análisis de tres casos de estudio representativos en cadenas de valor amazónicas y la comparación con otras experiencias en la Panamazonía, lo que permite identificar lecciones aprendidas, factores de éxito y limitaciones. Los hallazgos muestran que la articulación entre conocimiento científico, innovación tecnológica y prácticas tradicionales resulta fundamental para fortalecer cadenas de valor sostenibles, reducir la presión sobre los bosques y generar alternativas económicas para las comunidades. Asimismo, se evidencia que la política pública y los marcos de acceso y participación en beneficios (ABS) desempeñan un rol crítico en la consolidación de procesos bioeconómicos justos y viables. Se concluye que la bioeconomía en la Amazonía no solo representa una alternativa de desarrollo sostenible, sino también una vía para reconocer el valor estratégico de la biodiversidad en el Sur Global. El presente trabajo muestra la experiencia del Instituto SINCHI como referente práctico en la construcción de modelos bioeconómicos amazónicos, al contribuir a la discusión académica y política sobre la gestión sostenible de la biodiversidad.
Palabras claves: bioeconomía, biodiversidad, Colombia, conocimiento tradicional, innovación, Amazonía.
Toward a Colombian Amazonian Bioeconomy: Experiences of the SINCHI Institute in Science, Technology, and Innovation for the Territory
Abstract. The Amazon rainforest is one of the most vital biodiversity reservoirs on the planet, but it faces threats from deforestation, lack of knowledge, and limited capacity for research, innovation, and technological development in the region. In this context, bioeconomy is proposed as a key strategy for valuing and sustainably utilizing biological resources, drawing on modern science and the traditional knowledge of local communities. This article aims to explore the role of bioeconomy in the Colombian Amazon, based on experiences developed by the SINCHI Amazonian Institute for Scientific Research over more than two decades of research and innovation. The methodology relies on the systematization of bioeconomic management models created by the Institute, the analysis of three representative case studies in Amazonian value chains, and a comparison with other experiences in the Pan-Amazon region. This approach helps identify lessons learned, success factors, and limitations. The findings demonstrate that integrating scientific knowledge, technological innovation, and traditional practices is essential for strengthening sustainable value chains, reducing pressure on forests, and creating economic alternatives for communities. Additionally, it is evident that public policy and access and benefit-sharing (ABS) frameworks are crucial in establishing fair and viable bioeconomic processes. The article concludes that the bioeconomy in Amazonia not only offers a sustainable development alternative but also highlights the strategic importance of biodiversity in the Global South. This paper presents the experience of the SINCHI Institute as a practical example of developing Amazonian bioeconomic models, contributing to academic and political discussions on sustainable biodiversity management.
Keywords: Amazonia, biodiversity, bioeconomy, Colombia, traditional knowledge, technology transfer.
Rumo a uma bioeconomia amazônica colombiana: experiências do Instituto SINCHI em ciência, tecnologia e inovação para o território
Resumo. A floresta úmida tropical amazônica é um dos reservatórios de biodiversidade mais importantes do planeta, mas enfrenta ameaças decorrentes do desmatamento, da falta de conhecimento e da limitada capacidade para pesquisa, inovação e desenvolvimento tecnológico na região. Nesse contexto, a bioeconomia é apresentada como uma estratégia fundamental para valorizar e utilizar de forma sustentável os recursos biológicos, articulando contribuições da ciência moderna e dos conhecimentos tradicionais das comunidades locais. Este artigo tem como objetivo examinar o papel da bioeconomia na Amazônia colombiana, com base nas experiências desenvolvidas pelo Instituto Amazônico de Pesquisas Científicas SINCHI ao longo de mais de duas décadas de pesquisa e inovação. A metodologia baseia-se na sistematização dos modelos de gestão bioeconômica construídos pelo Instituto, na análise de três estudos de caso representativos nas cadeias de valor amazônicas e na comparação com outras experiências na Pan-Amazônia, o que permite identificar lições aprendidas, fatores de sucesso e limitações. Os resultados indicam que a articulação entre conhecimento científico, inovação tecnológica e práticas tradicionais é essencial para fortalecer cadeias de valor sustentáveis, reduzir a pressão sobre as florestas e gerar alternativas econômicas para as comunidades. Também é evidente que políticas públicas e estruturas de acesso e compartilhamento de benefícios (ABS) desempenham um papel fundamental na consolidação de processos bioeconômicos justos e viáveis. Concluiu-se que a bioeconomia na Amazônia representa não apenas uma alternativa para o desenvolvimento sustentável, mas também uma forma de reconhecer o valor estratégico da biodiversidade no Sul global. Este artigo apresenta a experiência do Instituto SINCHI como referência prática na construção de modelos bioeconômicos amazônicos, contribuindo para o debate acadêmico e político sobre a gestão sustentável da biodiversidade.
Palavras-chave: Amazônia, biodiversidade, bioeconomia, Colômbia, conhecimento tradicional, transferência de tecnologia.
Introducción
Hablar de bioeconomía en la Amazonía implica reconocer su carácter transformador en un territorio biodiverso, cuyo bienestar está íntimamente ligado tanto a la salud de sus bosques como a la de las comunidades que los habitan, y por extensión, a la de toda la humanidad. Desde la década de 1970, cuando la biotecnología se consolidó como disciplina científica, la bioeconomía construyó una plataforma conceptual y práctica que la sitúa hoy como una alternativa estratégica para el desarrollo sostenible y la conservación (Departamento Nacional de Planeación, 2018). No obstante, su significado y alcances persisten como objeto de debate y reflexión, en especial frente a los retos de una región tan singular y vulnerable como la Amazonía.
En las últimas décadas, la selva amazónica ha registrado un aumento alarmante en la deforestación y pérdida de bosques. Según el Plan Integral de Contención de la Deforestación 2023-2026 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2023), en Colombia existen 44 núcleos activos de deforestación, de los cuales el 70 % se concentran en el bioma amazónico, especialmente en Caquetá, Guaviare, sur del Meta y Putumayo. De acuerdo con Zanon (2023), entre 2001 y 2020, la región perdió más de 54,2 millones de hectáreas de bosques, casi el 9 % de su cobertura, principalmente por actividades agropecuarias, tala y cultivos ilícitos. Se estima que el 38 % de los bosques restantes se encuentran degradados, lo que incrementa su vulnerabilidad frente al cambio climático, los incendios y la pobreza (Lapola et al., 2023). Frente a este escenario, la bioeconomía se plantea como una vía de respuesta, aunque su promoción sin comprensión suficiente puede distorsionar sus alcances y limitar su impacto real.
