Agencia comunitaria y recuperación psicosocial: una perspectiva resiliente sobre los determinantes sociales de la salud mental en una comunidad afectada por el conflicto armado colombiano

Diana Marcela Bedoya-Gallego, Daniel Gómez Gómez, Efrén Castaño Gallego y Jenith Marcela Valencia

Recibido: 25 de abril de 2025 | Aceptado: 8 de septiembre de 2025 | Modificado: 6 de octubre de 2025

https://doi.org/10.7440/res95.2026.10

Resumen | El conflicto armado en Colombia ha generado graves afectaciones en la salud mental de las personas y las comunidades. Los factores asociados a la desigualdad social han exacerbado consecuencias como la depresión y el trastorno de estrés postraumático. Sin embargo, una perspectiva que trascienda el paradigma de déficit mental en el abordaje de los determinantes sociales de la salud en estos contextos permite reconocer cómo las condiciones políticas y sociales determinan la salud física y mental de las personas, así como la necesidad de fortalecer sus habilidades y capacidades. El colectivo Tejiendo Memoria, integrado por adultos mayores víctimas del conflicto, es un ejemplo notable de la capacidad de organización y de recuperación psicosocial a través de la memoria colectiva y la resistencia civil en el municipio de Sonsón, Antioquia. Se utilizó un enfoque cualitativo de investigación-acción participativa, sustentado en el enfoque de acción sin daño; se implementaron talleres de fotoelucidación y entrevistas grupales para comprender las memorias y experiencias de los participantes. El análisis de contenido permitió codificar las acciones, los agentes y los saberes generados en torno a la recuperación psicosocial y al agenciamiento comunitario. El estudio revela que el Colectivo ha desempeñado un papel crucial en la preservación de la memoria histórica, la promoción del bienestar emocional y la generación de agencia social; sus acciones han permitido la creación de espacios seguros para la recuperación psicosocial mediante rituales, conmemoraciones y la visibilización de las víctimas. Esto propició que se consolidaran como actores políticos que gestionan y sostienen la memoria y la reparación en su comunidad. La experiencia del colectivo Tejiendo Memoria constituye un referente innovador sobre los determinantes sociales de la salud mental en contextos de conflicto armado, destacando la capacidad de las comunidades para gestionar su propia recuperación mediante prácticas de resistencia y solidaridad.

Palabras clave | acción sin daño; agencia social; memoria histórica; resiliencia psicosocial; salud mental comunitaria

Community Agency and Psychosocial Recovery: A Resilience-Based Perspective on the Social Determinants of Mental Health in a Community Affected by the Colombian Armed Conflict

Abstract | Decades of armed conflict in Colombia have profoundly affected the mental health of both individuals and communities. These impacts have been intensified by social inequality, contributing to conditions such as depression and post-traumatic stress disorder. Moving beyond a deficit-based view of mental health in the analysis of social determinants allows for a broader understanding of how political and social conditions shape physical and mental well-being, while also underscoring the importance of strengthening people’s skills and capacities. Within this framework, the Tejiendo Memoria collective—composed of older adults who are victims of the conflict—illustrates the potential for organization and psychosocial recovery grounded in collective memory and civil resistance. Based in the municipality of Sonsón, Antioquia, the collective demonstrates how community-based initiatives can foster resilience in contexts marked by violence. The study adopted a qualitative participatory action research approach informed by the do no harm framework. Photo-elicitation workshops and group interviews were conducted to explore participants’ memories and lived experiences. Content analysis was used to identify and code the actions, actors, and forms of knowledge associated with psychosocial recovery and community agency. Findings indicate that the collective has played a central role in preserving historical memory, promoting emotional well-being, and strengthening social agency. Through rituals, commemorative practices, and the public recognition of victims, the group has created safe spaces that support psychosocial recovery. These processes have enabled the collective to consolidate itself as a political actor responsible for sustaining memory and advancing reparation within the community. Overall, the experience of the Tejiendo Memoria collective provides an innovative reference for understanding the social determinants of mental health in contexts of armed conflict. It highlights the capacity of communities to lead their own recovery through practices rooted in resistance and solidarity.

Keywords | community mental health; do no harm; historical memory; psychosocial resilience; social agency

Agência comunitária e recuperação psicossocial: uma perspectiva resiliente sobre os determinantes sociais da saúde mental em uma comunidade afetada pelo conflito armado colombiano

Resumo | O conflito armado na Colômbia vem afetando gravemente a saúde mental de pessoas e comunidades. Fatores associados à desigualdade social agravam consequências como depressão e transtorno de estresse pós-traumático. No entanto, uma perspectiva que transcende o paradigma do déficit mental ao abordar os determinantes sociais da saúde nesses contextos permite reconhecer como as condições políticas e sociais determinam a saúde física e mental das pessoas e a necessidade de fortalecer suas habilidades e capacidades. O coletivo Tejiendo Memoria, formado por pessoas idosas vítimas do conflito, é um exemplo notável da capacidade de organização e recuperação psicossocial por meio da memória coletiva e da resistência civil no município de Sonsón, Antioquia. Adotou-se uma abordagem qualitativa do tipo pesquisa-ação participativa, baseada na abordagem de ação sem danos. Oficinas de fotoelucidação e entrevistas em grupo foram implementadas para compreender as memórias e experiências dos participantes. A análise de conteúdo possibilitou codificar as ações, os agentes e os saberes gerados em torno da recuperação psicossocial e da agência comunitária. O estudo revela que esse coletivo vem desempenhando um papel crucial na preservação da memória histórica, na promoção do bem-estar emocional e na geração de agência social; suas ações possibilitaram a criação de espaços seguros para a recuperação psicossocial por meio de rituais, comemorações e da visibilidade das vítimas. Isso os levou a se consolidar como atores políticos que gerenciam e sustentam a memória e a reparação em sua comunidade. A experiência do coletivo Tejiendo Memoria constitui uma referência inovadora sobre os determinantes sociais da saúde mental em contextos de conflito armado, destacando a capacidade das comunidades de gerenciar sua própria recuperação por meio de práticas de resistência e solidariedade.

