Tiempo y trabajo en el capitalismo de plataformas: experiencias temporales en el trabajo de delivery

Vidal Labajos Sebastián y Francisco Fernández-Trujillo Moares

Recibido: 13 de junio de 2024 | Aceptado: 1.° de noviembre de 2024 | Modificado: 2 de diciembre de 2024

https://doi.org/10.7440/res93.2025.10

Resumen | El desarrollo histórico del capitalismo ha estado estrechamente ligado a transformaciones tecnológicas significativas que han redefinido las relaciones laborales y han transformado la temporalidad social. La era posfordista y la consecuente penetración de la esfera digital han dado lugar a lo que se conoce como capitalismo de plataforma, caracterizado por la proliferación de numerosas aplicaciones digitales que están reconfigurando tanto la esfera de la producción como la del consumo. La mediación tecnológica y el despotismo algorítmico determinan los ritmos y horarios laborales, lo que fomenta la conectividad constante y la competencia. Partiendo de esta premisa, analizamos las experiencias temporales de los repartidores de plataformas como Glovo, Uber Eats, Stuart y Deliveroo en España. Para ello este análisis se apoya en la literatura existente sobre la temporalidad en las sociedades contemporáneas y la temporalidad digital. Establecimos un marco conceptual apoyado en los conceptos de hibridación temporal, aceleración, densificación y tiempo-recurso, los cuales son fundamentales para comprender estas nuevas formas de relaciones laborales y las estrategias de control laboral asociadas a la plataformización. Esta aproximación teórica a los debates sobre la temporalidad en las sociedades contemporáneas nos permite analizar 49 entrevistas con repartidores y repartidoras de diferentes plataformas en dos periodos diferenciados. Así, este estudio combina tanto el análisis discursivo como la revisión bibliográfica y la construcción teórica de conceptos y categorías que puedan captar la especificidad de los marcos temporales y de los procesos de subjetivación en este contexto laboral particular para proponer una nueva categoría de temporalidad laboral, que dialoga con las que habían sido desarrolladas en la literatura.

Palabras clave | neoliberalismo; plataformas digitales; temporalidad digital; tiempo; trabajo

Time and Work in Platform Capitalism: Temporal Experiences in Delivery Labor

Abstract | The historical evolution of capitalism has been intrinsically linked to major technological transformations that have reshaped labor relations and redefined social temporality. The post-Fordist era, alongside the expansion of the digital sphere, has given rise to platform capitalism, characterized by the proliferation of digital applications that are restructuring both production and consumption. Within this framework, technological mediation and algorithmic control dictate work rhythms and schedules, fostering perpetual connectivity, labor flexibilization, and intensified competition. This study examines the temporal experiences of delivery workers on platforms such as Glovo, Uber Eats, Stuart, and Deliveroo in Spain. The analysis is grounded in existing literature on temporality in contemporary societies and digital labor, establishing a conceptual framework based on the notions of temporal hybridization, acceleration, densification, and time-as-a-resource. These concepts are essential for understanding emerging labor dynamics and the control mechanisms embedded in platform-based work. Through an analysis of 49 in-depth interviews with delivery workers conducted across two distinct periods, the study combines discourse analysis, literature review, and theoretical development to identify the specific temporal structures shaping platform labor. By critically engaging with existing debates on labor temporality, this research proposes a new category of work temporality that captures the distinct temporalities and subjectivities produced within platform-based labor systems.

Keywords | digital platforms; digital temporality; neoliberalism; time; work

Tempo e trabalho no capitalismo de plataformas: experiências temporárias no trabalho de delivery

Resumo | O desenvolvimento histórico do capitalismo esteve intimamente ligado a significativas transformações tecnológicas que redefiniram as relações de trabalho e transformaram a temporalidade social. A era pós-fordista e a consequente introdução da esfera digital deram origem ao que é conhecido como capitalismo de plataforma, caracterizado pela proliferação de inúmeros aplicativos digitais que estão reconfigurando tanto o âmbito da produção quanto do consumo. A mediação tecnológica e o despotismo algorítmico determinam os ritmos e horários de trabalho, o que promove a conectividade constante e a concorrência. A partir dessa premissa, analisamos as experiências temporárias de entregadores em plataformas como Glovo, Uber Eats, Stuart e Deliveroo na Espanha. Para isso, esta análise se baseia na literatura existente sobre a temporalidade nas sociedades contemporâneas e a temporalidade digital. Estabelecemos uma estrutura conceitual baseada nos conceitos de hibridização temporal, aceleração, densificação e tempo-recurso, que são fundamentais para compreender essas novas formas de relações de trabalho e as estratégias de controle do trabalho associadas à plataformização. Essa abordagem teórica dos debates sobre a temporalidade nas sociedades contemporâneas nos permite analisar 49 entrevistas com entregadores e entregadoras de diferentes plataformas em dois períodos distintos. Assim, este estudo combina tanto a análise discursiva quanto a revisão bibliográfica e a construção teórica de conceitos e categorias que possam captar a especificidade dos recortes temporais e dos processos de subjetivação nesse contexto profissional particular para propor uma nova categoria de temporalidade do trabalho, que dialoga com aquelas que vinham sendo desenvolvidas na literatura.

Palavras-chave | neoliberalismo; plataformas digitais; tempo; temporalidade digital; trabalho

Introducción

Las transformaciones del capitalismo se han sofisticado, complejizado y profundizado desde la década de 1970 hasta nuestros días. En primer lugar, han causado enormes cambios en el mundo laboral, al superar los modelos fordistas para dirigirse hacia modelos más flexibles y precarios (Rodgers 1992; Standing 2013). Se advierten tendencias relacionadas con la desregulación por medio de marcos normativos más adaptables para las empresas; modelos de negocio basados en formas de consumo más inmediato (Wells, Attoh y Cullen 2021) e intervenidos por nuevas tecnologías algorítmicas y de datos (Degryse 2016; Gandini 2018); coberturas sociales asociadas al trabajo o a las garantías en su representación y capacidad de negociación (van Doorn 2022; Fernández-Trujillo Moares y Betancor Nuez 2023) que debilitan la protección de los y las trabajadoras, entre otras tendencias. Además, otros autores han desgranado también los importantes cambios de los modelos subjetivos asociados a estas transformaciones (Sennett 2006; Laval y Dardot 2013; Foucault 2016), caracterizados por la individualización y la lógica empresarial.

El trabajo en las plataformas digitales, caracterizado por la flexibilidad y el refuerzo del control laboral, ha facilitado la elusión de marcos legales y fomentado la proliferación de condiciones de trabajo atípicas y precarias. En este sentido, ha sido especialmente problemática la relación jurídica establecida con las empresas, pues el estatus de trabajo autónomo impide reclamar los derechos inherentes a las relaciones salariales y ha dificultado la acción sindical (Fernández-Trujillo Moares y Betancor Nuez 2023). Las plataformas digitales se han convertido en espacios caracterizados por la falta de estabilidad y de seguridad laboral o por la temporalidad, lo que ha llevado a que estas actividades hayan sido asumidas predominantemente por trabajadoras y trabajadores en los márgenes del mercado laboral, con mayores dificultades para acceder a un empleo estable y de calidad (van Doorn 2022).

Estas profundas transformaciones en el mundo del trabajo plantean consecuencias sociales de gran calado que afectan los tiempos, ritmos y horarios de trabajo. Con base en las categorizaciones temporales que realizan Prieto, Ramos y Callejo (2008), a partir de los planteamientos de Bouffartigue y Bouteiller (2002), en este artículo se analizarán las tres categorías temporales que caracterizan los diferentes sectores laborales. A partir de sus planteamientos, se analizará cómo las nuevas relaciones laborales emergentes en el capitalismo de plataformas suponen la aparición de un nuevo orden temporal diferente al observado en estos estudios, que además es novedoso con respecto a otras relaciones laborales existentes.