El objetivo de este artículo es examinar el papel de la bioeconomía en la Amazonía colombiana, a partir de las experiencias del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI en más de dos décadas de investigación, innovación y transferencia de tecnología. Se destacan procesos de caracterización de especies de la biodiversidad regional, el desarrollo de productos con potencial en sectores como alimentos y cosmética, y la construcción de cadenas de valor en articulación con organizaciones locales y empresas ancla, que han fortalecido la apropiación del conocimiento y la gestión sostenible de los recursos.
El manuscrito está organizado en seis apartados: primero, se presentan aspectos relevantes del contexto amazónico actual; en segundo lugar, se discute la bioeconomía como propuesta de transformación territorial; posteriormente, se aborda el papel del Instituto SINCHI en la gestión de la biodiversidad; luego, se describen tres casos de estudio. En la quinta sección, se incluyen reflexiones comparativas con experiencias de la Panamazonía; y finalmente, se plantean las conclusiones y aportes de este trabajo a la discusión académica y política sobre el futuro de la bioeconomía en el Sur Global.
Metodología
El estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo y de análisis documental, y fue complementado con la sistematización de experiencias prácticas del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI en el ámbito de la bioeconomía amazónica. Este enfoque permitió articular el conocimiento científico con las dinámicas territoriales y procesos concretos de gestión sostenible de la biodiversidad.
La selección de las experiencias de estudio respondió a tres criterios principales: i) grado de maduración tecnológica alcanzado y posibilidades de escalamiento productivo; ii) nivel de articulación entre comunidades locales, empresas y el Instituto; y iii) relevancia estratégica de las cadenas de valor en términos de generación de alternativas sostenibles y potencial de replicabilidad en la región amazónica.
Con base en estos criterios se eligieron tres casos de estudio representativos. El primero corresponde a una investigación conjunta con la empresa nacional Textiles Lafayette S.A.S, donde se exploró el uso de pigmentos derivados de microorganismos amazónicos. El segundo caso aborda la construcción de un acuerdo regional entre productores y transformadores locales de Putumayo, Caquetá y Guaviare, orientado al fortalecimiento de la cadena de valor de la mauritia (Mauritia flexuosa), en alianza con Bioingred, una empresa ancla especializada en ingredientes naturales de alto valor agregado para las industrias alimentaria y cosmética. El tercer caso presenta la gestión de la cadena de valor del copoazú (Theobroma grandiflorum) en el departamento de Caquetá, desarrollada en el marco del acuerdo entre e Instituto SINCHI y Natura Cosméticos, empresa multinacional de la industria de la belleza, que permitió estructurar procesos de producción, transformación y comercialización.
La evaluación de los impactos se realizó considerando tres dimensiones: i) la generación de capacidades locales mediante la apropiación social del conocimiento y la transferencia tecnológica; ii) la consolidación de encadenamientos de valor con enfoque territorial; y iii) el aporte de estas experiencias al posicionamiento de la bioeconomía como estrategia de conservación y desarrollo sostenible en la Amazonía colombiana.
Esta metodología no solo permitió analizar la trayectoria del Instituto en la construcción de alternativas bioeconómicas, sino también identificar aprendizajes que pueden contribuir al diseño de políticas públicas y al debate académico sobre la gestión sostenible de la biodiversidad en el Sur Global.
Aspectos relevantes en la actualidad Amazónica
La Amazonía constituye uno de los territorios más biodiversos del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más amenazados. Sus bosques proveen servicios ecosistémicos fundamentales, sostienen medios de vida locales y contribuyen a la estabilidad climática global. Según el informe de la FAO (2022), entre 2017 y 2019 el sector forestal generó alrededor del 1 % del empleo mundial, al proveer madera, fibras, forrajes, energía y una amplia gama de productos que soportan las economías locales. No obstante, en las últimas décadas, la región ha experimentado un deterioro progresivo, principalmente por la expansión de la frontera agropecuaria, la tala ilegal y los cultivos ilícitos.
Colombia es el tercer país con mayor extensión territorial dentro de los nueve que conforman la Panamazonía. La Amazonía colombiana abarca 48 316 400 hectáreas, equivalentes al 42,3 % del territorio continental nacional y al 5,71 % de la cuenca Amazónica. El territorio alberga a más de un millón de habitantes, entre ellos comunidades indígenas y campesinas, y constituye un componente estratégico del capital natural del país por su importancia ecológica, biocultural y climática; sin embargo, enfrenta altos niveles de deforestación, con pérdidas de servicios ecosistémicos estimadas entre 254 y 400 millones de dólares anuales (Reyes-Bonilla et al., 2025).
Este deterioro ambiental se relaciona de manera directa con problemáticas sociales y económicas. La deforestación y la degradación del bosque no solo implican pérdida de biodiversidad, sino que también limitan las oportunidades de desarrollo sostenible, lo que profundiza la pobreza y la inequidad. Las dinámicas económicas, sociales y ambientales han incidido negativamente en la competitividad de los departamentos amazónicos (Consejo Privado de Competitividad y Centro de Estudios para la Competitividad Regional [SCORE] Universidad del Rosario, 2024). Las comunidades amazónicas colombianas enfrentan múltiples desafíos estructurales, entre ellos altos índices de pobreza, deficiencias en infraestructura, limitado acceso a servicios básicos como salud y educación, y la persistencia del conflicto armado (Jiménez Castelblanco et al., 2019). La relación entre deforestación y pobreza muestra cómo la pérdida de bosques conduce a la disminución de medios de subsistencia, inseguridad alimentaria y conflictos sociales, lo que refuerza la urgencia de avanzar hacia modelos productivos que integren la conservación con la generación de ingresos y el bienestar comunitario.
En este contexto, la bioeconomía emerge como una estrategia clave para la transición hacia modelos de sostenibilidad. Su enfoque reconoce el valor de la biodiversidad como base para desarrollar productos y servicios sostenibles en sectores como la alimentación, la cosmética, la salud y la energía. A su vez, permite articular el conocimiento científico con los saberes tradicionales, y de este modo impulsa la innovación y el uso responsable de los recursos. De esta forma, la bioeconomía no solo contribuye a mitigar los efectos de la deforestación y la degradación, sino que también se posiciona como una vía, desde la bioculturalidad, para el desarrollo territorial inclusivo y resiliente (Garret et al., 2023).
La región amazónica ofrece amplias oportunidades para fortalecer esta transición. Sectores como el ecoturismo, la bioeconomía y la conservación ambiental constituyen alternativas viables para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y garantizar la protección de los ecosistemas estratégicos. En particular, el desarrollo de cadenas de valor basadas en productos como cacao, flores y frutas se ha identificado como un eje central de la bioeconomía colombiana (Araújo et al., 2024).
