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Salud mental en la infancia: ¿qué nos dicen los niños y niñas en la escuela?*

Yudy Ximena Rivera Pulido

Universidad Santo Tomás, Bogotá (Colombia)

Secretaría de Educación del Distrito, Bogotá (Colombia)

https://orcid.org/0000-0002-1436-787X

Recepción: 23 de abril de 2025 | Aceptación: 11 de julio de 2025 | Publicación: 28 de febrero de 2026

DOI: https://doi.org/10.18175/VyS17.1.2026.3


RESUMEN

La salud mental ha sido objeto de múltiples investigaciones desde diferentes lugares del conocimiento. Si bien existen definiciones enmarcadas en leyes y modelos, no hay un consenso. En particular, la investigación de los últimos años en materia de salud mental da cuenta del aumento de las cifras de trastornos y necesidades en la población infantil. Sin embargo, hasta hace poco se empezó a investigar acerca de lo que comprende la salud mental en la infancia. Ahora bien, en el discurso sobre el tema, los niños1 han sido invisibilizados con frecuencia por una narrativa adultocentrista que intenta tomar las mejores decisiones en favor de los menores. En este contexto, la investigación que dio origen al presente artículo tuvo por objetivo contribuir a la conceptualización de la salud mental de los niños en el ámbito escolar tomando como principal elemento los significados que ellos han construido al respecto. Empleando una metodología cualitativa con un diseño narrativo, se indagó acerca del significado de la salud mental en la infancia con niños, docentes y padres de familia. Como resultado, se construyó una aproximación teórica del fenómeno de investigación que dio cuenta, principalmente, de la voz de los niños. Se concluye que el significado de la salud mental en la infancia abarca las relaciones con los otros, las emociones y las actividades de cuidado físico y personal. El potencial de investigar con los niños resulta enriquecedor dada la amplitud de sus construcciones personales y sociales para cualquier tipo de debate que les atañe.

PALABRAS CLAVE

educación básica, infancia, narrativas, salud mental, significados.

Mental Health in Childhood: What Do Children Say About It at School?

ABSTRACT

Mental health has been the subject of multiple investigations in different fields of knowledge. While there are definitions framed in laws and models, there is no consensus. In recent years, research on mental health has noted the increasing number of disorders and needs among children. However, it was only recently that studies began to focus on what constitutes mental health in childhood. However, in this discourse on mental health in childhood, children have often been rendered invisible by an adult-centric narrative that attempts to make the best decisions for them. In this context, the research that frames this article aimed to contribute to the conceptualization of children’s mental health in the school setting, taking as its main element the meanings that children have constructed about it. Using a qualitative methodology with a narrative design, the meaning of mental health in childhood was examined in children, teachers, and parents. As a result, a theoretical approach to the research phenomenon was constructed, which primarily reflected children’s voices. It is concluded that the meaning of mental health in childhood includes relationships with others, emotions, and physical and personal care activities. The potential for research with children is enriching, given the breadth of their personal and social constructs, for any type of discussion that concerns them.

KEYWORDS

basic education, childhood, meanings, mental health, narratives, voices.

Saúde mental na infância: o que as crianças nos contam na escola?

RESUMO

A saúde mental tem sido alvo de múltiplas investigações de diferentes áreas do conhecimento. Embora existam definições enquadradas em leis e modelos, não há consenso. Em particular, pesquisas realizadas nos últimos anos sobre saúde mental mostraram um aumento no número de transtornos e necessidades entre crianças. Entretanto, só recentemente começaram as pesquisas sobre o que constitui saúde mental na infância. No entanto, nesse discurso sobre saúde mental infantil, as crianças muitas vezes são invisibilizadas por uma narrativa centrada no adulto que tenta tomar as melhores decisões para elas. A pesquisa que deu origem a este artigo objetivou contribuir para a conceituação da saúde mental infantil no ambiente escolar, com foco principal nos significados que as crianças construíram sobre ela. Utilizando uma metodologia qualitativa com delineamento narrativo, o significado da saúde mental na infância foi explorado com crianças, professores e pais. Como resultado, foi construída uma abordagem teórica para o fenômeno da pesquisa que abordou principalmente as vozes das crianças. Concluise que o significado de saúde mental na infância inclui relacionamentos com os outros, emoções e atividades de cuidado físico e pessoal. O potencial de pesquisar com crianças é enriquecedor, dada a amplitude de suas construções pessoais e sociais, para qualquer tipo de debate que as envolva.

PALAVRAS-CHAVE

educação básica, infância, narrativas, saúde mental, significados, vozes.

Introducción

El presente artículo resume los resultados obtenidos en la tesis doctoral titulada Salud mental en la infancia: aportes a su conceptualización desde las comprensiones de una comunidad educativa. A partir de los significados construidos por niños, docentes y padres de familia acerca de la salud mental en la infancia, se estableció una aproximación conceptual que permitió identificar algunos elementos que hacen parte del significado en una comunidad educativa de la ciudad de Bogotá.

La salud mental es un fenómeno de frecuente investigación y amplia preocupación a nivel local y global debido al impacto que generan en la población las cifras crecientes de problemáticas en torno a ella. Los investigadores coinciden en afirmar que los problemas de salud mental tienen inicio a tempranas edades y conllevan un alto impacto en la edad adulta, por ello sugieren continuar la investigación en la infancia (Bustos y Russo, 2018; Dolton et al., 2020; Paton et al., 2022; Wang et al., 2021; Zúñiga- Fajuri y Zúñiga, 2020).

Al hacer un rastreo del significado de la salud mental en la infancia y cómo ha sido comprendida por los niños, se evidencia que la documentación es escasa, así como su participación en las investigaciones, la cual está mediada principalmente por sus cuidadores, padres, docentes y quienes responden instrumentos, encuestas o entrevistas acerca de indicadores y otros factores (Caldairou et al., 2020; Caraveo-Anduaga y Martínez-Vélez, 2019).

