
Restauración ecológica en territorios étnicos y campesinos de Montes de María: trayectorias y apuestas frente a la participación social en proyectos*
Juliana Galvis Mejía**
Facultad de Ciencias Agrarias. Universidad Nacional de Colombia
Rosa Catalina Hernández Gómez***
Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, Pontificia Universidad Javeriana (Colombia)
Nathalia Valderrama Bohórquez****
Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Colombia
Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales • número 14 • enero-abril 2026 • pp. 1-27
https://doi.org/10.53010/nys14.03
Recibido: 31 de julio de 2025 | Aceptado: 06 de octubre de 2025
Resumen. En la subregión de los Montes de María (Colombia), diversas iniciativas relacionadas con la restauración ecológica han buscado favorecer la conectividad del bosque seco tropical y el mantenimiento de los servicios ecosistémicos mediante estrategias que involucran a comunidades rurales. En este artículo, se esbozan elementos analíticos para comprender el papel de organizaciones y comunidades étnicas y campesinas en este ámbito. Primero, se describen las iniciativas desde una perspectiva centrada en la participación social y los mecanismos para incorporar esta dimensión. Posteriormente, se exponen elementos analíticos construidos con integrantes de organizaciones y comunidades del territorio montemariano dentro de los cuales resaltan: apuestas centradas en la cocreación, el reconocimiento de prácticas comunitarias de conservación; y la visibilización de las luchas organizativas por el agua, el territorio y la autonomía. Estos aspectos orientan un primer análisis hacia el entendimiento de los enfoques y aproximaciones de participación social de la restauración ecológica en los Montes de María, así como un camino para direccionar los análisis alrededor de las implicaciones de este tipo de iniciativas en contextos socioecológicos, étnicos y campesinos.
Palabras clave: bosque seco tropical, cocreación, comunidades rurales, conectividad ecológica, Montes de María, participación social, restauración ecológica.
Ecological Restoration in Ethnic and Peasant Territories of Montes de María: Trajectories and Commitments Toward Social Participation in Projects
Abstract. In the Montes de María subregion of Colombia, various ecological restoration initiatives aim to improve the connectivity of tropical dry forests and protect ecosystem services through strategies that actively involve rural communities. This article outlines key analytical elements for understanding the role of ethnic and peasant organizations and communities within this context. First, it describes the initiatives from a perspective focused on social participation and the mechanisms used to incorporate this dimension. Then, it presents the analytical elements developed with members of organizations and communities in the Montes de María region, emphasizing approaches centered on co-creation and recognizing community-based conservation practices, while also giving visibility to organized struggles for water, land, and autonomy. These aspects provide an initial analysis of the methods and approaches to social participation in ecological restoration within Montes de María and offer a pathway for guiding studies on the implications of these initiatives in socio-ecological, ethnic, and rural contexts.
Keywords: tropical dry forest, co-creation, rural communities, ecological connectivity, Montes de María, social participation, ecological restoration.
Restauração ecológica em territórios étnicos e rurais de Montes de María (Colômbia): trajetórias e apostas na participação social em projetos
Resumo. Na sub-região de Montes de María, na Colômbia, diversas iniciativas relacionadas à restauração ecológica buscaram promover a conectividade da floresta tropical seca e a manutenção dos serviços ecossistêmicos por meio de estratégias que envolvam comunidades rurais. Neste artigo, são apresentados elementos analíticos para compreender o papel das organizações e comunidades étnicas e rurais nesse contexto. Primeiro, as iniciativas são descritas sob uma perspectiva pautada na participação social e nos mecanismos para incorporar essa dimensão. Posteriormente, são apresentados elementos analíticos construídos com membros de organizações e comunidades do território de Montes de María, entre os quais se destacam: apostas focadas na cocriação, no reconhecimento das práticas comunitárias de conservação e na visibilidade das lutas organizacionais por água, território e autonomia. Esses aspectos orientam uma análise preliminar para a compreensão das abordagens de participação social da restauração ecológica em Montes de María, bem como um caminho para direcionar as análises em torno das implicações desse tipo de iniciativas em contextos socioecológicos, étnicos e rurais.
Palavras-chave: floresta tropical seca, cocriação, comunidades rurais, conectividade ecológica, Montes de María, participação social, restauração ecológica.
Introducción
La restauración ecológica (RE) ha tomado un papel relevante como instrumento para enfrentar los desafíos globales relacionados con la pérdida de la biodiversidad, la degradación de los ecosistemas, la recuperación y el mantenimiento de servicios ecosistémicos, y el cambio climático (Aronson y Alexander, 2013; Holl y Brancalion, 2020; Moreno-Casasola, 2022). A pesar de su rápida consolidación en aspectos técnico-científicos y su integración en políticas públicas a nivel mundial, la restauración se ha encontrado con desafíos conceptuales, éticos y prácticos para abordar de manera integral la dimensión social, al dejar en evidencia la tradición científica de abordar separadamente las dinámicas humanas de las cuestiones sobre la naturaleza (Ceccon y Pérez, 2016; Hernández y Ramos, 2023; Roulier et al., 2020). El despliegue de proyectos para la restauración de los ecosistemas a nivel global ha revelado la necesidad de incorporar aspectos sociales que vayan más allá de apuestas técnicas (Roulier et al., 2020). Esto ha fomentado un creciente interés por incorporar la dimensión social y la formulación de estudios que desarrollen propuestas teórico-metodológicas para comprender el papel de las sociedades e instituciones en la restauración (Hernández y Ramos, 2023). Desde una perspectiva institucional, las iniciativas de RE no solo están determinadas por elementos relacionados con las condiciones biofísicas y la implementación de técnicas o estrategias prácticas. Son integradas en sistemas socioecológicos complejos, en donde los objetivos de restauración están determinados por las políticas gubernamentales, gestionados por el sistema de gobernanza circundante e implementados por los actores relacionados (Petursdottir et al., 2013).
Estas perspectivas complejizan el papel de la RE, debido a que el proceso de restauración de los ecosistemas degradados no solo se basa en la restauración de aspectos biofísicos, o en la integración de la participación de comunidades en las estrategias a escala local; también depende de la funcionalidad de las políticas relacionadas, grupos interesados y de los entornos socioeconómicos y políticos circundantes (Petursdottir et al., 2013). Por ende, se entiende que, aunque las iniciativas de RE se llevan a cabo en una escala local, su ejecución se relaciona con las configuraciones sociales y ecológicas en diferentes escalas, que determinan, orientan e influyen en su desarrollo a lo largo del tiempo y el espacio. En este sentido, se abre una oportunidad para analizar los escenarios socioecológicos en los que se desenvuelve la RE. A través de un caso de estudio, este artículo propende explorar las dinámicas que emergen entre los contextos globales y locales.