Cuando son gestionados de manera sostenible, los bosques se constituyen en una herramienta eficaz para reducir la pobreza y promover la prosperidad de las comunidades. Sin embargo, en la Amazonía colombiana, el manejo inadecuado de los recursos forestales y de la biodiversidad ha limitado la eficiencia y rentabilidad de las actividades productivas, al comprometer tanto el bienestar de las poblaciones como la conservación de los ecosistemas. La falta de una visión integral que incorpore los principios de la bioeconomía1 dificulta el reconocimiento de las oportunidades económicas derivadas de la conservación de los bosques. En este sentido, la valoración de la biodiversidad amazónica bajo enfoques bioeconómicos constituye no solo una alternativa al modelo extractivo y de deforestación, sino también una ruta estratégica para articular sostenibilidad ecológica con prosperidad social y económica en la región. Desde el respeto por la construcción biocultural, la bioeconomía emerge como un constructo dinámico derivado de las interacciones antrópicas no antrópicas.
La bioeconomía como propuesta de transformación territorial
La bioeconomía puede entenderse como “un fin último con propósito”, en la medida en que no se limita a la generación de riqueza, sino que integra objetivos de sostenibilidad ambiental, bienestar social y desarrollo inclusivo. Para la bioeconomía, la generación de riqueza encuentra un límite dinámico que no se cimienta solamente en las relaciones del mercado, sino en los principios de la sostenibilidad. En este sentido, constituye una estrategia que articula la gestión eficiente de la biodiversidad y de la biomasa con la creación de nuevos productos, procesos y servicios de valor agregado, orientados a responder a los desafíos del cambio global y a impulsar transformaciones territoriales de largo plazo (Departamento Nacional de Planeación [DNP], 2018; Orduz et al., 2020).
La Misión Internacional de Sabios (Orduz et al., 2019) identifica tres fuerzas que impulsan la bioeconomía como paradigma de desarrollo: la conciencia creciente sobre la necesidad de sostenibilidad ambiental y bienestar humano; la valorización de la biodiversidad y recursos biológicos para transformar sectores clave como la agricultura, pesca, silvicultura, agua, alimentos y bioenergía; y los avances en biotecnología y tecnologías digitales que amplían las fronteras de la innovación. Estas fuerzas constituyen la base sobre la cual se proyecta la bioeconomía como un nuevo paradigma de desarrollo, particularmente relevante en territorios de alta biodiversidad como la Amazonía.
En este contexto, la bioeconomía adquiere un carácter particular al incorporar la diversidad biológica y cultural del territorio. Se configura como una oportunidad para abrir debates sobre las condiciones habilitantes que aún deben diseñarse, construirse y ejecutarse en la región. Aquí, la investigación y la innovación desarrolladas por el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI han ofrecido soluciones tecnológicas donde la biodiversidad se convierte en un activo estratégico para las comunidades, y en un mecanismo de protección de los bosques.
El Instituto SINCHI, creado en 1993, ha generado conocimiento científico y tecnológico sobre la Amazonía, con el fin de comprender su dinámica ecológica, social y cultural; y promover el uso sostenible de los recursos naturales. Articula ciencia, sociedad y territorio a través de investigaciones en biodiversidad y conservación, ordenamiento territorial, sistemas de producción sostenible, recursos hidrobiológicos, cambio climático y socioeconomía. Además, ha impulsado cadenas de valor amazónicas basadas en aceites, fibras, resinas y frutos nativos, fortaleciendo alternativas productivas que generan ingresos a las comunidades locales y reducen presiones sobre los ecosistemas. De esta manera, el Instituto SINCHI contribuye a consolidar una bioeconomía territorial que combina conocimiento científico, innovación y saberes locales.
No obstante, la abundante biodiversidad amazónica —con más de 9500 especies de plantas registradas en el Herbario Amazónico Colombiano Dairon Cárdenas López2, y una vasta colección de microorganismos (COLMIS)3 que supera las 400 cepas— solo se convierte en motor de desarrollo si las comunidades participan activamente en la toma de decisiones y se apropian del conocimiento generado. En este sentido, la dinámica que construye el SINCHI entre ciencia y sociedad resulta esencial: el conocimiento se codiseña con las comunidades y se transfiere a ellas para fortalecer sus procesos sociales de desarrollo.
El despliegue de una bioeconomía amazónica depende estrechamente de su alineación con políticas públicas. Instrumentos como el CONPES de Crecimiento Verde (DNP, 2018), la Política de Desarrollo Productivo (DNP, 2016), y las estrategias nacionales de economía circular (MADS, 2018) y bioeconomía (Minciencias, 2023) coinciden en destacar el papel esencial de la biodiversidad como el eje de un crecimiento sostenible potenciado por la ciencia, tecnología e innovación.
Finalmente, diversos estudios advierten que la bioeconomía solo tendrá impacto real en la conservación si logra cumplir ciertos principios: alcanzar la deforestación neta cero, diversificar los métodos de producción, integrar prácticas tradicionales y garantizar una distribución justa y equitativa de beneficios (Stabile et al., 2020). En este marco, la bioeconomía se plantea como una propuesta de transformación territorial en la Amazonía al vincular conservación y desarrollo sostenible. Lejos de entender la naturaleza únicamente como mercancía, este enfoque promueve productos de alto valor sin recurrir a la deforestación extensiva, fomenta la restauración de hábitats y amplía las Contribuciones de la Naturaleza a las Personas (CNP) en ámbitos como energía, alimentos y materiales. Así, se configura como un eje transformador que articula provisión de bienes, funciones regulatorias de los ecosistemas y desarrollo inclusivo, al ofrecer un camino sostenible para el futuro de la región (Bastos Lima, 2022; Bastos Lima y Palme, 2022; Garrett et al., 2023).
El Instituto SINCHI y la gestión de la biodiversidad
El uso sostenible de la biodiversidad con retorno justo a las comunidades constituye uno de los propósitos centrales del Instituto SINCHI, enmarcado en el programa de investigación “Sostenibilidad e Intervención”, que busca diversificar los sistemas de producción, generar atributos diferenciadores para los productos de la biodiversidad y fortalecer su inserción en cadenas de valor, entendidas como mecanismos que permiten agregar valor y articular la ciencia con el desarrollo territorial (Stabile et al., 2020). En este sentido, el modelo de conocimiento con propósito que impulsa el Instituto constituye la base para la consolidación de la bioeconomía y la economía circular en la Amazonía colombiana, para favorecer el establecimiento de acuerdos público-privados y el desarrollo de modelos bioeconómicos a la medida de los territorios.