Así, con el objetivo de contribuir a la conceptualización de la salud mental en la infancia, se planteó la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo comprenden los niños y niñas la salud mental en la infancia en el contexto de los grados de transición a básica primaria de un colegio público de la ciudad de Bogotá? Como referentes teóricos se asumió la salud mental a partir de lo propuesto por la Organización Mundial de la Salud ([OMS], 2004), Organización Panamericana de la Salud ([OPS], 2023), y por Galderisi et al. (2015 y 2017). Para la OPS, la salud mental es

un estado de bienestar mental que permite a las personas afrontar las tensiones de la vida, desarrollar todo su potencial, aprender y trabajar de forma productiva y fructífera, y contribuir a su comunidad. La salud mental es un componente integral de la salud y el bienestar, y es más que la ausencia de trastorno mental. (2023, p. 8)

Por su parte, Galderisi et al. (2015) definen la salud mental como

un estado dinámico de equilibrio interno que permite a los individuos utilizar sus capacidades en armonía con valores generales y de la sociedad. Las habilidades cognitivas y sociales básicas; la capacidad para reconocer, expresar y modular las propias emociones, así como comprender a otros; la flexibilidad y la capacidad para hacer frente a los sucesos vitales adversos y funcionar en los roles sociales; y la relación armoniosa entre el cuerpo y la mente, representan componentes importantes de la salud mental que contribuyen en grados variables, al estado de equilibrio interno. (p. 232)

En cuanto a los significados y su construcción en los niños, la perspectiva de Vygotsky (1995) y Brunner (1990) permitió la comprensión de los procesos y el análisis contextual. Según Vygotsky (1995), los significados median la relación pensamiento-lenguaje de tal manera que estos permiten la representación de la realidad. En esa medida, los niños construyen sus significados en el proceso de comprensión del habla con los otros y en la interacción social verbal con los adultos. Ahora bien, Brunner (1990) afirma que, desde muy pequeños y desde el momento en que empiezan a emplear el lenguaje, los niños son capaces de entender los significados y dan un sentido narrativo al mundo que los rodea.

La infancia, por su parte, fue comprendida desde la perspectiva de derechos y el ciclo vital. Es importante referir que la concepción de desarrollo desde esta perspectiva dista de la aplicación de un modelo biológico de crecimiento y cambio conductual, que fue de uso constante en la psicología infantil y en la investigación acerca del desarrollo (Baltes, 1998); esto permite ver la infancia desde múltiples dimensiones y direcciones, así como un fenómeno discontinuo y en constante interacción (Dulcey y Uribe, 2002). Pensar la infancia desde la perspectiva del ciclo vital implica cambiar la visión respecto al desarrollo por estadios de los niños y poner el foco, más bien, en los recursos y las posibilidades que ellos ponen en juego para asumir las diferentes funciones del desarrollo y compensar aquellas que se pueden perder. Tal aproximación le proporciona a esta investigación la posibilidad de evidenciar las transformaciones a las que la infancia se ha visto conducida, para dar lugar a nuevas comprensiones sobre ella y en su contexto.

Ahora bien, abordar la infancia desde la perspectiva de derechos fue necesario dada la amplia normativa nacional e internacional que le otorga una protección especial y la considera sujeto de derechos, con lo que se asumen como titulares de derechos y participantes activos en los diferentes procesos que les atañen: “Los derechos de los niños comienzan desde la gestación, precisamente para que al nacer se garantice su integridad física y mental” (Ley 1295, 2009, art. 2).

En la misma línea, la Ley 1098 de 2006 establece lo siguiente:

Se entiende por protección integral de los niños, niñas y adolescentes el reconocimiento como sujetos de derechos, la garantía y cumplimiento de los mismos, la prevención de su amenaza o vulneración y la seguridad de su restablecimiento inmediato en desarrollo del principio del interés superior. (art. 7)

Sin embargo, esta perspectiva trasciende la norma y convierte al Estado y a la sociedad en garantes de derechos y responsables de su protección. La perspectiva de derechos en la infancia presenta como desafío el aceptar e integrar a los niños como actores sociales que, históricamente, han sido invisibilizados, pero que ahora tienen derechos que se deben aplicar por igual a la población adulta y, más aún, han de ser considerados en las decisiones que los afecten tomando en cuenta sus opiniones.

Metodología

La investigación se desarrolló desde un paradigma constructivista e interpretativo que permitió la comprensión del fenómeno estudiado (salud mental en la infancia) desde los significados construidos por los participantes (Denzin y Lincoln, 1994). Se empleó una metodología cualitativa y un diseño narrativo desde la perspectiva de Clandinin y Conelly (2004 y 2006) con el fin de posibilitar la participación de niños con edades entre los 5 y 12 años, estudiantes de los grados de transición y básica primaria de un colegio público del suroriente de la ciudad de Bogotá. En total, participaron en el estudio 36 estudiantes, de estratos socioeconómicos 1 y 2. Asimismo, se contó con la participación de seis docentes mujeres, con edades entre los 29 y 48 años. Las docentes son licenciadas en diferentes áreas de conocimiento en básica primaria, una de ellas con título de especialización y las cinco restantes con estudios de maestría. Una directiva docente tiene formación en contaduría pública y posgrados relacionados con la educación. En el estudio también participaron cuatro madres de familia, de los mismos estratos socioeconómicos que los estudiantes, entre los 28 y 33 años de edad, con formación de bachillerato y dedicadas a trabajar como independientes. Respecto a la selección de participantes, para todos los casos se utilizó el muestreo por conveniencia (Mertens, 2010).

La investigación estuvo dividida en tres fases: la primera, denominada alistamiento, consistió en el trámite de las autorizaciones institucionales, los consentimientos y asentimientos informados de los participantes, así como la recolección de la información socioeconómica correspondiente. En la segunda fase, dedicada a la recolección de datos, se realizaron cinco sesiones de trabajo con los estudiantes, en las que se implementaron tres grupos focales y dos grupos de discusión por cada uno de los grados escolares. Es importante mencionar que se empleó la elaboración de dibujos como pretexto para suscitar las conversaciones dentro de los grupos de estudiantes. Con las docentes se llevó a cabo una entrevista semiestructurada y con las madres de familia un grupo de discusión. Los instrumentos y técnicas contaron con la revisión de expertos y fueron debidamente aprobados por el Comité de Ética, Bioética e Integridad Científica (Cebic) de la Universidad Santo Tomás, pues se atendieron todos los protocolos de investigación con seres humanos con la propuesta de investigación en su totalidad. La tercera fase fue de procesamiento, análisis y comprensión de las narrativas. Todas las sesiones con los participantes contaron con grabaciones de audio y video y el apoyo de notas de campo. Para el proceso de sistematización y codificación de la información recolectada se utilizó Atlas.ti.

Ahora bien, la implementación de grupos focales en niños se pensó como una estrategia para posibilitar una conversación a profundidad en torno al fenómeno en estudio. Autores como Threlfall (1999, como se citó en Masadeh, 2012) y Nassar-McMillian y Borders (2002) proponen que los grupos focales pueden usarse como una fase exploratoria que facilita el desarrollo de un conjunto de preguntas que se formularán en un cuestionario posterior, también señalan que sirven cuando un tema ha sido poco investigado dado que le permitirán al investigador y los participantes acercarse al fenómeno. En cuanto a los grupos de discusión, es importante referenciar investigaciones como la de Luginbühl et al. (2021), Migdalek et al. (2014) y Arredondo y Valencia (2019), que dan cuenta del desarrollo de la argumentación en niños de corta edad.

