¡Seamos Panarceros!: caminos para la convivencia pacífica entre estudiantes colombianos y venezolanos


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El 13 de febrero del 2020 se hizo el lanzamiento público de la cartilla pedagógica ¡Seamos Panarceros!: caminos para la convivencia pacífica entre estudiantes colombianos y venezolanos. Este instrumento es el producto de la investigación “Imaginarios en torno a la integración de estudiantes venezolanos en Colombia. Estudio comparativo entre colegios de Bogotá y Cúcuta”, desarrollada por el Grupo de Estudios sobre Migraciones Internacionales y Vulnerabilidad (GEMIV).2 La revisión de los datos del proyecto permite inferir que el discurso de la cartilla emerge y va tomando forma a partir de un riguroso proceso investigativo que resalta la voz, los afectos y los lenguajes de las comunidades, cuyos protagonistas son niños y niñas de colegios de Bogotá y Cúcuta.3 De tal forma, la cartilla hace un guiño a la relevancia de la subjetividad y la experiencia de aquellos que protagonizan los procesos abordados en la investigación social.

El lector se encuentra con un texto abierto que hace posible la convergencia de voluntades y deseos4 sobre un tema de honda sensibilidad, como lo es la migración de menores venezolanos y la problemática de la discriminación en el sistema educativo colombiano. Colombia es el principal país receptor de población venezolana, y, según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICFB), para el 2018 se registran 156.575 niños, niñas y adolescentes venezolanos, de los cuales tan sólo 33.107 se encuentran vinculados al sistema educativo de Colombia. Esta realidad impone un gran reto para el Estado y la sociedad colombianos, actores responsables de garantizar los derechos fundamentales de la población migrante, de favorecer un proceso de inclusión social en el que se priorice la defensa de la diversidad cultural, y, sobre todo, de ofrecer un horizonte de vida digna a las niñas, los niños y adolescentes que se han visto en la necesidad de emprender la movilidad hacia otro país.

La cartilla se presenta como una herramienta pedagógica para comprender la complejidad de la experiencia migratoria, a partir de una estrategia didáctica dirigida a modular las emociones y los prejuicios de estudiantes de primaria y secundaria, sus principales lectores. Su discurso se implica en el campo pedagógico para recordar que la educación es un mecanismo que configura subjetividades, imaginarios y discursos. El uso práctico que pretende la cartilla reconoce la práctica educativa como un acto eminentemente comunicativo, tal como lo recordaría Paulo Freire, primero, y más adelante, Jesús Martín Barbero, con sus llamados para desplegar en la práctica pedagógica la potencia performativa del lenguaje; es decir, llevar a la acción social la carga metafórica de los enunciados. Estos atributos permiten describir algunos aspectos de la cartilla, cuyo objetivo es facilitar “la convivencia pacífica entre los estudiantes colombianos y venezolanos en los colegios del país”.

Su narrativa se apoya en la poética de la imagen como un telón que se abre e impacta a los estudiantes desde el inicio hasta el final de su lectura. En la portada se observa el dibujo de una niña que tiene los brazos abiertos y que mira directamente al lector como si estuviese feliz de verle. Los pies de la niña están sobre un camino, el lugar que por excelencia marca toda trayectoria migratoria, y que nos recuerda que todos hemos caminado por distintos territorios, tiempos y memorias. De ahí en adelante, el lector se encuentra con un diseño colorido que va acompañado de frases breves pero cargadas de significado. Lo anterior erosiona las fronteras entre la rigurosidad conceptual, comúnmente relacionada con textos densos y complejos; y los desafíos de la didáctica escolar, cuyo objetivo es facilitar el acceso al conocimiento. Esta morfología narrativa guía la lectura y permite observar dos pliegues de sentido en su discurso, como “herramienta pedagógica” y como mecanismo para “facilitar la convivencia pacífica”.

Su narración es guiada por la experiencia migratoria de una niña (Malen) que sale de su país en busca de su padre. En su camino aparecen espacios, personas, encuentros y desencuentros que relatan una migración, sino forzada, sí permeada por la adversidad y la incertidumbre. La trayectoria de Malen asume por momentos la forma de una crónica que en su relato va mostrando conceptos (frontera, discriminación, derechos, etc.), elementos culturales (geografía, gastronomía, lenguaje) y reflexiones éticas, con una preocupación didáctica fundamental: vincular al estudiante-lector en todas y cada una de las situaciones planteadas. En su camino aparecen Samu, el niño que muestra su hospitalidad a la recién llegada, y Cami, “quien ha viajado por el mundo”, los otros personajes que acompañan los desplazamientos discursivos y espaciales que propone la cartilla. El primero de ellos es vincular al estudiante-lector en la escritura del texto con una proposición radical: “nosotros queremos conocerte”, le dicen a una sola voz. Así, el estudiante ya no es solo lector, sino que deviene en un personaje que, aunque pertenezca a la esfera diegética, tiene la posibilidad de cambiar el rumbo de las situaciones planteadas. El axioma del “aprender haciendo” es presentado como la manera más simple, pero a la vez más profunda, de modificar imaginarios y lenguajes.

