Editorial


En términos políticos y sociales, en el mundo en general y en América Latina en particular, nos encontramos en un momento en el que las ideas básicas sobre la democracia –a las cuales nos hemos plegado desde hace mucho, y que constituyen unos principios eje del corazón de muchas de nuestras sociedades– están en cuestión. La idea de que con el poder de la información y, por supuesto, con mucho dinero –como en varios casos en el mundo, el más recientemente expuesto es el de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, por medio de la empresa Cambridge Analytica– se puede manipular a los ciudadanos de maneras relativamente fáciles para que en los procesos de votación éstos tomen una u otra decisión parece cuestionar de manera directa las premisas de la democracia acerca de la autonomía y de la igualdad de los ciudadanos para las decisiones que conciernen a todos. También, la demostración flagrante de que los procesos democráticos de control, que supuestamente operan a través de pesos y contrapesos en las instituciones del Estado, pueden ser corrompidos tan fácilmente por las corporaciones y por los partidos políticos mismos –los casos de Brasil y de Venezuela son los más visibles en este momento particular, pero dichas corrupciones seguramente son mucho más comunes en todo el continente– tiene como efecto, sin duda, un mayor descreimiento respecto a la democracia y una ganancia de terreno por parte de la así llamada desafección democrática. Esta preocupación no es lejana del llamado de varios intelectuales contemporáneos –entre ellos Boaventura de Sousa Santos, Slavoj Žižek y Jacques Rancière– a dejar de pensar que la democracia pasa solamente por las instituciones tradicionales del Estado, y a considerar múltiples formas radicales de la democracia, en múltiples niveles que atraviesan múltiples actores sociales y que por tanto no aparecen sólo en las relaciones con el Estado. La ciudadanía democrática crítica que está supuesta en estos otros procesos y en estas otras maneras de ser y ejercer la ciudadanía será crítica, entre otras cosas, de la democracia misma.

El papel de la educación como uno de los espacios en los cuales y desde los cuales podamos explorar nuevas maneras de ser ciudadanos democráticos críticos parece, pues, ser especialmente importante hoy. Este papel, sin duda, pasa por una formación que nos permita, desde una comprensión crítica de la realidad en la que estamos inmersos, tomar parte activamente en esa exploración. Pero no sólo debemos ver la educación como una acción sobre los estudiantes, sino también, simultáneamente, como un espacio de reconocimiento de las formas críticas de aproximarse a la realidad y de ejercer la democracia que ya existen en muchos lugares y que se han desarrollado por fuera del ámbito de la educación formal e incluso no formal, con diversos orígenes, modos de operar, formas de expresión, direcciones existenciales y políticas, y funciones sociales, entre otros. Nuestro reto como educadores consistirá en ver cómo será posible establecer nuevas interacciones, conversaciones en un sentido amplio, con esas formas de ser personas y colectivos críticos que surgen en otros lugares ajenos al mundo de la educación formal y no formal. Varios de nuestros artículos se han concentrado en formas críticas de apreciación de la realidad y en la formación de dichas formas críticas, con un sentido político, que pueden entenderse como respuestas a esta condición contemporánea de nuestras sociedades que discutí arriba. Esta respuesta no tiene un efecto inmediato, por supuesto. Es una respuesta que se va configurando en plazos más largos, pero que también va alimentándose de los mismos cambios sociales que se van produciendo.

El artículo “Educación asesina: Percepciones de estudiantes respecto al anime Assassination Classroom y su vida escolar”, por Andrés Godínez Mora, Henry Pescod Vargas y Esteban León Carballo, reporta sobre un ejercicio formativo sobre la propia vida desde una perspectiva política, a través de un trabajo apreciativo y crítico con el anime Assassination Classroom.

María Eugenia Villa Sepúlveda y Joan Pagès i Blanch son los autores del segundo artículo, “Concepciones sobre la enseñanza de conocimientos políticos de profesoras y profesores de la educación escolarizada de la región colombiana del valle de Aburrá”, el cual nos remite precisamente a las discusiones sobre el papel que cumple el conocimiento político en la formación ciudadana y, por ende, en el ejercicio democrático mismo.