Las cinco sesiones realizadas con los niños se denominaron: 1) grupo focal “Acercándonos a la salud mental”, en la que se emplearon imágenes, títeres y cuentos como pretexto para explorar el fenómeno; 2) grupo focal “Significados de la salud mental”, en la que se empleó un dibujo acerca de la salud mental; 3) grupo de discusión “Elementos de la salud mental”, en el que se usó un símil con una receta de comida; 4) grupo focal “Significados de la salud mental II”, en el que el punto de partida fue la creación e ilustración de un cuento; y 5) grupo de discusión “Diálogo de saberes”, en el que el pretexto fue la elaboración de una cartelera.

Respecto a la entrevista semiestructurada, aplicada con el grupo conformado por las docentes y la directiva, se considera una técnica ampliamente documentada en contextos de investigación que permite explorar las actitudes, creencias y experiencias de los participantes frente al fenómeno de investigación (Flick, 2015; Roulston y Choi, 2018; Roulston y Halpin, 2022). En cuanto al grupo de discusión con las madres de familia, se partió de que esta es la técnica más apropiada dado que uno de sus propósitos es estimular las narrativas sobre el fenómeno de estudio y se emplea con frecuencia para explorar temas sensibles e integrar a personas a las que es difícil llegar (Barbour, 2007, como se citó en Flick, 2015).

En la fase tres, dedicada al procesamiento y análisis, en concordancia con el diseño de investigación se optó por la propuesta de Clandinin y Conelly (2004 y 2006), denominada enfoque espacial tridimensional, que incluye tres lugares comunes en las narrativas: un espacio de interacción o sociabilidad, de continuidad o temporalidad, y de situación o lugar. Para el espacio de interacción, que está dividido en interacción personal e interacción social, se tienen en cuenta condiciones internas, sentimientos, esperanzas, reacciones estéticas, disposiciones morales, condiciones existenciales del entorno con otros, sus intenciones, propósito, puntos de vista, entre otros. El espacio de continuidad o temporalidad implica pensar en el pasado, presente y futuro de las experiencias personales y sus acciones en los tres tiempos. Y, finalmente, el espacio de situación o lugar involucra el contexto como lugar físico con límites topológicos en donde se sitúan los puntos de vista de los participantes (Clandinin y Conelly, 2000, como se citó en Ollerenshaw y Creswell, 2002). Este análisis se complementó con una codificación inductiva y abierta realizada sobre los campos de texto, lo cual permitió generar categorías respecto a los significados de salud mental en la infancia.

A continuación se presenta una tabla que permite resumir la anterior información:

Tabla 1. Participantes

Grupo de participantes

Rango de edad

Cantidad de participantes

Instrumentos

Estudiantes de grado transición

5 años

8 (4 niños, 4 niñas)

Grupo focal y grupo de discusión

Estudiantes de grado 1.o

6 y 7 años

6 (3 niños, 3 niñas)

Estudiantes de grado 2.o

7-9 años

6 (3 niños, 3 niñas)

Estudiantes de grado 3.o

8-10 años

5 (2 niños, 3 niñas)

Estudiantes de grado 4.o

9-11 años

6 (2 niños, 4 niñas)

Estudiantes de grado 5.o

10-12 años

5 (5 niñas)

Docentes

29-48 años

6

Entrevista semiestructurada

Madres de familia

28-33

4

Grupo de discusión

Resultados

La construcción y presentación de resultados se desarrolló de acuerdo con el análisis narrativo tridimensional de Clandinin y Connelly (2004) para cada grupo de participantes: niños, docentes y madres de familia. Este artículo pone en relieve la voz y participación de los niños, por lo que serán el centro de la descripción; sin embargo, esto no desconoce los resultados de las docentes y madres de familia como figuras vinculares que se presentan en forma resumida en comparación con la voz de los niños.

Resultados: los niños

En general, los significados de la salud mental en la infancia referidos por los niños evidenciaron elementos transversales desde transición hasta quinto. A lo largo del proceso de investigación se identificó una serie de interacciones normativas dadas por el contexto escolar propiamente dicho: los turnos en el uso de la palabra, el uso de expresiones como por favor y gracias, el compartir elementos de trabajo, el ayudarse entre ellos para hacer un dibujo o escribir una palabra, la afectividad entre ellos, la escucha activa y la participación voluntaria y espontánea. Todo esto posibilitó obtener datos válidos y consistentes con sus experiencias y aprendizajes.

Ahora bien, de acuerdo con lo mencionado anteriormente, se halló lo siguiente:

Dimensión de interacción

En la dimensión de interacción, los significados de salud mental en la infancia fueron descritos por los estudiantes en términos de relaciones interpersonales, emociones, estar y sentirse bien, prácticas de autocuidado y realización de actividades de esparcimiento y recreación. Así mismo, se encontró que la enfermedad mental y los estigmas de locura estaban asociados a los significados.

Esta dimensión permitió poner de relieve que, para los niños, la salud mental en la infancia significa estar y sentirse bien física y mentalmente. Los participantes hicieron referencia a no estar enfermos ni de su cuerpo ni de su mente y, al respecto, mostraron comprender que existe una relación entre ambos y ubicaron la mente en el cerebro como una estructura física del cuerpo. Para los participantes más pequeños, la salud mental está asociada con el cerebro y los pensamientos que allí se producen: “El cerebro es pensando cuáles son cosas buenas y cosas malas; las cosas malas en el cerebro, le duele la cabeza, y las cosas buenas, no le va a doler” (estudiante de grado transición, grupo focal, agosto de 2022). Mientras que, para los estudiantes de grado quinto, fue importante el cuidado del cuerpo en el sentido de no permitir que ninguna persona lo tocara: “La salud del cuerpo es cuidarse, pues no dejarse tocar de nadie y hacerse respetar” (estudiante de grado quinto, grupo focal, agosto de 2022).

En los demás grados, la ubicación de la mente en el cerebro permitió que los niños establecieran acciones que, para ellos, posibilitan el cuidado de la mente: evitar los golpes en la cabeza, procurar que el uso del celular no sea excesivo, realizar actividades recreativas y cuidar los pensamientos.