El proceso de investigación en bioeconomía que adelanta el Instituto SINCHI se articula a través de distintas etapas de bioprospección, desarrollo tecnológico y transferencia, siguiendo la escala internacional de Niveles de Madurez Tecnológica (Technology Readiness Levels, TRL) que comprende nueve niveles que van desde la investigación básica (TRL-1-3), pasando por el desarrollo tecnológico y la validación en entornos relevantes (TRL-4-6), hasta la demostración en condiciones reales, transferencia tecnológica y adopción comercial (TRL-7-9). En el contexto amazónico, esta herramienta metodológica permite planificar el tránsito de las especies y productos derivados de la biodiversidad desde su caracterización inicial hasta su incorporación en cadenas de valor sostenibles.
En las fases iniciales de desarrollo tecnológico (TRL-1-3), la investigación se centra en la identificación sistemática de compuestos bioactivos presentes en especies vegetales y microorganismos, según criterios de abundancia, distribución y potencial de uso. Hasta la fecha, el Instituto SINCHI ha caracterizado 68 especies vegetales y 90 aislamientos microbianos de los 612 depósitos que actualmente hay en la colección, mediante la evaluación de su composición química, propiedades funcionales y posibles aplicaciones en sectores priorizados como la industria alimentaria y cosmética, energías alternativas y nuevos materiales. Estas actividades de bioprospección constituyen un aporte fundamental para la generación de conocimiento científico aplicado, al tiempo que permiten establecer las bases para un aprovechamiento sostenible de la biodiversidad amazónica. Se trata, en esencia, de una fase investigativa orientada a determinar la viabilidad científica y tecnológica de los recursos biológicos, al integrar criterios de conservación, sostenibilidad y valorización económica.
Posteriormente, en las fases de desarrollo tecnológico (TRL-4-6), se avanza hacia la validación en laboratorio y entornos relevantes —a escala piloto— de compuestos, ingredientes y bioproductos derivados de la biodiversidad amazónica. En esta etapa, se diseñan prototipos, se optimizan procesos de transformación y se diseñan y prueban tecnologías verdes de extracción, estabilización y conservación. Estos procesos permiten garantizar calidad, eficacia y seguridad, además de evaluar la viabilidad técnica, económica y ambiental del bioproducto (sea ese un ingrediente natural o u producto diseñado para consumidor final).
Finalmente, en los niveles superiores (TRL-7-9), se lleva a cabo la transferencia tecnológica y la gestión de cadenas de valor. En este punto, los desarrollos alcanzan entornos reales de producción, con organizaciones comunitarias, negocios y emprendimientos amazónicos (OCNE). Esta etapa implica procesos de capacitación, establecimiento de alianzas y generación de condiciones habilitantes para asegurar la apropiación local, la sostenibilidad y el retorno justo a las comunidades. De esta manera, la información sistematizada y el conocimiento aplicado se convierten en instrumentos para el fortalecimiento de cadenas de valor sostenibles e inclusivas en la región.
La Figura 1 sintetiza los avances de este modelo de gestión del conocimiento y muestra las cifras de este tránsito desde la bioprospección hacia cadenas de valor, integrando los diferentes niveles de alistamiento que un producto debe superar antes de alcanzar su disposición en el mercado. Los datos evidencian el reto sustancial que enfrenta la bioeconomía amazónica: en total, se ha avanzado en el estudio de 68 especies vegetales y 400 aislamientos microbianos, y se ha logrado llegar a 6 especies vegetales con cadenas de valor desarrolladas, mientras que 4 especies vegetales y un aislamiento microbiano se encuentran en la etapa de desarrollo tecnológico; y las restantes 58 especies vegetales y 399 aislamientos microbianos permanecen en la etapa de bioprospección. Estos resultados ponen de relieve la magnitud del desafío en términos de infraestructura, talento humano, inversión y gestión de la innovación necesarios para avanzar en la ruta de la bioeconomía.

Figura 1. Cifras del modelo de bioeconomía en el Instituto SINCHI: investigación, innovación y sofisticación. Fuente: Elaboración propia.
Casos de estudio
A continuación, se presentan tres casos de estudio que ilustran este tránsito en distintos niveles de madurez tecnológica: el primero corresponde a un aislamiento microbiano en TRL-5, el segundo a una cadena de valor regional en TRL-7, y el tercero a una cadena de valor departamental en TRL-9.
1. Pigmentos microbianos para su aplicación en la industria textil
El primer caso se centra en el desarrollo de pigmentos provenientes de biofábricas microbianas, lo que implica el acceso a recursos genéticos. El producto corresponde a un pigmento derivado de Pseudomonas sp., un aislamiento de la colección de microorganismos COLMIS, caracterizado por su capacidad de producir melanina, un compuesto con potencial aplicación en la industria textil. El proceso se adelantó en el marco de un esfuerzo conjunto entre el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI y la empresa textil Lafayette S.A.S., bajo un acuerdo de confidencialidad, y mediante el convenio especial de cooperación para el desarrollo de actividades científicas y tecnológicas4, que dio origen al proyecto “Evaluación de la capacidad de tinción del pigmento melanina producido por la cepa Pseudomonas sp. S.H.S.9 en textiles sintéticos tipo poliéster”, junto con un convenio específico de colaboración interinstitucional entre ambas entidades.
Los resultados permitieron demostrar que la melanina obtenida se adapta a las condiciones de producción textil, lo que posibilita su escalamiento a nivel industrial. El pigmento cumplió con los parámetros mínimos de calidad en pruebas de solidez al frote y al desprendimiento, lo que constituyó un avance tecnológico relevante: se avanzó de un TRL-3 (fase de laboratorio, con la cepa caracterizada y las condiciones de producción definidas a pequeña escala) a un TRL-5, gracias al diseño del sistema, el escalamiento del bioproceso y a su validación industrial en lotes de 300 litros. Este logro representa un hito en el aprovechamiento de recursos genéticos microbianos, al ofrecer una alternativa sostenible frente a pigmentos sintéticos altamente tóxicos utilizados tradicionalmente en la industria.
En el contexto colombiano, el acceso a recursos genéticos (ARG) y sus derivados es de propiedad estatal y se regula mediante contratos administrados por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), en el marco de la Decisión Andina 391 y del Protocolo de Nagoya. Estos contratos buscan garantizar una distribución justa y equitativa de beneficios, tanto monetarios (pagos, licencias, regalías) como no monetarios (transferencia de tecnología, fortalecimiento institucional, formación de personal y desarrollo de capacidades locales). Para el contrato de ARG, el Instituto SINCHI priorizó los beneficios no monetarios, mediante procesos de capacitación y transferencia de conocimiento. Particularmente, se apoyó la formación académica de un miembro de la comunidad Siriano (Vaupés, Colombia) en técnicas de aislamiento y caracterización de pigmentos microbianos, con el propósito de retroalimentar a su comunidad en estos saberes. Asimismo, se llevaron a cabo actividades de socialización con comunidades indígenas y campesinas, orientadas a difundir la importancia del Protocolo de Nagoya, la biodiversidad microbiana y sus oportunidades para el desarrollo económico sostenible.