Los Montes de María es una subregión ubicada entre los departamentos de Bolívar y Sucre en el Caribe colombiano. Geográficamente, pueden dividirse en tres zonas: montañosa, litoral y el piedemonte oriental (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2018)1. Paulatinamente, la subregión se ha convertido en un centro de intervenciones en el marco de proyectos sociales, ambientales, agroindustriales y extractivos, liderados desde el sector gubernamental, la academia, la cooperación internacional, las organizaciones no gubernamentales y la empresa privada (Bocchi, 2011; Mojica, 2019). Esta situación se da a partir de un proceso histórico de reconocimiento de elementos como: la idea de una región despensa de vocación agrícola y ganadera (Ojeda et al., 2015); la presencia de organizaciones campesinas generadoras de tejido sociocultural alrededor de la defensa del territorio (Promontes, 2003); la situación de violencia, desplazamiento y despojo que determinó los medios de vida étnicos y campesinos de la subregión; el avance del agronegocio (Herrera Arango, 2016; Ojeda et al., 2015); y la presencia de ecosistemas estratégicos para la conservación (Pizano, Cabrera y García, 2014).
Este último elemento estructura la presente investigación, pues los ecosistemas boscosos han estado intrínsecamente relacionados con las dinámicas económicas, sociales, políticas y culturales de los Montes de María (Lorca, Soley y Boyando, 2015; Urbano, 2020). Esta relación no solo se expresa en las dinámicas propias de comunidades étnicas y campesinas2, sino también en las estrategias que en nombre del desarrollo han operado en la subregión3.
Esta interacción histórica con los ecosistemas boscosos ha determinado la configuración del paisaje rural, lo que da como resultado un mosaico que comprende áreas de cultivo en diferentes escalas, pastizales, zonas de explotación minera, fragmentos de bosque y zonas en diferentes estados sucesionales (Daniels Puello, 2016; Urbano, 2020). La configuración actual del paisaje, junto con los procesos de degradación del bosque seco tropical (Bs-T) a escala regional y nacional, ha dado espacio para la implementación de intervenciones orientadas a la restauración y conservación de este ecosistema, en un escenario históricamente habitado por comunidades étnicas y campesinas (Ange, Peña y Ferrer, 2020; Paisajes Rurales y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD], 2016; Urbano, 2020). Estas iniciativas, mediante diversas estrategias que involucran a las comunidades rurales, han favorecido la conectividad entre fragmentos de bosque lo que promueve su restauración, conserva las especies y mantiene los servicios ecosistémicos asociados al Bs-T (Galvis, 2025; Urbano, 2020).
Esta situación se ha entretejido con las dinámicas de comunidades étnicas y campesinas, ya que los relictos de Bs-T se encuentran dentro de predios familiares, en donde se desarrollan actividades que hacen parte fundamental de los medios de vida de estas poblaciones. En los últimos quince años estos esfuerzos, ejecutados y financiados en su mayoría por actores supraterritoriales4, se han concentrado en el municipio de San Juan Nepomuceno (Bolívar) y extendido recientemente a otros municipios de la subregión de Montes de María, entre ellos San Jacinto y el Carmen de Bolívar (figura 1) (Galvis, 2025).

Figura 1. Ubicación de los municipios estudiados en la subregión de los Montes de María. Fuente: elaboración propia.
Las agendas de las organizaciones sociales del territorio parecen coincidir en sus objetivos generales con las respuestas de las organizaciones que han ejecutado actividades de RE en estos municipios. Un ejemplo de esto son las propuestas derivadas de la Mesa de Interlocución y Concertación de los Montes de María (MIC), en la que participaron alrededor de 150 organizaciones de la subregión5, y en la que se establecen apuestas locales relacionadas con la implementación de modelos de desarrollo rural desde las organizaciones de base. En consonancia con los procesos de permanencia digna en el territorio, se plantea la necesidad de diseñar y efectuar planes de reforestación y la declaración de áreas de protección que “deben implementarse de común acuerdo con los actores que habitan estas áreas estratégicas” (MIC, 2018).
Esta situación expresa la manera en la que, desde diferentes frentes argumentativos, se fomenta un imaginario local en torno a conservar y restaurar los ecosistemas, donde diversas entidades institucionales, con diferentes capacidades de gestión, elaboran discursos e implementan estrategias. Sin embargo, no existe registro frente a la articulación entre estas dos miradas en la subregión: las instituciones que han desarrollado proyectos para restaurar o conservar los bosques, han priorizado zonas a partir de su ubicación geográfica, al desconocer las demandas territoriales de plataformas de organizaciones sociales de la subregión, así como las prácticas comunitarias alrededor de la gestión de este ecosistema (Fernández Lefort, 2023; MIC, 2018).
Partiendo de este panorama regional y de los intereses locales en torno a la restauración y conservación de los ecosistemas, este artículo tiene como propósito esbozar elementos analíticos para comprender cómo las acciones de restauración se han articulado —o podrían articularse— con las dinámicas de las comunidades y organizaciones étnicas y campesinas. Se presentan elementos orientadores para el análisis de las iniciativas de RE en Montes de María, a partir de tres dimensiones construidas con representantes de organizaciones sociales y comunidades rurales que han estado involucradas con este tipo de esfuerzos6. El reconocimiento de dichos elementos favorece el abordaje de las dinámicas desde una perspectiva centrada en la participación social desde la cocreación. Posteriormente, se describen los mecanismos institucionales empleados para integrar la dimensión social en los procesos de restauración y el artículo cierra proponiendo la consolidación de una primera aproximación para analizar el despliegue de la RE en territorios étnicos y campesinos de Montes de María, así como aspectos fundamentales para el diseño de futuras intervenciones en el territorio.
Metodología
El presente documento se presenta como resultado del proyecto de investigación “Restauración ecológica en territorios rurales: un análisis integral desde el enfoque de los sistemas socioecológicos en la zona alta de los Montes de María (Bolívar)” (Galvis, 2025), presentado en el programa de Maestría en Gestión y Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Colombia. Los tres procesos involucrados —la revisión de fuentes de información, los diálogos informales con actores estratégicos y el desarrollo del grupo focal—, forman parte de la estrategia metodológica de la fase preparatoria del proyecto de investigación, que se sustenta en un enfoque inductivo y cualitativo propio de la teoría fundamentada (Glaser y Strauss, 1967; Restrepo-Ochoa, 2013; Vivar et al., 2010). La fase preparatoria constó de ejercicios de revisión sistemática de información primaria y secundaria, así como diálogos informales con actores locales y externos, y un ejercicio de grupo focal. Durante esta preparación, se destacó la revisión de producciones académicas, técnicas, resoluciones de gobierno, prensa, y comunicaciones de las organizaciones sociales, que facilitaron el entendimiento diagnóstico de las iniciativas de restauración ecológica desarrolladas en la zona de estudio. La búsqueda de esta información permitió la consolidación de una base de datos conformada por 22 iniciativas, en la cual se registran los aspectos característicos de los proyectos analizados, junto con una caracterización del abordaje de la dimensión social en cada uno de ellos7.