Las actividades de la cartilla no se limitan a describir o caracterizar lo que ella muestra; sino que plantean un juego intertextual e interactivo, ya que en la trayectoria narrativa de Malen y sus acompañantes se indaga acerca de las huellas y experiencias del estudiante-lector. La evocación de la memoria deviene en lenguaje y relato. Actividades como “dibuja el mapa de tu colegio”, relatar “Mi viaje”, o la pregunta por los “riesgos cuando llegas a tu destino y nuevo hogar”, inducen a descubrir que las experiencias del migrante pueden ser experiencias compartidas. Al ser un instrumento para trabajar en el aula, la cartilla busca lugares de reconocimiento colectivo, mediante ejercicios de autoobservación y rastreo autobiográfico en los lectores, ya sean estudiantes venezolanos o colombianos. Esta herramienta pedagógica es como una “caja de pandora”, no porque su interior contenga maldad alguna, como lo señala el relato mítico, sino porque en ella habitan la imprevisibilidad y la sorpresa, o como dijera Giorgio Agamben, “lo abierto”. En vez de ofrecer un manual prescriptivo que elimine toda experiencia divergente, se alientan la novedad y la singularidad de las memorias e historias de los estudiantes, y permite radicalizar la autonomía docente como un ethos liberador, en medio de la burocratización y la estandarización de las prácticas pedagógicas.

Por otra parte, la cartilla posiciona la pregunta como eje generador de aprendizajes significativos, siempre vinculados con la sensibilidad y la corporalidad como lugares privilegiados para establecer relaciones intersubjetivas: “¿cómo estás?” (p. 1); “¿has escuchado el término trata de personas?” (p. 30); “¿qué puedo hacer para colocarme en los zapatos del otro?” (p. 34). La pregunta impulsa la creación de nuevos saberes y problematiza la realidad, a través de la reflexión crítica de la cotidianidad y la codificación de las relaciones sociales. Por ejemplo, el interrogante por “solucionar” la discriminación al migrante es simultáneamente una fuente de conocimiento y un eje de problematización. Al respecto, resuenan en su discurso las herencias metodológicas de textos como la Enseñanza problémica de Carlos Medina Gallego (1990) y los Lineamientos Curriculares para el área de Ciencias Sociales, expedidos por el Ministerio de Educación Nacional en 2002. En estos textos, la pregunta problematizadora pone en tensión el ordenamiento simbólico que aparece como real; es, por tanto, una pregunta desnaturalizadora del sistema vigente. Por otra parte, la formulación de preguntas profundiza la incertidumbre y la intriga, y al mismo tiempo obliga a la comunidad a buscar respuestas de manera colectiva, a tomar riesgos y proyectar el futuro.

Estas propiedades pedagógicas sitúan a la cartilla y a su discurso como deudores de las perspectivas pedagógicas que apuestan por la interdisciplinariedad, la contextualización del conocimiento y la formulación de Proyectos Pedagógicos de Aula (PPA). Como herramienta pedagógica, ocupa un lugar estratégico en los debates contemporáneos del campo pedagógico, y al mismo tiempo se muestra aliada de las experiencias disruptivas e innovadoras en la práctica docente. Lo anterior queda constatado con la participación de docentes de aula en su arquitectónica discursiva, lo que rompe el mezquino imaginario que pesa sobre el campo pedagógico, de que unos son los que piensan (consultores, investigadores y profesores universitarios), y otros, los que ejecutan (docentes de aula).

El segundo pliegue de la cartilla es formulado como mecanismo facilitador de la “convivencia pacífica”. Sin perder de vista la importancia de la exposición teórica y conceptual, la cartilla se vale del recurso de un personaje principal que es María Helena – Malen). Además, aparecen otros personajes, incluido su destinatario, quien es estudiante-lector y personaje; y que permanentemente irrumpe en cada historia o situación planteada. Esta técnica narrativa permite presentar diálogos y situaciones contextualizados para abordar temas como la “trata de personas” o el peligro de los rumores como conductos propagadores de xenofobia. Todo ello compone una polifonía discursiva de memorias y afectos. Es aquí donde emerge la categoría del panarcero, una subjetividad fronteriza, intercultural y relacional que hace del “pana” y del “parcero” lugares de encuentro, de responsabilidad y de solidaridad con el Otro.