Si bien el proyecto aún no ha alcanzado una fase comercial que permita generar beneficios monetarios para el Estado y las comunidades locales, la estrategia de priorizar beneficios no monetarios ha contribuido al fortalecimiento de capacidades locales, a la transferencia de conocimientos científicos y técnicos, y la inclusión de comunidades indígenas en procesos de bioprospección. En este sentido, se trata de una experiencia que ilustra cómo la bioeconomía puede articular innovación, regulación y participación comunitaria en la construcción de alternativas productivas sostenibles.
2. Cadena regional de la mauritia (Mauritia flexuosa)
La mauritia (Mauritia flexuosa), también conocida como canangucha, moriche, aguaje, mirití o burití, es una palmera emblemática de la Amazonía y Orinoquía, distribuida también en otros países suramericanos, y cuyo aprovechamiento ha liderado Brasil. La especie cumple un importante papel ecológico en la regulación de los ciclos hidrológicos y aporta frutos ricos en fibra, carotenoides y aceites, utilizados tanto en fresco como en la elaboración de pulpas, bebidas, helados y aceites (Hernández Gómez et al., 2018).
Su aprovechamiento se enmarca en la categoría de productos forestales no maderables (PFNM), que incluyen bienes biológicos distintos de la madera y que poseen usos alimenticios, medicinales y cosméticos (FAO, 2000). A nivel mundial, se estima que 5800 millones de personas consumen PFNM, de los cuales 2770 millones corresponden a poblaciones rurales en países en desarrollo (FAO, 2024). En Colombia, los PFNM han sido clave para las comunidades locales, aunque su peso económico se ha reducido frente a otros sectores productivos (MADS, 2020).
En el caso de la mauritia, la gestión bioeconómica ha transitado por las diferentes fases de desarrollo tecnológico. En la bioprospección (TRL-1-3), se caracterizaron sus propiedades nutricionales y funcionales, y se identificó un alto contenido de β-caroteno (956,83 ± 88,43 mg/100 g de mesocarpio) y lípidos (33,1 % de extracto etéreo), que le confieren valor como fuente de provitamina A y otros compuestos funcionales. En la etapa de desarrollo tecnológico (TRL-4-6), se produjeron ingredientes naturales como pulpas, aceites y harinas, así como derivados alimenticios como bebidas y concentrados para animales. Además, se diseñaron tecnologías adaptadas a las condiciones de baja infraestructura presentes en zonas amazónicas (Hernández Gómez et al., 2018). Finalmente, en la fase de transferencia tecnológica (TRL-7-9), se consolidó una cadena de valor regional que alcanzó un TRL-7, con pilotos de ventas realizados en mercados de ingredientes naturales y alimentos.
El fortalecimiento de esta cadena se consolidó con el Acuerdo de Competitividad de la Cadena de la Canangucha (2024-2034), firmado por asociaciones productoras como Acaiconucacha (Caquetá), Asmucoca (Caquetá), Asoparaiso (Putumayo) y Comguaviare (Guaviare), junto con el aliado comercial Bioingred y el acompañamiento técnico del Instituto SINCHI. Este acuerdo se planteó como un mecanismo de gobernanza para orientar la cadena en tres frentes estratégicos: alimentación animal, pulpas y alimentos, e ingredientes naturales para la industria cosmética y nutracéutica. Su visión a 2034 es la consolidación de una cadena próspera, sostenible e inclusiva, capaz de mejorar los ingresos familiares, reducir presiones sobre el bosque y posicionar la canangucha como un producto insignia de la bioeconomía amazónica.
En cuanto al marco normativo, el aprovechamiento de PFNM está regulado en Colombia por el Decreto 690 de 2021, que actualiza las disposiciones del Decreto 1076 de 2015 sobre flora silvestre, y por normativas regionales como la Resolución 0264 de 2014 de Corpoamazonia (autoridad ambiental con jurisdicción en los departamentos de Amazonas, Caquetá y Putumayo) y la Resolución 455 de 2023 de la CDA (autoridad ambiental con jurisdicción en Guaviare, Guainía y Vaupés). Estas disposiciones buscan garantizar la sostenibilidad de los recursos y adaptan su implementación a las realidades ecológicas y socioeconómicas locales. Puntualmente Acaiconucacha, Asmucoca y Comguaviare cuentan con permisos de aprovechamiento, y Asoparaíso se encuentra gestionando los estudios técnicos necesarios.
La consolidación de la cadena regional de la mauritia representa un ejemplo de bioeconomía aplicada al desarrollo territorial. En términos de los principios rectores de este enfoque en América Latina, este caso refleja (i) la valorización de la biodiversidad, al transformar un recurso local en productos de alto valor agregado para mercados especializados; (ii) la inclusión social y territorial, al articular asociaciones comunitarias de tres departamentos amazónicos en un acuerdo regional; (iii) la circularidad y la agregación de valor en cascada, al diversificar productos que van desde pulpas alimenticias hasta aceites cosméticos; (iv) la gobernanza participativa, expresada en la firma del acuerdo de competitividad como un instrumento de corresponsabilidad entre comunidades, sector privado e instituciones de apoyo; y (v) la sostenibilidad ambiental, al promover el aprovechamiento sin tala y reforzar el papel de los PFNM como alternativa a la expansión de la frontera agropecuaria.
En síntesis, la cadena regional de Mauritia flexuosa constituye un caso representativo de cómo la bioeconomía puede transformar las dinámicas locales en la Amazonía colombiana, al generar ingresos sostenibles, fortalecer la cohesión comunitaria y contribuir a la conservación de los ecosistemas amazónicos.
3. Cadena de copoazú (Theobroma grandiflorum) en el departamento de Caquetá
Entre sus modelos de gestión para la bioeconomía, el Programa de Sostenibilidad e Intervención del Instituto SINCHI incluye el acuerdo suscrito en 2019 con la empresa brasileña Natura Cosméticos. La división de desarrollo sustentable de la empresa en Colombia propuso al Instituto SINCHI el desarrollo conjunto de capacidades para la construcción de una cadena de valor, con base en el copoazú (Theobroma grandiflorum Wild Spreng).
El copoazú, pariente cercano del cacao, es un fruto amazónico altamente valorado por su pulpa y su manteca, ricas en compuestos antioxidantes y lípidos de calidad con aplicaciones en las industrias alimentaria, cosmética y nutracéutica. En Colombia, el Instituto SINCHI ha liderado su caracterización, aprovechamiento sostenible y consolidación de una cadena de valor, convirtiéndolo en un caso emblemático de bioeconomía aplicada en la Amazonía.