Dentro de esta fase, en el mes de abril de 2024, se realizó un grupo focal de manera virtual, mediante la plataforma Google Meet con representantes de seis organizaciones sociales montemarianas, cuyos objetivos fueron fomentar el diálogo alrededor de las motivaciones para el desarrollo de la investigación, así como su base temática y conceptual; e identificar categorías para el análisis de las iniciativas reconocidas en el marco de las apuestas organizativas y los liderazgos vinculados con la naturaleza y las dinámicas sociales que se entrelazan con ella.
La estrategia metodológica adoptada en el grupo focal fomentó el diálogo entre colectivos y organizaciones vinculadas a la temática8. La mayoría de las personas invitadas habían participado en los proyectos que se identificaron en la investigación, mientras que otras se han involucrado con la RE desde procesos organizativos, principalmente, a través de la educación ambiental y la comunicación, al promover el trabajo con las comunidades en cuanto a la relación entre el bosque, la biodiversidad, el agua y el territorio. Asimismo, el grupo focal contó con la presencia de personas investigadoras de la RE, lo que aportó una mirada técnica y académica al análisis.
Resultados
En los siguientes apartados se presentan los resultados de la fase preparatoria de la investigación, a partir de una lectura de las iniciativas desde una perspectiva de participación social, y la relación de estas iniciativas con las dinámicas de las comunidades étnicas y campesinas, desde el enfoque de la escala de la participación social (Salvatierra, 2020). Además, se exponen los elementos analíticos planteados por las organizaciones étnicas y campesinas para el análisis de proyectos de RE en el territorio montemariano.
Proyectos relacionados con la restauración ecológica en Montes de María: trayectorias relacionadas con la participación social
En el marco de las estrategias globales y nacionales para revertir los efectos de la degradación de los bosques tropicales (Méndez-Toribio et al., 2017), múltiples instituciones se han enfocado en la implementación de proyectos que han estado relacionados con la RE de los Bs-T en Montes de María y los servicios ecosistémicos asociados9. A partir de la búsqueda realizada, se registra que, en los últimos 15 años, se han ejecutado aproximadamente 22 proyectos en los municipios de San Jacinto, el Carmen de Bolívar y San Juan Nepomuceno, financiados por diferentes entidades internacionales y nacionales, y ejecutados por entidades públicas, organizaciones no gubernamentales, agencias de las Naciones Unidas, y organizaciones sociales de base comunitaria (Galvis, 2025).
A partir de la búsqueda realizada, surgen cinco categorías emergentes que orientan el análisis hacia un acercamiento contextual de las aproximaciones discursivas y metodológicas que ha tomado la RE en el territorio montemariano (Figura 2). Al tiempo, estas categorías se contrastan gráficamente con la Escala para la Gestión de la Participación (IO-CCA), propuesta por Salvatierra (2020), que describe las distintas formas en que los actores se involucran en un proceso determinado y el nivel de compromiso que implica, desde un enfoque de diseño e innovación.

Figura 2. Niveles y categorías asociadas a la participación social en las iniciativas relacionadas con la restauración ecológica en Montes de María. Nota: los colores en la escala de participación corresponden al abordaje propuesto por Salvatierra (2020). Fuente: elaboración propia.
Según Salvatierra (2020), la participación no debe entenderse como una condición absoluta ni como una variable dicotómica de presencia o ausencia. Por el contrario, constituye una escala en la que cada nivel representa una mayor o menor profundidad de involucramiento y, en consecuencia, un grado diferente de compromiso por parte de los actores. Estas categorías permiten, de manera general, situar las distintas formas en que la RE y la participación social se entrelazan en las iniciativas analizadas. Como se presenta en el gráfico 1, se identifican cinco enfoques con diferentes niveles de involucramiento de los actores sociales, que se vinculan a la Escala para la Gestión de la Participación propuesta por Salvatierra (2020), basada en el modelo de la escalera de participación de Arnstein (1969).
La primera categoría se limita a la ejecución de siembras, con una participación instrumental de las comunidades como mano de obra o receptoras de material vegetal vivo que luego deben plantar. Se relaciona con los niveles más bajos en la escala de participación: se implementa lo que decidieron los tomadores de decisiones y solo se informa a quienes se ven impactados.
La segunda categoría incorpora a los actores sociales en diversas etapas mediante espacios formativos u otras acciones complementarias, aunque su influencia en las decisiones sigue siendo limitada. Se relaciona con las escalas de opinión y evaluación, en donde la comunidad tiene espacios para generar retroalimentaciones de las iniciativas, sin que estas sean necesariamente tenidas en cuenta, interpretadas e incorporadas a través de modificaciones posibles.
La tercera categoría articula la RE con actividades productivas sostenibles, como el fortalecimiento de la estructura ecológica para la apicultura, la implementación de sistemas agroforestales o la diversificación productiva, lo que promueve esquemas colaborativos con cierto direccionamiento institucional. Esta categoría se asocia con la escala de colaboración, pues según Salvatierra (2020) existe una posibilidad de trabajo conjunto entre quienes ejecutan y aquellos que serían impactados por una iniciativa, pero con orientación predeterminada por parte del equipo ejecutor.
La cuarta categoría presentada es producto del reconocimiento de los procesos organizativos y territoriales, que estructuran de manera situada estrategias que presentan la RE como una opción que robustece este tipo de dinámicas de los actores sociales. De acuerdo con esto, las iniciativas enmarcadas incluyen acciones que, desde el principio, integran las experiencias, conocimientos y dinámicas de los actores locales en las fases de un proyecto; como una suerte de cocreación, cuyo nivel de gestión es de igual a igual entre todos los actores involucrados.
Por último, se destaca el papel que ha tomado algunos aspectos de la RE (como el viverismo, el rescate de plántulas y las siembras de especies nativas en cuencas de arroyos) dentro de las apuestas comunitarias e iniciativas colectivas de las familias y las comunidades rurales. Corresponde a la escala de autogestión, el nivel máximo de participación, donde la toma de decisiones y la acción recae completamente sobre los actores involucrados.