Respecto al cotidiano vivir, los niños participantes refirieron que sus actividades diarias en casa, en la escuela, con su familia, amigos y compañeros, etc., hacen parte de los significados de la salud mental en la infancia. Les resultó fácil ejemplificar a partir de sus propias experiencias los elementos que, desde su punto de vista conforman estos significados:

La salud mental es como estar bien. Entonces, el buen trato ayuda a que nosotros mismos como que nos valoremos, no estemos tristes, no peleemos, aceptarnos a nosotros mismos. (estudiante de grado quinto, grupo focal, septiembre de 2022).

Ahora bien, como parte fundamental de la salud mental en la infancia, los niños describieron prácticas de cuidado de sí mismos, de su cuerpo, de su mente y del cuidado del otro. Los niños más pequeños de grados transición y primero refirieron los hábitos de cuidado de sí mismos respecto al covid-19. Mencionaron la importancia del uso del tapabocas, el lavado de manos y el gel antibacterial, dada la coyuntura del regreso a la escuela en tiempos de pospandemia. Así mismo, en todos los grados los participantes expresaron que los hábitos saludables contribuyen a la salud física y a la salud mental: alimentarse de forma saludable, hacer ejercicio o actividad física, dormir bien, tomar agua, reducir el consumo de comida chatarra y usar de manera adecuada las pantallas son ejemplos de ello.

Otro elemento presente en esta dimensión son las relaciones interpersonales como parte fundamental en los significados de la salud mental en la infancia. Según lo refirieron los niños participantes, se trata de las relaciones familiares, las relaciones con sus compañeros de clase, sus docentes, sus amigos e, incluso, las relaciones con la naturaleza y los animales.

Para los niños más pequeños, las relaciones con su familia presentan dos sentidos: por un lado, la familia como proveedora, con relación al factor económico y la satisfacción de necesidades básicas (vivienda, alimentación, educación, vestido, etc.); por otro, la familia que brinda amor, cuidado, protección y tranquilidad. Esta doble faceta explica que las relaciones familiares sean tan importantes para los niños. Así lo expresó una participante de grado primero (grupo focal, agosto, 2022): “Me voy a dibujar a mí misma, a mi mamá y a mis gaticos. Toca hacer la mamá porque ella nos da de comer, nos ayuda a hacer las tareas. Sí porque nos hacen estar muy alegres y felices”. Un estudiante de grado segundo (agosto, 2022) manifestó:

Un corazón y la familia porque la familia lo cuida a uno. La familia nos da compañía, nos da comida y compartimos. Sí porque la familia lo cuida a uno, nos traen al colegio, lo llevan a un parque, nos dan comida, a comprar ropa y nos dan muchas cosas.

En el caso de los participantes de grados superiores, las relaciones están estrechamente asociadas al buen trato y los valores que median en el establecimiento de estas. Respecto a los valores, los niños enunciaron, entre otros, el respeto, la ayuda al otro, compartir, la amabilidad.

Otro factor evidenciado en esta dimensión son las emociones como parte del significado en la salud mental en la infancialos niños reconocieron con facilidad que la alegría, la felicidad, la tristeza, la tranquilidad, la ira, etc., están relacionadas con este concepto. En todos los grados escolares compartieron que las emociones han sido nombradas e identificadas en las actividades que realizan con sus docentes. En general, en las narraciones de los participantes las emociones tuvieron un lugar privilegiado, en la medida en que asociaron las emociones con acciones que les permitían sentirse bien. Por ejemplo, una participante de grado quinto (grupo focal, septiembre 2022) refirió:

La salud mental es cuidarnos, cuidar el cerebro, no llorar, no sentirnos mal, casi siempre mantener la alegría. Si alguien nos dice groserías o nos insulta, dejar eso atrás [...]. A veces lloramos, pero como que la alegría nos ayuda a mantener nuestra salud mental y que no nos sintamos mal frente a las opiniones o cuando alguien nos dice algo indirecto hacia nosotros.

En otros grados también se pronunciaron en la misma línea: “La salud mental es cuidarnos, no enfermarnos y mantener las emociones balanceadas. Cuidar a nuestra familia y mantener la alegría para tener paz día a día” (estudiante de grado transición, grupo focal, septiembre 2022).

Otro elemento mencionado como parte del significado de la salud mental en la infancia dentro de esta dimensión fue la práctica de actividades que los hacen estar o sentirse bien. Para los niños, el juego es una actividad placentera que disfrutan, además consideran que los ayuda en momentos en que se encuentran preocupados, tensionados o estresados. Así mismo, nombraron prácticas que propician esto, como, entre otras, las actividades lúdicas y recreativas, actividades escolares, hacer manualidades y la socialización, entendida como un espacio para compartir con otra persona. Para los participantes existe una conexión entre sentirse tranquilos y relajados, el estar bien y la salud mental. Los pasatiempos y las actividades del tiempo libre posibilitan estos estados. Un estudiante de grado cuarto señaló la meditación como una actividad que le brinda estados de tranquilidad; esto suscitó que sus compañeros refirieran las prácticas de yoga que en ocasiones realizan en la escuela y que son del agrado de los estudiantes.

Ahora bien, la inteligencia fue otro elemento asociado al significado de salud mental en la infancia por los niños. Al ubicar físicamente la mente en el cerebro y hacer alusión a los pensamientos y las actividades escolares, los participantes adujeron que la inteligencia se relacionaba con la salud mental. El poder hacer sus tareas, aprender o contestar correctamente las actividades propuestas por los docentes son ejemplos de la forma como vincularon la inteligencia con la salud mental.

En palabras de los niños: “Uno come saludable y se hace más fuerte y tiene más inteligencia. Y uno puede saber y puede responder bien” (grado primero, septiembre 2022). “La salud mental es una persona que es inteligente. Y aprende muchas cosas para que él pueda ser mucho mejor, para que se saque buenas calificaciones” (grado tercero, septiembre 2022).

Finalmente, en las narrativas de los niños de los grados superiores (tercero, cuarto y quinto) fueron nombradas las enfermedades mentales y el estigma de la locura y del loco asociados a la salud mental en la infancia. Los participantes mencionaron la anorexia, la depresión y el suicidio como afectaciones de la salud mental. Reconocieron que las personas con depresión presentan síntomas como el aislamiento, las dificultades para conciliar el sueño o abstención en la comida y señalaron que la depresión puede concluir en un intento de suicidio o el suicidio consumado. Respecto a la anorexia, la describieron de esta manera: “Es cuando las personas no quieren comer. O, digamos, le pasan cualquier comida y ellas se sienten muy gordas, que deben hacer ejercicio. Así estén bien de peso y estén bonitas, ellas se sienten mal” (grado quinto, septiembre 2022).