En la etapa de bioprospección (TRL-1-3), el SINCHI caracterizó la composición química de la pulpa y la semilla, al establecer perfiles de uso con base en sus propiedades nutricionales y funcionales (Barrera García et al., 2006, Carrillo Bautista et al., 2017). Posteriormente, en la fase de desarrollo tecnológico (TRL-4-6), se elaboraron prototipos de manteca y derivados, evaluados en laboratorio y en pilotos semiindustriales (Orduz-Díaz et al., 2024). Este proceso incluyó innovaciones en extracción, estabilización y conservación de la manteca, así como desarrollos en procesos de poscosecha y en maquinaria adaptada a las condiciones locales, que permitieron mejorar la eficiencia y la calidad de los productos.
La transición a la etapa de transferencia tecnológica (TRL-7-9) se consolidó con la gestión de la cadena de valor departamental. Este paso implicó no solo la validación de procesos, sino también la construcción conjunta de un dossier documental que demostrara la viabilidad técnica, económica y ambiental de la manteca de copoazú como ingrediente natural de alto valor. En este ejercicio se incluyó el contratipado, es decir, la réplica de procesos y productos en condiciones reales de producción comunitaria para obtener características fisicoquímicas previamente establecidas para el ingrediente natural, lo que permitió ajustar estándares de calidad, capacidades técnicas y volúmenes de producción para responder a la demanda de la industria.
La cadena del copoazú involucra directamente a más de 100 familias organizadas en asociaciones locales, que manejan aproximadamente 240 hectáreas bajo arreglos agroforestales sostenibles y conservan cerca de 4000 hectáreas de bosque amazónico. Entre los actores más relevantes se destaca la Asociación de Productores de Copoazú de Belén de los Andaquíes (ACBA), que durante más de 15 años, en alianza con el Instituto SINCHI y aliados comerciales como la empresa Selva Nevada, ha liderado los procesos de producción, manejo poscosecha y transformación de este fruto en el país. A este esfuerzo se suman las asociaciones vinculadas a la organización de segundo nivel Agrosolidaria Seccional Florencia, fortalecida en el marco de este proceso para asumir funciones de transformación local, gestión comercial, exportación y cumplimiento de estándares internacionales.
Puntualmente, ACBA y Puramazonia (vinculada a Agrosolidaria) se encargan del cultivo del copoazú, de dar uso a la pulpa en la industria alimentaria y de realizar los procesos de poscosecha de las almendras que permiten obtener una manteca con la calidad requerida. Por su parte, Agrosolidaria Florencia se ha consolidado como el actor encargado de la extracción de la manteca y de su comercialización internacional.
El papel de Natura Cosméticos como empresa ancla ha sido determinante en este proceso. La multinacional brasileña no solo generó la demanda inicial del ingrediente, sino que además acompañó el fortalecimiento de Agrosolidaria para habilitarla en la exportación y en la gestión de la certificación internacional UEBT (Union for Ethical BioTrade). Esta certificación asegura que el copoazú involucrado en esta cadena se produce bajo principios de sostenibilidad, trazabilidad, respeto por la biodiversidad y equidad en la distribución de beneficios, lo que aumentó su competitividad y facilitó el acceso a mercados globales especializados.
La articulación de estos actores ha generado una estructura de trabajo colaborativa que permite avanzar en metas de producción, definir precios de manera participativa y resolver brechas de manera conjunta. Este modelo de gobernanza territorial combina ciencia, empresa privada y organización comunitaria, convirtiéndose en un referente de la integración de múltiples niveles de acción en torno a un recurso amazónico.
En 2022, este proceso se materializó con la primera exportación de 300 kilogramos de manteca de copoazú hacia Natura Cosméticos, con proyecciones de alcanzar 11 toneladas anuales en el mediano plazo. Este hito marcó la consolidación del copoazú como un producto amazónico capaz de insertarse en cadenas internacionales de productos de alto valor agregado.
El caso del copoazú refleja de manera integral los principios de la bioeconomía en América Latina. Su desarrollo se fundamenta en el uso sostenible de la biodiversidad, al promover sistemas agroforestales que mantienen en pie el bosque y reducen la presión sobre los ecosistemas. Garantiza la distribución justa y equitativa de beneficios, no solo mediante ingresos monetarios derivados de la venta de manteca, sino también a través de la transferencia tecnológica, la capacitación de productores y la participación comunitaria en la toma de decisiones. Asimismo, impulsa la innovación y sofisticación productiva, con procesos de I+D+i que han permitido pasar de la caracterización científica a la exportación comercial. Finalmente, refuerza la gobernanza territorial, al articular de manera efectiva a comunidades locales, instituciones científicas, autoridades ambientales y empresas privadas en torno a un objetivo compartido: transformar la biodiversidad en motor de desarrollo sostenible.
A pesar de los avances, la cadena del copoazú enfrenta desafíos importantes. La estacionalidad de la producción plantea la necesidad de contar con monitoreo y asistencia técnica permanente para garantizar un suministro confiable en volumen y calidad. La limitada infraestructura de transformación en zonas rurales, con problemas de acceso a energía y agua, restringe la capacidad de escalar la producción. Además, la sostenibilidad financiera de las asociaciones comunitarias es un reto frente a mercados altamente competitivos y exigentes.
No obstante, las oportunidades son notables. El creciente interés internacional por ingredientes naturales, sostenibles y éticamente producidos constituye un nicho sólido para el copoazú colombiano. El fortalecimiento de Agrosolidaria como exportador, la certificación UEBT y la consolidación de alianzas con empresas multinacionales generan bases firmes para la expansión. Adicionalmente, el enfoque bioeconómico integra producción y conservación, lo que se refleja en más de 4000 hectáreas de bosque conservado bajo acuerdos comunitarios por parte de las organizaciones aliadas.
El camino por seguir incluye diversificar los productos derivados del copoazú para ampliar tanto el mercado potencial como la cadena a otros departamentos con potencial productivo, consolidar alianzas comerciales internacionales que ofrezcan estabilidad a largo plazo, asegurar mecanismos financieros que fortalezcan las asociaciones locales y mantener un equilibrio entre competitividad y sostenibilidad ecológica. De esta forma, el copoazú no solo se consolida como un activo bioeconómico de alto valor, sino que también se convierte en una alternativa real de transformación territorial en la Amazonía colombiana.
Resumen comparativo de los tres casos de estudio
La Tabla 1 resume de manera estructurada los impactos alcanzados, los principios rectores de la bioeconomía ilustrados, así como los principales retos y oportunidades identificados en los casos de estudio.