Bouffartigue y Bouteiller (2002) plantean que existe la categoría asociada al trabajo industrial-fordista, la de un orden temporal flexible autónomo y la de uno heterónomo. Las dos últimas categorías comparten la flexibilidad como elemento temporal central, sin embargo, la primera —autónomo— se plantea como un modelo temporal propio de los trabajos con mejores retribuciones, una subjetividad alta y con un fuerte componente de autoorganización, mientras que la segunda —heterónomo— es propio de los trabajos con menor reconocimiento salarial, con una subjetividad baja y una organización vertical de los horarios y de las formas del trabajo.

Ahora bien, la irrupción de las transformaciones del capitalismo posfordista junto a la consolidación de las plataformas digitales permite revisar este esquema, al haber dado la posibilidad de generar una forma de organizar el tiempo de trabajo y con ella nuevas experiencias temporales. En este sentido, emerge la hipótesis de una nueva forma temporal directamente vinculada al capitalismo de plataforma, que cuestiona la organización tripartita de los tiempos del trabajo (Bouffartigue y Bouteiller 2002), las cuales se abordarán a lo largo de este artículo: la tradicional industrial-fordista, y las flexibles, como el trabajo autónomo y el trabajo heterónomo. En el contexto del trabajo mediado por plataformas digitales, la exigencia de una dedicación plena con gran implicación personal y unos horarios laxos e impredecibles es perfectamente compatible con aquellos trabajos con menor reconocimiento salarial. En el capitalismo de plataformas, la flexibilidad y la autoorganización de los tiempos no parece reñir con la precariedad, los bajos salarios y la baja cualificación.

Así, este análisis pretende ser un aporte novedoso al campo de estudio sobre las plataformas digitales. Si bien, se ha investigado extensamente sobre las cuestiones relacionadas con las relaciones laborales y precariedades, los mecanismos de control o las dificultades y alternativas sindicales nacidas en la actualidad (Degryse 2016; Goods, Veen y Barratt 2019; Kellogg et al. 2020; Shankar et al. 2022; van Doorn 2022; Fernández-Trujillo Moares y Betancor Nuez 2023), este artículo propone un análisis centrado en los discursos y vivencias en torno a la temporalidad laboral, lo que lo diferencia de dichas investigaciones. Este aporte se sitúa, por tanto, entre los trabajos sobre relaciones laborales en las plataformas digitales y los análisis teóricos del tiempo. Con este estudio se pretende demostrar cómo además de un nuevo orden temporal del trabajo, se da la aparición de experiencias temporales inéditas dado el proceso de plataformización. Este análisis atraviesa los estudios de las transformaciones del trabajo asociadas al capitalismo de plataformas, las teorizaciones más relevantes sobre la temporalidad contemporánea y es un análisis estructurado de los discursos de los trabajadores y las trabajadoras de plataformas digitales de reparto.

Relaciones laborales, desarrollo tecnológico y plataformas digitales

Si las formas de entender el trabajo están influenciadas por el contexto social y económico (Castel 2009), podemos entretejer cómo se han configurado las formas laborales actuales hasta la llegada del neoliberalismo1 (Laval y Dardot 2013; Harvey 2014), momento en el que situamos una transformación fundamental para el concepto de trabajo actual. Este cambio en lo laboral no solo afectó al modelo productivo, sino que también transformó las percepciones individuales, lógicas y sociales relacionadas con el trabajo.

La irrupción del neoliberalismo implicó cuestionar el papel del Estado como mediador entre el capital y el trabajo. Los modelos socioeconómicos keynesianos y los sistemas de producción fordistas, que se extendieron después de la Segunda Guerra Mundial como forma de capitalismo “domesticado” que ofrecía estabilidad y equilibrio (Riesco y García 2007), se desafiaron con la llegada del neoliberalismo. Como resultado, los compromisos sociales que surgieron del pacto keynesiano se dejaron de lado en gran medida, lo que dio lugar a formas de regulación social más individualizadas y fragmentadas (Alonso y Fernández Rodríguez 2013). La reestructuración económica globalizadora condujo a un debilitamiento de esos contrapesos políticos del bienestar. Se observó una reducción en la mano de obra debido a la tecnificación y externalización de las industrias, así como cambios en la organización del trabajo que superaron los modelos tradicionales (Kaufman 2004). Esto llevó a percibir el papel regulador del Estado, el sindicalismo y los sistemas de protección social como obsoletos, característicos de un pasado distante.

El éxito del proyecto neoliberal también se ha mostrado efectivo en el campo de las ideas políticas. Allí se ha configurado un nuevo marco de valores y lógicas culturales basadas en la individualización y la competitividad entre los sujetos (Brown 2015). Es decir, pasan a ser elogiadas las virtudes de la flexibilidad, del espíritu emprendedor y de la responsabilidad individual (Alonso y Fernández Rodríguez 2013).

La evolución y el avance de la tecnología han desempeñado un papel relevante entre capital y trabajo (Graham, Hjorth y Lehdonvirta 2017), con múltiples implicaciones que caracterizan la intensa relación entre innovaciones científico-técnicas y la expansión histórica del capital (Harvey 2014). Los avances y transformaciones tecnológicas y la organización algorítmica del trabajo en las plataformas digitales han tenido diversas consecuencias determinadas por el diseño y el uso de estas tecnologías. Las repercusiones en la configuración del trabajo y el tiempo no son aleatorias, sino que se corresponden con los diseños y usos empresariales de dichas tecnologías (Martín Artiles y Pastor 2022). Este aspecto es crucial, ya que la organización algorítmica del trabajo y los usos de las plataformas digitales por parte de las empresas responden a objetivos específicos alineados con las lógicas del proyecto neoliberal, que priorizan la eficiencia del trabajo humano en detrimento de las formas de trabajo de las sociedades fordistas y keynesianas.

De manera generalizada en el caso que nos ocupa, esto ha supuesto diferentes impactos en el ámbito laboral. En primer lugar, tanto a nivel nacional como internacional el modelo de las grandes plataformas en el sector de reparto ha supuesto la proliferación de figuras laborales de autoempleo (Degryse 2016), normalmente en situaciones que se han considerado atípicas por su relación de dependencia con las empresas. En otras palabras, se ha extendido la figura de aquello que se conoce popularmente como falso autónomo.

Las plataformas digitales son el sistema utilizado por grandes empresas (por ejemplo, Glovo/Delivery Hero, Deliveroo, Uber, Stuart, entre otras) para la organización y gestión, a través de algoritmos, de la oferta de restaurantes y tiendas, de los consumidores/clientes y de las personas que se encargan de llevar los pedidos que realizan los consumidores/clientes en las tiendas y restaurantes (Moore y Joyce 2020). Aunque en este caso nos centramos en la dimensión del trabajo de reparto, la gestión del tiempo, su aceleración y sus optimizaciones tienen un papel crucial en todas las fases o relaciones que suceden por intermediación de las plataformas.

La definición propuesta por Gandini (2018) de gig economy resulta de especial relevancia a nivel analítico pues propone la idea de formas de trabajo centradas en la ejecución de tareas y cómo estas tareas están sujetas a una gestión temporal. Por tanto, este tipo de economía es aquella en la que se establece una relación capital-trabajo entre el trabajador y la empresa que gestiona algorítmicamente la plataforma, la cual media la oferta de trabajo, la demanda de servicios y de socios (partners) para los que se realiza una pequeña tarea (gig), en la que la plataforma opera a la vez como intermediaria del mercado y como empleador en la sombra (Gandini 2019). Sin embargo, las tareas que se realizan en las plataformas digitales, y particularmente en las de reparto, pueden considerarse actividades laborales tradicionales organizadas mediante herramientas tecnológicas no tradicionales (Wood et al. 2019).