Esta aproximación evidencia que todas las iniciativas han estado mediadas por algún tipo de vínculo con las dinámicas de las comunidades y organizaciones rurales, principalmente porque los objetivos de restauración ecológica del Bs-T se materializan en predios habitados por comunidades étnicas y campesinas. No obstante, dichos vínculos son heterogéneos. En el contexto montemariano se observa que las expresiones de la RE responden, en primer lugar, a los actores que lideran su ejecución. En otras palabras, las formas, los mecanismos para incorporar la dimensión social y los enfoques de restauración dependen, en gran medida, de quien impulsa la iniciativa.
Mecanismos para el trabajo con organizaciones y comunidades rurales
Las iniciativas de RE identificadas han estado mediadas por algún tipo de vínculo con las dinámicas de las comunidades y organizaciones rurales, en principio, porque los objetivos de restauración ecológica del Bs-T se materializan en predios habitados por comunidades étnicas y campesinas. En específico, aquellas que son ejecutadas por organizaciones no gubernamentales y entidades, y que se relacionan con niveles bajos e intermedios en la escala de participación, presentan diversas estrategias metodológicas para el trabajo con comunidades rurales y organizaciones étnicas y campesinas. Dentro de estas iniciativas, la participación se construye a partir de elementos como: los acuerdos de voluntades, la obtención de beneficios materiales e inmateriales, la planificación predial y los procesos formativos.
Acuerdos de voluntades
La estrategia de acuerdos de voluntades —implementada por más de una de las iniciativas registradas— permite pactar de manera tácita y simbólica las reglas y compromisos que se dan ante la participación voluntaria en un proyecto específico (Rey-Rodero, Galán y Serrano, 2022). Se identifican dos enfoques diferenciados en la implementación de acuerdos orientados a la conservación, pese a enmarcarse bajo un mismo concepto general.
Por un lado, los acuerdos de voluntades de cero deforestación se emplearon como estrategia para fomentar la restauración pasiva mediante la delimitación de áreas de conservación, sin interferir con otras acciones productivas como la apicultura o el enriquecimiento del Bs-T (Aya, Poveda y Gaitán, 2023). Por otro lado, los acuerdos voluntarios de conservación implicaron compromisos formales por parte de los propietarios para cumplir y mantener las acciones esperadas por el proyecto, como mantener los fragmentos de bosque dentro de las zonas de aislamiento, conservar sistemas productivos sostenibles y contribuir al mantenimiento de las intervenciones de RE.
La firma de los acuerdos de conservación con cada familia propietaria constituye un momento clave en el que instituciones, comunidades y asociaciones de productores asumen responsabilidades individuales y colectivas para garantizar el cumplimiento y seguimiento de los compromisos pactados. De acuerdo con la noción de acuerdos de voluntades, se resalta que una de las estrategias ha sido la vinculación de los participantes mediante su reconocimiento como socios estratégicos, en donde cada una de las partes del acuerdo adquiere una serie de compromisos10 para el éxito de un proyecto. Esta lógica de vinculación postula la idea de que ser parte del proyecto implica una alianza entre diversas partes, donde cada actor contribuye desde sus capacidades y recursos al desarrollo de la iniciativa.
Obtención de beneficios ante la participación
La participación en iniciativas de restauración y conservación del Bs-T implica asumir compromisos ambientales por parte de las personas propietarias de predios, quienes, al modificar sus prácticas, acceden a una serie de beneficios materiales e inmateriales ofrecidos por las entidades ejecutoras. Estos operan como incentivos que favorecen la vinculación y permanencia en los proyectos.
Entre los beneficios inmateriales se destacan los aportes ecológicos y simbólicos asociados a la recuperación de la biodiversidad y al reconocimiento del valor de los ecosistemas del Bs-T, sustentados en argumentos técnicos y científicos que respaldan la implementación de acciones inscritas en un contexto nacional e internacional de degradación progresiva de estos ecosistemas, así como en la necesidad de fortalecer los bienes que de ellos se derivan (Ange et al., 2020; Caro-Tapia, 2022; Paisajes Rurales y PNUD, 2016).
Por su parte, los beneficios materiales incluyen apoyos tangibles entregados a familias y organizaciones, que en muchos casos son determinantes para motivar la participación (PNUD, s. f.). En particular, varias iniciativas articulan estos beneficios con prácticas productivas sostenibles, lo que refuerza la integración de comunidades rurales en los procesos de conservación y restauración. Además del acceso a insumos, herramientas o apoyos productivos, se resalta la vinculación laboral de personas locales, quienes han sido contratadas formalmente para labores administrativas, técnicas, operativas o de mantenimiento en viveros y áreas intervenidas.
Zonificación predial para la restauración ecológica
El abordaje de algunos de los ejercicios de plantación o aislamiento para la RE, incluyó estrategias derivadas del análisis de mapas prediales y labores de planificación predial. En este ámbito, las familias o dueños de predio son invitados a participar de acciones para la comprensión espacial del predio y su relación con el paisaje local. De esta manera, se da prioridad a las zonas y mecanismos de intervención en cada uno de los predios en relación con las apuestas productivas y la conectividad entre fragmentos de bosque.
Además, en algunas iniciativas, se consideró la participación de las comunidades y organizaciones locales como uno de los criterios para la selección de las especies vegetales empleadas en las intervenciones activas de restauración o rehabilitación ecológica. Por ejemplo, en una de las iniciativas registradas, los criterios sociales contemplan la priorización de especies con base en su reconocimiento como foráneas o domesticadas, su valoración por parte de los actores locales para el consumo de frutos, y la presencia de características favorables para el crecimiento en el área de intervención (Fondo Patrimonio Natural, 2017).
Procesos formativos y de fortalecimiento de capacidades sociales
Escuelas de Campo, talleres y capacitaciones
Las Escuelas de Campo o ECA constituyen una metodología de extensión participativa basada en la educación de adultos y el intercambio horizontal de saberes (FAO, 2011). Su implementación en una de las iniciativas favoreció metodologías de formación que involucraron tanto a los productores como a las familias, al desarrollar procesos formativos con los niños y niñas alrededor del Bs-T. En otras iniciativas, se registra el desarrollo de talleres y capacitaciones frente a diversas temáticas productivas o relacionadas con el Bs-T ante un contexto de pérdida de biodiversidad y cambio climático. También se resalta el desarrollo de acciones enmarcadas en apuestas pedagógicas para el reconocimiento y propagación de especies nativas de este ecosistema.
Formación de promotores
Una de las iniciativas analizadas implementó la formación de promotores como estrategia central para articular los lineamientos del proyecto con las dinámicas comunitarias. Estas figuras actuaron como enlaces entre las entidades ejecutoras y las organizaciones sociales, con funciones formativas y técnicas en procesos relacionados con la cadena apícola y el fortalecimiento de la estructura ecológica del Bs-T. Inspirada en el enfoque “campesino a campesino”, la estrategia contempló la selección participativa de promotores por parte de las comunidades, además de un proceso de capacitación en temas técnicos, planificación predial, monitoreo y sistematización (representante de entidad, comunicación personal, julio 2024). La labor de los promotores incluyó la difusión de conocimientos y la entrega de materiales en cada asociación, y fue reconocida mediante mecanismos formales de vinculación laboral y pago de beneficios económicos periódicos (Patrimonio Natural, 2023).