Palavras-chave | ação sem danos; agência social; memória histórica; resiliência psicossocial; saúde mental comunitária

Introducción

El conflicto armado colombiano es conocido como uno de los más complejos y prolongados del mundo; se ha extendido por más de medio siglo, involucra a diversos actores al margen de la ley (guerrillas, grupos paramilitares y bandas criminales), el Estado y la empresa privada. Esto ha generado afectaciones significativas en múltiples dimensiones, entre ellas graves violaciones a los derechos humanos, ralentización del desarrollo económico y social, y traumas en la construcción de la cultura y la memoria colectiva, que se expresan en las pérdidas humanas y materiales, así como en el impacto sobre la salud mental de la población (Bernal-Castro et al. 2024). De acuerdo con el Informe de la Comisión de la Verdad de 2022, al menos 450.664 personas perdieron la vida, más de 100.000 fueron víctimas de desaparición forzada, 50.770 secuestradas, alrededor de 30.000 niños, niñas y adolescentes reclutados para militar en las fuerzas armadas al margen de la ley y 32.446 personas fueron víctimas de actos contra la libertad y la integridad sexual (CEV 2022, 380, 88, 142, 159, 153).

Estudios que analizan el conflicto desde la perspectiva de los determinantes sociales de la salud revelan que factores como la pobreza, la desigualdad, el acceso limitado a servicios básicos, la exclusión social y las violaciones a los derechos humanos han exacerbado problemas de salud mental como el síndrome de estrés postraumático, la ansiedad y la depresión (De La Guardia Gutiérrez y Ruvalcaba Ledezma 2020; Martínez Veloza et al. 2021; Piñeros-Ortiz et al. 2024; Uberti 2022), los cuales pueden agravarse cuando en estos contextos se dificulta ofrecer respuestas oportunas a las necesidades de atención (Bernal-Castro et al. 2018).

Adicionalmente, una revisión diferenciada por grupos poblacionales permite reconocer que los niños, niñas y adolescentes expuestos a la violencia desde temprana edad a menudo presentan síntomas de trastornos de conducta y problemas emocionales severos (Bermúdez Rodríguez y Garavito Ariza 2019; Rodríguez Gómez y Fernández Arbeláez 2024). Las mujeres, particularmente vulnerables a la violencia de género en contextos de conflicto, presentan tasas alarmantes de depresión y ansiedad (Fernández-Ruiz et al. 2022; Vergara Álvarez et al. 2023). Los desplazados internos, que, de acuerdo con el Informe de la Comisión de la Verdad, ascienden a 8 millones (CEV 2022, 179), representan uno de los grupos más afectados; la pérdida de sus hogares y comunidades, sumada a la incertidumbre y a las difíciles condiciones de vida en los asentamientos, exacerba su sufrimiento psicológico (Alzugaray Ponce et al. 2023; Ayala Santos et al. 2023). Por su parte, los excombatientes y sus familias, además de enfrentar el desafío de la reintegración a la vida civil, también enfrentan la estigmatización y las dificultades económicas, que agravan su salud mental (Bustos León et al. 2024; Pérez Gamboa et al. 2023).

De esta manera, el sufrimiento que proviene del conflicto armado produce una experiencia traumática que va más allá de lo individual y se incorpora al tejido comunitario y social (Jelin 2002), creando huellas psíquicas y sociales en los vínculos, el cuerpo y las narrativas colectivas que permanecen a lo largo del tiempo y fracturan la vida de las personas (Lira 2010; Martín-Baró 1990). Esta perspectiva enfatiza que la violencia y su manifestación en la represión, el maltrato y la instrumentalización del miedo y la amenaza (López et al. 2024) afectan no solo a la subjetividad individual, sino también al entramado de relaciones y estructuras sociales que sustentan la vida, lo que debilita la confianza, el sentido comunitario y la solidaridad. Así, la noción de trauma se entiende como un fenómeno psicosocial que devela los efectos del poder sobre el lazo social (Lira 2010; Martín-Baró 1990).

En tanto estas afectaciones contienen los referentes simbólicos compartidos y la memoria como escenario para el reconocimiento mutuo, se da lugar a que el trauma se herede de manera generacional a través de lo no nombrado, lo no esclarecido y lo no resignificado (Caycedo et al. 2022). En ese sentido, los discursos dominantes y hegemónicos alrededor del conflicto producen silencios que configuran una forma de daño simbólico, toda vez que se invisibiliza la pluralidad en la forma de narrar los hechos, es decir, la pluralidad de las memorias locales, y se penetran los modos de relación, los afectos y las narrativas familiares y sociales (Gómez Núñez 2021; Villa-Gómez et al. 2022).

Los planteamientos anteriores ubican una perspectiva de la memoria traumática desde la que se expresa el trauma colectivo en las huellas emocionales y simbólicas que persisten en las personas víctimas de violencia social (Villa-Gómez 2014). En ese sentido, la función de los adultos mayores es fundamental, ya que configuran un puente intergeneracional entre las memorias del conflicto y los daños que este causó, en tanto sobrevivientes que resistieron y se convirtieron en actores centrales para construir sentido frente a la violencia vivida. Sus memorias no solo narran el trauma, sino que también dan testimonio de su condición histórica en un contexto marcado por la impunidad, el despojo de las tierras y la desigualdad social (Arévalo Naranjo 2010).

Debido a lo anterior, la Estrategia de rehabilitación psicosocial comunitaria para la convivencia y la no repetición, propuesta por la Oficina de Promoción Social y el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia (2020), plantea la necesidad de una comprensión interseccional que reconozca tanto las experiencias vitales de las personas como sus potencialidades y vulnerabilidades, acorde con los contextos en los que se desarrolla su vida. Esta perspectiva permite introducir los determinantes sociales de la salud como condiciones que influyen de manera decisiva en los resultados de salud de las personas y comunidades (CDSS 2008, 2010), en tanto que involucran factores sociales, económicos y políticos con potencial de afectar el curso vital de los procesos individuales y de las construcciones sociales y comunitarias.