Más allá de los debates en torno a qué diferencia la economía de plataforma y la de las economías colaborativas, en los discursos de las empresas de plataforma existe un planteamiento asociado a las economías colaborativas que determina la reconfiguración del trabajo: la flexibilidad tanto en la disposición de trabajo como al momento de obtener ingresos, especialmente si se hace de manera complementaria a una actividad principal. Esta flexibilidad en la rentabilización de recursos se vincula al tiempo o a los bienes que se suponen infrautilizados (Schor y Attwood-Charles 2017). Aquí se evidencia una de las ideas fundamentales en la que profundizaremos a continuación: la idea de gestión y de rentabilización del tiempo. Esta idea, que se ha extendido trasversalmente en diversas dimensiones sociales, expone que las personas en una situación de mayor vulnerabilidad dispondrán de menos recursos y con ello tendrán menos posibilidades de rentabilizar los que tienen disponibles, principalmente, tiempo y trabajo (Schor y Attwood-Charles 2017).

El nuevo orden temporal del capitalismo de plataformas

El desarrollo histórico de las relaciones sociales de carácter capitalista, empujado por significativas innovaciones tecnológicas, ha estado intrínsecamente ligado a enormes transformaciones de la temporalidad social. Este estrecho vínculo entre trabajo y tiempo ha sido un objeto recurrente de la teoría social y de la sociología, y ha sido tratado por una extensa literatura desde perspectivas muy variadas (Fuchs Epstein y Kalleberg 2001). El tiempo de trabajo de la sociedad industrial se caracterizaba por su progresiva regularización, homogeneización y estanqueidad (Prieto, Ramos y Callejo 2008). En este proceso, la historia de reivindicaciones y de luchas sindicales supuso la progresiva reducción de las jornadas de trabajo durante gran parte del siglo XX. Sin embargo, desde finales de siglo, se ha observado una disminución progresiva del orden temporal característico del fordismo, lo que ha originado un nuevo esquema organizativo del tiempo laboral que ha revertido algunos de los aspectos más distintivos de las relaciones de trabajo propias del capitalismo industrial (Bologna 2006; Prieto, Ramos y Callejo 2008; Standing 2013; Wajcman 2017). El incremento de la competitividad en los mercados internacionales, el desempleo estructural, los cambios de las lógicas culturales y de las subjetividades del trabajo y la terciarización de la economía son identificados por estos autores como los principales impulsores de las transformaciones contemporáneas en la concepción y gestión del tiempo de trabajo. En el contexto de las sociedades posfordistas, aspectos como la flexibilidad, la variabilidad y la duración de las jornadas y horarios laborales experimentan cambios fundamentales, lo que redefine, de manera significativa, las dinámicas de trabajo y, por extensión, las relaciones laborales a nivel global (Prieto, Ramos y Callejo 2008).

Así mismo, con el objetivo de aproximarse a la temporalidad de las nuevas relaciones laborales emergentes en el capitalismo de plataformas es de gran interés la caracterización de los cuatro tipos ideales de organización laboral del tiempo (Prieto, Ramos y Callejo 2008). El primer segmento empleo/tiempo es el salario-fordista definido por la regularidad, estabilidad y homogeneidad temporal. El segundo, el flexible autónomo caracterizado por altos salarios y cualificación profesional, autonomía relativa de horarios y ritmos y dedicación e implicación personal plenas. El tercero, el flexible heterónomo puede distinguirse por los bajos salarios, la inestabilidad y flexibilidad laboral, horarios, baja cualificación, horarios y ritmos muy variables y, en gran medida, marcados por la empresa. El cuarto, el público modernizado se diferencia ampliamente de los otros segmentos al plantear una organización del tiempo muy fija y estable, con estabilidad total, salarios medios y bajos y cualificación variable.

El primer modelo persiste del sistema laboral fordista y los otros tres se han venido configurando debido al desarrollo de modelos laborales posfordistas, sin embargo, los autores destacan que actualmente los cuatro modelos conviven organizando el mundo del trabajo por segmentos diferenciados. Ahora bien, esta sucinta caracterización sobre las nuevas formas de organización laboral del tiempo es, a nuestra forma de entender, insuficiente para dar cuenta de la experiencia temporal de los domiciliarios de las aplicaciones de reparto de comida. La temporalidad característica de las relaciones laborales en las plataformas de reparto de comida no se ajusta exactamente a ninguno de estos tipos/ideales, lo que hace necesaria una aproximación más específica y precisa.

El elemento diferencial que determina en gran medida la experiencia temporal de quienes trabajan con las aplicaciones de reparto es la mediación tecnológica. Esta particularidad nos encamina a revisar los estudios a propósito de la influencia de lo digital sobre la temporalidad contemporánea, que ha sido creciente en los últimos años (Berardi 2003; Rosa 2011; Bueno 2020). Judi Wajcman en Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital (2017) ha tratado más específicamente la relevancia de la irrupción de la informática y de las nuevas tecnologías en las relaciones laborales. La autora destaca algunas de las consecuencias en los horarios y ritmos de trabajo aparecidas tras la irrupción de las TIC en los centros de trabajo, destacando el incremento de los ritmos de trabajo, la flexibilidad, la intensificación, la multitarea y la interconexión, así como también las interrupciones frecuentes, la fragmentación de los horarios y la conectividad constante. En sus análisis del uso de diferentes medios técnicos en entornos laborales, como el teléfono móvil o el correo electrónico, Wajcman (2017) destaca las profundas transformaciones de las prácticas laborales y sobre todo de la temporalidad del trabajo.

El surgimiento del capitalismo de plataformas y las consiguientes transformaciones en las relaciones laborales están directamente vinculados con estos procesos descritos por Wajcman. En la concepción y operatividad de los algoritmos y las plataformas se observan mecanismos intrínsecos que imprimen dirección, control, vigilancia y ordenación del trabajo específico, que están determinadas por los intereses y las necesidades de las empresas de las plataformas, lo cual ha sido conceptualizado por Griesbach et al. (2019) como despotismo algorítmico. Estos mecanismos constituyen modalidades de gestión, habitualmente no explícitas, que determinan el desenvolvimiento y la toma de decisiones de las trabajadoras y los trabajadores, tales como las horas y días que se decide trabajar, los tipos de pedidos a realizar, los servicios que pueden declinar o su nivel de compromiso laboral, entre otros aspectos. Según Jarrahi et al. (2020), la opacidad inherente a los procesos algorítmicos y el desconocimiento de su funcionamiento generan una sensación de frustración, pues las decisiones y asignaciones emanadas de la plataforma se perciben en ocasiones como opacas, erráticas e impredecibles.

Es decir, las plataformas digitales han incorporado diferentes mecanismos de control algorítmico, según la categorización de las 6R (Kellogg, Valentine y Christin 2020): restringir, recomendar, registrar, calificar, reemplazar y recompensar. Los algoritmos dirigen y organizan el trabajo; limitan la información y sugieren decisiones (restringir y recomendar); evalúan al supervisar y calificar (registrar y calificar) y sustituyen rápidamente; también ofrecen incentivos (reemplazar y recompensar). Este escenario incide en el desenvolvimiento del trabajo por parte de las repartidoras y los repartidores, especialmente en lo que respecta a la asignación de horas laborales y tareas específicas (Srnicek 2018).

Por lo tanto, la irrupción de las plataformas digitales como gestoras o mediadoras del trabajo produce una importante transformación de la organización de los horarios, los ritmos y la temporalidad general del trabajo. Por un lado, la importancia fundamental que adquiere la esfera digital supone la implantación de dinámicas particulares como la conectividad constante, la desterritorialización, la multitarea y la flexibilidad de los horarios y la organización del trabajo en general. Por otro lado, esta digitalización supone la irrupción de novedosos mecanismos de control que fomentan la intensificación, la vigilancia constante y la competencia.