Adicionalmente, los niños de estos grados escolares mencionaron términos como psicosis y alucinaciones. Si bien no tienen claro lo que significa el primero, en cuanto al segundo pusieron como ejemplo el escuchar voces en la mente. En este sentido, los participantes de grados tercero y cuarto emplearon palabras como “estar loquito”, “estar enfermo de la cabeza”, “son como raros, son como enfermitos”, “se puede volver loco”, aduciendo que la salud mental es para quienes están enfermos o padecen algún trastorno.

Dimensión de temporalidad

En esta dimensión, los niños narraron eventos pasados relativos a la salud en general como parte de los significados de la salud mental en la infancia: visitas al médico, citas de control de vacunas, de control de crecimiento y desarrollo. Así mismo, en sus narraciones hicieron referencia a eventos que, según ellos, afectan la salud mental, situaciones estresantes, sentimientos de soledad, problemas familiares, entre otros.

Con las sesiones de trabajo, los niños participantes fueron entrelazando sus narraciones con su cotidiano y reiteraron los elementos descritos en la dimensión de interacción. Ahora bien, algunos participantes aludieron en particular a esta dimensión: “A mí me hablaron de salud mental un día que mi mamá estaba y me llevó al médico” (estudiante de grado transición, grupo focal, agosto de 2022); “La salud mental puede ser que se le borra la mente. Yo no me acuerdo de nada porque tengo memoria de corto plazo y no me acuerdo de nada” (estudiante de grado segundo, grupo focal, agosto de 2022).

La temporalidad en las sesiones permitió entrever una evolución y un diálogo más fluido y cercano respecto a los significados de la salud mental en los participantes. A pesar de haber manifestado en la primera sesión no saber nada sobre salud mental, con el desarrollo de las sesiones se dieron cuenta de que sí tienen conocimientos implícitos sobre esto y fueron construyendo un significado acorde con sus propias creencias, suposiciones y asociaciones.

Dimensión de contexto

Esta dimensión evidenció la importancia de los contextos cercanos a los niños en la construcción de los significados de la salud mental en la infancia. Los participantes aludieron al contexto familiar, el escolar y el barrial en relación con el tema. Cada situación o lugar posibilitó la descripción de unos códigos de comportamiento y acciones relacionadas con los significados que son propios de los contextos: el buen trato, el maltrato, la resolución de conflictos, el diálogo, el acoso escolar, los hábitos saludables y las actividades cotidianas son ejemplo de ello.

A lo largo de las actividades, los niños también narraron lo que consideran que afecta la salud mental en la infancia. Las diversas situaciones que nombraron se asocian a los contextos en donde se desenvuelven; por ejemplo, a propósito del familiar, los participantes describieron situaciones de maltrato, violencia, sentimientos de soledad y estrés. En cuanto al escolar, refirieron ante todo el bullying o acoso escolar como una situación que tiene impactos negativos en la salud mental de los niños. Y, finalmente, sobre el contexto barrial, señalaron el consumo de sustancias psicoactivas y la inseguridad en lugares que los menores frecuentan (parques públicos).

Para los niños, las discusiones entre los padres son la mayor preocupación junto con los altercados entre hermanos. Esto se enmarca en el lugar de la relación familiar y el contexto de sus experiencias personales en el hogar. Así lo manifestaron los estudiantes:

Lo que más me estresa también no son mis hermanos, sino mis papás porque a veces son como que muy estrictos. Y, entonces, les pegan a mis hermanos, y a mí me da como que tristeza. Y a mí me estresan mis papás porque les pegan a mis hermanos, en especial al más chiquito. (estudiante de grado cuarto, grupo focal, septiembre de 2022)

Por ejemplo, como que pelean el papá y la mamá, y la mamá se va de la casa y él se queda con el hijo. Y él llega borracho y el niño se asusta y le pegan sin ninguna razón. (estudiante de grado quinto, grupo focal septiembre de 2022)

Que me peguen. Que lo comparen [diciendo] que alguien es mejor que uno. (estudiante de grado segundo, grupo focal septiembre de 2022)

En cuanto al acoso escolar, este estuvo presente en las narraciones de los niños desde grado segundo. Los niños reconocen que entre compañeros se faltan al respeto con bromas, comentarios hirientes, empujones y malas palabras. Según ellos, todo ello afecta la salud mental.

Un elemento particular y contextual mencionado por los niños respecto a los hábitos saludables fue la alusión a evitar el consumo de sustancias psicoactivas: “No meter vicio, no fumar, no dejarse puñalear [...]. Pues uno cuida su mente: primero, no se debe dar golpes; segundo, no tiene que consumir cocaína porque eso le afecta” (estudiante de grado tercero, grupo focal, agosto de 2022).

Si bien un estudiante de grado tercero lo mencionó, es importante destacar que, al ser una actividad grupal, esto determinó que los compañeros hablaran del contexto barrial y de los programas de televisión a los que tienen acceso, los cuales relacionan con el consumo de sustancias psicoactivas.

Ahora bien, del análisis de los resultados se construyó una aproximación conceptual que aporta a la teorización del fenómeno en estudio y recoge la voz de los niños:

La salud mental en la infancia es comprendida, desde la voz de los niños, como el bienestar físico y mental en su cotidiano vivir. Para ellos, abarca prácticas de cuidado, relaciones interpersonales, habilidades cognitivas, habilidades sociales y habilidades emocionales. Incluye, además, los valores sociales que median sus relaciones. Adicionalmente, la salud mental en la infancia se asocia a la enfermedad mental y a los estigmas existentes sobre ella. Finalmente, los niños reconocen que la salud mental en la infancia se ve menoscabada por las diferentes violencias y la soledad a las que son expuestos en sus contextos cercanos.

Esta aproximación conceptual engloba un sinnúmero de detalles, sentimientos, comportamientos, actitudes y situaciones descritos por los niños participantes en la investigación, quienes en sus propias palabras expresaron los significados en torno al tema. Si bien docentes y madres de familia coincidieron y contribuyeron con elementos de reflexión acerca de la salud mental en la infancia, esta conceptualización recoge, principalmente, la voz de los niños. El análisis narrativo tridimensional de Clandinin y Conelly (2006) permitió decantar los elementos personales y sociales en las intervenciones de los niños que recogen los significados que ellos vinculan con la salud mental en la infancia desde sus experiencias cotidianas y el reconocimiento de sus propias emociones, percepciones y aprendizajes dentro del contexto y dinámica familiar y escolar. En esta aproximación conceptual se destaca la influencia de las interacciones en la construcción de significados, ya que, como se mencionó arriba, a partir de las narrativas y las experiencias personales, los niños dan forma y transforman las palabras en significados.

