FEDERACIÓN NACIONAL DE CAFETEROS: 90 AÑOS HACIENDO CAMINOS


Abstract

La Federación Nacional de Cafeteros es la organización de caficultores más grande del país, en donde convergen cafeteros de regiones como Caldas, Antioquia, Quindío, Risaralda, entre otras, y lleva 90 años velando por el mejoramiento en la calidad de vida de los habitantes de estas zonas. Una de las muchas labores a resaltar de la FNC es la construcción de infraestructura vial que permita la comercialización del café y el desarrollo social de las comunidades en su zona de influencia.

En esta ponencia de Mauricio Medina, líder de la Unidad de Desarrollo Social de la FNC, queda claro que es necesario acudir a este tipo de experiencias para las inversiones que se realizarán en el posconflicto, si se quiere que cada proyecto llegue a ser exitoso.


The National Federation of Coffee Growers (FNC) is the largest coffee growing organization in the country, and it assembles coffee growers from departments including Caldas, Antioquia, Quindío, and Risaralda. It has spent the past ninety years ensuring improvement in the quality of life for the people living in these areas. One of the FNC’s many undertakings that should be emphasized is the construction of road infrastructure that allows for coffee to transported and therefore sold and the social development of the communities in its areas of influence.

This paper is written by Mauricio Medina, the leader of the FNC’s Social Development Unit, who emphasizes that if the projects are to be successful, it is necessary to turn to these types of experiences for post-conflict investments.


Muchísimas gracias a la Universidad de los Andes por la invitación. Para nosotros, la Federación Nacional de Cafeteros, es muy importante hacer parte de este Foro por lo que representan las vías terciarias para la caficultura.

Quiero empezar contando que, en 1927, asociaciones comunitarias y veredales en torno a la producción del café tomaron la decisión de organizarse, y fue así que nació la Federación Nacional de Cafeteros, como una institución que representa a los caficultores a nivel nacional e internacional y trabaja a diario por el mejoramiento de la calidad de vida de los caficultores.

Son noventa años construyendo historia, construyendo infraestructura y generando liderazgo; noventa años en los que la Federación se ha constituido como el gremio productivo más importante del país, haciendo presencia en cada uno de los municipios colombianos productores de café.

Tenemos antecedentes, experiencias, y por eso hoy queremos hablar de estrategias y herramientas que consideramos importantes para atender la problemática de las vías terciarias.

Nosotros hablamos de agricultura, hablamos de rentabilidad, y eso, finalmente, tiene que repercutir en la paz del país. Nuestra visión estratégica 2020 no solo incluye una estrategia productiva, de bienestar y de encadenamiento comercial. En esta, como ha sido habitual en la Federación, entra un asunto muy importante denominado ‘Vías, mantenimiento y conservación’.

Si vemos la distribución de las redes primaria, secundaria y terciaria, la distribución de los municipios cafeteros, que son 568, y las zonas afectadas por el conflicto armado, podríamos superponer los mapas y demostrar que no es del todo cierto ese imaginario de que las zonas cafeteras están muy desarrolladas y en paz. Al verlo de esta manera nos damos cuenta del gran protagonismo que tendremos en el posconflicto.

Nosotros consideramos que lo más importante es partir del conocimiento (cinco elementos, que son: inventarios viales, gestión del riesgo, alertas tempranas,. Sin embargo, sobre un elemento tan importante como es el inventario vial, hemos encontrado información distinta dependiendo de a quién se le consulte: gobernadores, alcaldes, secretarios de planeación, de infraestructura, incluso dentro en la misma Federación, y no coincidimos todavía. Hace algún tiempo consulté las cifras que tenemos en el Sistema de Información Cafetero (SICA) y encontré que, según nuestros datos, hay 240.000 vías para el café, mientras que en el país se habla solamente de 120.000. Es necesario, entonces, que se revise ese sistema de información y se le saque el mayor provecho.

En cuanto a la intervención en gestión de riesgos. Los cafeteros están ubicados en una altitud entre 1.000 y 2.000 m s.n.m., en la cordillera, en zonas de altas lluvias, con pendientes y problemas de erosión, con fallas geológicas, y eso implica un gran desafío. Tenemos una gran cantidad de problemas y no contamos con los recursos necesarios para solucionarlo todo. Por ejemplo, atender las vías del valle cafetero del Cauca cuesta 6 billones de pesos. No tenemos ese dinero. Entonces debemos unirnos, ser innovadores, creativos, y una de las maneras de no permitir que esto se logre por demanda o por urgencia es hacer una intervención en la gestión vial, y para eso tenemos una herramienta poderosísima, que está a disposición de todos ustedes, y es el SICA.