Apuntes metodológicos

Para estudiar las experiencias de la temporalidad en el marco de las plataformas digitales, se han usado principalmente técnicas de investigación cualitativas basadas en entrevistas semiestructuradas, partiendo del diseño, realización y análisis propuesto por la línea teórico-práctica de la denominada Escuela Cualitativa Madrileña (Ibáñez 1986; Alonso 1994). El objeto de esta investigación no es averiguar los quiénes, cuándo y cuántos, sino acceder a los cómo y los por qué y desenmarañarlos. En otras palabras, comprender el proceso a través del cual se ha articulado el fenómeno de reconfiguración de los tiempos de trabajo y no-trabajo de las plataformas digitales y qué dinámicas subjetivas se generaban en el ámbito de estos contextos laborales.

El tiempo social, a diferencia del tiempo del reloj, no puede conocerse ni experimentarse directamente. Un análisis temporal desde una perspectiva sociológica debe analizar el tiempo en tanto que experiencia individual y colectiva, es decir —y en el caso específico de este estudio—, priorizar cómo se vive el tiempo por quienes trabajan con plataformas de reparto de comida. Ahora bien, un acercamiento a la vivencia individual y colectiva del tiempo pasa en gran medida por analizar lo que los diferentes actores sociales dicen sobre su vivencia del tiempo (Prieto, Ramos y Callejo 2008).

Nos hemos valido de las entrevistas y los discursos que en ellas residen para encontrar aquellos relatos derivados del tiempo vivido. Para ello, se hicieron 49 entrevistas a personas que se encontraban en diferentes tipos de relación laboral con las empresas de plataformas de reparto como Glovo, Uber Eats, Stuart o Deliveroo en España. Estas entrevistas se realizaron en dos periodos, el primer bloque de entrevistas (42) forma parte del trabajo de campo realizado entre 2019 y 2022 en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. El segundo bloque de entrevistas (7) fueron realizadas en 2024 en el marco del proyecto On Demand City en Madrid2.

La utilización del trabajo de campo realizado en estos dos periodos diferenciados se debe a que el objetivo era analizar los procesos y dinámicas existentes en la organización algorítmica del trabajo y los efectos sobre las formas en las que se viven los tiempos de trabajo y los discursos que le subyacen. Esto permite examinar las relaciones sociales específicas y los procesos subjetivos inherentes a estas formas laborales. Lo anterior ha servido para controlar factores condicionantes propios de un sector en continua transformación, como los cambios en la organización cotidiana del trabajo, la aprobación de la llamada Ley Rider y los cambios en el mercado de reparto que han ido evolucionando a lo largo de los años, separando las dinámicas estructurales de aquellos eventos más superfluos.

La investigación cuenta con diversidad en los perfiles entrevistados, con variabilidad en el género, procedencia, trayectoria laboral previa y situación laboral presente o nivel de estudios (ver anexo 1). A este respecto, hay que tener en cuenta que en España el perfil de las personas que trabajan en el sector tratado en este artículo está caracterizado principalmente por hombres, migrantes de países latinoamericanos y con una gran diversidad de trayectorias formativas y profesionales previas. Además, a diferencia de otros países, lo habitual es que quienes se dedican a esta actividad lo hagan a tiempo completo (Fernández-Trujillo Moares y Gil García 2021; Vallas y Schor 2024). También, los perfiles tenían diferentes condiciones laborales con las empresas de plataforma (trabajo por cuenta propia, trabajo por cuenta ajena y alquiler de cuentas3). Esto es especialmente relevante en lo que respecta al análisis propuesto en este estudio, ya que permite estudiar las transformaciones que se dan con la incorporación de mecanismos específicos de control algorítmico del trabajo. En este caso, aunque la relación laboral influirá en las subjetividades y maneras de gestionar y entender los tiempos de trabajo, planteamos que en buena medida estos mecanismos de organización algorítmica del trabajo condicionan la temporalidad más allá de la mera relación laboral. Es decir, es la propia aplicación (app) o la plataforma la que generará una temporalidad específica e inducirá a una gestión determinada del tiempo, al servir como mediadora tanto de la actividad laboral, como de la experiencia temporal.

A modo de cierre de este apartado metodológico, es necesario poner de manifiesto que las entrevistas de estos trabajos de campo mencionados estaban orientadas a recopilar discursos a propósito de cuestiones en algunos casos tangentes a los asuntos aquí tratados (precariedad, formas y organización del trabajo o día a día de quienes trabajan en las plataformas), y en otros casos más alejadas (sindicalismo, migración o redes de cuidados), sin embargo, desde bien temprano aparecían cuestiones relacionadas con el tiempo de manera emergente y natural, en la que los discursos a propósito de la gestión del tiempo y sus problemáticas asociadas resultaban el hilo conductor de buena parte de estas entrevistas.

Por tanto, encontramos a este respecto que aportes orientados a analizar cómo se establecen, cómo se imponen, pero, sobre todo, cómo se gestionan los recursos temporales del trabajo de las plataformas ayudan a entender en mayor medida las dimensiones e implicaciones de las transformaciones asociadas al capitalismo bajo demanda.

Una aproximación a la experiencia temporal en las plataformas de reparto

Hibridaciones del tiempo de trabajo y no trabajo: un tiempo sin frontera

Las fronteras establecidas entre el tiempo de trabajo y no trabajo han sido un tema recurrente en la literatura sociológica desde el nacimiento de la condición salarial (Castillo 2015). Con la digitalización de la producción y la expansión de los dispositivos personales con conexión a internet, estas fronteras se difuminan aún más. Sin embargo, con la aparición de las plataformas digitales y su organización autónoma del trabajo asistimos a nuevas formas de hibridación del tiempo de trabajo y no trabajo. En los discursos de las personas que han trabajado con plataformas digitales se observa cómo se concibe la posibilidad de convertir el tiempo de descanso, de socialización, de ocio o de cuidado en tiempo de trabajo, lo que es una realidad seductora para quienes tienen la tentación de rentabilizar el tiempo y acceder a ingresos en cualquier momento.

En su análisis sobre la transición hacia la sociedad industrial y la instauración del trabajo asalariado, E.P. Thompson (1995) destaca cómo uno de los aspectos más notables de esta nueva temporalidad es la distinción rigurosa entre el tiempo dedicado al trabajo y aquel asignado al no trabajo. Contrario a este esquema, y de manera muy similar a lo que señalan autores como Prieto, Ramos y Callejo (2008) o Wajcman (2017), las sociedades actuales han revertido tal segregación temporal, lo que resulta en una creciente fusión entre los ámbitos de la vida personal y laboral, en la que las fronteras entre el trabajo y el no-trabajo se tornan progresivamente borrosas.