Resultados: docentes y madres de familia

En cuanto a los resultados obtenidos con las docentes y las madres de familia, los campos de datos recibieron el mismo tratamiento y organización en dimensiones. Como se mencionó, se presentan en forma abreviada sin que esto implique la falta de un análisis riguroso.

Dimensión de interacción

Desde la perspectiva de las docentes y madres de familia, los significados de la salud mental en la infancia comparten el rasgo de ser la base para la salud mental de los adultos e involucran elementos neurológicos, psicológicos, psiquiátricos y el desarrollo integral. Así mismo, situaron estos significados en las actividades cotidianas que realizan los niños. En esa cotidianidad se encuentran las relaciones que establecen con sus compañeros, con su familia, consigo mismos y con su entorno. Docentes y madres consideran que la forma de relacionarse de los niños conduce a una vida adulta equilibrada.

También se señaló que las emociones hacen parte fundamental de los significados de la salud mental infantil y se hizo énfasis en la importancia de enseñar a los niños acerca del reconocimiento y el control emocional. Madres y docentes coincidieron en mencionar la estabilidad emocional como elemento de la salud mental en la infancia y en general. Ahora bien, otro elemento referido por este grupo de participantes tiene que ver con la expresión de los valores (respeto, responsabilidad, tolerancia) en sus actividades cotidianas.

Las docentes y madres asumen el bienestar como parte de la salud mental y refieren la existencia de un bienestar físico, psicológico y emocional. Como afirma una de llas: “Para mí es el bienestar emocional, digamos que saber manejar las emociones y hasta qué punto puedo yo manejar como persona, como mamá, ese límite sin que exceda o falte el respeto al otro” (madre de transición, julio, 2022).

Por otra parte, aludieron la necesidad de fortalecer las habilidades y herramientas socioemocionales como parte de la salud mental en la infancia. Dentro de esta categoría se identificó la resolución de conflictos, el diálogo, las habilidades de comunicación, el afrontamiento de situaciones y el trabajo en grupo como elementos que están asociados al significado de la salud mental no solo de los niños, sino en general, por lo que resaltaron a su vez la importancia e impacto de este aspecto en la convivencia escolar.

Dimensión de temporalidad

Aunque en las narrativas tanto de las docentes como de las madres de familia abordaron hechos pasados correspondientes a su experiencia de vida y cotidianidad, estos no constituyeron parte de la sección de resultados, ya que, al ejemplificar el tema desde su propia experiencia, brindaban información personal y privada que no se consideró pertinente para el propósito del artículo. Sin embargo, estas reflexiones personales dan cuenta de la forma en que su historia de vida las ha llevado a emplear prácticas con sus estudiantes e hijos respecto a los procesos de educación y formación personal.

Así mismo, las respuestas de las participantes presentaron continuamente múltiples temporalidades, entre el pasado, el presente y el futuro. Cuando las madres de familia afirmaban que no querían que sus hijos pasaran por las mismas situaciones que ellas vivieron, hablaban del futuro de los niños, pero desde la perspectiva de su propio pasado. Cuando las maestras narraban sus prácticas hablaban en presente, cuando hablaban de los desafíos estaban planteando ideas a futuro. En todo el entramado de los resultados, la temporalidad estuvo en constante movimiento.

Dimensión de lugar

En las narrativas fue evidente la posición personal y profesional de las participantes frente a la salud mental en la infancia; tanto docentes como madres hablaron desde su quehacer, desde lo cotidiano de su experiencia y desde las posibilidades que les presenta el contexto. Durante las entrevistas y el grupo de discusión se abrió el espacio para dialogar sobre las propias historias de vida, las cuales facilitaron la comprensión de sus puntos de vista y de los ejemplos que proporcionaron.

Un elemento asociado a la salud mental en la infancia que las docentes destacaron es la necesidad de una articulación intersectorial en favor de los niños. Se reconocen diferentes instituciones con programas para atender las necesidades de los menores; sin embargo, cada una los desarrolla de forma individual. Por su parte, las madres de familia encuentran en la escuela su principal apoyo para atender las necesidades de los menores dado el tiempo de permanencia y relaciones que se establecen. Finalmente, se habló acerca de la enfermedad mental y el estigma social como problemáticas contextuales a las que se exponen quienes no comprenden la salud mental.

Como elementos adicionales, las madres de familia y las docentes reconocieron situaciones que afectan la salud mental en la infancia: el maltrato infantil, las violencias, el estrés, la presión, los problemas familiares y la pandemia. Esto concuerda con lo referido por los niños dentro de los contextos donde se desenvuelven.

Discusión

Luego de hacer un recorrido por las narrativas que surgieron en las diferentes sesiones desarrolladas en esta investigación con niños, madres de familia y docentes de un colegio público de la ciudad de Bogotá a través de las dimensiones propuestas por Clandinin y Conelly (2006) y teniendo como objetivo contribuir a la comprensión de la salud mental en la infancia desde la perspectiva de una comunidad educativa, se puede afirmar que los niños aportaron ampliamente desde su experiencia y cotidianidad a la aproximación conceptual de la salud mental en la infancia presentada en los resultados. Su voz en torno al fenómeno de investigación potencializa el quehacer en los contextos educativos desde la atención a sus necesidades y el respeto por sus derechos fundamentales. El análisis narrativo tridimensional, en su dimensión de interacción, brindó la posibilidad de comprender de manera contextualizada los significados que han construido los niños acerca de la salud mental en la infancia. Esto permitió evidenciar cómo el contexto escolar y familiar (dimensión de lugar) ha influido en sus narrativas y cómo estas se entrecruzan con las narrativas de las docentes y madres de familia a través de sus propias historias de vida (dimensión de temporalidad).

Ahora bien, los elementos que componen la aproximación conceptual dialogan con la investigación que se ha desarrollado en salud mental y con las definiciones propuestas por la OMS (2022) y por Galderisi et al. (2017), en la medida que los niños integran las habilidades cognitivas, sociales y emocionales como parte de su comprensión de salud mental.

Es importante reconocer que, en los niños más pequeños, la elaboración del discurso narrativo da cuenta de un lenguaje y comprensiones avanzadas en relación con la salud y la salud mental. No solo emplearon un amplio vocabulario, sino que fueron capaces de narrar con facilidad situaciones personales que respondían a sus significados de la salud mental. La investigación de Roose et al. (2003) encontró que las comprensiones de la salud mental en niños de 10 y 11 años eran sofisticadas, dadas sus explicaciones en cuanto a los comportamientos asociados a problemas de esta naturaleza y aspectos como las emociones y pensamientos, los cuales también ejemplificaron en sus propias palabras los niños de 5 años en adelante que participaron en los grupos focales y de discusión.