Tomando en consideración los planteamientos de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud, se pueden distinguir dos niveles analíticos: los determinantes estructurales y los determinantes intermedios (CDSS 2010). Los primeros aluden a mecanismos de reproducción de las desigualdades, mientras que los segundos se refieren a las condiciones materiales y psicosociales que tienen un efecto directo en la salud. Una lectura crítica situada de estos planteamientos permite trascender la comprensión de la salud como resultado de variables individuales y contextuales, para ubicarla como expresión de procesos estructurales y de relaciones de poder (Morales-Borrero et al. 2013) que dan lugar a la configuración de subjetividades, modos de vida y organizaciones comunitarias. A la luz de esta distinción, el conflicto armado se considera un fenómeno que integra tanto determinantes estructurales como intermedios, que se expresan en exclusión e inequidad, así como en afectaciones al bienestar emocional y al tejido social. Además, el sufrimiento social generado por el conflicto involucra las experiencias de despojo, humillación e impunidad, así como las prácticas de resistencia, memoria y organización a través de las cuales las personas y las comunidades buscan hacer frente al daño.

Cada vez es más claro que, en contextos gravemente afectados por conflictos armados, el sufrimiento vivido es de naturaleza social, por lo que no es exclusivo de la esfera privada de quien lo sufre (Aguirre Álvarez et al. 2024). En ese orden de ideas, si bien la categoría víctima legitima a la persona cuyos derechos jurídicos y políticos han sido violados, las afectaciones vividas trascienden la esfera del estatuto jurídico y enmarcan secuelas físicas, morales y psíquicas que, en un primer momento, pueden entenderse desde el daño ontológico (Acevedo 2017; Aguirre Álvarez et al. 2024), pero que requieren abordarse desde una perspectiva de sufrimiento social, en tanto los orígenes del conflicto y sus consecuencias devienen de lo social. En palabras de Aguirre et al., “desvía la atención del contexto social, esencial para la creación de dificultades; dificulta la exploración de factores familiares, ocupacionales, interpersonales, culturales y socioestructurales de posible relevancia” (2024, 24), depositando sobre la persona y la comunidad la carga de la enfermedad mental que inevitablemente se manifestará independientemente del contexto y sus circunstancias.

A este respecto, el daño y el sufrimiento derivados tanto de los hechos victimizantes del conflicto como de la ausencia de una respuesta social de justicia por parte del Estado y de la institucionalidad han llevado a que las víctimas se organicen y promuevan acciones de recuperación y sanación (CEV 2022). Diversos desarrollos latinoamericanos (Arévalo Naranjo 2010; Lira 2010), señalan que la recuperación psicosocial implica un proceso complejo a partir del cual las personas afectadas por el conflicto articulan dimensiones emocionales, relacionales y políticas en busca del restablecimiento de las capacidades individuales y colectivas que se vieron afectadas por los hechos violentos; proceso que propende por una comprensión situada del daño que ofrezca un horizonte para la reconstrucción del tejido social (Rocha-Payares et al. 2025).

De esta manera, es posible inferir que, al hablar de recuperación psicosocial, también se alude a la restitución de la agencia y, con ello, a la confianza y al ejercicio de la ciudadanía como mecanismos para la construcción de memoria, la dignificación de las víctimas, la reconciliación y la no repetición. Se trata, entonces, de un proceso en permanente devenir que implica actuar sobre los determinantes estructurales e intermedios para posibilitar tanto la resignificación del trauma como la reconstrucción del tejido social.

En este contexto, los adultos mayores han desempeñado un papel crucial en la preservación de la memoria histórica y la transmisión de saberes; son ellos quienes recuerdan y narran las historias del conflicto, actuando como guardianes de la memoria colectiva de sus comunidades. Esta labor es esencial para la construcción de una paz duradera, ya que la memoria histórica permite reconocer y aprender de los errores del pasado, lo que promueve la reconciliación y la justicia (Jelin 2002). Asimismo, los adultos mayores, al comprender las implicaciones de lo acontecido y la importancia de la no repetición, actúan sobre sus condiciones de existencia procurando la transformación de sus territorios; esto permite entender que el agenciamiento, lejos de oponerse al sufrimiento o de sugerir autonomía, implica un posicionamiento ético y político que se ejerce entre los determinantes sociales —estructurales e intermedios— y la posibilidad de acción, lo que permite configurar estrategias de resistencia, cuidado mutuo y resignificación (Butler 2017; Deleuze y Guattari 1987).

A este respecto, resulta pertinente diferenciar entre agenciamiento social y agenciamiento comunitario. El primero se refiere a las acciones colectivas a partir de las cuales se promueven procesos de transformación estructural; el segundo, a las prácticas cotidianas y relacionales desde las cuales se construye y fortalece la vida colectiva, la solidaridad y las posibilidades de reterritorialización, lo que da lugar a considerar una perspectiva multisistémica de la resiliencia (Masten y Motti-Stefanidi 2020), desde la cual se reconoce que la capacidad de resignificar y continuar la vida reside en los vínculos y sentidos compartidos sobre los que se sostienen los sistemas sociales. Ejemplos de esto se encuentran en el trabajo realizado en algunos municipios de Colombia, como San Carlos, Antioquia (CNMH 2011), y en subregiones como Montes de María (CNMH 2013), comunidades en las que los adultos mayores han liderado iniciativas para documentar y narrar las historias de la violencia sufrida por su comunidad y sostener acciones de reparación y reconciliación, ante la falta de sistematicidad de los programas institucionales del Estado y de las organizaciones privadas.