Espacios de formación para el fortalecimiento organizacional
Aunque no es un común denominador dentro de las iniciativas registradas, se destaca la presencia de espacios de formación para el fortalecimiento organizacional, en donde se abordan diferentes metodologías de diagnóstico como la Medición de Emprendimiento Rural (MER) —propuesta por la FAO— y capacitaciones en aspectos de gestión financiera, gerencia y trabajo en equipo, liderazgo, derechos y deberes de los asociados en una organización.
Monitoreo comunitario
Las estrategias que involucran a las comunidades rurales de Montes de María en la compilación de datos para la generación de información científica se han implementado en la subregión desde hace algunos años (por ejemplo: Hernández-Jaramillo et al., 2018; Norden et al., 2023). En cuanto a las iniciativas relacionadas con la RE, se destaca la estrategia de monitoreo comunitario en el marco del seguimiento a uno de los proyectos en el municipio de San Juan de Nepomuceno, fundamentado en el enfoque dado por el Instituto de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en el marco del proyecto “Bosque seco tropical: Monitoreo Comunitario de la biodiversidad, cuenca Arroyo Grande” (Tílvez et al., 2023).
Elementos analíticos propuestos desde las organizaciones étnicas y campesinas
El espacio virtual de encuentro “Elementos sociales y comunitarios para la restauración en Montes de María”, con representantes de organizaciones sociales de ese lugar, llevado a cabo el 10 de abril de 2024, se planteó con el objetivo de indagar aspectos sociales relevantes para la restauración ecológica en la subregión montemariana, a través de un espacio de diálogo entre representantes de colectivos y organizaciones relacionadas con la temática.
La sesión se dividió en tres momentos principales: el primero, en el que se realizó una presentación de los integrantes y una exposición sobre los elementos que estructuraron la investigación y los objetivos del encuentro. Luego, un segundo momento de reflexión sobre dos preguntas realizadas en la plataforma Mentimeter; y el tercero, de conversación acerca del encuentro, en el que se generaron propuestas para continuar con diálogos articulados.
Mediante la herramienta de nube de palabras (figura 3)11, se exponen las palabras clave identificadas a través de una de las preguntas guía en el grupo focal, priorizadas, ajustadas y descritas posteriormente a partir de las discusiones durante el encuentro, y revisión de información de referencia contextual y teórica.

Figura 3. Nube de palabras: aspectos relevantes para el análisis del contexto socioecológico en el cual se enmarcan las iniciativas relacionadas con la RE. Fuente: captura de pantalla del ejercicio realizado en Mentimeter durante el grupo focal, abril de 2024.
A partir de las indicaciones dadas para la lectura de la nube de palabras, se propició una conversación en la que los integrantes dialogaron en torno a las respuestas presentadas12. El intercambio permitió reconocer el contexto de las palabras mencionadas y orientó el ejercicio hacia la construcción conjunta de categorías analíticas. Con base en la identificación de estos aspectos y mediante un ejercicio de triangulación con la información bibliográfica, se describen a continuación tres categorías que permiten una aproximación situada a las apuestas para el abordaje de la participación social en iniciativas de restauración ecológica.
Cocreación
Varios participantes del grupo focal expusieron este concepto en el momento en el que se habló de la necesidad de articular cualquier tipo de intervención externa con las concepciones, necesidades y aspiraciones locales:
Sí, ya hay unos territorios. Las organizaciones están viniendo a los mismos territorios, o sea, a hablar con las personas que están viviendo ahí. O sea, ya hay una oportunidad. Precisamente esta palabra yo la coloco en el tintero porque es muy interesante, la cocreación, estamos trabajando con la comunidad para saber las necesidades de primera mano que tiene la comunidad (representante de organización social, grupo focal, abril, 2024).
Desde esta perspectiva, la participante hace hincapié en la importancia de reconocer las trayectorias, procesos y dinámicas generales de las comunidades como punto de partida para cualquier iniciativa. Este señalamiento resalta que la cocreación no solo implica la consulta o el diálogo puntual, sino también la articulación con los saberes locales y las experiencias acumuladas en relación con la intervención específica. En el ámbito de la gestión de proyectos, la cocreación se entiende como un proceso en el que la entidad promotora facilita espacios colaborativos para el diseño de herramientas, estrategias y metodologías integradas en las diferentes fases de un proyecto (análisis, planeación, ejecución y evaluación) (Pedraza-Pacheco y Santana-Murcia, 2021). Por ello, se plantea como una base fundamental para la innovación, cuya fuerza radica en la interacción cercana con los actores directamente involucrados, quienes finalmente están vinculados con el planteamiento del problema que se busca enfrentar (Nanclares, 2014).
Las apuestas conceptuales propuestas por Salvatierra (2020) sitúan la cocreación como uno de los niveles más altos de la participación. En esta escala, esta acción se encuentra en el quinto nivel antes de la autogestión y corresponde a la construcción conjunta, entre los diferentes actores involucrados en el proceso, al participar directamente en la toma de decisiones desde la gestación de un proyecto.
Se resalta también la escala de colaboración, como un nivel que también puede corresponder a las lógicas de implementación de los proyectos ejecutados en el marco de convocatorias, en donde la participación social es considerada en etapas posteriores a su formulación inicial. En la colaboración, el equipo ejecutor “trabaja en conjunto con los actores impactados. La interacción ya se vuelve bidireccional pero todavía existe una especie de vigilancia u orientación por parte del equipo que está gestionando la participación” (Salvatierra, 2020).
Dentro de la propuesta elaborada por Hernández (2023) para el abordaje de la RE desde los sistemas socioecológicos, la cocreación se puede relacionar con lo que la autora denomina “participación informada y acción colectiva de actores en múltiples niveles y escalas” durante las fases de planificación e implementación de un proyecto de restauración socioecológica (RSE). Esta participación está mediada por el reconocimiento e incorporación de las prioridades locales, cuestión que implica escuchar sus opiniones, necesidades y preocupaciones, y tomarlas en cuenta en el diseño e implementación del plan (Gann et al., 2019; Hernández, 2023).