Un elemento presente en los significados de los niños acerca de la salud mental en la infancia fue la alusión a las relaciones interpersonales, mediadas por algunos valores, que fueron entendidos como cualidades personales que los participantes deben poseer: el respeto, la amabilidad, la solidaridad, el compañerismo. Este hallazgo dialoga con lo propuesto por la OMS (2004), la OPS (2023) y Galderisi et al. (2015 y 2017) en lo relativo a las relaciones interpersonales como componentes de la salud mental.

Desde muy pequeñas, las personas establecen relaciones en los diferentes ámbitos donde se desenvuelven y por sí mismas, las cuales les permiten construir sus propias realidades. Para los niños, las relaciones interpersonales hacen parte de su salud mental en la medida que ellos se sienten acompañados de sus padres, profesores, amigos y compañeros; con ellos interactúan y aprenden, y es a través de estas relaciones que los niños van dando forma a su mundo.

La importancia de las relaciones interpersonales ha sido destacada en investigaciones como la de Svirydzenka et al. (2014), quienes refirieron la importancia de establecer relaciones positivas como indicador de la buena salud mental, principalmente con los pares y la familia, así como la participación social en actividades. Los niños mencionaron la confianza y apoyo que representan los docentes para ellos en sus relaciones cotidianas. En contraste, en el estudio de Roose et al. (2003), los niños expresaron una falta de confianza hacia sus profesores, ya que consideran que ellos informan todo a los padres.

Kostmann y Nilsson (2012) agregaron las relaciones con los animales como un factor importante para el bienestar de los adolescentes. Este elemento se evidenció también en esta investigación entre los participantes más pequeños (grados transición, primero y segundo), incluso, mencionaron el apoyo emocional que brindan los animales.

Ahora bien, en los resultados de la investigación no se encontraron de forma explícita las habilidades cognitivas como parte de los significados de la salud mental en la infancia; sin embargo, los niños hicieron alusión a la inteligencia, el aprendizaje, los pensamientos, el desarrollo de actividades escolares y los problemas de memoria. En los diferentes grados, la asociación entre salud mental e inteligencia fue una constante en los significados construidos y narrados. Para la OPS (2023) y Galderisi et al. (2017), las habilidades cognitivas están contenidas en la definición de este concepto.

Por su parte, las habilidades sociales de los niños participantes fueron referenciadas a través de sus narrativas y también en sus acciones a lo largo de las diferentes sesiones de trabajo; el respeto por el turno para hablar, la negociación, el compartir sus vivencias y escuchar a sus compañeros, la ayuda mutua y el trabajo colaborativo son ejemplos de sus habilidades sociales. Aunque los niños no aludieron de forma explícita a las habilidades sociales, relacionaron la autoestima, el diálogo como estrategia de resolución de conflictos y el buen trato como elementos que componen su significado de la salud mental.

La referencia a todos estos elementos implica pensar en los niños como seres que aportan a la construcción de un discurso en torno a la salud mental, pues, de una u otra forma, asocian elementos que vivencian en su cotidiano y en su entorno cercano con la salud mental.

En lo que respecta a las habilidades emocionales, los resultados descritos permiten destacar el reconocimiento que hacen los participantes de las emociones en su cotidiano vivir y la relevancia que les atribuyen. La OPS (2023), Galderisi et al. (2015) y Pezzella et al. (2022) describen la importancia de estas habilidades para la salud mental. Por su parte, Fusar-Poli et al. (2020) afirman que el conocimiento y la modulación las emociones constituyen los dominios de la buena salud mental.

Para los niños participantes fue fácil establecer relaciones entre las emociones, la salud mental y sus afectaciones. Emociones como tristeza, ira o miedo daban cuenta de una salud mental alterada; mientras que emociones como alegría, amor, felicidad o tranquilidad fueron asociadas con facilidad a estados de bienestar, en palabras de los niños, sentirse y estar bien. La expresión, modulación y control de las emociones son habilidades que se pueden identificar en las narraciones de los niños de grados cuarto y quinto, lo cual invita a pensar en los procesos de aprendizaje sobre las emociones que toman lugar en los contextos escolares.

Ahora bien, respecto a la relación entre salud y enfermedad mental, que ello los antecedentes de investigación, los participantes también significaron la salud mental desde la enfermedad. En algunas narraciones, la salud le compete a quien está enfermo. Esto pudo ser influenciado por el contexto de reapertura y protocolos sanitarios en la escuela luego del aislamiento por covid-19. Ya en los niños de tercer grado en adelante apareció la noción de enfermedad mental y junto a ella las de depresión, suicidio y el estigma frente a la persona que padece enfermedades mentales.

Como lo presentaron Svirydzenka et al. (2014) en su investigación, los niños de 13 años son más abiertos a hablar de la salud y enfermedad mental. Sin embargo, se halló que, a partir de los 8 años, los niños también pueden referirse a estos temas sin que ello implique algún tabú. Lo anterior permite pensar en la posibilidad de hablar sobre la enfermedad mental a tempranas edades para facilitar la reducción de estigmas.

Ahora bien, las prácticas del cuidado fueron transversales en las narrativas de los participantes: cuidado de sí mismo, cuidado del otro, sentirse cuidado, cuidar el entorno. Las prácticas del cuidado en los niños abarcaron hábitos saludables, buen trato, cuidado de la autoestima, realización de actividades placenteras, evitar comportamientos de riesgo y salvaguardar la integridad. Investigaciones como la de Martins et al. (2022) y Mengwasser y Walton (2013) obtuvieron resultados similares en cuanto a lo que promueve la salud mental en los niños y lo que significa la salud para ellos.

Otro elemento en los significados de la salud mental en la infancia por parte de los niños es la identificación de los factores que la afectan. La OPS (2023) reconoce que existen unos factores de riesgo que socavan la salud mental de las personas y que pueden estar presentes en el nivel individual, familiar y comunitario, así como en el estructural. Los participantes identificaron las violencias como el principal factor que deteriora la salud mental en la infancia. Llama la atención que los niños también reconocieron que el uso excesivo del celular tiene un impacto negativo en la salud física y la salud mental; en la misma línea, en palabras de Martins et al. (2022), la intoxicación digital a la que se ven expuestos los niños puede ser perjudicial para la salud mental.