Este fenómeno de mezcla o de indiferenciación ha sido explorado por diversos autores. Entre ellos, Crary (2015), quien examina cómo la actividad productiva se ha expandido para abarcar todo el tiempo vital. Argumenta que las sociedades occidentales están inmersas en una continuidad temporal ininterrumpida, en la que cada instante posee el potencial de aprovecharse productivamente. La tradicional separación entre los momentos dedicados a las actividades elegidas por las personas y aquellos destinados a obligaciones se desvanece en un continuum temporal sin demarcaciones definidas. Esta persistencia sin interrupciones, sin puntos críticos ni discontinuidades, sugiere una uniformidad en la percepción del tiempo. Así, las divisiones temporales convencionales como el año, marcado por las vacaciones; las semanas, diferenciadas por los fines de semana; y los días, segmentados por las horas de sueño, pierden su claridad y convergen hacia un bloque unitario sin fisuras ni demarcaciones. Como es evidente en una de las entrevistas:

Otra de las características es el tema de la gestión del tiempo. La separación del tiempo de trabajo del tiempo personal se la cargan: plena disponibilidad. Estamos hablando de que tú eres el que te tienes que poner al servicio de la aplicación, tú eres el que tiene que estar pendiente de recibir un correo electrónico en cualquier momento, etcétera, etcétera. (E2, hombre migrante europeo y movilizado4, 2019)

Sergio Bologna (2006) ha abordado también esta problemática, en su caso, vinculándola directamente a los cambios en las relaciones laborales más recientes en lo que respecta a la emergencia y la consolidación del trabajo autónomo como el modelo laboral predominante en las sociedades posindustriales. Según Bologna (2006), la temporalidad que caracteriza al trabajo autónomo se define por una desregulación total, en contraste con el trabajo asalariado típico de las sociedades industriales. Históricamente, las luchas laborales han girado en torno a la consecución de jornadas laborales fijas y horarios que permitieran conciliar el trabajo con la vida personal y el ocio. Bologna (2006) indica que, además de una mayor intrusión que difumina los límites entre el trabajo y el ocio, el trabajador autónomo se enfrenta a la sustitución del cómputo del trabajo en unidades de tiempo fijas (horas, días, meses) por la entrega de resultados y el cumplimiento de plazos. El trabajo, entonces, deja de estar definido por un horario para convertirse en una sucesión ininterrumpida de fechas límite. La imprevisibilidad de las demandas del mercado representa un desafío significativo para la organización de sus tiempos de descanso y ocio, los cuales se entremezclan cada vez más con su vida personal, lo que resulta, según lo que describe, en una jornada de trabajo sin un principio o final claros. Esto se ve reflejado en la noción de organización del tiempo de trabajo:

¿Cómo te organizas la vida? Como puedes, no te lo organizas. Estás todo el día salto de mata, o sea, estás todo el día colgado pendiente de Glovo, atento a conseguir horas, de apertura de horario [...] nunca puedes estar seguro cuando vas a trabajar y tienes que estar todo el día atento en el teléfono. (E16, hombre nacido en España, 2020)

De forma muy similar, el economista Guy Standing (2013), en su estudio sobre el precariado, analiza las transformaciones que ha sufrido nuestra sensación del paso del tiempo en las sociedad posindustriales, terciarias y globalizadas. Para el autor, la temporalidad surgida en las sociedades industriales se caracterizaba por una organización en bloques estancos que establecía una diferenciación clara y concisa del espacio/tiempo de trabajo y de no-trabajo, sin embargo, la irrupción de sociedades caracterizadas por mercados globales y en gran parte enfocados en los servicios han propiciado cambios de gran calado. Standing (2013) plantea que tanto los entornos espaciales como temporales del trabajo se han emborronado, lo que ha causado una pérdida de nitidez entre los centros y temporalidades de trabajo y el ocio o las actividades reproductivas. Esta es una cuestión presente en otros estudios referentes a plataformas digitales, como el de Wells, Attoh y Cullen (2021), en el que reflexionan que en Uber hay una gestión empresarial del tiempo fuertemente vinculada a la disposición espacial. Este proceso de borrado de las fronteras entre el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio se expresa de manera muy nítida tanto en los discursos de muchos repartidores entrevistados como en el propio discurso oficial de las plataformas bajo la máxima de la flexibilidad:

Estamos hablando de mucho trabajo y ahí uno se va desanimando, [...] hay personas que te dicen que trabajes de la mañana hasta la noche, hasta las doce, sin descansar… “coño, también tengo derecho de tener un día de descanso”, ¿sabes? Por ejemplo, tener un horario en el que yo pueda irme a dormir o comer. (E43, hombre migrante latinoamericano, 2024)

Para Prieto, Ramos y Callejo, las trabajadoras y los trabajadores tienen una creciente dificultad para compatibilizar el tiempo de trabajo y el tiempo de vida doméstico-familiar. La prolongación de las jornadas de trabajo, como su creciente flexibilidad e imprevisibilidad “tienden a impedir, o al menos a limitar, la posibilidad de que quienes trabajan, puedan ocuparse de las tareas que requiere el cuidado familiar” (2008, xvii). Se genera la vivencia de una insuficiencia crónica de tiempo, sensación que se expresa con mayor intensidad entre las mujeres, que se ven obligadas a asumir un mayor peso de la carga del trabajo doméstico. Álvaro Briales (2016) describe este fenómeno como el “agujero negro del trabajo”, que fuerza la subordinación o el descarte de actividades no productivas. Es necesario asignar más tiempo y mayor prioridad a aquellas prácticas sociales que permiten competir y generar ingresos, lo que termina arrinconando al resto de temporalidades no laborales:

Oye, pero encima son gente más joven, que, joder, tienen mujeres, tienen hijos… les da igual eso. Pero yo digo, “entonces tú, ¿cuándo ves a tu familia? Si trabajas siete días a la semana a las horas de comer y las horas de cenar, llegas a casa a las doce y pico de la noche. No ves ni a los hijos. ¿Te merece la pena vivir así?” (E31, hombre nacido en España y movilizado, 2021)

La posibilidad de poder acceder en cualquier momento a ingresos directos —o, en otras palabras, trabajar a cualquier hora— solo conectándose a la aplicación, supone que las plataformas digitales son una tentación permanente para quienes quieren o necesitan trabajar. Por tanto, este trabajo es especialmente sugerente para quienes necesitan ingresos inmediatos y están en disposición de centrar su vida en torno al trabajo. Entre los discursos de las personas entrevistadas se encontró que son varios los mecanismos que funcionan en este sentido. En primer lugar, un tiempo de trabajo borroso, en el que la constante aparición de nuevos pedidos permite encadenar encargos, extender la jornada e impide delimitar con facilidad cuándo se deja de trabajar. Pero, también, lo contrario: la falta de entrada de pedidos (y, por tanto, de ingresos) obliga a extender el tiempo de trabajo para tener la oportunidad de llegar a un mínimo de ingresos al día que se puedan considerar suficientes. Es decir, tanto la ambición de acumular pedidos como de llegar a un mínimo, se convierte en un mecanismo de hibridación del tiempo. En definitiva, si se considera trabajo efectivo la organización y gestión del tiempo de trabajo, la dedicación de horas para conseguir franjas horarias en las que trabajar y planificar el tiempo que se trabaja en una semana emborrona en qué momento se trabaja o se deja de trabajar.

Densificación y aceleración social

Las plataformas digitales han implementado nuevos mecanismos de control que erosionan, por transición, las condiciones laborales (Goods, Veen y Barratt 2019). Las herramientas de organización del trabajo, diseñadas para optimizar procesos como el reparto de comida y la mensajería, incrementan la productividad y extraen plusvalía de manera específica y deliberada (Fernández-Trujillo Moares y Gil García 2021). Los mecanismos de control son a menudo más sutiles y menos visibles que los tradicionales (Wood et al. 2019); algunos ejemplos son el control económico en plataformas digitales que afectan las decisiones tomadas mediante sistemas de pago e incentivos, lo que limita la autonomía y fomenta ciertos comportamientos, por ejemplo, el trabajo emocional y las recompensas basadas en evaluaciones de usuarios para mejorar sus valoraciones, lo que resulta en recompensas o penalizaciones. Los sistemas de puntuación, cuyos criterios son opacos e inaccesibles, y que buscan aumentar el rendimiento y fomentar la competitividad; los sistemas de calificaciones que afectan la asignación de horarios y turnos, lo que intensifica y acelera el trabajo. En definitiva, estas prácticas impactan significativamente la gestión de la temporalidad y la disposición laboral. Como explica uno de los entrevistados:

Hay dos opciones, o hay un botón de autoaceptar, que puedes aceptar directamente. O bien, sin tener ese botón apretado, te sale en la pantalla una especie de relojito que va bajando, son 20 segundos lo que dura, para poder aceptarlo o no. [...] No te aparece ni siquiera la dirección del sitio. (E10, hombre nacido en España, 2020)

Moishe Postone (2006) en su reinterpretación crítica de la economía política de Marx, tiene el concepto de dominación social temporal en el núcleo de su análisis. La actividad productiva y de intercambio estaría sujeta a una coacción general, abstracta e impersonal que la impulsa a la optimización y la densificación temporal. Esto se manifiesta no solo en la configuración de una medida del tiempo constante y homogénea, sino también en un proceso de aumento sostenido de la presión sobre los productores e intercambiadores de mercancías (tanto de los propietarios de los medios de producción como de los desposeídos que se ven obligados a vender su tiempo de trabajo). Estos últimos se encuentran en la necesidad de competir entre sí, lo que los lleva a intensificar los ritmos, ampliar la jornada o reducir el tiempo necesario para la actividad productiva: “Es la dominación de las personas por el tiempo” (Postone 2006, 40).

Como vemos, para Postone (2006) el tiempo de cada uno se ve empujado hacia un estándar temporal de productividad, a saber, un estándar del uso del tiempo. El tiempo social coacciona a la acción individual hacia la sincronización, la regularidad y la intensificación, produciéndose, además, una progresiva interiorización de esta coacción temporal. La urgencia impuesta por la sociedad industrial evoluciona, no solo hacia una percepción de escasez de tiempo, sino también hacia “la culpa de no trabajar”. Así, quienes trabajan experimentan remordimientos y malestar psíquico por no trabajar suficiente o suficientemente intenso, mientras que aquellos que no lo hacen, o no pueden hacerlo, se sienten incapaces por no contribuir (Briales 2016). Estos procesos de intensificación e interiorización de la coacción temporal abstracta son experimentados fundamentalmente como aceleración social, pero también como escasez temporal. Además, se refleja en las entrevistas, en una reducción de la problemática a una cuestión de actitud y de voluntad, algo también vinculado a la idea de gestión empresarial del tiempo como recurso, rasgo que analizaremos posteriormente:

Comienzo a trabajar a las ocho de la mañana y paro… bueno, hasta el último resto. Al final estoy como catorce horas. Claro, se invierte tiempo, pero no estoy catorce horas trabajando. Pero claro, cuando son momentos buenos y los pedidos son muy recurrentes hay mayor esfuerzo físico en menor cantidad de tiempo. Y tú decides cuando parar. Si tú quieres sacar 120 euros diarios, bueno, dale, ponte de corrido y lo sacas. (E45, hombre migrante latinoamericano, 2024)

El problema de la aceleración social ha sido ampliamente estudiado (Safranski 2013; Rosa 2011 y 2016; Wajcman 2017). Por ejemplo, Rosa (2011) desarrolla un enfoque que identifica tres fuerzas motrices de la aceleración social (económica, cultural y estructural) que, al interconectarse, generan una dinámica de retroalimentación o aceleración autoimpulsada. Este proceso de aceleración social conduce al fenómeno de la “pendiente resbaladiza”, en el que las personas se sienten compelidas a seguir el ritmo social para no quedarse rezagadas respecto a las metas y objetivos impuestos por dicha aceleración (Rosa 2011). El autor explica que la aceleración social actúa como una fuerza totalitaria que presiona a los individuos y a las sociedades a aumentar sus ritmos por el miedo a ser dejados atrás. Además, este totalitarismo del tiempo actúa como una influencia natural independiente del ámbito social y político, lo que dificulta enormemente su cuestionamiento (Rosa 2016). Esta aceleración social se reproduce y amplifica por medio de las plataformas, al haber numerosas alusiones a la necesidad de acelerar el proceso de trabajo. Por ejemplo, uno de los entrevistados expresó: “Necesitas hacer más pedidos para tener rentabilidades. Ellos han ido reduciendo los márgenes más y más” (E45, hombre migrante latinoamericano, 2024).

Los propios repartidores reivindican la posibilidad de intensificar su ritmo y aumentar su jornada a voluntad para poder obtener un mayor rendimiento, al considerar la posibilidad de descanso como una excepcionalidad, como señala este repartidor:

Yo ahora mismo puedo trabajar cuando yo quiera, entonces me puedo dar ese lujo, esa libertad y puedo hacer una buena facturación. O sea, yo, por ejemplo, tampoco gano como muchos compañeros que ganan 4000 o 3500, o sea, trato también de hacer mis días libres. (E49, hombre migrante latinoamericano, 2024)

Aquí se evidencia cómo la combinación entre las plataformas digitales en las que interactúan los mecanismos intensificación del trabajo, las tecnologías de control de la actividad laboral y los discursos de libertad han llevado a una suerte coacción que impulsa a la optimización de la capacidad productiva y de la competencia. Esto reduce el tiempo necesario para la producción, a la vez que, paradójicamente, se asumen jornadas laborales extensas y se subordina el tiempo libre al tiempo de trabajo, lo que suprime descansos y vacaciones:

Yo llevo trabajando en esto pues desde el 5 de diciembre creo [9 meses] y solo he descansado 7 días, 5 en navidad porque me fui con la familia y luego uno por fallecimiento de un familiar y luego uno porque estaba a punto de morirme yo, que estaba con 39 y pico de fiebre, el resto de días he trabajado todos. (E10, hombre nacido en España, 2020)

Esto genera una dominación de las personas por el tiempo, alineando el tiempo individual con un estándar homogéneo de productividad. La plataformización produce una percepción de escasez de tiempo y culpa por no trabajar lo suficiente, mientras que la aceleración social actúa como una fuerza que se impone y que presiona a los individuos a mantener el ritmo social.

El tiempo como recurso

Este escrito se ha centrado en aquellas aproximaciones teóricas que han privilegiado el carácter opresivo del tiempo. Ya sea en términos de intensificación, aceleración o precarización, la temporalidad contemporánea se enfrenta a los sujetos y ha sido descrita fundamentalmente como un marco social normativo que presiona las acciones de las personas, sin embargo, la experiencia temporal en las sociedades contemporáneas muestra un carácter contradictorio y ambivalente que no puede captarse exclusivamente en términos coactivos (Prieto, Ramos y Callejo 2008; Wajcman 2017; Labajos-Sebastián 2023). Para tratar de captar la manera en la que los ritmos y las duraciones son efectivamente vividos en el trabajo de reparto de comida es imprescindible dar cuenta de la concepción del tiempo como recurso (Prieto, Ramos y Callejo 2008). Para estos autores, el tiempo se vive como un recurso que puede emplearse de diferentes formas. Sin embargo, esta caracterización parece estar descontextualizada: ¿qué tipo de relaciones sociales habilitan una concepción del tiempo como esta? El análisis de la racionalidad neoliberal foucaultiana ofrece algunas claves que sitúan este tiempo-recurso situado en una hipótesis más amplia y al mismo tiempo más precisa (Labajos-Sebastián 2023).