En ese orden de ideas, el presente trabajo busca documentar la memoria de las acciones, de los agentes y de los saberes del colectivo Tejiendo Memoria, un grupo de adultos mayores ubicado en el municipio de Sonsón, en el departamento de Antioquia, Colombia. Por su ubicación geográfica, caracterizada por una amplia extensión territorial, especialmente en el ámbito rural, y por su topografía montañosa, este municipio ha sido víctima del asentamiento y del accionar de diversos grupos armados al margen de la ley. Se busca reconocer y legitimar los saberes y las acciones de organizaciones de base comunitaria promovidas por adultos mayores, pues constituyen conocimiento situado para hacer frente, de manera intersectorial, al sufrimiento social y emocional causado por la guerra en contextos caracterizados por la desigualdad social y la falta de una respuesta consistente por parte del Estado. De esta manera, se ofrece un enfoque distinto de los determinantes sociales de la salud y de los efectos de los conflictos armados sobre la salud mental, en tanto se trasciende la perspectiva psicopatológica para resaltar prácticas promotoras del bienestar construidas a partir de la resistencia, la solidaridad y la ritualidad.

Método

En este artículo se presentan los resultados de la aplicación de una de las estrategias metodológicas implementadas en el proyecto de investigación “Colectivo Tejiendo Memoria: acciones, agentes y saberes en pro de la recuperación psicosocial y el agenciamiento social, a partir de las vivencias del conflicto armado en Sonsón, Antioquia”. Se buscó caracterizar la memoria del colectivo respecto de sus procesos, orientados a la recuperación psicosocial y al agenciamiento comunitario, a partir de las experiencias de sus integrantes como víctimas del conflicto armado colombiano.

El colectivo Tejiendo Memoria lo integran 35 personas, en su mayoría adultos mayores, víctimas directas e indirectas del conflicto armado desde finales de la década de 1990. Es un grupo diverso de civiles con experiencia en escenarios de participación local, como la Mesa de Víctimas, el Costurero de la Memoria y las Juntas de Acción Comunal, entre otros. Además, algunos son docentes jubilados o profesionales de diversas áreas, como psicología o historia. Como organización civil, gestionan espacios de encuentro para coordinar y desarrollar acciones enfocadas en visibilizar la memoria de las víctimas del conflicto armado, generar movilizaciones sociales y promover la recuperación psicosocial de las víctimas de la guerra en su municipio.

Para la aplicación de la técnica de fotoelucidación, se seleccionó una muestra intencional de 8 integrantes del colectivo, con base en conversaciones con la lideresa, teniendo en cuenta la representatividad de género y la trayectoria en el colectivo. Los criterios de inclusión fueron ser miembro activo del colectivo, haber participado en las acciones de conmemoración organizadas por el colectivo y la voluntariedad para hacer parte del proceso de investigación. Por su parte, los criterios de exclusión fueron las limitaciones en la salud física y cognitiva y la falta de disposición para participar en actividades grupales. Así, el colectivo ocupó un doble rol en el estudio: en primer lugar, porque son sus acciones en el tiempo las que fueron estudiadas y analizadas; en segundo lugar, porque se integraron como coinvestigadores a partir de una estrategia metodológica diseñada a la luz de la investigación-acción participativa (Rocha Torres 2016), para promover un escenario colectivo de construcción de conocimiento, sustentado, además, en el enfoque de acción sin daño (Vela et al. 2011), entendido como un referente para el análisis de las intervenciones que se realizan en contextos conflictivos, considerando los impactos positivos y negativos, así como, la reflexión sobre el daño susceptible de presentarse en escenarios de ayuda humanitaria y de construcción de paz (Vela et al. 2011). Este segundo rol se dio a partir de la participación de integrantes del colectivo en el diseño de los talleres, la selección de fotografías y la validación de los resultados.

Estrategia metodológica

Con el fin de favorecer una construcción conjunta y participativa del conocimiento, se establecieron condiciones para el diálogo horizontal y el intercambio de saberes. En ese sentido, la primera acción fue el reconocimiento de la situación problemática, a partir del cual se definió el objeto de investigación. Para ello, se construyó una matriz de problemas a partir de las siguientes preguntas: ¿Qué problemas identifican los integrantes del colectivo? ¿Cómo se manifiestan? ¿Quiénes son los afectados? ¿Cuáles son las posibles causas? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Qué soluciones han buscado para los problemas? ¿Quiénes han buscado la solución? ¿Quiénes han buscado mantener la problemática? ¿Qué recursos (redes, lazos, vínculos) y fortalezas se tienen para hacer frente?

Esta estrategia permitió caracterizar y visibilizar las acciones, los agentes y los saberes del colectivo, como solución con características de innovación social (Pacheco et al. 2022), con el fin de contribuir a reducir las brechas que enfrentan en sus procesos de recuperación psicosocial, a través de la preservación de la memoria y la conmemoración de las víctimas. Posteriormente, se estableció la estrategia de enlace comunitario; es decir, integrantes del colectivo formaron parte del equipo de diseño, en tanto innovación social (equipo investigador), y, a su vez, favorecieron el diálogo con los demás miembros del colectivo.

Se desarrollaron también una serie de actividades correspondientes a la fase de alistamiento del proyecto, previo al inicio del trabajo en campo, a saber: (i) taller “¿Qué es la investigación?”, el cual permitió configurar un glosario y con ello una terminología para el lenguaje común, respecto a las categorías de la investigación; (ii) formación en primeros auxilios psicológicos, la cual hizo parte de la estrategia de preparación para las actividades de trabajo en campo y la mitigación del riesgo de daño; (iii) construcción conjunta de las fichas para las técnicas de recolección de la información; y (iv) taller “Acción sin daño (ASD)”, que permitió definir los acuerdos mínimos para el desarrollo de una investigación cuidadosa, participativa y dignificante.

Al respecto, es importante señalar que las acciones de intervención que realizan los actores públicos y privados en comunidades afectadas por diversas formas de vulneración no están exentas de producir daños como parte de la incidencia de dichas acciones en el desarrollo de las vidas cotidianas y en los procesos de las comunidades (Vela et al. 2011). En este sentido, la ASD emerge como una postura ética y de reflexión constante sobre las prácticas investigativas que se llevan a cabo en estas comunidades, al tiempo que se posibilita la creación de estrategias metodológicas ajustadas a las condiciones locales, la mitigación de la reproducción de escenarios revictimizantes y la construcción horizontal y colaborativa de conocimiento entre los actores institucionales y los agentes, comunidades, organizaciones y civiles que comparten sus experiencias.