Finalmente, estas reflexiones académicas suscitadas a partir de escuchar las voces de los niños, en concordancia con sus madres y docentes, permiten evidenciar los significados construidos acerca de la salud mental en la infancia. A la par, gracias a estas reflexiones, se podrán orientar y/o sugerir acciones en favor de los derechos y el bienestar de los niños. Es claro que los niños son capaces de identificar qué los hace sentir mentalmente sanos y de reconocer las prácticas de cuidado y las habilidades necesarias para “estar bien”, lo cual vale la pena tomar en cuenta al momento de pensar y diseñar programas que promuevan la salud mental porque son elementos cercanos a sus realidades y a sus comprensiones. Las narrativas en torno a la salud mental en la infancia recogieron los significados que los niños expresaron para que sus historias, descripciones y argumentos tuviesen un sentido para sí mismos.

Respecto a los significados de la salud mental en la infancia para las docentes y madres de familia, estos están en estrecha relación con el contexto escolar y los componentes pedagógicos que desarrollan en su cotidiano vivir. Comprender la salud mental como una dimensión del desarrollo integral de los niños coincide con a la propuesta de Fernandes et al. (2023), quienes concluyen que la salud mental de los niños involucra aspectos físicos, emocionales y de bienestar, además de factores espirituales y sus relaciones.

Por otra parte, las docentes, quienes laboran en una escuela primaria en Bogotá, manifestaron su preocupación porque, a pesar de contar con amplia formación y experiencia en pedagogía y en sus áreas disciplinares, consideran que necesitan mayor conocimiento y acompañamiento para atender los desafíos en salud mental que se presentan en el entorno escolar. Como lo evidenciaron Giles-Kaye et al. (2023), esta preocupación también está presente en otros contextos donde a los docentes se les exige involucrarse en el apoyo a la salud mental de los niños sin contar con las herramientas de conocimiento necesarias. Los docentes coinciden en que falta formación y capacitación en este aspecto, de darse, podría influir favorablemente en la promoción de la salud mental (Cid et al., 2019; Fernandes et al., 2023). Como propuesta y desafío surge la necesidad de transversalizar la salud mental infantil en el currículo y en los proyectos educativos institucionales (PEI) a fin de atender, por un lado, las necesidades de los niños en materia de salud mental, para lo que han de fomentarse espacios de formación docente y de bienestar para toda la comunidad educativa; y, por otro, la necesidad apremiante de asignar los recursos económicos necesarios para las escuelas. Esto fue denominado cultura escolar por Giles-Kaye et al. (2023).

Otro aspecto mencionado por las docentes es la importancia del acompañamiento, la comunicación y la atención de las familias como eje para la salud mental en la infancia. Sin embargo, también señalaron las barreras que esto representa, tal y como mencionaron Giles-Kaye et al. (2023), en cuyo estudio las docentes aludieron a las dificultades de comunicación e interacción con los padres de familia y la necesidad de alfabetizar a los padres en salud mental.

Conclusiones

Partiendo de una perspectiva de derechos, con la cual se reconoce a los niños como sujetos de derechos, que pueden contribuir y participar de manera activa en debates y discusiones acerca de los temas que les conciernen, este artículo evidencia los significados de la salud mental en la infancia desde su propia voz en una apuesta por la teorización de este concepto.

Al escuchar las voces de la comunidad educativa posibilita acercarse al conocimiento de la salud mental en la infancia en la medida que posibilita acercarse a su realidad y contexto, al igual que a su comprensión. Con ello, se otorga un lugar importante a la participación y la voz de niños desde los 5 años de edad, de quienes no se conoce previa participación en investigaciones acerca de los significados asociados a este tema.

Ahora bien, la apuesta por teorizar la salud mental en la infancia, desde este punto de vista, contribuye a la comprensión del fenómeno más allá del adultocentrismo que ha imperado en la investigación con esta población. No obstante, en la voz de los niños confluye también la de los adultos que tienen un papel significativo dentro de su contexto escolar y familiar.

Los significados construidos por los participantes son flexibles y susceptibles de transformarse, más aún en la infancia; esto constituye una oportunidad para reflexionar acerca de la salud mental en esta población y los estigmas sobre la enfermedad mental, lo que posibilitaría darle un lugar diferente como construcción social. Pensar en la conceptualización de la salud mental infantil es un reto mayor. Sin embargo, es importante hacer énfasis en que, para construir una definición de un fenómeno tan personal y vital, se debe tener en cuenta la experiencia subjetiva del fenómeno en sí mismo, allí reside la importancia de investigar con los niños como participantes y sujetos de derechos.

Finalmente, el análisis narrativo tridimensional posibilitó la comprensión de los significados de la salud mental en la infancia de los participantes desde su experiencia personal, desde sus contextos más cercanos y desde el ir y venir de su cotidianidad. Las comprensiones y significados presentados en este trabajo permiten evidenciar cómo la realidad del contexto escolar permea las narraciones y la complejidad de la experiencia de los niños, docentes y madres de familia en torno a la salud mental en la infancia.

Limitaciones y sugerencias

La investigación se limitó a una escuela pública de primaria en la ciudad de Bogotá (Colombia) y, a pesar de contar con una muestra significativa de niños, se sugiere ampliar la muestra para abarcar los diferentes estamentos participantes con el fin de enriquecer la discusión incluyendo diferentes contextos sociales y formativos.

Otra limitación tiene que ver con el contexto cultural y social que enmarcó la investigación. Se recomienda continuar con el estudio de la salud mental en la infancia teniendo en cuenta el enfoque diferencial de poblaciones. Colombia es un país multiétnico, de manera que es necesario reconocer la diferencia y construir desde la interculturalidad un concepto de salud mental infantil.

Para futuras investigaciones se sugiere indagar acerca de las prácticas pedagógicas que favorecen la salud mental en los contextos escolares a fin de diseñar y promover una cultura en salud mental infantil en la escuela.

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Yudy Rivera

Doctora en Psicología, Universidad Santo Tomás (Colombia). Docente orientadora de la Secretaría de Educación del Distrito, Bogotá. Sus temas de interés se centran en educación, salud mental, infancia y estrategias de acompañamiento psicosocial en el contexto escolar. Se destaca su publicación “¿Cómo se ha comprendido la salud mental en la infancia? Revisión sistematizada 2001-2022” (2023), artículo publicado en Castalia, https://doi.org/10.25074/07198051.40.2442.


  1. *El presente artículo es resultado de la tesis para optar al grado de doctora en Psicología de la Universidad Santo Tomás (Colombia). No contó con financiación y no existe ningún conflicto de intereses por revelar. La correspondencia relativa a este trabajo debe dirigirse a Yudy Rivera Pulido: yudyrivera@usantotomas.edu.co.

  2. 1 En este artículo se emplea el masculino genérico para facilitar la lectura y ajustarse a las limitaciones de extensión. La autora reconoce la importancia del lenguaje incluyente y precisa que el masculino genérico se utiliza en sentido inclusivo de niñas y niños.