Valencia, Norman y Claudia Montilla, editores académicos y compiladores. El manglar de la memoria. Ensayos críticos sobre la obra de Tomás González. Ediciones Uniandes y Editorial EAFIT, 2021, 464 pp.


Hasta hace algunos meses, por no decir años, la afirmación de que Tomás González “es uno de los secretos mejor guardados de la literatura colombiana” resultó no solamente falsa, sino también pretenciosa. El trabajo realizado por los editores y compiladores académicos Claudia Montilla y Norman Valencia da muestra de ello. Esta compilación supone un necesario esfuerzo por poner el ojo crítico en la obra de uno de los escritores que más ha llamado la atención a todo tipo de lectores, dentro y fuera de Colombia. Este esfuerzo es un llamado a la apertura y conocimiento de la obra de Tomás González.

Todo lo que ofrece El manglar de la memoria. Ensayos críticos sobre la obra de Tomás González resultaba necesario e impostergable en la historia de la crítica literaria colombiana. Estábamos frente a un caso en el que aparentemente el periodismo y las agendas culturales nacionales (con algunas excepciones críticas publicadas en Alemania y Estados Unidos) le habían tomado la delantera a la crítica literaria en el momento de llamar la atención sobre la importancia y cada vez mayor aceptación de la obra de Tomás González. Mucho se hablaba en corredores universitarios norteamericanos acerca de lo que en Colombia aún no se había nombrado. Esta compilación llega para rellenar lo que fue un inexplicable vacío, con un propósito de esperanza y de progresión: que entre todos, escritores, críticos y creadores, podamos comprender, compartir y divulgar lo valioso e importante de la obra de González para nuestro panorama nacional literario.

El prólogo de la compilación, firmado por Montilla y Valencia, se encarga de explicar la constelación de sentido que se creó a partir de los distintos criterios de análisis de las obras recibidas. Esto porque nos cuentan cómo comenzó el trabajo de reunir y convocar los esfuerzos de una gran cantidad de profesores y estudiantes de literatura respecto a la obra de González. Junto con Juanita Aristizábal, profesora asociada en el Modern Languages, Literatures and Cultures Field Group en el Pitzer College en Claremont, California, propusieron una mesa temática en el XX Congreso de Colombianistas, Colombias Globales, realizado en la Universidad de San Diego. Luego de este primer entrecruzamiento temático y primera ideación del presente libro, a través de las redes sociales de diferentes organizaciones como la Asociación de Colombianistas o LASA Colombia se realizó una convocatoria pública amplia. Es necesario resaltar esa intención incluyente a nivel global por reunir las lecturas de Tomás González, y no restringirlas a un público específico conectado con uno u otro medio de divulgación o entorno académico. El resultado fue generar constelaciones entre muchos lugares y universidades donde ahora se lee y dicta a González, como la Universidad de Toulouse, desde donde escribe Yohainna Abdala-Mesa; desde la ya mencionada Pitzer College, desde donde escribe Aristizábal; el Departamento de Culturas Iberoamericanas de la Universidad de Stanford, a través de Héctor Hoyos; la American University, en Washington, a través de Juliana Martínez; la Universidad de Nueva York, a través de Felipe Martínez Pinzón, o la Claremont McKenna College, a través de Norman Valencia. Hay muchas más, incluyendo la propia Universidad de los Andes. La procedencia de estas publicaciones demuestra no solamente del trabajo de convocatoria para llegar al mayor número de lecturas, sino que también nos deja un mapa para reconocer hasta dónde y cómo ha llegado la obra del antioqueño.

Tal como explican los editores en el prólogo ya mencionado, se convocó a estudios de Tomás González sin acotarlos a un área de conocimiento o investigación específica: algo así como una botella al mar. De nuevo, la apertura primó como criterio editorial. El trabajo vino después, cuando luego de recibir cientos de propuestas, se vieron en la necesidad de organizar temáticamente estas tendencias y constantes que los investigadores mostraban estar trabajando. El resultado no pudo ser más atractivo para quienes quieran profundizar en la obra de González, precisamente por la variedad de sus partes que muestran con claridad el alcance y versatilidad de la obra del antioqueño. La compilación comienza con una cronología de la vida de González a cargo de Néstor Salamanca-León (que, debemos aceptarlo, saca al antioqueño del ostracismo de la oscuridad biográfica para mostrarlo como una figura reconocible y legible), para después dividirse en cinco partes que ofrecen cinco distintos acercamientos a partir de sus dieciséis artículos: “Territorios, geografías, desplazamientos”, “La mirada de género: voces femeninas y padres vulnerables”, “Entre el símbolo y la alegoría: la poesía de Tomás González”, “El viaje infinito: aprendizajes místicos, intuiciones de la totalidad y la muerte”, “La saga histórica: la obra de Tomás González como memoria política de Colombia” y, por último, “La recepción de Tomás González en los países de habla alemana”, a cargo de su editor alemán, Peter Schultze-Kraft. Aunque en primera instancia estos criterios parecen demasiado alejados para formar parte de un mismo volumen, con la lectura de sus artículos comprobamos que los editores no podían haber hecho otra cosa mejor que abrir precisamente los canales de lectura para así dar fe de todas las formas y figuras que la obra del antioqueño está generando.

Hay que destacar en primer lugar los trabajos realizados por los editores académicos, Claudia Montilla y Norman Valencia, junto con el de quien también impulsó la iniciativa, Juanita Aristizábal. Sus lecturas y estudios ejemplifican el esfuerzo de años sobre la obra de González (Montilla se ocupa de La historia de Horacio en la parte sobre aprendizajes místicos; Aristizábal visita Los caballitos del diablo desde la construcción del paisaje de lo natural, y Valencia visita Abraham entre bandidos desde la estética del secreto). Estos tres artículos son una prueba de la contextura sólida con la cual también se entretejen los otros artículos. El artículo de Felipe Martínez, “Formas del trópico en Primero estaba el mar de Tomás González”, no solamente esclarece las nuevas construcciones que hace el antioqueño en su obra respecto a la construcción de nuestro paisaje natural, sino que también nos explica para esto el nacimiento simbólico de nuestras selvas a mano de Caldas y Humboldt. Martínez demuestra cómo González consigue recuperar la naturaleza en su relación y conexión con lo humano, superando su categoría de explotación. Yohainna Abdala consigue aclarar todo aquello que se había dicho pero no explicado sobre el budismo Zen en la obra de González, y lo hace tanto analizando la presencia en su narrativa, como explicando la naturaleza de esta religión y las implicaciones de su presencia en la obra. Juan Diego Pérez Moreno, en su “Luz negra del canto: de la intuición simbólica a la conciencia alegórica en Manglares”, consigue a través de un análisis muy preciso y poético sacar a la luz todos los aspectos de la poesía de González, trayendo a Paul de Man y Paul Celan de la mano, al demostrar cómo se percibe un tránsito de la intuición a la unidad trascendental en su poesía.

Estos tres artículos, como todos los demás, son piezas que resuelven el primer rompecabezas crítico, tan necesario de resolver, para observar la obra de González desde un ojo académico y así entenderlo como una unidad. Cada uno de estos artículos contempla además algo tan necesario como valiente en estos tiempos: la hospitalidad de la escritura por parte de los autores para que los nuevos lectores se sientan invitados a leer más sobre la obra de González. De nuevo, este gesto editorial es de agradecerle a Montilla y Valencia. Esta compilación se propone el compartir el qué y el porqué de sus tramas, sus personajes, y su sobrio y depurado estilo literario para mejor disfrutar de su obra.