“Enalteciendo las competencias investigativas de los docentes de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, ‘Instituto Pedagógico de Barquisimeto’”, escrito por Ana Mercedes Colmenares Escalona, es un artículo que reporta sobre el trabajo realizado con un grupo de profesores de dicha universidad, para fortalecer sus competencias investigativas y con ello su producción en investigación. Este ejercicio, exitoso en sus resultados, muestra caminos que las universidades pueden tomar para ser más activas en su función investigativa.

Nuestro siguiente artículo se encuentra en el enfoque de la educación comparada, enfocándose en este caso en la educación para el emprendimiento. Angélica Yadira Rico y Marisol Santamaría, autoras de “Análisis comparativo de los procesos existentes en el campo del emprendimiento en la educación media en Colombia y Ecuador”, nos muestran algunos puntos comunes pero también diferencias entre los sistemas colombiano y ecuatoriano, de los cuales se pueden derivar varios elementos significativos para una mejor promoción del emprendimiento.

El trabajo del aula para el aprendizaje del inglés como lengua extranjera es el tema del siguiente artículo, “Designing curricular units to enhance speaking: A pedagogical experience with secondary school students”, de Nancy María Torres Cepeda. En el diseño curricular que propone e implementa la autora, la experiencia de vida de sus estudiantes puede verse como medio significativo para desarrollar competencias orales en inglés, pero también como un aporte a la formación personal como un fin en sí mismo.

Las formas de saber y ser que se originan por fuera de las instituciones educativas son un aspecto central del artículo “La movilización de la narración oral como estrategia pedagógica para reflexionar acerca de las prácticas pedagógicas y la formación del rol docente”, de Carolina Camargo Lombana, Ana María Cardoso Valderrama y Paola Cordero Anzola. Esta manera de trabajar con los mitos y leyendas compartidos en los ámbitos familiares de los estudiantes propone una forma diferente de conversación con esos otros saberes, que usualmente sólo llegan a la institución educativa como algo exótico y pintoresco. Este ejercicio también sirve a las autoras para reflexionar sobre la formación del rol docente.

Álvaro Acevedo Tarazona, en “Avatares: la configuración de la acción colectiva local desde la lógica de las juventudes globalizadas”, se inscribe precisamente en un tipo de mirada política de la democracia similar a la que formulé arriba, en este caso para los jóvenes. Desde allí, y con el contexto contemporáneo tecnológico, él invita a que “las ciencias sociales unan esfuerzos con las ciencias de la comunicación y la tecnología para formular proyectos que transformen la realidad local y sea posible empezar a construir un conocimiento comprometido con el cambio social”.

Mildred Vanessa López Cabrera, Eder Alonso Hernández Vite e Iván Cañedo Luna hacen una reflexión sobre los “Principales retos para el desarrollo del conocimiento y la investigación educativa en Latinoamérica”, reflexionando sobre sus condiciones, posibilidades y desafíos que afronta en la actualidad.

El siguiente artículo, “Homogeneity or interculturality in foreign language pre-service teachers’ education: A reflection on Education Act 02041”, de Bertha Ramos Holguín, se sitúa en los debates contemporáneos alrededor del papel cultural de la formación en idiomas extranjeros, desde la tensión entre homogeneidad e interculturalidad. En concreto, ella toma como objeto de análisis crítico la Ley de Educación 02041 en Colombia.

Por último, el muy interesante estudio crítico de Karen Ramírez González, en “La educación positivista en México: la disputa por la construcción de la nación”, sitúa la educación como un espacio clave de las luchas en el terreno de político. Estas luchas, como lo señala el artículo, no coinciden plenamente ni se limitan a las oposiciones ideológicas tradicionales de los partidos políticos, sino que desarrollan de modos mucho más complejos.

Esperamos que esta lectura contribuya a inspirar y alentar nuestros esfuerzos educativos.