La cuestión del discurso del emprendimiento en el marco de las plataformas digitales ha sido ampliamente abordada (van Doorn 2022; Pérez-de-Guzmán, Serrano-Pascual e Iglesias-Onofrio 2024), sin embargo, nuestra aproximación está centrada en las lógicas temporales que residen en esos discursos. En este sentido, se recuperan los planteamientos de Michel Foucault y los estudios posteriores, los cuales han dado continuidad a su trabajo sobre la racionalidad neoliberal. Estos plantean también una aportación importante en este tema. La estructura institucional característica de los sistemas disciplinarios ofrecía a los individuos un esquema temporal estable, uniforme y secuencial, proporcionando un punto de referencia fijo que permitía a cada persona ajustar su propio ritmo y coordinarse de manera predefinida con el de otros sujetos. El Estado social, acompañado de mecanismos de protección social y control de daños, aseguraba una malla de seguridad, no obstante, la aparición y consolidación del modelo de gobernanza neoliberal acarrea, entre otras implicaciones, una erosión considerable de estos esquemas temporales fijos que las instituciones disciplinarias garantizaban anteriormente (Foucault 2016). La transición al neoliberalismo implica el desmantelamiento de los sistemas institucionales que dotaban al tiempo propiedades de estabilidad, seguridad y previsibilidad, situando así el riesgo en el centro de la experiencia del futuro.

En su análisis, Laval y Dardot (2013) exploran cómo el riesgo, considerado desde una perspectiva existencial, emerge como un elemento central en la conformación de la subjetividad bajo el paradigma neoliberal. Esto supone que se desarrollen habilidades subjetivas relacionadas con el cálculo de los riesgos, la inversión y el manejo de las probabilidades (Binkley 2009). Los tres autores detallan cómo la ética empresarial se ha infiltrado en la vida cotidiana, arrastrando consigo una manera de gestionar y tomar decisiones en torno al riesgo consustancial en todas las decisiones económicas. Este nuevo arquetipo del sujeto, el empresario de sí mismo, encarna la asunción del riesgo asociado a cada decisión tomada, enfrentándose en solitario a los desafíos del mercado, responsabilizándose de sus éxitos y fracasos, desestimando la ayuda de terceros y despreciando a quienes la necesitan:

Me voy a mudar, entonces ya hemos ahorrado una cantidad de plata suficiente de hace mucho rato hasta ahorita y todavía seguimos reuniendo para poder mudarnos, necesitamos sacar más para que den las cuentas, para que nos rinda el dinero, poder reunir y poder irnos. Si se puede emprender, no sé cómo sería la cuestión aquí, estamos estudiando todo lo que es eso. (E44, hombre migrante latinoamericano, 2024)

La sociedad disciplinaria trajo consigo el desarrollo de una temporalidad propia (Foucault 2009), en cambio, en el neoliberalismo, el tiempo deja de ser considerado como algo que programar, determinar y sincronizar y pasa a ser considerado fundamentalmente como un recurso económico individual. Un recurso del que dispone cada persona y que debe administrar, invertir y gestionar de la mejor manera posible. Un buen ejemplo de esta lógica temporal se puede encontrar en el estudio sobre el capital humano y la forma en que los padres lo producen en sus hijos a través de la inversión temporal (Foucault 2016). El tiempo disciplinario ha sido reemplazado por la autoadministración del tiempo.

Esta concepción neoliberal del tiempo-recurso puede observarse de manera explícita en la obra desarrollada por Gary Becker, concretamente en su libro A Theory of the Allocation of Time (1965), en el que trata de analizar los procedimientos de toma de decisiones racionales en la asignación del tiempo por las diferentes unidades económicas. El tiempo se configura como la materia prima más fundamental de las decisiones económicas. Vivir es, en términos económicos, elegir en qué gastar unidades temporales y monetarias, y como consecuencia decidir también a qué se va a renunciar. Un ejemplo de esta vivencia del tiempo, en tanto que recurso, se ve ilustrada en este extracto, tomado de la entrevista a un repartidor:

Puedes trabajar cuando te dé la gana, hombre yo ahora mismo estoy hablando, pero estoy trabajando, estoy conectado. Por lo tanto, tienes esa libertad de poder conectarte y desconectarte siempre que te dé la gana. (E10, hombre nacido en España, 2020)

El tiempo se vuelve un elemento clave en el juego estratégico de la economía individual. Los repartidores deben preguntarse constantemente cuánto tiempo dedicar, cuándo es más rentable dedicarlo, cuándo descansar, cómo gestionar el esfuerzo físico o cuál es el ritmo adecuado para no dejar de ser competitivos y perder puntos de rating. La propia aplicación exige a los repartidores que organicen de la manera más eficiente su tiempo para tratar de obtener un mayor rendimiento salarial. En el contexto de las plataformas de reparto, no parece necesaria la figura del capataz que obliga a alcanzar y mantener el ritmo y que marca los horarios de manera precisa e inflexible. En estas plataformas, son los repartidores quienes consideran ventajoso y deseable estructurar su tiempo de acuerdo a estrategias individuales que les permitan obtener una mayor rentabilidad tiempo/dinero.

El concepto de empresario de sí mismo, creado por Foucault a lo largo de su estudio sobre el neoliberalismo, resulta de máxima utilidad para entender este problema porque nos acerca a comprender la formación de subjetividades constituidas como unidades económicas de gestión estratégica del tiempo. El empresario de sí hace suya la coacción del tiempo, incorporando la presión externa como algo propio y reapropiándosela a partir de discursos sobre la libertad y la flexibilidad. Entre los repartidores son habituales los discursos que apelan a la flexibilidad de horarios y la capacidad de autoorganización del tiempo como características que consideran ventajas de su trabajo, así como a la libertad que les proporciona, por ejemplo:

Si te gusta estar en la calle para bien o para mal, haga frío o calor, estás en la calle, no estás encerrado en ningún sitio, te da tu libertad de fumarte un cigarro, de poder hacer una llamada, de poder poner alguna excusa que otra, tal... Pero claro, según ellos también te van quitando derechos te das cuenta que no es la jauja que tú firmaste en su día, claro. Entonces ya empiezas a ver las cuentas y dices, tío, ¿para quién trabajo yo, sabes? ¿para mí o para el Estado? porque al final el Estado se lo está llevando y no da ni un pedal. (E5, hombre nacido en España y movilizado, 2019)

Sin embargo, en las realidades del trabajo de plataformas las posibilidades para el emprendimiento y la gestión empresarial del trabajo son reducidas. Los precios, horarios y capacidades de negociación están limitados, restringiéndose las posibilidades que ofrecen las normas que establecen las empresas de plataforma. Esto genera entre quienes trabajan en estas plataformas y mantienen discursos del emprendimiento una frustración de sus expectativas, al ver que sus capacidades empresariales están limitadas.

Conclusiones

La evolución de las formas de trabajo, influenciada por el contexto social y económico, ha estado marcada por una transformación significativa con la llegada del neoliberalismo, que redefinió tanto el modelo productivo como las percepciones individuales y sociales del trabajo. La emergencia de plataformas digitales a través de sus sistemas de gestión algorítmica es una vuelta de tuerca a la reconfiguración del trabajo empujada por la ideología neoliberal, transformando profundamente las relaciones laborales, promoviendo la individualización y la rentabilización del tiempo. La legislación, como la Ley Rider en España (Ley 12/2021), ha intentado regular esta nueva realidad laboral, aunque con limitaciones. Así, las plataformas digitales representan un desafío significativo para la configuración del trabajo contemporáneo, destacando la necesidad de revisar y adaptar las normativas laborales a estas nuevas dinámicas tecnológicas y económicas.

El surgimiento del capitalismo de plataformas supone una profunda reconsideración de los esquemas sobre los tiempos de trabajo. Como se ha mostrado en el artículo, tanto la clasificación tripartita de Bouffartigue y Bouteiller (2002), como las aportaciones posteriores de Prieto, Ramos y Callejo (2008) son insuficientes para poder dar cuenta de la temporalidad laboral surgida en el seno de las plataformas digitales. Esta investigación permite añadir una nueva categoría de organización temporal del trabajo plataformizado; en ella, la exigencia de una gran implicación personal, la existencia de horarios flexibles e impredecibles son compatibles, a diferencia de cómo ocurría en los modelos anteriores, con trabajos de bajos salarios y poca cualificación.