En el caso colombiano, se ha propuesto como marco para la ASD una ética de mínimos que contempla tres principios para su aplicación: dignidad, autonomía y libertad, los cuales representan pilares para el reconocimiento de la diversidad y de la multiculturalidad presente en el país en la medida en que permiten el reconocimiento de las capacidades de los agentes, el reconocimiento genuino de la otredad, y el reconocimiento de la capacidad para elegir y tomar decisiones de los individuos en torno al desarrollo de los proyectos de investigación (Vela et al. 2011).

Técnica: fotoelucidación a través de cianotipia

En coherencia con el enfoque ASD, se propuso para la construcción de los datos un taller de cianotipia y fotoelucidación con tres intenciones: (i) innovar en las técnicas e instrumentos del proceso de investigación; (ii) potenciar el relato de los actores del colectivo en torno a sus acciones y sus saberes, y (iii) minimizar el impacto de las prácticas investigativas extractivistas al integrar a los participantes de forma activa en el desarrollo de la técnica.

La fotoelucidación consiste en incluir fotografías de archivo durante el desarrollo de entrevistas con el fin de propiciar diálogos que movilicen emociones y comprensiones de momentos o eventos específicos ya ocurridos (Banks 2010; Harper 2012; Meo y Dabeningo 2011). Para Harper (2012), este tipo de entrevista mediada por la imagen descentra el foco de la versión tradicional de la técnica, pues la imagen concentra la atención y propone una experiencia de aprendizaje mutuo. En ella, entrevistador y entrevistado cooperan para comprender los significados de la fotografía.

El desarrollo del taller tuvo dos fases. En la primera, una integrante del colectivo seleccionó 30 fotografías del archivo del grupo para visibilizar procesos, eventos, acciones e integrantes clave del colectivo. Este ejercicio, además de aportar al desarrollo de la técnica, buscaba también que los integrantes del colectivo revisaran y organizaran sus archivos para fortalecer su interior. El equipo de diseño analizó formalmente esta primera selección para identificar posibles significados en las imágenes y preparar preguntas para la segunda fase. Se tuvieron en cuenta aspectos como la descripción visual, el contexto de la fotografía, los elementos visuales predominantes, la intención comunicativa, las personas que aparecen en la imagen y las observaciones generales.

La segunda fase se desarrolló en un espacio de encuentro en el municipio de Sonsón con 8 integrantes del colectivo, quienes fueron seleccionados previamente en conversación con una de sus lideresas.

Por su parte, el taller se desarrolló en tres momentos. En un primer momento, las 30 fotografías previamente seleccionadas se exhibieron. Cada participante eligió 6 fotografías del total, guiado por la premisa de que estas fueran de suma importancia para narrar la historia del colectivo en clave de sus acciones y de sus agentes. A partir de la selección de cada uno, se recogieron las fotografías con más votos y se consolidó la muestra final con 6 fotografías para hacer parte de la aplicación de la técnica de fotoelucidación, a través de una entrevista grupal.

El segundo momento tenía como objetivo realizar un ejercicio de revelado fotográfico mediante la técnica de cianotipia. Previamente, el equipo investigador convirtió las 30 fotografías de la muestra inicial en negativo fotográfico usando software de procesamiento de imagen para luego imprimirlas en papel translúcido; adicionalmente, se llevó a este espacio de encuentro papel emulsionado con ferrotipo, reactivo a la luz del sol. Se entregó el material a los participantes del colectivo y se impartieron instrucciones para que cada uno de ellos preparara una cianotipia con el negativo y el papel emulsionado. Una vez organizado el paquete con ambas capas, se expuso al sol en un patio de la sede.

El proceso de revelado tardó aproximadamente 45 minutos. Se buscó proponer la metáfora del revelado como una develación, es decir, como una imagen que, más allá de sus aspectos formales, nos habla de un tiempo y narra las experiencias del colectivo Tejiendo Memoria. Por último, mientras la luz del sol incidía en cada fotograma, se invitó a los participantes a dialogar, lo que constituyó el tercer momento de la aplicación de la técnica de fotoelucidación (imagen 1).

Imagen 1. Revelado y fotoelucidación. Colectivo Tejiendo Memoria, Sonsón, Antioquia

Fuente: los autores, 5 de octubre de 2023.

Análisis

El análisis de la información se realizó en dos pasos. El primero consistió en analizar las fotografías seleccionadas para la muestra a partir de sus valores intrínsecos, siguiendo la técnica de análisis de contenido. El análisis de contenido relacionado con imágenes se desarrolló a partir de cuatro procesos: (i) selección de la muestra; (ii) predefinición de las categorías para codificar los datos; (iii) codificación; y (iv) análisis de los resultados (Rose 2022).

Para el proceso de codificación, se siguió un procedimiento iterativo, inspirado en los tres tipos de codificación propuestos por la teoría fundamentada (Corbin y Strauss 2015). En primer lugar, se construyó una matriz de coherencia para organizar la información sistematizada, identificando las unidades de análisis que apuntan a las categorías de acciones, agentes y saberes, con sus subcategorías relacionadas (recuperación psicosocial y agenciamiento social). Posteriormente, se elaboró una matriz intertextual para relacionar la información recogida en los distintos momentos de aplicación de la técnica; lo cual permitió un ejercicio de triangulación de la información, uniendo todas las unidades de análisis que aportaron a la misma categoría y subcategoría e identificando las relaciones entre los códigos. Así pues, se obtuvo una matriz por categoría principal, lo que, a su vez, orientó la redacción de los resultados. La figura 1 muestra el contenido de la información generada para cada categoría, lo que evidencia que las dos categorías más robustas fueron las de acciones y agentes.

Figura 1. Información por categorías

Fuente: elaboración propia.