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Tipo de impacto |
Pigmentos microbianos (Pseudomonas sp., TRL-5) |
Cadena regional de la mauritia (Mauritia flexuosa, TRL-7) |
Cadena departamental de copoazú (Theobroma grandiflorum, TRL-9) |
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Impactos sociales |
Inclusión de comunidades indígenas (siriano, vaupés) en procesos de capacitación y apropiación de conocimiento, y fortalecimiento de capacidades locales en bioprospección. |
Involucramiento de organizaciones comunitarias en Caquetá, Guaviare y Putumayo; generación de empleo rural; fortalecimiento del capital social mediante acuerdos de cadena. |
Más de 100 familias involucradas; fortalecimiento de ACBA y Agrosolidaria; inclusión de productores locales en la exportación; mejora de ingresos rurales. |
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Impactos económicos |
Desarrollo de un pigmento natural alternativo a los sintéticos; avance tecnológico con potencial de escalamiento industrial; aún sin beneficios monetarios consolidados. |
Desarrollo de pulpas, aceites y derivados con valor agregado; potencial de mercados en alimentos y cosméticos; estructura comercial incipiente. |
Primera exportación (2022) de 300 kg de manteca a Natura; proyección de 11 t/año; apertura de mercados internacionales con certificación UEBT. |
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Impactos ecológicos |
Uso sostenible de microorganismos; contribución a reducir el impacto ambiental de pigmentos sintéticos. |
Conservación de cananguchales/morichales y restauración proyectada de 50 ha/año; aprovechamiento sostenible de un PFNM sin deforestación. |
240 ha en arreglos agroforestales; 4000 ha de bosque conservado; integración de conservación y producción. |
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Principios rectores de la bioeconomía de LATAM ilustrados |
Innovación basada en biodiversidad; equidad y beneficios no monetarios; articulación ciencia-comunidad; gobernanza compartida. |
Uso sostenible de la biodiversidad; inclusión social; gobernanza territorial (acuerdos de voluntades); competitividad sostenible. |
Distribución justa de beneficios; articulación ciencia-empresa-comunidad; innovación y sofisticación productiva; gobernanza territorial. |
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Retos |
Ausencia de beneficios monetarios inmediatos; dependencia de la validación industrial para escalar. |
Estacionalidad del fruto; falta de estandarización de procesos; baja infraestructura logística; limitaciones de acceso a zonas productivas. |
Estacionalidad de la producción; limitaciones de infraestructura y logística; sostenibilidad financiera de asociaciones. |
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Oportunidades |
Sustitución de insumos tóxicos en la industria textil; posicionar a Colombia como proveedor de bioproductos innovadores. |
Visión 2034 de cadena inclusiva y sostenible; creciente mercado de ingredientes naturales; articulación multicadena. |
Certificación UEBT; fortalecimiento de Agrosolidaria como exportador; expansión de productos derivados; acceso a nichos internacionales de cosmética y alimentos. |
Tabla 1. Resumen comparativo de los casos de estudio presentados. Fuente: elaboración propia.
Discusión comparativa y lecciones para la bioeconomía amazónica
Los tres casos de estudio desarrollados por el Instituto SINCHI —pigmentos microbianos, cadena regional de Mauritia flexuosa y cadena departamental de copoazú— ilustran distintas trayectorias de consolidación de cadenas de valor bioeconómicas en la Amazonía colombiana. En conjunto, evidencian un tránsito desde fases iniciales de bioprospección (TRL-1-3) hacia estadios avanzados de transferencia tecnológica y consolidación comercial (TRL-7-9), en los que la gobernanza participativa, la articulación institucional y la inclusión de comunidades locales han sido factores centrales. Estos hallazgos dialogan con experiencias reportadas en otros países amazónicos, donde los mecanismos de acceso y distribución de beneficios (ABS, por sus siglas en inglés) muestran una notable variabilidad en efectividad y sostenibilidad.
En el caso de las cadenas de cacao en Brasil, Trindade et al. (2024) evidencian que la gobernanza relacional y los contratos híbridos en los segmentos especializados permiten obtener primas de precio y mayor poder de negociación para los productores, mientras que en los circuitos de commodities (materias primas a granel, con bajo valor agregado) persisten las asimetrías de poder y la baja participación local. Estas dinámicas se asemejan al proceso colombiano con el copoazú, donde el desarrollo de un expediente empresarial sólido, el contratipado y la certificación UEBT posibilitaron el acceso a un mercado global especializado, articulando asociaciones locales con una empresa ancla (Natura Cosméticos) para asegurar condiciones más equitativas de inserción en el sistema productivo.
En contraste, cadenas de plantas medicinales y aromáticas bajo marcos del Protocolo de Nagoya, como las reportadas por Friso et al. (2020) en Perú y Heinrich et al. (2020) en varios países latinoamericanos, se han visto limitadas por trámites burocráticos, vacíos legales y escasa participación de comunidades indígenas, lo cual obstaculiza tanto la investigación como la distribución equitativa de beneficios. Este patrón resalta la importancia del enfoque adoptado en Colombia en el caso de los pigmentos bacterianos, donde, pese a la ausencia de beneficios monetarios inmediatos, se priorizó la generación de beneficios no monetarios (transferencia de conocimiento, formación de capacidades y apropiación social del conocimiento), lo que garantiza la inclusión de comunidades indígenas y la construcción de confianza en torno al uso de los recursos genéticos.
Por su parte, los análisis de mecanismos REDD+ en Brasil (Guerra y Moutinho, 2020) y de productos forestales maderables y no maderables en Bolivia y Centroamérica (Cardona, de Jong y Pokorny, 2022; Larson, Cronkleton, Barry y Pacheco, 2008) coinciden en que las reformas legales o los esquemas de compensación basados en derechos estatutarios tienden a fracasar cuando no se acompañan de fortalecimiento institucional ni de un compromiso sostenido con las comunidades locales. La experiencia de la cadena de mauritia en Colombia contrasta positivamente con estos resultados: a través de un acuerdo de competitividad regional que articula organizaciones productoras, instituciones de investigación y aliados comerciales, se ha logrado avanzar hacia la gestión sostenible de un producto forestal no maderable, bajo un marco regulatorio nacional y regional que, si bien todavía enfrenta desafíos en su implementación, constituye un instrumento operativo para el aprovechamiento sostenible.
En términos comparativos, las lecciones más relevantes que emergen de estos casos son consistentes con los hallazgos de la literatura internacional: los mecanismos de acceso y distribución de beneficios son más efectivos cuando se sustentan en la gobernanza participativa y en el fortalecimiento de capacidades locales (Cardona et al., 2022; Trindade et al., 2024). Por el contrario, los enfoques top-down excesivamente burocráticos, carentes de monitoreo y de compromiso comunitario, tienden al fracaso (Dejouhanet, Assemat, Tareau y Tareau, 2022). Asimismo, el énfasis en cadenas de valor de nicho con alto valor agregado, como en el caso del cacao especializado o del copoazú certificado, abre oportunidades para superar las limitaciones estructurales de las cadenas de commodities y generar condiciones más equitativas de inserción de las comunidades amazónicas en los mercados globales.
