Bonnett, Piedad. La oscura disonancia. Selección de Piedad Bonnett, introducción y edición de Francisca Noguerol, Ediciones Universidad de Salamanca, Patrimonio Nacional, 2024, 379 pp.

Mario Barrero

Universidad de los Andes, Colombia

 

http://dx.doi.org/10.25025/perifrasis202617.37.09

 

La publicación de una antología poética siempre responde al reto de divulgar un corpus significativo de poemas pertenecientes a un universo literario más amplio. En ese proceso, la selección de los textos obedece al deseo de destacar determinadas piezas sobre otras, pero en este caso también enfrentó a su autora a asumir una nueva valoración de su propia obra, como ella misma indicó en la presentación del libro: “Una selección representativa implica releerte con mirada crítica. Al mismo tiempo, los lectores me han devuelto esa conciencia de los poemas que dicen mucho” (“Piedad Bonnett presenta su antología poética: ‘La oscura disonancia’”. Europa Press, 19 de noviembre de 2024, https://www.europapress.es/cultura/libros-00132/noticia-piedad-bonnett-presenta-antologia-poetica-oscura-disonancia-me-revelado-cosas-jamas-visto-). Ese fue el reto que Piedad Bonnett asumió al realizar una significativa selección de poemas pertenecientes a los diez poemarios que ha publicado hasta la fecha: una selección que da cuenta de hitos fundamentales en la construcción de su universo poético durante casi cuatro décadas, pero sobre todo del balance que la propia autora hace de su sostenido quehacer en los feudos de la poesía contemporánea. Esta tarea la emprendió con motivo de la obtención del XXXIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que anualmente otorgan la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional de España al conjunto de una obra relevante en el ámbito cultural referido. Al recibirlo en 2024, Bonnett se unió a su compatriota Álvaro Mutis, premiado con la misma distinción en 1997, lo que los convierte en referentes mayores de la poesía moderna colombiana dentro del panorama de las letras iberoamericanas.

En la tarea de configuración de la antología, Bonnett contó con el acompañamiento de Francisca Noguerol, catedrática del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca. Sobre ese proceso, la poeta afirmó: “Pocas veces han penetrado en mi poesía con una agudeza como esta. Me ha desvelado cosas de mi propio ser que jamás había visto” (Europa Press, 19 de noviembre de 2024, https://www.europapress.es/cultura/libros-00132/noticia-piedad-bonnett-presenta-antologia-poetica-oscura-disonancia-me-revelado-cosas-jamas-visto-). Noguerol fue también autora del estudio introductorio, titulado “Del deseo y otras cicatrices”. En él, a partir de un conocimiento lúcido y detallado de la obra poética, narrativa y ensayística de Bonnett, divide su producción en cuatro grandes periodos.

El primer periodo tiene como ejes la exploración del universo íntimo y la indagación sobre la razón misma del quehacer poético, en diálogo con diversas tradiciones literarias. Lo conforman sus poemarios iniciales: De círculo y ceniza (1989), Nadie en casa (1994) y El hilo de los días (1995). El segundo periodo corresponde a lo que Noguerol denomina “la explosión del amor y la vivencia del cuerpo” (12), como evidencian los poemas de Ese animal triste (1996), Todos los amantes son guerreros (1998) y Lección de anatomía (2006). Traslapado con el cierre de este ciclo se ubica Las tretas del débil (2004), poemario que funciona como bisagra dentro del universo poético bonnettiano. Por un lado, permite a la autora realizar un balance de los caminos recorridos; por el otro, le brinda la oportunidad de vislumbrar un diálogo directo entre sus espacios de lo cotidiano y biográfico con el devenir histórico en el que se concibe su creación literaria. En el cuarto periodo, que Noguerol denomina la “trilogía de la enfermedad” —Las herencias (2008), Explicaciones no pedidas (2011) y Los habitados (2018)—, la enfermedad y el posterior suicidio de su hijo Daniel llevan a la poeta a confrontar su palabra poética con el duelo producido por las pérdidas y heridas generadas por las circunstancias referidas.

Para Noguerol, las características de estos cuatro periodos muestran cómo Bonnett ha construido una “poética del deseo” signada por una imbricación entre existencialismo, fatalismo y vitalismo trágico, con la que busca dar cuenta del incierto devenir del sujeto contemporáneo. Ya sea desde la órbita de lo familiar y lo cotidiano o desde lo público y colectivo, escenario este último en el que el dolor de las esferas privadas se hermana con el de las anónimas figuras desechables de la sociedad contemporánea. Se trata de una poética que, desde un decir diáfano y preciso, instaura un diálogo profundo con ese espacio interior que Noguerol llama nuestra parte oscura (97, cursivas en el original). Esta aproximación crítica se enlaza con el trabajo de creación y de selección realizado por Bonnett al momento de definir el título de la antología. Noguerol recuerda: “Cuando le propuse Oscura disonancia para definir su poética, teniendo en cuenta algunos versos del poema ‘La madre es la gran noche’ —‘Solo oigo mi chirrido. Mi oscura disonancia. / El corazón del miedo / cantando su monótona tonada’—, [Bonnett] contestó añadiendo una idea capital: ‘De acuerdo, pero incluye el artículo. Es la oscura disonancia con el mundo la que nos lleva a escribir poesía. La forma más benigna de la locura’” (97-98).

En esta antología, además de la selección realizada por Bonnett y el estudio de Noguerol, se incluyen tres valiosas bibliografías para los estudiosos de la obra de la poeta: la de fuentes primarias y secundarias citadas en el estudio (100-109); la de la producción literaria completa de Bonnett (113-115); y la de estudios críticos y entrevistas sobre su obra poética y narrativa (115-123). A esto se suman tres novedades: la inclusión de cinco poemas inéditos (presentados en versión mecanografiada y manuscrita), que evidencian nuevas variaciones de sus búsquedas poéticas; la inserción de fotografías del archivo personal de la autora, que acompañan los distintos momentos de su trayectoria vital y creativa; y la reproducción de cuatro obras de su hijo Daniel Segura Bonnett —Dibujo de hombre con mordaza, Autorretrato, una pieza de la serie Embozados y el óleo El lápiz, que ilustra la portada de la antología—. Este diálogo entre obras signadas por el vínculo filial, aunque desde disciplinas creativas diferentes, corroboran lo referido por Noguerol en su estudio respecto a valorar el gesto bonnettiano de, no solo de establecer vínculos entre su obra poética y diferentes tradiciones artísticas, más allá de las literarias, sino de concebir un universo creativo en constante tensión entre las poéticas de entre-casa y las tragedias e incertidumbres que han condicionado el tránsito del sujeto contemporáneo entre los siglos xx y xxi.

Por todo lo anterior, esta antología propone un nuevo viaje poético tanto para quienes se acercan por primera vez a la voz de Bonnett como para quienes revisitan sus senderos ya conocidos. En ambos casos, el lector encontrará en el riguroso estudio introductorio de Francisca Noguerol un referente indispensable para futuras investigaciones sobre una obra que, tras casi cuarenta años, ha permitido a Piedad Bonnett consolidar un lugar privilegiado en la constelación de la poesía moderna iberoamericana.