Consideraciones éticas

El proyecto de investigación fue aprobado mediante la convocatoria institucional de investigación (código del proyecto: CB23-03). Considerando el carácter participativo y sensible del estudio, este se realizó de conformidad con los principios establecidos en la Resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud y Protección Social de la República de Colombia. De esta manera, se garantizó que los integrantes del colectivo recibieran información clara y suficiente sobre los objetivos del estudio, los riesgos y beneficios asociados, la modalidad de participación y las técnicas a emplear, así como la voluntariedad expresada en el consentimiento informado. El proyecto contó con el aval del Comité de Ética de la institución financiadora y ejecutora.

Resultados

Los resultados se agrupan en tres momentos que dan cuenta de tres periodos históricos que condujeron a la consolidación del colectivo Tejiendo Memoria como organización civil en el municipio de Sonsón. La codificación refiere la relevancia de las acciones orientadas a la recuperación psicosocial, de las acciones históricas de resistencia civil y del agenciamiento logrado a partir de diversos aprendizajes, producto de la autogestión y el activismo. La figura 2 muestra los códigos que surgieron en el análisis de contenido.

Figura 2. Códigos emergentes

Fuente: elaboración propia.

Una historia reciente con un pasado extenso

El colectivo comenzó a reunirse, de manera formal, en 2020, a pesar de que sus miembros han participado desde el año 2000 en otras organizaciones de resistencia civil frente al conflicto armado. Una de estas organizaciones es la Asamblea Comunitaria, cuyo propósito fue impulsar causas sociales en las zonas rurales y urbanas del municipio. Como parte de esta asamblea se consolidó un comité humanitario, cuyos miembros desarrollaron acciones concretas de mediación con actores armados entre los años 2001 y 2002:

El comité humanitario lo que hacía era ir a negociar con grupos armados por, por decir algo, cuando hubo la toma guerrillera, cuando hubo todo el conflicto. Argelia estuvo cerrado y ellos se atrevieron a ir y a hablar con grupos armados y lograron que de acá de Sonsón pasaran unas volquetas con alimentos para Argelia, porque estaba totalmente en corredor humanitario. (Entrevista grupal, 5 de octubre de 2023)

Durante este primer periodo, la ciudadanía se organizó para hacer frente a la violencia armada y contribuir a la paz desde la autonomía, la autogestión y el activismo. También se tuvo presente una política del cuidado que, reconociendo el dolor y la amenaza, trasciende el miedo y genera lazos de diálogo para el sostenimiento de la vida. De esta manera, tanto la Asamblea Comunitaria como el Comité Humanitario materializaron acciones de resistencia expresadas en la solidaridad, el respeto por la vida y la defensa de lo común. Asimismo, establecieron una base de acción para el restablecimiento del tejido social que dio lugar, años después, al colectivo Tejiendo Memoria. De allí que emerja una profunda comprensión de la función que ellos ejercen en la preservación de la soberanía de la vida y de la memoria como acciones colectivas que propenden por una salud mental situada, es decir, a partir del cuidado propio y del otro, a gestar condiciones que les permitan hacerse comunes al dolor y, a su vez, narrar y transformar esas experiencias de la violencia.

Acciones que posibilitan la agencia

Los habitantes del municipio de Sonsón, en particular quienes han participado en acciones de resistencia civil, tienen la capacidad de movilizarse según las necesidades específicas de la comunidad, tanto durante como después del conflicto. Precisamente, durante los episodios más violentos, su accionar estuvo orientado a la gestión humanitaria y a la resistencia civil, pero, una vez mitigados los efectos directos de la confrontación bélica, según narran los participantes del colectivo, las acciones de resistencia se centraron en otros ejes, como la capacitación, la gestión de vínculos interinstitucionales y la atención a las víctimas del conflicto.

Entre las acciones referidas, se pueden mencionar algunas organizaciones, como Jóvenes por la Paz, Provísame, Abrazos y Tejedoras por la Paz, que han buscado preservar acciones en favor de la memoria y de los vínculos sociales como respuesta al trauma colectivo. Este proceso se dio simultáneamente con la consolidación de vínculos con organizaciones no gubernamentales, como Conciudadanía, una de las entidades que más contribuyó a la formación de los participantes y a la conformación del colectivo.

Así, el periodo posterior a la confrontación armada estuvo atravesado por un interés de la comunidad en desarrollar acciones para contribuir a la construcción de paz en el municipio, lo cual permitió la consolidación de algunos grupos y organizaciones que trabajaron para comenzar a visibilizar a las víctimas, tejer lazos interinstitucionales y abrir posibilidades de agenciamiento, además de concepciones en salud mental que transiten entre lo doméstico y lo organizativo, lo emocional y lo político, para aportar a la configuración de formas de convivencia que resignifican la experiencia del conflicto y plantean un llamado para la construcción de la paz en la experiencia cotidiana.

Formas y tiempos de recuperación

El colectivo de los últimos tres años no puede entenderse sin los procesos que develan su función extendida en la recuperación psicosocial del municipio. Lejos de constituir un punto de partida, revela el tejido que emerge de las acciones realizadas durante y posteriormente al conflicto armado, caracterizadas por la resistencia, la solidaridad y el reconocimiento de lo común, y que ha consolidado al colectivo como un espacio seguro para promover procesos de sanación.

