
COP30: una conferencia que desborda sus propios límites
Germana Barata*
Universidade Estadual de Campinas (Brasil)
Paula Drummond**
Maritaca Divulgação Científica (Brasil)
Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales • número 14 • enero-abril, 2026 • pp. 1-5
https://doi.org/10.53010/nys14.00
La nota editorial del número 14 de Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales, está dedicada a resaltar las reflexiones de dos investigadoras presentes en la 30.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), celebrado en Belém do Pará (Brasil), en noviembre de 2025. Este encuentro anual tuvo como objetivo discutir acciones conjuntas —entre líderes mundiales, personas del ámbito científico, organizaciones no gubernamentales y representantes de la sociedad civil— para combatir el cambio climático. El equipo editorial agradece la disposición de Germana Barata, investigadora de la Universidade Estadual de Campinas, y de Paula Drummond, profesional de la comunicación, asistentes de la COP30, para compartir sus impresiones y análisis sobre este evento.
Sin cambios profundos en la relación sociedad-naturaleza, no será posible superar la crisis climática
En 2025, alcanzamos el primer punto de no retorno provocado por la acidificación y el calentamiento de las aguas oceánicas, responsables del peor blanqueamiento de arrecifes de coral registrado entre 2023 y 2025 (Lenton et al., 2025). El avance del calentamiento global —que ya alcanzó 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales— afecta de manera directa a estos organismos complejos, que tardan millones de años en formarse y son fundamentales para una de las cunas más ricas de la biodiversidad marina, pues albergan alrededor de una cuarta parte de las especies oceánicas (Vaga et al., 2025). Esta advertencia, emitida en vísperas de la COP30, refuerza la urgencia de adoptar medidas de protección ambiental capaces de contener impactos que amenazan con volverse irreversibles para la biodiversidad y, en última instancia, para la propia continuidad de la vida en el planeta.
La COP30, en 2025, se celebró en la Amazonia, en Belém do Pará, Brasil, del 10 al 21 de noviembre, y demostró ser más amplia que los acuerdos multilaterales y los compromisos consensuados por los Estados miembros de las Naciones Unidas. En medio del extenso programa, la biodiversidad ocupó un lugar destacado los días 17 y 18 de noviembre. Igualmente fue una temática que estuvo presente de forma transversal en los principales debates sobre la mitigación y la adaptación a los impactos del cambio climático. No es posible abordar los impactos del cambio climático sin repensar las complejas relaciones sociobioeconómicas entre la naturaleza y la sociedad, que necesitan ser transformadas.
Dicha complejidad está presente en esta edición de Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales. La observamos en artículos que presentan la relevancia de los territorios para las comunidades y los ecosistemas, pero también como espacios de riqueza económica que se explotan a menudo hasta el agotamiento. Todos coinciden en que es necesario transformar nuestra relación con la naturaleza para que sea beneficiosa y sostenible. Un cambio que está en marcha, pero a un ritmo lento. De igual forma, los debates de la COP30 nos mostraron que ya no hay tiempo para predicciones, suposiciones y debates en papel, sino para acciones inmediatas, multilaterales, diversas y con participación social.
En este sentido, al observar la COP30, se hace evidente que su impacto va más allá del proceso de negociación. Moviliza territorios, instituciones, comunidades científicas, organizaciones de la sociedad civil y ciudades enteras. Esta movilización se produjo en un país que ocupa una posición estratégica en el debate climático global, así como en la sociobiodiversidad. Existe una dimensión viva, vibrante y profundamente política que se construye fuera de las salas oficiales y que a menudo avanza a un ritmo más intenso que el de las negociaciones formales.
Una transformación multifacética
Estas negociaciones formales se concentraron en la denominada Zona Azul, el espacio administrado oficialmente por las Naciones Unidas. Es allí donde tienen lugar las principales conversaciones entre las delegaciones nacionales, las reuniones de los órganos subsidiarios, los eventos paralelos reconocidos por la CMNUCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) y las conferencias de prensa. El acceso estuvo restringido a participantes acreditados, como diplomáticos, representantes gubernamentales, observadores de organizaciones multilaterales, científicos y periodistas. En las salas de negociación, el lenguaje fue técnico, legal y diplomático. Cada palabra importa, cada párrafo es objeto de controversia y cada decisión es el resultado de largos procesos de mediación política, donde se desarrollan eventos paralelos, como paneles temáticos, firmas de acuerdos, anuncios oficiales, entre otros.
Como innovación, la Zona Azul de la COP30 contó, por primera vez, con un pabellón oficial dedicado íntegramente a la ciencia. Por ejemplo, estaba el Pabellón de Ciencias Planetarias, organizado por los reconocidos científicos Carlos Nobre1 y Johan Rockström2. Al reunir investigaciones, escenarios y propuestas en un espacio de gran visibilidad, el pabellón reafirmó la necesidad de que el conocimiento científico trascienda los círculos especializados y se acerque a la comprensión de un público más amplio, como parte de la respuesta a la crisis climática.