Tenemos toda la información que ustedes necesiten, y muchos de ustedes, muchas universidades y Entidades Territoriales han utilizado esa herramienta. La conocen y saben qué tan eficiente es. Tenemos fotografías aérea de alta resolución, y hemos incluido allí toda la información complementaria de entidades ambientales, del Ingeominas, del Agustín Codazzi; incluso tenemos un geovisor predial para saber quiénes son las personas que intervienen en esos territorios y en esas dificultades.

Para desarrollar lo que hemos llamado ‘Alertas tempranas’ se conformaron 15 comités departamentales, y unos cuantos más en los municipios; tenemos camineros e inspectores, todos comunicados por WhatsApp. Con la Gobernación del Valle decidimos que había que crear un sistema de alarmas y monitoreo para poder anticiparse y atender (es mejor y más económico atender una vía haciendo, por ejemplo, una intersección de agua, que hacer un muro de 300 millones de pesos).

Y por último tenemos las intervenciones en mejoramiento de vías. Estas vías (todos conocemos la historia) fueron construidas por la gente, los habitantes de estas regiones. Hay muchas que fueron construidas por el Comité, otras tantas las hizo el estado, pero es la comunidad la que está allá; es la comunidad la que se debe empoderar de la infraestructura, hacerla suya, protegerla; ser artífice de su mantenimiento y gestión eficiente.

A continuación hay algunas propuestas que desde la Federación queremos hacer:

En lo que respecta a inventarios viales tenemos una experiencia interesante: Juntamos al Ministerio de Transporte, la Gobernación del Valle y los municipios y les propusimos construir un solo plan vial para la red terciaria del departamento. El Ministerio de Transporte aporta 250 millones de pesos, la Gobernación del Valle pone 512 millones, nosotros como Comité de Cafeteros ponemos 170, y los municipios, con préstamos de la Gobernación del Valle, ponen 3.932 millones. Lo primero que hicimos fue mandar una carta al Ministerio de Transporte solicitando las planchas y atributos del plan, para hacer el nuestro basado en ese modelo. Ahí estamos viendo, por ejemplo, municipios que están haciendo planes viales pagando 200 millones de pesos y el 50 % de su información ya existía. Con esta propuesta lo que queremos lograr es un plan vial unificado para el Valle, conocer la realidad de las vías y poder priorizar las que necesitan una atención urgente.

En segundo lugar, en qué consiste la intervención del riesgo: hace unos 5 años creamos un fondo en convenio con la Gobernación del Valle que empezó con dos mil millones de pesos, pero en el primer invierno el dinero se agotó apenas en las primeras semanas. Hoy el fondo de emergencias cuenta con seis mil millones de pesos y sigue siendo insuficiente porque las vías se taponan, porque no hay prevención. Lo que decidimos es que, en lugar de gastarnos esos seis mil millones de pesos reparando, debíamos construir un sistema de planeación antes de la emergencia. Los camineros nos ayudan a ubicar puntos críticos y nosotros, a partir de fotointerpretación con la ayuda de geólogos y otros expertos, podemos establecer métodos de prevención. Eso ha disminuido notablemente las emergencias.

Vías terciarias de la zona cafetera. Fuente: Flickr, Raymonde Boyer.

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Hay que tener en cuenta que estas vías no son anillos viales, por ahí entran y salen los vehículos. El caso, por ejemplo, de La Floresta, en Sevilla. 19 comunidades, 19 veredas incomunicadas por más de 9 meses. Eso no puede ser. Aquí nosotros establecemos, por ejemplo, los puntos críticos, superponemos los planos y establecemos con fotointerpretación cuáles son las pendientes, las fallas geológicas, la erosión, el tipo del suelo, y así podemos establecer acciones rápidamente. Identificamos los eventos, las accisas y el monitoreo que se le debe hacer.

Hablemos de las alertas tempranas. En el municipio de Caicedonia la comunidad construyó su propio mapa de vías, y lo primero que quedó en evidencia con ese ejercicio fue que muchas de esas vías son privadas, de Cartón Colombia u otras entidades, y así las teníamos nosotros en el departamento del Valle. Entonces lo primero que hicimos fue determinar cuáles de esas vías eran (seguro un alcalde decidió que entre más vías pidiera más plata le llegaba). Lo otro que notamos fue que la gente tiene una cosmovisión de su territorio por la forma como pintaban los bosques, las línea de agua y los anillos viales. Ese es un elemento importante para las alertas tempranas, pues la comunidad sabe cómo se comporta la naturaleza y pueden decirnos, por ejemplo, en el próximo invierno el volcán va a ser aquí o allá. ¿Por qué no adelantarnos a prevenir eso?