Puede afirmarse que la presencia de estas múltiples identidades representa una crítica a las fijaciones identitarias que suprimen la interculturalidad, la convivencia y el reconocimiento de la otredad. El aterrizaje en la cuestión ética y en la responsabilidad con quienes habitamos el mundo no es menor, ya que la cartilla hace un llamado a reconocer el peligro de la exclusión y la discriminación como motores de todas las violencias existentes. Si la violencia es la negación o supresión de la subjetividad, como lo sugiere el sociólogo Michel Wieviorka, la defensa de la re-creación identitaria es una práctica contrahegemónica de constitución de sujeto con posibilidades de agencia política. Así vista la cuestión, el “seamos” es un llamado a impulsar creativamente la novedad ontológica y a promover rutas corporales y simbólicas de emancipación, a través de, por ejemplo, la desidentificación y extrañeza del sí mismo, para dar lugar a un permanente estar siendo con otros.

Al proponer la diversidad de personajes y de memorias, los patrones homogéneos de identidad sobre el nacionalismo, el género o la raza se fisuran y son cuestionados para proponer en su lugar una identidad mutable y fragmentaria, inacabada y en constante movimiento. El énfasis en la proyección afectiva y en la narración de experiencias es el camino que la cartilla propone para alfabetizar y sensibilizar sobre los avatares actuales que nos presenta el fenómeno migratorio a nivel global, y, principalmente, sobre la experiencia de los menores que se ven envueltos en un proyecto migratorio.

No obstante, y debido a su naturaleza epistemológica —proveniente del campo sociológico—, el texto evidencia limitaciones en su proyección pedagógica y didáctica. En primer lugar, la información que ofrece sobre temas sensibles es limitada, lo que conduce a una debilidad conceptual. En este sentido, se podrían incluir mayores insumos de tipo geográfico e histórico que promuevan, al decir de Hugo Zemelman, un “pensar epistémico” situado y comprometido con el contexto. En segundo lugar, las actividades que se presentan recurren, en algunos casos, a instrumentos tradicionales fuertemente criticados. Al proponer completar espacios en blanco dentro de un texto o “alimentar” una sopa de letras, puede caer en un activismo poco significativo. Sin embargo, estas limitaciones pueden convertirse en nuevas posibilidades de significado y comprensión, pues impulsan al docente a formular ejercicios de intertextualidad, investigación e innovación en el aula.

Referencias

1 

Barbero, J. M. (2003). La educación desde la comunicación. Bogotá: Editorial Norma.

2 

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI editores.

3 

Medina Gallego, C. (1990). La enseñanza problémica. Bogotá: Rodríguez Quito Editores.

4 

Ministerio de Educación Nacional-MEN. (2002). Lineamientos curriculares para el área de Ciencias Sociales. Bogotá: Editores Gráficos de Colombia, Ltda.

Notes

[1] Doctorando en Teoría de la Literatura y Literatura comparada de la Universidad Autónoma de Barcelona UAB (España). Miembro del Grupo de Investigación Cuerpo y Textualidad de la UAB. Correo electrónico: morambo2@gmail.com

[2] El proyecto fue liderado por el Grupo de Estudios sobre Migraciones Internacionales y Vulnerabilidad (GEMIV) de la Facultad de Sociología de la Universidad Santo Tomás. Para ampliar información sobre éste y otros proyectos del GEMIV, puede revisarse la siguiente dirección: https://gemiv.wordpress.com/

[3] En relación con la metodología seguida, la ficha técnica de la cartilla lo explica así: “Para su elaboración se sistematizaron 57 textos académicos y materiales de divulgación sobre integración y discriminación de estudiantes inmigrantes […] Se realizaron 20 grupos focales con la participación de 61 estudiantes venezolanos, 81 estudiantes colombianos y 28 profesores, llevados a cabo entre mayo y junio de 2019 en los colegios Orlando Higuita Rojas y San Cayetano de Bogotá; y los colegio Cristo Rey e Institución Educativa Camilo Daza, en Cúcuta”.

[4] La resonancia del GEMIV con el proyecto se evidencia en la vinculación de distintos sectores como “el Programa SI Frontera de la cooperación alemana GIZ; Laboratorio de Antropología Abierta; Asociación Distrital de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación (ADE); Red Iberoamericana de Investigación en Imaginarios y Representaciones (RIIR); y el acompañamiento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados-ACNUR”. Ver: https://gemiv.wordpress.com/