Así, las formas de recuperación promovidas por sus miembros funcionan como una infraestructura que, apoyada en lo institucional (cuando es posible), realiza actividades que contribuyen a la dinamización de la memoria de las víctimas, como acciones conmemorativas, eventos y rituales (por ejemplo, el día del detenido desaparecido, las trochas por la vida), y plantean que la recuperación no se agota en la atención al trauma psicológico, sino que requiere de una plataforma del cuidado socialmente construida para la reconciliación y el reconocimiento diferenciado en las formas y tiempos de recuperación. En ese sentido, las actividades que actualmente lideran no constituyen una evocación del pasado, sino el reclamo del derecho a narrar su dolor y a acompañarse en la sanación. La resistencia y la búsqueda de visibilizar la memoria son clave en todo este proceso:

Hemos persistido y no vamos a desistir porque esta es la memoria y esta, en cierta forma, es la voz de los que no tienen voz. Entonces es seguir, y no vamos a dejar que otros quieran apagar o exterminar esto, porque nosotros sí tenemos esa apropiación. (Entrevista grupal, 5 de octubre de 2023)

El encuentro: un espacio seguro y una condición para el agenciamiento

El reconocimiento de ser comunidad implica compartir las experiencias y los sentires individuales y colectivos, además de restablecer la seguridad y el bienestar común. La fuerza implacable de la violencia que parecía expropiar la libertad alentó la acción de interpelar el miedo para preservar la vida. Así, al revisar la historia del colectivo, el encuentro se ubica como una expresión y un principio de su capacidad de agencia, es decir, como un espacio de interconexión y vinculación segura, que permite que trasciendan las necesidades individuales para configurar formas de penetrar una dinámica opresora y de terror, y trabajar por la transformación de una realidad que trastoca la dignidad humana.

Si bien el colectivo se instituyó en septiembre de 2020, el lazo histórico de quienes lo conforman remite a una agencia colectiva anterior que encontró necesario afianzar el vínculo como acción política que cuida y reclama la vida por medio de la conmemoración de las víctimas. La figura 3 presenta la lógica de interdependencia entre el encuentro y el agenciamiento, mostrando una relación fluida entre las historias del pasado, como eventos vinculantes, y la emergencia del encuentro como condición de agencia para el cuidado de la vida, esto, mediado por rituales y la definición de principios inexorables para una convivencia pacífica.

Figura 3. Lógica de interdependencia entre encuentro y agenciamiento

Fuente: elaboración propia.

Lo ritual y su función en la recuperación psicosocial

Las acciones rituales han representado tanto el ejercicio de simbolizar momentos y lugares asociados a los hechos victimizantes y a las personas perdidas, como escenarios para favorecer la sanación conjunta, a través de la palabra solidaria y empática que se teje en los encuentros regulares y en los eventos de conmemoración. Así, al considerar que el dolor provocado por la guerra se inscribe en sus historias individuales y colectivas, ritualizar la historia y la memoria configura una forma de reparación y reconciliación. La luz, por ejemplo, representa a los seres perdidos, la vida que no cesa y el horizonte de acciones que conduzcan a la transformación. El tejido representa la unión solidaria, el encuentro de versiones que, de manera conjunta, configuran sus memorias y la fuerza colectiva para sobreponerse al dolor y asumirse como gestores de la no repetición. Las flores son la belleza y el color de la vida que no se apaga, pese al dolor. De esta manera, caracterizar cada evento de conmemoración haciendo uso de estos símbolos y rituales no solo implica evocar el dolor, las personas y los recuerdos que no desean olvidar, sino que también determina las acciones presentes en su función de recuperación psicosocial y de agencia para la no repetición (imagen 2).

Imagen 2. Ritual en un evento conmemorativo. Colectivo Tejiendo Memoria, Sonsón, Antioquia

Fuente: Colectivo Tejiendo Memoria, 16 de octubre de 2022.

Así, al volver de manera integrada sobre las acciones, los agentes y los saberes del colectivo y sus aportes a la recuperación psicosocial y al agenciamiento comunitario, se reconoce un proceso que ha incidido principalmente en los determinantes intermedios (condiciones materiales y psicosociales que tienen efecto directo en la salud), al fortalecer la cohesión social, el apoyo mutuo y las redes de cuidado, y al gestar condiciones psicosociales que favorecen la salud mental individual y comunitaria. No obstante, los hallazgos evidencian que el agenciamiento, como posición ético-política, tiene efectos transformadores sobre los determinantes estructurales (mecanismos de reproducción de las desigualdades), en la medida en que cuestiona las narrativas hegemónicas del conflicto y las tendencias individualizantes del daño.

Discusión y conclusión

En este trabajo se propuso abordar una concepción de los determinantes sociales de la salud que trascienda la lectura psicopatológica del sufrimiento emocional provocado por el conflicto armado (Martínez Veloza et al. 2021; Piñeros-Ortíz et al. 2024; Uberti 2022); esto a la luz de la experiencia de recuperación psicosocial promovida por un grupo de adultos mayores en el municipio de Sonsón en Antioquia, Colombia. De esta manera, se plantea que sin bien los determinantes sociales favorecen la identificación de los factores que afectan la salud física y mental de las personas y comunidades, así como sus consecuencias, al analizar los contextos y las relaciones complejas que en estos se presentan, se hace necesario reconocer las potencialidades que han permitido que las personas afronten la violencia y generen condiciones para la superación del daño, principalmente el emocional (CEV 2022; Jelin 2002; Oficina de Protección Social y Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia 2020).

Este planteamiento ubica un referente que dialoga con las teorías de la resiliencia, particularmente aquellas que, amparadas en un modelo multisistémico, la definen como el resultado continuo de procesos en los que las capacidades adaptativas se distribuyen en redes que, de manera interconectada, restauran el equilibrio para que la vida pueda continuar (Masten y Motti-Stefanidi 2020). Así, el principal hallazgo de este estudio es el encuentro como forma central de organización y agencia en el tiempo, que se caracteriza por ser una interconexión individual que incide en lo comunitario, a través de la construcción de acciones de resistencia frente a los actores violentos, basadas en la acción solidaria. Esto se concretó en respuestas que ayudaron a restituir la dignidad, como en la participación activa que tuvieron en procesos de liberación de secuestrados y generación de corredores humanitarios.