Además, como hemos visto, esta nueva temporalidad laboral genera una experiencia temporal novedosa. Emerge una temporalidad flexible, que concede aparente autonomía individual y que exige una implicación subjetiva muy alta, pero que al mismo tiempo genera un marco altamente precarizado, intenso, acelerado y que tiende a extenderse y a volverse híbrido con la totalidad del tiempo de vida. Por lo tanto, surge un contexto temporal que ejerce una gran presión sobre los individuos, pero que al mismo tiempo produce e incentiva la autoorganización y la gestión estratégica del tiempo-recurso a través de mecanismos ligados a la competencia y a las nuevas formas de control algorítmico. Por un lado, un tiempo en el que las fronteras entre el tiempo de trabajo y no-trabajo pierden nitidez, porque son aceleradas e intensas, pero, por el otro, un tiempo-recurso que se administra estratégicamente y que involucra un rol activo por parte de los trabajadores y las trabajadoras en su organización.

Ahora bien, surgen una serie de cuestiones no resueltas a raíz de la presente investigación. Si bien es cierto que hemos encontrado discursos de asimilación y reproducción acrítica de las lógicas neoliberales con respecto a las implicaciones temporales en el trabajo, también hemos encontrado numerosos discursos profundamente críticos a este respecto. Esto habilita potenciales desarrollos de investigación que ahonden en las formas que adoptan estas resistencias temporales, ya sean las adoptadas por los repetidores de manera individual, como las formas de organización constituidas para desarrollar conflictos colectivos y reivindicar derechos, cuestión bastante más explorada.

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  52. Wood, Alex J., Mark Graham, Vili Lehdonvirta e Isis Hjorth. 2019. “Networked but Commodified: The (Dis)Embeddedness of Digital Labour in the Gig Economy”. Sociology 53 (5): 931-950. https://doi.org/10.1177/0038038519828906

Anexo 1. Entrevistas

Código de entrevista

Periodo

Perfil*

E1

2019

Hombre migrante latinoamericano y movilizado

E2

2019

Hombre migrante europeo y movilizado

E3

2019

Hombre nacido en España y movilizado

E4

2019

Hombre nacido en España y movilizado

E5

2019

Hombre nacido en España y movilizado

E6

2019

Mujer que tras trabajar en plataforma formó cooperativa

E7

2019

Hombre nacido en España y movilizado

E8

2019

Hombre migrante latinoamericano

E9

2020

Hombre nacido en España

E10

2020

Hombre nacido en España

E11

2020

Hombre nacido en España y movilizado

E12

2020

Hombre nacido en España y movilizado

E13

2020

Hombre nacido en España y movilizado

E14

2020

Hombre nacido en España y movilizado

E15

2020

Mujer nacida en España y movilizada

E16

2020

Hombre nacido en España

E17

2020

Hombre migrante latinoamericano

E18

2021

Hombre nacido en España y movilizado

E19

2021

Mujer migrante latinoamericana

E20

2021

Hombre migrante latinoamericano

E21

2021

Hombre migrante latinoamericano

E22

2021

Hombre nacido en España

E23

2021

Hombre nacido en España

E24

2021

Hombre migrante latinoamericano

E25

2021

Hombre migrante latinoamericano

E26

2021

Hombre nacido en España

E27

2021

Hombre migrante africano

E28

2021

Hombre migrante latinoamericano

E29

2021

Hombre migrante latinoamericano

E30

2021

Hombre migrante latinoamericano

E31

2021

Hombre nacido en España y movilizado

E32

2021

Hombre nacido en España

E33

2021

Hombre migrante latinoamericano

E34

2022

Hombre nacido en España

E35

2022

Hombre nacido en España

E36

2022

Hombre nacido en España y movilizado

E37

2022

Hombre nacido en España y movilizado

E38

2022

Hombre nacido en España

E39

2022

Hombre nacido en España

E40

2022

Hombre nacido en España

E41

2022

Hombre nacido en España y movilizado

E42

2022

Hombre nacido en España y movilizado

E43

2024

Hombre migrante latinoamericano

E44

2024

Hombre migrante latinoamericano

E45

2024

Hombre migrante latinoamericano

E46

2024

Hombre migrante latinoamericano

E47

2024

Hombre migrante latinoamericano

E48

2024

Mujer migrante latinoamericana

E49

2024

Hombre migrante latinoamericano

Nota: *Aquellos perfiles que se indican como “movilizado/a” son personas que han participado en alguna organización, sindicato o asamblea.

Fuente: elaboración propia, 2024.


Este artículo es parte de la tesis doctoral del primer autor. Una parte del trabajo de campo realizado se enmarca en los proyectos Nomadic, financiado por Horizon Europe's Marie Skłodowska-Curie Actions Staff Exchange, PI: Jorge Sequera (GA 101183165), y On Demand City, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, IP: Jorge Sequera (PID2021-122482OB-I00). Las entrevistas cuentan con los consentimientos informados de todas las personas que participaron y la investigación tiene el aval del Comité de ética de la Universidad Complutense de Madrid y del de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, España. En cuanto a la participación de los autores, el artículo se ha desarrollado de manera plenamente colaborativa.

1 Existen diversas maneras de caracterizar el neoliberalismo, ya sea como ideología, como fase histórica del capitalismo o como racionalidad política. Sin ánimo de adentrarnos en una teorización que las ponga en discusión, algo que se aleja de las pretensiones de este texto, entendemos que son potencialmente articulables y de gran utilidad para esta investigación.

2 On Demand City es un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España (PID2021-122482OB-I00) en el que se desarrolla, entre otras cuestiones, la plataformización de la vida en el espacio urbano.

3 El alquiler de cuentas es cuando una persona presta los servicios en nombre de otra persona que es la propietaria de la cuenta dada de alta en la plataforma digital. Esta situación es habitual entre trabajadoras y trabajadores migrantes que no tienen regularizada su situación administrativa y, por lo tanto, no pueden darse de alta como autónomo en la seguridad social. Quien alquila la cuenta paga una cantidad o un porcentaje al titular de la cuenta y presta los servicios en su nombre de manera irregular.

4 Aquellos perfiles que se indican como “movilizado/a” son personas que han participado en alguna organización, sindicato o asamblea.


Vidal Labajos Sebastián

Estudiante de doctorado en Sociología y Antropología en la Universidad Complutense de Madrid, España. Últimas publicaciones: “Tiempo, subjetividad y dominación social en las sociedades contemporáneas: de la dominación abstracta a la ética neoliberal del tiempo”, Recerca. Revista de Pensament i Anàlisi 28 (2): 1-25, 2023, https://doi.org/10.6035/recerca.6749; y “Ciudades y mercaderes: tiempo moderno y complejización social en las obras de Moishe Postone y Norbert Elias”, Andamios. Revista de Investigación Social 20 (51): 439-466, 2023, https://doi.org/10.29092/uacm.v20i51.1014. https://orcid.org/0009-0005-7060-1623 | vlabaj01@ucm.es

Francisco Fernández-Trujillo Moares

Doctor en Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, España. Investigador en la misma institución. Pertenece al grupo de investigación Grupo de Estudios Críticos Urbanos (GECU). Últimas publicaciones: “The Impacts of covid-19 on Youth Activisms in Spain (2020-2022)” (en coautoría), Social Movement Studies (en línea): 1-17, 2024, https://doi.org/10.1080/14742837.2024.2407299; y “Conflictividad laboral en el capitalismo de plataforma: retos y oportunidades para sindicalismo en España”, Anuario del Conflicto Social 15: 1-20, 2024, https://doi.org/10.1344/ACS2024.15.1; https://orcid.org/0000-0002-4603-2257 | franciscoftm@poli.uned.es