La colaboración entre actores en distintos niveles de decisión como comunidades locales, Organizaciones No Gubernamentales (ONG), empresas y gobiernos, resulta clave en los procesos de restauración ecológica, pues favorece la creación de redes de conocimiento, confianza y robustecimiento de esquemas de gobernanza policéntricos (Bennett y Satterfield, 2018; Hernández, 2023). Como señala Hernández (2023), la claridad conceptual y metodológica entre los involucrados permite alinear esfuerzos, reducir conflictos y fortalecer la toma de decisiones informadas. Asimismo, situar las intervenciones en los medios de vida locales incrementa sus posibilidades de éxito a largo plazo y contribuye a anticipar tensiones sociales y económicas.
Prácticas comunitarias o de acción colectiva para la conservación del Bs-T.
Los Montes de María han sido catalogados desde hace algunos años como una de las zonas del Caribe colombiano que alberga los relictos más grandes y antiguos de Bs-T (Pizano, Cabrera y García, 2014). De hecho, esta es una de las razones que sustenta la implementación de iniciativas de conservación, restauración y uso sostenible en la subregión. La conservación de los relictos de bosque en Montes de María, se ha atribuido al desplazamiento forzado de la población campesina durante el conflicto armado, situación que permitió procesos de regeneración natural de la vegetación (Pizano, Cabrera y García, 2014). Sin embargo, con el retorno de la población rural a las veredas del municipio, los fragmentos de bosque y las áreas en regeneración se vieron nuevamente afectados por la reactivación de actividades agropecuarias y de extracción forestal (Galvis, 2020).
Por otra parte, autores como Urbano (2020) y Fernández Lefort (2023) han documentado las prácticas o acciones colectivas que han garantizado el mantenimiento de este ecosistema, incluso desde la consolidación de asentamientos en diferentes sectores de la zona alta de los Montes de María (finales del siglo XIX). En el grupo focal, se resaltó la pertinencia de tener en cuenta estas dinámicas locales de habitar el bosque desde prácticas campesinas que de generación en generación han dialogado con los ecosistemas boscosos, y han permitido el mantenimiento de su biodiversidad y servicios ecosistémicos.
La historia de poblamiento en la subregión ha estado marcada por una dinámica particular alrededor del acceso a la tierra, en donde han “coexistido” diferentes modelos de desarrollo, que a su vez han determinado las dinámicas que se evidencian en la actualidad alrededor de la tenencia de la tierra (Duarte, 2015). Dentro de estas formas de habitar-transitar y producir el territorio rural, se presenta la práctica de roza-tumba y quema13, que hace parte de las estrategias productivas de diferentes actores: terratenientes, ganaderos, empresas de plantaciones forestales, pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos.
Aunque el principio de este sistema es el mismo en términos pragmáticos, se expresa de otra manera en el paisaje rural montemariano, de acuerdo con las dinámicas de tenencia de la tierra (González Abella, 2022). En el marco de las acciones productivas del grueso de la población campesina14, el sistema de roza, tumba y quema se asocia con otro tipo de prácticas en el paisaje, lo que permite la emergencia de lo que Urbano (2020) llama “acción colectiva y conservación del bosque en las zonas de alta montaña de la subregión” y lo que Fernández Lefort (2023) describe como “prácticas comunitarias para la conservación y el bienestar”15. Ambas propuestas convergen en la idea de que el paisaje que se expresa en la zona alta de los Montes de María; y aquellas prácticas donde predomina la agricultura campesina, familiar, étnica y comunitaria, están asociadas directamente con la conservación del bosque, la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, además del bienestar de las comunidades rurales.
En este sentido, estos elementos orientan la identificación de estas prácticas en los contextos rurales en donde se han implementado o se quiere implementar estrategias de RE, pues permite reconocer los conocimientos asociados al uso y manejo del bosque de acuerdo con las formas de sustento de las comunidades locales. Reconocer los vínculos que se entretejen entre los medios de vida étnicos y campesinos de la subregión con la conservación y restauración del bosque, y los esfuerzos por conciliar estas acciones con el bienestar de la población rural, podría orientar intervenciones de RE centradas en el fortalecimiento de los procesos ya existentes.
Luchas organizativas por la autonomía en torno al agua y el territorio
“En busca de la permanencia digna en el territorio” es uno de los documentos derivados de la Mesa de Interlocución y Concertación de los Montes de María (MIC, 2018)16, el cual contiene la síntesis de las propuestas sobre desarrollo rural y agrario de organizaciones étnicas, campesinas, de mujeres y jóvenes de la subregión. Algunas de las organizaciones que estuvieron presentes en el grupo focal, han participado activamente dentro de las apuestas de la MIC, por lo que su discurso se entreteje con la perspectiva político-organizativa alrededor del desarrollo territorial montemariano. Como mencionó un representante de organización social:
Creo que en Montes de María tenemos ya territorios, y cuando se tienen territorios hay autonomía para salvaguardar el bosque seco tropical. Y cuando hablamos de territorio hablamos de grupos étnicos, de negros, indígenas y, hoy, estamos hablando de campesinos. Estos tres grupos poblacionales tienen autonomía y los blinda una ley con un enfoque diferencial: la Ley 70 y el Decreto Ley de reconocimiento del campesino como sujeto de derechos. Hablamos de títulos colectivos, de resguardos y, en este caso, de zonas de reserva campesina, porque para allá va el campesinado y, por lo tanto, aquí hay autonomía de territorios. Entonces, no podemos venir a crear guardianes del bosque desde la alcaldía, por ejemplo. Ellos generaron un espacio y dijeron: ‘Aquí están los guardianes del bosque seco tropical de Montes de María’. No. Ya los territorios tienen su autonomía para decir cómo debemos proteger el bosque seco tropical (Grupo focal, abril, 2024).
Tanto en este testimonio, como en el documento citado, se evidencia que en Montes de María se han consolidado procesos que apuestan por la construcción de un modelo de desarrollo rural territorializado, y la naturaleza es una de las dimensiones que “garantiza condiciones para una vida digna”, y al tiempo se considera como uno de los elementos del territorio que deben ser defendidos y gestionados desde la autonomía y el gobierno local.
Uno de los elementos resaltados por las organizaciones étnicas y campesinas en la subregión en el marco de esta construcción de autonomía territorial, es el derecho al agua17. Pese a esta riqueza hídrica, existen dinámicas relacionadas con los modelos de desarrollo rural tecnocráticos, que han consolidado procesos de acaparamiento y contaminación del recurso hídrico y la tierra, lo que dio como resultado la emergencia de conflictos socioambientales en la subregión (Mesa Agua, 2020). Específicamente, en el debate por el agua, se reconocen varios matices que parten de relacionar de manera directa la agroindustria de palma de aceite con el despojo de agua y tierra, y que pasan no solo por los encerramientos de los nacimientos y jagüeyes tradicionales, sino por un proceso de contaminación y control del acceso (Aguirre et al., 2016; Ojeda et al., 2015; Quiroga Manrique, 2016).