En síntesis, la comparación entre los casos colombianos y las experiencias regionales permite afirmar que la bioeconomía amazónica solo puede consolidarse como una estrategia de transformación territorial, si articula de manera equilibrada la innovación científica, la gobernanza inclusiva y la generación de beneficios compartidos. La evidencia indica que las cadenas que integran de forma coherente los principios rectores de la bioeconomía —uso sostenible de la biodiversidad, distribución justa y equitativa de beneficios, inclusión social, innovación productiva y gobernanza participativa— son las que muestran mayores posibilidades de perdurar en el tiempo y de contribuir tanto al bienestar local como a la conservación de los ecosistemas amazónicos.
Conclusiones
La bioeconomía en la Amazonía colombiana se configura como un reto posible y sustentable, siempre que logre articularse con las condiciones ecológicas, sociales y productivas propias de la región. Los tres casos de estudio presentados muestran que es viable transitar de la bioprospección hacia la gestión de cadenas de valor consolidadas, capaces de generar beneficios sociales, económicos y ambientales. No obstante, también ponen en evidencia que este tránsito exige tiempos largos, voluntad institucional, alianzas con el sector privado y un compromiso decidido con la participación comunitaria.
El análisis comparativo con experiencias de otros países amazónicos refuerza esta conclusión: solo cuando las comunidades locales participan activamente en la gobernanza de las cadenas y los procesos se acompañan de fortalecimiento de capacidades, es posible asegurar una distribución justa y equitativa de beneficios. De igual manera, los centros de investigación desempeñan un papel fundamental, no solo en la generación de conocimiento científico y tecnológico, sino también en su transferencia hacia el territorio, al evitar que los recursos de la biodiversidad sean reducidos a commodities de bajo valor y poca sostenibilidad.
La innovación y el rigor científico se consolidan como motores de transformación territorial, pero su aplicación debe estar enmarcada en el reconocimiento de la fragilidad del ecosistema amazónico y en la necesidad de garantizar la conservación de los recursos para las generaciones futuras. Esto implica avanzar hacia cadenas de valor sofisticadas, que integren procesos de certificación, diferenciación de productos y diversificación de mercados, sin perder de vista que la finalidad última de la ciencia y el conocimiento es contribuir al bienestar de las comunidades y a la permanencia de los bosques.
En este sentido, la bioeconomía amazónica no puede limitarse a un discurso de crecimiento económico: debe ser concebida como una estrategia integral de desarrollo sostenible y de justicia social, orientada por principios de innovación, equidad y conservación. Para que esta visión se concrete, es necesario un compromiso conjunto entre comunidades locales, centros de investigación, sector privado y Estado, que priorice la inversión en ciencia y tecnología, simplifique los marcos normativos, y fortalezca las capacidades locales para gestionar de manera autónoma las cadenas de valor. Solo con una acción concertada y sostenida será posible transformar el potencial de la biodiversidad amazónica en un motor real de desarrollo territorial, equitativo y sostenible.
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* Luz Marina Mantilla Cárdenas. Directora General, Instituto SINCHI. Contribución: como presidenta de la Red Bioamazonía, aportó experiencias y ejemplos que enriquecieron el artículo. En su rol directivo, orienta la visión institucional y aprueba los proyectos estratégicos. luzmarmantilla@sinchi.org.co
** Gladys Inés Cardona. Investigadora, Instituto SINCHI. Contribución: discusión del caso de estudio sobre biodiversidad microbiana, en particular respecto a la distribución justa y equitativa de beneficios. gcardona@sinchi.org.co. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6707-7155
*** Marcela Piedad Carrillo Bautista. Investigadora, Instituto SINCHI. Contribución: lideró la sección relacionada con la gestión de innovaciones tecnológicas en el tránsito de los TRLTRL-4-9, aportando la experiencia de su equipo en soluciones adaptadas al contexto territorial. mcarrillo@sinchi.org.co. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0785-1858
**** Juliana Erika Cristina Cardona Jaramillo. Investigadora, Instituto SINCHI. Contribución: apoyó en la parte técnica de los bioprocesos con Pseudomonas sp. y en la gestión del acuerdo regional de Mauritia flexuosa. Ha sido clave en la construcción de la línea de bioeconomía del Instituto y en la integración de los principios rectores. jcardona@sinchi.org.co. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7905-1393
***** Kimberly Lozano Garzón. Investigadora, Instituto SINCHI. Contribución: organizó la estructura del manuscrito y participó en la gestión de la información. klozano@sinchi.org.co ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6205-7537
****** Raquel Oriana Díaz Salcedo. Investigadora, Instituto SINCHI. Contribución: se encargó de la gestión del caso de estudio del copoazú y la edición final del artículo. rdiaz@sinchi.org,co. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8861-7130
******* María Soledad Hernández Gómez. Coordinadora del Programa de Sostenibilidad, Instituto SINCHI. Contribución: Responsable de la preparación general del manuscrito. Su rol como coordinadora del grupo de sostenibilidad e intervención permitió consolidar los elementos que enmarcan la visión del artículo. shernandez@sinchi.org.co . ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5388-1521
1 Principios rectores de la Bioeconomía de LATAM. Red Latinoamericana de Bioeconomía. https://bioeconomialatam.net/iica-products/producto-de-ejemplo/
2 Colección botánica del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, registrada ante el Registro Nacional de Colecciones Biológicas desde el 28 de marzo de 2001, con más de 112 415 registros de plantas provenientes de la cuenca amazónica (desde 1856 hasta 2021). Versión 9.13 (2022). Disponible en: https://doi.org/10.15472/l7odt1.
3 La colección de microorganismos del Instituto SINCHI (COLMIS) se encuentra registrada ante el Registro Único Nacional de Colecciones de Colombia, desde el 24 de febrero de 2022, con el número 282. Cuenta a la fecha con 465 cepas distribuidas entre bacterias, actinomicetos y levaduras; con fines de investigación científica no comercial, un 60 % se encuentra clasificado a nivel de especie y el 40 % aún falta por identificar. Los registros han sido colectados desde el año 2008 hasta el año 2024, a partir de muestras de suelos, aguas, sedimentos y rizósfera de la región amazónica colombiana, que cubren los departamentos de Amazonas, Putumayo, Caquetá, Cauca, Guaviare y Vaupés.
4 Número de convenio: COL_IDi_SOL_RETO13-BioB