Hoy estamos construyendo ese sistema de alertas con toda esa estructura de personas que hemos construido con las comunidades y lo estamos concentrando en la Gobernación del Valle. Además tenemos un software en el Comité de Cafeteros del Valle, y eso nos permite prestar atención inmediata.

Algo muy importante, entonces, es generar procesos participativos en las comunidades. Como ejemplo usaré un ejercicio hecho en La Quisquina, en Palmira, en donde habitan distintas comunidades (una de ex miembros del M-19, una de oriundos de Córdoba y otra de quienes se consideran dueños originales del lugar) y estuvieron divididos por los intereses que cada grupo tenía. Hicimos una intervención con el fin de generar confianza mutua y redes de apoyo, pero nos dimos cuenta de que cada acción que ellos hacían era totalmente independiente. Luego de mucho trabajo social, de muchos ejercicios, supimos que lo importante no era que nosotros hiciéramos la vía, sino garantizarle a las personas que el Estado llegaría (había gente sin Sisben, sin cédula, sin acceso a la educación). Y eso hicimos: llevar la oferta del Estado. Así que propusimos hacer una fiesta, pero que esta se hiciera alrededor de la construcción de la vía. Otra vez vinieron las diferencias sobre dónde se construiría. Al final se decidió que fuera en el cruce de caminos de esas comunidades, por lo que la actividad se llamó El cruce del encuentro. Luego se hizo una minga y trabajo comunitario, se hizo la limpieza de la vía y se construyó conjuntamente un modelo de cómo hacer el mantenimiento periódico.

En lo que tiene que ver con generar confianza con la comunidad el Comité de Cafeteros del Valle tiene toda la experiencia. Tenemos indicadores y protocolos. Este es un trabajo que venimos haciendo desde hace 90 años y está a disposición de quien quiera consultarlo pues está digitalizado.

A continuación haré algunas observaciones que podrían funcionar para que los planes y proyectos que tiene el Gobierno para el posconflicto sean eficientes y efectivos:

El programa de Camineros

Este programa ha funcionado desde 1987 e involucra a los municipios, la Gobernación del Valle, entidades públicas como el INVÍAS y el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) y empresas privadas. La USAID también aportó recursos para fortalecer este proceso, y lo tenemos plenamente documentado, con cartillas, metodología y controles. Actualmente el programa ha evolucionado debido a la herramienta de prevención del riesgo y el concepto de microcuenca. Así pues, los Camineros ya no están en las vías sino haciendo su trabajo donde lo tienen que hacer: en la raíz del problema. A algunos incluso los están llamando Camineros reforestadores. (La USAID nos enseñó que hay que las medidas no se hacen por metros sino por pasos, no por metros cúbicos sino por carretas, y fue así como la comunidad lo entendió).

La estabilización mecánica

Por medio de recursos provenientes de regalías, con la Gobernación del Valle vamos a hacer aproximadamente 84 Km de estabilización en diferentes regiones usando estructuras en grava, materiales arenosos y cenizas volcánicas. Cenicafé hizo un desarrollo importante en el tema de la biomecánica, así que fuimos a conocer el caso chileno y lo que hace Cartón Colombia. Este es exactamente el mismo caso de la problemática que hay en la entrada a Sevilla, Valle, donde el Gobierno Nacional ha invertido más de 6 mil millones de pesos. Esto que vamos a hacer está a 500 m de esa zona. El costo es de 240 millones de pesos, es totalmente estable y lo hicimos incluyendo a la comunidad, con materiales locales, con herramientas locales. Construyendo con ellos sostenibilidad.

Y, por último, tenemos un proyecto piloto de pago por servicios ambientales. En el kilómetro 10 entre Albán y el Cairo (una vía que tiene muchos problemas de derrumbe y de erosión por la potrerización, y por la deforestación), convencimos a 35 dueños de esos predios, usando el geovisor predial, de que hicieran el aislamiento de los 15 m que por ley le corresponden a la vía. CENECAFÉ nos apoyó con un estudio de cuáles eran los árboles que había que sembrar allí, que no tuvieran problema de caducifolia, de caída de hojas, y que sus raíces no afectaran el suelo.

El municipio les hizo un descuento en el impuesto predial por estas 30 hectáreas de reforestación, y ahora vamos a vender eso como captura de carbono en un proyecto de biodiversidad. Pero eso no es lo más importante. Lo importante aquí es cómo el impacto en la vía se redujo por el adecuado uso del suelo. Esta experiencia está, la queremos seguir haciendo y queremos que otras personas se puedan enterar.

Para terminar, en nombre de los caficultores, de la Federación Nacional de Cafeteros y su gerente: la institución, el conocimiento, la infraestructura, lo que tenemos está a disposición del país. Muchísimas gracias.

Vías terciarias de la zona cafetera. Fuente: Flickr, Mauricio Agudelo

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