Otro aspecto material determinante y orientador del debate es el distrito de riego de María la Baja, que se alimenta de los arroyos que descienden de las zonas boscosas de la parte alta de municipios como San Jacinto y El Carmen de Bolívar. Más allá de su funcionalidad, este sistema, administrado por el sector privado, se encuentra profundamente inscrito en las formas locales de pensar y habitar el paisaje. En otras palabras, constituye una parte integral de la noción de territorio y propiedad del campesinado, razón por la cual se ha convertido en un eje articulador en las discusiones sobre autonomía y defensa territorial (Quiroga Manrique, 2016).
En este marco, organizaciones de base han promovido iniciativas para gestionar el agua desde un enfoque comunitario, apostando por resignificar las dinámicas en torno a este recurso (Quiroga Manrique, 2016). Dichas iniciativas incorporan elementos clave como la preservación de espacios verdes, la producción agroecológica sustentada en la soberanía alimentaria, las prácticas de gestión comunitaria del agua, el uso colectivo de la tierra y el reconocimiento de los roles de género en la gestión hídrica (Aguirre et al., 2016). En esta dirección, las organizaciones sociales han impulsado espacios de exigibilidad de derechos, entre los que se destaca la Mesa Permanente por el Derecho al Agua, al consolidar un escenario en el que confluyen debates sobre la gobernanza del agua, la defensa del territorio y la construcción de alternativas locales. Aunque estas dinámicas organizativas se relacionan mayoritariamente con la población que habita la zona baja de los Montes de María hacia el canal del dique (Municipios de San Jacinto, María la Baja y el Carmen de Bolívar), se resalta que, en los municipios estudiados, el servicio de acueducto18 es ocasional e incluso inexistente para algunas zonas del casco urbano y el sector rural (Departamento Nacional de Planeación, 2025; Torres et al., 2021). Esto profundiza el papel que tienen los arroyos, los ojos de agua y los jagüeyes en los medios de vida de la población montemariana.
Además, se hace explicita la relación que tiene el agua con la conservación-restauración del Bs-T, lo que sitúa la importancia de implementar estrategias que garanticen y articulen dinámicas existentes sobre el uso y gestión de este recurso. La necesidad de posicionar la naturaleza dentro de las apuestas de desarrollo rural de organizaciones étnicas y campesinas, es una cuestión que para Ulloa (2007) responde al proceso de reconocimiento de los saberes ecológicos de las comunidades locales a partir de la interacción entre elementos como: el posicionamiento global de las transformaciones climáticas y ecosistémicas, la presencia de organizaciones ambientales, la realización de estudios etnográficos, además de las prácticas indígenas, afrodescendientes y campesinas.
En este contexto, los actores relacionados e interesados en lo ambiental19, apelan a diferentes actividades, intereses y concepciones con respecto a la naturaleza. El mayor objetivo de estos actores es la protección de los ecosistemas, la biodiversidad, los servicios ecosistémicos y la gestión local ante el cambio climático. No obstante, usan diferentes estrategias y las combinan con intereses particulares (derechos humanos, paz, derechos étnicos) (Ulloa, 2007).
En este sentido, la implementación de proyectos de restauración ecológica junto a organizaciones que integran, en sus apuestas colectivas, la soberanía territorial y la autonomía organizativa, pone de relieve la necesidad de identificar cómo los ecosistemas se entretejen con sus dinámicas político-organizativas. Tener presentes estos elementos favorece la articulación efectiva de las iniciativas con las lógicas que emergen de los procesos colectivos, así como el fortalecimiento de los procesos locales relacionados con el aprovechamiento y manejo de los ecosistemas. Entre estos aspectos se destacan los procesos para garantizar derechos, las capacidades organizativas y de gestión, los patrones de liderazgo, las redes de actores y las construcciones simbólicas en torno a los ecosistemas.
Conclusiones: consolidando una ruta analítica para analizar el despliegue de la restauración ecológica en territorios étnicos y campesinos de Montes de María
Partir de las consideraciones de las organizaciones sociales y comunidades rurales que han estado vinculadas o relacionadas con la RE en el territorio montemariano, fue una estrategia que favoreció el reconocimiento de los niveles de participación social en las iniciativas identificadas. En los últimos años, se ha consolidado un enfoque metodológico en diversas iniciativas orientadas a la restauración, conservación y uso sostenible del Bs-T en los Montes de María, centrado en la integración de comunidades rurales, étnicas y campesinas, a través de la participación social. No obstante, dicho enfoque no es homogéneo: la participación ha estado mediada por las prioridades, enfoques y áreas de acción de las entidades ejecutoras, lo que ha dado lugar a distintos niveles de involucramiento, desde lo informativo hasta la autogestión.
Dentro de la autogestión, se relacionan aquellas iniciativas en las que organizaciones sociales y comunidades han tenido un rol activo en la ejecución de los proyectos. En estos casos, la restauración ecológica se configura como una estrategia que fortalece procesos locales vinculados con las apuestas por la permanencia en el territorio y el acceso al agua, así como al reconocimiento de los ecosistemas como parte integral del territorio y las prácticas locales. Esta perspectiva converge con los elementos analíticos propuestos por las organizaciones de base, como la cocreación, el reconocimiento de prácticas comunitarias o de acción colectiva, y las apuestas organizativas por la defensa del territorio como puntos de partida para la formulación e implementación de las iniciativas.
Sin embargo, la mayoría de los proyectos analizados no comparte un criterio común en cuanto al reconocimiento explícito de mecanismos de participación que incorporen las expectativas locales o esquemas de cocreación en todas las fases del proceso. Frente a este panorama, se identificaron elementos analíticos clave que permiten comprender la participación social como una estrategia fundamental no solo para la consolidación, implementación y sostenibilidad de los proyectos de RE, sino también para el fortalecimiento de los esquemas de gobernanza ambiental. En diálogo con los planteamientos de las organizaciones sociales y con la escala de participación, se propone avanzar hacia enfoques que prioricen la cocreación y la colaboración, al trascender de la participación puntual, para considerar apuestas entretejidas con los actores locales en la planificación, ejecución, evaluación y seguimiento de las iniciativas.
Cabe señalar que los proyectos analizados han perseguido objetivos que van más allá de la restauración ecológica, desde una concepción clásica para integrar estrategias productivas, de conservación y de uso sostenible del Bs-T. Esta diversidad de enfoques plantea la necesidad de comprender la RE como parte de un sistema de gobernanza ambiental, en el que convergen múltiples actores, escalas y dinámicas. En este sistema, los procesos interescalares, particularmente en lo que respecta a la financiación y a la definición de metas y objetivos, adquieren un papel central.