Ahora, un aspecto sustancial de los procesos de recuperación psicosocial promovidos por los integrantes del colectivo Tejiendo Memoria es que no solo atendieron a los hechos del pasado relativos al periodo de recrudecimiento del conflicto armado colombiano (Martínez Castro y Peñarata 2023; Villa Gómez et al. 2016), sino que sirvieron de plataforma para que, a lo largo del tiempo, sostuvieran acciones que han derivado en la preservación de la memoria. Esto a través de rituales para la defensa de la vida, tanto de aquellos que murieron víctimas del conflicto, como de los que permanecieron resistiendo y aportando a la transformación de la realidad social, y en la configuración de un sentido de agencia ético-política, en tanto reconocen necesario gestar condiciones para la no repetición, ejerciendo un rol de narradores de lo vivido por medio de recursos que permitan escenarios de sanación y cuidado colectivo.

Lo anterior permite identificar un ejercicio orgánico que puede entenderse como un sistema funcional. Es decir, el colectivo se consolidó como un enlace territorial en Antioquia y se ha legitimado como una plataforma de gestión de espacios de conmemoración, lo que ha dado lugar a un reconocimiento para seguir visibilizando la memoria mediante los ejercicios liderados por sus participantes. Este accionar posibilita la dignificación de la vida y de la memoria de las víctimas del conflicto; ha puesto en tensión a la institucionalidad cuando esta no responde a las necesidades que, como colectivo, denuncian; es decir, se instauran como gestores políticos de la gestión institucional, hecho que se alimenta de su ejercicio activo en los diferentes órganos de participación civil de los que dispone el municipio.

Estos hallazgos coinciden con lo planteado por Vivas Cortés et al. (2015) que, amparados en una lectura interseccional, llaman la atención sobre la participación política como perspectiva de reflexión y comprensión de las dinámicas que marcan las formas de organización social y las condiciones que le otorgan incidencia en lo público. Este aspecto es necesario en un abordaje de los determinantes sociales de la salud que integre los diferentes sistemas involucrados en la emergencia de afectaciones en la salud física y mental de las personas. Al mismo tiempo, los resultados trascienden los hallazgos de estudios previos (Aguirre Álvarez et al. 2024; Martínez Castro y Peñarata 2023; Villa-Gómez 2014; Vivas Cortés et al. 2015), pues aportan a la comprensión e integración de procesos como la recuperación psicosocial, la memoria, el trauma y el agenciamiento comunitario. Así, es posible plantear que los procesos de resistencia y organización comunitaria, al configurar esfuerzos para restituir el tejido social, la confianza y la dignidad, se convierten en expresiones situadas para promover la salud mental comunitaria.

Por otro lado, es necesario hacer mención al enfoque metodológico empleado en esta investigación, que, amparado en la investigación participativa y la acción sin daño, encontró en la fotoelucidación un recurso para establecer un ambiente de confianza que permitiera discutir temas sensibles y mitigar el efecto que podría producirse en la evocación de los hechos victimizantes. Este enfoque permitió la construcción de empatía entre los participantes y que el desarrollo de la técnica se diera en un escenario de colaboración para la construcción de sentido y de las memorias alrededor de los hechos elucidados. Este tipo de estrategias metodológicas, articuladas con otras iniciativas, promueve que los recursos audiovisuales se conviertan en formas para explorar las experiencias propias de las personas y también para fomentar la identificación y los vínculos entre comunidades que comparten experiencias relacionadas con conflictos armados(Lozano et al. 2023; Pech et al. 2018).

No obstante, es necesario reconocer que, si bien se abordaron aspectos relevantes de los hechos victimizantes y las estrategias de recuperación psicosocial promovidas por el colectivo, se requieren estrategias de organización y mejor gestión documental por parte de las comunidades. Adicionalmente, se evidenció la necesidad de generar otros espacios de profundización para complejizar los sentidos construidos por los participantes.

Finalmente, los hallazgos aquí presentados se ofrecen como un insumo para trascender los paradigmas basados en una perspectiva de enfermedad mental en el abordaje de los determinantes sociales de la salud en contextos afectados por el conflicto armado, por lo que sigue siendo necesario ampliar las evidencias que robustezcan esta propuesta.

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El artículo deriva del proyecto de investigación “Colectivo tejiendo memoria: acciones, agentes y saberes en pro de la recuperación psicosocial y el agenciamiento social, a partir de las vivencias por el conflicto armado en Sonsón, Antioquia” (código del proyecto: CB23-03), cofinanciado y coejecutado por la Corporación Universitaria Minuto de Dios-UNIMINUTO y la Corporación Resurgir para la Paz, Colombia. El proyecto cuenta con el aval ético del Comité de Ética de la Investigación de UNIMINUTO.

Participación de los autores en la elaboración del artículo: Diana Marcela Bedoya-Gallego: investigación, análisis de la información, conceptualización, redacción, revisión y edición del manuscrito. Daniel Gómez Gómez: investigación, análisis de la información, conceptualización, redacción del manuscrito. Efrén Castaño Gallego: investigación, análisis de la información, conceptualización, revisión del manuscrito. Jenith Marcela Valencia: investigación, análisis de la información y conceptualización.


Diana Marcela Bedoya-Gallego

Ph.D en Psicología por la Universidad del Norte, Colombia. Investigadora y profesora titular de la Corporación Universitaria Minuto de Dios-UNIMINUTO, Colombia. Pertenece al grupo de investigación Clínica Psicológica de la misma institución. https://orcid.org/0000-0003-1061-982X | diana.bedoya@uniminuto.edu

Daniel Gómez Gómez

Magíster en Educación y Desarrollo Humano por la Universidad de Manizales, Colombia. Docente e investigador de la Corporación Universitaria Minuto de Dios-UNIMINUTO, Colombia. Pertenece al grupo Interdisciplinario de Estudios Sociales (GIES) de la misma institución. https://orcid.org/0009-0003-9377-1647 | daniel.gomez.go@uniminuto.edu.co

Efrén de Jesús Castaño Gallego

Psicólogo de la Corporación Universitaria Minuto de Dios-UNIMINUTO, Colombia. Fundador de la corporación Resurgir para la Paz (Resurpaz), Colombia. https://orcid.org/0009-0009-7706-8437 | psicologoefren@gmail.com

Jenith Marcela Valencia

Lideresa representante del colectivo Tejiendo Memoria. jenithvalmar@gmail.com