Sin embargo, la ciencia, a pesar de ser estratégica para realizar predicciones, así como advertir a la humanidad y mostrar los caminos necesarios para superar esta crisis, no es suficiente para garantizar las decisiones que necesitamos adoptar. Así como las decisiones deben tomarse más allá de los límites de la Zona Azul, la ciencia necesita dialogar y actuar conjuntamente con quienes tienen responsabilidades políticas, así como con actores sociales y portadores de otras formas de conocimiento. Por lo tanto, las respuestas frente a la crisis climática dependen cada vez más de presiones, participación, narrativas y voluntad política que se construyen fuera de sus límites físicos y simbólicos.
Un ejemplo de ello fueron los debates que tuvieron lugar en la Zona Verde, el espacio más abierto y accesible de la COP, dedicado a la participación de la sociedad civil, los gobiernos subnacionales, el sector privado, las universidades, los pueblos indígenas, los movimientos sociales y las iniciativas culturales. Este gran foro público, en el que diferentes actores debaten significados, presentó soluciones y se prestó para la formación de alianzas. Fue el lugar donde la crisis climática adquirió rostros, historias y territorios. Exposiciones interactivas, debates públicos, actividades educativas y eventos culturales presentaron la complejidad del tema a una mayor y más diversa cantidad de personas. Fue un espacio fundamental para ampliar la comprensión social del cambio climático y conectar las agendas globales con las realidades locales. Más que complementar la Zona Azul, la Zona Verde impulsó el proceso de negociación. Además, visibilizó demandas que no siempre encuentran cabida en los documentos oficiales y demostró que la legitimidad de las decisiones climáticas depende del diálogo con la sociedad.
En estos espacios, participaron aproximadamente 2 500 personas con demandas y debates, y cerca de 1 600 representantes de diversos grupos étnicos indígenas de Brasil y de otros ocho países amazónicos, jóvenes, ambientalistas y representantes de comunidades tradicionales, por citar algunos ejemplos. Esta fue la COP con mayor participación de los movimientos sociales, que, además de ganar visibilidad, lograron posicionarse en el texto de la Declaración de Belém3. Los documentos enfatizan que la necesaria y urgente transición energética, la llamada industria verde y las formas de producción sostenibles deben estar comprometidas con la inclusión social.
En contraste, es cierto que se generó un sentimiento de decepción en los medios de comunicación y en algunos círculos de la COP30 con respecto a los documentos finales, resultado del enfoque en decisiones consensuadas y oficiales. Sin embargo, es necesario ampliar la perspectiva para incluir avances en diversos niveles. Por ejemplo, hay naciones y organizaciones dispuestas a iniciar una transición energética, por ejemplo, independiente de los acuerdos y tratados firmados por los 195 países miembros.
El legado que deja la COP30 es la construcción de puentes entre la evidencia científica, las experiencias cotidianas, la participación social y los procesos de toma de decisiones en favor de una agenda común. El evento diplomático fue también un espacio para el aprendizaje colectivo, la confrontación de narrativas y la construcción de futuros posibles. La ciencia, al igual que los demás componentes de este puente, debe buscar el diálogo y soluciones colectivas que incluyan un conocimiento que trascienda sus límites.
Referencias
Lenton, T. M., Milkoreit, M., Willcock, S., Abrams, J. F., Armstrong McKay, D. I., Buxton, J. E., Donges, J. F., Loriani, S., Wunderling, N., Alkemade, F., Barrett, M., Constantino, S., Powell, T., Smith, S. R., Boulton, C. A., Pinho, P., Dijkstra, H. A., Pearce-Kelly, P., Roman-Cuesta, R. M. y Dennis, D. (Eds.). (2025). The Global Tipping Points Report 2025. University of Exeter.
Vaga, C. F., Quattrini, A. M., Galvão de Lossio e Seiblitz, I., Huang, D., Quek, Z. B. R., Stolarski, J., Cairns, S. D. y Kitahara, M. V. (2025). A Global Coral Phylogeny Reveals Resilience and Vulnerability Through Deep Time. Nature, 648, 377–382. https://doi.org/10.1038/s41586-025-09615-6
* Doctora en Historia Social, bióloga, periodista de ciencia e investigadora sobre la cultura oceánica, divulgación científica y ciencia abierta. Es miembro del Comité de Asesoramiento de la Década del Océano en Brasil y coordinadora de la Red de Comunicación Ressoa Oceano (ressoaoceano.eco.br). germana@unicamp.br ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6064-6952
** Doctora en Política Científica y Tecnológica, periodista científica, bióloga y cofundadora de Maritaca Divulgação Científica, que participó de la COP30 por invitación del Observatorio Regional Amazónico (ORA) de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). paulafdc@gmail.com ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9672-3216
1 Científico brasileño reconocido por su trabajo sobre las interacciones biósfera-atmósfera, y los impactos climático-ecológicos de la deforestación amazónica y el calentamiento global. https://es.council.science/profile/carlos-nobre/
2 Profesor de ciencias ambientales con énfasis en recursos hídricos y sostenibilidad global. https://www.stockholmresilience.org/meet-our-team/staff/2008-01-16-rockstrom.html
3 COP30: La COP30 publica la Declaración de Belém y consolida la agenda global de industrialización verde: https://cop30.br/es/noticias-de-la-cop30/la-cop30-publica-la-declaracion-de-belem-y-consolida-la-agenda-global-de-industrializacion-verde