A partir de la identificación de iniciativas desarrolladas en los últimos 15 años, se considera clave orientar los ejercicios analíticos para comprender su relación con los elementos que las organizaciones campesinas consideran relevantes; las sinergias, tensiones y aprendizajes que emergen de su implementación, y los aspectos fundamentales para el diseño de futuras intervenciones en el territorio montemariano. En este sentido, también resulta necesario indagar si estas apuestas en torno a la implementación y análisis de proyectos de RE resultan ser las mismas en los diferentes escenarios socioecológicos de Montes de María en dónde se han ejecutado este tipo de iniciativas y mecanismos, y las formas en cómo se expresan y adaptan contextualmente dentro de las dinámicas de las comunidades y organizaciones sociales involucradas.
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* Este trabajo se consolida como parte del proyecto de investigación “Restauración ecológica en territorios étnicos y campesinos de Montes de María (Bolívar): un análisis desde el enfoque de los sistemas socioecológicos” desarrollado en el marco de la Maestría en Gestión y Desarrollo Rural de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia en el periodo 2023-2025. Este estudio contó con el consentimiento informado de todas las personas participantes y se tomaron las medidas necesarias para garantizar su privacidad y el respeto de sus derechos.
** Juliana Galvis Mejía. Maestra en Desarrollo Rural, Universidad Nacional de Colombia. Contribución: investigadora principal. Líneas de investigación: sistemas socio-ecológicos, ecología política, sistemas de uso de la biodiversidad, bioculturalidad. jgalvisme@unal.edu.co, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3165-5902
*** Rosa Catalina Hernández Gómez. Doctora en Estudios Ambientales y Rurales, docente universitaria e investigadora. Contribución: asesora del proyecto, con aportes significativos en el análisis de la información. Líneas de investigación: análisis de los sistemas socioecológicos, gobernanza, restauración ecológica y gestión ambiental. rosa.hernandezg@javeriana.edu.co ORCID https://orcid.org/0000-0002-1287-570
**** Nathalia Valderrama Bohórquez. Doctora en Desarrollo Rural y docente universitaria. Contribución: asesora del proyecto, con aportes específicos en la revisión de fuentes secundarias, así como redacción y revisión general del manuscrito. Grupo de investigación TERRAS. nvalderramab@unal.edu.co, ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4905-2883
1 Los quince municipios en su conjunto ocupan un área de 6297 km2, equivalentes a la quinta parte del territorio de los dos departamentos (Aguilera Díaz, 2014).
2 Por ejemplo, a través de sus sistemas de producción y recolección de alimentos, esquemas de caza y captura de fauna silvestre, aprovechamiento de especies forestales maderables y no maderables, construcción de identidades y significados.
3 Como el caso de la construcción del distrito de riego de María la Baja, la creación de áreas protegidas en el marco de estrategias de conservación, la financiación de mecanismos de desarrollo limpio (MDL) para la reducción de emisiones, el posicionamiento del agronegocio de la palma de aceite, y la presencia de conglomerados o distritos mineros.
4 Organizaciones no gubernamentales que operan a escala regional o nacional, como agencias de la ONU y empresas privadas encargadas de la ejecución de planes de compensación.
5 Organizaciones de jóvenes, mujeres, campesinos, consejos comunitarios, afrodescendientes, cabildos indígenas, víctimas del conflicto armado, entre otras.
6 Estos resultados hacen parte de la fase preparatoria para el desarrollo del proyecto de investigación de Galvis (2025).
7 La información a la cual se hace referencia puede consultarse en Galvis (2025).
8 Aunque el concepto “restauración ecológica” no sea un concepto propio de los discursos de estas organizaciones, se realizó la invitación en el marco del reconocimiento de sus intereses y agendas colectivas en las cuales se resaltan las exigencias y procesos en torno al bosque seco tropical.
9 Se precisa en que los proyectos identificados están relacionados con la restauración ecológica y no necesariamente responden a las lógicas de un plan de restauración. Este enfoque se toma debido a la necesidad de comprender de manera contextual e histórica cómo ha tomado fuerza la idea de restaurar el Bs-T en los Montes de María.
10 Se destacan: participar en las escuelas de campo o talleres formativos, respetar los aislamientos realizados, participar de las jornadas de siembra, entre otros (representante de organización no gubernamental, comunicación personal, octubre, 2024).
11 De la aplicación en línea Mentimeter (www.mentimeter.com/es-ES).
12 Las intervenciones de los grupos focales y entrevistas se citan textualmente entre comillas, indicando el rol del participante, la técnica empleada y la fecha, con el fin de preservar el anonimato y dar contexto a los resultados.
13 En la subregión, este sistema, de origen milenario, se emplea principalmente para el cultivo de alimentos como maíz, yuca, ñame, arroz y ají dulce. Se caracteriza por la rotación de parcelas dentro de un mismo predio, lo que da lugar a distintos estadios sucesionales de la vegetación. Dichos estadios favorecen el ciclaje de nutrientes en el suelo, que posteriormente son aprovechados por los cultivos establecidos (Denevan, 2001; Riaño, 2003).
14 Destinada a productos para la alimentación local y regional como yuca, ñame, plátano, aguacate y maíz en el marco de sistemas de agricultura étnico-campesina, familiar y comunitaria (Departamento Nacional de Planeación, 2025).
15 Algunas de las prácticas descritas por los autores en mención son: rotación de cultivos en una misma parcela lo cual favorece la presencia de “bichales” o bosques jóvenes, jagüeyes o reservorios de agua en las parcelas, mantenimiento de zonas de reserva de Bs-T o “monte grueso”, extracción de productos maderables y no maderables, respeto por la vegetación alrededor de arroyos y ojos de agua, sistemas agroforestales y asociación de bosque.
16 Este documento recoge las propuestas de desarrollo rural y agrario que organizaciones campesinas, afrodescendientes, consejos comunitarios, cabildos indígenas, mujeres, jóvenes y víctimas del conflicto armado de Montes de María han construido en el marco de la Mesa de Interlocución y Concertación, una iniciativa propuesta por el Espacio de Organizaciones Campesinas de Población Desplazada (OPDS) (MIC, 2018).
17 “La subregión Montes de María la conforman las aguas marinas de San Onofre, los arroyos y pozos de la alta montaña, las aguas subterráneas, el complejo cenagoso que está a la orilla del río Magdalena y el Canal el Dique, así como lagunas y embalses de agua formados en sus faldas; aguas producidas por las zonas del Bs-T” (Mesa Agua, 2020).
18 Y otros servicios públicos.
19 En este caso, organizaciones sociales de base comunitaria como: consejos comunitarios, asociaciones campesinas, movimientos sociales de carácter regional.